PLOTINO CREE EN LOS DIOSES


 

Plotino era pagano, no cristiano. Era filósofo, no era religioso. Sólo que vivió en un tiempo (205-270 d.C.) en que religión y filosofía, o teología y filosofía,  estaban aún revueltos.

Pero no era diferente lo que Plotino decía, de sus dioses paganos, de lo que después dirán los padres de la Iglesia del cristianismo.

Plotino procede de la multiplicidad de dioses de la Helade y su versión romana. Los dioses son de la esfera inmaterial, decía, y  ayudan al humano a tener un principio de orden en su vida particular  y en la sociedad a la que pertenece.

El plural ahora es inadmisible para las religiones con intenciones universales, pero no así para las religiones étnicas.

De hecho en el mundo nada más  hay religiones étnicas. Sólo que algunas, como el cristianismo, han crecido tanto en adeptos que se consideran universales.

  En rigor no son universales,  por numerosas  o porque estén en todos los rincones del planeta, sino por sus ideas esenciales. Si el mayor peso de sus postulados es espiritual, o si es material...

No hay dioses paganos, sólo representaciones paganas de un mismo dios. En los primeros es la voluntad absolutamente libre  de las etnias. En historia tenemos la versión del vencedor, y el nuevo ritual religioso es parte de esa versión impuesta. Pero esta ya no es genuina del pueblo conquistado. El resultado es que se practicará mediocremente.

El principio que siguen los dioses paganos  es el Bien o, como Plotino gusta llamarlo, Inteligible o Inteligencia o Alma universal. Es una manera de llamar a la realidad metafísica que es el amor fraterno, positivo entre los individuos.

La  definición que Platón hace del Bien, como se le llame, es que busca siempre el bien para los humanos. En eso Platón  coincide con el cristianismo. Una línea recta que, por lo mismo, no conoce desviaciones ni locas interpretaciones.

Cada grupo tiene el derecho de llamar a ese  Bien a su manera. Los barbaros aztecas tenía una apertura increíble en este sentido. Todos los dioses, o modos de decirles,  interpretarlos y representarlos, que tenían las provincias que conquistaban por las armas, eran bienvenidos y habían edificado un templo, en México-Tenochtitlán, para los “dioses extranjeros”. Este ecumenismo  jamás pudieron entenderlo los frailes que llegaron a México en el siglo dieciséis.

No hay que reprochárselos porque el espíritu de los humanos no está calibrado para reconocer el derecho de los otros, sólo abre sus puertas cuando los otros se ajustan a su modo.  Así es en política, en religión y en filosofía.

Los huicholes se refieren a ese Bien metafísico y lo representan con el avatar de dios- venado, y este dios- venado no es para nadie más que para los huicholes. En  Génesis 17-7 Jehová es un dios para los judíos, y nada más que para los judíos. I´toi es para los hohokam y solo para los hohokam. Pachamama para los incas…

Son maneras muy particulares de remitirse al Bien  o Inteligible universal. Cada  quien, como Dice Ortega y Gasset, según su circunstancia, su tiempo, su cultura, su idioma y su modo de ver la vida.



Dibujo tomado de El País
30 de septiembre de 2017
El Bien es metafísico, más allá del espacio y del tiempo de los humanos. De ahí que el Señor del universo no necesite aviones, camellos, ferrocarriles, ni esperar que   la navegación de remos sea superado por el motor a base de vapor, para hacerse presente en pueblos lejanos de mares y continentes.

Cuesta trabajo pensar que la divinidad se manifestó por igual a todos los pueblos, antes o después. San Agustín, uno de los padres de la Iglesia, de la cepa intelectual de los padres de la Iglesia, no llegó al cristianismo, según se cree, por Mónica su madre, ya convertida al cristianismo, fue por el platonismo y el neoplatonismo.

Después de apartarse de los maniqueos, con los que estuvo nueve años, conoció el platonismo. Cuando Mónica le hablaba del cristianismo Agustín escuchaba argumentos que ya conocía de Platón. Se dirige en estos términos nada menos que a Dios, ahora ya el Dios  bajo el  cristianismo, de modo que no hay duda de su sinceridad:

“Púseme a leer y descubrí que todo lo que había leído de verdadero allá en los platónicos, se decía acá, más con la recomendación de tu gracia.”

Ese “se decía acá ” se refiere también a San Ambrosio. Francisco montes de Oca, en su Introducción a Confesiones, en la edición de Porrúa, México, 1998, anota:

“Comprobada la existencia de elementos plotinianos en sermones de Ambrosio no es difícil demostrar  que Agustín pudo oír esos sermones. Lo importante era descubrir que en la predicación del obispo milanés iban íntimamente unidos neoplatonismo y cristianismo…Agustín ha adoptado el platonismo antes de dar su adhesión al cristianismo, y sólo se  ha afiliado al segundo porque lo ha juzgado, tras ponderado examen, conforme al primero.”

Es probable que Agustín pensara en la trinidad helénica de Júpiter, "Hacedor del mundo y de los hombres", de su padre Saturno y de Eneas, hijo de la diosa Venus, y del mortal Anquises y, por tanto, un Eneas mortal-dios.

Agustín piensa con frecuencia en los tres tiempos de los humanos, que él llama el pasado del presente, el presente del presente y el futuro del presente, pero, dice,   para Dios son “hoy”. La eternidad y, por lo tanto, Dios estuvo desde el principio de la Creación en todo y en todos:

“Cuantos días nuestros y de nuestros padres han discurrido por ese “hoy” tuyo, y de él han recibido su medida y de alguna manera han existido.”

Confesiones, libro primero,  capítulo VI.

Una vez decidido por el cristianismo, San Agustín no pudo escapar a esta lógica celosa de todo converso. Empero, era, al estilo de Emerson, de una mentalidad tan abierta que en cierta ocasión dijo, en el libro tercero, hablando de los preceptos  divinos. “Sin variarlos un punto…a cada época reserva los preceptos apropiados.”

El  ecumenismo es un pacto de no agresión, pero no encierra la idea que todas las religiones se fundan  en una, Cada quien su parcela, su casa, según dijo Jesús. Conociendo la historia de la humanidad, lo que se quiere es vivir en paz.

Todas las religiones crecen en adeptos, por más que  las plumas mercenarias digan lo contrario.

Es un hecho conocido que la humanidad se duplica de tiempo en tiempo (y cada vez el tiempo es más corto).Crece esa población, crecen sus  adeptos.

Los guías religiosos no se dan abasto para educar, religiosamente, a los de su propia etnia. Son rebasados por el aumento constante de su población. De ahí que, de la numerosa feligresía, de una religión, sólo una minoría tenga un  conocimiento amplio y practique sus principios.

La mayoría, en cambio, no pasa más allá del ritual. Con el deplorable resultado, para la sociedad, que la probidad y la lógica se ausenten de las calles de la ciudad. Los medios dan amplia información, todos los días, de esa inseguridad.

Estudiar a Platón y a Plotino es confiar, o identificarse, en la filosofía pagana de la Helade. Agustín sabía, por su aguda inteligencia, su experiencia con los maniqueos y por su intuición para las cuestiones del espíritu, que con Plotino estaba en la metafísica de valor esencial. Y, por lo tanto, un pensador vigente   a través de los siglos.

Jasper dice que Plotino es “el más grande  de los filósofos místicos de Occidente”,      que “utiliza la tradición entera de la filosofía antigua como medio para formular una maravillosa metafísica que, de un temple original, marcha desde entonces a través de los tiempos como la verdadera metafísica.”

Karl Jasper, La filosofía.

Por su parte Plotino, considerado el último de los filósofos paganos de la antigüedad, y que pensaba en el Bien universal con el nombre de Júpiter, pero ya dentro del tercer siglo del cristianismo, escribió:

“Los seres que llamamos dioses merecen ser considerados como tales, porque jamás se separan de los inteligibles, y están suspendidos del Alma universal considerada en su principio, en el mismo momento en el que surge de la Inteligencia. Así estos seres son dioses en virtud del principio al que deben su existencia.”

 
Plotino
“Plotino nació en el 204 ó el 205 en la ciudad egipcia de Licópolis, hoy Assiut. En el 232entró en el círculo de Amonio Saccas (o Sakkas) en Alejandría, de quien también fueron discípulos Orígenes (no el cristiano)[cita requerida], Longino y Erenio. Se embarcó en 244 en la expedición del emperador Gordiano III contra los persas con el propósito de conocer la filosofía de los pueblos orientales. Fracasada la expedición y asesinado el emperador, logró dificultosamente refugiarse en Antioquía. Abrió en Roma una escuela de Filosofía (246) y llevó una vida severa: era vegetariano, no se casó ni se dejó retratar "para no dar lugar a una sombra de otra sombra". Se le atribuyeron dotes místicas de visionario y se dice de él que recogía niños huérfanos y les daba educación. Su discípulo Porfirio, autor de su biografía Vida de Plotino y de la sistematización y publicación de su obra central Enéadas, refiere que en los seis años que estuvo con él tuvo hasta 4 uniones místicas”WIKIPEDIA.

KIERKEGAARD BUSCA A DE DIOS


 

Son  los grandes negadores de la existencia de Dios los que más creen en él. Asegurar a la nada es creer en su antinomia, el todo.

Al estilo de los católicos ortodoxos que creen en los milagros por lo que “también creen en un curso regular de la naturaleza.”

En otras palabras, no tiene sentido negar algo que se cree que no existe.

 Levanto los hombros y sigo adelante sin acordarme más del asunto. Pero escribir diez mil cuartillas tratando de demostrar que no es cierto, se parece a las veinte hipérboles que san Agustín tuvo que recorrer, entre neoplatónicos y maniqueos,  antes de aceptar...

Los hombres de fe tienen otra especie de incredulidad, si es que puede hablarse así. Creen pero buscan pruebas y esta duda es otra especie de incredulidad.

El mismo San Agustín dijo que no hay fe más duradera que la fe que duda.

De hecho es el leit motiv de todas las filosofías que se han escrito desde los Presocráticos, al menos para la cultura occidental: Es! ¡No es! Y si es, ¿cómo es?

Ardua labor porque se espera encontrar esas pruebas en  un mundo fenomenológico, o material, de lo que es  inmaterial, espiritual.

 Lo que han encontrado veinte siglos, o más, de buscar, es como la metáfora del que busca al burro y anda montado sobre  al burro que busca. La respuesta está en él, no fuera de él.

Las tres actitudes clásicas son A) Tener plena confianza que mañana volverá a salir el sol, B) no creer en la existencia del sol aunque éste siga apareciendo cada mañana y, C) creer que el sol saldrá pero buscar las pruebas en que el sol existe.

Vistas por separado,  cada una de ellas, parece una aporía o callejón sin salida.

Kierkegaard, espíritu creyente, fue el que dijo que buscar pruebas de la existencia de Dios es dudar de su existencia:

“Según él, es una especie de impiedad en nosotros el buscar pruebas de la existencia de Dios, porque hacerlo así es como decir que dudamos de su existencia y necesitamos pruebas para persuadirnos de ella.”

Jean Wahl. Introducción a la filosofía, Cap. XVII

Los filósofos fueron los que pusieron el tema a discusión, sobre la existencia de Dios, antes que  los teólogos. Sucedió  en un tiempo cuando no se habían definido los campos y los temas de la razón y la sinrazón  estaban revueltos.

En el principio de la discusión  dialéctica Dios  se llamaba Zeus o Júpiter y después Jesucristo. El tema es uno solo pero para facilitarse su estudio lo filósofos optaron por seccionarlo en fetichismo, politeísmo y monoteísmo. Lo mismo lo llamaron teología y también metafísica.

Se tiene a la Biblia como un imperativo categórico (en realidad diez imperativos categóricos) después de lo cual nada hay que decir en materia del alma.

Se pasa por alto que grandes místicos cristianos, como San Agustín de Hipona, Santo Tomás de Aquino, San Alberto Magno, San Buenaventura, abrevaron mucho en la filosofía pagana, particularmente de Platón y Aristóteles.

En el caso de San Agustín, en Platón, Plotino y Porfirio.
Presocráticos:
¡Es! ¡No es!¿Cómo es?

José Vasconcelos, uno de los pocos grandes hombres cultos que ha dado México, católico conocedor de su religión, sin  duda, se decide por el neoplatonismo y tienes algunas observaciones de la Biblia, que  no gustan al católico medio.

Vasconcelos, a semejanza de Spinoza, conocedores ambos a profundidad de la Biblia, llega un momento que se remiten a la divinidad, en ocasiones más allá del texto sagrado al que, sin  duda alguna, consideran de inspiración divina pero, al fin y al cabo, escrito por humanos. Porque donde los humanos meten las manos…

En 1925 la Universidad Nacional de México (todavía no era Autónoma) y la Secretaría de Educación Pública, llevaron a cabo la traducción e impresión de las Enéadas de Plotino, obra de singular mérito editorial aun entre las obras de calidad de contenido de la Universidad.

 Vasconcelos fue uno de sus traductores. En el Libro Tercero, de la Eneada Primera, Vasconcelos anota:

“Encontramos en Plotino las más extraordinarias y sublimes ideas acerca de la naturaleza del alma y su destino. ¿Qué ha hecho después de él la humanidad mística, sino acogerse a las interpretaciones sombrías deducidas de un libro bárbaro como la Biblia, cuya doctrina espiritual no encuentro comparable con  la de la filosofía neoplatónica?”

Los creyentes y los agnósticos son dos grupos que han encontrado gustillo de enredarse en el juego de qué fue primero la Creación o la Evolución. Wahl, lo mismo que William James, dice que es necesario parar y mejor pasar a los hechos:

“Si buscamos la causa de cualquier movimiento real,y enseguida sucesivamente, necesitamos detenernos en algún punto porque lo que mueve, según Aristóteles, es más bien por atracción que  por causalidad eficiente.”
Dibujo tomado de El País
14 Oct.2017

Otro modo de decirlo es que no son las sendas teorías lo que ven los niños sino el comportamiento de los padres. Los niños no están en los auditorios en medio de las grandes discusiones de la Academia.

Lo que los niños ven en su hogar es a Jasón peleando a muerte contra Medea, el bucólico y bello cuadro de María y José o a la heroica madre soltera que educa a sus hijos.

Wahl anota que Platón, en La República, ya había visto con toda claridad, como ahora piensa todo buen cristiano,” que debemos educar a los niños en la idea  de la bondad de Dios y en las Leyes, casi en la misma forma que Dios es bueno.”

(En el momento que escribimos  esta nota los medios dan la noticia del asesinato, masivo, que un día antes, 1 de octubre de 2017, tuvo lugar en Las Vegas, Estados Unidos, con 58 muertos y más de cuatro cientos heridos por, al parecer,  un solo hombre)

Y para los camorristas de auditorio que buscan y rebuscan pruebas de la existencia de Dios, cita el modo que Kant parece haber encontrado más allá de toda lógica de la razón pura y también más allá de todo apabullante imperativo categórico bíblico:

“Kant dijo que las cosas más sublimes son el cielo estrellado sobre nuestra cabeza y la ley moral dentro de nuestro corazón.”

Kierkegaard
“Søren Aabye Kierkegaard (AFI: Acerca de este sonido [ˈsœːɐn ˈkʰiɐ̯g̊əˌg̊ɒːˀ] (?•i)); (Copenhague, 5 de mayo de 1813 – ibídem, 11 de noviembre de 1855) fue un prolífico filósofo y teólogo danés del siglo XIX. Se le considera el padre del existencialismo, por hacer filosofía de la condición de la existencia humana, por centrar su filosofía en el individuo y la subjetividad, en la libertad y la responsabilidad, en la desesperación y la angustia,1 temas que retomarían Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre y otros filósofos del siglo XX. Criticó con dureza el hegelianismo de su época y lo que él llamó formalidades vacías de la Iglesia danesa.” WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

 

J.WAHL,  TIEMBLA Y BUSCAMOS TIERRA FIRME

Ira y amor son dos cosas que le dan dinamismo al Olimpo de Zeus.

 Juno le hace la vida difícil a Eneas fortaleciendo al enemigo para que le infrinja derrotas en el campo de batalla. Y vemos a Venus, la madre divina de Eneas, despejándole el terreno para salir victorioso cuando todo estaba perdido.

Así explicaba la mitología griega lo que sucedía en su subsuelo con las placas tectónicas. Destinos llevados y traídos en aparente inexplicable lógica.Pasado el desastre podemos apreciar, ser conscientes, de la Felicidad. O de la normalidad. 

La antinomia resalta la importancia del contrario. Ante una situación de maldad podemos apreciar mejor lo bueno.

 No es que el bien exista gracias al mal sino que lo hace resaltar no sólo en las personas conscientes e instruidas, y también, sobre todo, en las  multitudes amodorradas.

En los países donde la corrupción de las burocracias  alienta la inseguridad de la sociedad, de manera instintiva las iglesias se llenan de gente. Así es como el diablo trabaja para Dios, allegándole más feligreses, que todos sus sacerdotes del mundo. Se tiene mayor consciencia del bien. Del valor de las buenas  relaciones  entre los individuos ante la cercanía del caos.

Los santos lo dijeron primero, inspirados en parte por Platón. Pero como pocos se interesan por conocer la vida de los santos (esas figuras llenas de polvo que vemos en áreas oscuras de los templos), no se sabe lo que ellos dijeron del bien y del mal, de la normalidad, del caos.San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Santa Teresa de Ávila...

A lo filósofos, que dicen lo mismo que los santos, no se les conoce mejor pero como sus ideas circulan fuera de los templos, en aulas, cafés y bares, y manicomios, algún conocimiento trasciende de esa antinomia.

En su obra, Introducción a la filosofía, Jean Wahl anota:

“Puede incluso decirse que esta insistencia en el mal como positivo ha conducido a una conciencia más clara del bien, puesto que cada contario saca del otro un valor más intenso.”

 
                                    Dibujo tomado del libro
                                La psiquiatría en la vida diaria
                                     de Fritz Redlich, 1968
 
No hay que esperar años para poder observar que la tranquilidad y la sosobra se alternan. En un mismo día eso sucede con frecuencia. El estrés, la parálisis facial, no son tan raras como se cree. Por algo será.

Por eso buscamos en la religión, o en la filosofía, o en la actividad deportiva, estar en paz. La paz natural o espiritual, no la paz química.

Hay lugares comunes que ilustran la manera: “No hagas lo que no quieres que te hagan”, “El respeto al derecho ajeno es la paz”…

O bien, buscar vivir en la plenitud, en la belleza, en la ataraxia, como si fuera este minuto el último. Esto no es ninguna intención de escritorio.

En regiones sísmicas como chile, Perú, México, Guatemala, las costas del Mar Egeo, la casa donde vivimos puede colapsarse en este mismo segundo. En México hemos visto colapsar edificios, de varios niveles, en tan solo cinco segundos.

Si el brinco, o la liberación de fuerzas por superposición de dos placas tectónicas, se dan lejos, entonces la alarma sísmica nos avisa que tenemos algunos segundos para buscar un área más segura.

A eso se debe que en esta situación vemos en la calle gente descalza que no perdieron tiempo buscando los zapatos y ni siquiera las chanclas y salió corriendo.

O gente que se bañaba, y si estaba en el excusado, no perdió tiempo  en limpiarse el trasero y también salió corriendo. Esto no lo creerá el que no se ha encontrado dentro de un sismo en la ciudad.

Pero si las placas están cerca, como el 19 de septiembre del 20017 pasó en México, el colapso del  edificio llega al mismo tiempo, o antes, que la alarma sísmica.

El sismo es un recordatorio que hemos hecho nuestra vida muy vulnerable. Culpamos al sismo que los edificios se colapsaron. ¿Qué culpa tiene el sismo que construyamos, o que edifiquemos, en áreas vulnerables?

Hablamos de desastres naturales pero no de desastres provocados por la sociedad, por su imprevisión o por su corrupción.

 México, por si algo le faltara, está sobre cuatro placas tectónicas: Norteamérica, Pacifico, Rivera y Cocos.

Igual culpo a Dios, como autor, de los males que me aquejan, sin aceptar que yo soy el que he hecho mi vida vulnerable.

Después de esto, si seguimos con vida, por haber ganado la calle ilesos, o por haber sido rescatado dentro de las ruinas del colapso, sigue  la creencia que menciona Wahl:

“Partiendo de distintos puntos de vista, han llamado Hegel y Nietzsche la atención sobre el hecho de que a las horas más negras de la humanidad siguen las más bellas.”

                                                                         Wahl
 
“Jean Wahl nació en Marsella, en  1888. Falleció en París en 1974. Filósofo francés. Tras ejercer como profesor en EE UU, regresó a Francia (1945) para enseñar en la Sorbona y fundó el Colegio Filosófico de París. Es recordado, sobre todo, por su estudio sobre La desdicha de la conciencia en la filosofía de Hegel (1929). Otras obras a destacar son, entre otros títulos, Filosofías   pluralistas de Inglaterra y América (1920), Hacia lo concreto (1932) e Introducción a la filosofía (1948).”WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TABLAS PARA MEDIR EL ESTRÉS EN EL ESCALADOR


 

Sentir tensión en el trascurso de una escalada es normal y necesario.

La tensión prepara el organismo para ir evolucionando sobre la roca, nieve y hielo. Sudan las manos, se acelera le respiración, el corazón golpea fuerte…

Depende de varios factores que un mismo obstáculo sea superado con más o menos, diferente dificultad, por dos individuos: edad, constitución física, disposición mental, preparación física, conocimiento del terreno consistente o erosionado, cómo responde el organismo en las diferentes cotas en la producción de glóbulos rojos  para el oxígeno en la sangre, cultura alpina...

La montaña que yo veo no es la misma que ve el otro. La calle que ve el policía no es la misma que ve un sociólogo o uno que vende tamales y hot dogs.

En el medioevo los europeos  veían demonios y brujas en las montañas, en tanto que, en México, en ese mismo tiempo, se veía a las montañas como dioses benéficos.

Los estadounidenses ven en la luna un niño pescando en el río, en tanto los mexicanos ven a Tecuciztecalt, de la leyenda teotihuacana, que ilumina la noche.

"El desierto es un asesino de hombres eliminándolos por
deshidratación"
¿Qué tiene que ver el desierto conque los
hombres no hayan llevado suficiente agua
para la travesía?
Desierto de Altar, Sonora.
Foto de Armando Altamira G.
Mucho depende de la cultura del estatus social  en el que se mueva el individuo, sus mitos, su analfabetismo académico, su analfabetismo  emocional, sus leyendas, su idealismo religioso, su materialismo filosófico.

Cómo se mueve en las dos grandes culturas  que tiene el mexicano(o argentino, o peruano, o guatemalteco) que son la náhuatl y la occidental. O sólo es un revoltijo patológico de opiniones y no de argumentos.

Todo cuenta a la  hora de emprender la ascensión a la montaña. Tan real, o más, como el peso de la mochila que cuelga de nuestras clavículas.

Una de las tablas para medir el estrés en el individuo en tanto escala, fue en Europa,  la de Welzenbach, en el siglo pasado. Entonces  no se hablaba de estrés sino de miedo. Después otras regiones de importancia alpina del planeta los escaladores fueron elaborando sus propias tablas para medir el estrés.

Pero no fue a la manera matemática del doctor Samuel Basch, inventor del esfigmomanómetro para medir la presión arterial. Las “matemáticas alpinas” fueron subjetivas, si cabe esa expresión. Yo pienso que esto vale un 5. ¿En qué te fundas? ¡Para mí es un 5!

Se consideraba, con Welzenbach, que el 5° grado era el límite de las posibilidades humanas para superar un obstáculo alpino. Con el tiempo esa tabla se fue ampliando al referirse como un 5° grado superior. Luego vino el 6°.el 7° grado, el 8° grado…

A semejanza como se estila en literatura, que no  habla el autor de la novela en primera persona, sino en tercera persona, por medio de su alter ego. Así sucede en el alpinismo, con la tabla de dificultades. No se dice yo tengo tal cantidad de estrés sino: la montaña tiene esta dificultad.

El autor de la novela no dice levanté mi tarro de cerveza y la bebí de un trago sino, Juan levantó el tarro de cerveza y la bebió de un trago.

En escalada no es el escalador el que tiene dificultad para subir la montaña sino es la montaña la que, se dice, se pone difícil.

"La montaña asesina espera a los que intenten escalarla"
La preparación psicofísica  de los alpinistas tiene la respuesta, no la montaña.
Pared sur del monte Ameghino, Argentina.
Foto de Armando Altamira G.
De ahí que la tabla se haya invertido. La tabla ya no mide el estrés en el escalador sino que le pasa el paquete a la montaña. Esta escalada es un  5° grado superior. O de 8°.

La sociedad tiene procesos similares. Se habla de desastres naturales, sismos, volcanes, que causan grandes daños a la población, cuando entran en actividad. No se habla de la imprevisión humana. Se le hecha la culpa a los destres naturales.

¿Qué culpa tiene el Vesubio que los hombres hayan edificado la ciudad de Pompeya tan cerca del volcán. “El  Vesubio demostró su ira una vez más”.  “La contaminación ambiental se vengó de  sociedad provocando serios trastornos en la salud de la gente”.

¿Qué culpa tiene el suelo gelatinoso, del antiguo lago de Texcoco, México, que en la actualidad se construyan sobre él grandes y pesados edficios que se viene abajo con los sismos?

Todo esto está bien  en la composición lírica de la novela y hasta es deseable porque da “atmosfera en la narración”: “El rumor del glaciar”, “El viento que llegó del norte castigó duramente a los alpinistas”.

En otras palabras, la clasificación matemática alpina es  más bien un modo de medir el estrés en el escalador, no  la supuesta dificultad de la  montaña.

El 1° grado sería el estado ideal de dominio del escalador. A partir de ahí iría subiendo o marcando mayor estrés en el escalador, a semejanza de catarsis: 2° grado algo tenso, 5° grado tenso, 8° grado  muy estresado…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

KANT, SU ESTÉTICA TRASCENDENTAL


 

En la religión de occidente, el cristianismo, el humano es biología y es espíritu.

En filosofía  hay que dar un rodeo más largo, con Kant, para llegar a consideraciones semejantes.

Kant considera que es por la moral y la metafísica que el humano, además de los átomos de sus huesos, está fuera del espacio y del tiempo.

Para ello tendrá que bregar afanosamente entre varios   pareceres, de tiempo y espacio, que pensaron sus predecesores en la filosofía.

Lo llama “cosa en sí”. Cosa que no depende de nada para existir, fuera del tiempo y del espacio.

Kant camina  entre los  callejones del espacio y del tiempo. El concepto de espacio cambia con los filósofos que lo van a considerar en el siglo que les tocó vivir. No siempre se trata de átomos.

Para Descartes, dice Wahl, el espacio no es una cosa sino la esencia de la cosa.

“Para Descartes el espacio constituye la sustancia de la materia…Para Spinoza es el espacio una tributo igual en importancia al espíritu.”
Jean Wahl, Introducción a la filosofía, Cap.VI.

Whitehead considera que el pecado de la filosofía moderna es esa separación de unas partes, respecto de otras, que es característica del espacio de Descartes. Para Whitehead “Una cosa no está sólo donde está; está también donde actúa.”

La realidad primordial son las cosas y su densidad y opacidad y es su masa aquello de las que tenemos experiencia:

 Whal:

“Cuando transferimos esta experiencia a los sentimientos, tenemos un espacio concreto, lleno de cualidades, y heterogeneidades; y cuando lo hacemos entrar en un armazón intelectual, tenemos el espacio matemático.”

Para Leibniz  el espacio es una consecuencia de las relaciones reales entre las cosas. En cambio  para Kant el espacio  no es de orden racional sino que está estrechamente relacionado con la sensibilidad.

Plotino piensa, muy cerca de como lo hará Kant, en dos tiempos, uno fenoménico en el que las cosas se mueven y el otro infinito:

"Decimos que la Eternidad y el Tiempo son dos cosas diferentes, que la Eternidad se refiere a lo que existe perpetuamente y el Tiempo a lo que deviene."

Enseguida pasa a identificar lo esencial con lo eterno:

"se tiene el derecho de identificar la Esencia inteligible y la eternidad, tanto más cuando el mundo inteligible y la eternidad comprenden las mismas cosas."
Plotino, Tercera Eneada, libro VII.

Newton veía en el espacio y el tiempo dos especies de sensores mediante las cuales Dios  percibía al mundo:

“Para Newton eran el espacio y el tiempo los dos órganos mediante los cuales percibía Dios el universo.

 “Para Kant “son el tiempo  y el espacio los media con que organiza el hombre lo que ve.”

Este era más o menos el contexto intelectual cuando Kant se interesó por el problema. El problema de Kant ahora era el de explicar la posibilidad de las dos ciencias que parecían sólidamente constituidas  al final el siglo XVIII, y la física newtoniana.

 Al mismo tiempo quería explicar por qué otra ciencia, a saber, la metafísica, no había tenido el mismo éxito. Tenía que encontrar una sola explicación para la certidumbre de las dos primeras ciencias.”

Era un panorama complejo pero sí tuvo claridad desde el principio que no era cosa de detenerse, como los filósofos que le habían antecedido, en sólo átomos a ultranza, o sólo noúmenos a ultranza.

Esa rigidez resultó ser muy peligrosa para la tranquilidad de los pueblos.

Hasta entonces se había sostenido que el espacio era producto de las sensaciones y Kant dijo que era al revés: “Si no hubiera espacio no habría experiencia alguna.”

Es cuando hace  la exposición metafísica del espacio. Y de ahí a la Estética Trascendental. “Una forma infinita dada anteriormente a todo.”

Además el espacio es infinito y nada que sea infinito puede derivarse de la experiencia:

“El espacio y el tiempo no vienen de las sensaciones, no se derivan de la experiencia, antes bien son el origen de ésta”.

La conclusión de la Estética Trascendental de Kant es que el espacio y el tiempo son una forma del entendimiento humano y que en el tiempo están las cosas tal como se nos aparecen pero, no las “cosas en sí”.

Y dice que nosotros mismos, los humanos de carne y hueso, somos cosas en sí.

“ya que somos capaces de determinarnos por la ley moral…bajo el punto de vista científico, aparecen nuestras acciones como determinadas, pero bajo el punto de vista metafísico y moral, pueden y tiene que ser libres, luego son libres.”

Kant
“Immanuel Kant (ɪˈmaːnu̯eːl ˈkant) (Königsberg, Prusia, 22 de abril de1724 – Königsberg, 12 de febrero de 1804) fue un filósofo prusiano de la Ilustración. Es el primero y más importante representante delcriticismo y precursor del idealismo alemán y está considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal.”WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

JASPER, EL TEMA DE LA INDEPENDENCIA


 

Se independiza un país de otro y se apresura a establecer relaciones diplomáticas y comerciales con otros países, los más que se pueda. Necesita reconocimiento político internacional y dinero para organizar su reciente libertad.

De esa manera se independiza de uno y pasa a depender de muchos. No puede ese país existir aislado.  " La independencia no puede realizarse  abandonando el mundo”

Karl Jasper, La filosofía, Cap. X.

Y aun cuando así fuera, su aislamiento sería con relación a los otros, dicho de otra manera, en cierto sentido seguiría en relación con aquellos.

Este símil es semejante a lo que pasa con la independencia del hombre y de la mujer:

“La independencia absoluta es imposible”, agrega Jasper.

Frases como “soy el arquitecto de mi propio destino” se oyen bien pero corresponden poco a la realidad:

“Allí donde hay libertad, lucha con la falta de libertad, con la completa superación de esta, por desaparición de todas las resistencias, quedaría abolida la libertad misma.”

Vivimos en el mundo de la fenomenología donde todo son eslabones unidos antes y después. Libertad, libre albedrio, y otros términos semejantes, tienen su escasa dosis de aproximación y mucho de incierto.

 El hampón más rico, Don Corleone El Padrino, depende de abogados y de sus relaciones con la alta política. El político más exitoso depende de los otros políticos (no del voto del pueblo) para seguir abriéndose camino hacia el presupuesto. El escritor depende de sus vivencias con el mundo para encontrar argumentos y escribir su novela. El que vende jitomates en el puesto de la calle depende del mayorista que le surte la mercancía y que le dé buen precio. El hombre depende de la mujer para poder ser padre.

¡Eso es solidaridad!

Dibujo tomado de El País,2 de Sep.2017
La fenomenología se mueve en el tiempo y en el espacio. Jasper voltea y mira  lo único que puede aspirar a una autentica libertad  y es la independencia interior del individuo.

Tampoco existe en estado puro pues sus instintos, recuerdos y los hábitos lo sujetan. Sólo logra la independencia “haciéndose señor de sus pensamientos”

Pero entonces se encontrará que arrastra sus recuerdos y anida  para el futuro sus esperanzas.

Alguno interpreta su independencia yendo solo por el mundo sin importarle nada de lo que en él  acontezca. Es una ilusión pues se cree solo estando en medio del mundo. Si fuera a vivir lejos a la montaña, en el bosque o en el desierto, a las dos horas se le bajarían los humos de independiente y bajaría corriendo a la ciudad. Zaratustra es una entelequia imaginada por Nietzsche cuando escribía en el seno de la sociedad.

El individuo es como es, irrepetible y aspira a realizar su vida de manera positiva según pueda hacerlo, dentro de la sociedad a la que pertenece, de preferencia, pues ahí están sus raíces. O en la sociedad  a la que emigra.

Hay una escena enternecedora de lo que el individuo entiende por independencia. Cuando las leyes del trabajo le permiten jubilarse, no se va de anacoreta independiente  a las montañas. Todos conocemos lo que sucede en la realidad: busca a otros jubilados y todos los días se reúnen para tomar una taza de café y recordar los tiempos pasados.

Porque él en su ancianidad es como un retrato de cómo se portó en el pasado. Depende ineludiblemente del pretérito.

Esta serie de eslabones o entretejimientos de necesidades y circunstancias, Wahl lo explica citando a Whitehead:

“Whitehead ha acuñado la palabra “concrescencia” para connotar el crecimiento simultáneo de los distintos elementos, que en rigor no pueden llamarse elementos, en virtud de su mismo entretejerse e implicarse.”

Jean Wahl, Introducción la filosofía, Cap. X.

Jasper cree haber encontrado la luz entre toda la maraña en la que se encuentra  el individuo que se presume independiente:

“Ser independiente en el mundo significa, antes bien, una relación peculiar con el mundo; estar en él y a la vez no estar en él, estar en el mundo a la vez fuera de él.”
Jasper
 
“Karl Theodor Jaspers fue un psiquiatra y filósofo alemán, que tuvo una fuerte influencia en la teología, en la psiquiatría y en la filosofía moderna. En 1921 ocupó la cátedra de filosofía de la Universidad de Heidelberg.” Wikipedia
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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