MAX SCHELER Y EL VALER DE LOS VALORES EN EL ALPINISMO


Herido estaba el escalador por la caída que había sufrido el día anterior al cruzar el puente de nieve sobre la grieta en el glaciar.

En el amanecer cobró tal fuerza la tormenta que, a la altitud en la que se encontraban de la montaña, el vendaval podría llevarse la tienda de campaña con todo y alpinistas. Era la tienda mejor diseñada que habían podido encontrar en el extranjero para vivac colgante, así como sleeping, estufas, etc.

Sin pensarlo, literalmente, diría después, apenas pudieron ver entre la noche que terminaba y la borrasca, ató la cuerda a la cintura del compañero y empezaron a perder altura efectuando varios rappeles tan aéreos en los corredores de nieve y hielo  como penosos.

 Cuatro horas después, al abrigo de las rocas de una plataforma de nieve con la base de la montaña cercana, en una despejada momentánea de la tormenta, pudieron  ver que, en efecto, la tienda ya no estaba. Mucho dinero, pero sobre todo, equipo de mucha calidad se lo había llevado el viento y la nieve. Por la tarde llegaron al campamento base.
PARED SUR DEL MONTE AMEGHINO, REP. ARGENTINA

Los otros componentes de la expedición felicitaron a Yuma por haber elegido salvar a Erick, y no abandonarlo en la  tienda. Se dan casos...

Quise salvar a los valores morales de los que Erick es depositario, y no a la tienda. La tienda, aunque es parte de los valores, no posee valores morales. No pasa de ser una  cosa. ¿No es así, Andrés?

Alguien recordó una   película estadounidense ( Año bisiesto,2010, director Anan Tucker).Una pareja va a contraer matrimonio y es sorprendida por un sismo que hace oscilar peligrosamente el hotel en el que se alojan. El novio se apresura a llevar a lugar seguro cuanto puede de valor material como computadora, cámara fotográfica, etc. A la novia (Amy Adams) ni siquiera voltea a verla. Ésta comprende en ese momento que, para el hombre con el va a casarse, lo primordial es el utilitarismo, y en segundo lugar, si es que los tiene, los valores morales. No espera a averiguarlo y se marcha…

Andrés, otro del grupo, que sabe de estas cosas, empezó a explicarnos que la vida se compone de cosas reales y de objetos ideales. La tienda de campaña está sujeta al tiempo, a la cantidad, al espacio. Si la tienda se pierde es indiferente. Si Erick perece  se acaba, como acabas de decir, un depositario de estos valores.

Así es como Erick viene siendo algo no-indiferente. El grado de esa no-indiferencia es el valer,  del valor. Para que me entiendan es a semejanza de los billetes de moneda comercial que uno cuesta o vale un dólar, otro cien  dólares, otro mil dólares… Así son los valores de las esencias. Unos valen menos y otros más.Hay toda una jerarquía de valores.

Si Erick perece, hay que insistir, muere un depositario de los valores. De esta manera Erick viene siendo algo no- indiferente. El grado de esa no-indiferencia es lo que vale, es el valer del valor.

Una muchacha me es completamente indiferente, no tiene ningún valor para mí. Rostro, trasero, senos, es pura fenomenología. Otra muchacha no me es indiferente. Tiene un valor. Esto viene a cuento porque el amor es ideal, no fenomenológico. 

Cuando ese sentimiento es auténtico, no mera ilusión de humo, a la mujer se le ama igual a los ochenta años de edad con las rodillas descalcificadas, las cifras del colesterol hasta las nubes, unos kilitos de más, con menos piezas dentales y el rostro deshidratado, que cuando era jovencita.
CAMINO A USPALLATA

En este caso el depositario del amor envejece, no así el sentimiento del amor, que se encuentra fuera de la fenomenología.

Scheler lo explica así en su Ética: “El querer moral no debe emprender su camino, su principio, a través de la Ética, mediante la cual ningún hombre evidentemente, se hace “bueno”, sino a través del conocimiento y la intuición morales.”

¿Con el ejemplo de los billetes te refieres a una escala de valores?

En efecto.Los valores éticos son superados, en esta jerarquía de valores, por los valores religiosos. Si de manera  esquemática  asignamos hasta “abajo” un lugar cerca del cero, este nivel será el de la indiferencia. 

De ahí para arriba, en tanto ascienda, será cada vez menos indiferente. A partir del cero  encontraremos los valores útiles, vitales, lógicos, estéticos, los éticos y los religiosos:

“Tiene  cierta importancia este “criterio” de la “altura” de un valor-dice Scheler-. Los valores más inferiores son, a la vez, los valores esencialmente “más fugaces”. Los valores superiores son, al mismo tiempo, valores eternos…También es indudable que los valores son tanto “más altos “cuanto menos  divisibles son, es decir, cuanto menos hayan de ser “fraccionados, por la participación de muchos de ellos.”

El que estén caracterizados los valores no quiere decir que están fragmentados, o divididos, porque ya he mencionado que los valores no son  cosas, sujetas a la fenomenología, sino que están sobre el fenómeno esas cualidades valiosas, cualidades valentes, de valor.

Andrés dijo que el tema daba para mucho más. Propuso que lo pospusiéramos para cuando, al final del trabajo de montaña, lo continuáramos en “El gaucho veloz”, una taberna   de Uspallata, refrescando el gaznate con un buen vino de San Juan. ¿De acuerdo? ¿Votos en contra? ¡Se aprueba por unanimidad!
M.SCHELER



“Max Scheler (22 de agosto de 1874, Múnich – 19 de mayo de 1928, Fráncfort del Meno) fue un filósofo alemán, de gran importancia en el desarrollo de lafenomenología, la ética y la antropología filosófica, además de ser un clásico dentro de la filosofía de la religión” Wikipedia




EN LAS REGIONES ONTOLÓGICAS DE MALINALCO


Regiones ontológicas. Eso dijo la guía de nuestra visita a la zona arqueológica de Malinalco.

Sí, comenté, estamos muy arriba del pueblo de Malinalco, situado en los 1,740 msnm. Apenas se divisa el convento-iglesia del Divino Salvador.

Arriba pero no en el sentido de desnivel topográfico, dijo. Pasó a explicarnos: sur del Estado de México, que data del Posclásico temprano, fue poblado originalmente por matlatzinca y ocuiltecas (dos elementos étnicos que hasta la presente  habitan la región).Tuvieron la presencia militar y cultural de los teotihuacanos, toltecas, y aztecas.
EL RECINTO DE LOS GUERREROS ÁGUILA Y OCELOT

Siguió explicando: Esta zona se llama “Cerro de los ídolos”. Hay abundantes lugares de importancia arqueológica y con el tiempo se han hallado muchos testimonios precristianos tanto de arcilla como labrados en roca.

El lugar tiene doble importancia porque el recinto principal, y otros sitios, fueron tallados, en la época azteca, en plena roca de la montaña. En esta sala es en la que ordenaban a los guerreros de alta jerarquía, como eran los “caballeros” águila y los “caballeros” ocelot,  es un bello testimonio ontológico.

La lengua bífida de serpiente que está labrada en la roca del piso, indica la entrada al Mictlán o inframundo y, a la vez, por esta misma puerta, siempre sobre la lengua bífida, el regreso del Mictlán hacia nuestro mundo o “nivel”.

La guía daba por hecho que la ontología y la filosofía nahuatl nos eran familiares:
INTERIOR DE LA SALA DE LOS GUERREROS ÁGUILA Y JAGUAR

Se acordarán que la religión mexica, mejor dicho, nahuatl, tiene nueve niveles. El del sótano es el Mictlán, lugar oscuro, llamado de los descarnados, que todos al morir recorreremos (oscuro pero no se trata del infierno modelo cristiano, con llamas físicas y hogueras morales) hasta llegar al nivel más alto llamado Tlalocan o Paraíso.

Un poco a la derecha, de la sala de consagración de los guerreros, están los restos de otras salas en las que se dice eran incinerados los guerreros que moría en combate. Si la región donde caían era lejana, los incineraban aquí en efigie. Estas salas también fueron labradas a mano en la roca de la montaña.

¿Por qué dice que en esta zona nos encontramos en la región ontológica?

Se los acabo de explicar. Aquí, como en la ciudad de Petra, en Arabia, hubo una trasformación de la cosa, del objeto, lo que se llama óntico, también llamada “la ciencia de los entes particulares”.

A esta trasformación se le dice ontológica, que algunos la utilizan como sinónimo de metafísica. Lo óntico sigue objeto, la materia primordial, pero ahora también es ontológico, trasformación.

Leyó algunos apuntes que llevaba de Manuel García Morente, filósofo español, de su obra Lecciones preliminares de filosofía: “empleamos el término óntico para designar aquella propiedades características, estructuras y formas que son de los objetos en cuanto objetos.”

Luego se refirió a lo ontológico: “En cambio, empleamos el término de la objetividad ontológica para designar aquella formas, estructuras o modalidades, que conviene a los objetos, en cuanto que han sido incorporados a una teoría científica o filosófica. El objeto en cuanto objeto, tiene su estructura propia. A esa la llamamos óntica. Pero luego, el objeto es elaborado de una cierta manera, por el esfuerzo del conocimiento. Es elaborado por la filosofía, por la psicología, o las ciencias particulares. Y esa  elaboración hace sufrir al objeto algunas modificaciones y las modificaciones que el objeto sufre, por el hecho de ingresar en la relación específica del conocimiento, esas modificaciones  son las que llamaremos ontológicas. Más, por debajo de las modificaciones ontológicas perduran siempre las estructuras ónticas.”

Morente (como Leibniz hace siglos y como Jean Wahl en el siglo veinte) se pronuncia por un criterio ecuménico en este  tema de lo real y lo irreal. Se refiere a los filósofos  que ponen en un lado lo real y en otro lo ideal, lo óntico y lo ontológico. Dice: "pero esto no es así:tiene que haber una unidad del ser."
ZONA DE INCINERACIÓN

Pero hay algo que más de la mera trasformación de la materia, dijo nuestra guía. El Águila y el Jaguar son dos elementos necesarios para que  tenga lugar el olin, el movimiento espiritual, el devenir, como lo llaman los occidentales. Y la cremación de cuerpo presente o en efigie es la confirmación de la idea en una existencia que trasciende a la muerte, tal como se ve en el Tlalocan, el Paraíso nahuatl, en Tepantitla, de la ciudad sagrada de Teotihuacán.

La roca de la montaña y la acción del humano sobre ella, el fenómeno y la esencia, es una idea integral de lo ontológico. Mejor que las meras abstracciones de los fenomenólogos y de los metafísicos.

Malinalco es el testimonio de la labor mecánica de labrar la roca que va en pos de la irracionalidad, de la incognoscibilidad. ¿Está claro?

Dijimos que sí…
M.G.MORENTE


Manuel García Morente (Arjonilla, Jaén, 22 de abril de 1886Madrid, 7 de diciembre de 1942) fue un filósofo español y, converso católico, en sus últimos años de vida fue sacerdote. Fue un gran divulgador, traductor de obras del pensamiento europeo, filósofo de cuño original, y gracias a su magisterio oral y escrito se iniciaron en la filosofía, y aún hoy día lo siguen haciendo, multitud de promociones universitarias….












MONTAIGNE Y EL ARTE DE ESCRIBIR SENCILLO


Hacer hijos empieza por un beso y termina treinta años después  cuando egresan de la academia.  Montaigne dice que así, de sencillo,  sucede con los escritos…

Montaigne dijo cosas imperecederas, vulgares y esenciales, pero las expuso tan  llanas y entendibles que difícilmente  los filósofos le hacen un lugarcito en la mesa junto a ellos.

 Sería raro encontrar en sus Ensayos un tecnicismo de los que se estilan en filosofía.  Decía encontrar a la superfluidad siempre superflua…Para que Max Scheler, por ejemplo, diga esto, hay que descifrar varias cuartillas…

Montaigne no es complejo en sus exposiciones  y escribe lo que piensa mientras recorre grandes distancias montado en su caballo. Estamos hablando de su siglo dieciséis.

De pie ante  las ruinas de Roma, lugar que amó profundamente, contempló de cerca la eternidad y, por contraste, la fugacidad.

Escribía para el día, sin pretensiones de trascendencia, y el resultado es que después de siglos lo seguimos leyendo. “Yo escribo mi libro para  pocos hombres y para pocos años,” dice Montaigne:

 “Si hubiera tratado de una materia más durable, habría sido preciso emplear para él un lenguaje más  firme. Al contar con la variación continua que el (siglo) nuestro  experimentó hasta hoy, ¿quién puede creer  que su forma actual esté en uso de aquí a cincuenta años.”

Hablando de sus “inmediateces”, de sus fincas, de sus criados, de sus indolencias, de sus incapacidades ante la vida, de sus inclinaciones para viajar y de su modo escéptico para tratar infinidad de cosas, nos habla de valores absolutos. Del humo de todas las latitudes y todos los tiempos.

Montaigne escribe, como antes escribieron Séneca,  Marco Aurelio y Plutarco, y como después de él escribirán Schopenhauer y el mismo Nietzsche, con una prosa tan sencilla y entendible para todos y con modos de exponer las ideas accesibles para todos.

Si estamos de acuerdo con las ideas de estos, o no, es otra cosa pero eso no quita que su prosa sea elegante y accesible para el común de nosotros.

De Séneca dice: “Su instrucción es la flor de la filosofía y las ideas las representa de una manera sencilla y pertinente.”


“Si no fueran absolutos lo valores, ¿qué serían?-se pregunta Manuel García Morente en su valiosa obra Lecciones preliminares de filosofía-. Tendrían que ser relativos.¿ Y qué significa ser relativos? Significa ser valor para unos individuos y para otros no.”
EL ARTE DE ESCRIBIR SENCILLO
 (tomado de La psiquiatría en la vida diaria, de Fritz Redlich,1968)

Con sus  





“sencilleces“Montaigne nos está relatando, como si fuera una amena novela, lo que es el imperativo categórico kantiano: para todos y para siempre. Por más que él diga que sólo escribe para cincuenta años.

En sus múltiples modos de comportarse la gente, o las locas maneras de gobernar de algunos  Estados, siempre habrá gente con la suficiente información para entender lo que está sucediendo más allá de la parafernalia de los partidos políticos: “vemos las cosas porque suceden, no suceden a causa de que nosotros las veamos.”

Montaigne, en términos de escribir, no es de los que ponen la carreta delante de los bueyes. Por más que siente gusto en declararse autodidacta sabe que, para escribir, hay que leer. Sin prejuicios es necesario leer de todo y sin dejar de lado a los autores jóvenes.

Pero como la vida es tan corta y en el mundo hay mucho que leer, y tanto que escribir, se inclina en no distraer tiempo y sí acogerse a la tradición cultural: “Apenas leo los nuevos porque los antiguos me parecen más sólidos y sustanciosos.” Menciona a sus autores favoritos como Diógenes Laercio, Séneca, Plutarco, Salustio…

En lo que sigue Montaigne ofrece la diferencia de lo que es hacer  niños de lo que es procrear. Formar de manera integral lo primero y lo segundo sólo un biológico vaginismo.

Como todo empieza en la niñez, se dirige a la “señora” (a la madre universal, educadora por si): “Estimo, señora, que la mayor y primera dificultad de  la ciencia humana se  encuentra en la acertada dirección y educación de los niños, de la misma forma  que en  la agricultura las labores que anteceden a la plantación son sencillas y carecen de dificultad. Pero en seguida que la planta ha arraigado, aparecen diversos procedimientos más bien difíciles, para que la misma se desarrolle. Lo propio ocurre con los hombres: plantarlos no es difícil, pero, enseguida que tienen vida, son muchos los cuidados y  trabajos que se necesitan para nutrirlos y desarrollarlos.”

¿Cómo conocer que el fruto va en la dirección correcta? Montaigne lo dice: “todo lo que a nuestros ojos se presenta resulta libro suficiente.”
MONTAIGNE“Michel Eyquem de Montaigne (Castillo de Montaigne, Saint-Michel-de-Montaigne, cerca de Burdeos, 28 de febrero de 1533 - ibíd., 13 de septiembre de 1592) fue un filósofo, escritor, humanista, moralista y políticofrancés del Renacimiento, autor de los Ensayos, y creador del género literario conocido en la Edad Moderna como ensayo.”Wikipedia












MAX SCHELER Y LOS PREJUBILADOS


Era un viejo que  tomaba cerveza, en la taberna de Chico, un pueblo minero  en lo profundo de la sierra del Estado de Hidalgo, México. Me dijo que en el escalafón de la empresa donde labora, tiene la categoría de fotógrafo,  con una antigüedad de 30 años.

Es una rama de la fotografía tan especializada que, para conocerla, debió dedicarle tiempo oficial y extraoficial. Y, al igual que  la lente de máximo acercamiento del microscopio, que profundiza en el detalle dejando fuera a todo el conjunto, así fue con la familia, las amistades y la formación cultural. Todo quedó  fuera, “casi por completo”.

30 años repitiendo día tras día lo mismo. Ya ni siquiera  necesitaba la intuición ni la percepción, todo era una mecánica repetición que, como en la película El Día de la Marmota, el 2 de febrero, todo empezaba a las 6 de la mañana y el 3, todo se repetía como el día anterior. ¿Conoces el film de Harold Ramis, 1993?

Le dije que Max Scheler escribe, en su Ética, que “La persona existe exclusivamente en la realización de sus actos.”

En eso me había convertido, dijo, en una persona de actos mecánicos sin necesidad ya de intuición, casi sin familia y casi  sin cultura. Mis actos  consistían en observar en el microscopio al máximo acercamiento.

Sin embargo estos actos-agregué-, Scheler los ve a través de una escala de valores, una jerarquía de valores de conducta. Van de sensible (agradables o desagradables), vitales (de conducta) y, los valores más altos son  los del tipo religioso. Los valores para Scheler son inmutables (como las ideas de Platón), no cambian. El bien es siempre el mismo. Lo que cambia es cómo nosotros percibimos y cómo practicamos el bien.

A semejanza de la cumbre de una montaña (le puse un ejemplo del alpinismo) que fuera perenne. La diversidad es la manera cómo cada quien sube a ella.

De ahí la escala de valores de Scheler con los tres grados señalados, según el ámbito al que cada uno de nosotros nos sea accesible.

Los valores más altos para Scheler son los religiosos pero eso no quiere decir que en su escala de valores considere negativos a los valores sensibles. Si es cierto que no todos debamos ser religiosos, sí lo religioso se puede practicar en la vida cotidiana (a Scheler se le considera el Nietzsche católico).

Refiriéndose a este punto de la filosofía de Scheler, Ramón Xirau, en su Introducción a la historia de la filosofía, anota que “aun el menor de nuestros actos, si está realizado con conciencia de amor, es un acto superior.”

Y como el bien es perenne, el que realiza un acto de amor o caridad, dice Scheler, no es tanto (aunque sí lo es), que él sea bueno, sino que es el portador del bien.

¿El portador, y quién da esos valores de los que habla Scheler?

 De eso no tengo idea.

Bueno, como sea, en  el film del director Harold Ramis, Pil  Connors es el personaje, meteorólogo, que llega al pueblo de Punxsutawney, Pennsylvania y al que cada 3 de febrero le sucede lo que el día anterior, se repite el Día de la Marmota. Me parece que el film es una aplicación práctica de la aparentemente compleja teoría de los valores de Scheler.

30 años haciendo, solamente, fotografías, era yo una fotografía, ya no era una persona. “La persona existe exclusivamente en la realización de sus actos.”

¿Qué vas a hacer con tu Día de la Marmota del microscopio fotográfico? ¿Te jubilarás?

Tengo miedo pero más miedo  tengo cuando vuelva a amanecer y se dé otra vez el Día de la Marmota.

¿Cómo Pil Connors logró romper el círculo fatal?

Cuando conoce el amor… Después de todo lo que Scheler dice: “La persona existe exclusivamente en la realización de sus actos” deja la puerta abierta para romper con el Día de la Marmota.

Scheler


“Max Scheler (22 de agosto de 1874, Múnich – 19 de mayo de 1928, Fráncfort del Meno) fue un filósofo alemán, de gran importancia en el desarrollo de la fenomenología, la ética y la antropología filosófica, además de ser un clásico dentro de la filosofía de la religión” Wikipedia



































CICERON Y LOS TRANSTERRADOS


Toci, la muchacha mexicana  que escala cumbres en prácticamente  todos los macizos montañosos del planeta, dice que  pertenecer a un lugar específico es como la salud corporal. Hay conciencia de ello hasta que se ha perdido. Lo que queda, en el segundo caso, es una realidad patológica, en el primero, algo semejante, al que se le ha llamado éxodo.

Variados matices tiene este tema que se pueden evocar con las palabras transterrados (empatriados), desterrados, refugiados políticos,  etc.

Toci observa que se cruzan las fronteras de los países todos los días, por cielo, mar y tierra, de manera legal o no. Para estudiar, ganar dinero (en lugar de pesos, dólares, o gastando dólares viviendo en un país pobre) escapar del peligro, turistear, por amor, o por cien cosas más.

Tiene la impresión que de  este lado de la frontera somos los  internacionalistas más convencidos. ¡Y nuestro país apesta! Cuando estamos de aquel lado de la raya tenemos más conciencia de lo que dejamos.  Afectos, valores y cosas. Todo eso resalta en la medida que allá  soy una extranjera.

La hemos acompañado al aeropuerto y tomamos un café en tanto llega su turno de partir. Va a la pared sur del monte Ameghino, en la Cordillera Central de los Andes, arriba de Mendoza y Uspallata. Una ascensión como  para devolverle seriedad al alpinismo.
La pared sur del monte Ameghino

Yuma,  otro de nuestra cordada de escalar, comenta que Cicerón, romano, y Fidelino de Figueiredo, portugués, escribieron  de las migraciones tanto internas como externas. Entre uno y otro median diecinueve siglos y, sin embargo, el pensamiento de ambos tiene enorme semejanza en este tema.

Si existe a través del tiempo, casi podríamos decir que el  patológico sentimiento del éxodo es una cosa en sí, una deidad con esas características.

Cicerón escribió, dice Yuma : “Son muchos los grados de la sociedad humana. Porque descendiendo de aquella infinita y universal, la más inmediata es la de una misma nación, la de una misma tierra, la de una misma lengua, por la cual se unen mucho unos  hombres con otros. Pero todavía es más estrecha la de una misma ciudad, porque son muchas las cosas que tienen comunes los ciudadanos, como la plaza. Los templos, los paseos, los caminos, leyes, votos, privilegios, y además los tratos, amistades y muchos negocios y contratos particulares. Aun más de adentro de los parientes, que reduce a un estrecho punto la sociedad universal de todos los hombres. Porque como sea propio de todos los animales el deseo de multiplicarse, la primera sociedad está en el matrimonio, la segunda en los hijos, de que se forma una casa y un todo común, y éste es el principio de las ciudades y como semillero de la república…

Y agrega Cicerón:

  “…síguense después los hermanos, sus hijos y los hijos de éstos; que no cabiendo ya en una casa, se extienden y reparten en otras familias, de quienes resultan otros muchos parientes, la cual propagación y descendencia es causa y origen de las repúblicas. El vínculo de la sangre es uno de los que más estrechan la unión y benevolencia de unos hombres con otros, a lo cual contribuye mucho tener en su familia los mismos monumentos, la misma religión y las mismas sepulturas.

Es la tierra física la que primero entra por los ojos, asegura Toci, pero también, y al mismo tiempo, numerosos factores culturales. Y es esto lo que nos llama cuando estamos fuera de nuestro ámbito. Otro paisaje, otra temperatura atmosférica y la historia de otros pueblos que ya  no es la nuestra. La comida puede ser deliciosa pero, no es la nuestra…Los mexicanos venden tamales en Estados Unidos y los chinos, españoles y argentinos han instalado restaurantes en México con la cocina de sus respectivos países…

En otros países siempre seremos extranjeros, así tengamos ahí cuarenta años, para ellos y sobre todo para nosotros mismos. Pasamos a ser “ciudadanos de pastillaje” (pastillaje, ¿recuerdan?  es una técnica de la cerámica mexicana de tiempos precristianos consistente en agregar, ir pegando, rasgos que no  estaban incluidos en la pieza inicial).


Tomado del libro La psiquiatría en la vida diaria, de Fritz Redlich,1968

Siempre nos impactaban, ¿recuerdan?,  las tumbas de los ingleses del panteón de Real del Monte, Estado de Hidalgo, México ( cuando íbamos a escalar Peñas Cargadas), que desde el siglo dieciocho están orientadas hacia su amada Inglaterra. Es el postrer intento de “sentirse” o estar, en el seno de la comunidad en la que nació y a la que ya no pudo o ya no quiso (por los   nuevos vínculos desarrollados en la lejana tierra) volver.

 Les recuerdo que, para escapar del franquismo, se fundó en México la Segunda República Española en el exilio, en 1939, y bajo su bandera  30 mil españoles  abrigaban en el país el sentimiento de acercamiento con la tierra que habían dejado.

Toci es de una etnia del norte de México y tiene información histórica. Nos comenta: La arqueología dice que la Troya, cantada por  Homero, nueve  veces lo troyanos regresaron a reconstruirla. Los teotihuacanos recorrieron, caminando, medio continente hacia Centroamérica llevando su cultura y, durante treinta siglos, siempre regresaron a su sagrado Valle de Teotihuacán.

Comenta la  conocida  anécdota de la mujer mexicana kikapú que siempre soñaba con regresar a la tierra norteña  en la que había nacido. Cuando sus nietos la llevaron quedaron horrorizados. Era el erial más desolado. La viejecita en cambio lloraba de felicidad al tiempo que decía: “esta es la tierra,  hermosa sin par, donde yo nací”.

Es hasta la generación de los nietos que el trauma del éxodo desaparece.

Yuma cita las palabras de un filósofo portugués: Fidelino de Figueiredo, donde  se refiere a la pertenencia mediante los aspectos culturales:

 “Los idiomas son verbos  de familias de hombres que viven en uno u otro punto de la Tierra. El arte-literario ha de ser, por ello, como actividad de comunicación, localizada y territorial o arraigada en la gleba sobre que se habla  y se vive el idioma  que la expresa. Literaturas desarraigadas de un territorio o emigradas son literaturas de vida efímera, que sólo viven mientras duran las adherencias de la gleba que trasportaron. Es lo que, experimentalmente nos prueban las literaturas de los refugiados de las dos Grandes Guerras, que se debilitan de prisa…”
CICERÓN


“Marco Tulio Cicerón, en latín Marcus Tullius Cicero1 (pronunciado ['mar.kʊs 'tul.liʊs ˈkɪkɛroː]), (Arpino, 3 de enero de 106 a. C. - Formia, 7 de diciembre de 43 a. C.) fue un jurista, político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana.









PLATÓN, EL NOVELISTA, SEGÚN FIGUEIREDO


Conciencia, percepción, Intuición, ficción y ensayismo, es lo que hacemos todos, todos los días, en nuestras charlas aun en  las más vulgares o inocuas.

Es lo que hacían, en el siglo diecinueve, las personas que escribían en sus diarios personales, principalmente las mujeres. Algunas empezaron por un diario casero y terminaron de grandes novelistas como Madame Stäel, George Sand…

En los hombres era más frecuente la práctica epistolar. Unas cartas iban y otras venían. Lo que ahora es un correo (moderno) electrónico o un e-mail. Goethe, Flaubert, se la pasaban escribiendo cartas. Tanto que en literatura se convirtió en “género epistolar”.
G. SANTAYANA

Los compadres del frontón, las mujeres almorzando en Tiffanys¨s, o las charlas menos callejeras, siempre echan mano, de una manera o de otra, de la conciencia (sinónimo del yo), de la percepción (síntesis de las emociones) y de la intuición (conocimiento).

Percibo el mundo desde que tengo conciencia de mi yo. Sólo así puedo desplegar toda actividad intelectual de la percepción. Percepción sensible y percepción intelectual. J. G. Fichte le concede a la percepción  ( en Introducciones a la teoría de la ciencia)  una importancia capital: “La intuición intelectual es la única posición sólida para toda filosofía. Partiendo de ella puede explicarse todo lo que se presenta en la conciencia.”

Juan Valera escribió su bella obra, Pepita Jiménez, a base de cartas de los tres personajes masculinos  de ficción que se enviaban cartas entre sí. Henry Miller es el autor de una obra que se formó a base de cartas que enviaba desde Europa a Anaïs Nin.

Las cartas se fueron convirtiendo en reseñas, en cuentos y en novelas. Al estilo de algunas  obras filosóficas que empiezan por una conferencia y después se les fue ampliando…

Leibniz, desde su siglo diecisiete, recomendaba el arte de leer novelas como ejercicio vivencial, en su Nuevo Tratado sobre el entendimiento humano: “el que haya leído más novelas ingeniosas, ese, digo, tendrá más conocimientos que otro cualquiera, aun cuando no haya una palabra de verdad en lo que se le haya descrito o narrado; pues la costumbre que tiene de representarse muchas concepciones o ideas expresas y actuales, le hace más apto para concebir lo que se le presenta, y de seguro será más instruido y más capaz que otro que no haya visto, ni leído, ni oído nada, siempre que esas historias y representaciones no tome por verdadero lo que no lo es, y que dichas impresiones no le impidan discernir, lo real, de lo imaginario, o lo existente de lo posible.”

Por más que Sancho Panza le decía a   su amo que eran molinos de viento y no gigantes…Eres un mentecato que no entiende cosas de caballería, recibía por toda contestación. Había leído muchas novelas ingeniosas pero a tal grado que ya no discernía la realidad vulgar.

 La academia, la Iglesia y la autoridad civil no lo abandonaron en su lecho de muerte. De alguna manera entendieron estas instituciones que ahora Quijano cabalgaba en la región de las esencias. Un poeta porque vivía “historias fingidas”. Tan reales porque él les daba realidad aunque no era una realidad vulgar.

Muchos necesitan decir cosas porque el pensamiento no se detiene. Y no se detiene porque, dice Fidelino de Figueiredo, el pensamiento es una función vital, como el sistema digestivo o el respiratorio…

Cuando la psiquíatra comunicó a la industria que el pensamiento no se detiene, que busca expresarse, y que  no podemos permanecer en silencio más allá de diez minutos seguidos, salvo situación forzada, fue cuando apareció el fenómeno del teléfono celular.

Ya permanezcas allá, solo, “perdido” en el desierto, o escalando montañas en la ignota cordillera, puedes abrir tu pequeña “tableta” y comunicarte con alguien, hasta el otro continente.

Epicteto, desde el siglo primero del cristianismo, recomendaba “manifestarse con el carácter de un filósofo o de un hombre vulgar”, como sea, pero manifestarse.

Durante milenios el humano libró la lucha por la palabra, primero hablada y enseguida escrita, la lucha por la expresión, dice Figueiredo. Ahora hay que emprender la lucha por  conquistar el silencio. Hablando se habla, se comunica, a “bote pronto”. En silencio se piensa para después hablar ya digerido.

Pensar que las suelas de mis zapatos ya hacen aguas pero también bogar en la región de las  ideas. En las soluciones fáciles o toparse con las aporías.

Tener ideas, así  sean locas, como la de los molinos de viento.

¿Ideas? Esta palabra produce erisipela en algunos debido a la abstracta  interpretación política o a la ignorancia. Manuel García Morente explica el significado de idea que es con lo que se identifica  a Platón.

No es otra cosa que intuición intelectual: “En primer lugar la palabra “idea” es  un neologismo de Platón. Es una palabra  inventada, nueva, por eso se llama “neo logos”. La formó con una raíz de un verbo griego que significa “ver”. De modo que “idea”, en puridad, significa visión, intuición intelectual.” (Lecciones preliminares de filosofía).

Es cuando Fidelino de Figueiredo voltea hacia Platón y queda impactado por su diversidad de ideas: “Platón pertenece tanto a la historia de la filosofía como a la de la literatura, porque fue un creador novelesco, un inventor de metáforas y símbolos, un creador de medios estilísticos, usó la forma dialogada entre espíritus diversos como variadas son las inteligencias humanas y mostró  escrúpulos igualmente en la profundidad y la congruencia de las ideas y en la esplendidez  de su vestimenta real. Mitos, utopías, cuentos, bellas palabras y brillantes  imágenes forman el contenido de su obra poblada de gente lejana, manteniendo la ilusión de una “historia fingida”, como llamaba Bacón a la poesía.”



“Fidelino de Sousa Figueiredo (Lisboa, 20 de julho de 1889 — Lisboa, 20 de março de 1967) foi um político, professor, hispanista, historiador e crítico literário português, que se destacou pela sua faceta de ensaísta e intelectual cosmopolita. Encontra-se colaboração da sua autoria em diversas revistas, nomeadamente na revista Serões[1] (1901-1911), Feira da Ladra[2] (1929-1943) e Anais das bibliotecas, arquivo e museus municipais[3] (1931-1936).”





ARISTIPO, COMO LOS AMIGOS DE JUVENTUD, ASÍ SON LOS LIBROS


Reencontrados veinte años después, me pregunto cómo pude convivir con semejantes amigos.

Nos dice Yuma, mi amigo de escalar montañas. Se le ocurrió que hiciéramos un vivaque en el Corredor Superior, del flanco oeste del Pecho de la Iztaccihuatl, en los 4,800 m.s.n.m. Hemos tallado duro en la nieve y el hielo del fondo de la roca, y hacer una plataforma  suficiente para la tienda, en la que estamos tres metidos hasta las orejas en nuestras bolsas de dormir, para soportar el frío de la madrugada.  

Pudimos haber acampado más abajo pero ahora hay mucho vandalismo, contra los alpinistas, en los bosques del pueblo de San Rafael, Estado de México.  

Yuma nos cuenta que, el 26 de febrero, 25 encapuchados asaltaron, con armas de fuego, en Nexcoalango, el paraje muy conocido por los montañistas, por ser un lugar de acampar, a 60 alpinistas, violaron a tres mujeres, golpearon a varios, incluido un niño, y les quitaron a todos las botas para dificultarles el regreso. Se llevaron sus celulares, carteras, dinero, relojes, cámaras, equipo de montaña y les amarraron de pies y manos con las agujetas. Esta noticia salió publicada en el diario El Universal, el 5 de marzo, del  año 687, de la fundación de México-Tenochtitlán.

Bueno, exclamó Toci, con la escases de oxigeno a de estas altitudes, y los 15 grados bajo cero, no es muy fácil hacer la cuenta del año de su publicación.

De cien conocidos de convivencia, frecuente- dice Yuma-, podría volver a reunirme, como antes, acaso con tres.

Tiene claro, sin embargo, que ese era su mundo.

 Nos pasábamos horas hasta  de la madrugada desternillándonos de risa de los chistes que contaba aquel o de las cuestiones que exponía el otro. Cómo podíamos reírnos, hasta casi orinarnos en los pantalones, de semejantes bobadas? O nos parecían las ideas más formidables que contaban los de más allá.

La semana pasada Yuma tiró doscientos libros a la basura.

Son basura, dijo. No exponen ideas de calidad.

 ¿Cómo sabes que es basura?-le pregunto Toci, la muchacha que escala de manera profesional en Los Andes o en cualquier montaña del mundo.

 Fíjate en   la manera que piensa la mayoría del pueblo de aquel país sin nombre. Sus modos de vivir los han sacado de estos libros. Estos libros han sido su guía. Ese pueblo de aquel país sin nombre  está sumido en la ignorancia cultural,  en la corrupción, en la miseria económica y en la desnutrición.

¿Qué leen,qué escriben, esos países?
Ilustración de Max.

Durante años pasaste leyendo esos libros que ahora tiras, le digo.

 Es verdad, ese era mi mundo, pero ya no lo es. No hay nada nuevo en esto. 
Hasta los filósofos se refieren a sus “escritos de juventud”, de los que la mayoría de ellos no quiere volver a saber nada. Sólo me he quedado con una docena de autores, por así decirlo.

¿Por qué no  leíste esos  desde un principio?

Porque no había leído los que acabo de arrojara a la basura. No tenía criterios de contraste o dialécticos. Las editoriales, la televisión y los diarios, tienen tal poder de persuasión que cualquier cosa te hacen creer que se trata de obras maestras de la literatura tanto local como universal.

Citó a Fidelino de Figueiredo en su obra La lucha por la expresión:

“El vulgo aun hoy confía  mucho en el sentido común o en el consenso universal. Sobre todo para la solución de los problemas morales de cada día, los cuales sólo tienden a defender posiciones, intereses y comodidades pacíficas.”

¿Pero qué criterio empleas para decir que estos libros ya no te sirven y aquellos sí?, volvió a preguntar Toci.

Ya se los dije: el nivel   de vida del pueblo. No son criterios subjetivos ni  abstractos a los que me refiero. Hay pueblos en este planeta que tienen un buen nivel de cultura y de vida en general. Sus gobiernos invierten un considerable porcentaje de su presupuesto en la educación desde el nivel elemental hasta universidades, investigación y difusión de la cultura.

 El nivel de inseguridad en sus calles es de bajo perfil, digamos, y se puede estudiar, trabajar, vivir, convivir, divertirse, alimentar al cuerpo y al espíritu… No llegaron a ese estado de cosas por generación espontánea.  ¿Qué leyeron, qué escribieron, qué hicieron? Ese es el punto.

Agrega otra cosa.  

 Alguien le pidió a Aristipo, filósofo griego fundador de la escuela cirenaica, que se hiciera cargo de la instrucción de su hijo para lo cual, desde luego, estaba dispuesto a pagar. Destaco esto último porque en esos lejanos días dominaba la idea entre filósofos, Sócrates incluido, o sobre todo Sócrates, de no cobrar  por su labor de enseñar, ya fuera la instrucción personalizada o la comunitaria.

Este episodio que sucedió hace casi veinticinco siglos, tiene que ver, y de manera importante, con el estado que guardan en la actualidad,  del siglo veintiuno, los presupuestos para las universidades públicas de muchos países. Algunos países  consideran que esos presupuestos son un gasto cuando debería considéreseles una inversión. En otras palabras, son precaristas sus pueblos por ser miserables con los presupuestos para educación. Por más materia gris que haya en esos países  condenan a sus pueblos a ir a la zaga de las regiones que más invierten en educación. Son exportadores de fuerza empírica, no intelectual.

Tomado de El País, de España,28 de junio 2014
Ilustración de Max.

Los países precaristas ¿qué leen, qué escriben y que hacen? No tenemos que recurrir a sendos trabajos de sociología para saber si por la calle que caminas pasó el barrendero o no.

¿Y qué ha sido de tus viejos amigos?, pregunté

 Noventa y siete siguen reuniéndose, como antes…Siguen contándose las mismas bromas y las mismas cuestiones y, al parecer, son felices como entonces…
ARISTIPO




“Arístipo (435 a. C. - 350 a. C.) fue un filósofo griego fundador de la escuela cirenaicagriega que identificaba el bien con el placer. Nació en Cirene en 435 a. C. Atraído por la fama de Sócrates, fue a encontrarle y se hizo su discípulo. Muerto el maestro, se volvió a su patria, donde en los últimos años de su vida enseñó filosofía para subvenir a su sustento. Fue el fundador de laescuela cirenaica, propugnadora del Hedonismo.”Wikipedia









Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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