ALPINISMO, PREVENTIVO SOCIAL: A. CARREL





El confort (exagerada comodidad y descanso) de la ciudad puede incubar peligrosos narcisismos, anota Alexis Carrel, premio Nobel en medicina en 1912, autor del celebrado libro La Incógnita del Hombre. La gente ha olvidado ir a las montañas y se alejó de los formativos factores ambientales que dan los panoramas de la naturaleza.

 La manera  empírica de constatar lo anterior es observar en qué medida se han incrementado los centros de adaptación social y los hospitales psiquiátricos, las notas rojas de los asesinatos múltiples en colegios y universidades, y el incremento exponencial de las adicciones a drogas, ya sean  autorizadas por  la ciencia médica, ya por las drogas  prohibidas.

“El dolor es sano y el bienestar negativo.”Lo anterior parece una loca inversión de los valores dicha por Schopenhauer. Se refiere a que no somos conscientes de la salud cuando estamos sanos. Nos damos cuenta cuando ya hemos perdido la salud. Y entonces  el dolor se vuelve positivo porque nos obliga a buscar la salud.

Sólo un ejemplo de tantos  que se pueden citar. A los  60 ó 70 años de edad (en especial en las mujeres por eso de la descalcificacion por las menstruaciones)  las  rodillas están por demás deterioradas. Se dan cuenta que, con mucha anticipación, de manera preventiva, debieron  de informarse con la ciencia médica de substancias para prevenir la degeneración de los cartílagos (la glucosamina, por ejemplo). El dolor, al igual que la positiva  alarma del reloj despertador, nos hará buscar la solución que debimos haber buscado décadas atrás: “Así pues- insiste  Schopenhauer-, el bienestar y la dicha son enteramente negativos, sólo el dolor es positivo.” Y Carrel recomienda el alpinismo como medida preventiva, no sólo del individuo sino también, como consecuencia lógica, de la sociedad.
Alexis Carrel

Y tanto  Carrel, como Schopenhauer, nos advierten que hay una enfermedad más peligrosa que el cáncer, la diabetes y la hipertensión juntas, si esto fuera posible: se llama tedio.

Las mayores patologías personales y sociales aparecen porque alguien estaba aburrido. Hay varios orígenes del aburrimiento. Schopenhauer se refiere al que ya no tiene  necesidad de nada:

“Pero si todos los deseos se viesen colmados apenas se formulan, ¿con qué se llenaría la vida humana?, ¿en qué se emplearía  el tiempo? Pongan a la humanidad en el país de Jauja, donde todo creciera  por sí mismo, donde volasen  asadas las alondras al alcance de la mano, donde cada uno encontrara al momento a su amada y la consiguiese sin dificultad, y entonces se vería  a los hombres morir de aburrimiento o ahorcarse: a otros reñir, degollarse, asesinarse y causarse mayores sufrimientos de los que ahora  les impone la naturaleza.”

La palabra “aburrimiento” es sólo la costra que tapa la herida. En realidad es una patología compleja que requiere ser atendida por la ciencia psiquiátrica.

Puede empezar por un simple bostezo el domingo por la tarde. Es cuando Carrel dice que es hora de agarrar la mochila e irse a caminar por los bosques montañosos. El encuentro con la naturaleza, sus vientos helados, sus densas y misteriosas sombras nocturnas, y sus cálidas  luces brillantes del amanecer, insospechadamente bellas, nos despejarán el componente narcisista que andamos cargando.
El confort de la ciudad puede dar individuos muy cuidadositos consigo mismos. Es ahí donde empiezan a incubarse los peligrosos narcisismos cuyos resultados   solemos ver  manifestados en las notas rojas de los medios de información masiva.

Caminar por las montañas.

Siempre tendríamos un mundo mejor
en conducta y  sano por el ejercicio.
 Foto tomada del libro

Los Pirineos

de Patrice de Bellefon
 

 Otros pensadores parecen ir en la misma dirección. El español Juan Valera  le decía a Rubén Darío, el nicaragüense, refiriéndose a “los insensatos hermoseados por la industria e inventiva humana, que la molicie y el regalo de la vida moderna, los ha hecho muy descontentadizos.”

Y Zaratustra (el de Nietzsche), aprovechó que la gente se había reunido en la plaza para ver al bailarín caminar sobre  la cuerda, y decirle al pueblo: “¿Qué dice tu cuerpo de tu alma? ¿No es tu alma pobreza, suciedad y conformidad lastimosa…¿Qué es lo más grande que les puede acontecer? Que llegue la hora del gran menosprecio, la hora en que les hastíe la felicidad misma.”


El alpinismo (andinismo, montañismo) en la realidad persigue horizontes estéticos y filosóficos (no busco la cumbre para morir, la busco para vivir). Pero en algunos casos, como este del peligroso aburrimiento, puede ser terapéutico. Puede ser correctivo y, si se hace, de manera preventiva, con mucho tiempo, mejor.























LEER MUCHO, EN POCOS LIBROS: SÉNECA




Séneca
Cartas a Lucilio
Editorial Porrúa, México, Serie Sepan Cuantos,2006


“Lucio Anneo Séneca (Latín: Lucius Annæus Seneca), llamado Séneca el Joven (4 a. C.65) fue un filósofo, político, orador y escritor romano conocido por sus obras de carácter moralista. Hijo del orador Marco Anneo Séneca, fue Cuestor, Pretor y Senador del Imperio Romano durante los gobiernos de Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, además de Ministro, tutor y consejero del emperador Nerón.”

En su Segunda Carta a Lucilo, titulada De los viajes y la lectura, Séneca dice preferir  leer pocos autores, y no muchos.

No dice cómo hizo para escoger esos autores. Se colige que primero  tuvo que leer muchos, para ir seleccionando: “Hay que dedicarse a unos cuantos autores escogidos, nutrirse de su substancia, para que se te grabe en el alma alguna cosa.”

Cuando se lee mucho, dice, se lee rápido y no se aprovecha gran cosa. Séneca vivió 69 años, 4 de antes de Jesús. De haber vivido 2 mil años, hubiera confirmado su idea con  los lectores de periódicos y sobre todo el Internet.  Sirven  para hacer la tarea ya sea de la escuela o para entregar la nota en la redacción del periódico ¡y  a otra cosa porque el día se acaba!   “Alimento que se recibe con precipitación, ni nutre ni aprovecha.”
Insiste: “Conviene, por tanto, leer los autores de justa nombradía, y si alguna vez se les deja para tomar otros, volver de nuevo a los mismos.”
Séneca

Hombre sabio y de letras Séneca, es, no obstante, modesto. Y honrado en lo que ahora se llama derechos de autor. No pretende descubrir  el agua tibia en eso de  plasmar las ideas por medio de la escritura. Declara que leer es lo suyo, como el oxigeno a los pulmones: “Para mí, la lectura es la primera de las necesidades.”

Y añade: “Lo que de la lectura  he recogido, se utiliza en la composición.”

Lo declara sin temor a  que se le tache de plagio. Está seguro que cada individuo  es irrepetible en su individualidad.  En cinco siglos se han escrito miles de interpretaciones del Quijote de Cervantes. Y cuando los presocráticos, y en especial Platón, declararon que hay dos clases de razón, la razón vital y la razón práctica, pusieron a escribir sobre estos temas a los pensadores de los siguientes 25 siglos y, ¡siguen haciéndolo!

El arte es imitación de la naturaleza, pero imitación desde la subjetividad de cada individuo. Para Víctor Hugo  y para Rubén Darío el arte tiene color azul pero para Juan  Valera el arte puede tener  cualquier otro color.

“para mí, la lectura es la primera de las necesidades; en primer lugar, porque me preservan  de creerme el único  pensador; y luego porque me ponen al corriente de los  descubrimientos  hechos  y de los que faltan.”

Y sobre lo que el lector  ha podido aprender de sus maestros, de estos 25 siglos, lo que ha podido allegarse de información del tema en cuestión, entonces sí poner lo que corresponde a su originalidad: “Es preciso que nos apliquemos a darles el mismo gusto a los diversos jugos, para que se reconozca  en lo que producimos  que no todo es ajeno.”

Arrancar de cero en literatura, como suele decirse con alguna frecuencia en el mercado de los libros, no es originalidad, es megalomanía.

Séneca es una especie de eslabón pérdido en la cultura europea de todos los tiempos. Roma,sabido es, tiene un papel civilizador inmensurable. Aceptó y transformó a los dioses olimpicos de Grecia  y asimiló a  sus pensadores.  Después, con un proceso de metamorfosis (dolorosa metamorfosis que duró tres siglos), aceptó a las personas divinas del cristianismo y a sus apostoles.

Es lugar común,de la gente común,creer que fue el cristianismo judío el que conquistó Roma. El que conoce el pensamiento de Séneca sabe que este pagano romano(iberico) no difiere en principios ideológicos del de los apostoles. A tal grado que por varios siglos corrió la leyenda que Séneca y Pablo se habían conocido y que aquel había sido convertido al cristianismo por el apostol. Se ha puesto en claro  que eso no  fue cierto. Parece que,aunque contemporáneos,  que ni siquiera se conocieron. Pero si  esa especie    pudo correr libremente, en la tan celosa Edad Media,es que en el fondo Séneca,pagano,ideologicamente no difería sustancialmente de Pablo, cristiano.


 Perfectamente explicable que el Sanedrín judío rechazara los principios del cristianismo con los que ideológicamente en el fondo  nada tenía en común.El mismo Jesús lo dijo: " No vengo a modificar la Ley."

Benito Spinoza, sin duda uno de los  más grande conocedor del Antiguo Testamento, dice que Jehová es exclusivamente del pueblo judío y el pueblo judío es exclusivamente para Jehová. Que los no judíos que invocan a Jehová no es que estén errados sino que están perdiendo el tiempo(cita a Génesis 17/7).

 Todo el mundo es así. Por ejemplo, los huicholes, etnia mexicana, es el pueblo del dios venado y el dios venado es sólo para el  pueblo huichol.


Y a la vez nada más natural que el cristianismo se fusionara con la cultura grecoromana con la que, ideológicamente,  tenía casi todo en común. No habría que alarmarse  si decimos que el cristianismo es un pos socrátismo y el socratismo un precristianismo.

Si hay algún escepticismo al respecto recordemos a Plotino,el último de los filosofos  paganos y al emperador romano Marco Aurelio. No sabemos si estamos leyendo a pensadores paganos o a San Agustín ya cristiano...Y Cicerón, que nació y murió antes de nacer Jesús, tiene su pensamiento  al menos noventa por ciento de lo que enseña el cristianismo...


 Como sea, Séneca nos dice que es necesario conocer  la cultura de cada pueblo étnico. Abrevamos cada generación de ella. Y en un plan general de la bella cultura occidental que Europa ha dado al mundo, arrancando desde los ya  mencionados presocráticos. Cultura bella porque está “hecha” de tesis y contratesis. Por eso en el mundo occidental hay individualidades, no clonaciones humanas: “¿No sabes que un coro se compone  de muchas voces diversas?”

Pericles no pudo hacer sabios a sus hijos y Séneca no pudo hacer sabio a Nerón. ¡No hay clonaciones, cada quien su individualidad!

Pero es  la multiplicidad de temas, no la anarquía de temas, la que caracteriza a occidente.

 Jasper también es del parecer que se lean a unos cuantos autores: "Es bueno elegir ante todo un filosofo capital... La selección de lo poco indispensable... Todo filósofo, estudiado a fondo, conduce paso a paso a la filosofía entera y a la historia entera de
la filosofía."(Karl Jasper, La filosofía

Hay un horizonte predominante a seguir. De otro modo se puede caer en el eclecticismo disolvente de las letras. Como los que vagan en el desierto con la brújula ya descompuesta.

Séneca nos ofrece la escena de   una multitud de gentes que se agolpan por entrar al palacio de Nerón, su discípulo:

 “ No ves los palacios de los grandes, en cuyas antesalas, se agolpan y atropellan los cortesanos rivales? ¡Cuántas afrentas por entrar  y cuántas después de haber entrado...todo lo que parece elevarse  poco o mucho entre las humanas cosas no tiene más que una grandeza aparente y relativa…Dirige a otra parte el pensamiento, encamínate a la sabiduría…”






ALPINISMO AMERICANO PRECRISTIANO-LAS T'ORTOLAS



Montaña Las Tórtolas, 6,330m, provincia de Coquimbo, Chile



El hombre autóctono de América ha buscado la razón vital desde tiempos muy anteriores a la conquista europea del siglo dieciséis.

Su idea operante, su razón práctica, con la que se puede testimoniar esta actividad, es con el ejercicio de subir montañas, y sus testimonios que en ellas han dejado. En la antigüedad con el montañismo religioso y en la actualidad con el montañismo deportivo.

En el sur de América para adora a la diosa Pachamama. En el centro  mexicano para adorar a Tlaloc, dios de la lluvia. Nunca, hasta donde va del siglo veintiuno, se abandonó el montañismo religioso por los grupos étnicos.

El montañismo deportivo de la actualidad es esencialmente antropocéntrico. Lo que busca es conocer sus límites físicos y de voluntad. La gente de montaña sigue siendo religiosa y ahora también laica. Pero ya nadie batalla por llegar a la cumbre en busca de Tlaloc, la Pachamama ni Cristo. Su motivación, como queda apuntado, es fenoménica: la mayor dificultad, el menor tiempo, la escalada solitaria, etc.

En México, en el centro del país, propiamente en el paralelo diecinueve, todas las cumbres, bajas y altas, fueron conquistadas por los sacerdotes de Tlaloc. En términos generales se incluyen las cumbres nevadas de la Iztaccihuatl (5,286m), el Popocatepetl (5,452m) y el Citlaltepetl (5,700m) ahora llamado Pico de Orizaba, monte Tlaloc, (4,150). Hay aquí las ruinas de un gran santuario al dios del agua.
 Su testimonio documentado se encuentra en las obras de Fray Bernardino de Sahagún (Historia general de las cosas de Nueva España)  y de Fray Diego Durán,  (Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme, a veces referida como Códice Durán ), ambos cronistas de los años de la conquista española. José Luis Lorenzo, Zonas Arqueológicas  de los Volcanes  Iztaccihuatl y Popocatepetl (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 1957.

En estas tres montañas la arqueología ha encontrado (siguiendo las referencias de Sahagún y de Durán) restos de adoratorios prehispánicos. La conquista del Popocatepetl, en tiempos prehispánicos, es la que está puntualmente documentada.   La primera ascensión  al Popocatépetl fue en el año de 1287. Este dato está consignado en Relaciones Originales de Chalco Amaquemecan. Fueron escritas por Don Domingo  Francisco de San Antón Muñon Chimalphain Cuauhtlehuanitzin, nacido el 27 de mayo de1579, en Amecameca.

En el montañismo religioso suramericano, según el material de que disponemos, hay testimonios de la conquista del monte Chañí.de 6,100m.en el norte de la República Argentina (ver Un mundo que se vaEn Förgangen Värld, de Eric, von Rosen, Stockolm, 1916).

Las Tórtolas 6,330msnm

En la cumbre de la montaña Las Tórtolas, de 6,330 m. en la provincia de Coquimbo, Chile (Revista Andina, Santiago de Chile, número 90, julio de 1968), según se consigna en esta publicación, que la primera ascensión, ya dentro del andinismo deportivo, tuvo lugar el 19 de enero de 1952, por Heinz Koch y Edgar Kausel, del Club de Excursionismo Alemán, de Valparaíso. Ellos fueron los que dieron a conocer  el hallazgo prehispánico. En seguida ofrecemos el relato mimeografiado como apareció en la referida revista.
























En este relato de Las Tórtolas se habla de una actividad incaica que se desarrolló en otras altas montañas de esa región del continente. Y que en Las Tórtolas mismas requirió de  4,500 subidas de material.

Los mismo puede decirse de la construcción del monte Tlaloc. Las ruinas de su adoratorio hablan de un trabajo que  requirió años de trabajo.

Dicho así esto parece decir algo común.

Todo montañista que ha rebasado los 4 mil metros sobre el nivel del mar sabe que el humano tiene que verselas con la disminución del oxigeno que a su vez se traduce en disminución de glóbulos rojos en la sangre. Y cualquier esfuerzo se duplica o triplica en cuanto al gasto de energías.

Para los que no han experimentado este fenómeno ponemos dos ejemplos con el ánimo que se den una idea del esfuerzo que todo eso requiere a esa altitud.


Imagine alguien que lleva una mochila de 20 kilos con lo necesario para acampar. Ahora imagine que en lugar de cargar 20 kilos lleva el peso de 40 kilos...


Otra idea, más accesible para gente del valle que nunca ha ido a la montaña y desconoce el efecto de las   cotas tan elevadas provocan en el cuerpo humano: trate de imaginar que con el esfuerzo que se requirió tanto en Las Tortolas, como en el monte Tlaloc, fue el mismo que se necesitó para construir la piramide más alta de Egipto...



Nota:
Con la observación que en la actualidad mucho de la práctica del andinismo (marchas de aproximación,  trasporte de material alpino y víveres )se hace sobre lomo de mula (en tiempo de las construcciones de las pirámides en asnos y camellos) o alguna clase de vehículo. En épocas precristianas no había en el continente americano animales de monta y carga y todo tenía que hacerse a pie y cargando
sobre hombros y  espaldas.




    


CHESTERTON ES EL INGLES QUE DESCUBRIÓ INGLATERRA




Ortodoxia
G.K. Chesterton
Editorial Porrúa, México, Serie Sepan Cuantos…Núm.490
Primera edición en inglés, año 1908

Todos los días hay un inglés que descubre Inglaterra.

“Gilbert Keith Chesterton ['gɪlbət ki:θ 'ʧestətən] (Londres, 29 de mayo de 1874 - Beaconsfield, 14 de junio de 1936), escritor británico de inicios del siglo XX. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes.”

El tema  de Chesterton aquí  es el cristianismo, de hace 2 mil años, y los cristianismos que aparecieron la semana pasada, anunciando que acaban de descubrir el cristianismo.

En un párrafo breve, Chesterton describe su propia trayectoria dentro de los cristianismos heterodoxos, que él llama “cristianismos modernos”. Va a hacer, como hizo San Agustín,  escribir en extensos trabajos su formidable trascurrir hacia la ortodoxia. Él llama a este suceso  “el chasco feliz”. Es autor de uno de los más formidables trabajos sobre la obra de Santo Tomás de Aquino. Y otro sobre San Francisco de Asís.

Chesterton fue periodista y conoce la importancia del párrafo de entrada a un escrito para poner las cartas sobre la mesa respecto del tema de que se trate y, tal vez, de captar la atención del lector ávido de información: “Traté de encontrar para mi uso, una herejía propia, y cuando la perfeccionaba con los últimos toques, descubrí que no era herejía, sino simple ortodoxia...

 Con frecuencia he sentido  deseos de escribir una novela sobre un “yatchman” inglés que erró  levemente su ruta  y descubrió Inglaterra convencido de haber descubierto  una nueva isla en los mares del Sur.”

Chesterton advierte que este no es un “tratado eclesiástico sino un autobiografía un tanto deshilvanada”. Chesterton se limita a lo suyo y no trata de enmendarle la plana a los otros cristianismos. No incurre en la situación de los “cristianismos modernos" que, carentes de ritual, critican el ritual romano.

Cuando estaba del otro lado de la banqueta se dio cuenta que, si bien es cierto de que existen muchas maneras de rogar a Dios,  en lugar de entrar en reflexiones de las Escrituras, se la pasaban bailando y cantando, como una manera de no entrar en la Liturgia. La  Liturgia es la oración oficial a Dios  instituidas por Cristo  y su Iglesia.

 Entró en el análisis que   instituyó Jesús la Sagrada Eucaristía como medio de multiplicar su  presencia como Dios-Hombre, no solamente en Palestina, sino todos los días en todos los países. Tuvo que hurgar mucho en su yo para convencerse que Él continua ofreciéndose  en el altar bajo las especies  de pan y vino, recordando así la separación de su Cuerpo  y Sangre en el Calvario.

 Recordó que, en especial en los días  que  se  elige a un Papa, los “cristianismos modernos”, hombro con hombro con   la laicidad del planeta, ejercen presión para que la Iglesia de Cristo cambie sus postulados, toda a la luz de “los nuevos tiempos”. Lo que acabó de convencer a Chesterton son los postulados  inamovibles de la Iglesia, no las modas de los tiempos.

Se hizo la pregunta si la Iglesia de Cristo es una institución anquilosada, como dice “el mundo”. Y encontró que el concepto de perenne es algo en desarrollo, no una cuestión estática y acabada. En sus días corría la idea popular que lo que dura, vale. Y él encontró que no había en el planeta una institución abierta del mundo occidental  que tenga dos mil años de vida ininterrumpida: “Una vida como la que el hombre occidental, por lo menos aparenta haber deseado siempre.”
G.K.Chesterton

Y no sólo eso, sino que en su vida que suele ser  accidentada, al interior de la Iglesia, como toda organización humana, su permanencia,”contra viento y marea”, es una señal de la presencia de Jesús que dijo que estaría con ella, con la Iglesia, todos los días, hasta la consumación de los siglos. Fue cuando se  pasó de este lado de la banqueta...

Cuando se ha decidido por Roma, escribe: “Ese hombre soy yo. Yo descubrí Inglaterra….Soy el hombre que haciendo derroche de audacia, descubrió lo que ya había sido descubierto.”

Mientras este inglés buscaba  Inglaterra-Roma, al igual que San Agustín buscaba Cartago- Roma, decía: “Se busca la verdad, pero es posible  que instintivamente  se persigan las verdades más increíbles…Este libro explica cómo imaginé  ser el primero  en poner pie en Brighton y cómo descubrí  luego, que en realidad era el último.”

Más adelante escribe: “Confieso abiertamente  todas las ambiciones de fines del siglo XIX. Yo, como otros solemnes chiquilines, traté de anticiparme  a la época. Como ellos, intenté  adelantarme por diez minutos  a la verdad, y encontré que ella  se me había adelantado  unos 1,800 años.”

Finalmente deja constancia, con toda humildad,  que: “Posiblemente traté de ser original, pero sólo llegue a inventar una copia imperfecta, de las ya existentes tradiciones  de la religión civilizada. El hombre del “yatch” creyó descubrir Inglaterra; yo creí descubrir Europa.”








 














Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

Seguidores