IBSEN, EN LAS MONTAÑAS RECORDANDO A PEER GYNT

 


 

-¿Qué queda ya de la próspera riqueza acumulada por tu abuelo paterno?-le pregunta Aase, la madre, a Peer Gynt que quiere que se case con la muchacha rica de la aldea noruega.

Peer, joven de unos veinte años, piensa que eso es como  recuperar arena contra arena. Igual acabará por irse. Quiere darle a entender que, contra lo efímero de las cosas, por necesidad hay algo firme, que resiste las tormentas de la vida, pero él mismo no sabe qué, o dónde se encuentra ese suelo firme.

Sólo acierta a decir: “¿Y dónde ha ido la nieve del año pasado?

 


                                     Tomado de Internet

La base incólume la tiene Peer frente a sus ojos, en Solveig, la muchacha aldeana que lo ama, no sólo que lo quiere.

Se quiere una cosa, un juguete para jugar con él. Ella lo ama para que sea parte de su vida, no para que sea parte del cuarto de los juguetes.

Pero Peer, como muchos hombres, no es lo suficientemente maduro para ver ese tesoro y va en busca de Fata Morgana. La ilusión siempre al alcance pero que nunca llega a poseerse. Hace a  un lado el oro y se lanza a buscar algo que a la postre resultará calcopirita.

Por medio siglo recorre el mundo y pasa muchas aventuras.

Llega a ser rico pero unos vivillos lo despojan de sus pertenecías. Conquista el poder  que resulta más efímero que las arenas del desierto. Conoce mujeres como quien conoce la gabardina que ese año está de moda. Llega a ser habitante permanente de un manicomio.

 Conoce  a un loco que compra varios ejemplares de un mismo diario  y del mismo día, y hace el gran descubrimiento: ¡Todos dicen lo mismo!

 

-¡Vamos a cerrar-dijo el empleado que atendía nuestra mesa. Nos clausurarán sino nos ajustamos a las disposiciones actuales.

-El último tarro -pidió Kiva. Su sonrisa lo convenció-. Yo de rubia, yo de negra, yo igual.

Agarramos nuestras mochilas y enfilamos hacia la parte norte de la población.

¡Semáforo rojo por tercera vez en la Ciudad de México! En Pachuca también se han endurecido otra vez las condiciones para la población.

La semana anterior el centro de la ciudad, en torno al Reloj, era tanta la población que fue necesario bajarse de la banqueta para seguir avanzando. Pachuca es en la actualidad una ciudad moderna y se busca sea funcional ante el constante extenderse en sus áreas urbanas.

Conocí la ciudad-les digo-,  y sus montañas cercanas, en los años cincuenta, cuando la población era de  60 mil habitantes. Ahora, en 2021, con su noreste poblado sobre las laderas de los cerros rumbo al Real del Monte, y hacia el oeste con los grandes fraccionamientos, su población llega a los 300 mil. A vuelo de pájaro  nos parece que su población es mucho más numerosa pero esa son las cifras oficiales de INEGI.

La población, todavía con un aire algo rural, tenía sus límites de construcción del cerro de San Cristóbal, en el norte, y los (ahora cerros del Cristo y el del asta bandera) en el noreste, Hacia el sur se extendía un poco ya sobre el Valle de México,

Pero esta tarde sus calles están desiertas. Un demonio en forma de virus recorre el planeta y Pachuca no es la excepción.

Encerrados en las cuatro paredes de la casa-habitación, tal vez nos libremos del coronavirus y sus nuevas y más virulentas  cepas, pero de lo que no hay duda es del deterioro psicofísico que se agrava día con día ¡y ya van trescientos días de encierro involuntario!

Las fábricas cierran, no hay modo honrado de ganar dinero, llega el fin de mes y no hay para pagar la renta. El casero no perdona. Los indigentes que buscan en los botes de basura algo para comer o alguien que  les da alguna moneda,tiene ante sí las calles desiertas...La población pasa horas y más horas viendo programas inanes en la televisión…

El camino de Humboldt. Dos tiros de minas ya cerradas y una cuesta con bastante elevación antes de llegar al pueblo de Cerezo.La ascensión por este camino viejo de las minas,saliendo por el barrio de El Arbolito,fue abandonado hace mucho tiempo por los escaladores.

Ahora se llega en vehículo a los valles altos.Con tres horas de caminata, y 660 metros de desnivel,se trata del ejercicio terapéutico para el cuerpo, la mente y no se diga para la ascesis,como no se podría conseguir durante un mes visitando a la farmacia.

-¡El mundo calcopirítico nos seduce hasta la aniquilación del yo-comenta Yuma que resopla en la subida como caldera de vapor al máximo.

Ayer el cielo estaba despejado y el sol de invierno en México quemaba la piel. Este lunes, 11 de enero del 2021, nos cae un fuerte aguacero hacia las 5 de la tarde en tanto remontamos la cuesta de “El Tumbaburros”, arriba del pueblo de Cerezo, Hidalgo, en el  norte de Pachuca, la capital del estado.

 


                              Grupo de las Monjas bajo la tormenta

                                   Foto de Armando Altamira

Tres  horas  y estamos en lo alto de la Sierra, tres mil metros de altitud.

Conocemos lugares bellos para acampar y efectuar escaladas en roca en las altas montañas, al este de la ciudad capital.

Pero los asesinos atisban en los bosques del monte Tláloc (4,150), en los de la Matlalcueye (4,420 m), que los ya colonizados en el siglo dieciséis le cambiaron el nombre por el de “Malinche”. Así como en el Nevado de Toluca (4 680m), y en el monte Ajusco( 3,930), en la sierra sur del Valle de México. Todo eso está  infestado de hampones  que asaltan, matan y violan en grupos organizados a los montañistas que se aventuran por sus senderos (Ver los diarios Universal del 5 de marzo de 2012 y Excélsior del 23 de mayo de 2015).

 


                                       Nevado de Toluca

                          En la foto Mario Campos Borges

                             Foto de Armando Altamira

De manera señalada en el lado oeste de la Iztaccihuatl, cerca del pueblo de San Rafael, y en el Popocatépetl, en las laderas oeste arriba de los pueblos de Amecameca y San Pedro Nexapa.

Juan, compañero nuestro de escaladas, murió recientemente por ese virus que infecta el planeta. Sólo quedamos tres. De todas maneras levantamos una tienda-comedor y nuestras tenidas individuales.

En los días que siguen hacemos largas caminatas a Capula y a Contadero y regreso a nuestro campamento. O bajamos a Estanzuela. Alternamos escalando en el lado sur del grupo Las Monjas.

Una noche, en tanto tomamos café negro después de la cena, Kiva reanuda el relato de Peer Gynt:

-Vagando fue por el mundo por muchos años. Conoció lugares y gente de todo tipo. Era su espíritu de aventura y abandonó a su novia Solveig que lo amaba.

Durante medio siglo recorre el mundo y pasa muchas aventuras. Llega a ser rico pero algunos vivillos lo despojan de sus pertenencias. Conquista el poder que, resulta más efímero que las arenas del desierto. Conoce mujeres como quien  tiene la gabardina que ese año está de moda.

Llega a ser habitante permanente de un manicomio. Conoce un loco que compraba varios ejemplares del mismo periódico y del mismo día. ¡Hizo el descubrimiento que decían lo mismo!

En su encuentro con el diablo éste le pregunta qué pecados ha cometido, “pequeñeces”, le dice Peer y el otro le responde fastidiado: “¿Sólo pequeñeces? En ese caso, buen hombre, déjame en paz”

De tanto trotar por los “países neblinosos” Peer parece haber quedado reducido a un montón de piezas inconexas. Conocer mucho arrojó en él lo que a la postre tienen algunos que leen mucho sin tener una base desde la cual procesar lo siempre nuevo. O lo siempre igual que estuvo de moda dos o tres generaciones atrás. Se mueve en la relatividad. La máquina del eclecticismo desintegrador acabó por devorarlo.

Es cuando conoce a un fundidor que le dice: “Amigo, has de ser fundido de nuevo.”

El hombre flaco, es decir, el diablo, le dirá a Peer que  “se puede ser uno mismo de dos maneras, por el derecho o por el revés del traje”. En otras palabras: se es como se es y no se es como no se es.

 Peer entiende que si es fundido resultará otro individuo, pero ya no será él. Él debe arreglárselas con él mismo, y el mundo de allá afuera que llene su día de la mejor manera que pueda o le parezca.

Por eso la vida de Peer termina donde empezó. Cansado, viejo, agotado, regresa a su aldea. Pero ha pasado tanto tiempo desde su partida, que se le dificulta recordar los lugares donde vivió de niño.

Al final de su trotar Peer hace su propio balance, sirviéndose de la metáfora de cebolla,en la cual cada capa es una etapa de su vida:

"Esta interior es la capa del buscador de oro;el jugo ha desparecido,si lo tuvo alguna vez.Esta, tan áspera,con los bordes resecos, es el pescador de la bahía de Hudson.Esta, aun más adentro,parece una corona.?Sí, la tiraremos sin mayor comentario.Esta es el explorador del pasado,corta, pero, fuerte.Y esta, el profeta,fresco y jugoso.Pero trascendente a mentira como está escrito,tanto,que a un hombre honrado se le arrasarían los ojos de lagrimas...Esta capa que se enrosca blandamente es el gran señor que apareció entre placeres y riquezas.La proxima parece enferma.Tiene puntos oscuros,negros,puedes ser por el sacerdote o por el negro.(arranca varias  capas aun tiempo)¡Cuántas capas! ¿Cuando va aparecer el meollo? (Deshace toda la cebolla)¡no! ¡Vive Dios,no lo tiene!"

Peer regresa a su aldea. Le dice a Solveig que ha recorrido los países neblinosos. A su vez le pregunta dónde ella ha estado todos estos años.

Solveig, que puede ser la Iglesia, la madre tierra o  la aldea noruega de su infancia, contesta: “He permanecido en mi fe, en mi esperanza y en mi amor.”

Rendido, Peer exclama: “¡Mi Madre! ¡Mi esposa! ¡Ha, ocúltame, ocúltame ahí dentro!”

Solveig dice:

“¡Duérmete, hijo mío, tesoro, yo te meceré y te velaré!”


Ante de ir a dormir, Yuma consulta su celular

-¡En el valle todo sigue en semáforo rojo!

 

EL PUNTO DE VISTA DE EPICTETO

 

Referencias:

Epicteto, Manual

Soren Kierkegaard, El concepto de la angustia

Jean Wahl, El camino del filósofo. 

Graham Greene, Los caminos sin ley

Martín Luther King,Discurso de Detroit el 18 de febrero de 1954

Armando Altamira G. Los Mexicanos en la ruta de los polacos(ascensión al Glaciar NE del monte Aconcagua)

 


“Recuerda que eres un actor que interpreta un papel asignado por el poeta que escribió el drama”

 

El que escribe la obra de teatro es el autor, no el actor. Igual en la novela.

Epicteto afirma que cada individuo posee un yo designado por el Otro.

Los espíritus religiosos, con el cielo, se parecen a los obreros  en cuanto no cejan de presentar su “pliego petitorio”  al dueño de la fábrica. Éste dice que hay que ver el todo, no la abstracción.

En la fábrica cada quien tiene asignado desempeñar una función… En la escuela el director, el maestro, el conserje…

 


                           El autor escribe los parlamentos, no los actores

                                 Dibujo tomado del diario  El País

Bipolar con   un pie en la ansiedad y el otro en la angustia. Descifra los sueños de otros. Nadie puede soñar por otro. Igual que nadie puede ir al retrete por otro. Así es en la concepción de la vida espiritual. En la representación del Otro,  cada pueblo tiene sus propios símbolos. Su propio Otro.

La angustia y la ansiedad son muy del occidente, dice Kierkegaard, por aquel  episodio del Edén. Los pueblos amerindios, en cambio,  tienen otros símbolos. Son más conducentes a la sencillez que a la presunción.

Ya Greene lo dejó anotado en su viaje que hizo a Chiapas y Tabasco, México, en el primer tercio del siglo veinte: " Era como si esta gente no necesitara de la lujuria,sus nervios eran más tranquilos"

¿El ¿Otro? Eurípides, Shakespeare, Schiller, Ibsen, Shaw, Somerset Mauhgam… ya designaron los papeles que deben representar los actores.

En Descartes  las ideas se parecen a ese autor de la obra de teatro, a ese Otro, dice Wahl: “Según Descartes, se hallan estas (las ideas) presentes evidentemente en nosotros, por haberlas puesto Dios dentro de nosotros.”

 ¿Mi yo, mi libertad? ¿Qué cosas, no? exclamaría el dueño de la obra.

La ansiedad personal de los actores viene de  sólo ver las  abstracciones del libreto. Su angustia, insiste Kierkegaard, de los habitantes del mítico Edén, parte de su decisión de libertad. ¡Y cayeron en la ansiedad!

Los alcohólicos salvaron su vida en AA sólo para caer en otra patología, dado el local encerrado y lleno de de humo de tabaco: enfisema pulmonar crónico.

Ante el imperativo categórico del Otro, el narcismo de los actores no puede aflorar, queda reprimido.

 


                          Ansiedad y angustia en la abstracción del todo.

                                     Dibujo tomado del libro

                               La psiquiatría en la vida diaria.

                                  De Fritz Redlich, 1968

Los actores, igual que los militares,  del cabal cumplimiento de la parte, depende el éxito de la empresa.

El caos en el quehacer filosófico es que se confunde el tiempo del “pliego petitorio” del actor  con el tiempo del imperativo categórico del autor.

El Otro. La voluntad del pueblo, en el Palacio Legislativo con la expedición de leyes o imperativos categóricos, en defensa de la democracia.

En la vida el alpinista no puede tener vocación de crónico apoltronamiento.

Las expediciones de alpinismo a la montaña del extranjero, que no cuenta con refugios para alta montaña, y debe instalar campamento de altura, cada miembro desempeña la función que se le ha asignado.

 Aquí no cabe el vedetismo que descompone la armonía y compromete no sólo el éxito de la empresa sino que también pone en riesgo la vida de los componentes de la expedición. Es lo que dice Epicteto: “Interpreta correctamente  el papel que has recibido.”

 En México, al menos, hay una larga historia que ilustra este vedetismo alpino en el extranjero. Este vedetismo es contrastado con los planes ejecutados con toda disciplina, también por mexicanos.

La cumbre es sólo un inevitable símbolo. El meollo de la filosofía alpina está en el hacer.

El sentimiento de frustración cuando  no se consigue la cumbre, así como la exagerada exaltación cuando se consigue, corresponde a psicologías en proceso de formación.

¿Llegamos a la cumbre? ¡Bebamos un tarro de cerveza para celebrarlo! ¿No llegamos? ¡Bebamos un tarro de cerveza pues el año que viene volveremos a intentarlo! El hacer…

Hay la práctica de alpinismo como deporte y, otra, alpinismo como plan de vida: hacer…

Para Luther King Dios es el Otro, el que está detrás de cada proceso:

“Éste es un universo moral. Es dependiente de fundamentos morales. Si vamos a hacer de éste un mundo mejor, tenemos que volver atrás y redescubrir ese precioso valor que hemos olvidado.  Toda la realidad tiene un control espiritual; en otras palabras, tenemos que volver atrás y redescubrir el principio de que hay un Dios detrás del proceso.”  Luther King

Pero   ese Otro, ya  sea  de este mundo o del de allá,  la realidad para Epicteto es que es él quien escribe el guion y pide que se interprete correctamente:

 “Será un papel breve, si él quiere que sea breve; largo si quiere que sea largo. Si quiere que interpretes a un mendigo, preocúpate  de hacerlo con talento, lo mismo que si se trata de un cojo, de un gobernante o de un hombre ordinario. Pues lo tuyo se limita a eso: interpretar correctamente el papel que has recibido. Elegirlo es cosa de otro”

EMERSON, EN LOS BOSQUES COMO UNA CULEBRA QUE SE QUITA SU CAMISA

 


 

Referencias:

R.W. Emerson, Ensayos

Gertrud Mander, George Bernard Shaw

 

“Incluso en los bosques, se despoja uno de los años, como una culebra de su camisa, y en cualquiera periodo de la vida en que se encuentre, es siempre un niño.”

Hubo una vez un gran norteamericano que escribió estas palabras. Vivió de 1803 a 1882 y se llamó Ralph Waldo Emerson.

Muy mal aplicado el pretérito pues en tanto aletea en esta dimensión el “animal divino que nos lleva a través del mundo”, según él mismo escribió, Emerson vivirá  en ese eterno presente.

En esa Phtia en la que Sócrates dialoga con otros no ya de cantidades mensurables sino de calidades inefables.

 


                            En los bosques volvemos a la razón y a la fe

               Sierra de Pachuca, Hidalgo, México. Al fondo la norte de Las Ventanas,vista desde el grupo rocoso Los Panales.

                                       Foto de Armando Altamira

Poetas y novelistas, por fortuna, siempre los hay. Su mérito es que nos revelan que la vida tiene colores sobre el gris de la cultura industrial.

Las tuercas y los tornillos y el 2 + 3 son cosa útiles de la fenomenología, de la economía de mercado, al servicio de la humanidad. Pero no  al revés. 

El punto es, como escribió ese gran burlón del sistema,  Bernard, Shaw, “ser o parecer”.

En las ciudades viven los  solitarios filósofos. Al abrigo de las multitudes y las comodidades de la ciudad moderna.

Al parecer estas yuxtaposiciones se han mundializado desde hace bastante tiempo.

Al estilo de los críticos de la democracia que son fuertes en la medida en que esa democracia es fuerte. En los países donde no hay democracia los críticos están en la cárcel, en el panteón o ya cruzaron la frontera.

Tarde y mañana los medios nos comunican las “realidades” en la que vivimos..

Todo en el valle, o casi todo, es una atropellada carrera por parecer.  En otras palabras, la instantaneidad. Es cuando se niega   el ser.

Shaw no se queda  en la envoltura sino que busca lo que va envuelto.

La búsqueda de la realidad verdadera, es lo que anima la filosofía de Emerson, la encuentra el hombre en la Naturaleza, más allá de la última calle de la ciudad.

 


                                              

“A decir verdad, hay muy pocas personas adultas que sepan ver la naturaleza”

Esos afanes de ver quién llega primero a parecer,  pierden de vista a la naturaleza, que tanto nos llamaba durante nuestra niñez:

“A decir verdad, hay muy pocas personas adultas que sepan ver la naturaleza. Muchas personas no ven ni el sol.”

En la carrera por parecer, se pierde de vista la coherencia social y se difunde la desesperanza. Por eso Emerson se apresura a decir:

“En los bosques volvemos a la razón y a la fe…La naturaleza nunca llega a ser un juguete del hombre sabio. Las flores, los animales y las montañas reflejan la sabiduría de su mejor hora, lo mismo que deleitaron la sencillez de su infancia.”

“Incluso en los bosques, se despoja uno de los años, como una culebra de su camisa…”

SAHAGÚN, MUY PLATICADO PERO POCO LEÍDO

 


Referencias:

Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las Cosas de Nueva España.

Mauricio Magdaleno, Suma Indiana, Introducción y selección (Universidad Nacional Autónoma de México, 1992).

William H. Prescott, Historia de la conquista de México, 1843.

Norman Mailer,Pontificaciones.

 

 

Conocerse como mexicano sólo hay un modo de lograrlo, leyendo  la obra de Fray Bernardino de Sahagún,  un libro muy visto pero poco leído.

Esta nota la envió Kiva, nuestra compañera de escaladas, que es reportera de un diario de la capital. Ha descendido de  nuestro campamento en la Sierra de Pachuca, Hidalgo, México, esta mañana de Navidad del 2020, para entregar su aportación a la página cultural en la que publica cada domingo:

“Instalados cómodamente en su mundo calcopiritico, muy pocos mexicanos se han visto en el espejo que Sahagún dejó para nosotros.

Cuesta trabajo creer que haya existido, y exista, a detalle,  retrato de un pueblo como el que escribió este fraile franciscano.

Hubo en su siglo, el dieciséis, otros preclaros cronistas contemporáneos de Sahagún tales como Fray Diego de Durán. En otros ámbitos  Werner  W. Jaeger nos relata a detalle,  en el siglo veinte, en su monumental Paideia,  el pensamiento y el diario vivir del pueblo griego de la antigüedad. Pero Sahagún no deja de asombrarnos. Parece un trabajo que sobre pasa los límites humanos. 

Resplandece más Sahagún dado que en el siglo de la conquista, y los que le siguieron, menudearon historiadores que nunca conocieron México y llenaron sus  libros con barbaridades. 

El título mismo de la obra del gran Bernal Díaz del Castillo, es un denuncia contra  tantas sandeces que al respecto se escribieron: Historia verdadera de la conquista de la Nueva España.

Por lo que recordamos lo que Mailer dice al respecto de algunos historiadores:  "Cuando uno conoce los vacíos y arreglos con los cuales los historiadores escriben su historia,trabajan sobre diez mil hechos  y seleccionan trescientos que les parecen bastantes para ilustrar las cosas, por mucho que a eso se le llame historia  todos sabemos que es ficción." 

 Sahagún  escribió lo que le decían los tlamacazquis o sacerdotes aztecas que sobre vivieron a la matanza de la guerra de la conquista.

Al estilo de la técnica periodística Sahagún interrogaba a los sacerdotes: ¿quiénes, cuándo, dónde, por qué?

Un equipo de sacerdotes escribía lo que Sahagún autorizaba después de una celosa comprobación sometida al parecer de los tlamacazquis de otra región desconocida a la que había preguntado. Como ahora hacen los académicos que someten a la consideración su trabajo de investigación a académicos de otros países.

El nuevo orden político español, contemporáneo a este fraile, de hecho conoció poco o nada la obra, pues esta se desarrollaba en el silencio de los conventos a lo largo de más de medio siglo.

Cuando estuvo terminada se silenció tanto por autoridades civiles como por las religiosas. Las primeras temiendo un resurgimiento del pueblo fundado en sus principios culturales. La Iglesia por su parte cometió el pecado de omisión al estorbar la publicación de esta obra.

Estamos en un contrasentido que este monumental trabajo se desarrollara en el seno mismo de la Iglesia y con conocimiento y autorización de la misma, y luego se ocultara.

Sabios sacerdotes católicos, con poder, no sólo vieron con buenos ojos el desarrollo de esta obra sino que la alentaron desde el principio. Y luego otros sacerdotes, de la misma Iglesia,  también con poder,  casi lograron llevar al potro de la Inquisición a Sahagún por haberla escrito.

Es para conocer el fingimiento que los naturales hacen rezando a Cristo, dijo Sahagún, pero en realidad lo continúan haciendo a sus dioses que quedaron sepultados entre los escombros y cimientos de la Iglesia de Cristo, fue el argumento que en principio convenció a todos.

Sahagún así lo creyó también pero, en algún momento, la religión de Nanahuatzin-Tezcatlipoca se le fue metiendo hasta los huesos en el sentido de seguir investigando ¿por qué, para qué, cómo y cuándo?

Los innumerables rollos originales de esta obra anduvieron por algún  tiempo en las bibliotecas de los conventos hasta que desparecieron. Otros rollos le  fueron exigidos por sus superiores y terminaron en la hoguera.

 Con previsión, Sahagún hizo escribir una copia, al tiempo que se iba pasando a papel el original. Esta copia fue llevada España por un jerarca de la Iglesia y con el tiempo, ¡muy largo tiempo!, llegó por fin a la imprenta.

Muchos indígenas hicieron, en el siglo dieciséis, por destruir su gran cultura indígena. Ayunos de luces filosóficas y religiosas, desconocían  lo que estaban destruyendo.

Sahagún, sin siquiera una gota de sangre indígena, es exactamente el caso contrario:

Mauricio Magdaleno: “Sin llevar en las venas una gota de la sustancia indígena, hizo por el viejo mundo indígena algo definitivo: lo salvó de perecer en la borrasca de las pasiones destructoras y lo proyectó hacia el futuro exaltado  de una rara categoría  emotiva y moral.”

Magdaleno agrega refiriéndose a la obra de Prescott en la que el historiador norteamericano (Salem, Massachusetts, 4 de mayo de 1796 - Boston, 29 de enero de 1859), no escatima  expresiones de reconocimiento para Hernán Cortes  y para la cultura náhuatl y en especial para Cuauhtemotzin: “Integras, transcribe Prescott esas páginas en su Historia  de la Conquista de México, como una manera de honrar  las excelencias  éticas del viejo pueblo pagano de Anáhuac.”

Procedente de una gran cultura, la occidental, y poseedor del suficiente acervo de la misma, Sahagún entendió que se encontraba con otra gran cultura pero que ésta estaba siendo destruida y podía desaparecer para siempre.

                                                             Sahagún,

Fraile franciscano, llegó a México en 1529,cuando contaba con veintinueve años A ocho años de la toma de México-Tenochtitlán alcanzo a conocer, de primera mano, el universo azteca,heredero de la gran cultura indígena del Altiplano Mexicano. Rescatarla del olvido fue el afán de  toda su vida. Murió en 1590, a los ochenta y nueve años,

Otros sacerdotes, de la misma Iglesia,  también con poder,  casi lograron llevar al potro de la Inquisición a Sahagún por lo que de la cultura nahuatl escribió. 

Es cuando siente el llamado. En el nivel de los superlativos de mexicanos que lucharon por la organización de la nación mexicana, es harto difícil  encontrar un parangón para Sahagún, incluidos Hidalgo e Iturbide.

Como no sea Cuauhtemotzin, el último tlatoani azteca que organizó la defensa de México-Tenochtitlán (y con ello la defensa de todo el pasado y presente de la cultura náhuatl y, según Prescott), hasta el nivel de la leyenda.

Los insurgentes luchaban, dentro de la política y la guerra, para un futuro de los mexicanos.

Cuauhtemotzin y Sahagún porque no se perdiera el valioso pretérito que le daba sentido a ese  futuro.

De los varios preclaros cronistas franciscanos del siglo dieciséis, sólo Sahagún le dice cabalmente al mexicano cómo es el mexicano.

No leerlo equivale a seguir viviendo en el mundo calcopiritico, de la cultura industrial, y no verse nunca en el espejo”.

“Te has ganado por lo menos el premio Príncipe de Asturias”, le contestamos a Kiva en otro correo, “por este magnífico trabajo para tu página cultural”.

“¿El Premio? ¡Otro poco y me corren del periódico!- nos contestó-Me dijeron: “¡Esto no vende!”

P:D:

"Si quería seguir como colaboradora de la página cultural, me dieron una tarea: que investigara cuántos zapatos de tacón alto tiene en su closet la siguiente primera dama de los Estados Unidos. “Esto antes que Joe Biden tome posesión, sino  la investigación pierde impacto, no favorece el rating del periódico!”

 

 EMERSON Y LOS FAROS DEL FIN DEL MUNDO

Referencia:

R.W.Emerson, Ensayos.


 -Julio Verne orientaba, hacia tierra firme, las naves que en alta mar y bajo tormentas, se encontraban en peligro de zozobrar, en su novela El faro del fin del mundo-dice Juan

Las bajas temperaturas de la alta montaña no nos son ajenas pero el frente frio número 22, que ha entrado al país, nos cala en los 3 mil de la Sierra de Pachuca, Hidalgo, México.

Días despejados y al regresar a nuestra cabaña, luego de escalar, sin grandes pretensiones, en Llano Grande, arriba de El Batán, nos apresuramos a encender el fuego en la chimenea. Queso, trozos de pan negro, remojados con tragos de vino tino, es nuestra magra cena.

Sin el ejercicio físico de caminar por los bosques bajos y los altos, el efecto terapéutico de la lectura no funcionará a plenitud. Emerson y Thoreau estarían de acuerdo con esto.

Ladera norte del  Monte Chichimeco (en los 4, mil), sobre la cañada Jamapa, camino del Pico de Orizaba, procedentes  del pueblo Jacal, en el NE. Foto de Armando Altamira G.

Kiva:

-La metáfora con una tormenta llamada pandemia Emerson nos recuerda a los faros del fin del mundo que, a través de los siglos, han iluminado a la humanidad cuando ésta parece estar a punto de sucumbir bajo la noche de la horrible tormenta. Cuando  el timón se ha descompuesto y, pese a los esfuerzos del capitán, la nave boga en la noche tempestuosa sin rumbo cierto, Emerson enciende los faros del fin del mundo.

Yo:

 -Es su manera de decirnos: “¡Viviremos!”

Yuma:

-Para los requerimientos apremiantes del diario vivir esperamos que los políticos y los economistas resuelvan, a la brevedad, lo conducente. Para eso lucharon en llegar a ocupar una curul, ahora que lo hagan realidad.

Juan:

-Pero el encierro obligado, que ya va para nueve meses, por la enfermedad mundial, eso que llamamos pandemia, enloquece al más sereno. El cerebro y el cuerpo se atrofian.

Kiva:

-El experimento por excelencia para probar al  aspirante a formar parte de una expedición alpina es que permanezca en una habitación exenta de toda distracción. Nada de televisión ni hojas ni lápiz donde escribir. Porque así puede requerirlo estar en un campamento ya sobre la montaña. Permanecer inactivo en su tienda de campaña en tanto dure la tormenta. Pocos pasan la prueba. Los demás encuentran absurda la idea. Abandona el experimento.

Yuma:

-Pero en la pandemia no se puede abandonar el encierro. Un micro demonio flota en el aire inficionando,  todo.

Juan:

-El pánico puede matar aun  a individuos perfectamente sanos que se creyeron infestados. La mente suele hacer esa clase de construcciones.

Kiva:

-La contratesis de esta horrible realidad es la imaginación, dice Emerson.

-¿Cómo está eso?-pregunta Juan

-Una imaginación que tienda hacia lo positivo. Y la mejor manera de ir al encuentro de ella, de la imaginación, tanto para el autor como para el lector, es la novela. Dice:

“La novela es el alimento y la alegría  que encuentra la imaginación. Todo lo demás lo sujeta  al suelo. De ahí que los hombres vuelen a resarcirse a Byron, Scott, Disraeli, Dumás, Sand, Balzac, Dickens, Thackeray, y Reade.”

Yuma:

-Coincido. La novela se nutre de la vida vivida, en otras palabras, del diario vivir. Pero en especial ( aunque no se mencionen sus fuentes de inspiración, pues no es el caso que en la novela se citen autores como en el ensayo),  es del pensamiento filosófico. Estos son algunos  faros del fin del mundo que Emerson nos señala:

“Cito una clase de libros que son los mejores: me refiero a las Biblias del mundo, a los sagrados libros de cada nación, que compendian los sublimes resultados de cada una de ellas. Después de las Escrituras hebreas y griegas, que constituyen los libros sagrados de la cristiandad, tenemos los libros de los persas y los oráculos  de Zoroastro, los Vedas y las leyes del Manú, los Puranas de los indios, los libros de los budistas, los cuatro libros  Clásicos chinos que encierran la sabiduría  de Confucio y de Mencio. Existen además otros libros que han adquirido en el mundo una autoridad casi canónica y que expresan  los más altos  sentimientos  y las más elevadas esperanzas de las naciones; como son el Hermes Trimegisto, que se cree encierra los recuerdos egipcios,  las Sentencias de Epicteto y las de Marco Antonio; el Vishnú Sarma de los indios, el Gulistán, de Saadi, la Imitación de Cristo, de Tomás Kempis, y los Pensamientos de Pascal.”

Yuma:

-Los sagrados libros de cada nación, como lo menciona  Emerson, para los “nativos americanos” son, al menos para Mesoamérica, La Leyenda de los Soles teotihuacanos y el Popol Vuh.

Juan:

Pero, agregamos nosotros, sin el ejercicio físico de caminar por los bosques bajos y los altos, el efecto terapéutico de la lectura no funcionará a plenitud. Como el medico que, al extendernos la receta con las medicinas anotadas, nos recomienda: “Beba agua y haga ejercicio.”

-Mi médico, dice Kiva- es más específico, recomienda: coma bien, duerma lo suficiente, tome agua y haga ejercicio.”

 

 

 

 

 

UNA NOCHE DE PANDEMIA EN LA MONTAÑA

 

 

 


 

Referencias:

Jean Whal: Dios, Cap. XVII, Introducción a la

Filosofía

Tito Lucrecio Caro: De la naturaleza de las cosas

Enrique Jardiel Poncela, La Tournée de Dios,1932

Graham Greene, Desde el otro lado del puente(cuento)

 Armando Altamira Gallardo. Escalando con Schopenhauer. Edición: Secretaría de Prensa del  Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México. Serie: Cuadernos de Comunicación Sindical número 9, 7 Abril 2010, 95 páginas

 

 

La pandemia sigue y hemos vuelto a remontar la montaña.

 El semáforo que pulsa la intensidad del contagio ha recorrido todos los colores menos el verde. De rojo a naranja y amarillo y otra vez a rojo, amarillo, naranja y otra vez el rojo…

 La ciudad de México que dejamos  atrás ha entrado en el imparable frenesí de la ya próxima Navidad.

 Pocos creen en la  realidad de la pandemia (no usan cubrebocas), no obstante que se anuncia en los medios  que en el país a la fecha va  cerca de un cuarto de millón de personas que ha muerto por el coronavirus. Las vacunas tan anunciadas por las farmacéutica internacional no acaban de llegar.

La mayoría no sólo lleva cubrebocas sino también careta y procura guardar la sana distancia. Arbolitos de Navidad, series multicolores, cubre bocas con Santa en el estampado, saludos afectuosos (perdón por la tautología) y gorritos rojos con blanco y borla colgando de lado. 

“La gente sigue creyendo que nacimos para vivir, no para morir”, comentó Kiva.

Los valles altos de la Sierra de Pachuca, en el Estado de Hidalgo, se han flexibilizado un poco, con las debidas precauciones, y han abierto sus  puertas.

Nos instalamos en una cabaña y por las mañanas, cuando el tiempo lo permite con ausencia de la lluvia, vamos a escalar en una roca entre la Cueva del Muerto y la roca los Panales.

De treinta metros de alto y apenas unos cincuenta grados de pendiente, con salientes grandes y firmes, nos sirve para mantenernos en forma y practicar el rappel. Se anuncia el invierno y las temperaturas empiezan a bajar.

Rappel en doble cuerda y caminando en la Sierra de Hidalgo

Por hábito, por exceso de confianza o por exhibición, se baja con un cuerda. Pero que sea habito no quiere decir que sea el correcto.Hay hábitos patológicos. Cualquiera que sea el modo que se utilice para descender es necesario realizarlo con dos cuerdas. Por la que se desciende y con la de seguro (de menor grueso, si se quiere). Poner toda nuestra existencia, y comprometer a los que   de nosotros dependen, en una sola cuerda, es jugar a los dados con la dueña de la casa, donde no hay necesidad. (una cuerda en mal estado, un roce inapropiado con la roca, una caída de roca sobre la cuerda,una contingencia psicofisica del escalador en tanto desciende,etc.). Jugarse  el todo por el todo se deja para otras áreas de la escalada en las que  habrá que lanzarse a fondo. En rappel lo correcto es doble cuerda y caminando,no saltando para evitar castigar a la cuerda.Muchos accidentes mortales  han tenido lugar por descender por una cuerda.

En ocasiones la niebla es tan cerrada que perdemos de vista cuando el que va en rappel ha llegado a la base. Enseguida sube escalando y lo vemos emerger de entre la nube.

No estamos practicando escalada en la burbuja artificial de los gimnasios de la ciudad.Nos mojamos, pega el viento helado y en ratos sentimos frío hasta en los huesos.

Al caer la tarde regresamos a la cabaña, hacemos fuego en  la chimenea, cenamos y charlamos cosas baladíes. Cosas de aquí y de allá. Las salchichas y los bombones en el asador. Juan con su tarro cervecero y los demás tomamos café negro de olla soluble en jarros de barro.

Fue Kiva, la muchacha montañista (entre sus escaladas se cuenta la ascensión a la pared oeste de la Torre Negra con enlace a la directa de la norte del Abanico, en el Popocatépetl que hicimos hace tiempo, con reseña en este mismo blog que lleva por título: Escalando con Schopenhauer), que quiso apartarse de las opiniones de banqueta y propuso un tema.

 Casi nos  reímos. Es un tema tan obsoleto en estos tiempos de la cultura industrial que ya nadie, o casi, se ocupa de él: Dios.

-Sólo Jardiel Poncela-me atrevo a decir pero entiendo que los otros no están para bromas.

En lo particular soy reacio  a hablar de religión, de política y de fútbol. Pero con estos no hay modo de escabullirse…

Kiva es originaria de la meseta toluqueña y Yuma es de los hopis de Norteamérica. Juan nació en el barrio de Tepito. Mi corto acervo religioso se lo escuché a  José Ángel Rubio, montañista que estuvo presente el día en el que abrimos la directa a la norte de la Rosendo de la Peña, en el grupo de Las Monjas, arriba del pueblo de Chico, Hidalgo, y presenció la caída mortal de Eulalio Rivera que se desprendió a la altura de la repisa. Rubio era (ya falleció) una persona conocedora y muy ortodoxa en eso del cristianismo. Yo le “pesqué “sólo  una o dos cosas

Kiva es la que empieza:

-Teo y ateo son los dos ejes en los que se ha desarrollado el pensamiento occidental.

Juan:

En el terreno de las abstracciones eso ha propiciado felicidad a cada uno de los modos de pensar. El religioso y su moral, y por el otro el ateo y su laicismo.

Yuma:

-Estamos convencidos que hay quien vive su ideología en lo que humanamente se llamaría de manera  suficiente, o a la perfección.

Kiva

-¿Quieres decir no  como está en  el texto, lleno de  imperativos categóricos, que parecería un instructivo para robots, sino eso, sólo humanamente?

Yuma

-Es correcto. Esta manera diferente de pensar ha enriquecido a la filosofía occidental en el terreno de la dialéctica o hipótesis contradictorias. Se le llama de varios modos como  realismo e idealismo, etc.

Juan:

- El tema  tomado por los políticos es cuando la Humanidad sufre dolores sin fin.Le enseñan la lengua a los de enfrente y después sacan la pistola.Los de enfrente de inmediato hacen lo mismo.

Kiva.

-La literatura del pensamiento filosófico se circunscribe a dos o tres  obras básicas: Platón, Lucrecio, Epicuro, Plotino…La “filosofía política” en cambio llenaría de libros la cuenca del Mediterráneo.

Yo:

 -Prefiero sólo el tema  de los teos. O cómo los diferentes modos  conciben a la divinidad. Iríamos muy lejos, o nos haríamos bolas, si mezclamos laicismo con teología. Y de seguro acabaremos como los diferentes fans al terminar el partido de fútbol...

Juan:

-Esta “discusión”  de los teos y los ateos es también muy occidental.

 

Yuma:

-En lo que se refiere a los pueblos “nativo americanos” u originales de América, no hay duda. La Humanidad apareció por un acto de creación divina (Soles teotihuacanos, Popol Vuh) y lo que siguió fue una evolución a cargo ya del hombre, a través de permanecer cuidando la Naturaleza que los dioses dejaron para el sustento de los humanos.

Kiva:

-Ya en Lucrecio, el atomista, encontramos un vislumbrar de esta creación. Dice que nuestros huesos no se desarrollaron a través de desempeñar tal o cual función, sino que fue al revés: los huesos ya estaban ahí y hubo que emplearlos para satisfacer las necesidades…

Juan:

-¿Dónde leíste eso?

 

-En Lucrecio, libro cuarto-IX).Es probable que Darwin haya leído a Lucrecio y pensado en desarrollar la tesis contraria, no sabemos.

Yuma:

-Es a partir del siglo dieciséis que en América llegó el modo de pensar occidental, que es el europeo y,  con él, felizmente, una columna casi interminable de pensadores de primera línea que empezó en la Hélade y su Paideia griega.

Kiva es la que tiene más información del tema y le damos tribuna libre. Dice:

-      Tales es el del politeísmo al decir que todo está lleno de dioses.Jenófanes cree que hay un solo Dios por lo que figura en los primeros lugares del monoteísmo…Aún pervive abundantemente lo que es anterior a estas dos posiciones y es el fetichismo. Hasta en la manera de anudarnos la corbata suele haber fetichismo.

                                                       Venus helenística

                                                 Foto tomada de Internet

Cleanto, otro personaje de la Hélade con el panteísmo tiene la idea muy familiar de un ser superior rigiendo diversas  creaturas celestes como  dioses y diosas. La misión es que el universo mantenga un equilibrio en donde pueda existir el bien al decir: “Nada es vil en la casa de Zeus”.

Con los tiempos pensadores modernos tratan de entender los modos en los que el cielo se comunica con los hombres.

-¿Por ejemplo?

-El milagro existe pero sólo es visible para los ojos de la fe. Pero aquí hay más que eso. Pascal (escritor  católico) y Kierkegaard (escritor protestante) aseguran que la fe en los milagros es ella misma un milagro. Y aún hay más: Para ellos el milagro confirma que la Naturaleza vive y conserva un curso regular.

Platón llama Demiurgo a Dios y Wahl nos amplía más esta idea: “En La Republica nos dice éste  que debemos educar a los niños en la idea de la bondad de Dios y en Las Leyes nos dice casi en la misma forma que Dios es bueno.”

Este mismo autor, Wahl, hace notar que en el fondo es muy difícil  hacer una separación completa entre el politeísmo, el monoteísmo y aun el panteísmo.

En la Hélade Zeus tiene múltiples creaturas divinas, de  ambos sexos, que le ayudan en la tarea de mantener un equilibrio en los acontecimientos favorable a los hombres.

En la religión de Nanahuatzin-Tezcatlipoca hay un Dios encargado de manifestarse en la Naturaleza según su especialidad, no sólo fenoménica sino también moral.

La manera en que  se hace presente, para ayudar a la Humanidad, es adoptando la figura de un coyote (nagual),que los católicos del siglo dieciséis buscaron satanizar.

En el cristianismo Dios cuenta con ángeles y arcángeles y él mismo, si así  conviene para el bien de los humanos, suele presentarse como paloma o, como creía San Juan Bosco, en la forma de un perro.

Graham Greene recurre también a la figura del perro  en la transformación, para bien, de un estafador  de accionistas. Lo dice en su cuento Del otro lado del puente.

Cristo no es el príncipe de Las Mil y una Noche que permanece allá en lo alto de su palacio sino que se mezcla con gente del mercado para conocer de primera mano las necesidades del pueblo.

A las nueve me meto en mi sleeping. Los otros han interrumpido el viejo y  etéreo tema  porque algo muy importante está por suceder. Va a dar comienzo el partido de futbol Pumas Vs Cruz Azul. Recientemente Cruz Azul goleó  cuatro cero al Pumas y ahora éste va por la revancha. Juan es escéptico. Dice: “Solo un milagro podría hacer que Pumas remontara la derrota”.

Lo último que recuerdo, antes de quedar dormido,  les dije: “Siguen pensando en  los milagros.”

 

 

 

 

 

 

 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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