CHESTERTON, SÓLO PARA CATÓLICOS

 

 

 

 

Referencias:

G.K.Chesterton, Santo Tomás de Aquino, Editorial Espasa-Calpe Argentina, S.A: Buenos Aires, México, 1942

G.K. Chesterton, San Francisco de Asís, Editorial Juventud, S. A. Provenza 101-Barcelona, 1925

 

San Francisco de Asís y Santo Tomás de Aquino, italianos ambos, son dos figuras del cristianismo a los que Chesterton dedica estudios sobre sus vidas.

Tales reflexiones tienen un  interés particular dada la personalidad de Chesterton. Hombre de letras, con marcado acento filosófico, muy conocedor de la Paideia griega, viene del campo protestante hacia el catolicismo.

Su conocimiento de la historia y la cultura de Inglaterra, y de Europa, lo llevó a investigar los orígenes del cristianismo, sus dogmas y de sus principales figuras, con una profundidad pocas veces vista aun en el mismo campo católico.

Es un relato que va hacia lo positivo sin dejar de señalar  las influencias desde afuera, contra la Iglesia, así como las deficiencias internas cuando la Iglesia se volvió cómoda.



El protestante común pocas veces va más allá de los que diga la Palabra. Por lo que las grandes ideas de los pensadores de 

Institución, ya sea religiosa o laica, que no sirve a los necesitados, está sirviendo a los no necesitados


la Paideia griega de la antigüedad no sólo le son ajenas sino que imagina que Satán está por ahí, agazapado, en cada página de los Presocráticos.

Y las masas de católicos tienen un conocimiento lamentablemente superficial de lo que se conoce en los centros de estudios católicos y en algunas áreas fuera de los seminarios.

Cada homilía dicha por el sacerdote, al celebrar el banquete de la Eucaristía, vista con los ojos de la razón humana, es toda una conferencia. Dicho en otras palabras, una pieza de oratoria preparada con conocimientos propios de la formación sacerdotal y referida en los puntos bíblicos en los que se apoya.

Pero  no se considera así por la masa de católicos. Se aburren, cuando no es que se duermen, al estar hablando el sacerdote. Se escapa así una oportunidad valiosa de enterarse de su religión.

Cuando Chesterton dio el paso hacia el cristianismo apostólico poseía ya un bagaje de reflexiones, filosóficas y teológicas, que tiene un valor enorme para el católico que quiera conocer el terreno religioso en el que  con sinceridad cree profesar pero del que  mucho desconoce en la realidad.

Chesterton sabe cabalmente la influencia que la filosofía  griega de tiempos pasados ocupa en la Tradición de la Iglesia.

Si bien, hay que decirlo, adolece del intento de querer hacer “padrinos” a los padres de la Iglesia de los grandes pensadores de la Paideia. Por ejemplo, Santo Tomas de Aquino no descubrió a Aristóteles sino que el cristiano trata de cristianizar al filósofo pagano…

El hombre común del  catolicismo, como en el campo protestante, adolece de fanatismo ciego, limitado, que por lo mismo no deja ir más allá en el conocimiento de las ideas.

 Pocos como Emerson, desde su capilla,  que se saltó el muro y se fue enriquecer  las ideas de los grandes, que tuvo que estudiar antes con detenimiento.

De las  condiciones magras culturales   nacen, y se alimentan, las seudo religiones que cada día aparecen y recorren nuestras calles.

Para los protestantes nada dice la Tradición de la Iglesia. Y los católicos sólo la conocen de oídas, nada detenido, nada profundizado. El mundo comenzó de cero con Jesús y antes nada se pensaba ni se decía…

Chesterton, al igual que San Agustín, dudó y dudó y dudó y en esa medida investigó. Es autor de dos obras de inmensurable valor didáctico sobre el cristianismo. Uno lleva por título Santo Tomás de Aquino y el otro San Francisco de Asís.

Epicteto, muchos siglos atrás, vivía la filosofía del no tener. Previene contra el consumismo. Un pobre no puede vivirla porque subvive. Es para los que sobreviven.

Se dice que Epicteto nunca cerraba la puerta de su casa porque los ladrones no encontrarían qué robar en ella.

Francisco  procedía de una familia de comerciantes de buen nivel económico en la sociedad de su tiempo y lugar.

Una de las cosas que le hizo ganarse la santidad fue cuando se refería al modo de vivir del no tener: “Si poseyéramos bienes nos serían indispensables armas y bienes para defenderlos.”

Ese modo de pensar fue lo que revolucionó a la Iglesia que para entonces se había vuelto muy cómoda olvidando que lo único que puede abrir las puertas del cielo es practicar la caridad.

En ese tiempo la Iglesia dejó la gran lección que la institución, ya sea religiosa o laica, que no sirve a los necesitados, está sirviendo a los no necesitados.

Las dos grandes catarsis que la Iglesia ha hecho,desde su interior, la llevó  a cabo Francisco, en el siglo doce y, hasta cuatro siglo más tarde, Martín Lutero. El primero llevando flores en su sayal al Vaticano y el segundo a bayoneta calada desde los palacios de los príncipes germanos.


Chesterton:

“La Iglesia y todas sus instituciones tenían ya el aspecto de cosas viejas, cristalizadas y prudentes, tanto las instituciones monásticas como lo demás.”

En este contexto es cuando aparece Francisco, enseñando con su ejemplo que el cielo no se gana aprendiendo de memoria la Biblia y leyendo y releyendo todos los días sus versículos. Eso está bien, pero sin la práctica de la caridad,todo queda  en un sospechoso trasiego de las Escrituras.

Con lo que refrendaba lo que Pablo, otro gran espíritu  de la Iglesia, había dicho:

“Sin la caridad nada de esto sirve.”


                                Abrió sus puertas  y volvió a las calles del barrio

 

Francisco y los que lo siguieron vivían de la caridad y a la vez hacían la caridad.

Un modo de ser que la Iglesia tuvo que descifrar, abrir sus puertas  y volver a las calles del barrio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

N. MAILER, VOLVER ATRÁS

 


Referencias:

Norman Mailer, Pontificaciones, Conversaciones con Norman Mailer, Editorial Celtia, S.A: Buenos Aires Argentina 1983

 

Anderl Heckmair, Los tres últimos problemas de los Alpes, Editorial Juventud, Barcelona, España, 1953

 Debemos volver atrás: N.M.

Volver atrás es una idea que asusta a los que vivimos en la ciudad. ¿Cómo podré vivir sin mi control remoto,  mi celular y mi Internet? ¿Sin la tienda de la calle donde vivo? ¿Sin mi retrete?

La humanidad se fue hacia la tecnología para escapar de la magia, de la inseguridad del temporal y demás peligros naturales como el frío, la lluvia, el calor, el hambre y la sed.

Sus sistemas fisiológicos ya no tuvieron que estar sometidos a prueba, ¡ha, y ya ni siquiera tengo que levantarme del sofá para cambiar de canal la televisión.

Y para escapar  del tedio mortal veo durante horas a los súper atletas del reality show, esa telerrealidad que compite por el rating  contra los telecocineros. O me enteró de las vicisitudes que pasó la famosa actriz en su quinta operación facial. Escucho a los políticos en campaña que me dicen lo de la canasta básica que ahora sí va en serio.

¿Todo va bien?, le pregunto a mi médico que acaba de auscultarme. Su silencio, en tanto escribe algo en la receta, me hace temer por mi presión arterial  y mi glucosa.

Desolado, pasó las siguientes dos horas sentado en la banca del parque cercano. Lo último que dijo el médico, en tanto me entregaba la receta,  fue: tome agua y haga ejercicio.

 


                                          Norman Mailer

Recuerdo los primeros intentos que se hicieron para escalar la pared norte de El Ogro, esa montaña de Suiza, en el primer tercio del siglo pasado.

El primer obstáculo serio que encontraron los escaladores fue un tramo de roca de posible solución horizontal. El que lo logró se llamaba Hinterstoisser. De ahí que a ese lugar  se le  conozca como “Travesía Hinterstoisser”.

Una vez resuelto el obstáculo los que formaban la cordada retiraron la cuerda y siguieron decididos y optimistas hacia arriba. Pero en montaña el hombre no puede jugar con dados cargados. El mal tiempo llegó. Los hombres resistieron pero al final tuvieron que emprender el regreso.

Al llegar a la travesía se dieron cuenta del error de haber retirado la cuerda. Las condiciones pésimas del tiempo y las dificultades del terreno, ahora a la inversa, eran insuperables. Todos murieron ahí, frente a lo que inicialmente había sido su primer éxito, ahora convertido en trampa mortal.

¿Dónde quedó la magia del primitivo? ¿Dónde los afanes que tenía que afrontar mi cuerpo siempre sometido a las constantes variaciones del tiempo?

El brujo de la aldea recetaba tomar un té de una hierba que sólo se daba a diez kilómetros más allá y en la cumbre de aquel cerro.

¿Por qué los que curan tienen que decir: tome agua y haga ejercicio?

Para entonces no llegaban a América las bestias de carga y monta. Era necesario ir a pie y al final subir por la fatigosa pendiente, apresar la hierba, emprender el descenso y caminar otros diez kilómetros de regreso.

Todavía no se aplica  en el mundo un remedio tan efectivo como este que cure la hipocondría. Toxinas, depresiones reales y fantasmas incubados en la oscuridad de la noche que interrumpen el sueño, no resisten la prueba. Desaparecen, como las brujas de Walpurgis desaparecían de los brazos del doctor Fausto al amanecer.

¿Qué mundo tan absurdo! La exclamación de mi nieto de cuatro años (todo un experto en juego del Nintendo), me hace pensar que estamos de regreso ante la “Travesía Hinterstoisser”, de la que también nosotros hemos retirado la cuerda.

Pero no. Todavía sentado en la banca del parque, recuerdo que los que siguieron intentando la primera escalada al Ogro, tuvieron la precaución de no quitar la cuerda, de no caer víctima de  su propia trampa. Siguieron adelante y consiguieron por fin la anhelada cumbre.

 


Del libro Los Tres Últimos Problemas de los Alpes


 Lo que Mailer nos propone con su, al parecer absurda solución, es no retirar la cuerda y poder regresar a las  condiciones del primitivo.

¿Tengo el suficiente ánimo para agarrar mi mochila en internarme en los bosques altos de las mil montañas que hay en todas las coordenadas del planeta?

No vivir sino volver a  convivir con la naturaleza.Media hora, tres días, un año, según las monedas en mi bolsillo

Entonces no tengo que renunciar a la tecnología que, vista ahora como un formidable recurso, pero no ya como un fin, mi presión arterial y mi glucosa podrán estar tranquilos. ¡Y mi nieto podrá disfrutar de su Nintendo?

Ante la “Travesía Hinterstoisser” de nuestra vida moderna, Mailer responde así la pregunta que le hacen en una entrevista:

“Los hombres Vivían exacerbadamente inseguros en los tiempos del primitivo y de su magia. Intentaron, al cabo, escapar de la existencia primitiva, de la vida existencial, y conseguir vida tecnológica. Precisamente porque creyeron que sería más fácil. Ahora descubrimos que no es así, que le vida tecnológica no ha resultado más fácil incluso puede ser mortal. Así pues, debemos volver atrás.”

CICERÓN, EPICUREISMO Y ESTOICISMO

 


 

Referencia:

Cicerón, Sobre la naturaleza de los dioses, versión de Julio Pimentel Álvarez, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, 1976

 

No es lo que digan los hombres, sino lo que hagan. Es el nudo de esta página de Cicerón. Si los seres son benéficos para el individuo, y para el grupo,  por qué no llamarlos dioses. Caso contrario, ¿qué caso tiene creer en ellos?  El asunto  es, como dijo Jesús a Pedro, piensas como hombre, no como Dios. En otras palabras, piensa bien lo que pides.

 

Cicerón, romano, es una fuente muy importante para el conocimiento de la filosofía griega.

Escribió muchos libros. En este, que tituló Sobre la naturaleza de los dioses, ofrece información sobre dos escuelas, la epicúrea y la estoica.

Epicuro buscaba la felicidad en el hedonismo como el equilibrio de los placeres. Estaba, en contra de creencias como el destino, los dioses y la muerte. El Placer y una vida tranquila era su ideal.

El estoicismo, con su figura principal Zenón de Citio en 301 a C. buscaba la sabiduría moral  a través del control de los hechos, cosas y pasiones. La felicidad, creía, es el destino de la vida humana.

Ambos buscaban la eudemonia, la felicidad, la dicha, pero cada quien por el camino que le parecía más adecuado para él. Cosa distinta es que se crea capacitado pensar por todos, lo que sucede con mucha frecuencia.

Para tal propósito Cicerón imagina  una conversación en casa de Cayo Aurelio Cota, hacia el año 77 antes de Cristo. Participan en la charla  el propio Cota, que es seguidor de la Nueva Academia, Cayo Valeyo, como representante del epicureísmo y Lucilo Balbo, representante del estoicismo.

La Academia fue fundada por Platón en el 387 antes  de nuestra  era. La Nueva Academia, en los siglos I y II a C. Primero estuvo contra los estoicos y siguieron periodos en los que, de manera ecléctica, une el platonismo y el estoicismo, entre otras escuelas.

En la charla Valeyo y Cota exponen tesis contrarias respecto de los dioses. Valeyo dice que no existen  y que en todo caso están formados por átomos. Aunque muy ligeros tiene principio y por lo mismo no son eternos.

Por sí, no pueden producir la inteligencia ni la virtud, que son cualidades propias de los humanos.

La tesis y contratesis son propios de la cultura europea y eso la hizo profundizar en muchos temas. Refleja además la naturaleza libre de los humanos.

¿Por qué todos los hombres deberían de creer en la existencia de los dioses? ¿Pero también por qué no creer que ellos existen? Hay cien argumentos  para exhibir al respecto.

 Pero el tiempo ha demostrado el juego peligroso que es hacer abstracciones del todo. Dicho de otro modo, donde no hay dialéctica, dialogo, discrepancia que escucha, hay robotismo.

El dialogo, ciertamente,  puede degenerar en alboroto de asamblea, por no decir pleito de comadres, relativizar todo y acabar en el nihilismo. Pero si ese pueblo  tiene una buena base cultural todo volverá a su cauce.

El robotismo se  da si falta la libertad de expresarse. Hay fuentes remotas que hablan de eso pero no tenemos que ir tan lejos. En nuestros días, como se dice, hay tela de donde cortar.

En los pueblos libres cuando se cree haber llegado a la verdad, sobre todo a la verdad universal, se le da el nombre de Morgana y, ¡se escapa! Para de nuevo emprender su búsqueda.

Como el alpinista que llega la cumbre y ya piensa en otra montaña.

Las ciencias exactas ya llegaron a la luna pero en el modo de pensar seguimos en Platón. Hay N cantidad de pensadores, de primera línea, que han elaborado tesis y más tesis, dignas de leerse y releerse, porque  discrepan de él  en esto o en aquello. Otros lo siguen, sin mencionarlo. Otros lo refutan, sin mencionarlo.

El humano es feliz en este su modo de actuar, entre ellos Cicerón cuando anota: “La felicidad se basa en la virtud y la virtud es activa.”

 


                                                La virtud es activa

En las montañas del estado de Hidalgo, México. Al fondo la peña La Colorada.


Es uno de los puntos que Cota le refuta a Valeyo .Los dioses del epicureísmo son inmóviles ¿para qué sirve unos dioses así? No se preocupan por lo humanos y, en consecuencia, los humanos no tienen por qué venerarlos ni creer que existen.

Y de aquí Cota  pasa a otra consideración, atrevida, por cierto: no creer en los dioses hace el caldo de cultivo de la descomposición social. Al decir: “Los perjuros y los impíos no serían tales si creyeran en los dioses.”

Luego el cristiano dirá: “El que conoce a Dios no puede ser malo”.

Decirse laico para no ser llamado a cuentas, en lo moral, es una ingeniosa coartada.

El laicismo no hace a los hombres, estos, con su probo proceder, dan, o mejor, viven, una existencia de calidad. Y ennoblecen el término laicismo.

Con lo que tanto laicos, como religiosos, están en la misma perspectiva: no es lo que digan, sino lo que hagan.

Tiempos remotos conocieron, en lejanos paralelos del mundo,  que partidos políticos de derecha andaban en la izquierda y algunos de izquierda andaban en la derecha. Los del centro para donde apuntara el vencedor.

En México  no había partidos políticos en el siglo diecinueve sino logias masónicas, los yorquinos y los escoceses. En ocasiones estos andaban con aquellos y aquellos con estos y en medio los que se iban con el ganador del momento.

De ahí que pensadores como Cicerón escribieran: “no es lo que digan, sino lo que hagan.”

En la Ciudad de México había, hasta 1960, un templo católico, a unas calles hacia el este del primer cuadro. Un día específico del año los pillos iban a pedirle a la Virgen que A) los protegiera de la policía y, B) que les pusiera al alcance de la mano lo más posible de dinero.

A la Basílica de la diosa Chicomecoatl, llamada Guadalupe desde el siglo dieciséis, por los europeos, en el norte de la Ciudad de México, van (con mucha devoción) los boxeadores profesionales. Le piden a la diosa-virgen que le permita ganar en su ya próxima pelea al contrario. En la banca de más allá está el oponente pidiéndole le permita dar una paliza al otro.

Uno de estos dos va a dejar de creer en la diosa-virgen y en  la espiritualidad o al menos se va a resfriar en cosas de la religión.

En el siglo de Juana de Arco dos países europeos, católicos, entraron en conflicto…

En ocasiones  el cielo  deja, a los países cristianos en conflicto mutuo, en un empate, igual que a los boxeadores del ring. Como las diosas hacían manipulando la voluntad de Zeus, según relata Homero en La Ilíada.

 


Del libro La Psiquiatría en la vida diaria

De Fritz Redlich, 1968


Valeyo y Cota, los “contrarios” que describe Cicerón, llevaron su combate de ideas en la casa de éste y nos dan un ejemplo del modo de ser de los individuos y de los pueblos de aquellos tiempos.

Un primer resultado de esta plática en casa de Cota es que se cree en los dioses pero no como se dice que son. Habla Cota:

“Yo, al igual que todos salvo los totalmente impíos, considero que los dioses existen, pero no tus argumentos, Lucilio, de ninguna manera lo demuestran. El consenso universal no es una razón válida porque “asuntos tan importantes” no pueden ser juzgados por los necios”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GLACIAR NORESTE DEL MONTE ACONCAGUA, REPÚBLICA ARGENTINA. DATOS PARA SU ASCENSIÓN

 



 


Aconcagua y su glaciar del lado este.

La cumbre más alta del continente americano,7,040 m..Montaña limpia sin montones de basura.

En temporada de montaña la ciudad de Mendoza, en la precordillera, ve llegar expediciones de lejanas tierras y continentes para intentarla por su diferentes vías de acceso. El Glaciar Noreste es, por su larga marcha de acercamiento, poco frecuentada.Véase plano. 

En Mendoza hay guías profesionales para la montaña. Nosotros, que ni siquiera conocíamos el país,  llegamos a la montaña sirviendonos del plano topográfico, de la brújula y el altímetro.

  En la foto los integrantes de la expedición mexicana de 1974 se dirigen al emplazamiento del campamento base.

Después de los días de viajes desde México (México, Buenos Aires y Mendoza) y los trámites para obtener permiso para seguir hacia la montaña (en Mendoza) y sobre los exámenes médicos, fue necesario volver a  “estirar las piernas”, cargar con las mochilas en todo el trayecto, a partir de  la aldea Punta de Vacas. 

Abajo, en el lado derecho de los montañistas, se ven los animales de carga que llevan equipo de campamento y víveres.

En ese tiempo no había relaciones diplomáticas entre México y Argentina y eso nos obligó ir hasta Buenos Aires. En la Actualidad se puede llegar a Santiago de Chile, muy cerca del sector del Aconcagua.

 


Pared sur del Monte Ameghino.

Un "terreno de juego" sólo para escaladores de alta montaña

Foto de Armando Altamira







 Llegada al campamento base         

R Arroyo de deshielo del Glaciar de los ingleses del que se provee agua para el C-B,

La línea de color indica la dirección que se seguirá para la instalación de los campamentos superiores.

Para los años setentas del siglo pasado esta área carecía de refugios o albergues  fijos.

 

 

                 


 Aconcagua, izquierda, y monte Ameghino  

Vistos desde el arroyo Relincho de los Huanacos.

 

 

                                                               Plano de la región

                                               Dibujo de Javier Osorio Betancourt







Del libro 28 Grados bajo cero, de  Luis Costa. Valiosa información de la región del monte Aconcagua.

Hemos añadido la flecha roja para indicar la posición del Glaciar Noreste,señalado en el plano como Glaciar Relinchos. 






En primer término el Glaciar de los Ingleses, al fondo el Glaciar Noreste o Glaciar de los Polacos







                              Foto tomada desde el  emplazamiento del Campamento 2.

                                              A-emplazamiento del Campamento 1

                                              Collado y línea ascendente del C-B- .

                                      En la foto Jorge Rivera sube víveres al C-2

                  Otra vista de la sur del Ameghino y su probable vía de retirada desde la cumbre.

 

 






                                       A-Emplazamiento del Campamento Base.               

                           1,2 y 3 los emplazamientos de los campamentos de altura.

Según las condiciones de la nieve el C-3 puede quedar un poco más debajo de lo señalado, junto a un reborde rocoso.

 

 

Emplazamiento del campamento 3,bajo un resalte rocoso.No es un lugar cómodo pero en cambio está al abrigo de cualquier desprendimiento de nieve o hielo de las cotas superiores. Desde ahí nuestra expedición  lanzó el ataque final hasta la cumbre. Si las condiciones del terreno lo permiten (nieve abundante y dura) se puede instalar más arriba  un campamento 4. El trayecto para la cima será más corto y en caso de mal tiempo la cordada podrá contar con más seguridad en el regreso.

Para  escaladores, familiarizados con los vivacs, queda el recurso de las tiendas-vivacs aseguradas con clavos para hielo.

La línea punteada señala el camino que seguimos para la instalación del campamento 3. La acumulación de nieve y hielo que se ve a la derecha presentaba condiciones inestables y eso nos obligó ir hacia la izquierda.

A la izquierda del lugar donde se ve nuestra cordada es el lugar en el que  este glaciar vierte hacia el Glaciar de los Ingleses. En la foto se ve el punto de quiebra de las masas de hielo



 

                                                 Nuestro Campamento Base de 197

                                              Tiendas para dormir y al fondo la tienda-comedor 

                          En la foto Ubaldo Martínez prepara su carga para llevar al campamento 1  

Ubaldo fue el primero en explorar una vía directa en la pared norte de El Abanico,flanco norte del Popocatépetl,México               

                                                

OBSERVACIONES:

La ascensión al Glaciar Noreste, muy bella y fatigosa,  no presenta obstáculos propiamente para escalar en vertical.

 Requiere estar familiarizados con el trabajo sobre nieve y hielo. Y ser un buen andarín para disfrutar  las inmensas y tediosas  laderas andinas. 

Y tomar muy en serio el proceso,gradual, de aclimatación, a las sucesivas cotas de  altura. En este glaciar se han dado casos fatales debido a lo que se conoce como "mal de Montaña" o "puna". 

No se ha considerado así, pero aclimatarse fisiológicamente, a la altura, es parte del equipo de escalada.

Ascender por etapas dando tiempo a la aclimatación. Hay tablas ya publicadas que ilustran el proceso.En todo caso consultar a la ciencia médica.

Se considera como un factor del acaso, que puede presentarse o no. Es un error, como decir: "puede darse el caso que nos caiga encima el alud del glaciar, o no." 

Todo esto es mensurable, todo es posible y todo puede ser escalado, pero  requiere ser estudiado con detenimiento. 

El acaso ciertamente existe en el alpinismo, pero el razonamiento puro busca meter  a  esos factores del destino  en una camisa de fuerza. Lo demás es parte del juego.

Es conocido lo inestable del tiempo, por su cercanía de la cordillera con el mar. Se dice que el mal tiempo en el Aconcagua es como el guerrillero: ataca de sorpresa y se retira dejando todo destruido.Entonces es necesario ir preparados para anular la sorpresa. Sólo un ejemplo: esta montaña tiene 7,040 metros de altitud.Llevamos sacos de dormir para los 8 mil. En el campamento 3,  en los 6,200 metros, pasamos la noche con una temperatura de 32 grados bajo cero.y vientos fuertes. Nuestros sleepings nos abrigaban tanto que sólo era posible permanecer en ellos con un simple suéter. 

¿Grados de dificultad de la ascensión? Creemos que las tablas matemáticas de la escalada son una construcción subjetiva. Cada quien es libre de construir sus fantasías. El  individuo  encontrará la ascensión  según su experiencia alpina, su preparación técnica, física y filosófica.







 


SÉNECA Y LOS QUE PASARON POR EL OJO DE LA AGUJA

 


 

Referencias:

Séneca, Tratados filosóficos

Estudio Preliminar de Francisco Montes de Oca, Editorial Porrúa, México, 2006

 

M.T. Cicerón, Sobre la naturaleza de los dioses

Versión de Julio Pimentel Álvarez, editado por la  Universidad Nacional Autónoma de México, 1976.

 

Séneca  escribió pero no haber leído con cuidado su filosofía,  es por lo que ahora  tenemos un mundo kaput. Lleno de sabias frases, de otros autores, pero con las cárceles, los hospitales y los panteones en sobre cupo.

 Séneca no hace recomendaciones desde el otro lado de la vitrina ni quiere componer al mundo. Sólo intenta hacer  catarsis. Repitió lo que H. D. Thoreau diría  veinte siglo más tarde  en el sentido que  vino a este mundo  a vivir en él, esté bien o esté mal, no a reformarlo. Su lucha era con él mismo, no con el mundo.

 

En sus reuniones con otros filósofos  Séneca preguntaba  si tener un cuerpo conforme a los cánones de la belleza, en cuanto  a salud, y proporciones espirituales y  físicas, ¿es un sueño no alcanzado o una meta?

Las esculturas perfectas de los artistas griegos de la antigüedad, que hacían  del cuerpo humano, y las ideas de un mundo de trascendencia, eran metas a seguir, no es que ya las poseyeran. Pero en cuanto existía el anhelo sincero, ya se estaba en ello.

Un alpinista que sube por el sendero aún  no está en la cumbre pero ya va hacia ella.

 Lo potencial moral se echaba a  andar, no se quedaba en mera potencia. ¿Quién empuja esa potencia? Porque la potencia por sí no se mueve, sólo queda en potencia. Hay un primer móvil, creía Aristóteles.

El paganismo griego-romano tenía muchos dioses y diosas que daban ese empujón a la potencia. También lo tendrán después los cristianos.

¿Quién es el obstáculo  más grande para un cristiano? ¡Él mismo y sus demonios interiores! El demonio es sólo una coartada para evadir la responsabilidad propia.

Valeyo, contemporáneo de Cicerón (Cicerón nació un siglo antes que Séneca 106 a C.) dice que “los poetas atribuyen a los dioses todos los vicios humanos.” Después  el cristianismo hará lo mismo pero ahora haciendo responsable de esos vicios al demonio.

El demonio existe o no existe en la medida que el individuo quiere que exista. Un poco al estilo de la hipocondría, en la que nos inventamos enfermedades, o no, en ausencia de ella.

Pero, si se observa bien a Séneca  es desde la posición contraria que  anhela alcanzar estos paradigmas edificantes. Es decir, no desde el que ve detrás de la ventana sino  del que está en medio del kaput y es parte de él.

No es lo mismo ver un tornado del desierto,  en televisión, que en la realidad estar en medio de él.

Ese es el pensamiento de Séneca. Él hablaba de la virtud, de la vida en sobriedad, del ser, mejor que del tener.

Pero… lo hacía desde su palacio, servido con tantos esclavos que ni siquiera sabía cuántos había comprado.

Charlaba de todo eso con sus otros amigos, filósofos de la STOA,  medio recostados frente a la mesa llena de manjares traídos desde lejanas tierras y vinos añejos no al alcance de muchos.

Engalanados todos con lujosas túnicas y joyas en las manos. Y seguramente con un costal metafórico lleno de aberraciones.

Séneca no hacia responsable de sus faltas morales al dinero o a los dioses o al demonio. Buscaba más cerca: él.

Séneca conoces las observaciones que la gente le hacía:

“¿Por qué tienes tan lucidas alhajas? ¿Por qué bebes vinos de más años que los que tú tienes? ¿Por qué labras casas? ¿Por qué plantas arboledas para sólo hacer sombra? ¿Para qué trae tu mujer en sus orejas la hacienda de una casa rica? ¿Por qué das a tus criados tan costosas libreas?”

No hay que olvidar que estamos hablando de personajes del más elevado estatus del imperio romano en sus días.

Por esa ambivalencia, de hablar de sobriedad, cuando la abundancia era la que lo rodeaba, o de mesura en los placeres cuando  tenía a la mano lo que quería con sólo mencionarlo, es por lo que fue insistentemente observado.

Pero no digo que vivo en la virtud,  cuando no lo soy, argumentaba Séneca. Sólo digo que me gustaría vivir como no vivo.

Al parecer tampoco le obsesionaba penetrar los arcanos en las preguntas que tanto interesa despejar a los hombres de letras, como es el caso de a Marco Tulio Cicerón:

“Unos afirman la existencia de la eternidad, otros la niegan en absoluto: unos sostienen que hay un numen divino, otros que no existe ninguno; Unos atribuyen ciertas propiedades a la divinidad, otros le asignan cualidades diferentes, unos concluyen que existe la Providencia, otros que los dioses no se preocupan de las cosas Humanas.”

Todo eso, los problemas del mundo, la existencia de la Divinidad o no, son cuestiones que no le son  ajenos. Pero primero quiere conocer lo más inmediato: él.

San Pablo y San Agustín,se confesaron a sí mismos este pensamiento dicho  por Séneca: Sé lo que es bueno y hago lo malo.

Es un pensamiento de la Paideia griega. San Pablo caminó durante años por esas tierras de los presocráticos y no debió serle ajeno este pensamiento de catarsis personal.

En el pensamiento de Séneca todo apunta hacia el bien interior. Quiere decir que el hombre se salva por sí mismo, según los vientos mueven las cortinas del templo de la STOA.

A diferencia de Pablo (contemporáneo de Séneca pero que jamás se conocieron) que creía perdido al hombre si Dios no venía a su rescate por medio de recibir desde arriba el salvoconducto con la palabra fe.

Algunos pueden   meditar allá, en una ermita entre las lejanas montañas del Tíbet o como lo hizo San Francisco de Asís. 

Pero si al mismo tiempo está dentro de la cultura industrial ya tenemos en Séneca la figura del hombre religioso que, por necesidad de dialogo,   debe convivir entre los representantes del Estado laico.

 


                      Dibujo tomado de El País, 23 de diciembre de 2017

Su moralidad corresponde más bien al individuo. Montes de Oca  define así su modo de pensar:

“Su filosofía se puede reducir a lo siguiente: conservar la propia libertad y respetar la de los demás.”

Hace perenne su modo de pensar, y brilla más en los tiempos, como el presente, que medimos la prosperidad por el tener, aunque en la carrera tengamos que atropellar.

Al parecer, en   el cristianismo los ricos no tienen posibilidades de pasar por el ojo de la aguja. A Jesús le importaban los pobres, la gran base de la pirámide.

 Si bien,  a la postre tampoco dejó fuera a los ricos. Uno de sus grandes evangelistas, ante de conocerse,  se había hecho merecedor  al desprecio de la gente por cobrar impuestos al servicio de los romanos y él, Jesús, en persona, lo pasó por el ojo de la aguja con una sola palabra: ¡”Sígueme!”

Cronológicamente fue Séneca el que  primero hizo pasar, bajo ciertas consideraciones, a la riqueza por el ojo de la aguja. Nació cuatro años antes que Jesús y se formó filosóficamente en los tradicionales muros del Pórtico.

En el paganismo de Séneca todavía hay la posibilidad de conocer  el origen de la riqueza, que hablaría tanto de su posesión,  como de su  posterior aplicación. Siempre será vigente el pensamiento que el dinero vale según quien lo tenga.

El dinero como avatar del demonio es un argumento de las malas novelas. Por el contrario, el dinero sirve para comprar libros y paliar los dolores del mundo.

¡Y para comprar una botella de vino tinto y beberla cuando por fin se llega a la cumbre de la montaña porque, sobre todo, la vida es alegre.

La vida toda solemnidad es sospechosa.

 


                       La vida es alegre. Mucha solemnidad es sospechosa.

                      En la cumbre de la aguja María Magdalena. Al fondo El Fraile de Actopan, Hidalgo, México.

  Foto de Raúl Pérez,guía alpino de Pachuca,Hidalgo.


Pagano o no pagano nada dice, son etiquetas que alguien inventó y que en ellas la humanidad se enredó. Lo que importa es la causa eficiente, lo que resultará una vez que se haya echado a andar la potencia.

Séneca sería muy estudiado en los conventos cristianos de la Edad Media. Como Aristóteles, otro pagano, por el gran Santo Tomas de Aquino, como Platón, el pagano de paganos, por quizá  el más grande Padre de la Iglesia, San Agustín.

Los  detractores de Séneca  señalaban  sus valores materiales pero él pensaba en otro tipo de valores:

“Bástame el ir  cercenando  cada día alguna parte de mis vicios y castigando mis culpas.”

Parece que Caronte tendría problemas para llevarse a alguien así en su barca.

 

 

 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

Seguidores