PITAGORAS, EL ALPINISMO Y GREENPEACE


El alpinista, como el campesino de tiempos pre-lógicos, llega a sentir que el planeta es una criatura viviente.

Convive  con los elementos que tanto inquietaron a los pensadores  antes de Sócrates. Escalando montañas o cruzando desiertos, a pie, entiende que sin agua, aire, fuego y la tierra misma, por donde va, no se explica la vida.

Samalayuca (Chihuahua).Por contraste, Tlaloc-Agua está omnipresente en el desierto.

 A diferencia del citadino que ve las montañas en la lejanía y piensa en una tarjeta postal. Como algo virtual, con el que apenas tendría alguna relación, sin saber exactamente qué.

En los centros comerciales, los mercados y los puestos de la calle, vemos futas y verduras de cómodo acceso para obtenerlas. La tierra, el aire, el agua y el calor que se necesitó, para que ese fruto germinara, nos es ajeno. Para que eso tenga lugar se necesitan condiciones óptimas, es decir, naturales. Pero el yoismo tiene prisa para conquistar la prosperidad aun a costa de atropellar su medio ambiente.

Extremo oeste de la sierra de Samalayuca. De este lugar, a la frontera con Estados Unidos, hay 90 kilómetros de llanura con 40 -50 grados de temperatura, sin agua y sin sombra.

En la ciudad se tiene prisa por conquistar la prosperidad, material, no el progreso, cultural. Cuando Edipo, gran descifrador de enigmas, explique este enigma, Greenpeace habrá ganado la guerra contra lo irracional. 

Vivaquear en el bosque, o entre la soledad del desierto y la llanura infinita, es estar dentro de fuerzas naturales. Del paralelo 21 hacia el sur, dentro de México, esto parece exótico. Pero de ahí  hacia el norte sus habitantes  saben de los que estamos hablando. Sólo de tres estados fronterizos (Sonora, Chihuahua y Coahuila) hacen 580 mil kilómetros cuadrados de un paisaje que tiene de todo, mar, serranías, pero mayoritariamente llanura y desiertos con dunas como las de Arabia: Altar y Samalayuca.

Desierto de Altar(Sonora).

Aquí la llanura infinita, con una temperatura  promedio de 40 grados, y la impresionante cantidad de estrellas, temblando sobre la tienda de campaña, se mete por los ojos y llegan hasta el alma. ¡Y ahí se queda grabada para siempre! ¡Imposible ignorar a Tonatihu Sol, a  Ehecatl Viento y, por ausencia, a Tlaloc Agua. Y menos a Tonacacihuatl Madre Tierra.

Caminar en esa llanura, mochila al hombro, y plantar su tienda al caer la noche, parecería todavía estar con las presencias a las que la gente ponía los nombres de Tlaloc, Zeus, Eolo, Ehecatl…

El drama (para el humano, no para la naturaleza, que siempre se rehace) comienza cuando el pensamiento se volvió tan racional (irracional) que expulsó a los dioses del planeta y s e puso él en su lugar.

Del místico pensamiento, de que somos parte de la Tierra viva, al pensamiento que somos dueños y señores de la Tierra, es donde Greenpeace, no obstante todas sus loables movilizaciones, tiene  la batalla perdida. Benedictus Spinoza, en su obra Ética, ya en el siglo diecisiete, se refiere así a los yoicos: “Se diría, en verdad, que conciben al hombre  en la naturaleza como un imperio  en otro imperio.”
Enmedio de 580 mil kilómetros cuadrados de llanura  hay que recurrir a la brújula.

Está luchando contra los intereses del yoismo suicida, ni siquiera contra el yoismo racional que sería reforestar, no contaminar el aire, el agua…

Más adelante Spinoza se refiere a esta actitud del humano con respecto de la naturaleza: “Creen, efectivamente, que el hombre turba el orden  en vez de seguirle, que tiene sobre sus propias acciones un poder absoluto y sólo toma de sí mismo su determinación. Buscan la causa de la impotencia y de la inconstancia  del hombre, no en la potencia común de la naturaleza, sino en no sé qué vicio de la naturaleza humana y, por este motivo, se lamentan o se burlan de ella, la desprecian o, lo que es más frecuente, la aborrecen.”

Flanco oeste del Citlaltepetl (Pico de Orizaba) 5,700 m.s.n.m..Ahora fuertemente afectada su vida geológica, animal y silvestre, por el aire sucio y caliente que le llega de la ciudad industrial.

El antropocentrismo es yoico por definición. No sólo destierran a los dioses sino también a sus vecinos los humanos. En el “viejo” mundo los pitagóricos,  de antes de Sócrates, creían que el planeta era un ser viviente.

En el pensamiento indoamericano también se creía en esto. Y se sigue creyendo por las más de cincuenta etnias indígenas  que hay en el país.

A tal punto que Nezahualcóyotl, rey o tlatoani de Texcoco, uno de los importantes señoríos del valle de México en el siglo dieciséis, llegó a escribir leyes muy severas, hasta con pena de muerte, al que cortara arboles sin tener necesidad de ello. Y esto implicaba tanto al que levantaba el hacha para cortar el árbol como al funcionario corrupto que había solapado al depredador. Es famoso el ritual de dirigirse al bosque cuando se iba a cortar el árbol: “No es que queramos hacerte daño, pero es que en verdad necesitamos la madera…”

“Nezahualcóyotl (también escrito como Netzahualcóyotl)[1] [2] [3] (1402-1472) (náhuatl: Nezahual.cóyō.tl 'coyote que ayuna') fue el monarca (tlatoani) de la ciudad-estado de Tetzcuco en el México antiguo. Ejerció el poder y se desempeñó notablemente como poeta, erudito y arquitecto.”

En cuanto a los pitagóricos antiguos, dice W. K.C. Guthrie, en Los filósofos griegos: “Creían ellos que el universo en su totalidad era una criatura viviente.”

 “Pitágoras de Samos (en griego antiguo Πυθαγόρας) (ca. 569 a. C.ca. 475 a. C.[1] ) fue un filósofo y matemático griego considerado el primer matemático puro. Contribuyó de manera significativa en el avance de la matemática helénica, la geometría y la aritmética, derivadas particularmente de las relaciones numéricas, y aplicadas por ejemplo a la teoría de pesos y medidas, a la teoría de la música o a la astronomía.”


W.DURANT Y EL REGRESO DE AQUILES


En la antigüedad Aquiles fue enviado a la guerra de Troya. En el tiempo presente Aquiles es enviado a la guerra de Troya. Y mañana Aquiles será enviado a la guerra de Troya.

 Los adictos a interpretar la historia lineal tendremos la razón cuando este círculo  se interrumpa. Entre tanto, la historia se repite.    

Mientras eso sucede conviene leer a Will Durant, sabio y prolífico   filósofo estadounidense de los tiempos modernos.

Y conocer también la cronovisión nahuatl. El universo indio americano tiene una  serpiente con dos rostros que  se miran cara a cara. Es el cinturón que encierra uno de los mejores calendarios astronómicos que se han concebido hasta el presente. Se llama Piedra del Sol, más conocido como “Calendario Azteca”. Fue terminado en 1479. Su concepción, desarrollo, comprobación y ejecución debió haber llevado miles de años.

 La noche que devora al día y el día que acabará con la noche, la primavera con su regalo de vida y el invierno que purifica todo lo enfermo para que la vida vuelva con la primavera. Así por siempre. Hasta un “siempre” donde  todo vuelve a comenzar y otra vez a terminar. Y, entonces, en algún lugar del cosmos, dice Lawrence, vuelven a revolotear unas lucecillas, salidas quién sabe de de dónde, y todo vuelve a comenzar.

 El noble Aquiles será de nuevo enviado a Troya

Es una historia caótica que suele romper con la causalidad, con la linealidad, en la que creemos,  con más frecuencia de la que creemos.

Como la gente  que habita en los estados centro-sur de Estados Unidos,  que se conoce como el Corredor de los Tornados. Lugares que cada año son fuertemente castigados por esas fuerzas incontenibles. Los que de alguna manera estamos familiarizados con ese fenómeno atmosférico nos preguntamos ¿Cuál es la situación normal?, lo lineal o lo caótico.

La Piedra del Sol fue  terminada  dentro de la civilización mexica. Habla de mundos y planetas que se acaban y que vuelven a empezar. Y de astros que nacen de la oscuridad del cosmos. Y los humanos, como espejos fractales, que nos comportamos como esos cosmos que nacen y hacen ¡plop! Como el insecto que nace a las ocho de la mañana y para las dos de la tarde ya es ancianito.

 Entre los “blancos” se  necesitó la mentalidad de un  D.H. Lawrence, autor de la novela   El amante de Lady Chatterley, para poder penetrar el inhumano  mensaje del Calendario Azteca. En su obra Mañanas en México, escribió:

“Por mi parte, no creo en la evolución; y mucho menos como una cinta atada a la Primera Causa, que vaya enredándose  lentamente en una ininterrumpida continuidad a través de los siglos. Me satisface más la teoría de los aztecas  acerca de los Soles, es decir, una serie de mundos sucesivamente  creados y destruidos. El Sol, de repente,  entra en convulsiones, y los mundos se apagan  del mismo modo  que otras tantas velas  cuando alguien tose en medio de ellas. Después, sutil y misteriosamente, el sol vuelve a estremecerse y una serie nueva de mundos parpadeantes comienza a iluminarse.”

Aquí se aprovecha el pasado, no se vive en el pasado.  Es el axioma de Tucídides: repetir para aprender y aprender para remediar. Durant lo dice de manera moderna: “la historia (pretérito) sólo tiene valor para nosotros en tanto que ilumine el presente y nos ayude a mejorar el futuro.”

La historia lineal es algo que está enmarcado en el mundo de la causalidad, hoy es el resultado del ayer y será el de mañana, siempre, sin interrupción, donde nada se repite.

 Pero Ulises se repite…No hay linealidad.

Durant cita a Virgilio que “expresa en ocurrencias melodiosas la visión lúgubre de un eterno retorno, el ciclo perpetuo y repetición momentánea de sucesos idénticos.

Pero yo, que creo en la historia lineal, sigo escuchando a Durant:

“Habrá otro Tifis, un profeta antiguo, y otra nave Argos llevará a los héroes preferidos; habrá asimismo otras guerras y el noble Aquiles será de nuevo enviado a Troya.”
 
Durant
“William James Durant (5 de noviembre de 1885 - 7 de noviembre de 1981) fue un filósofo, escritor e historiador estadounidense de los siglos XIX y XX. Conocido ante todo por su obra The Story of Civilization (Historia de la Civilización) narrada conjuntamente con su esposa Ariel. Nació en North Adams, Massachusetts. Sus padres Joseph Durant, y Mary Allard, emigrantes franco-canadienses, formaron parte de la emigración de Quebec a los Estados Unidos.En 1900 comenzó su educación con los Jesuitas en la Saint Peter's Academy. Más adelante, continuó en el Saint Peter College en Jersey City, Nueva Jersey. En 1905 adoptó la ideología Socialista. Graduado en 1907, trabajó como periodista para el New York Evening Journal de Arthur Brisbane.”




CRATILO, POR LOS NOMBRES NATURALES

Los filósofos griegos
W.K.C. Guthrie
Fondo de Cultura Económica, México, 1980

“Un nombre es tan parte de una persona como una pierna”.

Un nombre da el conocimiento de la cosa.

En el flanco occidental de la montaña Iztaccihuatl, en México, hay un glaciar que empieza en los 5 mil metros de altitud y se llama Ayoloco. Ayoloco, en nahuatl, quiere decir “en el corazón del agua.
Iztaccihuatl, flanco occidental. En el centro se ve el glaciar Ayoloco

 En nahuatl la letra a se pone al principio de los nombres que tiene que ver con “Atl”=agua.

No se necesita ser experto en glaciares para saber que un glaciar es un río de hielo. Un cauce en la roca de la ladera  por donde desciende la nieve. Al llegar a la cota donde la temperatura es menos fría el hielo  se funde y el agua  baja humedeciendo bosques, llanuras y tierras de cultivo.

Los mexicanos han conservado para sus hijas el bello nombre de Yolotzin. Corazoncito. Yolo=corazón, tzin= desinencia afectuosa.

La idea de Cratilo es que de la cosa se desprende el nombre natural. Ejemplo. Uno de los mejores calendarios astronómicos, que ha elaborado la humanidad, es representando al Sol. Se le conoce como Piedra del Sol (y popularmente Calendario Azteca).
Piedra del Sol.

Un ejemplo más. Mi compañero de escalar montañas se llama Yuma, y es hijo del jefe de uno de los grupos étnicos del desierto de Yuma, Estados Unidos. Yuma quiere decir. “Hijo de jefe”.

De tal manera que poner un nombre distinto, de su característica particular, a la cosa o a la persona, siembra confusión o persigue una intención. Una confusión que apenas notamos ya de tan frecuente que incurrimos en ella. Debido al fenómeno de la globalización, en este caso cultural, casi todos llevamos nombres propios de países, o continentes, que ni idea dónde  queden o a qué contexto histórico corresponden esos nombres.

Ya desde la antigüedad se acostumbraba cambiar de nombre, sobre todo entre los miembros de  grupos religiosos, o esotéricos, para desarraigarlos de su vida anterior, o bien por falta de vitaminas culturales.

Por eso Guthrie comenta que Platón trata, en su obra Cratilo, el origen del lenguaje y discute ampliamente “la cuestión de si los nombres de las cosas les pertenecen “por naturaleza” o por convencimiento, si están unidos a ellas como una de sus partes naturales, o si le son arbitrariamente  impuestos por los hombres.”

En otra parte Cratilo le dice a Sócrates, que es con el que tiene el dialogo: “Para mí es muy sencillo. Quien conoce los nombres conoce las cosas. Sócrates le pregunta si lo que quiere decir es que  quien ha descubierto el nombre  ha descubierto la cosa a que aquel corresponde.” Cratilo dice que sí.

Sólo que al poner el nombre natural, que emana de la cosa, Cratilo no se queda en el sólo ejercicio mecánico. Las cosas mismas, y no se diga los humanos, son algo más que  cosas: Cratilo le dice a Sócrates: “Creo que la mejor solución de estos asuntos es ésta, Sócrates: que algún poder más grande que el humano puso los primeros nombres a las cosas y, por lo tanto, tienen que ser inevitablemente los únicos adecuados.”

Estamos aquí otra vez ante la  viejísima situación que los griegos llamaban como la materia y la forma. Dura  ya veinticinco siglos ese binomio. Eso quiere decir que durará por siempre,en tanto el humano tenga libertad para decidir por sí mismo. Son felices  opciones para ejercer la libertad de pensamiento.

Una olla está hecha de arcilla.El planeta esta lleno de arcilla ¿y qué con ese dato geológico?Es hasta que la olla tiene la intervención del humano que deja de ser simple arcilla.

En el  planeta hay muchas montañas.Los Alpes,los Himalayas, los Andes, los Pirineos,las Rocallosas.Es geología. En 1893 Jean Habel, alemán habitante de Santiago de Chile, se asomó al hasta entonces "millonario" páramo desolado del sector central de los Andes. Ahí empezó otro tipo de historia.Iba por la razón practica de estudiar las rocas y los glaciares.Pero cuando tuvo la "inútil" idea de alcanzar la cumbre del Aconcagua se tornó todo en  razón vital...

Benedictus Spinoza, en su obra Ética, es de la misma opinión: " La mayor parte de los errores consisten solamente en que no aplicamos correctamente los nombres a las cosas."

Y Guthrie concluye: “En realidad (los nombres) están dotados de propiedades mágicas y de afinidades que les son propias.”



 “William Keith Chambers Guthrie (1 de agosto de 1906 - 17 de mayo de 1981) fue un filólogo clásico escocés, conocido sobre todo por su Historia de la filosofía griega (History of Greek Philosophy), publicada en seis volúmenes entre 1962 y 1981.”








CUATRO NOTAS DE LA DIVINA COMEDIA


 Se recordará que esta obra fue escrita en el año 1300.

Dante tiene tres guías en su recorrido por los mundos metafísicos
de la Divina Comedia: Virgilio, Beatriz y San Bernardo:

“Mientras Dante contempla la forma general del Paraíso, Beatriz sube a ocupar el asiento que le corresponde. San Bernardo, último guía del Poeta, lo invita a considerar por parte de la rosa celestial, y le muestra la gloria de la Virgen María.”
El Paraíso, Canto XXXI
En el Paraiso

La Divina Comedia se aparta del embrollo que, ya para su tiempo, el hombre ha hecho exhibiendo su inclinación por la abstracción a sacrificio del todo ¡ O la materia o la idea! Dante arropa en esta obra tanto  a la razón práctica como a la razón vital. Dante representa a la filosofía:

“Puedo explicar en esta materia todo lo que alcanza la razón humana. Pero deja a Beatriz (la Teología) la explicación de lo demás que concierne a la Fe.”
El Purgatorio, Canto XVIII, nota 1114

En la barca de Caronte, Dante es el único que pesa físicamente...

Las Órdenes de la Iglesia empezaron con vida  de santidad y con el tiempo algunas, o parte de ellas, derivaron hacia el pecado. Purificarlas es para Dios menor esfuerzo que el que necesitó para hacer retroceder las aguas del Jordán: “fue más admirable ver retroceder el Jordán y retirarse el Mar Rojo cuando se abrieron sus aguas a ruegos de Moisés, de lo que será ver remediados los males que causan a la Iglesia los extraviados religiosos. Esto es: Dios, que hizo aquellos grandes prodigios, hará éste que es menor.
El Paraíso, Canto XXII, nota 1982.


Un infierno para ángeles, no para humanos.

Dante se refiere a la Trinidad: “Antes que yo no hubo nadie creado, a excepción de lo inmortal, y yo duro eternamente. ¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza”.

Quiere decir el poeta que el infierno no fue creado para el hombre, que todavía no existía, sino para los ángeles rebeldes.”
El infierno, Canto 111, nota 56





Dante

“Dante Alighieri (Florencia, c. 29 de mayo de 1265Rávena, 14 de septiembre de 1321) fue un poeta italiano. Su obra maestra, la Divina comedia, es una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval al renacentista. Es considerada la obra maestra de la literatura italiana y una de las cumbres de la literatura universal.”














Conferencia de alpinismo en Pachuca, Hidalgo, México


“JEAN WAHL Y EL REGRESO DE PEER GYNT”
Ese fue el título de la conferencia que Kunk desarrolló esa noche en el café Asia.

A cincuenta metros hacia el suroeste de la plaza del reloj, dando vuelta por Independencia, hacia Ignacio Allende, entrando por  el callejón que  se llamaba  Asía, de ahí el nombre del café donde periódicamente nos reuníamos los escaladores de México con los escaladores de Pachuca.

En realidad era una especie de fonda rústica cuya principal clientela eran los mineros. Llegaban con sus lámparas de carburo en la mano   o sobre  sus cascos. Los sábados por la tarde-noche bajaban desde el Real del Monte a cenar en ese lugar. Entre ellos solía llegar Santos Castro, habitante, minero y escalador de esa población (tiempo después moría escalando la norte del Abanico, en el Popocatépetl).

A la entrada del local  había un enorme comal redondo, al que le cabían no menos de veinte pollos desmembrados, que se freían despidiendo un olor sabroso que se esparcía por todo el local e invadía parte del callejón Asia.

Cada  sábado último de mes por la noche alguien daba una plática de alpinismo o de algún tema de cultura. Si el grupo de México se dirigía a escalar a la región de los Frailes o a Peñas Cargadas o al Circo del Crestón, procuraba llegar con el tiempo suficiente para participar en la charla. Tampoco se le llamaba conferencia, sólo charla o plática. Era en el nivel de arriba, con piso de tablas bastas y se subía también por una escalera de burdos tablones.
Escalada en El Conejo,  Región de los Frailes,Hidalgo,México.

 Nada de ceremonias ni de anunciar con anticipación. Se reunían al caer la noche y de manera espontánea alguien levantaba la mano y decía “yo le entro”. Nadie presidia la burda mesa de tablones. Acto seguido agregaba: “Mi tema es este….¿de acuerdo?”Se servía la primera ronda de cervezas, los platos con pollo frito, el canasto rebosante de tortillas  y el otro empezaba. Entre taco y taco, y sorbos de cerveza,  iba desarrollando su tema.

 Raúl Pérez pedía el plato  con la salsa, Jorge Meneses se servía sopa de arroz en su plato  y en el otro extremo Manuel Ramírez ( escaladores de Pachuca) atacaba un muslo de pollo.
Manuel Ramírez al trazar la primera escalada a El Obelisco, en la Región de los Frailes,1943.

En esa ocasión Kunk se refirió a la situación, al sentimiento, que viven los alpinistas que salen de su país en plan de expedición.

Kunk, viejo alpinista trotamundos, nos cuenta que la nostalgia que se siente lejos del terruño siempre es muy fuerte. Cincuenta años duró Peer Gynt (de Ibsen), dijo,  recorriendo el mundo y al final regresó a su aldea, Hagstad, entre los fiordos noruegos.

Su exilio fue elegido. Pudo apreciar los suyo sólo cuando estuvo fuera. Por voluntad propia se fue  y siempre pudo regresar cuando él lo decidiera. O no regresar. Pero regresó porque en Hagstad estaba la parcela de tierra que lo vio nacer y el pedazo  de firmamento que le tocó vivir  por arriba de su cabeza.

Ese conocimiento de lo suyo, agregó Kunk,  se exacerba cuando el exilio es impuesto. Ya por razones políticas, económicas o de seguridad social. Los árabes y africanos buscan irse para Europa, los latinoamericanos  nos vamos para Estados Unidos porque allá la moneda vale veinte veces más y, sobre todo, porque,  para respetar las leyes, todavía se pone a Dios  como testigo, los norteamericanos se viene a México porque aquí su moneda vale veinte veces más, etc.

Odiseo también regresó a Ítaca  después de participar en la destrucción de Troya. Un tal Quijano siempre regresaba a   su parcela en algún lugar de La Mancha. Martín Fierro  regresaba a la nada de  sus pampas argentinas, que para él estaban llenas de todo. José Vasconcelos regresó de Paris a México. Pancho Villa regresó de Estados Unidos a México, Dostoievski regresó a Rusia, Malcom Lowry regresó a Inglaterra… Las tumbas de los ingleses de Real del Monte están orientadas hacia Inglaterra, ¿no es verdad Santos?

En un trabajo sobre La filosofía de José Ortega y Gasset y José Gaos, de Héctor Guillermo Alfaro López, publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1992, vemos que a resultados de la Guerra Civil, de los años treinta del siglo pasado, muchos españoles lograron adaptarse, con marcada    dificultad, (hay toda una literatura del exilio español), pero otros no lo lograron y hubo quienes, ya en el exilio, prefirieron el suicidio.

 ¡El exilio, del color que sea, no es un juego! Ortega y Gasset, con todas sus luces, nunca pudo adaptarse  “a lo americano “, con haber estado varias veces en Argentina y siempre defendió el eurocentrismo. Otro gran filósofo español, Manuel García Morente, exiliado, cuando lo del Frente Popular, impartió clases en la universidad de  Tucumán y al final regresó a España.
Escalada artificial (tomado del libro Técnica Alpina,Editado por la UNAM,1978)

Jean Wahl, en su valiosa obra Introducción a la filosofía, explica por qué  el regreso de Peer Gynt:”Es verdad que somos lo que conocemos, pensamos y sentimos, que estamos vinculados a nuestra cultura, la historia y finalmente al mundo.”

Ya es muy complicado  cuando se tiene sólo una cultura. Es una síntesis de ideas, hechos históricos a través  de inmensurables años, más allá de lo que la arqueología ha logrado descubrir. ¡Antes de existir en lo documentado  ya existíamos!

Los pueblos indoamericanos, desde Alaska a la Tierra del Fuego, tenemos doble tarea, conocer  lo nuestro y conocer lo “occidental”( y luego hay nos iremos hacia lo asiático).No es un cabo suelto cuando Wahl dice:”sentirnos que estamos vinculados a nuestra cultura, la historia y finalmente al mundo”.

El pedazo de firmamento  sobre nuestra cabeza es la metáfora de lo nuestro intelectual. Los mitos, las leyendas, los cuentos para niños, la poesía y la novela, se alimentan de las rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias de esa única parcela de la Tierra. Tom Swayer, Peer Gynt, y  Don Quijote son soñadores que se fueron en busca de locas aventuras, pero no se perdían y encontraban el camino de regreso.


De la misma manera los escaladores siempre regresamos a  Pachuca. En sus montañas, no lejos de aquí, están los valles  y donde por las noches podemos observar la parcela de firmamento que nos corresponde sobre nuestras tiendas de acampar. O colgados de las paredes de roca durante el vivac.

TACITO Y LA SOLEDAD DEL ESCRITOR


Los escritores no saben por qué escriben. ¿Por qué inventan cosas y situaciones? Hay N cantidad de explicaciones: por ego, por necesidad material, por ociosidad… Los policías y los psiquiatras andan tras los que escriben. Los primeros por obvias razones y los segundos para entregarles su tarjeta con el domicilio de su consultorio...

Los afortunados son los periodistas. Saben lo que quieren y lo que hacen. Describen hechos. Como los arqueólogos. A través de increíble dinamismo, de literalmente ir corriendo de un lado a otro de la ciudad, van describiendo situaciones que otros no pueden ver, descubrir  ni describir.
Graham Greene construyendo mundos imaginarios.

Pero hasta ahí. Como a los arqueólogos, a los periodistas no les es dado modificar un ápice. Están para describir e interpretar, no para crear.

El que escribe poesía o novelas es otro. Ni más allá ni más acá. Sólo es otro. Hemingway evoca ( en La creación de una novela) a un tipo que, al parecer, está en la plena ociosidad. Parado frente a una ventana, inmóvil, con la mirada perdida. Ajeno al mundo que lo rodea y solitario entre la multitud. Está imaginando situaciones que no existen y diálogos que nadie ha dicho.

Ya con la pluma de ganso, lápiz o frente a la computadora, se da cuenta que no es fácil describir lo que pensó. La ortografía, la sintaxis… Hemingway confiesa, no sin rubor, que hasta recordar el abecedario en ocasiones se le dificultaba. Las ideas no son fáciles de aprehender. Algunas se fueron para jamás volver. Y más que las ideas, la emoción con que imaginó esas ideas. ¿Cómo pasar al papel esas emociones?
G. Santayana relatando su mundo espiritual.

Para que las ideas no vuelvan a escapar  toma nota entre el ruido de la cháchara de los demás. Pero, para darle coherencia a esas notas requiere apartarse. Irse a la soledad física. En ocasiones bastan dos meses  y en otras  pasan lustros y hasta décadas para que ese escrito salga de la imprenta. Muchos escritos nunca saldrán. A I.Wallace le llevó quince años escribir y publicar El premio Nobel.

¿Y todo para qué?, vuelve la pregunta. Bueno, ya tengo mi libro ¿y ahora qué? ¿Habrá quien quiera leerlo? Para ello será necesario darlo a conocer, presentarlo. Hemingway, que en la realidad vendió millones de ejemplares de sus novelas, confiesa que no era primordial mente eso lo que buscaba al escribir. Lo que quería sobre todo era que alguien leyera sus libros, aunque fuera un solo lector:

“No tengo idea si, dentro de cincuenta años, habrá alguien que quiera leer un libro mío, pero sí tengo una idea  bastante precisa de lo que me obliga a seguir escribiendo. Es el deseo de contar con cien lectores contemporáneos, contra diez lectores dentro de diez años, y un lector dentro de cien. Siempre he creído que esta  debería ser la ambición de un escritor.”
A la soledad hay que apartarse

Hace dos mil años Tácito, senador romano e historiador, meditaba (Dialogo sobre los oradores) de manera parecida a como Hemingway lo haría. Dice C. Cornelio Tácito: “cuando durante todo un año, a lo largo de todos los días y en gran parte de las noches ha labrado y trabajado cuidadosamente un libro, sea obligado además a rogar y solicitar para que haya quienes  se dignen oírlo. Y ni eso siquiera gratuitamente, pues pide prestada  una casa y dispone el auditorio y alquila bancos  y distribuye programas. Y aunque el éxito más feliz acompañe su recitación, todo aquel elogio en uno o dos días, como arrancado en retoño o en flor, no llega a ningún fruto cierto y sazonado. Ni recoge de ahí amistad o clientela o reconocimiento que permanezca en el ánimo, de nadie sino una aclamación vaga y voces imanes y un gozo fugaz…

No sólo eso, sino que: “si quiere  elaborar y acabar algo en verdad digno, deben abandonarse por los poetas  el trato de los amigos y el encanto de la urbe .Deben dejarse las demás obligaciones y, como ellos mismos dicen, a los bosques y a las selvas, esto es, a la soledad hay que apartarse.”
 
Tácito

“Cornelio Tácito (en latín: Cornelius Tacitus; c. 55120) fue un historiador, senador, cónsul y gobernador del Imperio romano.”
























C. C.TÁCITO Y LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS


Moralizando el texto…

El mundo de ahora no gusta de empezar un escrito empleando el gerundio ni mencionar el asunto de la moral. 

Tácito no está de acuerdo con lo anterior. Su asunto, tratándose de la educación de los niños, la moral es la que pone por delante.

“Moral es lo primero y más importante que deben aprender los niños de sus padres.”

 Cornelio Tácito fue un senador romano, del primer siglo de la era cristiana, y también historiador. Sabía de lo que estaba hablando cuando escribió su famosa obra Sobre los oradores.

Desde su encumbrada posición de mando veía las oleadas de gente que, por voluntad o por la fuerza, se iban a vivir a Roma. Llevaban desde sus provincias o sus imperios, conquistados por Roma, una numerosa diversidad de manera de entender  a su niñez. Desde las más rigurosas disciplinas hasta las más blandas o desatendidas. Vistos desde el “ethos” grecorromano de Tácito, la moral, o las morales, ese conjunto de comportamientos y normas válidas en sus lares extranjeros, ahora   tenían muchas deficiencias que los niños, especialmente los niños romanos, debían evitar.

El mundo puede vivir como sea su voluntad, pero el grupo que se crea heredero de la cultura, que la humanidad ha desarrollado durante largos siglos, está obligado, por esa herencia, a conducirse de cierta manera.

 La fenomenología también se hace presente en la cultura, no sólo en la física. Somos el efecto de lo que sucedió ayer y a la vez somos la causa de lo que sucederá mañana.

No es aventurado decir que Roma fue, en gran medida, una continuación del anterior estilo de vida de los etruscos.

Los aztecas se erigieron en herederos, culturales,  de la gran civilización teotihuacana-tolteca.

El eclecticismo, disolvente, se hace presente   en los pueblos que han sido subyugados y su moral trata de salir  a flote ya en las nuevas condiciones de vida. Entre tanto se aferra a lo que ha quedado de las suyas. De ahí que Tácito diga que los niños no deben dejarse al cuidado de los sirvientes o  esclavos. Porque se está frente a dos modos de concebir la vida y el mundo.

Schopenhauer, se adelanta a  los sistemas pedagógicos "modernos" en los que al niño se le deja hacer lo que él quiera por que es un niño, dice: " Precisamente porque es un niño,hay que corregirlo a fin de que no conserve sus malos habitos."


Subyace la prevención que los valores tradicionales, y el universo de las ideas se ausenten, o se corrompan, en el centro del poder. Se busca  evitar que  los modos de vivir, del exterior conquistado, presionen sobre el centro conquistador.  Y a la vez imponer lo que se cree es lo mejor de la civilización y modos de pensar del grupo hegemónico .En todas las épocas y en todas las coordenadas del planeta se ha procedido así.

Los romanos heredaron mucho de la cultura griega, ya conquistada por ellos, pero la adaptaron a su modo.

No obstante, las observaciones de Tácito tienen validez universal e intemporal. Nadie puede educar mejor a los niños que sus padres, sin importar el “ethos” al que estos pertenezcan. O deformar su conducta si los padres no cuentan con las vitaminas culturales suficientes.”Los niños necesitan modelos”, dijo el policía Murphy, en la película norteamericana Robocop.

  Siempre teniendo presente lo que los filósofos llaman idea operante, que no es otra cosa que practicar con el ejemplo, no con el discurso. En México dos dichos populares ilustran esta situación: “Dime qué haces y te diré quién eres”. O bien: “De lengua me como un plato”. Qué hago, no qué digo que hago.

Será una masa inmensa de individuos que viven juntos, buscando   la prosperidad en lo material, pero no para progresar aprendiendo y haciendo cultura en el marco de lo universal. Hace dos mil años el hogar formaba a los niños o en  la calle se deformaban.

 En la actualidad la tarea es más ardua. La televisión está en el centro de la sala de nuestros hogares con un contenido de al menos el 80 por ciento de programas de violencia y sexo, sólo para mayores, que de todas maneras, inevitablemente, ven los niños. Los niños del siglo veintiuno aprenden de su nodrizatelevisión. 

 Para Tácito todo esto empieza con la educación de los niños. Es la edad que se forja la personalidad. Para Goethe también lo es:

Pueblo, siervos y señores
proclaman a no dudar,
que la dicha más cumplida
de los hijos de la Tierra
es la personalidad.

 Tácito  refiere el modo cuidadoso de educar a los hijos en la época inicial de Roma. La madre era, literalmente, una esclava en la atención de su hijo:

“Porque en otro tiempo el hijo de cada uno, nacido de madre casta, se educaba no en la celda de una nodriza comprada, sino en el regazo y el seno de la madre, cuyo principal elogio era cuidar la casa y ser esclava de sus hijos. Se escogía, empero, alguna parienta de edad avanzada, a cuyas costumbres probadas  y examinadas se confiara  toda la prole de una misma familia. En su presencia, ni decir era lícito lo que parecía torpe de decirse, ni hacer lo que no parecía honesto de hacerse.”

Después la madre romana estaba tan abrumada atendiendo asuntos de la sociedad, que dejaba el cuidado de los niños a los sirvientes o esclavos:

 “En cambio ahora, al nacer, el infante es entregado a alguna esclava grécula, a la cual se suma uno o dos de entre todos los siervos, por lo común los más viles y no apropiados para ninguna  función seria. De los cuentos y errores de estos se empapan desde luego sus ánimos tiernos y sin cultivo y nadie en toda la casa tiene de lo que dice  o hace ante el infante señor. Aun más, los mismos padres acostumbran a los párvulos  no a la probidad ni a la modestia, sino a la frivolidad y a la burla por cuyo medio poco a poco se insinúa  la imprudencia y el desprecio de lo propio y de lo ajeno.”
 
Tacito
“Cornelio Tácito (en latín: Cornelius Tacitus; c. 55120) fue un historiador, senador, cónsul y gobernador del Imperio romano.”





Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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