PASCAL, DIVERSIÓN INEVITABLE


 

Divertir al rey es divertido porque los que lo divierten también se divierten y pocos quieren  dejar de divertirse.

La idea es perseguir la perturbación en el sentido de alejarse del reposo. No por inclinación anárquica sino por miedo a sí mismo.

De chicos lanzábamos piedras a las quietas aguas del estanque para que hiciera “patitos” y fuera dando brincos por la superficie. Las consecuentes ondulaciones rompían el reposo. El reposo encerraba algo que tal vez no podíamos entender.

La quietud no como actitud perenne, como si fuera un cursillo propedéutico para entender a la eternidad quieta que nos espera en el fin de nuestra existencia.

Al contrario, el reposo y la soledad como ejercicio de vida. El reposo programado, consciente, vivido.  No como individuos que se van al desierto o al Tíbet a meditar.

Sino como habitantes de la ciudad que vivimos entre semáforos, los mundos virtuales de los programas de la televisión y entre bocinazos de conductores apresurados.

¡Llenar el día! Ya lo habían vislumbrado los filósofos presocráticos. Pero, ¿por qué tenemos qué llenarlo? Esa es la pregunta. Pascal dice que por miedo a nosotros mismos. Mejor dicho en singular, miedo a mí mismo.

Muchos somos como el mar, serenos en la superficie pero  que en el fondo es agitado por las revoluciones de las placas tectónicas. Lo dice Pascal:

“No habiendo podido los hombres curar la muerte, la miseria, la ignorancia, han imaginado, para volverse dichosos, no pensar en ello… La única cosa que nos consuela de nuestras miserias  es la diversión, y sin embargo, es la mayor de nuestras miserias. Porque esa es la que  nos impide principalmente pensar en nosotros.”

“Hágase la prueba-escribe Pascal-: déjese a un rey completamente solo, sin ninguna satisfacción de sus sentidos, sin ningún cuidado de espíritu, sin compañía, pensar en sí mismo cómodamente, y se verá que un rey sin diversión es un hombre lleno de miserias.”

Programamos nuestro tiempo para ir al trabajo, al concierto de música culta, asistir al partido de futbol, a la reunión cervecera de fin de semana  con los amigos.

Pero no programamos para estar solos y en reposo. Reposo como fin, no como accidente. Como son los casos de  estar internados en el hospital o en la cárcel.

La diversión viene de otra parte.

Dibujo tomado del libro
La psiquiatría en la vida diaria
de Fritz Redlich, 1968
Hay algo que queremos evitar con todo este ruido de la vida y Pascal nos conduce a pensar en ese algo cuando dice:

“El rey está rodeado de gentes que no piensan más que en divertir al rey e impedirle pensar en él mismo.”

Pensar en él mismo, pensar en mí mismo, en mimismo.

Hay tantos eméritos en la Academia que ya viejecitos siguen acudiendo a su centro de trabajo cuando hace treinta años pudieron haberse pensionado.

 Igual trabajadores manuales, que lo que ganamos ahora ganaríamos de jubilados y,  seguimos asistiendo al centro de trabajo aunque ya tengamos que echar mano del bastón, la “andadora” o la silla de ruedas.

“Los grandes y los pequeños tiene los mismos accidentes, los mismos pesares y las mismas pasiones: pero el uno es en lo alto de la rueda,   el otro cerca del centro, y así menos agitado por los mismos movimientos.”

Siempre damos la misma respuesta: ¿qué voy a hacer en mi casa?  Y los gobiernos y los sindicatos tiene que implementar paquetes de “jubilaciones atractivas” para efecto de poderlos enviar a su casa.


 ¡Es necesario llenar esos lugares, que dejarían en la nómina, con los millones de jóvenes egresados y están sin empleo!
 

Del aburrimiento, escribe Schopenhauer: “...la lamentable condición de los entretenimientos a los que se ve aferrase a los hombres, como también su clase de vida social y de conversación, y no menos los muchos porteros y mirones de ventanas.”(Parerga y Paralipómena)

“Diversión” es como Pascal ha llamado a este afán de llenar el día. Llenarlo para no entrar  en la soledad y el reposo. No sólo la diversión como se entiende, de pasatiempos lúdicos, sino el simple hacer algo, aunque ese algo sea, efectivamente, simple.

Nadie nos preguntó si queríamos ser, nacer. Pero aquí estamos y es necesario vivir, ser, no solamente hacer. Esto es, ver hacia adentro y luego a la circunstancia  en la que nos tocó  nacer. Ortega y Gasset reflexiona:

 “…la vida consiste en que el hombre se encuentra, sin saber cómo, teniendo que existir en una circunstancia determinada e inexorable. Se vive aquí y ahora sin remedio. Esta circunstancia en la que tenemos que estar y sostenernos en nuestro contorno material, pero también nuestro contorno social, la sociedad en la que nos hallamos.”(En torno a Galileo)

No se mal entienda, Ortega y Gasset ni Schopenhauer ni Pascal han perdido la fe en el  hombre, no son aves de mal agüero, no son de los que quieren inventar el agua sucia, sólo quieren despejarle el camino. Este se facilitará en la medida  que el humano vea para sí, no tanto para fuera:

Schopenhauer: “Nada preserva con tanta seguridad de ese extravió como la riqueza interior, la riqueza del espíritu: pues cuanto más se aproxima este a la eminencia, menos lugar deja  al aburrimiento.”

Ortega: “Hagámonos firmes en la evidencia de que sólo es propiamente humano en mí lo que pienso, quiero, siento y ejecuto con mi cuerpo, siendo yo el sujeto creador de ellos o lo que a mí mismo le pasa; por lo tanto, sólo es humano mi pensar si  pienso algo por mi propia cuenta.”

 Pascal: “El hombre está hecho visiblemente para pensar; toda su dignidad y todo su mérito, y todo su deber es pensar como es preciso. Pero el orden del pensamiento es comenzar por sí, y por su autor, y su fin.”

Pascal  se hace la  pregunta  ¿por qué no se puede ser  dichoso divirtiéndose? Se contesta que no. Porque la diversión viene de fuera y de esa manera se pierde el control de sí:

“Viene de otra parte (la diversión), y de fuera, y así es dependiente, y por tanto, sujeto  a ser turbado por mil accidentes, que hacen inevitables  las aflicciones.”

 


“Blaise Pascal fue un polímata, matemático, físico, filósofo cristiano y escritor francés. Sus contribuciones a la matemática y a la historia natural incluyen el diseño y construcción de calculadoras mecánicas” WIKIPEDIA

 

CICERON, BUEN CIUDADANO


 

Cicerón nos dice el modo de pensar y actuar que hizo grande a Roma en lo cultural, incluido el Derecho.

Por contraste, nos permite asomarnos a los modos de vivir de las sociedades precaristas  en lo material, y famélicas en lo emocional, que había en su tiempo.

Veía que predominaba en ellas la suciedad, escasas instituciones de educación, corrupción desatada y falta de oportunidades positivas para la juventud.

Roma, lo sabemos, no dio por sí el arranque original hacia la grandeza. Pero sí tuvo la lucidez, y energía suficiente, para observar y vivir los modos de calidad que le habían precedido, tales fueron Grecia y sus cercanos etruscos. Dos imperios en sus respectivos tiempos y lugares.

Así como la culta Troya, su madre lejana, que había caído por defender no la posesión de su oro y sí su organización y tradición familiar, según cuenta Virgilio en su Eneida.

Grecia, extensa en geografía, y Etruria demasiado reducida en extensión territorial pero de una cultura muy desarrollada. En las dos el pensamiento fue de tanta calidad en modos de vivir la sociedad, en el arte y pensamiento esencial o metafísico, que mucho de lo que tenemos en el siglo veintiuno nos viene de ellas.

En su declive Roma sufrió degradación en la sociedad (desempleo, inseguridad, poca lectura de libros culturales, corrupción, trata de mujeres, etc.), vio predominar los modos relativistas. El individuo que se va por la libre, por así convenir a sus intereses, y se desatiende de la tradición social.

 Aquí no hay “pensamiento burgués” o “pensamiento proletario”. Lo mismo se da  si es un personaje con decisión política, un príncipe de la industria, que un ciudadano de banqueta, si viste traje de tres piezas que si viste mono.

Cicerón dice que una sociedad es robusta si sus individuos tienen la capacidad de apartarse,  en soledad, para meditar y luego regresan para hacer su aportación al grupo.

El riesgo de las tendencias éticas individuales es que profesan el relativismo caótico. Lejos de los valores universales, que fortalecen a la sociedad con sus intereses comunes, pues por eso se vive en la ciudad.

En su Historia de la filosofía, F. Copleston lo dice de esta manera: “Tendencias éticas las tienen todos los hombres, pero estas tendencias  sólo pueden desarrollarse en el seno de una comunidad organizada: por consiguiente, para que el hombre sea buen ciudadano deberá embeberse  de toda la tradición social de la comunidad a la que pertenezca como miembro. La tradición social no es la verdad absoluta, pero sí es la norma para el buen ciudadano.” (Volumen I, tomo I)

Lo que Cicerón pondera, para tener un Estado fuerte, es el cultivo de valores universales, esos que significan lo mismo para todos, lejos de las abstracciones sociales.

Cuatro o cinco consideraciones hace Cicerón de esos valores universales:

Primero que haga el individuo lo que le es propio, hablando de conducta, porque si se pone máscaras algo empieza mal:

“Porque a cada uno sólo  le sienta lo que le es propio suyo. Conozca, pues, el hombre su genio, y sea censor severo de sus buenas disposiciones y de sus defectos, porque no parezcan que muestran  los comediantes en la escena más discernimiento y prudencia.”

El individuo viviendo su vida de todos los días, en el trabajo o en la escuela, tiene que sopesar lo que aprendió en el hogar y lo que dictamina la muchedumbre:

“hay algunos que, o por felicidad o por su buena índole, o por la educación de sus padres, siguen el camino verdadero…Bien entendido que no se han de imitar vicios, ni tampoco aquellas cosas a que no alcancen las fuerzas de nuestro natural temperamento.”

2) A los jóvenes dice que hay que aprender de los viejos porque estos les dejarán un mundo que después ellos tienen que gobernar. Les llegará su turno pero antes necesitan  abrir mucho los ojos.

La sociedad azteca dedicaba mucho cuidado  en la educación de su juventud.
Desde mucho antes que naciera el niño.
con la educación de los padres, cuando estos todavía no se unían en matrimonio...
“Porque la impericia de los jóvenes se ha de formar y dirigir por la experiencia y prudencia de los viejos. Principalmente se les ha de apartar muy lejos de las liviandades, y ejercitarlos en el trabajo y tolerancia de ánimo y del cuerpo, para que igualmente sean capaces de gobernar con espíritu los negocios políticos y militares.

3) Sin embargo no se crea que Cicerón idealiza a la vejez. Bueno que haya modos y programas de la sociedad para hacerles llevadera la vida a los viejos. Pero estos no deben de hace de la vejez su modus vivendi.

El hombre, cuando es joven, es todo dinamismo pero, entrando en la vejez, como que para de pronto. Se vuelve sedentario y, si puede, le da por la dulce vida:

“Más ningún defecto evitará el viejo con más cuidado que la desidia y la flojedad. El lujo, que en todas las edades es reprensible, en la vejez es la mayor fealdad.”

“Camine-se oye al médico decir-, empiece siquiera caminando cien metros”.

4) Cicerón fue senador de Roma y sabe lo que decía cuando se refiere a los magistrados, en el sentido que cuide su conducta responsable frente a la República:

“Obligación precisa de un magistrado hacerse cargo que representa la persona de la misma República, que debe mantener su dignidad y esplendor, guardar las leyes, administrar la justicia, y acordarse que todo esto se ha encargado a su fidelidad.”

5) Se dirige a los extranjeros que suelen, algunos, meterse en los asuntos de un país que no es el suyo. Duras palabras si recordamos que, por una causa o por otra, en el planeta siempre ha habido, hay y habrá, individuos y pueblos enteros que emigran de un país a otro país y hasta de continente a continente.

No hay país en la tierra que no tenga sus emigrados. Ni siquiera a nivel de familia nos libramos que alguno de los nuestros, acaso nosotros mismos seamos  emigrados.

La gente se va para los países de punta por su respeto a las leyes, en primer lugar (trata de alejarse del caos y corrupción de su tierra), luego por su riqueza económica, material y cultural. Los ricos se van para los países pobres porque ahí la moneda de su país original vale más. Los perseguís políticos, los que van a estudiar, etc.

Finalmente Cicerón apela a lo que entiende por buen ciudadano:

6) “A un particular le toca vivir con los demás ciudadanos comprometido en unas misma leyes sin bajeza ni abatimiento, sin orgullo ni presunción, y querer en la República lo que sea honesto y pacifico; pues al que se porta de este modo reconocemos y llamamos buen ciudadano. Finalmente, la obligación del que habita en un país extraño consiste en no hacer  sino su negocio sin mezclarse en los asuntos, ni ser curioso del gobierno de la República, que nada le pertenece.”



 

 

 

 
CICERÖN

 

“Marco Tulio Cicerón, en latín Marcus Tullius Cicero1 (pronunciado ['mar.kʊs 'tul.liʊs ˈkɪkɛroː]), (Arpino, 3 de enero de 106 a. C. - Formia, 7 de diciembre de 43 a. C.) fue un jurista, político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana".WIKIPEDIA




 

 

 

 

F.COPLESTON, SOFISTICA Y EL “ENGAÑO LEGITIMO”


 

Descubrir la verdad era el afán de los filósofos presocráticos.

Los filósofos sofistas, en cambio, se dedicaban a enseñar cosas prácticas.

Se les tiene  a los sofistas como los grandes educadores. Y algunos de ellos, como Protágoras, principalmente, tuvieron algunas ideas que impactarían al mismo Platón y al discípulo de éste, Aristóteles.

Su descrédito consistió en que, con el tiempo, cuando ya tenían muchos alumnos, empezaron a conducir las voluntades, no se limitaron a enseñar. Entraron a un terreno que podía ser bueno o malo para la sociedad, dependiendo ya de intereses propios o de terceros. Abonaron lo que se conoce como erística o conflicto.

 ¡No era campo apropiado para que floreciera la verdad ni la virtud ni la moral!

Destacados oradores que prometían cosas, o situaciones, al pueblo, sólo para llegar donde las arcas tenían monedas con muchos ceros. De lo que decían en campaña lo habían olvidado.

Para tal efecto, y sirviéndose del arte retórica, desarrollaron con maestría el arte de persuadir. No les interesaba la verdad, sólo conseguir el fin que perseguían:

“El arte retórica fue considerada por Gorgias como la maestría del arte de persuadir, y esto le llevó por fuerza a un estudio practico de la psicología. Desarrolló con plena conciencia el arte de la sugestión, susceptible de ser utilizado para fines prácticos, buenos o malos. En relación con esta última Gorgias habló del arte del “engaño legítimo.” (F. Copleston, Historia de la filosofía,Vol.1)

Hay que apresurarse a decir que los sofistas de la antigüedad fueron preclaros pensadores sociales, y en esto están de acuerdo W. Jaeger y F. Copleston:

“Otros sofistas- dice Copleston- de los que se puede hacer breve mención son Trasímaco de Calcedón, que aparece en la República como brutal campeón de los derechos del más fuerte, y Antifón de Atenas, que defiende la igualdad entre todos los hombres y denuncia, cual producto ella misma  de la barbarie, la distinción entre nobles y plebeyos, griegos y bárbaros. Para él, la educación era lo más importante de la vida; y creó el género literario, declarando que era capaz de alegrar a cualquiera por medio de la palabra.”

La fuerza de la palabra
Dibujo tomado del libro
La psiquiatría en la vida diaria
Fritz Redlich, 1968
Pero al desatenderse de la búsqueda de la verdad quedaron muy pegados al mecanicismo de la causalidad en el que, por medio de la retórica, como asegura Gorgias “el engaño legítimo es un arte.”

Los sofistas también se interesaban por enseñar el arte de la virtud pero como conocimiento intelectual, no como Sócrates que buscaba el descubrimiento de normas morales universales y constantes:

“El conocimiento intelectual de la virtud puede comunicarse mediante la instrucción, pero no la virtud misma.”

Para el pensamiento sofistico clásico de aquellos tiempos, aunque desatendido de la verdad, cabe señalar  una probidad probada. Para justificar trapacerías de algunos no prendieron, como suele hacerse, cortinas de humo contra  la religión:

“Conviene advertir otra vez que no hay motivos para achacar a los grandes sofistas la intención de dar al traste con la religión y la moral. Hombres de la talla de Protágoras y Gorgias no podían proponerse tal cosa. De hecho, los grande sofistas ayudaron a que se concibiese una “ley natural” y tendieron a ampliar las miras del ciudadano griego corriente; fueron, en la Hélade, una fuerza educadora.”

Consecuente con su experiencia, eminentemente práctica, donde mucho se mueve y cambia, los sofistas desarrollaron doctrinas relativistas. A diferencia de las definiciones universales que desarrollaron Sócrates, principalmente, y Platón, en las que los hombres encuentran modelos que no cambian, por ejemplo la Belleza:

“Para una ética relativista, la justicia, por ejemplo, varía de una ciudad a otra, de una comunidad a otra comunidad: nunca se puede decir que la justicia sea esto o aquello, ni que determinada definición suya valga para todos los Estados, sino solamente que la Justicia en Atenas  es esto y en Tracia esto otro. En cambio, si logramos de una vez para siempre  un definición universal de la justicia, que exprese su íntima naturaleza y sea válida para todos los hombres, entonces contaremos con algo seguro sobre lo cual construir, y podremos juzgar no sólo las acciones individuales, sino también los códigos morales de los distintos Estados, en la medida en que tales códigos encarnan la definición universal de la justicia o, por el contrario, se apartan de ella.”

Mentores, la mayoría, con la mejor de la sofistica, disciplinados, anodinos, rutinarios, enterados, actualizados. Ajenos a  la verdad como valor esencial, pero también sin interés de meter baza en la manipulación, ¡auténticos educadores!

Empero, como apunta Ramón Xirau, que la enseñanza académica está incompleta si carece de valores esenciales. Al hablar de la Edad Media apunta:

“Pero los nuevos humanistas saben también que la ciencia por sí sola carece de valor si no se añade un conocimiento del alma humana, esta maravilla superior según Da Vinci, a todas las maravillas naturales.”(Introducción a la historia de la filosofía, UNAM, México, 2010).

 
F.Copleston

“Frederick Charles Copleston S.J., (10 de abril, 1907, Taunton, Somerset, Inglaterra – 3 de febrero, 1994, Londres, Inglaterra) fue un sacerdote de la Compañía de Jesús y un escritor de filosofía. Copleston se convirtió al catolicismo romano mientras asistía al Marlborough College. Fue el autor de la influyente obra Historia de la filosofía, publicada en once volúmenes. Es conocido además por el debate que sostuvo con el famoso pensador inglés Bertrand Russell, transmitido en 1948 por la BBC. El debate se centró en la existencia de Dios. El año siguiente debatió con A. J. Ayer sobre el positivismo lógico y la significación del lenguaje religioso.”

SCHOPENHAUER, ¿FELICIDAD? ¡NO TENER CALLOS EN EL PIE!


 

Callo en el pie es lo que este pensador entiende como lo habitual en la vida. Una cadena de sufrimientos durante todo el día.

Así es la vida para él. De una negrura espesa pero recubierta de los más sugestivos  placeres que acabarán aniquilando al individuo.

No tener ese callo es lo que toma como una feliz existencia. ¡Y cualquiera que ha padecido  callos en los pies sabe que es cierto!

La felicidad, entonces, no está en la alegría, y placeres mil que pueda proporcionarme, sino en poder evitar, hasta donde me  sea posible, los males y sufrimientos:

“Los dolores son positivamente sentidos: de ahí que su ausencia del dolor sea la medida de la felicidad en la vida.”(Parerga y Paralipómena)

 El aburrimiento es parte de esos dolores porque agrega: “Si a un estado indoloro se añade además la ausencia de aburrimiento, se alcanza en esencia la felicidad terrenal: pues lo demás son quimeras.”

“Una soda es malísima para la salud del organismo”,  se dice. La soda no es “buena” ni “mala”, no tiene poderes metafísicos. El predicado está en el uso que el humano haga de ello. El individuo decide si con el abuso lo convierte en su callo o con su temperancia evita el callo. Esta filosofía es así de objetiva.

Es la analogía de nuestro tiempo: la delicia que es beber un vaso de soda (o “refresco” como se le dice en el centro-sur de México).Démonos ese placer sostenido por algún tiempo y acabaremos con los dientes destrozados, los huesos descalcificados y con una diabetes sin retorno.

Schopenhauer no busca anacoretas o anacronismos que se abstengan de todo. Lo que dice es que si se es tan sensato como para no pasar de cierta medida, entonces se estará evitando una mal entendida alegría, o  patológico placer.

En otras palabras, la alegría de la vida es evitar el dolor.

Los filósofos de la escuela cirenaica(400 años a J.C.), principalmente Aristipo, su fundador,  enseñaba que la verdadera felicidad del humano es el placer, pero entendido este como "ausencia de dolores y tristezas."

 Anota Schopenhauer  por qué los filósofos cínicos de la antigüedad griega rechazaron todos los placeres: “Ellos estuvieron profundamente conmovidos por el conocimiento de la negatividad del placer y la positividad del dolor; de ahí que, consecuentes, lo hicieron todo por evitar el mal, para lo cual juzgaron necesario el rechazo pleno e intencionado de los placeres; porque en estos sólo vieron trampas que nos entregan al dolor.”

Los viejos filósofos griegos pitagóricos ya habían penetrado, a su manera, en este gran descubrimiento  de sacrificar un deleite para  evitar el dolor. ¡Quién lo creyera!, decían: “¡No coman habas!” No comer habas es evitarse una noche con la barriga inflada.

Y Empédocles exclamaba:” ¡Desgraciados, desgraciadísimos, no toquen las habas.”(Citado por F. Coplestón, Historia de la filosofía, Vol.1, tomo 1, parte 1)

La filosofía   de Schopenhauer, que se tiene como pesimista, es escéptica en realidad. Duda, para efecto de buscar una mejor solución.

 Una analogía que entenderán los artistas que dibujan a base de la técnica conocida como esgrafiado. A partir de un fondo negro ir descubriendo líneas de luz a través de “raspar” o levantar lo oscuro hasta tener completa la obra deseada.

 “No escribo para esta generación” dice en varios puntos de su obra (esta generación  es ya  presa de la diabetes, de la hipertensión y de la cirrosis hepática alcohólica), “escribo para sus nietos”. Agrega: “las cosas han llegado demasiado tarde para nosotros.”

La humanidad no puede seguir suicidándose. Los nietos sabrán disfrutar de una soda, de un vaso de vino o de un buen tarro de cerveza.

Cuando hables de humanidad, dice Ortega y Gasset, no hables por todos, sólo de mí humanidad. Porque del dolor de mi muela los demás nada saben y acaso nada les importe.

Resistir a la dulce vida para evitarse problemas psicofísicos futuros no es una moda amargosa de ir contra el sibaritismo (el sabrosismo) de la vida moderna. Es ir al encuentro del sentimiento de la existencia.

Para la destrucción no se piense ya en las adicciones de las llamadas “drogas duras”. Hay algo infinitamente más mortal que las drogas duras. Piénsese en qué hábitos nos llevaron (a los mexicanos del siglo veintiuno) a ser el número uno en el planeta en diabetes, hipertensión y sobrepeso.

Jean Wahl dice que Maine de Brian insistió en que la resistencia lleva a la afirmación del propio ser: “Por su sola acción sobre algo que resiste, nos da la voluntad la idea de existencia. Y al mismo tiempo nos da el sentimiento de nuestra unión con el cuerpo. La existencia es, por una parte, lo que nos resiste, y, por otra, el esfuerzo que ejercitamos sobre lo que resiste.” (J. W. El camino del filósofo)

Plotino habla que el hombre, es decir, yo, (evita el vago pluralismo) se distingue por su inteligencia. Mediante la cual puede evitar el desastre de la patológica dulce vida, a la que Schopenhauer se refiere.

F. Copleston apunta que si a un caballo le fuera dado pintar, autorretratarse, pintaría un caballo, un mono pintaría un mono, etc.

Plotino dice que el hombre pintaría la inteligencia: “En nosotros es por la inteligencia como conocemos la inteligencia. Sin esto, ¿cómo hablaríamos de ella?” (Quinta Eneada, libro tercero)

En la antigüedad los dioses griegos eran los culpables de los males que aquejaban a los hombres. Los hombres, aparte de quedar libres de culpa, quedaban como víctimas.

En la modernidad la soda y la “comida chatarra” son los malos. Les estamos otorgando poderes metafísicos, al enviarlos a las categorías del bien y el mal. Otra vez los hombres quedamos libres de culpa y víctimas de las circunstancias (además con el estómago satisfecho)

De modo que usted puede dedicarle todos los adjetivos calificativos que quiera a Schopenhauer, pero tal vez sus nietos estén agradecidos con él, y sean felices, a través de saber  evitar el dolor.

Schopenhauer reitera, para nuestros nietos: “Lo mejor que tiene el mundo que ofrecer es una existencia indolora, tranquila y soportable, y limitamos nuestras pretensiones a esta, a fin de lograrlas con mayor seguridad. Pues el medio más seguro para no ser muy infeliz es no pretender  ser muy feliz.”

A.SCHOPENHAUER
 “Arthur Schopenhauer [  'ʔatʰu:ɐ 'ʃo:pnhaʊɐ (?•i)] (Danzig, 22 de febrero de 1788 — Fráncfort del Meno, Reino de Prusia, 21 de septiembre de 1860) fue un filósofo alemán. Su filosofía, concebida esencialmente como un «pensar hasta el final» la filosofía de Kant, es deudora de Platón y Spinoza, sirviendo además como puente con la filosofía oriental, en especial con el budismo, el taoísmo y el vedanta.”Wikipedia

ORTEGA Y GASSET, IGNORANCIA COMO PRIVILEGIO


 

 

La acción la traemos, el pensamiento lo adquirimos y el ensimismarse lo conquistamos.

Pero ambas cosas de manera tan torpe que necesitamos años, a partir del nacimiento, para valernos por sí mismo. Aun el niño de cinco años de edad perecería si se le deja solo.

Cualquier cervatillo aprende a levantarse, dar sus primero pasos y aun correr, en la primera media hora de nacido, pues de otra manera acabará en el plato del depredador.

¿Cómo fue, teniendo toda la torpeza imaginable, que en esa primera atapa de la humanidad no acabó el hombre en el almuerzo del depredador?


Elaborado con base en el dibujo original de El País,26 de Sep. 2015.
Se acabaron los dinosaurios y encontramos una rendija por dónde colarnos hacia la historia. Sí, pero estaba el tigre dientes de sable y otros depredadores por el estilo.

 Las pinturas de Velasco nos presentan a un grupo de homo sapiens vestidos de piel de animal, con un garrote en la mano, en torno de una hoguera y apertrechados en el interior de la cueva.

 ¿Pero antes de eso? ¿Antes del australopithecus, por ejemplo? Hablamos de unos 3-5millones de años o tal vez más. ¿Cómo pudo llegar a ser si era tan torpe? Parece que nunca lo sabremos, sin salirnos  de  la teoría evolucionista.

Se dice que pensando y corriendo. Y aquí es donde Ortega  difiriere de sus maestros alemanes. La acción la traemos y el pensar lo vamos adquiriendo, dice.

“La sensación es el punto de partida del conocimiento”, escribe F. Coplestón en su Historia de la Filosofía Tomo I Cap., VII.

Fue cuando se apresuró a fundar universidades con suficiente presupuesto.

El homo sapiens de Linneo es como alguien que se pasea por la plaza dominando con su inteligencia ya dada, ya “acabada”. Alguien así de fatuo no hubiera tenido oportunidad de sobrevivir frente al diente de sable.

“Pensando así se comprenderá  que me merezca un tanto ridícula definición que Linneo  y el siglo XVIII daba del hombre, como homo sapiens. Porque si entendemos esta expresión de buena fe  sólo puede significarnos que el hombre, en efecto, sabe, es decir, que sabe todo lo que necesita saber. Sabe algunas cosas pero ignora el resto. Y como ese resto es enorme, “parecería más oportuno definirlo como homo insciens, insipiens, hombre ignorante.” (José Ortega y Gasset, El hombre y la gente)


Boecio ignora y pregunta a la Filosofía
Con ser tan torpe, de todas maneras lo suyo es la acción. El pensamiento tuvo que irlo desarrollando. Y es en este punto donde Ortega sustenta su idea que la ignorancia es un privilegio del hombre y de la mujer. Armados ambos con la intuición (instinto +inteligencia) irán haciéndose preguntas y resolviéndolas.

Para tal cosa sitúa al hombre en un lugar privilegiado: la ignorancia. Entre la bestia y Dios. Aquella no sabe que no sabe y Dios lo sabe todo.

Pero el hombre sí sabe que no sabe.

Y se apresuró a fundar universidades, con suficientes presupuestos.

Sólo que la humanidad se siguió con la inercia de mirar hacia afuera, para cuidarse del depredador y, a su vez, algo a lo que pronto le agarró gusto, ser también depredador.

Y casi se olvidó de mirar hacia dentro de él mismo, casi se olvidó de  los presupuesto para las universidades.

 ¡Se olvidó de pensar! Fue perdiendo la facultad de ver hacia él, hacia dentro, como el homo sapiens que se pavoneaba en la plaza diciendo que lo sabía todo, que él es diferente de  los otros animales.

Antes, cuando vivía cerca de la naturaleza, pensaba hacia adentro. Esto lo constatan los alpinistas que se dan tiempo de vivir algunos días entre los bosques y acampanado en los valles. Al declinar el sol,  en las horas nocturnas, dentro de la tienda, o mirando el impresionante pedazo del firmamento que le tocó esa noche sobre su cabeza. Pero, cuando regresan a la ciudad, vuelven a pensar hacia afuera.

“Esa atención hacia adentro, que es el ensimismamiento, es el hecho más antinatural, más ultrabiológico. El hombre ha tardado miles y miles de años en educar un poco-nada más que un poco- su capacidad de concentración. Lo que le es natural es dispersarse, distraerse hacia afuera, como el mono en la selva, y en la jaula del Zoo.”

Lo que Kant encontró es que el hombre siempre se está haciendo preguntas sobre sí mismo y respecto del mundo material en el que se mueve: “Si renunciara a ese impulso dejaría de ser hombre y se hundiría en la barbarie y el caos”

¡Así fue como perdió la capacidad de ensimismarse! De vez en cuando aparece alguien que dice, “créanme, no sé nada”. Hace 25 siglos sonaron esas palabras pero no se comprendieron. Ortega aplica el concepto en la esperanza que haya más universidades y menos depredadores. Toda ciencia parte de la ignorancia.

La conquista del pensamiento, dice Ortega, no puede regresarnos a la animalidad. Sería un desperdicio de lo sustancial de lo que es. Pensar para afuera o para adentro, como sea, se es, y es lo que importa porque, escribe Coplestón,  “la nada no puede ser objeto del habla ni del pensamiento.”

 Si se habla  y se piensa es porque se es. Pero sólo si se está en la capacidad del ensimismamiento. Porque de otra manera sería el puro mecanicismo, casi el regreso a la selva. Ya Parménides decía hace 25 siglos que uno es el camino de la verdad y otro el camino de la opinión.

Es decir, ensimismarse. Del otro lado está  la cháchara de pasillo y de la mayoría de los medios.

Yo, con mi teléfono celular, vivo ensimismado todo el día.

¡Por favor, estamos hablando el serio!

"Pocos leen pero todos parlotean". Pensamiento de Arturo Schopenhauer (Parerga y Paralipómena). 

Pensar es lo que hace el homo insipiens, el hombre ignorante.

 
ORTEGA

“José Ortega y Gasset (Madrid, 9 de mayo de 1883 – ibídem, 18 de octubre de 1955) fue un filósofo y ensayista español, exponente principal de la teoría del perspectivismo y de la razón vital (raciovitalismo) e histórica, situado en el movimiento del Novecentismo.”WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ARISTÓTELES, LAS PLÉYADES MIRAN HACIA ABAJO


 

Las Pléyades, el número 7, han cautivado la atención de los pueblos desde la “antigüedad remota”, aun de grupos humanos que habitaban en continentes entonces desconocidos. Técnicamente aislados por el mar y, antes del vapor, por la idea tenebrosa del Finisterre, el fin del mundo.

Cada grupo tendrá su versión.

Para el México precristiano Chicome, el 7, procede de la mítica Chicomostoc, las Siete Cuevas, de donde partieron las tribus nahuatlacas siguiendo el destino manifiesto por su dios, en busca del gran lago central, al pie de las altas montañas Popocatépetl e Iztaccihuatl y alimentado por sus glaciares.


GLIFO DE CHICOMECOATL
7 cabezas de serpiente
Civilizaciones poderosas surgieron y cayeron: Ulman, Mayapán, Monte Albán, Cuicuilco, Teotihuacán, Tula, Tenayuca, México-Tenochtitlán.

Pero la mirada étnica nunca, hasta la presente, se apartó de Chicomecitlalin, Las Pléyades, Paraíso de los mexicanos, su Tlalocan espiritual.

Una idea esencial, atemporal, que se practica materialmente todos los días en su modo original, por los pueblos mexicanos étnicos actuales, o de manera sublimada por los mexicanos mestizos (naturalmente los mexicanos de origen extranjero tendrán otros mitos ajenos al Chicome).


CHICOMECOATL
7 cuentas en su diadema
 
Los étnicos queman copal a la diosa Chicomecoatl (7 serpiente=la tierra y el maíz) y los mestizos a  la Virgen de Guadalupe (no la Virgen de Guadalupe de Extremadura de los españoles).

Un culto vigoroso y actual que viene de los orígenes del México indígena. V.gr. una peregrinación anual, a mediados del mes de febrero, que organizan los pueblos de la meseta toluqueña a la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, los medios informan  que va de los 80 mil a los 100 mil peregrinos (nada más los de Toluca, al margen de las peregrinaciones que realizan los 32 estados de la república. Su fiesta del 12 de diciembre registra de 5 millones a 8 millones de peregrinos que llegan a la Basílica).

"México no se entiende sin la Virgen de Guadalupe"(palabras del Papa Francisco, en Ciudad Juárez, el 17  de febrero del 2016)

OTRO GLIFO DE CHICOMECOATL
Y SUS 7 CUENTAS
EN SU AVATAR DE CIHUACOATL (MUJER SERPIENTE)
Sólo una Iglesia, como la católica, con su experiencia milenaria, puede tener un poder de convocatoria y organización en la permanencia  de un culto así.

Este es el origen y trayecto de la gran diosa fundamental :Chicomecitlalin (ahora conocido como Las Pléyades o Las Cabrillas), Chicomecoatl: Las Pléyades, Chicomostoc, Coatlicue, Coyolxauqui, Guadalupe.

En la cronovisión mexica Chicome es la tierra y coatl el maíz.

Lo que distingue esta secuencia son las 7 cuentas del cuello cercenado de Chicomecoatl. El lector acucioso puede confirmar   los cuellos,  también cercenados, de Coatlicue, Coyolxauqui, Guadalupe.

Chicomecoatl tiene sus avatares con las diosas Cihuacoatl (mujer- serpiente), con Tonantzin (Nuestra Madre) y con Toci (Nuestra Abuela).Madre de los dioses y de los hombres.

COYOLXAUQUI
7 cuentas en su cuello cercenado y otras 7 cuentas en su listón entre los ojos y la nariz.
Su campus celeste se ve en el fondo lleno de estrellas.
 Fray Bernardino de Sahagún escribe de ella en su Historia General de las Cosas de Nueva España, Lib. I, Cap. VI: “Esta diosa llamada Chicomecoatl era la diosa de los mantenimientos, así de lo que se come como de lo que se bebe, Madre de los dioses, corazón de la Tierra y nuestra abuela.”

Que en América ancestral se desarrolle un modo de pensar idéntico, o parecido, al de Europa o la India, no quiere decir que aquella se derivó de ésta o viceversa. La invención del cero en México, en la región olmeca, hasta donde se ha investigado, data de varios siglos antes que en la India, que se tenía como la más antigua.

 Respecto de las semejanzas de las ideas filosóficas y religiosas, por ejemplo las de la filosofía griega, las del neoplatonismo, con el cristianismo, Frederick Copleston anota: "el entendimiento del hombre es perfectamente capaz de interpretar de modos semejantes, ya se trate del entendimiento de un hindú o del de un griego, y no hay por qué ver en la semejanza de reacciones una prueba irrefutable de dependencia ideológica."(Historia de la filosofía, Vol. I).

Lo demás, agrega, pueden ser "supuestos apriorísticos más o menos adornados de un matiz pseudohistórico."

Por lo demás,  creencias y  fantasías aparte que aparecen en el tiempo y en los pueblos del planeta, Aristóteles nos proporciona ciertas noticias del número 7, al final de su obra (literalmente en su última página) Metafísica:

COATLICUE
La de la falda de serpientes
con su cuello cercenado marcado con 7 cuentas
“Hay siete vocales, siete cuerdas tiene la lira, siete acorde, las pléyades son siete; en los siete primeros años pierden los animales, salvas las excepciones, los primeros dientes; los jefes que mandaban delante de Tebas eran siete. ¿Es porque el número siete  es siete el haber sido siete los jefes, y que la Pléyade se compone de siete estrellas, o bien sería, respecto a los jefes, a causa del número de la puertas de Tebas o por otra razón? Este es el número de estrellas  que atribuimos a la Pléyade.”

 
ARISTÓTELES

Aristóteles (en griego antiguo Ἀριστοτέλης, Aristóteles) (384 a. C. – 322 a. C.)1 2 fue un polímata: filósofo, lógico y científico de la Antigua Grecia cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios.Aristóteles escribió cerca de 200 tratados (de los cuales sólo nos han llegado 31) sobre una enorme variedad de temas, incluyendo lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica, física, astronomía y biología.1 Aristóteles transformó muchas, si no todas, las áreas del conocimiento que tocó. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología, pues si bien existen reflexiones y escritos previos sobre ambas materias, es en el trabajo de Aristóteles donde se encuentran las primeras investigaciones sistemáticas al respecto. “Wikipedia

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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