Alexis Carrel, la longevidad del humano y las partículas en suspensión




La incógnita del hombre
Editorial Diana, México, 1964


“El nombre de Alexis Carrel es universalmente conocido: en el campo de la ciencia, por sus estudios y sus realizaciones prácticas en el cultivo de los tejidos, su técnica de sutura con "tres hilos", la anastomosis de los vasos y trasplantes orgánicos, y la construcción de un corazón artificial; en el ámbito de la cultura general, Carrel resulta notable como escritor por su libro La incógnita del hombre, y en el mundo religioso, por su franca actitud de científico La fama de sus trabajos, investigaciones y conquistas alcanzó pronto una difusión tal que en 1912 se vieron coronados con el Premio Nobel de Fisiología y Cirugía fisiológica.”


Llegar a ancianos  en buenas condiciones físicas y mentales, de otra manera seremos una carga para los hijos y para el Estado. Esta es una responsabilidad personal.

“Investigadores españoles relacionaron la contaminación  de las partículas de diesel con el aumento  de mortalidad por infartos, cardiopatías istémicas e ictus...” publicó El País, diario español del  2 de febrero de 2013.  Esta es una responsabilidad de los gobiernos.

Esta nota habla a lo interno y a lo externo de nosotros. Lo que está en nosotros y lo que forma parte de nuestro ambiente social.
Dr. Alexis Carrel

Como médico, Carrel hace observaciones que tal vez no gusten a la población un tanto, o un mucho, abandonada al sedentarismo o bien  entregada al ritmo acelerado  neurótico en el que nos movemos en la ciudad. Ambas situaciones acortan la vida útil del individuo.

 La ciencia médica, la Iglesia y las organizaciones altruistas, ya civiles ya gubernamentales, se afanan en prolongar la vida de la gente pero, ¿para qué en estas condiciones?, se pregunta Carrel: “Si todos los hombres llegasen a los cien años, los miembros jóvenes  de la población no podrían  soportar una carga tan pesada.”

No da recetas de cocina para mantenerse en buenas condiciones según la edad. Según la edad porque advierte que sería fatal que un anciano conservara partes de su cuerpo de manera juvenil. Lo mismo si un joven adoleciera de miembros envejecidos. Todo en su tiempo. La mejor solución posible es 1) no acelerarse en su manera de vivir,2) cuidarse de los ambientes contaminados y 3) tampoco “empastillarse”: “Un órgano sometido a superactividad, influencias tóxicas y estímulos anormales, se usa más de prisa que los otros. Y su vejez prematura acarrea la muerte  del organismo.”

Volvemos a la nota periodística de El País: “Más del 80 % de la población europea  está expuesta a niveles de partículas en suspensión que superan las recomendaciones de la OMS, recuerda Bruselas”. Y no está por demás recordar que los vientos alisios, y los contra alisios, mundializan lo que en este tema se dice para una región del planeta.

Vemos que el ambiente atmosférico (dejemos por el momento el ambiente social) está llenó de porquerías.  Y eso sólo para utilizar un adjetivo amable. Igual podría ser: ambiente asesino. Cada tercer día los  grados IMECAS nos prohíben hacer ejercicio al aire libre  y hasta salir de nuestra casa. La contaminación acorta nuestra vida y nos la hace de calidad muy pobre. 

El otro elemento mencionado por Carrel es la voluntad. La voluntad de vivir lo más sano posible. Agarrar la mochila y caminar por las montañas es un recurso que ha salvado a la humanidad en otras ocasiones.

Carrel sigue considerando: “A pesar del progreso logrado en la calefacción, la ventilación y la iluminación de las casas; de la higiene alimenticia, de los baños, de los deportes, de los exámenes médicos periódicos y del creciente número de especialistas, no se ha añadido ni un solo día  al lapso de vida humana…

"El confort moderno  y las costumbres impuestas  a los habitantes de la nueva ciudad no van de acuerdo con las leyes naturales. Debido al atletismo, a las restricciones alimenticias, a los salones de belleza y a  la actividad superficial  engendrada por el teléfono y el automóvil, todos parecen más activos que en otros tiempos. A los cincuenta años las mujeres son jóvenes aun. No obstante, el progreso moderno ha traído consigo oro y moneda falsa al mismo tiempo.

" Cuando sus rostros estirados  y levantados por la cirugía estética, vuelven a aflojarse, cuando el masaje no basta ya  impedir la invasión  de la grasa, estas mujeres, cuya apariencia ha sido juvenil durante tantos años, parecen más viejas que sus abuelas a la misma edad. 

"Los hombres seudo jóvenes, que juegan al tenis y bailan como a los veinte años, que se separan de su mujer anciana  y se casan con una joven, están expuestos al reblandecimiento del cerebro  y las enfermedades del corazón y los riñones…Este desgaste prematuro es debido probablemente  a preocupaciones, a falta de seguridad económica, a surmenaje, a ausencia de disciplina moral y a excesos de todo género.”

Parecería que estamos determinados por el medio ambiente.  Como la mula de noria condenados a dar vueltas y más vueltas  en torno de la rutina sin esperanza de salvación. Por siempre jamás. En El destino del hombre, J .G. Fichte se desespera y exclama: “¡Esto no puede seguir así; todo debe cambiar o mejorarse!”

 80 %  de la población expuesta  a micro partículas en suspensión no lo soporta ni un rinoceronte. Estamos en medio de un autentico genocidio a nivel mundial. En especial para la población de cientos de millones de ancianos y de niños. Más grave aun que el  genocidio de  los 400 millones de negros,  asesinados por la piratería oficial y la no oficial, de los siglos pasados reciente.

A diferencia de la mula de  la noria, el humano tiene la clave del secreto que lo puede salvar del genocidio  atmosférico en el que vive, y es la voluntad. Carrel escribe: “Todo hombre es un fluido que se solidifica, un tesoro que se empobrece, una historia que se escribe, una personalidad que se crea. Y nuestro progreso o nuestra desintegración dependen de factores físicos, químicos y fisiológicos, de virus y de bacterias, de influencias psicológicas y, por último, de nuestra propia voluntad.”

La Voluntad, coinciden algunos filósofos, es algo que está fuera del fenómeno. No envejece. El cuerpo celular anciano  puede irse a pique pero la voluntad siempre podrá enderezar la nave y dirigirla proa al sol… Sólo hay que agarrar la mochila y caminar por los bosques... Y como dice Thoreau: "A lo mejor hasta tenemos suerte de perdernos por media hora."




















La conquista del Ruwenzori italiano 1906




Príncipe Luis Amadeo de Saboya, duque de los Abruzos (Luigi Amedeo Giuseppe Maria Ferdinando Francesco di Savoia-Aosta, Madrid, 29 de enero de 1873 - Jowhar, Somalia Italiana, 18 de marzo de 1933) fue un príncipe, marino, montañero, explorador y geógrafo italiano. Es conocido por sus exploraciones en el Ártico y por sus expediciones de montaña, en particular, al monte San Elías (Alaska y el Yukón) y al K2 (Pakistán-China). En la Primera Guerra Mundial participó como almirante de la Regia Marina.1

Henry Morton Stanley subió en 1889 el pico que lleva su nombre, de 4,980 metros, en el macizo montañoso del Ruwenzori, África oriental. La primera ascensión al pico Margarita la llevó a cabo el duque de los Abruzzos, en 1906, con una altura de 5,125 metros. En 1932 Shipton y Tilman recorrieron este  macizo y subieron varias de las  cumbres más altas.

No sabemos cómo hizo Stanley para llegar a las Montañas de la Luna. El duque de los Abruzzos y su expedición tuvieron  que hacer una travesía de varios cientos de kilómetros por grandes lagos y mucha selva y desarrollar un trabajo alpino de varios meses, con un contingente de cargadores de hasta 300. Shipton, ya con otras condiciones de trasporte y vías de acercamiento,  relata que no estuvieron más de una semana en esas montañas y para llegar a ellas recorrieron 800 kilómetros en el automóvil de Tilman.

En el siglo diecinueve,  y particularmente en el primer tercio del siglo veinte, algunas naciones del centro de Europa  empezaron  a explorar los macizos montañosos del planeta. Alemanes, franceses, italianos  e ingleses, principalmente. Les interesaba conocer cuáles eran los glaciares y cuencas heladas que alimentaban los grandes ríos. O con qué mares se comunicaban. Los alemanes  escalaron en  el sistema montañoso del Atlas, que separa las costas del mar Mediterráneo y las del Océano Atlántico.

Ya para entonces seguramente habrían considerado que un día el agua sería tan importante como el petróleo. O más. Sin el petróleo  nos atoramos  en nuestro industrialismo  pero sin el agua morimos. En efecto, un siglo más tarde, en el primer tercio del siglo veintiuno, hay plena conciencia que el  que controle ese liquido tiene un poder decisivo en su región.

Lo anterior parte de la manera como se decante la probidad (para no traer la palabra moralidad que inquieta a muchos) en ese lugar propulsor de expediciones. Un ejemplo: Isabel La Católica hasta, se dice, empeñó sus joyas para financiar el viaje de Cristóbal Colón. Las ruedas de la historia nos enseñan que  esto redundó que  de América  llegara  a España oro, plata y especies a raudales, durante los siguientes tres siglos.Y ayudara a la  la consecuente preponderancia de España en Europa.

Pero lo que parece ser la regla es que  grandes fortunas, del erario público,   se van a las cuentas particulares en lugar de invertir en proyectos de alcance nacional. La prensa mundial  denuncia a   los grandes solipsistas  defraudadores que  empeñan el futuro de un país por los siglos de los siglos.

Financiar proyectos que pueden redundar en beneficio nacional, o esconder recursos, puede marcar el porvenir de una nación. Pero esto depende mucho de la pasta de que estén hechos los hombres de esa generación, por decirlo de la manera costumbrada,porque igual hay sinvergüenzas en un sexo como   en el otro sexo.

El duque de los Abruzzos era un hombre muy rico pues su padre fue en un tiempo rey y persona de grandes comodidades. Pero el que conoce la trayectoria alpina del duque sabe que lo mismo era almirante, de la Marina Regia de su país italiano, que podía dormir en una tienda de campaña con cupo   de apenas tres o cuatro en las grandes alturas con las  más grandes incomodidades y bajo los vendavales de nieve. Cruzaba candentes desiertos de arena que desiertos helados de hielo o subía las altas montañas himalayicas. Un estoicismo que no abunda en los grandes salones de la dulce vida.   
  
Llevaba consigo un equipo de hombres de ciencias que traían noticias geográficas,  botánicas y geológicas de primera mano. 

Si hay algo, o mucho, de auténticamente honorable, en la tan denostada aristocracia, el duque pertenece a ello.

Esta clase de actitudes tan visionarias, como la de la reina Isabel I de Castilla,  nos inspira la conquista del macizo montañoso  Ruwenzori. ¿Era esa la idea del duque de los Abruzzos cuando emprendió la exploración de la cadena montañosa del Ruwenzori.? ¿Proporcionar datos de primera mano a su gobierno  de aquella parte de África? No tenemos la respuesta.

 Pero lo cierto es que un siglo más tarde de la ascensión al Ruwenzori, por el Duque de los Abruzzos, en efecto,  la posesión del agua es tan importante o más que la posesión del petróleo. Hace más de  medio siglo se están dando  guerras  regionales, en todo el planeta, por controlar el agua.

 Antes al peregrino  sediento se le ofrecía un vaso de agua y ahora se le vende a un euro...

Por lo pronto esas exploraciones pusieron en claro lo que hasta entonces  era un misterio: Las montañas de la Luna, como también se conoce al Ruwenzori,  son las que   alimenta el  Nilo, segundo río  más grande del planeta después del Amazonas.


“La cadena Ruwenzori, oficialmente conocida como Rwenzori desde que en 1980 se renombró con un nombre local, es una pequeña cordillera de África situada en la frontera entre Uganda y la República Democrática del Congo. Es unas de las pocas cadenas montañosas de África con glaciares, con el Kilimanjaro y el monte Kenia. Los glaciares, sin embargo, amenazan con desaparecer por el calentamiento global. Su nombre significa «hacedor de agua», pues estas montañas reciben aproximadamente 1990 mm de agua dando lugar a numerosas corrientes, algunas de las cuales alimentan al Nilo Blanco. La cadena del Ruwenzori tiene unos 120 km de largo por 65 km de ancho.  Los montes Stanley son los más importantes, con varias cumbres elevadas. Incluye el pico Margarita, el pico más elevado del macizo con 5.125 metros. Estas montañas fueron a menudo consideradas como las «Montañas de la Luna», mencionadas por Tolomeo como las fuentes del Nilo, pero sus descripciones eran demasiado vagas para saberlo con certeza. Fueron descubiertas casi 2000 años más tarde por los europeos.”

La expedición del duque de los Abruzzos partió de Nápoles, en barco correo alemán, hacia África oriental, el 16 de abril de 1906.La travesía marítima duró 17 días por la vía Suez-Mar Rojo. Atracaron en el puerto de Kilindine de Mombasa. Siguieron  en ferrocarril para Puerto Florencia. Luego la travesía del gran Lago Victoria (el que capta las aguas de lluvia de las llanuras y selvas y del deshielo de las montañas) en un “vaporcillo” y el 7 de mayo desembarcaron en Entebbe. Una semana más tarde, el 15 de mayo, la expedición se puso en marcha por la ruta de Kampala.
El duque de los Abruzzos

Estaba integrada por 300 personas. Llevaban 714 bultos de 23 kilos cada uno. Comprendía equipo de escalar, equipo científico, tiendas para acampar y víveres para 80 días (40 de caminata ida y vuelta por la selva y 40 de trabajos en la montaña).Además llevaban animales vivos como cabras y aves para ir comiendo en la marcha de aproximación y así preservar más tiempo los víveres enlatados.

Al caer la tarde hacían con rapidez increíble dos empalizadas con árboles que cortaban del mismo lugar, y dentro de las cuales levantaban tiendas. Quedaban así protegidos sobre todo de los animales depredadores. Una empalizada era para los negros y la otra para los italianos.

Luego de 15 días de marcha llegaron a Fort Portal, situado  en los 1,532 metros sobre el mar, en un lugar que se llama Midana “cerca de las Misiones Católicas francesas”. El 25 de mayo atravesaban la frontera entre Uganda y la Western Province “lugar donde se  esconden leones y elefantes”.

Fue hasta el 28 de mayo que pudieron distinguir la cadena montañosa del Ruwenzori. Pero aun les faltaban 70 kilómetros para llegar. Una distancia “habitada por elefantes, búfalos, antílopes, leones, etc.”

Alcanzada la altitud de los 3,798 metros instalaron el Campamento Base. Los días siguientes empezaron a ascender a varias cumbres del Ruwenzori. La primera fue el Pico Grauer, de 4,514 metros de altitud. Con frecuencia debían permanecer horas o días dentro de las tiendas obligados por el mal tiempo y la nieve que caía.

Ahora, en pleno siglo veintiuno, cuando nos son familiares las altitudes alpinas de los Andes y el Himalaya, estas altitudes del Ruwenzori nos parecerán una situación poco impresionante. Pero todo alpinista que ha llegado a la altura de los 4 mil sabe que es la cota en la que se empiezan a sentir los estragos de la altura, por la escases de oxigeno en la atmosfera, y sus consecuentes efectos perniciosos en la sangre merced a la escasa producción de glóbulos rojos. Las consecuencias para ciertos organismos pueden ser graves y hasta mortales en el transcurso de pocas horas.

Acompañado con los guías alpinos profesionales Petigax y Brocheler y otros alpinistas italianos, al final de la expedición escalaron 18 cumbres. En algunas de ellas repitieron varias ascensiones, ya  para regresar a los campamentos, o bien  para verificar datos de localización y altitud.

Las temperaturas eran promedio de 4 grados bajo cero. Las altitudes entre los 4 mil y los 5mil (M. Baker: 4,873 m, Pico Walloston: 4,659 m, Pico Eduardo: 4,874. Pico Margarita: 5,125 m  y Pico Alejandra: 5,105m.)   

El 18 de junio, después de una jornada pesada,  el  duque ponía pie sobre la cima más alta del Ruwenzori: Pico Margarita, con sus 5,125 metros.

 En recuerdo de esa jornada, el duque escribiría más tarde: “Y aquellas cumbres, las únicas que se veían  en aquel momento en que se coronaban mis esfuerzos, recibieron los nombres de Margarita y Alejandra, para que bajo los auspicios de las dos soberanas fuese siempre unido  a la posteridad el recuerdo  de las dos naciones: Italia-cuyo nombre resonó el primero sobre aquella nieve  en un grito de victoria-e Inglaterra ,que en su maravillosa expansión colonial llevó la civilización hasta las faldas de aquellos montes lejanos."


La expedición duró  del 16 de abril  al 28 de agosto de 1906.






















Un Copleston sin doble lenguaje





Filosofías y Culturas
Fondo de Cultura Económica, México, 1984

“Frederick Charles Copleston S.J., (10 de abril, 1907, Taunton, Somerset, Inglaterra3 de febrero, 1994, Londres, Inglaterra) fue un sacerdote de la Compañía de Jesús y un escritor de filosofía. Copleston se convirtió al catolicismo romano mientras asistía al Marlborough College. Fue el autor de la influyente obra Historia de la filosofía, publicada en once volúmenes. Es conocido además por el debate que sostuvo con el famoso pensador inglés Bertrand Russell, transmitido en 1948 por la BBC. El debate se centró en la existencia de Dios. El año siguiente debatió con A. J. Ayer sobre el positivismo lógico y la significación del lenguaje religioso.”

A partir de la Revolución Francesa se habla de los Derechos Humanos, pero las etnias indias siguen desapareciendo… Bajo el señalamiento de “comunidades primitivas” se les siguen quitando  sus mejores tierras habitacionales, de cultivo y de ceremonias religiosas, como es el caso de los huicholes, etnia que habita entre Tepic y Jalisco, centro oeste de México.

Se acepta que hay en el planeta, a grandes rasgos, dos formas distintas de pensar que son la occidental y la oriental. Lo que se ha visto hasta el momento presente es que lejos de un dialogo dialectico, o algo como una posición ecuménica, cada lado pugna por destruir al otro. O imponérsele.

La idea de Copleston es que se fomente el entendimiento mutuo entre los pueblos que pertenecen a distintas culturas y lograr el desarrollo de una sociedad mundial pluralista. De ahí el significativo título de la obra referida: Filosofías y Culturas.
F.C.Copleston

Ese modo de ver significa tácitamente  el respeto a las numerosas etnias indias del continente americano, desde la Tierra del Fuego hasta Alaska, que por siglos han sido brutalmente agredidas. Primero por las guerras de conquista de los europeos y después, y más grave y brutal aun, por los mismos mestizos de esos países. Al menos esa  es la experiencia de México. Mexicanos mestizos tratando de exterminar a mexicanos étnicos (ver, por ejemplo, La Frontera Nómada, de Héctor Aguilar Camín, Editorial Siglo XXI, México, 1977) Parece que la película se repite con las etnias de los otros continentes.

Primero fue la espada y el cañón y en enseguida desde la intelectualidad. Una de esas banderas fue la  del mestizaje: “Todos somos mestizos”. La ingeniosa idea agredía las etnias más que la misma pólvora de los cañones.

Copleston relata un recurrente, y deseable, devenir del pensamiento occidental. Al estilo de la falda corta en las mujeres seguida de la falda larga y otra vez…Lo mismo en la recurrente temperatura global con sus periodos y  subperíodos de glaciación y temperaturas templadas.

Así en el pensamiento filosófico:

“A una etapa metafísica del pensamiento sigue una etapa  crítica y de cuestionamiento; esta generalización nos permite que si se llega dar en el futuro una etapa metafísica del pensamiento, le seguirá una etapa crítica…En la filosofía griega, a las cosmologías presocráticas siguió el cuestionamiento escéptico del siglo v, a C, y al pensamiento especulativo de Platón y Aristóteles  siguió el escepticismo que predominó en la academia  platónica hasta el resurgimiento del dogmatismo. En la Edad Media los pensadores del siglo XIV criticaron los argumentos metafísicos propuestos por sus predecesores y limitaron el alcance  de lo que podríamos llamar  el razonamiento filosófico. En el mundo posmedieval, a la sucesión de los sistemas materialistas siguió  el cuestionamiento y el rechazo de la metafísica racionalista por parte de Kant, mientras que, a la especulación  metafísica del idealismo alemán poskantiano siguió un movimiento de “retorno a Kant”.

Pero no así en el pensamiento étnico con sus sistemas socio- teológicos ya terminados. Sistemas ecléticos integradores porque  mantiene unido al grupo a través de los milenios. En contratesis del eclecticismo disolvente de las ciudades industriales.




Copleston, al pugnar por una sociedad mundial pluralista, reclama el respeto por las diferentes manera de pensar de los individuos,de los pueblos y, de manera tácita,de las culturas étnicas: " Lo que sí es deseable es la formación progresiva de una sociedad mundial pluralista en la que se respeten las diferentes tradiciones culturales."













Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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