Escalada El Abanico




La conquista de esta pared la llevó a cabo la cordada de Javier Morales en 1955 siguiendo el Helero (también llamado Canaleta o Ventisquero), en el lado oeste hasta alcanzar El Hombro. En realidad fue la labor de un  grupo numeroso que actuaba como “Preselección al Monte Everest”.



1-adoratorio Nexpayantla
2-cumbre torre negra
3-cumbre abanico
4-pico mayor


La Directa la llevaron a cabo escaladores del Club Quetzales, con Ubaldo Martínez y Jorge Hernández, en 1956. Su método fue explorar cada sector de la pared. Superaban un tramo y al final del día buscaban la salida hacia la izquierda y más arriba por La Cortada.
Jorge Rivera y Ubaldo Martínez (en primer plano), escaladores del Club Quetzales.
La primera integral a La Directa la realizamos en 1965 seis escaladores organizados en dos cordadas:Felipe Sosa, José Guerrero,Jorge Saavedra, Salvador Alonso Medina y Bernardo Piña. Hicimos dos vivacs. Uno al final de la primera pared y el otro en el sector central de la base de La Flecha del Aire (conocida también como Cajón). Ascensión  documentada en el libro Alpinismo Mexicano, editado por ECLALSA, 1972, página 133.


La cuarta vía de esta pared fue La Transversal (ver ficha correspondiente en este mismo blog) la hice con Salvador Alonso Medina.
La ficha técnica de La Directa es como sigue:










                                 El Castillo y el refugio El Queretano



Popocatepetl desde el NW.La pared a la mitad de la montaña es el Abanico


 




Hay más peligro en cruzar la calle de la ciudad que en escalar montañas (hecr click en video)

Escalada La María Magdalena

Se localiza en la Región de Los Frailes de Actopan, al noroeste de Pachuca, Hidalgo,México.
Pertenece al grupo formado por tres  rocas: Fraile, María Izquierdo y María Magdalena.

Tiene 80 metros de alto. Se sube en cuerda sencilla.

La ascensión empieza escalando 20 m. de la pared norte de la María Izquierdo. De 1 a Z se encuentran asideros de todos tipos, en especial de cazuela, como los de la Benito Ramírez. En Z se coloca una clavija. Luego sigue un lugar espacioso, como una amplia oquedad.

 La roca marcada con el número 3 es la María Magdalena.
Este lugar queda frente a R de la María Magdalena, el punto donde  las dos paredes se aproximan considerablemente. La maniobra para entrar en contacto con la María Magdalena se hace encaramándose  en los hombros del compañero. Los asideros son pequeños pero firmes.

 La roca de la derecha es la María Magdalena,vista desde el este.
A continuación se sube el punto marcado en el esquema con la letra K. Hay quienes encuentran cierta dificultad en este tramo y prefieren  ir a la derecha, hacia los rebordes que se hayan en F.


K. En este lugar hay que hundir unas tres clavijas. Se franquea en cuerda sencilla. El terreno que dista de X es de una pendiente a favor del escalador. De X a la cumbre separan unos metros de progresión sencilla.


El descenso, en partes, es por la vía de subida.






 La roca del fondo es el Fraile, visto desde la cumbre de la María Magdalena.
Izquierda Armando Altamira  (primera solitaria a la norte de la Benito Ramírez).El de la derecha es José Méndez, el que realizó la segunda escalada solitaria a la norte de la Benito Ramírez, en el Circo del Crestó, NW del Macizo de las Monjas,  Chico Hidalgo.

Escalada El Conejo

Altura de un largo de cuerda, su roca es consistente.

 Situada en el noroeste de la meseta de San Jerónimo (ver plano) y en el borde sobre la gran depresión del lado este, presenta una  consistencia bruñida por el viento. De firmes apoyos, salientes y rebordes.

En el principio, cuando  su conquista, tenía  en el último tercio un tronco de árbol para superar ese tramo. Sus clavos se conservaban en buen estado de colocación.











Su ascensión, como indica el dibujo, empieza en el oeste y transcurre hacia el norte.

El descenso por cuerda es cerca de la vía de subida.



Su figura de “conejo” se aprecia mejor desde el albergue, que es el sur.

Frailes, enclave alpino



En el mundo alpino mexicano se conoce como “Región de los Frailes”. Situada geográficamente al noroeste de Pachuca Hidalgo, al sureste de Actopan y al NNE de San José Tepenene. La gente de la localidad le llama “Órganos de Actopan”.Su altitud anda en los 2,800 metros.



agujas de la zona "A"




Carta topográfica Pachuca 1: 50 000  F-14D81 de la Secretaría de Programación y Presupuesto ( de San José Tepenené a San jerónimo hay 5.5 kilómetros en línea recta y 700 metros de desnivel)..La linea continua-interrumpida es el camino de terracería que lleva a la zona alpina)



Es un auténtico enclave alpino por las numerosas agujas y paredes rocosas que encierra. En el plano que ofrecemos están localizadas solamente algunas de sus cumbres ya escaladas.


Menos conocido es su sector noreste (marcado en el dibujo con la letra “A”), en lo alto de la sierra y al borde de la carretera de terracería que conecta con Actopan. A esta subprovincia alpina, con atmósfera propia, se le llama “Los Chamanes”. Tendrán sus rocas, como promedio, unos cuarenta metros de altura. Dos o tres están ya recorridas y el resto permanece sin escalar.

La Región de los Frailes es un paraíso para el escalador. En otro tiempo muy frecuentado por los escaladores de Pachuca y la ciudad de México. Los escaladores ahora permanecen más en la ciudad y poco frecuentan la montaña. Esto es dicho teniendo como referencia la enorme actividad de los años 50-60 del siglo pasado.

1-Colmillo,2-Carbonera,3-María Magdalena,4-Fraile,5-Acolito,7-camino terracería a San Jerónimo


Se debe no a la presencia de los gimnasios en las ciudades en los que se practican escalamientos de salón. Toda actividad de gimnasio es terapéutica. Y si se hace con programa, tanto mejor. Más corresponde a un fenómeno psicobiológicosocial.
En la medida que la ciudad se hace más cómoda, el confort aumenta y se dificulta salir de ella. La psiquiatría todavía no nos dilucida si el niño al nacer llora para ejercitar y echar a funcionar su sistema respiratorio o bien porque se resiste a salir de donde se encuentra muy cómodo y seguro que es su lugar de gestación.





 Como sea, ofrecemos un plano de distribución de rocas del lugar y fotos de algunas rocas de la región.

 Los dibujos antropomorfos son  autoría de Manuel Sánchez.
Agujas de la zona "A"






 
agujas de la zona "A"
 
 
 
 
 

Agujas de la zona "A"

Escalada Los Frailes de Actopan

1-Colmillo,2-Carboneras,3-María Magdalena,4-Fraile, 5-Acolito,7-carretera terracería a San Jerónimo










 Cuesta trabajo imaginar la disposición de ánimo que necesitaron aquellos hombres que acometieron escaladas como El Fraile de Actopan.

El dibujo antropomorfo, creación de Manuel Sánchez, es más o menos como se encuentra el escalador en el  tramo antes de la cumbre.

 Fermentaba a la sazón un buen ambiente de montañismo pues no hay que olvidar que el Club Exploraciones de México fue fundado en 1922.

Sin embargo, para la escalada no había atmósfera o, como ahora se dice, no existía contexto. Era endeble y disperso.  Las mismas vías de aproximación por carretera planteaban tan grandes dificultades que ahora ni imaginamos.

En Los Frailes
Foto tomada del libro 28  Bajo Cero, de Luis Costa,1954


Ahora sabemos que no hay montaña inescalables. Pero lo sabemos porque ellos lo demostraron. No fue una revelación que bajó del cielo sino un  gran logro que surgió desde las limitaciones y los miedos del hombre.



En el primer tramo de la Canaleta.

Subir El Fraile en la actualidad nos llevaría una hora. En cambio, si leemos la historia de esta conquista, necesitaron nueve ataques a fondo en otras tantas fechas.

Es obvio que no estaban luchando contra las dificultades reales de la montaña. Su combate se desarrollaba en niveles subjetivos. Estaban dando la batalla contra el mito de la inabordabilidad. ¡Y una aguja de cien metros, en el vértice de la sierra, debió parecer impresionantemente área! Enrique Elizaga escribiría, una vez conquistada esta aguja:  “La aureola de leyendas que lo envuelven, no lo cubrió tanto como para evitar su violación”.
 Cuál fue el aporte para el alpinismo mexicano de esa época. Elizaga escribió: “Sigue siendo lo más duro de escalamiento en roca de la República mexicana”.
El Fraile
visto desde la cumbre de la María Magdalena
Hacia la mitad de la foto se ve el fin de
La Canaleta
Izquierda: Armando Altamira(primera solitaria a la
norte de la pared Benito Ramírez).
Derecha: José Méndez (segunda solitaria a la norte de
la Benito Ramírez)Ciro del Crestón, Las Monjas, arriba de
Chico, Hgo. México.
 

 Ofrecemos su ficha técnica y también la historia de su conquista.

Se empieza ganando con facilidad un espacio encerrado que es común con la base de la María Magdalena. El Fraile se sube por su lado norte, conocido el lugar como "canalón".Más arriba se va hacia la izquierda, según se muestra en el dibujo de la conquista, hacia una especie de descanso u hombro. Posteriormente alguien abrío una variante hacia la cima por el lado derecho.





































Travesía Pachuca- Frailes

PLANO GENERAL REGIÓN ALPINA  NORTE DE PACHUCA,HGO,MÉXICO

Raúl Pérez, guía alpino de Pachuca, gustaba de realizar, caminando, esta travesía en los años cincuenta del siglo veinte.
Seguíamos el itinerario siguiente: Pachuca-Cerezo-Ventanas- Macizo de las Monjas (o Circo del Crestón)-Capula-San Jerónimo-San José Tepenené.

De la hoja Pachuca F14D81 1:50 000 (SPP Programación y Presupuesto)
Caminata contra el síndrome de la inactividad. Entrada al pueblo
 de Cerezo.







 
Esta es la travesía, a pie, que hacían los guías alpinos de Pachuca a mediados del siglo pasado. Cayó en desuso por el signo de los tiempos. Cuando el nuevo estilo de vida de la ciudad nos llevó al síndrome de la inmovilidad.

Nosotros creeemos que la biología tiene un plan secreto para eliminarnos ( y dar cabida a las nuevas generaciones). Nos hace creer que con la ley del menor esfuerzo  nos protegemos acumulando energías para ocasiones especiales. Eso estaría bien para cuando eramos recolectores- cazadores. En la ciudad exageramos esa economía de esfuerzo y resulta al revés. Al sedentarismo pernicioso la medicina ahora le llama "patología de la inmovilidad".
Mientras escribo estas líneas veo en la pantalla de la teletonta que los gobiernos están alarmados por la elevada cantidad de gordos que hay en el planeta: una tercera parte de habitantes del mundo. Es decir: dos mil millones.  Los del primer mundo porque han abusado de la ingesta de grasas y los países, como México, por la manera desordenada de comer fritangas y su enorme afición a las bebidas endulzadas.


Sector León Alado ( valle Diego Mateos)-Monjas. 

El punto junto a la cota 2,700 corresponde a la pared de Las Goteras.Siguen,  hacia la izquierda, La Colorada,la Cueva del Muerto y Las agujas.
Las zonas de rojo son los lugares situados en los 3,000 m.s.n.m.
 De la palabra Estanzuela a la letra P de Peña las Monjas son 3 kilómetros en línea recta del plano.






 El paso hacia la izquierda antes de Las Monjas

 Insistimos aquí lo que hemos anotado en la ficha del cerro San Miguel del Desierto de los Leones. Que tenemos la curiosa idea que el que hace cuatro veces al año la travesía Pachuca- Frailes (o Frailes- Pachuca) llega al hospital veinte años después que los sedentarios.


Creo que es pertinente consignar algunas frases de  H.D.Thoreau, poeta y gran amigo de Emerson, respecto del viejo arte de caminar. Su trabajo se llama así: Pasear.
“A veces,  cuando me acuerdo de tantos mecánicos y comerciantes que están en sus tiendas no sólo toda la mañana sino también toda la tarde, sentados con las piernas cruzadas, como si estas estuvieran hechas para   sentarse y no para estar de pie o caminar, pienso que tienen mérito que no se hayan suicidado hace tiempo…Si (yo) no pasara al menos cuatro horas al día errando por los bosques, las montañas y los campos, creo que no podría conservar la salud ni el ánimo”.



Camino Pachuca- Cerezo. Conocido en el siglo diecinueve como "Atajo de humboldt". En la foto Leopoldo Nava





Cuando la carretera a Chico sólo llegaba al valle de  Las Ventanas.La roca del fondo es el Muñeco.
Foto Arriba: Dirección Pachuca- Los Frailes En esta foto, en Capula,  se ven Los Frailes en la distancia, en lo alto de la sierra.




 Camino a Cerezo por el Atajo de Humboldt





Con la intención de facilitar las cosas damos algunas noticias de esta travesía.
Es por el barrio del Arbolito, al norte de la ciudad, bajo la falda oriental del cerro San Cristóbal. Pueblo Cerezo, Valle de Las Ventanas, Valle del León Alado, antes de llegar a Las Monjas descender un poco a la izquierda  hasta el lado norte de un valle alargado, descenso hacia el oeste y luego norte hasta llegar a la carretera que lleva al pueblo Capula.







LA LÍNEA ROJA CONTÍNUA MARCA LA TRAYECTORIA DE LA TRAVESÍA PACHUCA- SAN JOSÉ TEPENENÉ











 Al fondo la presa bella Jaramillo o de El Tejocote, arriba de Cerezo.En la foto Leopoldo Nava



Al fondo la pared norte de Las Goteras
Omar A. A., en el camino a Capula (en el tramo Cueva del Muerto - Los Panales) 7 de marzo 2016.
Foto de Armando A.G.



Aquí termina la travesía procedente de Pachuca. O empieza, si se hace en sentido contrario. La otra variante es descender  de San Jerónimo hacia Actopan.





 Templo de San Jerónimo, el final de la larga ascensión de ese día.






De Capula se sigue el camino en dirección oeste, se llega a una vieja mina abandonada. Aquí se inicia el ascenso (hacia el noroeste) de la prolongada  cuesta que lleva al pueblo de San Jerónimo, en lo alto de la sierra, en el corazón mismo de lo que en el alpinismo conocemos como “Región de los Frailes”. En los círculos geológicos del siglo diecinueve se le conocía como “Los Órganos de Actopan”. De aquí se desciende hacia el suroeste. La travesía termina en San José Tepenene, en la carretera Pachuca- Actopan.

Pero puede realizarse esta travesía en sentido inverso al descrito: San José Tepenene-Pachuca

Se realiza un vivac, o dos, mejor




El bello paisaje de la Sierra de Pachuca siempre estará ahí, para el humano sensible que sepa ir a su encuentro.



Los nombres de sus ilustres personajes de la Academia, de sus políticos  en general, los militares y sus comerciantes,  que llenaron una época, acabarán borrándose de la memoria de los pueblos.
Ese paisaje, árido del oeste, verde cercano del norte y su   lejanía azul, se conservará igual para las generaciones de montañistas, y demás gente, que están por venir en los tiempos inmensurables.
Ahora que las ciudades han crecido tanto, y Pachuca no es la excepción, algunas patologías han aparecido atrofiando tanto los sistemas fisiológicos como los estados emocionales del hombre y la mujer: sedentarismo y estrés, para sólo mencionar un  ejemplo de cada caso.

Nada como vagar por los bosques y los valles para eludir, en lo posible, la peligrosa practica de la “polifarmacia”, como la ciencia médica ha señalado a la práctica de ingerir pastillas, sobre todo en la gente de edad avanzada. Y, ya por esto, nada más, vale la pena agarrar la mochila y empezar a ascender en dirección a los bosques y valles altos.

Los habitantes de la ciudad de Pachuca ocupan, geográficamente, un sitio privilegiado como pocos lugares. Bastan quince minutos, de caminar, a partir del Reloj, o a lo más una hora, para  pisar ya  los primeros lugares  de la ladera montañosa.

En el extremos sur de ese mismo Valle (Cuenca) de México, en la ciudad del mismo nombre, es necesario hacer un torturante viaje en trasporte para alcanzar los primeros bosque, ya sea hacia el Ajusco, en el sur, Los Dinamos de Contreras, en el oeste y más, mucho más, para las montañas del este.

Ir a los bosques montañosos llena, sobre todo, una necesidad más elevada que el mero ejercicio físico. Emerson, enamorado de la naturaleza, dice: “ La naturaleza llena una necesidad más imperiosa del hombre, es decir, el amor a la Belleza…La naturaleza es medicinal y restaura el tiempo y la inteligencia cuando se encuentran cansados por el trabajo o la compañía.”

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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