Horacio contra el Ajo

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Odas y Epodos
Quinto Horacio Flaco, poeta romano nacido el 8 de diciembre del año 65 antes de Cristo, fue considerado el poeta oficial de Roma en los días del emperador Octavio Augusto. Amigo  de Mecenas, que fue administrador de las finanzas del estado y protector del poeta. Son célebres las odas y los  epodos de Horacio. Compuso un epodo contra el ajo, ese tubérculo tan usado como condimento culinario  en la cocina.

 La ingeniosa creación nos permite imaginar que, de pronto, el Ajo se convierte en un personaje que es sentado en el banquillo de los acusados (Sr.Ajo,Mr.Ajo), teniendo un defensor de oficio, y a Horacio como acusador. La defensa no tiene nombre pues al menos un millón de abogados médicos herbolarios estarían dispuestos  y presurosos a dar su nombre. El jurado seríamos usted y yo y el resto de los seis mil millones de individuos que habitamos este planeta. El juicio empezaría de la siguiente manera:

Defensa:
Evita las infecciones bronquiales, es útil a personas diabéticas, reumáticas e hipertensas, tonifica los pulmones y cura el asma, bronconeumonía y disnea o sea la dificultad para respirar, calma la tos y disminuye los ataques de difteria y tos ferina.Sirve para expulsar parásitos, intestinales, principalmente oxiuros, alivia las neuralgias o sea dolores, la cefalalgia o sea dolores de cabeza, insomnio, histerismo y melancolía. Sirve en casos de roña y jiricua, areterioesclerosis, gota (para los comelones de carnes rojas)y varices. Actúa como rubefaciente  que hace que se inhiba el veneno en los piquetes de mosquitos, alacranes y abejas, tan abundantes en los climas cálidos. Es estimulante del apetito y de la digestión, facilita el funcionamiento hepático y renal. Evita las fermentaciones pútridas del intestino, evita el estreñimiento y aumenta las micciones de orina. Combate la anemia propiciando la formación de glóbulos rojos. Es un poderoso desinfectante y microbicida, mejora la circulación sanguínea. Previene las fiebres y tuberculosis. Algunas personas las recomiendan contra el paludismo y la rabia. Regenera la piel en casos de quemaduras leves  y reblandece y desaparece los callos. Quita la sed y la boca amarga…


Horacio

Ataque por parte de Horacio:
Si alguien con limpia mano alcanzase el cuello de su padre hasta darle la muerte, que ese tal coma ajo más ponzoñoso que la cicuta venenosa. ¿Qué toxico es este que roe mis entrañas? ¿Es que acaso los ajos fueron abonados con sangre de víboras? Es de admirar el valiente y duro vientre  de los segadores que con placer lo toman. Que Medea se sirvió del ajo para vengarse de la concubina de su amado enviándole presentes impregnados  con tal fatal aroma y lo usó igualmente como treta, antes de su marcha contra la sierpe con alas, para reducir el yugo de los indomados toros, untando para ello con ajo a Jasón, caudillo de los argonautas, quien así pudo acercarse  a los toros y reducirlos. Jamás un ardor tan grande  como el que se siente en mi vientre, cayera de los astros sobre tierra conocida, ni la túnica empapada en sangre que causara la muerte de Hércules ardió con mayor llama  que arde ahora mi vientre. Te suplico Mecenas no vuelva a darme  otra comida como esta y si antojadizo apeteciese un guiso con ajos, como mal sólo te deseo  en venganza que tu dama rechace tus besos y aparte su boca y  se refugie  en el extremo de la cama.

El Jurado tiene la palabra

Flaubert y sus mujeres

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Las mujeres hicieron a Flaubert el novelista. Y también lo deshicieron sentimentalmente. De esta retacería de amores Flaubert hizo dos grandes novelas; Salambó y Madame Bovary. Al igual que Goethe, y como no pocos jóvenes con inclinaciones escatológicas, con facilidad empezaba amores sólo para asistir luego de un corto tiempo  a la muerte del mismo.


Salambó es la obra maestra de Gustavo Flaubert. Habla del amor en los escenarios formidables de la política y la guerra. Pero Madame Bovary ha impactado al mundo porque su leitmotiv es absolutamente antropocéntrico. Madame Bovary no es la rebelde de  la sociedad. Es sólo la víctima de sus propios aburrimientos.


Madame Bovary ha impresionado porque relata de alguna manera su vida llena de aburrimiento. Busca llenar su vacío con los momentos intensos junto a León. Después de eso caerá en el gran vacío del que ya no hay regreso. En realidad Madame Bovary es un Frankstein que Flaubert ha armado de las mujeres que conoció, amó dejó o lo dejaron. Un poco de esta, otro poco de aquella. El mismo Flaubert le agrega otro parche, de él mismo, al declarar: “Madame Bovary soy yo mismo”. Y su biógrafo Jackes Suffel  (Gustave Flaubert, Fondo de Cultura Económica, México, 1972) agrega: “Contiene mucho de verdad. Madame Bovary se aburre, se muere de tristeza, sueña en grandes espacios, soles desconocidos, amores novelescos dignos de Scherezada. La mediocridad burguesa le produce horror. Todos esos sentimientos los encontraba en su alma Flaubert”.

Madame Bovary es  de ese tipo de  mujeres, dice el propio Flaubert, que “nunca han sabido resistir a nadie”.Aquí el modelo en la vida real es Louise Pradier. Una mujer bella, viuda con mucho dinero que le dejó sus esposo “al que engañó hasta la saciedad…Ella se conoce bien y decía: Nunca he sabido resistir a nadie”.

Las aventuras de Madame Bovary en veinte pueblos no la dejan satisfecha, con experiencias que aun en la ancianidad recordara con deleite. No. Ha vivido así porque en realidad es una neurótica que buscaba llenar vacíos con otros vacíos. En ella no hay sociedad, espiritualidad ni intelectualidad: “Cansada del adulterio y de sus duplicidades, se suicida, en fin de cuentas por neurastenia”.

En cada mujer Flaubert creía descubrir la vida y al final sólo tenía la quiebra sentimental. Los amores inconsistentes han enseñado mucho al novelista. Era frecuente que la falta de dinero en ellas hiciera un tema que calaba las situaciones. En realidad Madame Bovary escapará de esta vida por no encontrar con que llenar su existencia. Intentó hacerlo por medio del erotismo pero fue en vano. Acabó más aburrida.

 Entonces es cuando Flaubert agrega el elemento de la falta de dinero en Madame Bovary para reforzar la idea de la huida final: “Sólo después de largas reflexiones, se decidió el novelista a complicar la situación de su heroína, con dificultades de dinero, que acaban de precipitar la decisión fatal. La gravedad de las cuestiones de dinero, Flaubert había podido medirla, frecuentemente, entre quienes le rodeaban. En casa  de los Schlésinger, por ejemplo, o en la de Louise Colet, siempre necesitada. Pero, en esto, había de ser la señora Pradier quien, más que nadie, le documentara”.

Salambó
La experiencia para escribir Salambó también esta hecha de decepciones pero ahora  en el campo de las ideologías. Sus experiencias parisinas nos recordarán más tarde los cambiantes intereses que mueven a los ejércitos mercenarios de la Cartago de Salambó.

En una etapa temprana de su vida Flaubert, en compañía de  algunos de sus amigos, se sintió llamado a ignorar las costumbres de la sociedad tales como el matrimonio, estudiar una carrera, las ortodoxias de la religión y la moral, ser para una sola mujer. Todo eso era terriblemente burgués. Jacques Suffel, el autor mencionado de la biografía de Flaubert, escribe que eran “burgueses que despreciaban a burgueses, románticos que se burlaban de los románticos”.Casi todos sus libertarios amigos de esa época la vida les va diciendo cómo es la jugada y uno a uno va entrando a la vida de la sociedad con el inevitable sarcasmo de los que siguen. Uno de ellos se llama Henry: “Henry se casa y se convierte en despreciable burgués”.

W.Stekel, psiquiatra, al referirse a ciertos rebeldes que luchan contra la autoridad y toda ley,dice: " Después de un período de rebelión contra la moral  consagrada,estos individuos se vuelven burgueses limitados que retornan a la moral  de sus padres y que incluso la exageran." (La mujer frígida,Ediciones Imán, Buenos Aires, 1956).

Se encontraba en Paris  y los gobiernos se sucedían con increíble rapidez. Eran, dice Flaubert, refriéndose a la revoluciones parisinas de 1848: “gobiernos al tuntún”. Por su privilegiada observación de escritor y por su reiterado trato sentimental con lo femenino, Flaubert conoció a la mujer desde la romántica, la erótica, hasta la que “Peroraba apasionadamente” en los mítines revolucionarios, cuando por todas partes en Francia “se plantaban árboles de la libertad pero casi no se trabajaba y se hablaba en exceso”.

Flaubert puede observar de cerca que un tal Senard organiza mítines de oposición en contra del gobierno. Triunfa su revolución y su partido. Ya como procurador general cuando otros opositores levantan barricadas en contra de su gobierno, Senard recurrió al ejército. Entre los amotinados hubo cuarenta muertos: “Mientras tanto, en París, el pueblo se había arrojado a la guerra civil con una furia increíble, y había ahogado  en sangre aquella República, a la que había  deseado fundar sobre la libertad y la igualdad”.

En esta etapa de su vida Flaubert fue madurando experiencias para su novela Salambó.

Salambó es la deslumbrante novela, llena de exquisitos perfumes orientales, que llenan los campos de cadáveres dejados por los ejércitos mercenarios que defienden Cartago, la rival de Roma. Requirió de Flaubert un trabajo de investigación histórica y arqueológica muy minuciosa.

Salambó es una mujer tan erótica  como Madame Bovary. Pero es la gran sacerdotisa que no puede mezclarse con los humanos ni estos pueden acercarse a ella. Hasta que conoce a Matho. Un guerrero mercenario al servicio de Cartago. Pero, ahora las cosas ya se han complicado pues Matho se ha enamorado de Salambó y ésta de él. La república ya no paga a los mercenarios y estos se han vuelto contra Cartago.

 Los amantes se encuentran así en bandos contrarios. Al final de tanto movimiento de los ejércitos Matho decide volver a ver a Salambó. Pero el pueblo de Cartago ahora odia tanto a Matho que el regreso significa morir a manos de la turba. Salambó también lo sabe. Entiende que Matho morirá si regresa  pero también sabe que ella no podrá vivir sin Matho…

Flaubert escribió mucho. Cartas, novelas inéditas… Pero Salambó y Madame Bovary fueron sus grandes mujeres… Nació Gustave Flaubert  en Ruan, Alta Normandía, el 12 de diciembre de 1821, murió en  Croisset, Baja Normandía el  8 de mayo de 1880. Fue un escritor francés. Está considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su primera novela publicada Madame Bovary y, no tanto por su mejor obra Salambó. También es célebre  por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de "la palabra exacta". A este respecto Flaubert se quejaba: “Se hacen libros sin inquietarse por las frases”.

Estamos aquí con un panorama fascinante histórico-mítico-literario.

Eneas escapa de la destrucción de Troya y se dirige hacia la Península italiana con la idea de hacerse fuerte y regresar por la   revancha  contra los griegos. Lo jura ante  sus dioses troyanos. Pero no puede dirigirse a ningún puerto de Sicilia ni de la "bota" debido a que desde tiempo los griegos han establecido colonias en esa parte sur de la Península.

Va a dar a Cartago, enemiga de Roma, por la costa  africana con la idea de lograr alguna alianza con los cartaginenses. Permanece algún tiempo en Cartago. Surge un idilio entre Eneas y la reina de Cartago, Dido. Pero Eneas debe cumplir su promesa  hecha a los dioses troyanos y parte hacia la Península. De decepción la reina Dido se suicida. Hasta aquí el dato histórico. Algo de esto se puede encontrar en la interesante,   obra de R.H. Barrow, Los romanos, Fondo de Cultura Económica, México,2014.

 El que conoce la no menos fascinante novela de Flaubert, Salambó, encontrará mucha semejanza con el dato histórico. Amílcar Barca, los mercenarios al servicio de Cartago y después, cuando ya no hay paga, esto se vuelven contra Cartago, etc. El mismo Flaubert dijo que para escribir su novela fue a Cartago, ahora Túnez, y se documentó leyendo trabajos de arqueología y de historia.

























 

Garcés, libro de matemáticas prehispánicas

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Título: Pensamiento matemático y astronómico en el México precolombino
Autor: Guillermo Carces Contreras
Editado por: Instituto Politécnico Nacional, México
Año: 1982
Págs. 352




Es la presente obra un trabajo de investigación científica avalada por el Instituto Politécnico Nacional. Algunos de los títulos académicos del autor son Doctorado en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, en las disciplinas de Filosofía de la Ciencia e Historia de la Ciencia. Maestro de la  Escuela Nacional  de Antropología e Historia y de diversas facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El sistema de racionalización numeral que surgió en la civilización olmeca, en  América central, fue con la estructura vigesimal.”Con números de valor de posición y la aplicación del cero, durante un periodo que queda situado varios siglos antes de nuestra era”. Respecto al cero: “Su mera concepción y su uso, caso único en el Nuevo Mundo, como señala Morley, resulta un portentoso adelanto del orden abstracto”.

Estatuilla de Tuxtla tallada en nefrita (tipo de jade).




Donde está plasmado este mecanismo de los números y el cero es en una estatuilla de apenas 18 centímetros de alto por 20 centímetros de circunferencia. Es la extraña representación de un hombre-pájaro, de material de jadeita. Se le conoce como la “Estatuilla de los Tuxtlas  “en Hueyapan, sur de Veracruz,  con una serie de puntos y barras: “La inscripción es  excepcionalmente importante por su extensión  y por provenir  de la zona metropolitana olmeca…La pieza fue traslada al Museo de la Universidad de Pensilvania y estudiada por Holmes en 1907 y en 1916…”


 Para los que no estén familiarizados con esta parte del planeta comentaremos que la civilización olmeca fue donde brotó la chispa de la ciencia y la cultura tales como religión (en torno de la cual se iba a desarrollar todo lo demás), arquitectura, escultura, astronomía. De esta parte irradiaría hacia lo que ahora conocemos como el área maya. De hecho hacia  los países que hacen el centro de América. Toda esta región es algo así como la Hélade para la cultura occidental. En el centro de America surgió el inmensurable testimonio cultural indio  conocido como Popol Vuh.










Fecha en Cuenta Larga: marzo de 162 dC (8.6.2.4.17). Wikipedia.

De hecho todo eso   es el área maya y posteriormente, todavía en tiempos prehispánicos, en Yucatán,México, y Guatemala, siguieron desarrollándose estas disciplinas. Hasta culminar, para la época prehispánica, con las matemáticas astronómicas de la civilización azteca con el monumento conocido como “Calendario Azteca”, actualmente en el Museo Nacional de Antropología de Historia, en la ciudad de México: “La Piedra del Sol, magno monumento  de la escultura mesoamericana, llamada comúnmente el calendario Azteca, es la culminación de la Astronomía del México Precolombino. No sólo encierra en el intrincado mecanismo de sus combinaciones  centenares o miles de cálculos siderales, calendáricos y correlacionales, sino que es una obra maestra de la escultura antigua”.


 Calendario Azteca.Museo Nacional de Antropolgía, ciudad de México. Foto de julio de 2011


La obra está estructurada en tres partes: 1 Los numerales en las civilizaciones del viejo y el nuevo mundo,2) La tradición matemática y astronómica mesoamericanas, 3) La madurez de la astronomía mesoamericana.

Hasta la fecha de la publicación de este libro se habían descubierto seis estelas en la región del sureste de México y parte de Guatemala, que es donde está situada el área maya. La más antigua, conocida como Estela 2, de Chiapa de Corzo, en Chiapas, México, data del 7 de diciembre del año 35 antes de Cristo.

La que le sigue en antigüedad es la estela 3 de Tres Zapotes, Veracruz, México, con antigüedad del 2 de septiembre del 31 antes de Cristo.

Sobre estas estelas, dice el autor: “anteceden 911 años la primera y 907 años la segunda, a la más antigua inscripción de la India que contiene el cero matemático…”
Acercamiento


El autor, Dr. Garces Contreras nació en el Puerto de Veracruz,el 6 de marzo de 1917. En septiembre de 1990 el IPN le rindió   homenaje póstumo en una ceremonia en la que se dio a conocer la reedición de su obra aquí comentada.

P.D.
Tal vez no sobre decir que este trabajo nada tiene que ver con trabajos líricos de esoterismo ni creencias apocalípticas que a últimas fechas se han referido al área maya.

 El 5 de diciembre del 2012 apareció publicada por Internet una nota aclaratoria relacionada con esto del fin del mundo supuestamente anunciado por los mayas:


“La NASA informó que, en las últimas semanas, su blog "Ask an astrobiologist" recibió más de 5.000 preguntas de ciudadanos que temen que se cumpla el supuesto apocalipsis maya el 21 de diciembre. 
"Se ha hecho una mala interpretación del calendario de los mayas. Ellos no se referían a una jornada apocalíptica; eso es una fantasía fabricada", aseveró el astrobiólogo David Morrison, obligado a calmar a los más asustados y a explicar por qué no hay nada que temer en las próximas semanas.  El científico recibió un amplio número de correos de personas preocupadas por lo que pueda suceder, especialmente jóvenes y niños. Algunos dicen que no pueden comer o dormir por su angustia y, lo que es mucho más grave, incluso algunos han expresado tendencias suicidas. "Para muchas personas esto (el fin del mundo en 2012) resulta una broma, otras lo ven como un misterio, pero hay algunas que están verdaderamente preocupadas", dice el astrobiólogo. En cuanto a la idea que algunos tienen sobre la aparición del planeta Nibiru, el cual supuestamente chocaría con la Tierra, Morrison también la descartó.”








Shakespeare y Otelo

Es una tragedia motivada por  los celos que siente  Otelo hacia su esposa Desdémona
Al asunto de los celos no es que se quiera mucho a la persona que se cela sino que se quiere mucho a sí mismo el celoso. Se adora. Tiene expresiones como estas refiriéndose a Desdémona su esposa: “También es suyo mi honor”, “Pedazos quiero hacerla. ¡Engañarme a mí!” Los celos nunca son razonados. Son celos porque lo son, monstruo que se devora a sí mismo” dijo Emilia, la esposa de Yago. Los celos son el punto central de esta tragedia. Rebasada la medida necesaria que nos dicen los antropólogos para la cohesión familiar y social, el agua entra por las fisuras de la roca más compacta y acaba erosionándola.

Es un egoísta el celoso  pues impide la libertad de la otra persona. Para que esto pueda darse se necesita que la contraparte tenga algo de masoquista. Muchísimas contrapartes, en la vida de todos los días, por lo general mujeres, no les gusta sufrir y, por diversas razones, aguantan hasta que la liga se ha estirado al máximo y finalmente  viene el rompimiento. En ocasiones es por la engorrosa vía legal. En otras, como en La Carta de Maugham, o como en esta obra de Shakeaspeare, por la vía violenta. El psiquiatra W, Stekel dice, en La Mujer Frígida, que se van dando pequeñísimos detalles de disonancia en la pareja hasta que un día el conflicto estalla con incontenible violencia. 

Desdémona no tiene absolutamente ningún impedimento de orden económico ni social para dejar a Otelo cuando éste empezó a  insultarla con sus celos. Su familia es de las más encumbradas en el gobierno de Venecia. Y en  el medio al que pertenece hay al menos media docena de guapos y distinguidos galanes que suspiran por ella. Pero ella ama a Otelo.  Y es sincera cuando aduce su enorme amor por el moro.  Pero su capacidad de sufrimiento tiene algo de sospechosa. En una escena dice: “Lo amo con tal extremo que hasta sus celos y sus furores me encantan”.

La inseguridad por parte de Otelo lo hace presa fácil del intrigante Yago. El calibre de Yago como intrigante es de los que intrigan a través de hablar bien de su víctima…Es de tal naturaleza que cree que todo en el mundo “de arriba” está mal puesto y él se siente llamado a señalarlo: A una pregunta que Desdémona le hace, Yago contesta: “No me desafiéis, señora, porque no acierto a decir nada sin punta de sátira”.”

Casio, uno de los personajes centrales, tiene una novia que se llama Blanca. Yago se las ingenia para que, platicando de ella, Otelo crea que se refiere a Desdémona. Para hacer un símil, Yago en la intriga amorosa se desempeña con igual habilidad que Fouché en la intriga política en e l contexto de la revolución francesa y Napoleón. Yago utiliza a Rodrigo para que coteje a Desdémona. Y también a Miguel Casio para que Otelo entre en celos.

Otelo es un general al servicio de la república de Venecia. Y Yago su alférez. Este le pide a aquel que lo ascienda a teniente. Por algo que no se especifica Otelo eleva a otro, llamado Miguel Casio. Esta situación va a despertar  en Yago  todo un potencial de intrigante que trabajará desde ese momento para causar mal a su superior, y al mismo Casio. Pero no lo hace de manera frontal sino por medio de ir incubando celos para predisponerlo  en contra de Desdémona. Y también con sus amigos y su suegro de Otelo, Barbárico, a base de murmuraciones calumniosas. Otelo es de procedencia africana y con frecuencia Yago se refiere a él  en su ausencia como “el moro” o “el de los labios gruesos”.


Aristóteles, en el capítulo sobre la amistad, en su obra Gran ética, ya había señalado, hace veinticuatro siglos, “el que odia  es el enemigo cercano, que echa por tierra hasta los méritos reales del otro”.

Pero también hay en Yago algo contra las mujeres que a la postre no se sabe a quién odia más si a Otelo por no haberlo ascendido de rango o a Desdémona por ser mujer. Le confiesa a Rodrigo, su cómplice en el juego de los celos contra Otelo: “Antes de ahogarme por una mujer, me convertiría en mono”.

Yago y Rodrigo se confabulan para meter ruido en el matrimonio de Otelo y Desdémona. Yago por su odio a Otelo y Rodrigo porque desea a Desdémona. En términos de la maldad, es el que más cerca está el que  puede hacer daño a otro. Nadie se confía a un enemigo, pero  a un amigo sí. Yago lo dice: “Él me estima mucho, así podré engañarle mejor”. En especial si el intrigante se encuentra con alguien que cree en la buena voluntad de la gente. Habla Yago: “el moro es un hombre sencillo y crédulo, a todos cree buenos, y se dejará llevar del ronzal como un asno”. 

En esta obra son frecuentes las frases filosóficas que han hecho pensar a los eruditos que Shakespeare aquí acusa fuertes influencias de Séneca, el estoico del imperio romano de tiempos de Nerón.

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Al final, por intriga de Yago, Casio pierde su puesto de teniente de Otelo. Para tratar de recuperar su empleo Casio acude a Desdémona para que interceda por él ante Otelo. De esta situación se sirve Yago para meter ideas a Otelo en el sentido que Desdémona y Casio se ven en sitios apartados. Sin malicia y llena de buena voluntad de rescatar el empleo para Casio Desdémona intercede por aquel. Lo cual contribuye a que Otelo sospeche cada vez más.

Otelo se encuentra enloquecido por los celos y cree en justicia agradecer  a Yago por todas las revelaciones que éste ha hecho de la infidelidad de Desdémona. Le concede el cargo de teniente que siempre buscó y que tenía Casio. “Yago, desde hoy será mi teniente” le comunica Otelo

Finalmente Otelo ya no puede soportar esa carga terrible de los celos y da muerte a Desdémona. Yago se les ingenia para que Rodrigo su cómplice mate a Casio pero este responde defendiéndose y da muerte a Rodrigo. Cuando todo parece  ajustarse a  los cálculos perversos  que  Yago a elaborado y puesto en practica, Emilia, la esposa de éste descubre toda la intriga  a las autoridades y es metido en la cárcel.

Al descubrirse todo, Otelo no puede soportar el dolor de haber dado muerte a su esposa, que mucho quería, y se da muerte. Lo último que dice es :“me dejé arrastrar como loco por la corriente de los celos”.

El axioma de Tucídides

Tucídides (460-396? a.C)

Es la experiencia para prevenir y  sucede por el fenómeno de la repetición.
Julián Marías, moderno filósofo español, dice que nada se repite y la historia sigue una dirección lineal. Tucídides, pensador griego de la antigüedad, cinco siglos antes de Cristo, cree que muchas cosas se repiten y eso es la base de la experiencia, la cual nos permite prevenir.

El proceso completo es la experiencia y la prevención. Con frecuencia se tiene la experiencia pero no se previene. Un ejemplo personal es la borrachera que deja una resaca espantosa. Y para el otro fin de semana la experiencia se repite. No se cerró el axioma.  El año pasado se desbordaron los ríos y causó muertes pero no se puso remedio y este año se volvieron a desbordar los ríos. Tampoco se hizo caso del axioma.

Los griegos de la antigüedad creían que un hombre que ha vivido cuarenta años ya lo ha visto todo. Si se espera a vivir otros cuarenta asistirá a una repetición de los primeros cuarenta.

 Bastaría abrir la ventana exterior de nuestra casa para comprobar en septiembre que la historia, en este caso de  la atmosférica, se repite cada año.  En el verano de 2010 en México se  desbordaron los ríos del sureste y se desgajaron las laderas de las montañas habitadas. Fueron afectadas miles  de familias y cientos de personas murieron. Los anteriores  veranos mexicanos también fueron desastrosos. El axioma no se completa: hay experiencia de la repetición atmosférica pero no prevención  suficiente de la planeación humana.

La ciudad de La Plata,situada al sureste de Buenos Aires, República Argentina,y de unos 750,000 habitantes, fue devstada por las inundaciones que causaron 51 muertos.A la sazón los habitantes habían registrado ya tres inundaciones: el 27 de enero de 2002,el 3 de marzo de 2005 y en abril de 2013.Cientos de personas perdieron sus casas,automóviles y demás pertenencias.La gente dijo a los medios que "se han multiplicado los informes sobre la neecesidad de acometer obras de infraestructura.(Diario El País, de España,6 de abril, 2013,Pág.6). No se cierra el axioma.

Existen situaciones más complejas pero son la misma cosa. Cada año en septiembre recordamos en México los sismos de 1985. La celebración que hacemos de esta tragedia consiste en la inmensa muestra de solidaridad que el pueblo mostró en esa ocasión rescatando heridos y cadáveres. Pero se trata de una solidaridad emocional, no consciente.

 Si no toda la población, sí la mayoría va por la calle arrojando basura. Desde un pequeño papel, un envase de refresco, hasta bolsas que trajo de su casa para arrojarlas al camellón de la avenida o en la esquina de la calle. O es frecuente ver que sacan a sus perros para que hagan sus necesidades fisiológicas en la calle. Con el resultado que miles de toneladas obstruyen cada verano las coladeras del drenaje, sube el nivel del agua un metro o dos, se mete a las casas, los muebles empiezan a flotar, a deteriorarse y las familias, por miles, tienen  que refugiarse en los albergues que para el efecto abren los gobiernos y entre tanto los amigos de lo ajeno se llevan las pertenencias de las casas solas.

 Los gobiernos de los estados no desarrollan las  obras de infraestructura suficiente, los ríos vuelven a desbordarse y otra vez esperar que se declare zona de desastre para recibir los fondos de dinero correspondientes…  Hay devoción en  viajar en vehículo particular y no en trasporte público. Con el resultado que el incremento de la temperatura local, sumada a la global, desaparecen en la distancia la nieve de los glaciares de las altas montañas, ya no desciende el agua de descongelamiento de la nieve, mueren especies y los campos ya no producen

En las universidades hay cientos de académicos con treinta y cinco,  cuarenta o cincuenta años de laborar, con los mejores sueldos posibles para esa categorias, y no se jubilan. No dejan los lugares para ser ocupados por los jovenes egresados de esas mismas universidades que no encuentran oportundades de trabajo en niguna parte.

¿Esto es solidaridad? Las experiencias patológicas  a posteriori son muchas pero hay despilfarro de las mismas al permitir que se vuelvan a dar.




Tucídides  fue un político destacado de Atenas durante el periodo llamado siglo de Pericles (siglo V a. C.), que llegó a dirigir la facción conservadora o aristocrática, opuesta a la facción popular o democrática de Pericles. Jaeger  en Paideia dice que Tucídides empezó su “pesquisa” de datos que se repetían  a base de empirismo y de construcción lógica. A Tucídides  se le tiene como el creador de la ciencia política. Observaba que el fenómeno de la guerra se repite. Se refiere a la guerra de Troya cantada por Homero que es su modelo y también a la del Peloponeso.  El fenómeno bélico se repite pero la prevención ante tales acontecimientos es la que no se repite. Cada quien tira por su lado y es el factor que aprovecha el enemigo para ganar terreno. Tucídides, dice: “Temo más nuestras propias faltas que los golpes de nuestros enemigos”. Y agrega: “Ello es esencial para el político, pues sólo es posible una acción previsora y sujeta a plan, si en la vida humana, en determinadas condiciones, las mismas causas producen los mismos efectos. Esto es lo que hace posible una experiencia y con ello una cierta previsión del porvenir”.

Schiller y Juana de Arco

Es probable que en la historia no haya una piedra de contradicción(  Julio Cesar,Napoléon,  Moctezuma, Adolfo Hitler, Santa Anna) como lo es Juana de Arco.

El asunto es la guerra que sostiene Francia contra Inglaterra. Relata del peor momento pues el territorio francés  ha sido dominado en buena parte, los ejércitos están desmoralizados, la economía precaria y la corte actúa de manera como si estuviera en una fiesta y no en una guerra.

Estamos en Domremy, Francia, de  1412 -  1431)  Nació Juana  en el seno de una familia campesina. La historia  transcurre durante el sangriento conflicto enmarcado en la guerra de los Cien Años que enfrentó al delfín Carlos, primogénito de Carlos VI de Francia, con Enrique VI de Inglaterra por el trono francés, y que provocó la ocupación de buena parte del norte de Francia por las tropas inglesas y borgoñonas.

Es el tiempo en que en su aldea Juana cuidaba rebaños de “un modo nunca visto” dice Schiller (La Doncellas de Orleáns, Federico Schiller, editorial Porrúa, México, prólogo de Alfredo S. Barca, octubre 2004).Y así será más tarde, cuando luche en contra del inglés que invade su tierra francesa: “De un modo nunca visto”.


Al leer la lucha de Juana en los libros no causa mayor sorpresa pues en los libros hasta las fantasías llegan a ser asuntos comunes. Pero si llevamos este asunto al terreno de la realidad resulta del todo imposible. Aun el más escéptico  tiene que aceptar que aquí la causalidad fue alterada.

Se presenta ante los altos mandos del ejercito y les dice a los comandantes franceses y al rey:”Yo voy a dirigir sus ejércitos y vamos a ganar la guerra”. Nadie lo hace y menos una muchacha campesina. Ni siquiera un soldado raso la dejaría siquiera franquear las puertas del campo militar.  Ahora imagine alguien  a una jovencita campesina, no importa de cual país se trate, analfabeta y sin zapatos, según la presentan así algunos grabados, y ajena por completa a la vida de la ciudad y sobre todo a la vida castrense, que es el contexto donde va a actuar.

Y, sin embargo, todo eso sucedió en la realidad. Talbot, el general de los ingleses, más tarde exclamará incrédulo: “ ¿Habrá de arrebatarme una mujer mi fama de gran capitán?”

Alguna ciencia del comportamiento humano se sale con suma facilidad al declarar que era esquizofrénica: escuchaba voces o veía imágenes de una Virgen que le hablaba comunicándole su misión, no de santidad, sino de guerra.


 Su controvertida existencia dio pie para diversas interpretaciones: frígida, lesbiana…Una mujer que hace hazañas de los mismos hombres, o que incluso los rebasa, el juicio es que se parece a los hombres. Esto dicho por los hombres tiene la intención de  una inmensurable ofensa de género. Una mujer no puede tener acceso a la región de los inmortales, mejor enviarla al rincón oscuro  de las patologías. Las mujeres, como decía el mismo  Tibaldo de Arco, el padre de Juana, son para el matrimonio. La lectura que entonces se le daba al matrimonio era por demás desvalorizada. No de educadora de sus hijos y de la humanidad sino de simple  e instintiva sierva del hombre.

Esto sucedió en plena Edad Media en la cual había la creencia muy arraigada que sólo las brujas podían ir más allá del pensamiento lógico que se maneja bajo las leyes de la causa y el efecto. Tal es el volar o trasformarse en alguna figura de animal…Al final la condenaron a morir en la hoguera bajo el cargo de hechicera. Todos fueron responsables de tal sentencia. Los príncipes que se hacían la guerra acabaron dándose el abrazo de reconciliación dejando los campos sembrados de cadáveres de soldados de ambos bandos. A la postre Juana ya era un estrobo  hasta de los propios a los que defendía, de su rey, su reina, sus generales  y enemigos y aun la misma Iglesia. Desconcertados, unos por haber sido derrotados, sus generales franceses por haber sido rebasados y la Iglesia misma por no haber creído en su momento que era enviada del cielo. Por si algo le faltara a la sentencia de Juana, siglos más tarde los movimientos feministas siguen sin reivindicarla. Tardíamente Roma lo hizo y la elevó a los altares.

Algo más imposible, y de lo que se ha agarrado la psicología, es del todo inabordable para el humano y es el control de  la feminidad. Las pulsiones son inconscientes y ella las lleva a la superficie. Alfredo S. Barca lo dice en su prólogo”: el drama intimo  radica en la sofocación de la feminidad de Juana, en su renuncia  al amor y a la maternidad y, en suma, a su destino de mujer, para realizar la gran gesta que el cielo le impone” Juana misma repite lo que la Virgen le dice: “ Ve a dar testimonio de mí en la tierra. Revestirás tus miembros  de metal, y cubrirás de acero tu delicado pecho. Jamás arderá en tu pecho la llama del amor humano, ni vivarás en ti ilícitos deseos, más yo te haré ilustre en la guerra entre las demás mujeres”.Más adelante Montgomery, un guerrero inglés, se siente atraído por Juana pero ésta lo para en seco: “No invoques mi sexo; no me llames mujer. Como el espíritu inmaterial, sin lazo alguno con la tierra, no tengo sexo; bajo esta armadura  no late un corazón”.  Juana es consciente de  sus limitaciones humanas y en el campo de la guerra que desconoce por completo. Pero  siente que ha sido señalada por el cielo para enfrentar a los ingleses invasores y salvar a Francia. En una   de sus arengas se refiere  a sí misma: “con ella estará el Señor, el Dios de los ejércitos, que elegirá para mostrarse la más tímida de sus criaturas, y se glorificará en una flaca doncella, porque Él es todopoderoso”.

¿Cuántos políticos han actuado de semejante manera al sentir que tiene una misión que cumplir? ¡Cuántos investigadores científicos lo ha  sentido tras del microscopio!. Poetas, escritores o los van Gog o los Modigliani…

¿Es diferente el estado de ánimo de Juana que el del militar moderno que va a la guerra para el que sólo importa luchar?. Para lograr ese estado de ánimo, necesario para la guerra,  se ha olvidado de todo. Para defender los valores en los que cree ha dejado atrás su matrimonio, sus hijos, su sexo, su cordura, su porvenir, su seguridad. Su vida misma va en prenda.¡Todo! En la medida que se olvide de todo eso podrá salir victorioso y, tal vez pueda regresar! Los que han quedado en la seguridad podrán ponerle todas las etiquetas pero él habrá vencido, o no. O tal vez habrá caído, como Juana, en las garras del enemigo y lo ate en el poste de la hoguera. Como lo hicieron con Juana. Nadie más que un soldado, sea de la bandera que sea, puede comprender mejor la actitud de Juana.



Este relato guarda aun otro imposible y otra historia. Schiller es protestante. Logra con su genio de filósofo, poeta e historiador, una obra maestra de un personaje de la Iglesia de Roma. Cuando pensó presentar su obra los conocidos le recomendaban que no lo hiciera en la parte de Alemania donde la población protestante es mayoritaria sobre la católica. Pero él se empeñó que así fuera. El éxito de la representación fue de tal medida abrumadora que, cuenta alguien que asistió esa ocasión al teatro de Leipzig: “Cae el telón y un grito de júbilo atruena el recinto ¡Viva Schiller! La orquesta tiene que secundarlo con trompetas y tambores, hasta que por fin se levanta  la conmovedora figura  del autor para inclinarse agradecido ante la platea, visiblemente emocionado. De nuevo estalla el júbilo, al que sólo ponen fin  la reaparición de Talbot (el general inglés) y el hecho de que se recogiera el telón. La gran plaza frente al teatro y el espacio hasta la puerta de Ranstadt quedaron colmados por la multitud apretujada. Cuando salió Schiller  se le abrió de inmediato  una senda. Los hombres se quitaron los sombreros y así pasó el poeta, llevando de la mano  su hijito Carlos, entre la multitud de sus admiradores descubiertos, en tanto que por detrás los padres alzaban  a sus hijos diciéndoles: “Ese es”.Nunca, cometa otro testigo de la escena, un poeta, ni siquiera un príncipe o un monarca han sido recibidos de manera semejante”. 

Sta. Juana de Arco en Notre Dame, donde fue beatificada.
“En 1456, Juana de Arco fue rehabilitada solemnemente por el papa Calixto III, a instancias de Carlos VII, quien promovió la revisión del proceso. Considerada una mártir y convertida en el símbolo de la unidad francesa, fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920, año en que Francia la proclamó su patrona”.

Parece que Juana de Arco es una "santa de guerra" protectora de Francia. Así como una nación tiene "guías seglares  de tiempos de guerra" y otros "guías seglares  de tiempos de   reconstrucción", así Juana volvió a aparecer, de alguna manera, en el tiempo de la jubilosa  posguerra de Francia  contra Alemania. Pero una posguerra jubilosa que anunciaba otro periodo de guerra para Francia más intenso que el que acaba de pasar... Más de un francés debió de voltear sus ruegos hacia Juana...



Irónicamente algunos franceses han disiminuido la figura de la francesa Juana, libertadora de Francia. Y otros, ingleses, enemigos históricos  de Francia, le han  hecho decididos panegíricos. El francés Anatole France, figura destacada de la cultura francesa, la ha llevado al plano psiquiatrico de una muchacha nerviosa al punto de una acusada neurosis con serios desarreglos hormonales. G.H.Chestertón, gran pensador de la cultura inglesa, tiene el siguiente reconocimiento de Juana, en refutación directa a Anatole France:      (Ortodoxia,Eitorial Purrua, México,Serie Sepan Cuantos,2007, Pág 35): " No temía (Juana)a un ejercito,mientras que Nietzsche, por lo que sabemos,pudo tener miedo a una vaca.Tolstoy solamente alabó al campesino;ella fue campesina.Nietzsche alabó al guerrero;ella fue guerrero.Ella, los derrotó a ambos en sus propios ideales antagónicos;fue más dulce que el uno y más violenta que el otro. No obstante,fue una persona perfectamente practica que hizo algo, en tanto que ellos, son feroces especuladores que no hicieron nada... Juana de Arco  no se turbó en la encrucijada ni rechazando todas las sendas como Tolstoy ni aceptandolas  todas como Nietzsche."

 Y otro de los  reconocimientos, tal vez el más grande por tratarse de un  pensador alemán de la talla de Schiller,fue la  tragedia escrita en su memoria: La Doncella de Orleáns"



Schiller publicó La Doncella de Orleáns en 1802.

La Edad Media y el caos

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Se trata de dos historias. La seglar  que se hunde en el caos y la religiosa cristiana que asciende y se extiende. Considerarla como una sola historia es lo que ha  llevado a una inmensa confusión, casi un galimatías de mil años, a los historiadores.

La Edad Media ha sido señalada como Temprana, Alta y Baja. Empezó cuando el Imperio Romano se colapsó. El proceso empezó con una imparable fragmentación del poder. Los ejércitos de cada región impulsaban a sus generales a hacerse del poder. O los potentados movían a los generales. A la vez, los invasores germanos encontraban cada vez menos resistencia e iban penetrando hacia Roma.

Los antiguos senadores romanos, los militares, los capitalistas de esa época, y los vencedores germanos y otros, fueron estableciendo cotos de poder regional que la historia conocería como señores feudales.

 Parte del poder, y a la vez protectora de las masas indigentes, con frecuencia la Iglesia chocó con eso intereses Rescató lo que pudo  del Imperio Romano y, reorganizándose, defendió las áreas centrales de Europa de las invasiones árabes y de las asiáticas.

 Y también tuvo que bregar fuerte en medio de los belicosos señores feudales, ya todos cristianos, de la misma Europa que continuamente se lanzaban unos contra de los otros para acaparar más poder.

 La Iglesia lo hacía lo mejor que podía resguardando sus intereses religiosos y con frecuencia quedaba bien en una parte pero frente a resentimientos con la otra parte. Piénsese, por ejemplo, en los tiempos de Juana de Arco cuando  los cristianos ingleses invadían  a los cristianos franceses….

Cuando finalmente el Imperio colapsó tuvo lugar un inmenso maremagnum de creencias, intereses, mitos y supersticiones venidos de todas partes (más o menos lo que sucede en la actualidad con las ciudades llamadas cosmopolitas, piénsese en México, Los Ángeles, Estados Unidos o Brasil, pero sin autoridad que ponga orden). 

Una sola institución se erguía en medio del caos y era la Iglesia de Cristo. Después de ser perseguida durante trescientos años fue declarada, por Constantino, religión del Estado o Imperio o, de alguna manera, oficial. Una Iglesia universal, o católica, no por su extensión geográfica sino porque en su seno caben los santos, los humanos y los demasiado humanos. 

Los que se consideraban puros guardaron su distancia y se organizaron religiosamente por su lado.


Biblioteca encadenada de la Catedral de Hereford, Inglaterra, fundada en el año 1079!
Se encontró así esta institución, en ausencia de universidades, escuelas y centros de educación de la antigüedad, en medio de una batahola tratando de civilizar y organizar,  como pudo, a donde iba penetrando las regiones del paganismo con su mensaje de espiritualidad.

En un mundo todo fragmentado, dividido, por los egos de los señores, y por el afán de  acrecentar su poder, atropellándose entre ellos y explotando de cien maneras a los pueblos, la Iglesia fue de hecho el punto de apoyo, el que buscó un  eclecticismo coherente, para lo que conocemos como cultura occidental. Una voz autorizada desde la filosofía, no de la teología, lo explica de esta manera:

"El Estado o poder público primero que se forma en Europa, es la Iglesia. De la Iglesia aprende el poder político que él  también no es originariamente sino poder espiritual, vigencia de ciertas ideas, y se crea el Sacro Romano Imperio. De este modo luchan dos poderes igualmente espirituales que, no pudiendo diferenciarse en la sustancia, vienen al acuerdo de instalarse cada uno en un modo del tiempo: el temporal y el eterno... Poder temporal y poder religioso..."
José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas, Cap. XIV.

 Literalmente la Iglesia se encontró con una tortilla caliente entre sus manos. Sus “armas” eran los Evangelios y la cultura griega con la que había polemizado por tres siglos. 

Enseñaba y, a la vez, aprendía. Destruía y, en la medida que sus frailes  eran sensibles e instruidos, conservaba  la antigua creencia pagana, la escribía y la guardaba en las bibliotecas de sus conventos. En ocasiones un celo excesivo reunía estos escritos y los desaparecía en la hoguera. Igual que hacen las dictaduras de todos los tiempos y de todos los colores que queman libros que no salen de sus imprentas.

Esta época vio aparecer las catedrales góticas, la Suma Teológica, La Divina Comedia y, al filo de la Edad Media, pero como producto de ella, la imprenta de Gutenberg, etc.

La Iglesia no  estuvo exenta de errores y de corrupciones. De ahí que la Iglesia misma encontrara necesario ir haciendo Concilios o, como se dice en lo seglar, congresos legislativos hacia  el interior de la Institución. Se convirtió en paradigma y, a la vez, fue blanco de muchos intereses. Como sea, seguía unida en tanto lo demás se desintegraba.

 Seguramente existían grupos esotéricos también desde la antigüedad pero eran de existencia tan  secreta que nadie ubicaba. En cambio la Iglesia estaba a la luz del sol y en medio de todo o, como se dice, en medio del siglo. Viviendo, a través de sus propios errores y de los ataques que le llegaban de fuera, la validez de las palabras de Jesús: "Estaré con ustedes todos los días..."

Ante un mundo tan abrumadoramente numeroso para catequizar, no había suficientes  sacerdotes. No era cosa de esperar a doctorarse en teología para empezara enseñar. Así fue como en algunos sectores de la Iglesia existió un clero  cuya preparación era deficiente.

Igual sucede en los docentes de la enseñanza laica. Ante más de cien millones de habitantes ese país no puede  esperar a doctorarse en filosofía para empezara impartir clases de enseñanza primaria (como sí sucede en la actualidad en países de economía sana y de veinte millones de habitantes...).

Como sea, aquella secta incipiente del pasado fue dando coherencia cultural a Europa y al mundo   con la cruz, primordialmente. Fue enseñando sus virtudes teologales y fue aprendiendo de sus errores humanos. 

En otros tiempos  hubo príncipes de la Iglesia que en ocasiones eran también príncipes del poder político.  Según las costumbres de las épocas hubo papas  vestidos de guerreros o de rey o, de antes de la institución del celibato, tenían familias propias como las habían tenido los mismos apóstoles. O, más atrás, los personajes   del Antiguo Testamento.: 

“Desde principios del siglo VII, el papado había acrecentado considerablemente su autoridad, gracias a la enérgica  y sabia política de Gregorio el Grande, Y poco a poco la Iglesia había ido adquiriendo una organización cada vez más autocrática y jerárquica debido a la progresiva aceptación, por parte de los obispos, de la autoridad pontificia. La conversión de diversos pueblos conquistados a la ortodoxia había permitido y facilitado esta evolución de modo que, al promediar el siglo VIII, el papado poseía una  autoridad que le permitía gravitar sobre la vida  internacional del Occidente con manifiesta eficacia” ( La Edad Media, José Luis Romero, Fondo de Cultura Económica,1995).

Y con la conquista armada de esos  imperios o reinos, el cristianismo romano y el espíritu de la Hélade se extendieron  por los continentes que se iban descubriendo. La Edad Media empezó a declinar cuando un solo pensamiento, el religioso, se enseñoreó de casi toda actividad humana. Nunca faltaron los filósofos pero abundaban los teólogos.

Entonces, desde el seno mismo de la Iglesia romana, y desde las universidades imperiales y pontificias, empezó a surgir  otra necesidad y se volteó la mirada hacia el Humanismo que dio pasó a lo que se conoce como Renacimiento. Laicismo no agresivo que enriqueció la cultura, con su vuelta  a los filósofos griegos, empezando desde los Presocráticos. Fue cuando los árabes se apresuraron a traducir a Aristóteles y los europeos a Platón-Sócrates, Plotino, San Agustín, Santo Tomás de Aquino…

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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