FROST, EN EL 32 ANIVERSARIO DEL LIBRO LAS CATEGORIAS DE LA CULTURA MEXICANA

 


 

24 de mayo de 1990

 

Comunicadores, carentes de vitaminas culturales, repiten sin ton ni son categorías para referirse a los mexicanos: hispanoamericanos, latinoamericanos, etc.

 

 De ahí la enorme importancia del trabajo de Frost para ayudarnos a comprender el terreno que pisamos.

 

Elsa Cecilia Frost se refiere, en esta su obra (publicada  por la Universidad Nacional Autónoma de México), concretamente a cuatro categorías de la cultura mexicana, de los últimos cinco siglos que son la hispanoamericana, la latinoamericana, la indolatina y la panamericana.

“Elsa Cecilia Frost (Ciudad de México, 25 de diciembre de 1928 - Ib., 1 de julio de 2005) fue una académica y traductora mexicana. Obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras por la UNAM. Elsa Cecilia Frost dedicó su vida a la traducción de textos filosóficos, religiosos e históricos. Dominó los idiomas español, alemán, inglés, francés, italiano, catalán, y latín.”

 

“La expresión Hispanoamérica se refiere a la época colonial, la etapa que va desde  el descubrimiento hasta las guerras de independencia; Latinoamérica es el nombre que se adopta en la época republicana (siglo XIX y por último, Indoamérica, es el nuevo concepto revolucionario creado por el aprismo. Casi resulta innecesario añadir que tras el panamericanismo se oculta la ambición imperialista de los yanquis.”

En  conjunto todas  han aportado, para bien, a la cultura mexicana y es necesario apresurarse a decirlo.  Pero para  algunas categorías ya pasó su tiempo hegemónico y no obstante   se empeñan por permanecer vigente en grandes sectores de la sociedad.

Hay un México  que vive los tiempos de Hispanoamérica, aplaudiendo la conquista y añorando los días de la Colonia aún en las mentes actuales tenidas como progresistas. En el Frente Popular, de la guerra española de 1936, la Pasionaria soñaba con México y con Hernán Cortés...

En la actualidad los canales televisivos de la Iglesia católica, desde la costa oeste de los Estados Unidos, no tiene otra manera de referirse a los habitantes del continente americano, del Río Bravo hasta el sur extremo, sino  como “hispanos”.

De la misma manera los millones de individuos de los países sureños, que viven en la Unión Americana, para la Iglesia son “hispanos”. Aquí no hay ignorancia, como puede ser el caso del hombre sin instrucción. No hay que olvidar que el catolicismo fue impuesto en México con la espada, la cruz y la hoguera. A semejanza que el protestantismo lo fue en Norteamérica para los pueblos indoamericanos.

“Al encenderse la Guerra de Independencia y frente al criollo que aseguraba que la verdadera  América es la prehispánica y el español un intruso, se alzó al voz de los colonialistas en defensa de la obra de España. América-decían- debe sus ser a la Conquista. Qué era este continente antes de la llegada de los españoles sino un mundo idolatra, salvaje  y antropófago?”

Eso cuando la guerra de independencia en el siglo diecinueve, pero en 2021 se oyeron las mismas voces desde España y dichas por personajes de la política de ese país. Algunos ilustres pensadores españoles han pugnado por dejar de lado este “madrismo” siempre esgrimido por  España.

Hay otro México, latinoamericano (Frost llama a no confundir los nombres de “América Latina” y el de “Angloamerica”). Está por las calles de las ciudades y por los campos, en especial en el occidente del país, ya como parte importante de México.

Hay graves  diferencias históricas con Estados Unidos  pero no obstante  los mexicanos,  más los  liberales, pero también los conservadores, se acercan , por voluntad propia, a su economía, costumbres, y cultura, su novela, su poesía, su filosofía.

Buscando, con desesperación, la seguridad social que hace mucho no hay en los países al sur de la frontera.  Ante esa innegable realidad actual hay un atisbo de legitimidad con el panamericanismo de los Estados Unidos. En este caso ya no impuesto por ellos sino buscado por las oleadas de migrantes de todo el continente que de manera ininterrumpida se dirigen al norte.

 Ante la miseria y la inseguridad las categorías parecen quedar en segundo lugar.

La aplastante presión diplomática de Estados Unidos, sobre Austria para que se abstuviera de abrir puestos de voluntarios a venir a México al lado de Maximiliano, y    algunas victorias pírricas del ejército mexicano, hizo que sus naves de guerra emprendieran el regreso a Francia. A decir verdad, con decepción de no pocos mexicanos, por la empatía del mexicano hacia ese pueblo europeo. Hasta el dictador Porfirio Diaz, liberal, que combatió contra los franceses, escogió Francia para vivir ahí sus últimos años.

(Ver el libro Maximiliano, ese desconocido, del doctor Konrad Ratz, Conaculta-INHA,2008, México) )

“A Francia debemos sin duda la enseñanza que nos permitió pensar con libertad, y sólo en virtud de esta libertad pudimos darnos cuenta de lo que éramos y a lo que teníamos derecho como hombres y como pueblo”, escribe Frost. Con lo que nos hace recordar a Rousseau y a la Revolución Francesa.

A Francia fuimos los mexicanos a buscarla expresa y tácitamente en el siglo diecinueve. A los mexicanos no se les revuelve el estómago cuando se les llama “latinoamericanos”, término que se atribuye fue inventado por Francia. Arquitectura, bigotes, literatura ( Víctor Hugo, Jean Wahl, Bergson…),moda en el vestir, inclinación por el idioma francés, dominó por un tiempo de la clase media para arriba en México.

“Pero no obstante la vaguedad del término este no sólo fue muy usado en la época del afrancesamiento de nuestra cultura, sino que ha llegado a reemplazar en el uso común a la denominación “Hispanoamérica”, escribió Frost.

Con todo, siempre habrá que ponderar el hecho que  hubo no pocos mártires que murieron en la hoguera, o en las fauces de los perros, cuando la llegada del dios andrógino que trajo la conquista española, por persistir en su milenaria religión de Tezcatlipoca.



Mujeres de la tribu colombiana


Ejemplo el de don Carlos. Mártir en Tezcoco,por haber muerto en defensa de su religión mexica. Igual que a los cristianos se les venera como mártires por su muerte en defensa del cristianismo en el Coliseo, así murieron muchos mexicanos por persistir en la religión milenaria.  

Estos nombres de occidente: Carlos, Juan, Sebastián, etc.  también  eran impuestos y al parecer no se conserva el nombre indígena original de don Carlos:

"También entonces ocurrió la muerte de don Carlos que gobernó Tetzcuco Acolhuacán durante 8 años. Él era hijo del Nezahualpilli Acamapichtli. Por orden de don Fray Juan de Zumárraga, primer obispo que hubo en México, don Carlos fue quemado por...que era fiscal en Tezcuco y así terminó su carrera de idolatra porque, según se sabe de fijo, él no abandonó el culto a los dioses antiguos sino que, por el contrario, siguió prestando adoración a los diablos que cada uno de ellos estaba dentro de un envoltorio, que en los tiempos antiguos fueron la adoración religiosa de los pasados. Dicen también que a todo alrededor de su huerta había puesto en hilera estas siniestras y antiguas figuras"(Chimalphain, Séptima Relación).

El Ceteotl (Uno Dios) y el Tloque Nahuaque Ipalnomoani (por quien todo está hecho y existe) son atributos del politeísmo indígena mexica que los frailes se apresuraron a identificar y a imponer con el androginismo traído de Europa. Lo general en el mexica es que cada dios tiene su diosa. El Autoteo llegado en el siglo dieciséis es una idea ajena a esta tierra.

En México hay, en sus ciudades, por lo anteriormente anotado, un México pluricultural, de calidad, que vive dentro del México indígena.

Un pluriculturismo vivido y practicado con entera libertad por cada grupo al interior del mismo, y muy enriquecedor para el pueblo en general. Pero nefasto en la medida que abriga la intención de colonizar a los demás. 

De la cultura indoamericana Frost anota que esta referencia sólo puede aplicarse a “aquellas culturas en las que haya, o pueda haber, una influencia indígena”.

Con población fija de mexicanos de origen extranjero de todo el mundo: europeo, norteamericano asiático, suramericano…toda ciudad del país tiene el tono de mexica, ya por descendientes de habitantes originales de antes del siglo dieciséis, migración del campo a la ciudad o comercio.

En realidad, lo que se conquistó en el siglo dieciséis fueron los lugares en donde existían los centros de poder: México- Tenochtitlan. Todavía les llevó un siglo a los españoles y a sus aliados tlaxcaltecas poder avanzar más hacia el norte, en busca de los yacimientos de oro y plata.

 

 


Mexicana de la etnia Kicapoo de Monterrey

 

El resto quedó como antes de la conquista. Para el siglo veintiuno se calcula que hay 52 etnias a lo largo de todo el territorio, con su amado ancestral politeísmo  en el diario   vivir y su hablar, además del español y el inglés por necesidad del comercio.

No es un pensamiento anquilosado sino una filosofía de vida dinámica la de las etnias.

Al estilo del contrato colectivo de trabajo, conquistado por el sindicato, que después necesita una lucha perenne para conservarlo.

 El mestizaje, donde todos somos iguales, la Torre de Babel, de donde todos llegamos, el relativismo, de la actual sociedad tecnológica, el uniteísmo del siglo dieciséis, con su Autoteo, son cosas que las etnias no se han creído.

En otras palabras, cada quien que se coma su pan.

 El filósofo español José Gaos  dice: "desde siempre cada filósofo ha considerado su filosofía como verdadera y las demás falsas".

 Y C.S. Lewis, escritor británico en La experiencia de leer, anota: "Por naturaleza, cada uno de nosotros ve el mundo desde un punto de vista, y con criterio selectivo, que le son propios. E incluso nuestras fantasías desinteresadas están llenas de peculiaridades psicológicas que las condicionas y las limitan". 

De donde resulta que querer imponer al otro su modo de pensar es un intento colonialista  ya muy  anacrónico. México, país abierto a todos los perseguidos del mundo (y los españoles sobre todo no deberían de olvidarlo) jamás ha intentado imponer su ideología nativa. El que conozca el nacionalismo mexicano encontrará que eclécticamente ha escuchado las voces democráticas del mundo contemporáneo. 

En el Valle de México existieron hegemonías indias precristianas que duraron seiscientos años, otras trescientos, por ejemplo, el eje Chalco-Amecameca, según escribe Chimalphain en su obra Relaciones. O el eje Culhuacán- Amecameca, Teotihuacán, milenaria, con su influencia cultural que llevó hasta la actual Centroamérica.

Así, no es  una mera nostalgia llamar amerindia a la cultura de   los habitantes del país. Como no lo es el gentilicio “mexicanos” para nativos y llegados después. Es la conclusión a la que llega nuestra autora.

“Es pues, posible llamar “indoamericana” a la cultura de México”.

Pero, como anotamos al principio, no todos los comunicadores, que trabajan en los medios, poseen las vitaminas culturales necesarias o bien por interés de grupo dejan caer, generalizando, colonizando, la categoría que les conviene.

                                       

FAULKNER, CARRERA EN LA MAÑANA

 cuento


El equipo de expertos se pone en movimiento muy de mañana para ir a la caza del ciervo.

Un niño de doce años es el que relata. Es el que comunica que el ciervo  está cerca pues ha visto la cornamenta. Van por las veredas y los terrenos pantanosos del Misisipi, que es donde Faulkner gusta de colocar a sus personajes, lejos de su mítico condado de Yoknapatawpha.

El niño vivía en la casa que el señor Ernest alquilaba a su familia. Una mañana su mamá se fugó con otro hombre, recuerda el niño “sin haber dejado preparado el desayuno”… Al día siguiente el padre se fue de la casa para siempre. Al tercer día el señor Ernest fue por al niño y se lo llevó a vivir con él: “Tu padre ya no volverá de modo que descuelga esa vieja escopeta y vamos para mi casa. Cada noviembre iremos a la caza del ciervo.

El relato es por demás minucioso. Agacharse para poder seguir avanzando entre la maleza o brincar un tronco. El color rojo de algunas hierbas como señal que por fin han herido al animal. Pero no, es pura imaginación, el ciervo se encuentra lejos.

Son expertos cazadores Para ellos el peligro es  rutina. Como para el habitante en la ciudad que  va por la calle potencialmente llena de peligros. El descontrolado semáforo de la esquina que da el paso a los automóviles al mismo tiempo que da el siga a los peatones. La patrulla que pasa ululando, señal que va en persecución de un delincuente. El puesto de tacos que con seguridad tiene carne de puerco contaminada con el asesino cisticercos. Pero todo, con su carga de peligros,  es rutina que apenas quita el sueño del peatón.

Así son los expertos cazadores del Misisipi sorteando inconvenientes. Pero resulta que el ciervo también es experto en evadirse de lo expertos. Entretanto se han alejado mucho de su campamento.

¿Por qué sucede todo esto?

 ¡Porque tienen  que hacerlo!

 Nadie se va a poner a filosofar frente al imperativo categórico de ir al W.C. ha satisfacer las necesidades fisiológicas. ¡Hay que ir!"

Recientemente (mayo del 2022) le preguntaron a Schwarzenegger (el actor estadounidense) por qué sigue  yendo al gimnasio,  a los 75 años de edad? Contestó: 

"Por la misma razón por la que he desayunado hoy. ¿Por qué he desayunado hoy? He desayunado hoy y lo hice hace 10 años. ¿Por qué crees que sigo desayunando?", señalando que  esa actividad física  para él resulta tan imprescindible como alimentarse.

¿Por qué vamos a escalar montañas, a bailar o tomar una taza de café? Sutiles imperativos categóricos que hay que obedecer.

La literatura filosófica ofrece una encantadora leyenda que  ha venido relatándose a través de los siglos por distintos autores, pero que con toda seguridad arranca desde La República de Platón.

Funde creación con evolución. Es frecuente que los genios de la ciencia moderna encuentren la pauta, para desarrollar sus teorías, en viejos libros de la leyenda. La creación, la evolución, los sueños, la libertad, el ciego destino, los átomos, las mónadas, etc. Sobra decir que este viejo libro no va a ser mencionado en la bibliografía del trabajo tan celebrado  del Premio Nobel.

En un tiempo antes del tiempo y en algún lugar fuera del espacio sideral, bajo la mirada de un personaje griego llamado  Laquesis, los individuos que van a nacer se forman en fila ,así como nos formamos para llegar a la taquilla donde expenden los boletos para el próximo partido de Boca Junior contra  el River  Plate o del América vs Guadalajara.

Llegado a un punto, a la taquilla, el individuo escoge su genio que lo acompañará para cuando viva como mortal en la Tierra. ¡Él es el que decide su vida! A este genio personal también se le conoce como daimon. Lo acampanará en todo momento de su vida (como las muelas y demás dientes nos acompañan a lo largo de nuestra vida).

 


¡Escala porque tiene que escalar! Llegado a un punto, a la taquilla, el individuo escoge su genio que lo acompañará para cuando viva como mortal en la Tierra. ¡Él es el que decide su vida!

Del libro Técnica Alpina, de Manuel Sánchez y Armando Altamira, Editado por la UNAM, 1978



Pero el daimon permanecerá allá arriba, colgado de una estrella, acompañándolo desde ahí pues como ser inmaterial no tiene que resolver eso de la distancia y tiempo. En todo momento está con él.Por eso cada ser humano tiene en el cielo una estrella, su estrella particular. Cuando llegó el cristianismo a Laquesis lo llamó providencia y al daimon  alma.

El humano ya en la tierra tiene que cumplir con un programa de vida. Eso de la verdad y la libertad es un puro juego de niños que a alguien se le ocurrió. Con este juego tanto filósofos como sacerdotes se pasan la vida escribiendo sendos tratados sobre la libertad y la verdad. San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Kierkegaard, Spinoza, Kant…

¿Por qué   tiene que hacerlo? ¿Para qué la criatura humana tiene que bailar al son de un imperativo categórico que llega desde los espacios siderales?

¡Pues sólo porque tiene que bailarlo! Ya Epicteto es muy tajante en esto, dice: ¡Cumple con el papel que te ha sido asignado!

Es una broma. Acuérdense que se trata sólo de una vieja leyenda, ingeniosa desde Platón, como anotamos. Y Platón seguramente la conocería de algún presocrático o de la India o del Tíbet, quien sabe.

Como sea, es  imposible que los filósofos  y sacerdotes dejen el trasiego de sus  viejos libros buscando eso de la verdad y la libertad. ¡Tienen que hacerlo! ¿Quién sabe si alguna vez ellos mismos  se hayan preguntado ¿Por qué tienen que estar en eso de la filosofía? Algunos debieron estudiar profesiones impuestas por sus familiares, luego de lo cual se apresuraron a meterse al terreno de la filosofía.

Al alpinista una vez que se ha colgado de los hombros la mochila ya nadie lo para: ¡tiene que subir montañas, aun a costa de su vida! Este individuo  toda intuición, todo razonamiento, pero tan ciego como las hormigas, cumpliendo el papel que le ha sido señalado, o que el escogió al llegar a la taquilla metafísica.

El bailador conoce los salones de la ciudad y nada lo detiene. Yo por mi parte por nada del mundo dejaría de ir al centro a tomar una taza de café, holgazanear viendo como las multitudinarias marchas pasan trinando, vociferado y maldiciendo, contra el presidente en  turno. Epicteto sigue señalando: ¡Cumple con el papel que te ha sido asignado. ¡Uno cumple como presidente y otros cumplen protestando contra el presidente". Así estaba escrito. Así seleccionó cada uno su actuación desde la eternidad.

Una precisión: él escoge la vida que deberá llevar pero, con base en esa decisión, se le asignan tareas o un plan a desarrollar. Como cuando te inscribes en la universidad y escoges una "carrera", pero ya son otros los que te asignan las materias a estudiar.

Insistimos: es una pura broma eso de los imperativos categóricos procedentes de los espacios siderales. Está claro que podemos hacer  o dejar de hacer, lo que queramos y en el momento que nos plazca. ¡Libre albedrio! ¡Voluntad shopenhaueriana!

También parece que no es una broma eso de que es un imperativo categórico de ir al WC. Según mi voluntad puedo decidir no ir.

No es ironía. Se sabe que Diógenes, el pensador ilustre de los antiguos griegos se quitó la vida mediante el recurso de dejar de respirar. Cecridas, su contemporáneo, le dedicó este pensamiento: " murió cerrando fuertemente sus dientes y sus labios y oprimiendo el aliento". 

Con lo que vemos que eso de la voluntad puede ser en verdad  más  fuerte que el mandato de los sentidos. Confirmado en nuestros tiempos modernos por la frecuencia que se sabe de enfermedades mentales inducidas desde fuera y otras autoinducidas. Lo que de algunos siglos para acá dio origen al desarrollo de las ciencias psicología y psiquiatría.

Bueno, pues así hacen los cazadores del Misisipi persiguiendo al viejo ciervo, que, a su vez, burla a los cazadores.

El caso es que el relato de Faulkner parece tener la respuesta. Ya dijimos que es un niño el que hace el relato y que, por cierto, siempre va agarrado del cinturón del señor Enest, uno de los cazadores. Como si ese adulto fuera su daimon.

Ya cansados de tanto perseguir al ciervo deciden regresar a su campamento. El niño  entonces hace  una reflexión: “ habíamos corrido la hermosa carrera lo mejor que sabemos, y ahora los tres, como siguiendo un acuerdo, volvíamos a casa; no todos juntos en el mismo grupo, ya que no queríamos molestarnos o tentarnos unos  a otros ,pues lo que los tres habíamos estado haciendo aquella mañana no era una representación teatral organizada por mera diversión, sino que era serio, y todos, los tres, seguíamos siéndo lo que antes éramos: el viejo ciervo necesitaba correr, no porque tuviera miedo sino porque correr era lo que mejor sabía hacer y de lo que se sentía más orgulloso; Eagle y los demás perros que trataban de darle caza, no porque le odiaran o le temieran sino porque eran lo mejor que sabían hacer y de lo que se sentían más orgullosos; y yo y el señor Ernest y Dan(el caballo) que lo perseguíamos no porque deseáramos  su carne, que de todos modos sería demasiado dura, o su cabeza para colgarla en la pared, sino porque  así podríamos volver a casa y trabajar duro durante once meses  en la cosecha, de forma que nos ganáramos el derecho a volver de caza el próximo noviembre, los tres volviendo a casa, separados y apacibles, hasta el año siguiente, la ocasión siguiente”

Desde el principio el niño se sintió a gusto viviendo en casa del señor Ernest porque, cuando estaban persiguiendo al ciervo, el señor Ernest le disparó tres veces al enorme animal, tan grande como una vaca y, no obstante tenerlo muy cerca, las tres veces falló. 

Después el niño le reclamaría: “Yo vi cuando quitó a propósito los cartuchos de  la escopeta”.

 Fue cuando el niño empezó a interesarse por esas cosas del bien y el mal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SÉNECA, OTRA CARTA A LUCILIO

 


Referencia: Tratados filosóficos y Cartas a Lucilio

 

Un perro atrapa en el aire un bocado que se le arroja y de inmediato se pone a  la espera de otro bocado.

Así, le dice Séneca a su amigo Lucilio, hacemos muchos humanos. Cuando llega a nosotros algo de valor no lo apreciamos, disfrutamos y conservamos. Un hijo, una mujer, un amigo, un empleo, un  libro, una  comida, un tiempo para el ocio terapéutico, una taza de café, caminar entre el bosque…

Subestimamos y lo dejamos de lado porque ya estamos a la caza de otro bocado. Los que han vivido setenta años o más saben una cosa: que la verdadera felicidad rara vez toca dos veces a nuestra puerta.

No sólo eso. Por estar a la espera del segundo bocado echamos a perder el primer bocado de calidad.

Séneca le pregunta a Lucilio, con esta alegoría de bocado del perro: ¿Quién? ¿Quién arroja los bocados?

Nos inclinamos a creer que el cielo, la suerte, el Estado, el caos, el inesperado golpe de timón, la sociedad, el pueblo, el mundo, el individuo, la gran utopía cuando se haga realidad…

Sucede  que en lugar de un buen bocado llega comida chatarra, un libro de porquería que se ostenta como historia, un cita ciega por aburrimiento que busca sexo y no amor, outsorcing no un  lugar estable para laborar trascendente en sus prestaciones, apologistas en lugar de amigos, la filosofía  que más parece un tríptico de partido político que la búsqueda de la verdad y la libertad, gimnasia en gimnasios en lugar de  la naturaleza donde circulan libres los vientos y las temperaturas cambian cuatro veces al día…

No, le dice, y le insiste,  Séneca a su amigo, la felicidad está dentro de ti, vivimos en una sociedad en la que teóricamente nos interrelacionamos para bien, pero no esperes que  la felicidad a tu vida llegue de afuera. Eso nunca sucederá. Aquella sociedad solidaria, de los primeros tiempos, se ha darwinizado, le da a entender con palabras de su tiempo romano.

Algunos medios falsean la realidad y nos dan “gato por liebre”. La sociedad está llena de redentores algunos de los cuales ahora son buscados por la ficha roja de la Interpol. Tú tampoco te metas de redentor, le da a entender porque, ¿qué es un redentor? Alguien que busca colonizar tu mente y enseguida tu bolsillo.

Mejor se tú. Enriquécete de las grandes culturas que hay en el mundo desde milenios, pensamos nosotros, empezando por conocer tu cultura. No hagas como Schopenhauer, el imperdonable de la filosofía, que por aprender el inglés se olvidó del alemán o los mexicanos por aprender el español nos olvidamos del náhuatl.

 Lee mucho pero no de muchos autores, le dice. Es como el exceso de  la comida que acaba por indigestar.

Séneca le dice que pare, que no corra. Lo que ahora conocemos como ocio terapéutico, opuesto a la poltronería patológica.

Difícil porque estamos enfermos de Burnout. Es decir, tenemos el síndrome de Burnout. ¿Qué es eso? Nos sobrecargamos de actividades. Así es esta sociedad del liberalismo moderno, necesitamos correr para tener, no para ser.

Los mexicanos tenemos un dicho muy a doc, para esta nuestra cultura industrial: “Con dinero baila el perro”. En otras palabras:  ser quienes hagan bailar el perro, el que le arroja los bocados.

No sabemos qué sucede en otros lugares del planeta, estamos muy lejos para verlo de primera mano. Los medios no todos son de fiar, anotamos ya,  distorsionan la realidad. Pero, ojo, pronto estaremos añorando a estos distorsionadores porque, después de todo, se referían a una realidad.

Es el tiempo de las fake news o noticias falsas. En ellas todo es inventado, urdido.  Sólo les falta la etiqueta que tiene algunos productos de farmacia: “La responsabilidad es de quien lo consume”, es decir de quien se lo crea.

 


¡Peligro, regresemos, volvamos atrás!

Del libro La psiquiatría en la vida diaria, de Fritz Redlich, 1968


En Indoamericana hay países, no todos, en los que ha pasado, por el ejecutivo nacional, toda la gama política. Partidos políticos de derecha, de izquierda de centro derecha, cetro izquierda, centro, independientes, católicos, progresistas, liberales…

No obstante, ahí las ciudades perdidas no sólo siguen creciendo de tamaño sino también en número. Las fosas clandestinas superan en número a las de los panteones de la municipalidad.

Una mañana se reúnen diez en la plaza del pueblo, dos horas después son cien, para la tarde cincuenta mil, a la media noche cien mil. Adultos, hombres, mujeres, jovencitas en edad de estudiar, ancianos, mujeres embrazadas, hombre cargando en sus hombros al hijo pequeño y... se echan a andar. No llevan nada pues nada tienen.

¿A dónde van? ¡hacia el norte del continente! Quieren poner distancia de por medio de sus redentores, de los misóginos, de los machos, de los feminicidios. “Allá también son humanos”, les advierte  alguien. “si, pero los de aquí  han dejado de ser humanos”, responden.

Norman Mailer, ese gran novelista norteamericano, debió conocer a Séneca. En el curso de una entrevista exclamo, refiriéndose a las condiciones sociales globales: ¡Regresemos, volvamos atrás!

Pero, al igual que a Séneca, pocos lo entendieron.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA PEZUÑA, CAMINATA- ESCALADA

 


Aguja rocosa del lado oeste del grupo de Las Monjas

 En el oeste próximo del pueblo de Chico, estado de Hidalgo, México

 


La Pezuña


Excelente proyecto de caminar y escalar en la Sierra de Pachuca, en los 3 mil metros sobre el nivel del mar.

 De unos 80 metros de alto, de roca sólida y apoyos grandes (seguros si se toman por su base, no por su extremo saliente), con varios “descansos” someros en los que se encuentran clavos de barreno para asegurarse los componentes de la cordada, según se señalan con los números 1 al 4-



Su escalada se lleva a cabo por el filo noreste, como se ilustra en la fotografía. Unos 5 metros por debajo de la cumbre es una “repisa” con espacio para varios individuos.

Este tramo, marcado con el número 5, se superaba, en tiempos de la escalada libre en México, encaramándose en los hombros del compañero de cordada. Posteriormente utilizando un estribo.



Plano de la región y su vía de acercamiento a Las Monjas, saliendo del valle de El León Alado. La cumbre marcada con el número 1 en el recuadro  indica la ubicación de La Pezuña, dentro del Circo del Crestón.












El número 1, en la foto, es donde empieza propiamente lo vertical de la ascensión. Se trata de un lugar en el que hemos levantado una tienda de campaña para vivaquear.

No porque se necesite hacer un vivac para su escalada. Si no como ejercicio que iniciamos en las altas montañas en el sureste del Valle de México, desde los años sesentas, con el único proyecto de vivaquear, a lo que llamamos vivaquismo. Diferencia: acampar es levantar las tiendas en el valle, vivaquear es pasar la noche en algún lugar colgado de la pared).

Para llegar a este lugar, lo que  se puede llamar contrafuerte o base de aproximación, originalmente era por la oquedad de la izquierda(a).En 1956 José Méndez y yo  abrimos la ruta más a la derecha(b).Es propiamente parte de la escalada como  un tramo libre  de unos 30 metros de ligero avance.

El descenso de la cumbre se efectuaba originalmente por el lado sur (6) Un impresiónate rappel a lo largo de unos 60 metros en extraplano, lejos de la roca. (El 7 marca la pared norte  Benito Ramírez).

Benito Ramírez era un escalador de Pachuca Hidalgo, hermano de Manuel Ramírez ( el mismo de la foto de La Pezuña). Murió escalando El Colmillo en la región de Los Frailes. Al trazar, Raúl Revilla, la primera  a esta roca( en 1952) señalada en la foto con el número 7, le puso su nombre. Esta vía (libre sin clavijas ni bárrenos  originalmente) en sus primeros 40 metros, es de las que se escalan una vez cada  veinte años. 

El rappel mencionado de La Pezuña requería llevar más de 100 metros de cuerda de cáñamo de una pulgada de grueso (aún no había en el país las cuerdas que se encuentran en la actualidad).Era tanto el volumen y el peso que se necesitaba llevarlo entre dos.

 


En la “repisa” (5) cerca de la cumbre. De pie, en la derecha, Manuel Ramírez (A) en el esquema, excelente escalador de la ciudad de Pachuca. Realizó, en los años cuarenta, la primera a El Obelisco, en la región de Los Frailes de Actopan, estado de Hidalgo. Sentado, derecha, el autor de esta nota (B). Foto de José Méndez. abril de 1954.









A mediados de los años cincuenta logramos José Méndez y yo descender por la vía de escalada que se señala, en rappeles de tramos cortos, de clavo en clavo, con la misma cuerda de escalada, ya de 30 metros y de 8 milímetros, todavía de cáñamo o ixtle.

 


                                                  Las Monjas, vistas desde el norte

                         (en el extremo derecho, oeste, se ubica el Circo del Crestón)


Las Monjas es un frente rocoso que da al norte. En su extremo oeste se compone de 5 cumbres: (Benito Ramírez, Pezuña, Crestón y Rosendo de la Peña, Innominada).A este lugar se le conoce en el alpinismo mexicano como “Circo del Crestón”),en referencia a una de sus rocas con ese nombre.

La escalada a La Pezuña es un proyecto atractivo porque se requiere caminar, saliendo del valle del León Alado, como se le conoce en el alpinismo, o Diego Mateo en la región, cerca de 2 kilómetros de distancia.

En el principio salían las cordadas de escaladores caminando desde la misma plaza del Reloj (emblema de   la ciudad de Pachuca) subiendo  al norte por el barrio de El Arbolito, flanco este del cerro San Cristóbal, superar el pueblo de Cerezo y seguir hacia el valle de Las Ventanas….

A raíz que se abrió la carretera de los valles altos, se abandonó esta caminata. Los escaladores se volvieron patológicamente cómodos. Mas modernidad y a la postre en detrimento de la salud. Por todo lo positivo del esfuerzo psicofísico y de voluntad que eso requería.


Tomado del libro Técnica alpina de Manuel Sánchez y Armando Altamira (editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, 1978)

 Nos abstenemos de señalar algún grado de dificultad a la escalada de La Pezuña.

Siempre hemos creído que esas categorías  de dificultad en la escalada son subjetivismos que más bien miden el miedo del escalador, que no la dificultad del terreno.

Argumento:

Un 8 grado en los 3 mil, más arriba ya son otras condiciones generales: erosión de roca, vientos fuertes,

 violentos descensos de temperatura, oxigeno de la atmosfera que influyen de manera señalada en la biología del escalador. A los 5 mil, donde hay que trabajar con nieve y hielo ya la roca se presenta por demás erosionada.  Y ni quien piense en el 8 grado de los 3 mil que nos permitían hacer florituras.

Yo puedo considerar esta aguja muy difícil de subir o hasta inescalable, otro pasará corriendo hasta su cumbre. ¡La dificultad está en la mente y condición física del escalador, no en la montaña!

Igual para las categorías estéticas. Para mí La Pezuña puede ser una roca horrible, otro la encontrará bella, etc. ¡Puro subjetivismo egomaniaco! 

Va a depender mucho desde qué tipo de cultura se le mire. Naturalista, como la de los pueblos originales amerindios, para los que las montañas eran dioses benefactores o, espiritualista apocalíptica donde los demonios habitan en cada rincón de la montaña.

Mejor que cada quien, desde su realidad psicofísica, cultural, técnica y edad, encuentre el modo de llevar a cabo la ascensión.

Como sea, caminar una hora por la sierra de los 3 mil y escalar La Pezuña, y regreso al valle de El León Alado, se ahorrará al menos un mes de ir por fármacos a la farmacia. Si se hace con frecuencia, como plan de vida, hasta dejará de lado el pastillero y las ideas de arrojarse de cabeza al metro.

El sabroso pero asesino apoltronamiento, en el que vivimos en la cultura industrial, quedará de lado y se revivirá la voluntad de seguir viviendo en calidad. Nacimos para vivir, no para morir...

A diferencia de otras montañas con historia de fechas, lugares y nombres de quienes la conquistaron, la primera escalada de La Pezuña casi se pierde o al menos es algo por demás incierta. Parece que   la llevaron a cabo, allá por 1951,escaladores del club Quetzales, de la ciudad de México, con Jorge ¿?, Ubaldo Martínez, Jorge Rivera y Agustín Tagle.

 Era un grupo muy innovador y fueron los primeros en pensar, y empezaron, en abrir  una vía directa a la norte de El Abanico, en los 5 mil metros , en el flanco norte del Popocatépetl.

Pachuca Hidalgo fue cuna de excelentes escaladores, al menos durante 20 años, a partir de la segunda mitad del siglo veinte. Y siguen. Uno de ellos, Raúl Revilla (recién fallecido,2022, a la edad de 99 años) permanece su recuerdo en el Salón de la Fama de la CODEME).

Lugar para hacer aquí una reflexión: 

Salvo artículos de periódicos y revistas, que acaban por perderse, para siempre, no hay, hasta donde conocemos, un trabajo (digamos un libro), ya sea particular  o de origen oficial de la Federación de Montañismo del Estado, que conserve nombre, fechas, lugares y fichas técnicas, de sus cumbres conquistadas: Antonio Ramírez, Raúl Pérez, Eulalio Rivera, Benito y Manuel Ramírez, el mismo Raúl Revilla, Santos Castro del Real del Monte...

Hemos observado que  en el último medio siglo todo está prácticamente olvidado, para el montañismo mexicano a nivel nacional, y a nivel local pocos conservarán esta memoria.

 La experiencia personal es que para el tiempo que empezamos a escalar en la Sierra de Hidalgo (mediados de los años cincuenta) Raúl Revilla, por razones personales, eran ya muy esporádicas sus salidas a la montaña (ya para entonces, en esa remota fecha, poco se hablaba de él). No obstante que escalábamos en esta Sierra cada fin de semana, yo lo conocí personalmente hasta varios años más tarde. 

Tuve la oportunidad de publicar el libro Alpinismo Mexicano (ECLALSA, 1972) y revelar en este trabajo el inmensurable aporte que este gran escalador hizo al deporte.

 Dicho de otro modo: se escala mucho pero casi no se publica.









 

LIBRO: MAXIMILIANO, TRAS LAS HUELLAS DE UN DESCONOCIDO, DE KONRAD RATZ, EN SU 14 ANIVERSARIO

 


 

“Nuevos datos y aspectos de Maximiliano de Habsburgo”. Autor: Konrad Ratz. Prólogo de Patricia Galeana, México,  Siglo XXI Editores, 2008. Coedición con CONACULTA: INHA.

 

 

En marzo de 1866 se emprendió en Europa  una campaña de reclutamiento, de voluntarios austriacos, para relanzar la guerra en México por parte del Segundo Imperio Mexicano.

En este momento Estados Unidos amenazó con declarar la guerra a Austria si esto se llevaba a cabo y, para  tal efecto, retiraría de inmediato a su embajador de Viena. Francisco José, el emperador de Austria, prohibió el reclutamiento y en breve se terminó la guerra en México.

 

Necesario tener presente que Austria siempre se mantuvo lejos de esta guerra en México de manera oficial. ¡No era su guerra! La que sí alentó a Maximiliano como emperador de México fue Francia. Pero este país había apoyado la independencia de Estados Unidos frente a Inglaterra… Fue cuando Napoleón III acordó retirar de México a sus soldados  que Estados Unidos endureció su actitud frente a Austria. De ahí era Maximiliano, de Austria.

 

Napoleón III acababa de sacar el ejército francés del país. No obstante, Maximiliano consideró que, con los 800 austriacos que le quedaban,  los mexicanos que estaban de su lado, más otros austriacos de refuerzo de los mencionados reclutamientos, podría continuar  defendiendo lo mucho que había ganado de territorio mexicano. Lo del 5 de mayo en Puebla fue un “atorón” que en breve fue superado por el ejército de Maximiliano. A la sazón dominaba Puebla, la capital de la república y el Bajío.

 Pero la amenaza de Estados Unidos acabó cerrando todas las posibilidades. Y el Segundo Imperio Mexicano se derrumbó. Fue un legítimo triunfo político de Estados Unidos y por eso las ciudades norteamericanas fueron las primeras en celebrar el 5 de mayo.

 

 


Ya sin los franceses, los republicanos mexicanos empezaron  a recuperar territorio con celeridad  y, apenas un año más tarde, el emperador Maximiliano de Habsburgo era sitiado, encarcelado y fusilado en Querétaro.

 Después de un sitio de 72 días, en Querétaro, cayó por la controvertida traición de uno de sus hombres de confianza, Miguel López.

Fue una de   esas traiciones  con las que los mexicanos no saben qué hacer, al estilo de los tlaxcaltecas del siglo dieciséis y la Malinche. Covencedores muy valientes contra los aztecas pero que a la postre quedaron tan  esclavos (de las tiendas de raya) de los españoles como los aztecas…

La traición de López, por la que recibió 12 mil pesos,   evitó mucha sangre que se iba a derramar ya de manera inútil pues la lucha estaba totalmente  perdida. Traición que consideró dejar, por parte de los republicanos, una oportunidad  de escape al emperador. Oportunidad que Maximiliano no aceptó, por más leyendas formadas al respecto.

 

Todos los años festejamos la derrota del ejército francés pero éste fue sacado por  Napoleón, por así convenir a sus intereses, no por haber sufrido alguna derrota. Los derrotados fueron los austriacos y mexicanos conservadores.

La victoria del 5 de mayo, por parte de los liberales, fue un formidable y supremo esfuerzo, al estilo de sita que desarrolla el total de sus potencialidades para alcanzar y atrapar a su presa, después de lo cual queda tan agotada, que cualquiera puede llegar y quedarse con su presa que tanto esfuerzo le significó.

 

El libro Tras las huellas de un desconocido fue presentado el jueves 8 de marzo del 2008 en el foro de la  librería Siglo XXI. Calle Cerro del Agua, entrada este de Ciudad Universitaria, México, D.F. Participaron el Dr. Silvestre Villegas Revueltas, el Dr. Federico Álvarez. Margarita Moreno B, leyó la presentación de la Dra. Patricia Galeana. Al final el Dr.  Katz ofreció una explicación sucinta de la obra y respondió las numerosas preguntas de un público muy interesado y enterado  en el tema.

 

  Maximiliano era de la casa gobernante de Austria. A tal grado que no estaba lejos de ser el heredero del imperio más grande de entonces en el mundo. Era hijo del emperador Francisco José. Tenía un hermano, Leopoldo, junto con el que consideraba la sucesión al trono. Maximiliano  procedía del continente de  Constantino I y Enrique VIII, Ignacio de Loyola y de  Giuseppe Garibaldi, Isabel I y Juana de Arco,  Richelieu y Crómwell… Personajes de alto calibre que en su tiempo  se tiraron a matar y que a la postre tuvieron que llegar al equilibrio que hoy conoce Europa central.

 Los mexicanos conocemos desde niños la historia de la “intervención francesa” en México. Dos cuartillas de versión oficial… y notas de comunicadores que, con sus excepciones, adolecen de limitación intelectual.

 Hay, desde luego, una abundante literatura de este episodio pero le falta sustento histórico y  menudea la creación lírica. Se escribe. A tal punto se escribe que los personajes reales, cada vez se van a parecer más al que escribe, o la época en que se vuelve a escribir,  que a la realidad del siglo diecinueve.

 

La esperanza de tener un contexto aceptable es que el lector tenga la suficiente cultura para que pueda leer a contrapelo. Que sepa leer los silencios deliberados del historiador.

Aquí cabe citar las palabras del norteamericano Norman Mailer (el autor de la novela Los desnudos y los muertos) respecto de esta clase de historiadores: "La historia no es historia, sino una serie de novelas inmensamente sobrias que han escrito unos hombres que no suelen disponer  de gran talento literario  y tienen mucho menos que decir del mundo real que los novelistas. Los historiadores no tratan con los hechos sino con las  hipótesis que desarrollan en relación a una serie de datos aislados. Y una vez que advertimos que ningún historiador  lo hace mejor que un novelista toda la historia se convierte en una novela.

Novalis, alemán,dos siglos antes que Mailer,al tratar el tema de los historiadores, se refiere como :"Una turbia mezcla de observaciones defectuosas" ( Enrique de Ofterdingen).

Otro grande de la cultura, éste inglés,G.K. Chesterton: “es fácil ver por qué una leyenda es tratada, y debe ser tratada, con más respeto que un libro de historia”. (Ortodoxia)

 Existe otro nivel, de investigación histórica, que nunca se ha interrumpido tanto en México como en Europa y aun en Estados Unidos. Es el nivel académico. A este terreno pertenece Tras las huellas de un desconocido

Mucho material permanecía en los archivos europeos, lejos de los investigadores. Y escritos en alemán, también de poco alcance para los historiadores y novelistas. De ahí que la figura de Maximiliano, con la que creemos estar familiarizados, nos sea casi desconocida en realidad.

 Educado para gobernar, y poseedor de la mejor cultura de su mundo, Maximiliano, procedente de los países de Europa central, al llegar a México se dio cuenta de inmediato lo que podía hacer en cuanto a reformas sociales y planeación arquitectónica, incluida la remodelación y creación de jardinería. Para tal efecto trajo de Europa personal calificado en cada ramo que trabajaron en colaboración con expertos mexicanos.

 De él fue la idea  que la ciudad capital contara con una vía urbana, como columna central,  formidable, que más tarde conoceríamos como “Paseo de la Reforma”. Un hospital para mujeres profesionales del sexo.  Mismo que todavía, para mediados del siglo veinte, funcionaba en parte del inmueble de una ex iglesia frente a  la Alameda Central. Precisamente donde ahora  se encuentra  el museo Franz Mayer. Quiso hacer reformas respecto de quitar la dominación eclesiástica en el sistema escolar. Es decir, que la enseñanza fuera laica.

 Otra innovación fue que en su necesidad de conocer el país, Maximiliano realizó  viajes en distintas regiones. Platicaba directamente con la gente del pueblo, escuchaba sus necesidades, les prometía. “Maximiliano fue el primer gobernante que hiciera este tipo de giras políticas” (Pág.90). Después de los viajes, Maximiliano  se proponía sustituir funcionarios de gobiernos de provincia, y maestros de escuela, generalmente conservadores, por liberales, sin someter su intención a nadie. Dice  Ratz que esto “se asemeja   a la situación que permitió a Benito Juárez  promulgar, sin consultar  al congreso, las leyes de Reforma” ( Pág. 72).

 Católico, de ideas liberales, muy conocedor del intríngulis de la política y la diplomacia europeas, continente donde se guarda un ancestral equilibrio entre poderes laicos y religiosos, empero, no supo qué hacer en el contexto americano. Monarca católico,  de ideas liberales, llegó a hacer la guerra al gobierno liberal republicano de Benito Juárez.

 Católico romano,  pero más cercano al cristianismo liberal, dispuesto a confirmar las leyes de Reforma, y a la vez necesitaba mucho y urgente apoyo de Roma. Estudioso del sistema político democrático norteamericano pero cuyo Destino Manifiesto, y Doctrina Monroe ("América para los americanos", es decir, para los estadounidenses) se habían visto gravemente amenazados desde el día en que Maximiliano  desembarcó sus tropas en el Puerto de Veracruz. Su ejercito, no obstante tan incierto panorama internacional y nacional, pudo penetrar hasta la mitad del país.

 Los monarcas de Austria, familia de los Habsburgos, no fueron masones para evitar la excomunión de Roma, y Maximiliano no se apartó de la regla, pero protegía a la masonería. Maximiliano era, ideológicamente,  un laberinto con una sola salida: Querétaro.

 La Guerra de los Pasteles, o Intervención Francesa, vivió fatalmente la lógica de la causa y el efecto. Cuando Maximiliano  buscó, reiteradamente, con vehemencia,   un acercamiento con el   presidente Benito Juárez, no tuvo resultado. Cuando  Fischer, el controvertido sacerdote jesuita, fue a Roma, de parte de Maximiliano,  para conseguir un concordato con el Segundo Imperio Mexicano, no lo obtuvo con oportunidad.

 Cuando la emperatriz Carlota buscó apoyo del Vaticano, para salvar la vida de su esposo, nadie la escuchó. “Carlota sufrió una crisis de locura al no poder conseguir que el papa Pío Nono intercediera por Maximiliano” ( Pág,36).

“Maximiliano, por su liberalismo, chocó con el integralismo de una iglesia resentida, desposeída de sus bienes y despojada de sus derechos por la Reforma, la que en sus puntos esenciales fue confirmada por el emperador. Pero como necesitaba el apoyo de los conservadores, Maximiliano hizo esfuerzos por conseguir del Vaticano un concordato” (Pág. 141).

 Carlota, en cambio, tenía mucha claridad de la situación y decía a su esposo: “los principios opuestos no se avienen y Juárez y compañía siempre serán más demócratas que tú y, además, nacieron aquí”. Del panorama internacional tenía una comprensión cabal y se expresaba sin rodeos. Se refería a Lincoln como “el jefe de la demagogia” ( Pág. 49).

 De 1864, que tuvo lugar el ofrecimiento, en el castillo de Miramar, de la corona por parte de la diputación mexicana, a junio de 1867, que fue fusilado en Querétaro, sólo habían pasado tres años.  Este corto tiempo duró la aventura guerrera de Maximiliano conocida como Segundo Impero.

El Primer Imperio se refiere al de Agustín de Itrubide. Maximiliano pudo ser el emperador de Austria y Carlota, dice el autor, “era una de las princesas más inteligentes y la heredera más rica del continente” europeo. Todo eso se perdió en tan corto tiempo.

 Tanto Maximiliano como Carlota resintieron gravemente en su salud debido a  la  presión y angustia que debieron vivir. El emperador sufría continuamente de anginas y diarreas. La medicina estaba en tal punto que los mejores médicos no podían hacer otra cosa que  aplicarle sanguijuelas en la garganta. Por su parte Carlota, aunque vivió hasta 1927, se sumió desde su regreso a Europa  en la locura, misma  que los historiadores  refieren como “víctima de una manía de persecución”.

 En su tiempo, en Austria, las mujeres podían aspirar a ser emperatrices  pero no emperadoras. En una ocasión Carlota dijo: “Alguna vez en el futuro, nosotras también ocuparemos una posición mejor”(Pág. 31). Era hija del emperador de Bélgica. “La hija de Leopoldo I de Bélgica, y nieta de Luís Felipe de Francia, era una de las princesas más cultas e inteligentes de Europa “( Pág. 15).

 En los tiempos recientes se le ha tomado como una figura adelantada del feminismo. En la literatura lírica abundan las ideas en el sentido que  Carlota pudo muy bien haber  conducido la guerra de muy distinta manera que su esposo. En la presentación del libro el Dr. Ratz hizo la observación, previniendo la manipulación de la historia, de que no era necesario rebajar la figura de Maximiliano para elevar la de Carlota.

 La leyenda de que Maximiliano no fue fusilado, por complicadas componendas con la masonería, y que su sepulcro permanece vacío, engañando así a la historia desapareciendo para siempre, no era propio de un Habsburgo. Médicos tanto republicanos como ex imperialistas, asistieron a su autopsia, entre estos el eminente  doctor Samuel Basch, médico personal de Maximiliano (inventor del esfigmomanómetro para medir la presión arterial).

 En México los dos enfrentaron su destino, unidos, tan unidos como lo puede ser un matrimonio. Ni más ni menos. Las versiones  extramaritales  que a él y  a ella les ha colgado la leyenda no tienen sustento histórico. Ambos cayeron luchando. Maximiliano por el Segundo Imperio Mexicano. Carlota, con su dinero y su influencia política, en Europa, para salvar a su esposo.

 En todo caso, concluyó Konrad Ratz, la historia de Maximiliano y Carlota es una historia que pertenece a México, no a Europa.

 Se cumplió aquí, con Carlota,  lo que Schopenhauer escribió respecto de cómo el humano suele reaccionar, para su protección, ante el dolor que le es insoportable: "un incesante dolor se convierte en un pensamiento que se apodera de nuestro espíritu y de nuestra memoria. Si el recuerdo doloroso se vuelve insoportable y llega hasta dominar al individuo, la naturaleza angustiada se abisma en la locura."

 Carlota es una figura que necesita un estudio más detenido respecto del origen de su locura, presentado por los historiadores como "delirio de persecución".

Con los trabajos de algunos historiadores hay que andarse con cuidado. Una mujer tan culta como ella debió tener presente, con mucha profundidad, la situación que vivían las monarquías europeas y la acción de los grupos anarquistas que desplegaban mucha actividad en ese tiempo contra ellas...

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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