UNA NOCHE DE VIVAC EN LAS MONTAÑAS DE HIDALGO, MÉXICO

 



Referencia:

H.George Ward México en 1827, Fondo de Cultura Economica, México.


Sigue la pandemia y nuestra permanencia en la aldea de Capula, estado de Hidalgo, México, se prolonga. Entre montañas cerca de los tres mil. Es en realidad una especie de granero  en el que la familia que nos alquila el lugar ocupa para guardar su pastura. Desde aquí organizamos nuestras salidas para las travesías por la sierra o emprender algunas escaladas. Es la primera  semana de primavera pero siguen noches muy frías.

 No nos preocupa pues dormimos sobre la pastura seca que nos proporciona un calor agradable. Sólo los alacranes nos inquietan y por las noches subimos el cierre de nuestros sacos de dormir.

-Los alacranes no viene hacia nosotros-, comenta Yuma, nosotros somos los que vamos hacia ellos para aniquilarlos por su potencial peligro.

-¿Es una metáfora?-pregunta Kiva, la muchacha escaladora-.Somos agresivos con muchas cosas que en la vida nos parecen sospechosas de peligro, pero, ¿cuántas veces caemos en la cuenta    que hemos cometido una injusticia?

Una noche encendemos una fogata en nuestro granero y, ya metidos en nuestro sleeping, tomamos un vaso de vino y comemos pan negro con rebanadas de queso.

Les comento que hace tiempo subí  al Valle de Las Ventanas (en las montañas donde ahora nos encontramos,diez kilómetros al este) al finalizar el verano. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes entonces del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba un “Ciclo de Conferencias de Escalada”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas ascensiones. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: ¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?” o ¿Por qué los tramos en escalada libre son ahora más cortos y en su lugar se llenan las paredes de clavos y barrenos?  ¿Por qué los que empiezan a escalar no suben con mochila y botas, como preparación de ascensiones más adelante   en cotas de nieve y hielo? etc.

 Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varios lustros atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo.

 


La Blanca, en el grupo de Las Monjas, Sierra de Pachuca, estado de Hidalgo, México.

Raúl Revilla (de la ciudad de Pachuca), en la foto. Realizó su primera escalada por la  pared norte (sombreada).

Foto de Armando Altamira


Pude  conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás). Tomás Velázquez es el autor de un libro (Guía del escalador mexicano)  que fue muy comentado y sirvió mucho a los escaladores de aquel tiempo y sigue vigente.

Luego de otro trago de vino y otra rebanada de queso, Yuma refirió algo de historia del siglo diecinueve ocurrida precisamente en esta región minera en la que ahora nos encontramos:

 

 - “Viajeros”, “Expediciones científicas”, “Gambusinos”...Todos querían  conocer entonces  las potencialidades de México apenas, Hidalgo ha dado el grito de independencia frente a Francia, y que en seguida se dirigirá contra España. Se tenía horror por el curso que había llevado la revolución francesa y de plano ya no se toleraba en México a los “gachupines”.

Humboldt de Alemania y Poinsett de Estados Unidos son los primeros en llegar. El primero mide la altura de las montañas, estudia las minas y se mueve en el ambiente de los hombres de la ciencia.

 El otro, Poinsett, es un "simple" viajero que vino a formar las logias del rito yorkino, enemigas de los españoles peninsulares en México, que a su vez se habían organizado formando, para su defensa contra los insurgentes, las logias del rito escocés (después Poinsett regresará a México como Plenipotenciario y primer Embajador de su país).

 

 Ambos, Humboldt y Poinsett, son los personajes que envían a  sus respectivos gobiernos informes puntuales de lo que hay en el subsuelo y en la superficie del país, de su gente, de sus costumbres.  Después de tres siglos de un control absoluto de la libertad de expresión, por parte de España, los mexicanos les dan la bienvenida sin pensarlo dos segundos.

 Procedentes  de países anglos, los nuevos visitantes incluían siempre, como requisito para decidirse a invertir en México, el tema de la libertad de cultos. Les interesaba introducir el cristianismo liberal en un ambiente cristiano romano. Casi todos los insurgentes eran católicos, y abundaban los caudillos – sacerdotes, pero necesitaban dinero para reconstruir minas y presas...

En este panorama social mexicano también llega Henry George Ward, Encargado de Negocios de su Majestad de Inglaterra, a las costas de Veracruz. Los caudillos mexicanos del momento lo esperan con los brazos abiertos. Necesitan reconocimiento político y también esperan que invierta su capital. Los caudillos tienen tan sólo una década en la lucha y se revelan, a pesar de eso, como  experimentados negociadores. Empero, los otros, los extranjeros, tienen mil años de experiencia...

 Esos viajeros eran tan preparados académicamente que, sin excepción, dejaron trabajos de “observación” que a la postre resultarían verdaderas joyas de la “literatura de viajes” enfocados a los más diversos aspectos que eran de su interés tales como la minería, política, historia,  arqueología (cuando en México ni se soñaba que existiera esta ciencia de la antropología), sociología, economía, potencialidades geográficas como selvas, ríos...Hasta un siglo más tarde Gamio empezará con sus trabajos pioneros en cuanto a la antropología.

 Ward observa que, con una patente falta de visión, los insurgentes habían destruido las presas de las que se alimentaban la extensas tierras de las haciendas de los españoles. Cuando cesó la contienda los insurgentes se encontraban dueños de una tierra yerma y sin dinero para reparar  esas  presas. Lo mismo sucedió con las ricas minas. El gran Tiro General de la mina la Valenciana ya había costado a los españoles un millón de dólares en 1801. Y se siguió invirtiendo en ella durante años. En 1810 las tropas de Hidalgo la inutilizaron y en 1818 fue destruida por los seguidores de Mina. Después se necesitó concesionar este importante lugar a la Anglo Mexicana Association para que volviera a producir.

Al cerrar una mina se caía la economía de la región. Los labradores, artesanos, pequeños ganaderos o pastores dependían en mucho del poder adquisitivo de los obreros mineros. La   historia oficial nos ha impedido realizar un trabajo más a fondo y estudiar a algunos de estos caudillos. 

Con el argumento de quebrar la economía de los españoles acababan con lo que sería el patrimonio de los mexicanos. Individuos que de pronto aparecían en nuestras costas al frente de un grupo de rebeldes armados y pertrechados,  con dinero de sus propios bolsillos,  y al grito de ¡Viva la Independencia de México y mueran los gachupines!, quemaban sus ricas tierras de café, destruían sus fabulosas minas y volaban las grandes presas!... 

Otra de las observaciones que hace Ward es que fue desde los lejanos tiempos de la colonia, y durante prácticamente los tres siglos que ésta duró,  que nuestra ecología sufrió un grave daño. Lo que les interesaba sobre todo a los españoles, desde los días de la conquista, era la extracción de la plata. Para tal actividad se necesitaban enormes cantidades de madera que satisfacían cortando árboles de todos esos bosques de la amplia franja norte de Pachuca,  como es Tulancingo, Chico  hasta Zimapan, en los que se encuentran ubicados los macizos montañosos de importancia alpina de los Frailes, las Monjas, las Ventanas, Peñas Cargadas.... Y más allá los bosques de Guanajuato, San Luis Potosí, Zacatecas...

 


El Obelisco, en la región de Los Frailes, Actopan, estado de Hidalgo, México.

Manuel Ramírez (guía alpino de la ciudad de Pachuca), en la cumbre, llevó a cabo su conquista.

Foto de Armando Altamira


Ward insiste que  la guerra de independencia trajo la casi destrucción de la exitosa industria de la minería en México.  Pero dada la tecnología y el capital, que era necesario para volver a echarlos  a andar, estos no se encontraron a la mano y los mexicanos, ya independientes, tampoco pudieron beneficiarse de las minas, ahora suyas. Muy relativamente suyas: “En 1826 estaban establecidas allí (en la región de Temascaltepec) cinco compañías, dos inglesas, dos americanas y una alemana; no había una sola mina explotada por alguna compañía mexicana a pesar de que el señor Septión, del tribunal de Minería, es propietario de una, San Francisco de Paula, para la cual todavía está buscando quién le proporcione avío”

-¿Eso, donde lo dice?-pregunta Kiva.

-El libro de Ward se llama  “México en 1827”, Fondo de Cultura Económica).

-Sigue- le digo.

 -La prosa de Ward, elegante, sencilla y culta, descubre una educación de las mejores universidades europeas de su tiempo. Aun en pleno siglo veintiuno es agradable leerlo. Sobre todo si recordamos que a la sazón, en el diecinueve, algunos de  los  mejores  escritores mexicanos  se esforzaban por llenar sus escritos de citas en latín y un español de España muy rebuscado.  Ward mezcla, con cuidadosa dosificación, el dato exacto y la sabrosa  anécdota.

Podemos imaginar una pequeña expedición inglesa que atraviesa el bárbaro y muy pobre territorio mexicano, carente de caminos para carruajes. Sólo senderos para animales de carga, llevando consigo tiendas de campaña, camas de latón y sirvientes. Además  un surtido vestuario para cambiarse de ropa a la hora de tomar el te, lo que hacen en pleno campo abierto o entre la agreste montaña. Evita describir el absurdo de cómo hacían sus necesidades fisiológicas en un país donde no se conocían los elegantes “retretes” de Inglaterra.

 Sobre todo es muy cuidadoso en sus expresiones que escribe de las gentes, los lugares y costumbres de México. Al final,  como a Lawrence de Arabia le pasó con las arenas del Cercano Oriente, parece que Ward fue conquistado por México. Llegó a tomar, con agrado, pulque y pidió al conde de Regla que le llevara a bautizar a una de sus hijas... 

LUCRECIO, EL ORIGEN

 


 Algo para meditar en estos tiempos de encierro involuntario, entre cuatro paredes durante ya casi un año, por eso del coronavirus. Mejor asomarse a la filosofía antes que la hipocondría nos cubra con su negro manto.

¿Me creerá si le digo que Lucrecio es  creacionista y también evolucionista…? En otras palabras es un espíritu universal, que no se queda en la abstracción.

Dos teorías que parecen antagónicas: atomismo y monadismo. Algunos de sus campeones:

Atomismo: Epicuro, Leucipo, Lucrecio, Demócrito.

Monadismo: Plotino, Leibniz.

 

Referencias:

Tito Lucrecio Caro, De la naturaleza de las cosas

 Espasa-Calpe S: A: Madrid Colección Austral,1969

G. K. Chesterton, El hombre eterno

Editorial Porrúa, Serie Sepan Cuantos…México, Núm.490, 2007

Jean Wahl, El camino del filósofo, Fondo de Cultura Económica, México, 1988

 

Escalo montañas porque tengo pies y manos y sobre todo ánimo necesario para ello.

¿Le parece una perogrullada?

Lucrecio tiene a este respecto una teoría (creacionista) interesante que, andando los siglos, debió inspirar a los evolucionistas y hacerlos pensar en la tesis contraria.

También los creacionistas, como Chesterton, debieron haber leído a Lucrecio. Entre otras  cosas porque Lucrecio es uno de esos autores de la antigüedad al que, conscientemente, no se le puede saltar, ignorar o dejar de lado.

Como no se  puede ignora a Emerson, a Dante, a Goethe a Cervantes a Tolstoi.

 


                                    Escalo montañas porque tengo pies y manos…

Primer tercio de la pared sur de Los Panales, Sierra de Pachuca, Hidalgo, México.

                            Foto de Raúl Pérez, guía alpino de Pachuca.

Lucrecio (99 a.C.-55), con Epicuro y Meneceo es  de los atomistas, que explicaban todo mediante los átomos. Hasta el alma y el espíritu están formados con átomos...”estos son más ligeros”.

Lucrecio:

 “No han sido formados nuestros miembros para servicio nuestro: los usamos porque hechos los hemos encontrado: la vista no nació antes que nuestros ojos.”

Todos buscan el eslabón perdido. Chesterton dice que sigue perdido, por más ADN que se busque en los fragmentos de huesos de la Reina Africana…

La idea del desarrollo humano se basa en una serie de fragmentos de huesos que sugieren  una evolución pero: “no existen ni los más leves  indicios de que la inteligencia humana se haya formado por evolución natural. En el sentido científico más estricto, no sabemos nada de cómo se desarrolló. Existe una cadena rota de piedras y osamentas que sugiere  vagamente cierto desarrollo del cuerpo humano.”

Y agrega que el enfoque es más intelectual que biológico: 

“Para sugerirnos esa criatura intermedia, se han reunido unos cuantos huesos bastante sospechosos, porque esto conviene a cierta filosofía, pero nadie puede creer  que esto es suficiente para formular un aserto filosófico, que apoye lo que dice esa filosofía.”

 

Para escalar, no tuve que esperar a que se desarrollaran mis manos y mis pies…

José Méndez escala en libre  en la pared de Los Perros, estado de México. Sin cuerda, con botas y sin polvo en las manos.

Sin embargo Lucrecio, nacido un siglo antes del cristianismo, sin negar su idea del origen humano ya formado, aventura la tesis  que será considerada, siglo más tarde, casi al pie de la letra, por los evolucionistas:

 “fue preciso que perecieran muchas especies, y que no pudiesen reproducirse y propagaran su vida; porque los animales existentes que ves ahora, sólo se conservan o por la astucia, o fuerza, o ligereza de que ellos al nacer fueron dotado.”

Chesterton conoce esta hipótesis y dice que, en tiempos de la cueva, la fuerza de la macana hubiera extinguido todo conato de sociedad. La Humanidad siguió adelante,  agrega,  porque desarrolló el sentimiento de solidaridad, no el de la macana.

 No hay que pensarle mucho a este respecto, los ejemplos están frente a nuestros ojos:

Pueblos hay (había), en muchas  coordenadas del planeta, que en la actualidad  han desaparecido debido a la gran carga de violencia instalada en ellos. Violencia centrifuga, centípeta o una mezcla de ambas.

Otros pueblos están surgiendo precisamente porque los anima un sentimiento de solidaridad. Se apresuran a poner sus ideas en un pliego petitorio que después será el corpus de sus leyes  de Estado.

Laicidad y religión son lo propio del ser humano. 

En cambio filosofía vs teología arroja un resultado solo comparado a los encuentros futbolísticos de Boca Juniors vs River Plate (y afuera de La Bombonera   la presencia de 20 mil policías para evitar el conflicto entre fanáticos).

Lucrecio tiene numerosos pasajes en los que se pronuncia por la unidad, en el ser del individuo, y no por la abstracción:

 “El alma y el aire son las velas que mueven nuestro cuerpo como nave.”

Ya anotamos que para Lucrecio todo está compuesto de átomos, unos pesados y otros ligeros. Más no deja de anotar, en una carta que le dirige a su amigo Heródoto: “Hay algunas cosas incorpóreas existentes en el cuerpo”. Expresión que gusta a los que viven con los  valores de trascendencia.

Podría pensarse que Lucrecio se ha perdido en el laberinto de la evolución y en el de la creación.

Lejos de eso. Tenemos en este filósofo el rasgo fiel de los pensadores griegos de la antigüedad. Es el que caracteriza a la cultura occidental que busca la unidad a través de hipótesis contradictorias.

Chesterton:

“No se comprende una cosa hasta que no se comprende su contradicción”.

Siglos más tarde Wahl, estudiando a Hegel, escribirá: “lo no esencial es  esencial a la esencia.”

Estas son sólo dos hipótesis que se han venido ventilando desde miles de años (la célula primordial con átomos de Lucrecio,el materialismo que anuncia ya la cultura industrial, y los noúmenos de Leibniz que nada tienen de átomos) pero, durante casi un año de encierro, por lo del covid-19,  usted seguramente ya tiene otros puntos de vista de este asunto.¡Digalo!

En teología todo está dicho y no se le puede agregar ni quitar una sola letra a los textos sagrados originales, sino se quiere recibir el feo adjetivo de  tramposo.

Pero en filosofía no se ha dicho la última palabra  y tal parece que, por fortuna, nunca se dirá.

En tanto el semáforo del coronavirus  no dé la luz verde, usted agarre  la pluma(o su compu), su cincel o su pincel, y escriba una idea o, mejor aún, su filosofía personal.

 



No hay que asustarse. Si no escribes tu filosofía otros escribirán  de ti diciendo que así piensas…En modos de pensar no se puede extender una carta poder…

Dibujo tomado de El país.

 

No hay por qué asustarse, filosofía no es otra cosa que la vida vivida. Los institutos académicos estudian la filosofía, los modos de pensar de los filósofos,pero vivir la vida es, como decimos, cosa estrictamente personal.

Las biografías, aun las muy pulidas desde el punto de vista académico, son por lo general  puntos de vista del historiador.

El Napoleón que escriben los ingleses no es el que escriben los francés y los rusos tiene a su vez su propio criterio de Napoleón.

Aquí no hay carta poder para que otros escriban o piensen por mí, eso es imposible. Igual de imposible que extender  una carta poder para que otro vaya al retrete por mí…

EL OTRO FAUSTO, NO EL DE GOETHE (2)

 


Referencia

El libro popular del Doctor Faustus

Prologo y traducción de Marianne Oeste de Bopp.

Editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, 1984

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Regresamos a nuestra choza rustica y vieja del poblado de Capula, Hidalgo, México, situada  entre montañas cerca de los 3 mil metros de altitud. La caminata, muy pesada, fue hacia el sur, por lo alto de la sierra, al pueblo de Tilcuautla, por los parajes de Santa Inés y San José Capulines. Al día siguiente regresamos a Capula. Por la noche Kiva siguió con su relato del Doctor Fausto.

 


                             Somos tres familiarizados con el alpinismo.

                                                 Foto de Armando Altamira

-Entre otras cosas Fausto recuerda a la Divina Comedia. Dante vivió entre 1265 -1321 y el Fausto histórico, les dije la otra noche, del siglo quince (1480-1540), en Knittlingen en Wurttmberg, Alemania.

El Doctor Fausto es un individuo, además de embustero, mujeriego, muy indagador, dado a la ciencias abiertas, a la ciencias ocultas y hace horóscopos y calendarios.

Le pide al diablo Beelzebub que lo lleve a conocer el infierno. Su idea es hacer un relato de cómo es el lugar donde gimen los condenados. Para entonces Fausto aun no muere como mortal, pero ya se cuenta en el establishment de las criaturas que habitan el infierno.

De esta manera el diablo Beelzebub desempeña el papel que tuvo Virgilio como guía de Dante que le mostraba la arquitectura del averno, con sus diferentes salas y nivele o círculos de tormento.

Desde luego que Beelzebub lo engaña (¿qué otra cosa puede hacer un diablo?) le dice que  lo lleva volando hacia el infierno, pero es hacia la cima de una montaña, que sería un volcán, con fuego y olores de azufre. Varios demonios adoptan la forma de osos voladores y dragones que salen de las cavernas del volcán.

 El infierno es una idea persistente en la cultura occidental. Recordar que Eneas también, luego de salir de la devastada Troya, en determinado momento, de su marcha hacia Cartago y luego a la península italiana, entra a una caverna en la que encuentra, en espíritu, algunos conocidos que tuvo mientras vivieron y conversa con ellos. Igual que Virgilio y  Dante encontraron en el infierno a personajes amigos y enemigos de cuando estos vivieron en la tierra. Emperadores, papas, príncipes.

Orfeo entrará también en el infierno tratando de rescatar de la muerte a su querida esposa Eurídice.Y también en la cultura griega Pitágoras aseguraba que iba y venía al infierno casi a su antojo. Siglos más tarde, de aquellos personajes de la Paideia griega, Jesús también descendió y salió de los infiernos.

Con los siglos y las volteretas que ha dado la historia de Europa, la concepción del “infierno griego” ha cambiado. Cuando se hizo terrible fue con el cristianismo.

Igual en México a partir del siglo dieciséis. A nuestro Mictlán sagrado, como camino que conduce al Tlalocan, paraíso espiritual de los mexicanos, se le convirtió en una caverna tenebrosa llena de tormentos, brujas, diablos y olores a letrina. El dios Mictlantecutli y su esposa Mictlancihuatl, rectores del Mictlán, luego fueron diablos.



                                               Mictlantecutli

De la civilización tolteca. Museo Nacional de Antropología e Historia, México.


Desde entonces en el país hay túneles tenebrosos, en el imaginario popular, que conectan a lugares muy distantes como la Ciudad de México con la de Toluca o de la Villa  de Guadalupe hasta Texcoco, etc. Cada pueblo tiene su túnel lleno de misterio y murciélagos infernales…

Las cavernas y ríos subterráneos son el hábitat natural de la pareja de los dioses del Mictlán.En estos lugares se desarrollaba ( y en muchos partes se siguen) el ritual para adorarlos. De ahí que los frailes se dieron prisa por demonizar  a estos dioses del panteón náhuatl.

La lectura del Apocalipsis bíblico, como la hacen algunas denominaciones de la Reforma protestante, insisten mucho en el infierno. Tiene a la mano por lo menos cincuenta versículos para ponerlos sobre la mesa.

Yuma interrumpe el relato para recordar que, a la salida, en la madrugada, de alguno centro nocturno, la primera impresión que tenían en la calle era un grupo del Ejército de Salvación, instalado en la acera cercana a la puerta del antro, que los impetraba con voz potente y Biblia en mano, el más terrible imperativo categórico: “¡Arrepiéntanse almas perdidas, porque las puertas del infierno  los esperan!”

-Con la resaca que ya teníamos en ese momento-comenta-, ¿para que queríamos más infierno?

-Sigue,-digo a Kiva.

-Un pasaje de Fausto nos recuerda a Virgilio  explicando al poeta Dante escenas infernales. En determinado momento un toro alado sale de una caverna y derriba del lomo del diablo en el que Fausto viaja montado en Beelzebub que ha adoptado la forma de caballo alado.

Fausto lo pierde de vista y se siente abandonado, perdido, sentado en un risco entre nieblas espesas apestosas. Decide morir. Se arroja al vació “helado entre el fuego infernal”. Pero cuando llegó al fondo vio a mucha gente importante, emperadores, reyes, príncipes y señores; ítem, a muchos miles de guerreros armados.”

Este Fausto, como ante lo hizo Dante, la trae contra la jerarquía política y religiosa de las naciones. Difícilmente se encuentra en las obras de estos autores, a gente del pueblo bajo. ¡De primer ministro para arriba y de Obispo para arriba! Como si dijéramos qué pecados puede cometer alguien que gana el sueldo mínimo que amerite ser conducido al infierno en la barca de Caronte?

Tal vez tienen presente lo que Jesús dijo: “De los humildes es el reino de los cielos”. Dijo de los humildes, no dijo de los pobres del sueldo mínimo. ¡Y menos de los que gimen bajo el outsorcing!

La cultura occidental, hecha de situaciones anticlimáticas, también tiene presente al cielo. A los cielos. El cielo espiritual con su carga de moral y su arribo al Paraíso. Y el cielo de la cultura industrial, con sus fajos de billetes, y su consecuente   llegar en cohetes a las estrellas.

Fausto  es uno de esos pioneros. Le pide a Beelzebub que, de manera trasparente,  lo lleve a viajar por las estrellas. De manera trasparente…Luego aparecerá  el  hombre invisible de los comics, de la series para niños y de las películas del cine norteamericano.

 


                                       Mefistófeles y Fausto.

Es falso que el diablo buscó a Fausto.Éste lo andaba convocando en los cruces de los caminos. 

Toda una revelación: Mefistofeles no busca a los humanos para perderlos. Los hombres buscan al diablo para perderse.El diablo es la coartada perfecta para eludir la responsabilidad. Desde entonces los hombre son diestros en fabricar culpables.  Fue una mujer la que le colgó el primer "milagro" al diablo con la metáfora de la manzana...


El modo que Fausto logra viajar a las estrellas es mediante un huracán que envuelve su casa. Dos diablos en forma de  dragones jalando un carro rodeados de llamas infernales, le dicen que se suba y  se elevan a través de los diferentes niveles del firmamento:

 “Entonces subí a la ventana, salté de mi carro y partí. Los dragones voladores me llevaron hacia arriba; el carro tenía cuatro ruedas que hacían un ruido como si viajara por la tierra, pero al girar irradiaba, corrientes de fuego.”

 Como luego  será también la  motocicleta, envuelta en llamas, de Nicolás Cage en su película El Vengador Fantasma, de 2007.

Estamos atentos al relato  que nos hace Kiva que no nos damos cuenta que, hacia la media noche, nuestras velas se consumen. No tenemos velas de repuesto y quedamos en la oscuridad. Empezamos a preguntarnos ¿por qué siempre se apagan las velas  hacia la media noche? En nuestra vieja y rustica casa de Capula no hay corriente eléctrica.

 Kiva quiere seguir el relato del Dr. Fausto pero hablar de tales “criaturas occidentales” del averno en plena oscuridad de la noche como que no nos resulta nada agradable. Además afuera pasa un viento muy fuerte durante horas. Tan fuerte que escuchamos a algunos árboles crujir cerca de su tronco. Yuma busca una explicación lógica:

-Se anuncia la entrada de un frente frío para esta noche del 1 de marzo.

-Bueno dice la muchacha escaladora-le seguimos mañana.

Corremos el cierre de nuestro sleeping y nos subimos la capucha ya que  hace mucho frío, pues ya dijimos, nuestra aldea está entre montañas. Nos disponemos a dormir. Todavía escuchamos a Kiva decir:

¡Felices sueños!

 

SÉNECA, LO COLATERAL DEL ALPINISMO

 


Referencia

Séneca, Tratados filosóficos

 

Vivimos en la ciudad por necesidad de trabajo o  de estudio.

Pero su masificación, de la que soy parte, me fastidia por su modo superficial de ver las cosas.

 Así nos enseñaron. Veo en la pantalla a dos o tres personas haciendo su mejor esfuerzo por parecer divertidas. Se divierten entre ellos. Es una escena inocua, vulgar, amena y a la vez tediosa por su poca o nula originalidad.

Pero luego caigo,alarmado,  en que ese programa lo están viendo 500 millones de personas en el mundo del mismo idioma. Más aun, los detalles de ese programa lo estaremos comentando al día siguiente a otros tantos millones de personas.

Es el momento en el que agarro mi mochila y me voy a caminar por las montañas. Dos o tres días después desciendo a alguna aldea y me instalo ahí, en algún lugar por otros  días, lejos de todo ruido.

Por días no sé nada de las cinco marchas que cada día, incluidos sábados, domingos y días de fiesta, llenan las avenidas centrales de la Ciudad de México, paralizando o alterando toda normalidad vehicular.

Lejos del tautológico aparecer en las noticias de las “estrellas” del espectáculo en su desesperado esfuerzo que el público no se olvide de ellas.

A mucha distancia del mundo político que se arrebata la bandera de la democracia, y la honestidad, y ahora sí prometen será realidad una bien surtida canasta básica para el pueblo. “No como los que se fueron”.

En mi estancia en la aldea, o en las noches y días en mi tienda de campaña, allá en lo lejos y en lo alto de la sierra, leo a Séneca. Ya lo he leído y ahora más bien lo ojeo o lo  hojeo (es la primera vez que escribo esta palabra y me resulta extraña). Me pregunto si será de ojos o de hojas…

Es cuando descubro que los solitarios, de la soledad terapéutica (no los solitarios que han huido del psiquiatra), tienen razón de ser pero sólo si, lejos,  tienen presente a  la multitud. Lo solitarios dentro de la ciudad y sus comodidades, son un fraude.

 No saben lo que es vivir lejos  del populacho. No saben lo cálido que es vivir entre esa superficialidad de la gente que todavía puede reír viendo un programa inocuo.

Es saludable y conversar con las personas que con fe inquebrantable en el futuro todavía van a las urnas a depositar su voto.

 O se deleitan viendo bailar a Madonna, sin importar si fue al cirujano facial, o no, como dicen algunos medios.

Es cuando levanto mi tienda de campaña y emprendo el regreso a la ciudad. No se puede vivir siempre en la soledad. A Robinson Crusoe no le quedaba otra que esperar que algún barco pasara por su isla…

 


                             No se puede vivir siempre en la soledad.

                     Refugio El Queretano (4,700 m), flanco norte del Popocatépetl

                                      Foto de Armando Altamira G.

En el último resalte de la montaña me siento a buscar en mi mochila las monedas para pagar el boleto del “metro”. Encuentro una piedra pesada que, en un descuido, mis compañeros de cordada han metido en la mochila. La cargué por kilómetros de sube y baja por las cañadas.Siempre he sido más ligero que ellos para caminar y la broma tiene la intención de retardar mi paso. Conozco una palabra,muy del mexicano,  que envía al destinatario más lejos del faro del fin del mundo.Pero ya no están, viven en distinto rumbo de la ciudad y han descendido por otro camino.

La ciudad es algo más que un hacinamiento de casas y de personas. De alguna manera es la señal que aún queda fe en el futuro. De ahí que se organicen bajo leyes aprobadas por los legisladores y no vivan en la anarquía.

Por mi parte siempre he creído que no hay montañas inescalables. Con esa fe espero que mi equipo favorito, el Cruz Azul, este año sí ganará el campeonato de fútbol. Si la gente sigue creyendo en la política, ¿por qué yo no he de creer en lo que parece imposible en fútbol?

 Al “morir” la tarde emprendo el descenso justo cuando "las luces se encienden por el valle." Esta es una frase de la bella novela alpina de Frison- Roche. Las luces del alumbrado público son la metáfora de la calidez humana.

Esa es la frase de Séneca que viene a mi mente con toda precisión, por mejor decir, con toda comprensión:

“La soledad curará el aborrecimiento que se tiene con la turba, y la turba curará el fastidio de la soledad”.

 

 

 

 

 

 

 

 

EL OTRO FAUSTO,NO EL DE GOETHE

 

Referencia

El libro popular del Doctor Faustus

Prologo y traducción de Marianne Oeste de Bopp.

Editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, 1984.

 

El invierno 2020-2021 de México está avanzado y el semáforo de la pandemia sigue en rojo.

 Encerrados involuntariamente en un cuarto, así el cuarto sea parte de una mansión, hay el peligro que las lesiones cerebrales sean peores que el mismo coronavirus, o sus cepas adyacentes, malignas.

Ahora los hospitales están llenos de pacientes del covid-19 y hay largas filas en la calle esperando ser atendidas. Cuando esto pase serán los hospitales psiquiátricos los que estarán a reventar en tanto  en las calles las grandes aglomeraciones solicitando se les atienda.

Hacemos los que todos,  que  pueden hacerlo, deberían de hacer, se nos ocurre. “Montar” en su automóvil y llevarse a la familia a provincia, lejos de los centros urbanos superpoblados.Allá, donde el viento corre libre.

Nosotros nos establecemos por un mes en Capula, Hidalgo, al oeste del pueblo El Chico.

En Capula (2,420 m. sobre el nivel del mar,y menos de 300 habitantes) esperamos que la llegada de la primavera (menos de un mes) nos traiga la noticia del semáforo amarillo o verde en la ciudad de México.

Sabemos que nada se moverá hasta que la Universidad Nacional Autónoma de México abra sus puertas. La UNAM, y el sindicato STUNAM, al dar el banderazo, todo en la gran ciudad abrirá sus puertas. Medio millón de estudiantes, números redondos, 30 mil trabajadores administrativos y varios miles de profesores pondrán de nuevo todo en movimiento. Aun después de que las autoridades den el banderazo, en la ciudad, habrá que ver hacia la UNAM.

Somos tres familiarizados con el alpinismo. Ahora con una modalidad de cómo lo hemos hecho hasta hoy. Vivimos en una vieja casa rústica, de adobes y vigas,   construida en el siglo diecinueve, como si fuera nuestro Campamento Base.

De ahí partimos hacia San Jerónimo, descendemos hasta el fondo del río y seguimos hacia lo alto  de la sierra, al pie de la roca Los Frailes, que  la gente de la región conoce como Los Órganos de Actopan. Levantamos nuestro campamento por dos noches y regresaremos, hasta  el fondo de  la barranca, hacia la mina abandonada, y Capula.

 


                                 Al fondo la aguja Los Frailes

                                Foto de Armando Altamira G.

Dos o tres días después vamos hacia el  este y levantamos nuestro campamento, para una noche, en el grupo de Las Monjas, y regresamos a Capula.

Conocí estas montañas en compañía de Raúl Pérez, guía alpino  de la ciudad de Pachuca. Aun no existía la carretera Pachuca-Chico. El camino de terracería llegaba sólo al valle de Las Ventanas. La gente de los pueblos de esta sierra viajaban de Pachuca, Pueblo Nuevo, Llano Grande, Carboneras y Chico.

De esta manera nuestra travesía,de varios días,  Pachuca, Ventanas, Capula, San Jerónimo y descenso a San José Tepenene,  en el suroeste, era a través de ancestrales senderos que cruzaban cañadas, bosques y elevadas pendientes desnudas.

 


                                 Arriba. Al fondo la roca El Muñeco.

                               Hasta ahí llegaba el camino a Chico.

                En la foto Salvador Izquierdo, del club alpino Los Pollinos.

                                 Abajo.En el camino de Capula.

                                    Foto de Armando Altamira G.

 

Una noche, en nuestra vieja y rustica casa, a la luz de las velas,(la "estancia" no cuenta con luz eléctrica),Kiva, la muchacha escaladora, nos cuenta de una vieja leyenda europea.

La del Doctor Fausto, el personaje que le vendió su alma al diablo. No Fausto el de Goethe, sino el Fausto histórico (pero  que es el mismo de Goethe).

 


                                    Foto tomada de Internet

Nos comenta que la obra Fausto, Prologado y traducido por Marianne Oeste de Bopp,  muy ameno en su redacción, tiene pasajes parecidos a  los que Virgilio le relató a  Dante  en La Divina Comedia y se parecerá al Fausto de Goethe pero que tiene ecos muy remotos de la cultura griega con Eneas y Orfeo.

-Ya me perdí- le digo-mejor sigue.

-Fausto es una leyenda que viene de muchos siglos atrás en Europa y vario países del área escribieron su Fausto. El más conocido es el de Goethe. Además Fausto es un personaje histórico que nació  en  Alemania

El dueño de  Fausto es Lucifer, una vez que le ha venido su alma, y el diablo que le servía, para responder a sus preguntas y satisfacer toda clase de deseos,  (como el genio de El Ladrón de Bagdad), se llama Mephistophiles.

Ya que Fausto le ha vendido su alma a Lucifer, quiere saber cómo es el infierno.

Se llama Gehenna, le dice el espíritu servidor, o sea el diablo. Le va haciendo un relato pormenorizado de ese lugar y de los horribles sufrimientos que por toda la eternidad padecerán los  condenados  porque “la muerte huirá ante ellos.”

Fausto se aparece en la figura de un monje, aun  siglos, después de haber nacido en el siglo quince (1480-1540), en Knittlingen en Wurttmberg.

“Este siglo” quiere decir el de la cultura industrial con su relativismo galopante  ( Kiva cita a Novalis) “En esta edad en que vivimos ya no hay comunicación inmediata  con el cielo.”

Hacia la media noche una ráfaga de viento  helado apaga las velas que se ha colado entre los adobes desgastados y quedamos a oscuras.

Yuma se dispone  a encenderlas de nuevo pero Kiva lo detiene:

 -La caminata de este día estuvo pesada. Habrá que descansar. Mañana  seguimos con Fausto y sus demonios.

Ya en sueños la muchacha recuerda una cantaleta muy de moda en México: “Todos somos Fausto y llevamos nuestros demonios”


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“En esta edad en que vivimos ya no hay comunicación inmediata  con el cielo.” Novalis

CHESTERTON, APOLOGÍA DE LA OCIOSIDAD

 


Las Mil y una Noches, de mil páginas, es una novela demasiado corta, dice Chesterton.

Si tiene contenido, el texto largo es una delicia y el que  lee quisiera que no terminara. Dice:

“Seguramente que la mayor alabanza que podemos dirigir a esa obra, o a otra cualquiera, es encontrarla demasiado corta.

Como en el alpinismo, la esencia está en el desarrollo de la ascensión, poco en cuanto a la cumbre se refiere.”

Uno quisiera que Gone With the Wind no terminara. A buen resguardo que Margarita Mitchell dejó de tal manera la última página de su obra para su continuación en otra novela…

El desarrollo de la trama, de la novela oriental de Scherezada (o recopilación medieval de cuentos de hadas) es un cofre lleno de enseñanzas. Desde  las volitivas del autor, la trama, y seguidas por el modo de redactar, la ortografía…

Así, la ociosidad tiene contenido si contempla alguna cualidad inefable.

El sultán, que estaba con la espada en alto para cortar el cuello de Scherezada, ahora parece estar en la ociosidad,  está sentado muy atento en el desarrollo del relato que salen de los labios de la extraordinaria mujer.

Un maestro de escuela, de la enseñanza primaria, parece estar en la ociosidad sentado en su desvencijada silla (porque el presupuesto de la escuela no da para más). Les cuenta a sus alumnos de letras, números y cosa del universo.

Equivocadamente  al ocio se le asocia con el apoltronamiento, el sedentarismo y la vagancia.

Urgido por la cultura industrial, el mundo tiene prisa por el tener y no por el ser. No hay tiempo para leer. Los escritores se inclinan por el relato corto, con el resultado que hay lectores del relato corto.

Una novela de 500 páginas  resulta abrumadora. Los Miserables, de Víctor Hugo, ya no se oye mucho por ahí. “Son tabiques”, es la expresión peyorativa que justifica el espíritu del nuevo liberalismo.

A esto Chesterton escribe: “Si la calidad ha sido definitivamente contrastada, el tamaño, aunque sea aumentado indefinidamente, debe ser un mérito más de la obra.”

¡En la economía de mercado se necesitan brazos para la fábrica, no gente que esté sentada en la ociosidad leyendo o escribiendo o contando cuentos!


¡En la economía de mercado se necesitan brazos para la fábrica, no gente que esté sentada en la ociosidad.

                          Dibujo tomado de El País,23 de diciembre de 2017

El ejercicio de ir metiendo cuentos dentro de otros cuentos, como sucede en Las Mil y una Noches, tiene otro fondo más allá de lo inmediato. Esta mujer, Scherezada, “Identificó el anhelo de una historia eterna  con el anhelo de una eterna existencia terrestre.”

En tanto siga contando cuentos, ella vivirá. Cuando se detenga, empezará la pesadilla:

“Porque la pesadilla más horrible que pueda existir en el mundo es tener momentos de asueto que se encuentren vacíos… la ociosidad no es algo que se encuentra vacío de sentido. La ociosidad puede  y debe ser una cosa  particular llena de contenido, rica como sucede en Las Mil y una Noches en joyas y en relatos de un valor incalculable.”

 Ese vacío de ascesis pronto lo llenará el orden mecanicista. La carrera por el tener, no por el ser. En esa carrera la corrosión social no está lejos.

 Esa carrera empieza  en el trasporte público, asaltando, robando, su magro salario de la semana a la gente del pueblo y seguirá hasta  lo más alto posible.

Scherezada camina en dirección contraria.

“Esta es la verdadera idea que se oculta tras la fachada de Las Mil y una Noches…la moral, profundamente práctica, enterrada en Las Mil y una Noches.”

En otras palabras, insiste Chesterton:

“No es entretenerse con cosas baladíes, sino tener una visión de las innumerables cosas importantes que existen en el Universo y que son en sí mismas más importantes que el pan y el queso.”

 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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