Poema El Cantar de los Nibelungos




El Cantar de los Nibelungos

Traducción al español  e introducción de Marianne Oeste Bopp
Editorial Porrúa, México, Serie Sepan Cuantos… Núm.285
2012

El Cantar de los nibelungos (en alemán Nibelungenlied) es un poema épico de la Edad Media, escrito sobre el siglo XIII, anónimo, de origen germano. Este cantar de gesta reúne muchas de las leyendas existentes sobre los pueblos germánicos, mezcladas con hechos históricos y creencias mitológicas que, por la profundidad de su contenido, complejidad y variedad de personajes, se convirtió en la epopeya nacional alemana, con la misma jerarquía literaria del Cantar de mío Cid en España y el Cantar de Roldán en Francia.

Este es el relato de cómo los pueblos persisten en el origen de sus creencias. En su “origen original”.


El Cantar de los Nibelungos nos dice cómo son los pueblos, antes  del cristianismo y ya dentro de él. Una religión internacional, la que se trate, puede ser  el islamismo o el budismo, por lo general se impone por haberle abierto camino la espada, el libro (nuevo  libro) o la propaganda.

La jerarquía intelectual es eliminada (ponemos el caso de México) y  su lugar lo ocupan los nuevos evangelizadores. El pueblo común, sin luces suficientes, y bajo el peso de la conquista militar e intelectual, se encuentra en la disyuntiva de fingir o perecer. Y como hay que seguir viviendo, se finge que se cree. Lo mismo sucede con las ideas laicas o ateas. Fingir o morir. Pero no cambiar.

La “tozudez” de las etnias  supervivientes de América india, desde Alaska hasta Patagonia, de conservar sus ancestrales costumbres y creencias, pese a la conquista, de la espada y el nuevo libro, es por lo que filósofos de la talla de Frederick C. Copleston, han  dicho: “al tomar en cuenta la filosofías de otras culturas quizá contribuiríamos a corregir cierta miopía prevalente.”(Filosofía y culturas, Fondo de Cultura Económica, México, 1984)

La realidad es que a pesar del  ocultamiento forzoso, o libre,  ese pueblo no puede cambiar de fondo  ni por la espada ni por el nuevo libro. Porque las creencias anteriores son producto de su idiosincrasia, de su idioma, y las nuevas creencias son ideas  de otro pueblo con otro contexto  geográfico,  otra historia, otro idioma, otros mitos y otras leyendas.  

De tal manera que, si como hacen los arqueólogos, se practica un corte vertical  en la tierra, se verán capas o estratos con diferente contenido. El estrato mayor o profundo corresponde   a  la creencia original y, arriba de todo, una somera capa reciente impuesta. Es un humus muy delgado el que sustenta la nueva manera de vivir. El inconsciente colectivo pugna en todo tiempo por seguir manifestándose. Pueblos ya cristianos, y en ocasiones profundamente cristianos, pero sin abandonar la playa del pasado.

México es un lugar en el que, merced a su política de dar la bienvenida a los perseguidos del mundo, puede observarse el fenómeno de los trasterrados que van hacia otra cultura pero llevando en su mochila el molde que los vio nacer. Sus mitos, sus leyendas. Es la patología del éxodo. Vivir en otro lado y recordar en todo momento su lugar de origen.

Los pueblos del mundo entran a México  mediante la conquista o por solidaridad. Traen un gran aporte cultural y el pueblo mexicano se occidentaliza y los que llegan con el tiempo se mexicanizan. Pero todos los occidentales y asiáticos que llegaron siguen suspirando por la tierra que dejaron.
Igual sucede con los millones de mexicanos que viven en Estados Unidos o regados por el mundo. Dueños ya de otros modos de pensar, según la cultura del lugar que habiten, cada año, si pueden, volverán en el invierno al terreno que los vio nacer y la ciudad o el pueblo junto a la ancestral pirámide.

Mitos arcaicos el de los Nibelungos  que se conservan a través de los siglos, las circunstancias y los modos posteriores:”Leyendas de un remoto tiempo heroico por siglos trasmitida únicamente por tradición oral, que sufrió infinitos cambios y transfiguraciones.”

 Llegará el cristianismo  y las gestas medievales pero el carácter de los germanos apenas se alterará: “el cristianismo, la caballería y las costumbres del tiempo, en que las antiguas leyendas se funden, sólo pueden transformarla exteriormente. Siguen siendo mitos arcaicos, tragedias de un pasado lejano.”

El Cantar de los Nibelungos es la manifestación auténtica de los pueblos germanos de la antigüedad y su proceso de aceptación del cristianismo y la consecuente fundición de ambas creencias. Ya fuera “absorbiendo” directamente el cristianismo  del Impero Romano cuando la conquista germana de occidente o bien por el avance del cristianismo desde Bizancio-Constantinopla con dirección  norte y oeste.
Estatua de Sigfrido en Bremen,en lucha con el dragón

Uno de los grandes pensadores alemanes, Schopenhauer, diría sin darle vueltas al asunto: “El hombre es como es” y así los pueblos. Y Goethe, otra cumbre  de la cultura alemana, dice del Cantar, junto con Guillermo Schlegel: “es fundamentalmente pagano.”

El germanismo se hizo protestante porque protestaba  contra el mundo romano,en ese momento del siglo diecisés,objetivizado por el Vaticano.Los germanos no protestaron contra Jerusalem (o el Antiguo Testamento) sino contra Roma. Expresamente es lo que dice G.Santayana": "Protestaron contra el mundo romano." Lo hiciern durante centenares de años por medio de las armas y despué siguieron haciendolo en el terreno intelectual.(Tres poetas filósofos,Editorial Porrúa,México,1994.


Se le reconoce a Leibniz como pionero de la filología comparada al apuntar una serie de mezclas y combinaciones de lenguas, de los pueblos de la antiguedad, que tienen en común un fuerte ingrediente de las lenguas germánicas que conllevan una abundancia de mitos y leyendas: "También los antiguos  llamaban celtas tanto  a los germanos como a los galos, y remontandonos más para encontrar  los orígenes tanto del celta como del latín y del griego, que tiene muchas raíces comunes  con las lenguas germánicas." ( NuevoTratado sobre el entendimiento humano)


Ese es el proceso o contexto en el que se van a mover sus personajes. La gesta de Sigfrido, cazador de dragones, casi inmortal, de la corte de los burgundios, que gana la mano de la princesa Krimilda.Pero una indiscreción femenina desencadena una serie de conflictos y Sigfrido es asesinado.

 El traidor Gunter descubre que Sigfrido es vulnerable en una pequeña porción de su espalda, donde la sangre del dragón no bañó su cuerpo, debido a que una hoja de tilo lo impidió, y la sangre no tocó su piel. Por ahí entra la lanza asesina.

 Krimilda se refugia en la corte del Atila con la intención de ganar tiempo y pode ejecutar la venganza. Llega a ser esposa de Atila y un día  este temible guerrero amanece muerto en su cama. Se cree que Krimilda lo asesinó. Al final Gunter y su esposa Brunilda también  perecen.

“Se trata de una epopeya popular, es decir, de una tradición oral y escrita, preformada  por poetas alemanes desde hacia setecientos años más o menos.”

Complicada porque, como se dijo, es el resultado de una compleja combinación de mitos, hechos y leyendas, que abarcan los tiempos del paganismo, y llegan y se funden con los hechos a la luz del cristianismo, pero sin cambiar su esencia germana.

 “esto es más claro  todavía en el campo de lo religioso. En su alma, los héroes del “Cantar de los Nibelungos” son guerreros germánicos, la creencia sigue siendo pagana, aunque los godos, francos, y las otras tribus del sur, ya eran cristianos desde el siglo IV. El Norte, empero, profesaría el paganismo  todavía por siglos.”

El Cantar de los Nibelungos es, para la cultura de la humanidad, lo mismo que la Ilíada de los griegos  o el Popol Vuh de los mayas.






















Santa Teresa y el siglo XVI español




Santa Teresa de Jesús
Editorial Porrúa, México, Serie Sepan cuantos…
Número 50
2005

“Lee y dirigirás, no leas y te dirigirán”: Santa Teresa

Teresa de Cepeda y Ahumada, más conocida por el nombre de Santa Teresa de Jesús o simplemente Teresa de Ávila (Ávila, 28 de marzo de 1515Alba de Tormes, 4 de octubre de 1582), fue una religiosa, doctora de la Iglesia Católica, mística y escritora española, fundadora de las carmelitas descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o carmelitas).

Tanía 21 años de edad cuando Santa Teresa tomó los hábitos en la Encarnación (Ávila), el 2 de noviembre de 1536.En los siguientes 46 años de  vida religiosa, hasta su muerte, el 4 de octubre de 1582, había fundado 32 conventos en España.

Tuvo poderosos enemigos fuera y dentro de la Iglesia, pero su modo de responder era tal que las más de las veces  acabaron en los mejores términos: “Y es motivo de nueva inquietud  otra denuncia que se había hecho a la Inquisición del Libro de su vida, del que circulaban ya muchas copias, y, como siempre, todo se arregla y la comunidad se traslada  al nuevo edificio  asistiendo la ciudad entera que presenció cómo el arzobispo se arrodilla ante Santa Teresa pidiendo que le diese su bendición.”


En el siglo XVI el espíritu religioso llena los rincones de España, desde la taberna hasta el trono. Fue el siglo que a España se le dio todo. El continente americano, San Ignacio de Loyola, Cervantes, San Juan de la Cruz, el Lazarillo de Tormes, Carlos V el rey del imperio más grande del mundo abdica al trono y se retira al monasterio de Yuste, nace Góngora, nace Lope de Vega, tiene lugar la sublevación de los moros en Andalucía y son reprimidos por Don Juan de Austria, victoria de Lepanto, nace Tirso de molina, Francisco de Vitoria… “Nunca se dieron tantos valores en un solo siglo”, escribe Juana de Antañón, biógrafa de la Santa de Ávila, como también se le conoce a Santa Teresa de Jesús.

La Península es tierra que ha dado pensadores de primera línea, dentro de la dialéctica idea y laicismo o razón y fe, empezando desde Séneca, pero ahora el protestantismo, y el laicismo agresivo, que no saben de dialogo, toca las puertas de los Pirineos. Los españoles se unen en torno a la religión y se catapultan en la cultura, la religión y la guerra, como nunca antes habían estado.

Está Santiago Apóstol pero  había que ganarse ese lugar con trabajo de humanos  y España dio hombres y mujeres necesarias para tal empresa. En el trono está Isabel I.de Castilla (Isabel la Católica). Y en una labor anónima, vestida con ropa basta, pasando hambres, sufriendo enfermedades y luchando contra obstáculos, Santa Teresa funda conventos.

 Lo hace  con una actividad nunca vista. Se le considera  la primera mujer en la historia del cristianismo como fundadora de conventos. Ambas mujeres “son las figuras femeninas  más recias de la historia de España…Hasta la importancia que concedían a la cultura se parecieron Isabel y Teresa.”

Prefiere que sean pocas religiosas  en número, pide que estudien:”Aunque la vida, su experiencia de la que siempre parte es su principal maestra, la lectura le ayudará su formación espiritual. Todo le servirá, hasta el Amadis de Gaula…”

Estatua de Santa Teresa de Jesús,  al lado de la puerta del Alcázar, de la muralla de Ávila


Lutero es excomulgado en 1521 y en 1560 se instala la Inquisición en Toledo y en Sevilla. El luteranismo, y el  laicismo agresivo, siguen presionando los puertos  de los Pirineos y otros, desde dentro, subrepticiamente, quieren abrirlos.

37 conventos es una empresa increíble  pues exige buscar autorización de la jerarquía religiosa, y dinero. Ella lo consigue. Ahora diríamos que 37 conventos los puede levantar cualquier grande compañía constructora en cuatro semanas. Lo que esta compañía no puede edificar es el espíritu místico que hay detrás de esos muros de piedra.  Es la clave  que mantendrá cerradas las montañas pirenaicas.

A la sazón en las universidades de España circula por sus aulas y corredores  el gran Humanismo cultural. Mientras eso sucede España no será arrojada al montón de países sin rostro: ”Los enemigos amenazan por todas partes, pero el protestantismo no atravesará los Pirineos. En este siglo vive San Francisco de Borja, duque de Gandia, íntimo de Carlos V, que todo lo tiene: nobleza, mando, fama, riqueza, y a todo renuncia para hacerse religioso, ingresando en la Orden de los jesuitas.”

 Santa Teresa se inclina  por rechazar a las religiosas “linajudas”. “Estaba bien convencida de que en mil ocasiones  se ingresaba a los conventos  por razones muy distintas de la vocación, sólo por amor a Dios se debían tomar los hábitos, y eran bien perjudiciales  las religiosas que obedeciendo a otras circunstancias entraban en las órdenes religiosas.”

 Estas “linajudas” pertenecían al estatus  de poder y, con los de “adentro”, que querían abrir los Pirineos, los celos de las órdenes religiosas que una veces la apoyaban y otras la estorbaban,  ya tenía la Santa dificultades para rato: “la idea de que por primera vez  en la historia de la Iglesia fuese una mujer la fundadora de una orden monástica, era criticada por no pocos.” Y por no pocas.

Son incontables los viajes que debe efectuar de un lugar a otro de la Península en su labor de fundar conventos y en ratos,  por las noches, escribe sus grandes obras literarias:”Era capaz de expresar en la forma más clara sus estados anímicos más hondos y más difíciles.” Eso no le impide el encuentro con sus momentos místicos y logra ver a Jesucristo: “Vile con los ojos del alma más claramente que le pudiera ver  con los del cuerpo.” O bien su muy conocido pensamiento:

Vivo sin vivir en mí
Y tan alta vida espero
Que muero porque no muero

Pero la Santa era una mujer de carne y hueso. En cierta ocasión llegaron a alojarse en una posada y en la comida gustaba de manera tan sabrosa una perdices, que la cocinera se le quedó mirando, extrañada que una monja, ya para entonces tan famosa por su  sobriedad, comiera con tal apetito, a lo que Santa Teresa le dijo: “las penitencias son  penitencias y las perdices son perdices.”

 Las reglas que impone Santa Teresa son de pobreza, disciplina  y oración: “entre otras relajaciones de la regla estaba la de la ostentación y el lujo, anulando el voto de pobreza  que era la base de la orden.”

Al final Juana de Ontañón escribe: “El Papa Paulo V  declaró Beata a Santa Teresa  el año 1614,y en 1622 era canonizada por el Papa Gregorio XV, siendo declarada patrona de España, después del apóstol Santiago, por el Papa Urbano VIII. En el vaticano se encuentra  una estatua suya  y en la iglesia de Santa María  de la Victoria, también en Roma, el Éxtasis de Santa Teresa de Gian Lorenzo Bernini.”







































LA MEDEA DE CORNEILLE




El siempre vigente  síndrome de Medea

Tragedias
 Corneille
Editorial Porrúa, México, Serie Sepan cuantos…Núm. 708
1999

Pierre Corneille (Ruan, 6 de junio de 1606 - París, 1 de octubre de 1684) fue un dramaturgo francés, considerado uno de los mejores del siglo XVII, junto con Molière y Racine. La riqueza y diversidad de su obra refleja los valores y los grandes interrogantes de su época.

Aprende a conocer a tu esposa ( o esposo)


Esta frase de Corneille, puesta en boca de Medea,  tendría que hacer reflexionar seriamente  a los humanos, y  en especial a los demasiado humanos.

Ha dado lugar a expresiones análogas entre los escritores de toda época  tales como: “ningún hombre  puede imaginar cómo es la mujer con la que duerme todas las noches”

Según su naturaleza personal, y su circunstancia, puede actuar de muy diferente manera.   Jasón, héroe griego en la destrucción de Troya, y esposo de Medea, subestimó  su capacidad  cuando quiso traicionar su amor.

 Toda la furia que encontramos en esta tragedia, que viene del antiguo  tiempo de los griegos, en realidad no es nada excepcional cuando  las relaciones maritales  llegan  a situación de divorcio, aunque estemos en el siglo veintiuno, cuando la causa es “la otra” o “el otro”. 

Y no es nada exagerado si empleamos la expresión, “despedazados”, respecto de lo que sucede con los hijos.”El síndrome  de Medea” debería llamarse ese juego perverso que desarrollan los padres sirviéndose de los hijos para herir al otro cónyuge. Eso hizo Medea.
Corneille

La leyenda terrible de Medea corresponde a  que se le juzga fuera de su circunstancia. Se le quiere como una mujer en el apacible devenir del hogar cuando ella se ve obligada, por las circunstancias, a vivir en el pleno ejercicio del combate. Si otros mundos han de derrumbarse no ha de ser el mío. 

 El mundo de los hombres tiene para esta clase de mujeres un cartabón para medir su conducta: Es una esquizofrénica con marcado desarreglo hormonal,  le funcionan mal las glándulas de Bartholin y las neuronas.  Mujeres que hacen las mismas proezas que los hombres, guerreras o intelectuales o pasionales o de santidad (Juana de Arco, Santa Teresa de jesús, Sor Juana Inés de el Cruz), mejor mandarlas al rincón oscuro de las patologías.

Eurípides, el poeta trágico, griego de la antigüedad (480-406 a C.), parece ser   el famoso autor primero  de Medea. Unos cuatro siglos más tarde Ovidio ( 43 a C- 18 d C) incluyó esta tragedia en sus Metamorfosis.  

 Si bien es necesario considerar que en esta tragedia lo que está en juego no es  la existencia del reino, nación o patria. Lo que  clama esta mujer es sólo  el respeto a su persona. Es la sobrevivencia de su yo. Ese es el leit motiv de la terrible tragedia.

Las tragedias de Eurípides se leerán siempre porque sus obras, como las de Shakespeare, no son caricaturas morales y sí en cambio, personas que se mueven siempre por motivos de avaricia, maldad o ambición.

Lo mismo puede decirse de Corneille. Este escritor presenta a su Medea como una  criatura Schopenhaueriana. El rey de Corinto, Creonte, conoce los actos criminales ejecutados por Medea en el pasado y, con toda convicción, dice que esta mujer va   a actuar ahora de modo igual. 

Huyendo de su patria, en  donde Medea, por salvar a  Jasón, a  cometido horrendos crímenes. Uno de ellos es despedazar a su hermanito con la intención de distraer a  los que persiguen a Jasón. En efecto, el rey, padre de Medea, se entretiene en recoger los miembros de su pequeño hijo y los esposos logran escapar. El otro peligro para Jasón es el dragón que cuida el árbol de oro que él quiere robar. O los toros con patas de bronce que echan fuego por el hocico y todo lo queman con su aliento. De todo eso lo salva Medea con sus artes mágicos.

Jasón es un héroe al estilo de la leyenda: es decir como un salteador de pueblos y de caminos, depredador y se roba cuanta cosa o tesoro encuentra. De ahí que siempre anda en problemas con la justicia del lugar por donde pasa.

 Pero ahora, a punto de ser ajusticiado, encuentra a Medea, hija de Eetes, rey de la Colquida, la que se queda prendida al punto de él y hará hasta lo sobrehumano para salvarlo. Aunque, de la misma manera, después Medea  hará lo sobrehumano para herirlo.

Creonte le da abrigo y protección a ella y a su esposo Jasón. La recibe no como a una criminal, hechicera ni  parricida sino como persona que ha actuado legítimamente para defenderse de las injusticias.   

Pero con el tiempo Jasón quiere casarse con  Creusa, la hija del rey Creonte. Y así es como Medea ahora ya es un estorbo, se le reprocha su terrible pasado y Creonte decide expulsarla de su reino. De ser una heroína se le señala como una criminal.

Schopenhauer, filosofo del siglo diecinueve, hace esta conclusión respecto de la repetición de hechos de una misma persona: “El Fatum de los antiguos no es otra cosa  que la certeza llevada por una necesaria encadenación de causas, y por lo tanto, está ya completamente seguro lo por venir, sin que en él pueda variarse nada, como en el pasado.”  Creonte sabe de lo que es capaz esta mujer y le da veinticuatro horas para que se vaya de su reino.

¿Qué puede hacer una mujer contra todos esos poderes facticos, empezando por la traición de su esposo que, además, va a quitarle a sus hijos y ponerlos bajo el cuidado de su nueva futura esposa?

 En ningún momento Medea duda de lo que es capaz de hacer y llevarlo a cabo. Medea, dice la leyenda, es una hechicera con poderes mágicos y descendiente del dios  Apolo o Sol. En la antigüedad griega Medea es tan famosa como Helena, la de París. Pero ésta es una figura periférica  porque se le asocia con la destrucción de Troya. Medea, en cambio, es una criatura central que todo gira en torno de ella. Y en efecto, con la misma necesidad de un mecanismo de relojería, así va ser la actuación de esta mujer.

Ana Karenina de Tolstoi, y Madam Bovary de Flaubert,serán sólo  sombras pueblerinas  aburridas en busca de liberar sus pulsiones.Medea no necesita hombres debiluchos para responsabilizarlos de sus tedios. No tiene lugar para los tedios. Medea es la que marca el ritmo. Ella no buscará ser aplastada por las ruedas del carro.Medea derribará el carro con todo y conductores.

 A un guerrero se le premia por haber cumplido con su deber. Pero Medea es una mujer de la que se espera una actitud consecuente de segundo plano en aquel mundo violento de continuas batallas, como la de Troya, en donde las mujeres son en todo caso sólo botín de guerra.

 En toda la historia de la humanidad se encuentran a esta clase de mujeres. En el México del siglo veinte una mujer, llamada Olga,  era maltratada  por su marido. Un día se cansó da tanta humillación. Le dio muerte con madero en la nuca, lo descuartizo, lo preparó en tamales y a la mañana siguiente puso su puesto y los vendió al público, como se venden  hamburguesas o  hot dogs.

Los mexicanos,muy familiarizados con la muerte, no han olvidado que en su antiguedad tenían un dios de la muerte, llamado Mictlantecutli y su esposa Mictlancihuatl, y no tardaron en componer  un danzón que fue muy popular en los salones de baile y se lo dedicaron a esta esta mujer. La pieza de baile se llama Olga. Su letra dice: "Los tamalitos que vende Olga"

Medea es el clásico ejemplo que se cita en tragedias de esta magnitud. Pero esta conducta tiene su contraparte en los hombres. Recientemente en Cordoba, España, se repitió el síndrome de Medea, pero ahora por un nombre.Para vengarse de su esposa, que le pedía el divorcio, el marido asesinó a  sus dos hijos,hombre y mujer, de dos y seis años, respectivamente, y enseguida los incineró. La página del diario que da esta noticia  documenta varios casos análogos sucedidos en años recientes en este país ( El País,España, sábado 13 de julio, 2013, Págs, 24 y 25)

Pero Medea  conoce un recurso de venganza más cruel para  su traidor marido. Dejarlo con vida. De tal manera que mientras viva se acordará de Medea. Porque  Medea  lo ama tanto que lo que    busca es que Jasón no se olvide nunca de ella. Muerto, se borrará Medea de  la mente de Jasón y por eso quiere que siga viviendo.

Medea hace lo que Deyanira, por celos, hizo para matar a su esposo Hércules: untar una capa con veneno y que al  ponérsela, como regalo, morirá. En efecto, mueren el rey Creonte y su hija  Creusa, prometida de Jasón. Después Medea da muerte a sus dos hijos que tuvo con Jasón, Mérmero y Feres. Jasón no soporta tal desenlace y se suicida.

Después de todo este desastre, Medea se reúne con Ejeo, el rey de Atenas, que la espera para casarse con ella.

Bien visto, Medea es una criatura del universo nietzscheano. No hay en ella ni rastro de arrepentimiento por lo que hizo. Ha sembrado  la destrucción en dos reinos, el de su padre y el de Creón. Dice sobre el cuerpo sin vida de Jasón, cuando parte para Atenas: “Mis deseos están satisfechos y no me arrepiento de haber  traicionado a mi país y a mi padre. Con esta alegría, la vergüenza no me afecta. Adiós perjuro, aprende a conocer a tu esposa. Acuérdate de su marcha y otra vez considera a quien debes temer más, a ella o a dos reyes.”

De haber seguido viviendo, como Medea quería, Jasón seguramente pensaría  como más tarde  Corneille diría: “Aprende a conocer a tu esposa”

Pierre Corneille, francés  nacido en Ruan, es uno de los grandes escritores de la cultura occidental, contemporáneo de Moliere, Racine y Richelieu. Nació al comenzar el siglo diecisiete, el 6 de junio de 1606.Escribió comedias, tragedias de héroes, tragedias dramáticas, obras teatrales, de poesía y crítica dramática.




































































 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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