LA CORTESIA EN SCHOPENHAUER

 Es el tema de la representación

 Ser cortés es propio de la gente civilizada. Pero ser “muy” cortés es señal de alguien que nos quiere sorprender. Envolver, como hace la araña cuando el insecto cae en su telaraña.

 La cortesía en Schopenhauer es un tema que  nos recuerda las máscaras que se usan en el teatro desde la época de los griegos de la antigüedad. Es un disfraz. Tienen la intención de aparentar un rostro, porque así conviene al papel que se está representando, pero el que la lleva puede ser en la realidad de distinta manera. Sobre la escena hasta hay mujeres que representan el papel de un hombre y viceversa. O un neurótico puede estar representando el papel de un santo. O una mujer noble, de suyo, haciendo el papel de la terrible Medea.

 Somerset Maugham escribió su gran novela La otra comedia desarrollando el tema de le representación o actuación. Una excelente actriz que va por la vida actuando según las circunstancias lo requiera, no como ella es.

 Es necesario recordar lo que Schopenhauer entiende como cosa innata o “personalidad base”, desde la que se representa el papel que conviene representar y después, como el actor al final de la obra, se quita la máscara y vuelve a ser como siempre fue y será hasta el último día de su vida:”El carácter no cambia jamás”, dice este filosofo saltándose los criterios pedagógicos. Como cuando regresamos de la oficina, al final de la jornada de trabajo, nos quitamos la corbata y el traje y nos ponemos una ropa cómoda casera.

 Para los escépticos recomienda que pregunten a la madre de ochenta años si su hijo, de sesenta, es “básicamente” diferente a cómo era cuando niño. No sabía matemáticas pero reacciona igual ante una situación ahora que como lo hacía antes.

 La cortesía, entonces, tiene la misión de hacer posible la convivencia entre humanos. Lo que hace la educación universitaria es dotarnos de una máscara más en la perspectiva de la buena convivencia. Por intereses pecuniarios la vida en sociedad tiene que seguir y hay que buscar la mejor manera. En el mundo civilizado no se puede ir chocando de “entrada” como hacen las caricaturas de Conan y Hulk cuando se encuentran y al siguiente minuto ya están liándose a golpes.

 Para evitar lo anterior los sindicatos ( y los juzgados de lo civil) han puesto en sus contratos colectivos de trabajo la figura que se llama “primera instancia”. Tiene la misión de suavizar el trato entre personas e instituciones antes que la cosa llegue a mayores, trátese de huelgas, balazos o divorcios. Para que funcione el espíritu de conciliación, reconciliación, de la primera instancia, los inteligentes llegan con la máscara de la sonrisa y los buenos modales, no con el rictus neurótico y la espada desenvainada.

 Schopenhauer insiste que la cortesía es señal de buenos modales, principios civiles o morales, en la perspectiva de la convivencia y el progreso de la sociedad.

 Pero, previene de una sobreactuación en la cortesía que puede llevar la intención propia de rufianes. Es cuando la cortesía se vuelve una perversa herramienta de timadores. Los proxenetas empiezan por cortejar a su futura víctima “La anda cortejando”, se dice, es decir la está rodeando de cortesía.
A.Schopenhauer

 Ante la agresión nos ponemos en guardia. Ante la cortesía bajamos la guardia: “Así como la cera, dura y resistente por naturaleza, se hace tan maleable mediante un poco de calor, que toma las formas que quieran dársele, así se puede, con un poco de cortesía y de amabilidad, hacer dóciles y complacientes hasta hombres hostiles y rudos.” Los agentes de ventas que tocan a nuestras puertas, o los que nos quieren cambiar a nuestro Dios por el suyo, o nuestra filosofía por la suya, no llegan con amenazas y sí con una marcada cortesía.

Los timadores,a semejanza de "las grandes ofertas" que semanalmente hace el mercado,nos despierta la ambición de la ganancia fácil con la promesa de jugosas ganancias "sin poner casi nada de nuestra parte".

Los políticos en campaña siempre  están prometiendo el mejor de los mundos que nadie pudo imaginar siquiera.En campaña, para obtener  nuestro voto a favor de ellos, están por todos lados, con la sonrisa en la boca. Después, a algunos, no se les ve por ningún lado y la Interpol los busca con tarjeta roja...

 La opinión de Schopenhauer (La sabiduría de la vida, versículo 36) es que nuestro orgullo hace que alberguemos una opinión muy exagerada de nuestro valor y dignidad. Eso nos hace vulnerables frente a los que saben usar la cortesía como un arma de manipulación y aniquilación. En la diplomacia y en la política de carrera, donde se juega al gato y al ratón de las grandes ligas, la cortesía está a flor de labio como parte de una “herramienta de trabajo”.

 Lo mismo sucede en los puestos ejecutivos de todas las categorías imaginables, así se trate de funcionarios de la Iglesia que secretarios generales de la más revolucionaria laicidad.

 Schopenhauer termina así su versículo 36; “Más nos valdría recordar siempre que la cortesía no es más que un disfraz burlón.”

BRIGHTON ROCK, NOVELA DE GRAHAM GREENE

 Graham Greene, al contrario de otros novelistas, parte de un mundo en quiebra moral para, desde ahí, ir remontando la cuesta hacia una, no segura, pero sí posible, regeneración de la humanidad. Sigue el modelo del cristianismo: una propuesta de amor que florece en el seno mismo de la perversión moral que provocó el derrumbe de los imperios de la antigüedad europea.

 Se aparta del mundo edénico en el que una falta a la pureza era despiadadamente castigada por su Dios iracundo hasta llevar a la transgresora, a morir sin esperanza, bajo la lluvia de piedras arrojadas por los hombres, también perversos, o bien a terminar entre remordimientos colgado de la rama de un árbol.

 Graham Greene empieza su obra Brighton Rock en el punto mismo de la desesperanza. Es el tema de la “humanidad occidental”, de los últimos veinte siglos, contado en una novela.

 Sus personajes son unos despiadados criminales, extremadamente jóvenes, jugadores de apuestas, extorsionadores y más, comandados por Pinkie Brown. Un muchacho, católico, que cuando niño era cruelmente castigado en la escuela por sus maestros. Ya de grande no siente mayor interés por ninguna clase de sexualidad. Sus prioridades son otras.  Ahora quiere arrebatarle las calles a otro hampón. Pero éste, de mayor experiencia, con suficientes contactos con la policía y la prensa, y con una banda delictiva mejor organizada por su jefe, un judío de nombre Calleoni.

 Este es el contexto callejero de Brighton Rock donde el personaje más puro, Rose, una muchacha de dieciséis años de edad, es una callejera:”la más barata, joven e inexperta paloma de Brighton.”

 Pinkie es el jefe de apenas veinte años de edad que quiere arreglar su mundo, silenciar a su mundo, mediante el recurso de ir asesinando a quienes conocen algo de él que, contándolo a la policía, pueda enviarlo a la silla eléctrica o la cárcel para siempre.  Pero los que pueden saber esa clase de secretos son miembros de su  banda. De tal manera que mediante esa labor de “limpieza” el propio jefe es el que empieza a desorganizar a su  grupo.

Ya ha eliminado a varios. Pero aun queda otro testigo de sus crímenes. Ella es Rose, la mujer joven, desprovista de todo atractivo físico, y con la que se casa para taparle la boca y no vaya a contarle cosas a la policía. Casados la tiene cerca para vigilarla, así como eliminarla con facilidad cuando crea que ha llegado el momento.
Graham Greene

 Además Rose es tan inocente que llega a creer que Pinkie en verdad la ama. Más aun, sabedora de la actividad criminal de su esposo, al que llega a querer de verdad y con una pasión increíble, está dispuesta a seguirlo hasta la muerte, si eso fuera necesario.

 Cuando las cosas se ponen ya muy comprometedoras, Pinkie urde un plan para eliminar a Rose. Le propone suicidarse los dos. Pone una pistola en manos de la muchacha y le dice que después que ella haya disparado contra su propia cabeza él hará lo mismo. Así, los dos irán a vivir juntos y para siempre en el otro mundo. Ella lo cree pues es una católica simplona a la que le falta malicia y acepta suicidarse. Pero en el último momento duda y tiene miedo de morir y arroja el arma.  Es el tiempo en el que tiene lugar el desenlace. Al ver que su plan falló, y lo que le espera es una larga vida tras las rejas, Pinkie se suicida.

 Al final Rose va a confesarse. Después de escucharla, el viejo sacerdote le propone que enderece su vida. “¿Y si quedé embarazada?”,le comenta Rose, a lo que el sacerdote la invita a que, de ser cierto, eduque a su hijo llevándolo por la camino del amor cristiano que toda gente debe recorrer…

 Graham Greene es el gran novelista inglés incomprendido, o indescifrable, en México. A raíz de su conversión al catolicismo, los protestantes lo ven a la distancia. La laicidad mexicana lo considera con recelo por haber escrito tal vez la mejor novela de la guerra cristera mexicana. Y muchos de los católicos mexicanos no lo descifran porque precisamente desconocen que el tema, sempiterno de este novelista, es seguir el modelo de Cristo: partir desde el mundo quebrado moralmente hacia la regeneración. Piensan no pocos mexicanos que los sacerdotes católicos no son humanos, y sí santos, al estilo de una entelequia, y el personaje central de su novela, sobre los cristeros, El Poder y la Gloria, es un sacerdote demasiado humano…


 Henry Graham Greene (Berkhamsted, Hertfordshire, 2 de octubre de 1904 – Vevey, Suiza, 3 de abril de 1991) fue un escritor, guionista y crítico británico, cuya obra explora la confusión del hombre moderno y trata asuntos política o moralmente ambiguos en un trasfondo contemporáneo. Fue galardonado con la Orden de Mérito del Reino Unido.

UNA ESPERANZA FRENTE A LA ATEROSCLEROSIS

 (Obstrucción de las arterias)

 Caminar o cirugía. Esa fue la disyuntiva que tuvo que vivir Louis Harris, de Nueva York, Estados Unidos, en los años noventas del siglo pasado.

 Es un tema que los mexicanos deberíamos tomar con toda seriedad. En México hay, a la sazón, más gente gorda que en Estados Unidos. Basta con mirar en nuestro entorno para cerciorarnos de tal realidad. Y es, además, un dato proporcionado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la propia Secretaría de Salud.

 La pregunta es cómo puede suceder en un país donde el poder adquisitivo de su moneda es en la actualidad casi quince veces menos que en aquel. ¿Se come más aquí que allá o la gente se mueve menos aquí? En Estados Unidos el deporte es una materia que se lleva en todos los planes escolares, con valor curricular, desde kínder hasta la universidad. En México parecería que sucede lo mismo pero aquí se tiene más bien el enfoque blandengue de “la hora del recreo”.

 Con el tiempo la poca movilidad resulta realmente peligrosa para la salud del individuo y la economía de la familia. Los hospitales del Sector Salud se masifican, los presupuestos no alcanzan y acabamos crucificando a los médicos.

 La aterosclerosis es un asunto peligrosamente serio. El caso de Louis Harris es ilustrativo ( Cúrate a tí mismo,Selecciones del Reader´s Digest, julio 1996). Un norteamericano que vivía en la ciudad de Nueva York, deportista y que un día, a la edad de 72 años, se dio cuenta que tenía problemas de salud.

 Tras una serie de exámenes y análisis de laboratorio, le diagnosticaron aterosclerosis: “oclusión de las arterias femorales de ambas piernas, causadas por una acumulación de grasa que se extiende hasta la aorta. Esto es común entre la gente mayor que es propensa a la aterosclerosis.”

 Enseguida el Dr. Gary Giangola, cirujano vascular del Centro Médico de la Universidad de Nueva York, en la ciudad de Nueva York, le informó que este padecimiento consiste en endurecimiento de las arterias que “inmoviliza a millones de personas hoy en día.” La ciencia médica tiene la solución que consiste en cirugía pero esta puede ser peligrosa y es costosa.

 Le recomendó caminar un kilómetro y medio diariamente. Caminar puede ser la solución si no se llega a ella demasiado tarde. Lo que sucede, le dijo el médico, es que el ejercicio se encarga de resolver el problema de las arterias obstruidas porque los músculos envían señales que necesitan más afluencia de sangre y se crean arterias nuevas.
Caminar.Mejor si se hace en el campo, los bosques o la montaña.El cuerpo necesita del ejercicio y la mente del panorama de la belleza. (dibujo de Técnica Alpina,libro editado por la Universidad Nacional Autónoma de México,1978,autores Manuel Sánchez y Armando Altamira G.)

 Al mismo tiempo el hijo de Harris, que también es médico, le recomendó que evitara las grasas de carne roja y diera preferencia a la de pescado y la de pollo, comiera verdura cruda y fruta, disminuyera el consumo de sal en las comidas y bebiera 12 botellas de agua al día.  Harris cuenta que fue obediente con estas recomendaciones y en unos meses bajó varios kilos de peso corporal, recuperó bastante elasticidad al punto que regresó a la cancha de tenis.

 Esto puede suceder a otras personas a condición de caminar todos los días ya que de otra manera las arterias volverán a encogerse y a obstruir al afluencia de la sangre: “Aconsejo las caminatas a otros que tienen el mismo problema que yo tenía, y les sugiero que pregunten a su médico si pueden evitar la cirugía con algo tan sencillo como caminar”.

LA AMISTAD DE SCHOPENHAUER

 Entre más conozco a los humanos más quiero a mi perro. Es la idea que corre por el mundo llevando la intención del escepticismo respecto de la amistad. Hasta donde conocemos parece ser que fue Epicteto el que la dijo primero.

 Por desgracia este pensamiento sólo se puede valorar en todo su peso cuando se ha vivido más allá de sesenta años, pongamos por caso, y se ha tenido conciencia de los acontecimientos de la vida. Los diarios y persistentes llamados a la solidaridad, que salen de las iglesias, los sindicatos y los bellos y bien intencionados libros de autoayuda, son porque la solidaridad siempre está en entredicho.

 Se anteponen el interés económico, político, de poder y el sexual. Estos intereses, dice, “Se elevan por encima de las relaciones de todos los días. Estas son a decir verdad, de tal naturaleza, que no dirigiríamos la palabra a la mayoría de nuestros conocidos si oyéramos cómo hablan de nosotros en nuestra ausencia”.

 El versículo 33 de su obra La sabiduría de la vida ilustra que lo que se tiene por escepticismo en Schopenhauer sólo es un desnudo objetivismo. Porque creemos que la vida, o muchas cosas de la vida, son de una manera pero en este versículo nos dice que no, que son de otra manera: “Del mismo modo que el papel moneda circula en vez de plata”, pone como ejemplo. Pide a un gobierno que demuestre las reservas de su tesoro en las que se apoya su moneda y estas deberán ser en metálico, no en papel.

 Mostrar este tipo de realidades, y aparentes realidades, es lo que ha llevado a que se tenga la curiosa, o manida idea, del escepticismo en este filósofo (sobre todo que en el trascurso del tiempo ha habido prologuistas de sus obras que parece que nos están diciendo “mejor ni lo lean”). Y como sabe que de todas maneras no le vamos a creer, Schopenhauer se apoya en este versículo en Goethe y en Rochefoucauld, que piensan exactamente lo mismo que él respecto a la amistad.

 El antiguo, pero no viejo, pensamiento, al que nos hemos referido, Schopenhauer lo dice de esta manera: “Verdad es que se pudiera preguntar si hay verdaderamente personas que merezcan el aprecio y la amistad sincera. Sea como quiera, tengo más confianza en un perro leal, cuando mueve la cola, que en todas esas demostraciones y fórmulas.”


Ojalá que las cosas,o que los humanos, fueramos de otra manera,al estilo como lo imaginó Hegel.Hegel racionalizó de tal manera la vida que pareciera que el mal no cabe en ella.Y esto ni el mismo Jesús lo creyó.La realidad que nos presentan Epicteto,Schopenhauer,Jesús y Darwin es otra.

El mundo está lleno de egoismo y también de bondad. Los instintos de un mismo individuo son de lobo o de cordero y no puede cambiarlos como no puede cambiar la forma de sus orejas

.La esperanza es que la cultura pueda hacer algo al respecto.Por eso los estoicos llaman a la virtud y Jesús a la justicia. Pero en los países donde se leen dos libros al año promedio, por individuo, y los gobiernos le escatiman presupuesto a la universidad pública...

Epicteto (55-135 d C) lo dice de esta manera: " ¿Ves esos perros que están jugando?Diríase que son los mejores amigos del mundo,a juzgar por sus fiestas,sus caricias, su bullicio y sus lametones, ¿verdad? Pues echa en medio de ellos un hueso y verás lo que ocurre. Esta suele ser la amistad entre padres,hijos y hermanos.En cuanto se ofrece un motivo de disputa:dinero, tierras,una querida,bienes de cualquier clase,ya no hay padre,ni hijo, ni hermano"(Epicteto,Manual y Máximas)





 





J.CASTILLO FARRERAS, EL ESPEJO, ELLOS NOSOTROS

José Castillo Farreras
 Arturo Schopenhauer


 Cuando un perro se ve en un espejo cree que es otro perro y empieza a ladrarle. No sabe que es él mismo. En los humanos se trata de un proceso doloroso y algo velado, complicado, pero, al señalar a otras personas, deberíamos estar agradecidos porque al fin, en ellas, descubrimos cómo somos.

 Farreras (José Castillo Farreras) fue un hombre sabio que enseñó filosofía (Ética), durante muchos años, a incontables generaciones de estudiantes en la Universidad Nacional Autónoma de México. La biblioteca del Plantel 7 de la Preparatoria Nacional lleva su nombre. En su abundante creación intelectual escribió un trabajo que lleva el título La Fenomenología del chisme (Proyectos Académicos Institucionales Número 6, año 2003)

En cierta ocasión lo entrevistamos y se refirió a la idea del espejo. En la calle encontramos a una persona gorda y notamos su obvio excesivo peso corporal porque no sentimos el exceso de peso corporal propio (el maestro Farreras era algo robusto). En cambio hacemos gala de nuestra supuesta esbeltez. Citó un refrán español: “Herradura que chacolotea, clavo le falta.”

 Señaló la conocida frase del Evangelio que vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Porque, agregó, el ojo puede ver hacia afuera pero no hacia adentro. El espejo sí permite conocernos. Por eso el ver los defectos de los otros es un valioso medio para conocer los nuestros. Fue a su librero que tenía en la Preparatoria 7 y extrajo una obra de Schopenhauer, pensador al que tenía en alta estima, y nos leyó lo siguiente: “Del mismo modo que se lleva el peso del propio cuerpo sin sentirlo, como se sentiría el de todo cuerpo extraño que se quisiera mover, asimismo sólo se notan los defectos y los vicios de los demás y no los propios. Cada cual pose en otro un espejo en el cual puede ver con claridad sus propios vicios, sus defectos, sus modales groseros y repugnantes. Pero hace, comúnmente, como el perro que ladra al espejo porque no sabe que es él mismo quien se ve allí y se imagina ver a otro perro. Quien critica a los demás, trabaja en su propia enmienda.”

Lo último: “Trabaja en su propia enmienda”, dijo Farreras, es lo que puede ser positivo porque nos está diciendo cómo somos, igual que como el médico nos muestra nuestra radiografía. Ese es el gran servicio que nos hacen los otros, mediante la crítica que de ellos hacemos. Ya sólo falta que sepamos vernos en el espejo. Oscar Wilde no soportó verse en el espejo de Dorian Grey y lo destruyó. Tampoco el Dr. Frankestein soportó verse en el ser que él mismo había creado y trató de perderse entre los hielos del Ártico.

Sin embargo otros, al estilo del Dr. Bob, uno de los fundadores del movimiento de Alcohólicos Anónimos, si pudieron versen en el espejo…

 José María Castillo Farreras (23 de octubre de 1930 – 17 de marzo de 2008) fue un abogado, catedrático y filósofo mexicano. Realizó estudios de licenciatura en la Facultad de Derecho y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Posteriormente cursó estudios de posgrado de derecho y filosofía en la Universidad Central del Ecuador (1960), en el Goethe Institute en Iserlohn y en las universidades de Bonn y de Hamburgo en Alemania (1965).

EL HOMBRE-RELOJ DE SCHOPENHAUER



La sabiduría de la vida
A.Schopenhauer

El origen de la tragedia en Nietzsche es cuando la cultura, cimentada en los clásicos, de la antigüedad griega,  deriva a lo que él llama “cultura abrevada en los periódicos”. Al estilo de los ciudadanos pacíficos que, en situación de emergencia por el peligro que corre la nación, se les da un entrenamiento de tres meses de defensa personal y se les envía al frente a luchar contra karatecas cinta negra.

Hay que apresurarse a reconocer el aporte que el periodismo hace a la civilización del los pueblos dada su labor informativa “a bote pronto”, pero no improvisada, de lo que sucede y en lo que se refiere a los aspectos de redacción ágil y sintética y más en la ortografía que difícilmente se deja atrapar por completo. Inmensurable labor civilizadora y, con todo, el porcentaje de los que leen periódicos con respecto a la población mundial es bajísimo.

Pero Nietzsche s e refiere a los que poseen suficientes reservas culturales y son capaces de atisbar que la información en no pocas situaciones es desinformación. La tragedia, de la tragedia cultural, es que de cinco que leen periódicos los otros noventa y cinco van a opinar lo que de oídas escucharon a los cinco…

No siempre esta desinformación tiene el fundamento de la mentira. Con frecuencia hay informaciones reales, cuidadosamente documentadas, pero que  cumplen la función de distraer la atención del gran público respecto de otras cuestiones.

Así, entre desdibujaciones se va forjando el origen de la tragedia que, dijimos apunta Nietzsche, es la degradación paulatina pero imparable, de la gran cultura. Y entre tan abrumadora cantidad de juicios subjetivos, a la medida del interés perseguido, qué sucede con el tiene conciencia documentada de lo que está sucediendo. Schopenhauer dice que el panorama  cultural es tan abrumador que no queda más que tener paciencia.

Y es cuando ofrece su metáfora del hombre-reloj: “Verdad es que en el ínterin hay que tener paciencia. Porque un hombre de juicio justo  entre personas que están en el error, se parece a aquel cuyo reloj marcha bien en una ciudad donde todos los relojes andan desarreglados. Él sabe la hora exacta pero, ¿qué le importa? Todo el mundo se guía por los relojes públicos, que marcan una hora falsa, aun los que saben que sólo el reloj del primero da la hora verdadera.”
















UN AXIOMA DE STO.TOMAS DE AQUINO




Obra: Summa Theológica

Conociendo algo en particular  es como se sabe lo que es y lo que no es. El Desierto de Altar, en Sonora, México, no es una selva, según la idea o las características que tenemos de la selva con muchos árboles, flora exuberante y mucha humedad. No hay nada de esto.

Al decir que no hay nada de esto ya estamos prefigurando cómo sí es el desierto de Altar. Y, sobre todo, que existe. No hay agua, no hay árboles, no hay esa flora exuberante. Es  un erial.

El punto es que para negar que Altar es una selva es necesario conocerlo: No s e puede negar lo que no se conoce. 
Sto.Tomás de Aquino

Es el método negativo que menciona Sto. Tomás  para decir no sólo que Dios existe sino además tener algún conocimiento de Él: “Si el entendimiento humano no conociera positivamente algo acerca de Dios, no podría negar nada de Él.”

Negar que en el volcán Popocatepetl (actualmente en obvia actividad) haya yacimientos de petroleó  es conocer  de vulcanología y de la teoría de placas tectónicas. Pero sobre todo afirmar  que el Popocatepetl existe. 

Es el axioma de Sto. Tomas frente a la afirmación o la negación de algo: conocerlo.

 Hemos puesto el ejemplo de Dios porque la teología es el campus  en el que vivió el religioso. O el del Popocatepetl que muchos en México conocen  por ser la segunda cumbre en altura del país (5,452 m. s. n. m)

Pero el asunto puede ser “bajado” a nuestra vida diaria, por ejemplo frente al rumor, tan sabroso y socorrido, también llamado  “chisme”. Un filosofo mexicano, José Castillo Farreras, maestro de la Universidad Nacional  Autónoma de México, escribió un libro que titulo “La fenomenología del chisme”.  Es la inclinación de dar por cierto esos supuestos que todavía no pasan  el proceso mencionado: afirmarlo o negarlo mediante el conocimiento.

Lo mismo que si “subimos” el asunto a  niveles de la academia, como es el caso de la historia. Esta respetable ciencia está plagada de verdades a medias que son presentadas al mundo como verdades absolutas. Al punto que cada quien escribe su verdad “desde su tiempo y según sus intereses”.
Conocer, es la clave del axioma de Sto. Tomás.


 “ Santo Tomás (c. 1225-1274) creó uno de los sistemas filosóficos más completos en la historia del pensamiento occidental; al modo de una catedral gótica, con su arquitectura elegante y racional, espigada hacia el cielo, cada concepto está en el lugar que le corresponde,  encaja perfectamente con los demás,  los soporta, y en su interrelación da lugar a un modelo del mundo pocas veces igualado por otra filosofía. Claro seguidor de Aristóteles, Santo Tomás logra de un modo sorprendente hacerlo compatible con la doctrina cristiana, razón que sin duda explica el éxito que pronto tuvo en toda la cultura cristiana medieval y moderna. No es menor mérito de Santo Tomás el equilibrio que parece lograr entre la razón y su ejercicio y la fe y su práctica; los dos ámbitos le interesaron, aunque, sin duda, el motor de su extraordinario esfuerzo filosófico fue la experiencia religiosa que siempre le acompañó. Por su relevancia e influencias en la historia de la filosofía y, más aún, por mostrarnos una posibilidad del pensamiento (acercarse a lo sagrado y absoluto), Santo Tomás es un filósofo imprescindible para todo aquél que se atreva a pensar con radicalidad la vida humana y el mundo.”




Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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