TRIOLA, LIBRO ESPAÑOL DE ALPINISMO CUMPLE UN SIGLO


Es la búsqueda de la libertad a través del rudo ejercicio de subir montañas. El individuo adquirirá así resistencia  muscular pero sólo como paso de transición para el fortalecimiento de los valores morales. Ese es el leitmotiv o tema conductor de esta obra.

“Convencido  de que es tan perniciosa  la cultura física sin ir acompañada de una perfecta ética, como la cultura  intelectual sin una sólida base de educación social, he de procurar en el trascurso del escrito infiltrar ideas de alta moralidad, para desarrollar al tiempo que el cuerpo, la fibra del sentimiento, avivar el espíritu.”

En el verano de 1916 este libro cumplirá un siglo de haberse editado.Lo escribió José Ma. Có de Triola para la biblioteca “Los Sports”, a petición de su director Sr. D. José Elías Juncosa.

Bien editado, en tipografía, composición, fotografías, dibujos y “pasta dura”. Seguramente por modestia de Triola no tiene, como se acostumbra, el nombre de quien lo escribió en la portada ni en la “primera de forros”. Se conoce su autoría por una carta, a manera de introducción del texto, que Triola envía a Juncosa. Asimismo, aunque es un libro valioso en su contenido de conjunto, lleva el también modesto título de Excursionismo.

Tampoco tiene fecha de edición. Ésta se deduce en la página 80, con una fotografía del chalet-refugio de la Renclusa, al pie del pico del mismo nombre, en la vertiente la Madaleta,  Pirineos: “Su inauguración (del refugio) debe celebrarse en el presente verano de 1916”, dice la explicación de la lámina.Este edificio fue levantado por el "Centre Excursionista de Catalunya".
 
Refugio  de la Renclusa
Algunos lustro más tarde aparecería el libro valioso de Ernesto Mallafré, otro escalador español, también de técnica alpina. Más puesto al día en lo que se refiere a sistemas de aseguramiento (sobre el hombro), colocación de clavijas y maneras de avanzar por roca, nieve y hielo,extraplomos, vivacs...

Con pocas diferencias de cuestiónes técnicas, en realidad el trabajo de Triola es más un libro de filosofía alpina que de maneras de ir por la montaña. Hay más por qué, que cómos

Recuerda más al cordobés-romano Séneca y a los  pensadores norteamericanos Emerson y Thoreau, en lo que atañe a  la presencia del humanismo frente a la vida.Triola escribe:
Modos de asegurar en una cordada.
El primero y el último  cuidan el avance del intermedio.

“Hoy, pocos son los que encontraríamos, que para mejor cumplir con sus quehaceres, para el desarrollo de sus negocios y sus industrias; para obtener mayor caudal de conocimientos; para captar notas y datos; para descansar de la vida aplastante de la Ciudad, no salgan a recorrer montañas y valles; que no vivan en contacto con la Naturaleza, por más o menos tiempo.”

Y agrega: “Los intelectuales, el artista, el pintor, el novelista, el escenógrafo, el poeta, el escultor, el músico, encontrarán fuentes inagotables para sus creaciones, fuera de la ciudad.”
 
El antiquísimo nudo de los guías,sigue vigente.
El azar en la montaña es cosa más frecuente de lo que se podría uno imaginar. Con 50 0 60 años de escalar y salir ileso  es una prueba que el azar existe. El movimiento se confirma desde la quietud. La libertad es acotada por la posibilidad del azar. El azar es un impedimento para que se dé la plena libertad. 

Vamos en la montaña resolviendo problemas psicológicos propios y geológicos escabulléndonos a la posibilidad que se manifieste el azar. Otros fenómenos naturales, como el rayo o el alud por la ladera que, inevitablemente, hemos de pasar. Podemos ser previsores, y para eso es la técnica y el equipo  moderno, conocimientos de meteorología y geología, pero…

Nuestras necesidades inventadas, más que las primarias, entran en juego cuando consideramos el tema de la libertad. También está, como en la tragedia griega, el azar que se revela como fatalismo. O el determinismo en la intervención divina cristiana  que se pondera por sobre todas las cosas pero, que en realidad, tenemos como algo que está por ahí perdida entre los cachivaches de la buhardilla.
 
Modos de orientación. Útil aun en
los tiempos de la brújula y el "GPS"
Como sea, el azar, esa cosa al parecer imprevista, parece meter en cintura a la idea de la libertad. Pero también, dicen algunos  pensadores, sin el azar no habría libertad, sólo reglas rígidas por la causalidad. Jean Whal, filósofo marsellés, escribe, siguiendo a Henry James,   que la libertad no sería posible en  un universo en que no hubiese un elemento o reino del azar.

Esto y más se piensan en tanto se asciende por la arista de hielo,  la pared rocosa, o se camina cuesta arriba por la ladera verde. Media hora después de haber emprendido la marcha y con la digestión en pleno desarrollo del almuerzo recién levantado el campamento.

Es la famosa triple digestión   que todo montañista vive,todo al mismo tiempo, y que es la del estómago, la mental y la espiritual o, si se quiere, la filosófica. Traducido: 1), un eructo, 2) el pensar cómo superar el diedro de más arriba y, 3) la pregunta ¿qué hago aquí cuando podría estar tirado a la orilla de la alberca admirando a hermosas  bañistas. ¿Por qué estoy aquí? Y la respuesta del montañista: ¡No podría, no querría, estar en otra parte!

Triola hace énfasis en lo positivo que resulta, para el individuo, habitante de las  ciudades pequeñas y de las megalópolis, ir a la montaña, al escribir:

 “No hay nada como la contemplación de la Naturaleza que tanto desarrolle nuestra fibra sentimental. La Montaña ejerce una maravillosa acción sobre nuestros núcleos nerviosos y sin darnos cuenta, poco a  poco, nos vamos modificando, evolucionamos hacia la perfección.”



SALIR DE CASA A VER LA LUNA: EMERSON


¿La belleza es algo, o es alguien, y para qué sirve?

Se fueron por fin las lluvias en el Valle de México y empezó a “salir” la Luna. Sal de casa, recomienda Emerson, y encontrarás la belleza.

Luego veremos que para este pensador la belleza no es algo, sino alguien, que nos anuncia otra belleza todavía más bella o, si se quiere, una belleza superior.

Salgo  de casa, recorro varias calles de la avenida pero no encuentro por ningún lado a la belleza. Sólo veo semáforos, humo y mega anuncios agresivamente luminosos. O mega mantas con retratos de gente que desapareció.

Es que no leí el párrafo completo. Emerson anota que “Para la perfección de la belleza se necesita la presencia  de un elemento  más alto, del elemento espiritual.”

Nadie sabe, dice Emerson, por qué buscamos a la belleza.

Por qué al consultar un plano topográfico siempre buscamos el norte? ¡Para orientarnos! Esa es la misión de la brújula. Lo que quiere decir Emerson es que la belleza es una brújula que nos indica el rumbo de los valores esenciales.

Por lo pronto hay que ir a la naturaleza para satisfacer la necesidad imperiosa del hombre en la belleza.

Ahora que en el siglo  veintiuno hay terapias  para todo  quizá Emerson le hubiera llamado “bellezaterapia”.

La gente de la ciudad se cansa de la rutina. Esa rutina que edifica grandes civilizaciones y alcanza triunfos insospechados en todas partes, negocios, escuela, finanzas…Pero las personas llegan a agotarse porque se persiguen metas utilitarias, muy fácticas. Tarde o temprano aparecerá una de las 45 patologías mortales que recorren las calles de la ciudad. Estamos en el mundo de la fenomenología y no hay escapatoria.


Es cuando cobran vida las palabras de Emerson: sal de casa a ver la Luna. ¿Cuándo fue la última vez que recorriste el sendero del bosque de aquella  montaña azul que se ve en la lejanía? ¿Cuándo practicaste la bellezaterapia?

 Emerson escribe en sus Ensayos  que lo que se busca caminando por el bosque no es el lago, el río o el collado sino su propio yo: “La naturaleza es medicinal y restaura el cuerpo y la inteligencia cuando se encuentran cansados por el trabajo o la compañía. El negociante y el procurador se desentienden del ruido y del trafico de la calle y marchan a  ver el cielo y los bosques y vuelven a ser hombres; en esta eterna calma se encuentran a sí mismos.”

Nietzsche también habla a los cansados de la vida por aferrarse a este momento: “¡Huye a tu soledad, amigo mío! Te veo aturdido por el ruido de los grandes hombres y acribillado por los aguijones de los pequeños”  dijo Zaratustra.

 Y agrega, semejante a Emerson:” Los bosques y las peñas saben callar dignamente en tu compañía…La plaza pública comienza donde termina la soledad.”

Ayer un especialista en medicina del deporte dijo, en el programa de televisión, que le gente no sabe invertir para la salud de su cuerpo. Prefieren comprar cosas que mañana serán arrumbadas en el desván de los cachivaches. Después es necesario vender esas cosas para pagar el tratamiento médico…

Los alimentos básicos que da la tierra, y una inteligente dosis de antioxidantes, bastan para vivir feliz, es decir, con salud en el cuerpo. Y si a esto le agregamos tener conciencia de la ausencia del dolor, tanto mejor.

Y, como aconseja Henry Bergson, reír. Esto después que hace la observación que mucha gente sufre hasta porque es feliz. La risa aleja la vocación patológica por el sufrimiento, valga la tautología. 

Quizá la inversión en uno mismo,gastar dinero en uno mismo, empiece por visitar al sacerdote, si se es religioso, o al psiquiatra, si se es laico.
 
Dibujo tomado del libro La psiquiatría en la vida diaria, de Fritz Redlich,1968
Sal de casa, sal de ti, y contempla  la Luna, fúndete con los bosques de la montaña. Y, si puedes, llega hasta el glaciar y por las noches descubrirás que en el cielo no sólo hay Luna sino también estrellas. 

¿Cuánto tiempo hace que no ves las estrellas? En la ciudad sólo hay brumas pegajosas y semáforos. Pregúntale a la gente del norte mexicano, o a la  del sur norteamericano, y te dirá que sobre el desierto, y la llanura, tenemos un impresionante cosmos lleno de bellos puntos luminosos. ¡En verdad impresionante!


Emerson insiste que para conservar la salud no se gasta dinero más que lo vale una  taza de café: “¡Cómo nos deifica la naturaleza con unos pocos y baratos elementos! Denme salud y un día, y tendré por ridícula toda la pompa de los emperadores.”

Emerson, hombre amante de la naturaleza y filosofo, es, sobre todo, un hombre de fe, por eso anota que la belleza no es la última palabra. “La belleza en la naturaleza no es lo último; es un bien sólido y completo; debe tomarse como una parte y no como la última y más alta expresión de la causa final de la naturaleza. Es el heraldo de una interior y eterna belleza.”
 
EMERSON
“Ralph Waldo Emerson (18031882) fue un escritor, filósofo y poeta estadounidense. Líder del movimiento del trascendentalismo a principios del siglo XIX. Sus enseñanzas contribuyeron al desarrollo del movimiento del Nuevo Pensamiento, a mediados del siglo XIX. “Como conferenciante y orador, Emerson –apodado «el sabio de Concord»- comenzó siendo la voz líder de la cultura intelectual yanqui. Herman Melville, quien conoció a Emerson en 1849, pensó que tenía un “defecto en la región del corazón” y una “autoconciencia tan intelectualmente intensa que en un comienzo uno duda de llamarla por su nombre”, y más tarde admitiría que Emerson era “un gran hombre”. Theodore Parker, un ministro y trascendentalista, notó su habilidad para influenciar e inspirar a los demás: El trabajo de Emerson no solo influenció a sus contemporáneos como Whitman y Thoreau, sino que continuaría influenciando pensadores y escritores en los Estados Unidos y en todo el mundo hasta el momento. Nietzsche y William James reconocieron la influencia del «Sabio de Concord». También en Henri Bergson, cuyo élan vital es una transcripción literal de lo que él llamó “vital force” WIKIPEDIA.




LA FIESTA DE LOS MUERTOS EN MÉXICO


Fausto quedaría impactado al saber que en México 100 millones de habitantes,  de 120, festejan a los muertos. Les hablan, les preparan comidas y bebidas y al final  los despiden, como cuando una madre se despide del hijo cuando éste se va a trabajar,  en la seguridad que estará de regreso.

 Esto sucede en el mes nahuatl de ochpaniztli, que en el calendario gregoriano es el 1 y 2 de noviembre de cada año (en realidad el regreso de los muertos es al mes siguiente, en Teotleco:”celebrábanse diversos festejos para conmemorar el regreso de sus dioses que, se aseguraba, volvían de larguísimos viajes”)

Brujas, diablos, mictlantecutli´s,muertos hombres y mictlancíhuatl’s, muertas mujeres( en nahuatl se pluraliza de otra manera) llenan calles, plazas y centros comerciales. Millones de niños vestidos, engalanados, y pintados de las más diversas criaturas del averno cristiano (sorprenderían al mismo Dante) y del Mictlán mexicano, acompañados de sus madres  y padres, igualmente maquillados y disfrazados, van pidiendo dulces o monedas.
LAS BRUJAS DE WALPURGIS

 Los comercios se preparan convenientemente para dar, siquiera un dulce, a cada uno de los que componen miríadas y más miríadas de niños.

Después del 12 de diciembre, en el que 119  millones de individuos, festejan a la Virgen de Guadalupe, la Fiesta de los Muertos (la unión, la fundición, del Mictlán nahuatl, y  el Walpurgis europeo),la Fiesta de los Muertos es en México la más concurrida.

Y por más que desde la laicidad intelectual, y la secta religiosa, se arremete contra la magia, el mito y la leyenda, más crece en México la celebración de la  Fiesta de los Muertos.

Ninguna celebración de carácter nacional, seglar espontánea u oficial, se parece ni de lejos, a la Fiesta de los Muertos en lo popular y concurrida. Aquí el que atente contra esta fiesta está trabajando, subterráneamente, contra la voluntad del pueblo.

Y, sin embargo, el mexicano en su mayoría, no está consciente que por fin, al menos en este tema de la muerte, en el país, para no hablar del continente, se tienen desde hace cinco siglos dos grandes culturas, la autóctona, la de Tezcatlipoca-Tlaloc, y la occidental.

Se cree que el Halloween es una invasión, un caballo de Troya cultural, para desplazar a la cultura propia indígena.

Es, en efecto, una invasión. Como invasión es el idioma, la religión, la plus valía, la cultura helénica y la Coca-Cola. 

Cuestiones muy valiosas y muy terribles que llegaron para quedarse. Son parte de nuestra cultura global. No son dos abstracciones de una cultura, son dos grandes culturas que necesitamos conocer a fondo, no en superficie.

Los aventureros se llevaron nuestro oro en su baúl de piratas pero, en su prisa por marcharse, cuando llegaron las guerras de independencia, nos dejaron el baúl lleno de libros de la cultura helénica-cristiana o, como se dice, la grecorromana. Con sus grandes valores religiosos (su elán vital) y filosóficos, vale decir, laicos.

Entre otros la Iliada, el Nuevo Testamento y Novelas Ejemplares.

De esa manera los mexicanos tenemos ahora tres clases de muertes. Schopenhauer cree en la mortalidad de la vida pero a través de la naturaleza que se renueva y se prolonga sobre las generaciones humanas. La Humanidad perdura, el individuo se va. A semejanza de las hojas que caen cada otoño, pero el  árbol permanece: 

“reconoce tu mismo ser en esa fuerza íntima ,oculta, siempre activa, del árbol, que a través de todas sus generaciones de hojas no es atacada ni por el nacimiento ni por la muerte, ¿no sucede con las generaciones humanas como con las de las hojas?” (El amor, las mujeres y la muerte).

La otra inmortalidad de la cultura occidental es metafísica. El cristianismo conserva intacto el yo del mortal después de su fallecimiento. Un alma para un cuerpo, por sobre los tiempos  fenomenológicos y los tiempos vitales.

Con  los valores del bien y del mal, que se representan con imágenes de ángeles bellos de blanca alas, o feas brujas montadas sobre una escoba, cumpliendo ordenes del todavía más feo Satanás y sus legiones de diablos ayudantes.

 Maneras de referirse a  toda una escala de la pureza y su depresión.

En la cultura nahuatl, mexicana, no hay duda de la inmortalidad. Las faltas se pagan en esta vida y no remitirán a nadie al infierno metafísico porque sencillamente no hay infierno. Mictlantecutli es el Señor, el dios, del inframundo, oscuro, como el sótano de los edificios,  que sólo se conoce de pasada.
MICTLANTECUTLI

Al final está el Tlalocan, paraíso nahuatl,representado en un fragmento original del lugar que se llama Tepantitla, dentro de la ciudad sacratísima de Teotihuacán, la más portentosa  concepción espiritual y material, arquitectónica, del Altiplano Mexicano, de tiempos precristianos.

Aquí la muerte es, tal como la imagina Schopenhauer, junto con la vida, el otro polo de la existencia. Uno no tiene razón de ser sin el otro.

En otras culturas la muerte puede parecer terrible, en México es una fiesta a tal punto que los contratos colectivos del trabajo declaran el 1 y 2 de noviembre días no laborables. 

Cosa muy seria debe ser la muerte, porque cuando llega en la realidad, todos lloran, al menos se ponen tristes.
Pero, cuando regresa el mes de noviembre, otra vez se vuelve a reír con la , y de la,   muerte.

Se toman  las cosas con alegría  porque, como observa  Nietzsche, al final de su libro Aurora, durante mucho tiempo nos hemos tomado las cosas con demasiada seriedad.




















LA FANTASIA CON ZENON EN LA LITERATURA


Se necesitó ser fantástico, excepcional, para descubrir a la fantasía como  motor que produjera el  movimiento, el devenir, más allá de la actividad biológica animal.

Zenón de Citio tuvo la idea que revolucionaría a la filosofía hasta nuestros días, con la breve deducción que para tener fantasías primero hay que existir: “la fantasía es la impresa, grabada y sellada por quien existe y según existe, cual ciertamente no la produciría quien no existe.”Esto dice de él Diógenes Laercio en su obra Vida de los filósofos más ilustres.

Y cuando se le preguntaba cómo es la fantasía, Zenón  respondía que “la que no dimana de objeto existente.” Es decir que la fantasía es por  sí, es en sí.

Como un anhelo de libertad,  dice Chesterton, de la manera que él ve hacia los milagros: “Creer en los milagros ciertamente es más liberal porque significan, primero la libertad  del alma y segundo, su control sobre la tiranía de las circunstancias.” (Ortodoxia)

 Chesterton agrega  que la fantasía es necesaria para los mitos que es terreno etéreo donde viven los poetas: “Un mito es, ante todo, una obra de arte, una creación de poeta que sólo puede ser criticada por los poetas, y si se juzga por el origen popular de las leyendas, los poetas forman la mayor parte de la humanidad.”

 La fantasía para Zenón fue la que disparó el pistoletazo (expresión de Hegel) para alejarse de la animalidad. La fantasía estuvo antes que el famoso dedo prensil para el trabajo con la urgencia de llenar al estómago.

Como el escalador que, primero, piensa alcanzar aquella cumbre, y luego, ejercitarse de manera conveniente, para tal empresa.

En siglos cercanos Zenón hubiera dicho “fantaseo, luego existo”. 

Por lo que la idea de Zenón llegó al mundo de la filosofía bajo la forma de “Pienso, luego existo” y él, por el contrario, puso el verbo al final de la oración: “primero hay que existir”.

Zenón es el que abre la brecha para despejar el campo a poetas y novelistas: la fantasía.

También para la ciencia pero aquí los hombres procuran evitar la tentación  lirica y prefieren ir paso a paso tratando de comprobar lo que primero imaginan y luego construir las herramientas necesarias.

 En el siglo diecinueve se descubrió la cueva de Altamira, en España, con pinturas de unos treinta mil años de antigüedad. Pero entonces el mundo sólo tenía seis mil años. ¿Cómo resolver eso? 

Alguien tuvo la fantasía de que el mundo debía ser más antiguo. Fue hasta mediado del siglo veinte que se descubrió lo del Carbono 14.

Francis G. Elliot S.J. diría más tarde que “el origen de la vida se retrotrae por lo menos a tres mil millones de años…” (Teilhard de Chardin, Evolución, marxismo y cristianismo)

De ahí que donde el lirismo se mueve con más ligereza es en el campo de las humanidades, según anota Henry Bergson en Introducción a la metafísica: “todo supuesto conocimiento filosófico es una fantasía más o menos bella, ya que no usa de la medida, de la experimentación, de la observación.”

Zenón sabía lo que decía a este respecto de la fantasía entre los hombres de ciencia. Diógenes Laercio escribe de él que: “se entrega todo noche y día, siempre invicto, al estudio de las ciencias.”

Condición principal para poner a prueba, o afinar, la fantasía, fue considerar por qué lado subir a la montaña. ¡Por el norte! ¡No dijo el otro, por el oeste debido a que los vientos…! Así se llegó al acuerdo, a la síntesis. Así se llegó a la práctica de la dialéctica. Y cuando el compañero de escalada dijo: ¡Bien, hagámoslo! empezó el olin, lo que en nahuatl quiere decir, movimiento, y devenir, como se dice en occidente.
LA FANTASÍA VA POR DELANTE
Dibujo tomado del libro Técnica Alpina de A.A.G. y M.S.

Fantasía, dialéctica y devenir, pasaron a formar parte del mismo paquete.

Alguna vez-parafraseando a Joaquín Sabinas-los de la barra brava le harán un monumento a Zenón, por haber descubierto a la fantasía.

Porque la fantasía ya estaba ahí, sólo se necesitó existir, y ser fantástico, para descubrirla.

 O, como dice Schopenhauer, ser en sí. No ya la cosa en sí, que es sustancia metafísica, sino ser en sí, como éste filosofo llama a ese conjunto de músculos, huesos y fantasía, que llamamos "humano".

“Y la fantasía, a la oscuridad, la trasforma en día, en una realidad.” Es parte de la letra de una bella canción el Grupo sueco ABBA.

Para José Ortega y Gasset el requisito para escribir novela es la fantasía: “Sólo será novelista quien, por encima de todas sus restantes aspiraciones, sienta el delicioso frenesí de contar, de imaginar hombres y mujeres y charlas y pasiones.”
ZENÓN DE CITIO



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Zenón de Citio (Cicio o Citio, Chipre, hacia 334 a.C. - 260 a.C.) Filósofo griego, fundador de la secta del estoicismo. Poco satisfecho de los sistemas que Crates, Estilpón, Jenócrates y Polemón enseñaban en Atenas, inventó a su vez uno, y fundó, en el año 300, aproximadamente, la célebre Escuela estoica o del pórtico, llamada así por enseñar bajo el Pórtico Pintado (Stoà Poikile).  Entre sus escritos figuraban La república, Los signos, El discurso, La naturaleza, La vida según la naturaleza y Las pasiones. Todas estas obras se han perdido.”
Wikipedia








A.CARREL Y LA RESPIRACIÓN EN EL ALPINISMO


RESUMEN:

El proceso metabólico del Oxígeno deja peligrosos residuos celulares cuando respiramos, llamados “radicales libres”, en especial cuando hacemos ejercicio. La vitamina C se tiene como uno de los grandes antioxidantes que neutralizan los efectos negativos de la oxidación celular.

El automóvil necesita gasolina para “caminar”, pero al final ese combustible deja residuos que deterioran el buen funcionamiento del vehículo, y es necesario eliminarlos.

Así es nuestro organismo, con respecto al oxigeno, y sus residuos malos conocidos como “radicales libres”.

Respirar y arrojar el aire por nariz y boca lo hacemos instintivamente  desde el nacimiento. Pero por más que estemos “acostumbrados” a respirar poco somos conscientes de ello. Como muchas cosas en la vida que se nos dan de manera natural para vivir en plenitud, no las aparecíamos. Es hasta que tenemos dificultad con alguna parte de nuestro cuerpo o con alguna función del mismo, que tenemos claridad de lo que estába funcionando bien, pero que ya lo hemos perdido.

 Carrel, Premio Nobel en medicina, a principios del siglo veinte, se refiere así al proceso de la respiración: “La cantidad de oxigeno trasportada por la sangre a los pulmones se debe a un proceso fisiológico. La actividad de los músculos respiratorios, que dan al tórax un movimiento más o menos rápido y rigen la penetración del aire en los pulmones, depende de células nerviosas situadas en la parte superior de  la médula espinal. La actividad de este centro está regulada por la tensión de ácido carbónico en la sangre. Y asimismo por la temperatura del cuerpo y por el exceso de insuficiencia de oxigeno en la circulación.” (Alexis Carrel. La incógnita del hombre, capítulo VI)

El fenómeno de la respiración lo apreciamos con nitidez cuando hacemos deporte, corremos o subimos montañas. Jalamos aire para llenar nuestros pulmones. O cuando paramos de correr también estamos conscientes que la respiración se normaliza en nuestro organismo.

En alpinismo es donde el fenómeno, o metabolismo del oxigeno, se manifiesta de manera tan obvia, tan nítida, que puede acabar con la vida del individuo en el lapso de pocas horas en lo que se conoce como “mal de montaña”. “sueño blanco” o “puna”, debido a la escasez de oxigeno según nos vamos adentrando a mayores altitudes o alturas sobre el nivel del mar.

Lo que no sabemos los corredores y alpinistas y población en general, porque no somos médicos, es lo que se relaciona con el lado negativo del metabolismo del oxígeno, lo que se señala como oxidación. Escuchamos en la calle de “radicales libres” pero como cuando oímos hablar de la Constelación Toro…

Los radicales libres se tienen como un proceso natural de la respiración y el metabolismo, ésta, para producir energía. Se sabe que en pequeñísimas cantidades los tan temidos radicales libres nos benefician al destruir virus y microorganismo de nuestro cuerpo 
que podrían causar enfermedades.

El problema, y grande, es con el exceso de radicales libres que producen  deteriores en nuestro organismo y, lo que es más sorprendente (ojo) es que  con el ejercicio aumentan los radicales libres. A mayor consumo de oxigeno mayor cantidad de residuos.
Dibujo tomado del libro La psiquiatría en la vida diaria,
 de Fritz Redlich,1968

Aquí es donde puede empezar un proceso de oxidación que tiende a descontrolarse al buscar, los radicales libres, convertirse en moléculas y empezara conectarse con otras moléculas de radicales libres. El resultado final  es que la ciencia médica considera esos radicales libres como causa de varias patologías graves, entre los que se destaca el cáncer.

Al fenómeno de la oxidación por el ejercicio le agregamos las condiciones que causan  la oxidación celular tales como el smog, el metabolismo, el humo del cigarro y todas esas condiciones perturbadoras del ambiente propio de la ciudad industrial.

Tres décadas atrás los alpinistas nos sentíamos a salvo en las montañas y su “aire puro”. En la actualidad hasta los puertos o collados más elevados son desbordados por la nata negra del smog.

El conocido fenómeno de la globalización también se aplica a la contaminación del ambiente. El aire que se ensucia en Europa los vientos lo traen para América y viceversa y después de dar vuelta por Japón regresa a América...

En especial las montañas que están situadas entre dos o tres ciudades  industriales, como es el caso de México. El Popocatépetl (5,452m.s. n. m) y la Iztaccíhuatl (5,286m.s.n.m.) se elevan sobre el Valle de Puebla, en el este, donde hay una ciudad industrial, en el norte (Ciudad Sahagún) otra ciudad industrial y, en el oeste, el Valle de México, con millones de automóviles y unidades del trasporte público. Y muchas fábricas. Y muchos que fuman. Si usted entra al Valle de México, en avión, verá una densa bruma negra y más abajo los edificios. Con frecuencia aquí se da la alerta de "contingencias ambientales".

Vivaqueando en las  paredes de estas grandes montañas de roca, nieve y hielo, o pernoctando en sus refugios alpinos, los alpinistas son alcanzados por la nata sucia de gasolinas y polvo.

¿Qué hacer ante este cuadro francamente patológico de las oxidaciones endógenas, en las células de nuestro organismo debido al ejercicio, y la oxidación exógena por  el medio ambiente?

La medicina del deporte recomienda tomar vitamina C, que se tiene como uno de los súper oxidantes.

Como en el fenómeno de la respiración estamos los individuos  de todas las edades, es necesario consultar al médico para saber qué cantidades de vitamina C, y por cuánto tiempo requerimos  por persona, según la edad, actividad, sedentarismo, estatura, complexión, etc.
 
A.CARREL
Alexis Carrel (Sainte-Foy-lés-Lyon, Francia, 28 de junio de 1873 - París, 5 de noviembre de 1944). Biólogo, médico, investigador científico y escritor francés. Por sus contribuciones a las ciencias médicas fue galardonado con el premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1912. Julius H. Comroe, profesor emérito del Cardiovascular Research Institute (University of California at San Francisco) escribió: "Carrel ganó el Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 1912, y no lo ganó por alguna investigación oscura y esotérica, sino «en reconocimiento a su trabajo acerca de sutura vascular, y trasplante de vasos sanguíneos y de órganos». Entre 1901 y 1910, Alexis Carrel, utilizando animales de experimento, efectuó todas las acciones y desarrolló todas las técnicas conocidas hoy en cirugía vascular (...)"1 En Francia, fue honrado con la Ordre national de la Légion d'honneur (Orden de la Legión de Honor). Fue miembro de la Accademia de Lincei (Pontificia Academia de Ciencias). En 1912 fue testigo ocular de una curación extraordinaria en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, lo cual significó el comienzo de un cambio progresivo en su vida, que lo llevó del escepticismo a la fe. Hoy es considerado uno de los conversos más famosos del Lourdes. Wikipedia.






























PLOTINO SÍ CREE EN LAS ALMAS


Almas “enseñadoras”, así como hay padres “enseñadores”.

El alma, su existencia, para personas religiosas, es algo que se acepta sin más. Así son las cuestiones de la fe en el cristianismo.

Con la recordación que Plotino no es cristiano, aunque vivió ya en tiempos del cristianismo (nació en Licópolis, Egipto, el año 205 d JC.), se le considera el último de los filósofos paganos de la antigüedad.

 El tema del alma parece una antinomia porque a la vez que no se puede demostrar, visiblemente, fenomenológicamente, su existencia, al parecer, siempre se ha creído en ella.

No veo a las almas por ningún lado, dice alguien. Están en todas partes, responde la persona de fe. Alguna pista. Tratan de  manifestarse a través de nuestro comportamiento,  en lo individual.

Tratan, como un maestro de escuela trata de enseñar al alumno. No es un factor de absoluta decisión, como veremos, pero si elemento que puede ser modificador.

Se revelan como la imagen latente en la película fotográfica, a base de sales o haluros de plata, antes de aplicarle el químico revelador del elón o hidroquinona, después de lo cual empieza a revelarse ante nuestros ojos esa imagen. Nuestras acciones son el elón o la hidroquinona en lo humano. Saldrá una lograda fotografía o malograda.

 Saldrá un hombre bueno o malo,  esa es otra cuestión que no compete, del todo,  a las almas. El maestro de escuela no puede ser el origen de la composición genética del alumno, solo  el orientador de su conducta,

 Desde hace mucho tiempo la industria editorial hacen  cromos bellamente impresos, de almas o ángeles, que suelen los padres poner en la cabecera de la cuna de los bebés, “para que los cuide y les enseñe el camino hacia Dios.”

“Creo en angelitos, que me cuidan siempre de caer” dice una bella canción del grupo sueco ABBA.

  Spinoza, filosofo del siglo diecisiete, dice que esa es precisamente la misión de las almas, enseñar. Almas, ángeles, etc. y demás criaturas de la escala espiritual del cristianismo. Conocer para enseñar el camino hacia Dios.

El ángel, el alma, no es Dios, como se dice en  las pantallas de la televisión, sino su auxiliar.

Ahora diríamos que las almas desempeñan el papel  de una especie de maestros en cursos propedéuticos. Preparar al alumno para que puedan arribar a cursos o conocimientos más avanzados. De secundaria a preparatoria, de licenciatura a posgrado, etc.

Pero, como maestro de escuela, las almas también   necesitan actualizarse, seguir aprendiendo para enseñar: “la virtud absoluta del alma es, pues, conocer.”, dice  Spinoza.

 ¿Conocer qué, ¿hacia dónde se dirige ese conocimiento? Y este filosofo reitera: “el objeto supremo que el alma puede conocer es Dios…Conocer con claridad a Dios.”

 No tener idea distorsionada, de Dios, sino conocerlo con claridad (Benito Spinoza, Ética, proposición XXVIII)

Plotino también, como Spinoza, cree firmemente en la existencia de las almas. Pensar en el hecho  que  ambos son filósofos de muy distintas épocas, no teólogos.

De igual manera Plotino  les asigna una misión pedagógica. Si bien, Plotino se imagina al alma al estilo de eso maestros de escuelas de policía, en los arrabales duros de la ciudad, caracterizados por la miseria humana, si cabe el término (humano es una categoría que se adquiere y  es en la medida que nos alejamos de la animalidad).

En ocasiones en esas academias de policía está ya tan viciado el ambiente que el maestro mismo termina siendo arrastrado, o al menos bloqueado, en su misión pedagógica. Y, sin embargo, si la institución prevalece, es que en su seno sigue habiendo valores positivos en la perspectiva de la sociedad.

No es, pues, el alma espiritual, intocable, que desciende y se mete a cada cuerpo biológico al nacer y va a ganar, quiera o no el antropoide, hacia el bien.

 El alma tampoco  es Dios que reparte los papeles de la obra a representar.  No tiene poder sobre el libre albedrío del individuo. De ahí que se considere, en el cristianismo, el valor privilegiado del humano con respecto al ángel.

“Menudos dioses estamos hechos, cuando debemos plegarnos a una necesidad humana”, dice John Banville en su novela Los infinitos.

 Los ángeles son, al estilo del papel de los padres que se afanan por educar a sus hijos pero, todos conocemos la expresión: “Nunca falta una oveja descarriada en la familia”, según los prototipos filosóficos  de esa familia.

Los ángeles vendrían siendo, pues, la réplica, la instancia espiritual en la jerarquía del cielo, lo mismo que los padres biológicos, o, en su caso, los padres putativos, en la tierra, como  San José, padre de Jesús.

Y es sabido que en este planeta hay menos padres putativos (educadores) que padres seminales.

Este panorama complejo Plotino lo dice de esta manera:

“Es preciso poner en el número de los seres un nuevo principio, a saber, el alma, no sólo el Alma universal, sino el alma de cada individuo. Esta alma no es un principio de poca importancia en el encadenamiento universal de las causas y los efectos, porque en lugar de nacer de una simiente (razón seminal),como las otras cosas, constituye una causa primera.Fuera del cuerpo es dueña absoluta de sí misma, libre e independiente, de la causa que administra al mundo. Una vez que ha descendido a un cuerpo, no es ya tan independiente, porque entonces forma parte del ordena al que están sometidas las demás cosas. Pero, como los accidentes de la fortuna, es decir, las circunstancias en medio de las cuales se encuentra colocada el alma, determinan muchos acontecimientos, ya el alma obedece a la influencia de las circunstancias exteriores, o ya las domina y hace lo que quiere. Las domina más o menos según es buena o mala. Si cede al temperamento del cuerpo, se ve necesariamente entregada a la concupiscencia o a la cólera, abatida en la pobreza, orgullosa en la prosperidad, o tiránica en el ejercicio del poder. Si tiene buena naturaleza resiste a todas estas malas inclinaciones; modifica la que la rodea antes que ser modificada ella misma; cambia algunas cosas y tolera otras sin caer en el vicio.”(Plotino, Libro del destino, tercera enéada)
PLOTINO


 “Nació en el 204 ó el 205 en la ciudad egipcia de Licópolis, hoy Assiut. En el 232entró en el círculo de Amonio Saccas (o Sakkas) en Alejandría, de quien también fueron discípulos Orígenes (no el cristiano)[cita requerida], Longino y Erenio. Se embarcó en 244 en la expedición del emperador Gordiano III contra los persas con el propósito de conocer la filosofía de los pueblos orientales. Fracasada la expedición y asesinado el emperador, logró dificultosamente refugiarse en Antioquía. Abrió en Roma una escuela de Filosofía (246) y llevó una vida severa: era vegetariano, no se casó ni se dejó retratar "para no dar lugar a una sombra de otra sombra". Se le atribuyeron dotes místicas de visionario y se dice de él que recogía niños huérfanos y les daba educación. Su discípulo Porfirio, autor de su biografía Vida de Plotino y de la sistematización y publicación de su obra central Enéadas, refiere que en los seis años que estuvo con él tuvo hasta 4 uniones místicas”WIKIPEDIA.














Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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