SCHOPENHAUER, ¿FELICIDAD? ¡NO TENER CALLOS EN EL PIE!


 

Callo en el pie es lo que este pensador entiende como lo habitual en la vida. Una cadena de sufrimientos durante todo el día.

Así es la vida para él. De una negrura espesa pero recubierta de los más sugestivos  placeres que acabarán aniquilando al individuo.

No tener ese callo es lo que toma como una feliz existencia. ¡Y cualquiera que ha padecido  callos en los pies sabe que es cierto!

La felicidad, entonces, no está en la alegría, y placeres mil que pueda proporcionarme, sino en poder evitar, hasta donde me  sea posible, los males y sufrimientos:

“Los dolores son positivamente sentidos: de ahí que su ausencia del dolor sea la medida de la felicidad en la vida.”(Parerga y Paralipómena)

 El aburrimiento es parte de esos dolores porque agrega: “Si a un estado indoloro se añade además la ausencia de aburrimiento, se alcanza en esencia la felicidad terrenal: pues lo demás son quimeras.”

“Una soda es malísima para la salud del organismo”,  se dice. La soda no es “buena” ni “mala”, no tiene poderes metafísicos. El predicado está en el uso que el humano haga de ello. El individuo decide si con el abuso lo convierte en su callo o con su temperancia evita el callo. Esta filosofía es así de objetiva.

Es la analogía de nuestro tiempo: la delicia que es beber un vaso de soda (o “refresco” como se le dice en el centro-sur de México).Démonos ese placer sostenido por algún tiempo y acabaremos con los dientes destrozados, los huesos descalcificados y con una diabetes sin retorno.

Schopenhauer no busca anacoretas o anacronismos que se abstengan de todo. Lo que dice es que si se es tan sensato como para no pasar de cierta medida, entonces se estará evitando una mal entendida alegría, o  patológico placer.

En otras palabras, la alegría de la vida es evitar el dolor.

Los filósofos de la escuela cirenaica(400 años a J.C.), principalmente Aristipo, su fundador,  enseñaba que la verdadera felicidad del humano es el placer, pero entendido este como "ausencia de dolores y tristezas."

 Anota Schopenhauer  por qué los filósofos cínicos de la antigüedad griega rechazaron todos los placeres: “Ellos estuvieron profundamente conmovidos por el conocimiento de la negatividad del placer y la positividad del dolor; de ahí que, consecuentes, lo hicieron todo por evitar el mal, para lo cual juzgaron necesario el rechazo pleno e intencionado de los placeres; porque en estos sólo vieron trampas que nos entregan al dolor.”

Los viejos filósofos griegos pitagóricos ya habían penetrado, a su manera, en este gran descubrimiento  de sacrificar un deleite para  evitar el dolor. ¡Quién lo creyera!, decían: “¡No coman habas!” No comer habas es evitarse una noche con la barriga inflada.

Y Empédocles exclamaba:” ¡Desgraciados, desgraciadísimos, no toquen las habas.”(Citado por F. Coplestón, Historia de la filosofía, Vol.1, tomo 1, parte 1)

La filosofía   de Schopenhauer, que se tiene como pesimista, es escéptica en realidad. Duda, para efecto de buscar una mejor solución.

 Una analogía que entenderán los artistas que dibujan a base de la técnica conocida como esgrafiado. A partir de un fondo negro ir descubriendo líneas de luz a través de “raspar” o levantar lo oscuro hasta tener completa la obra deseada.

 “No escribo para esta generación” dice en varios puntos de su obra (esta generación  es ya  presa de la diabetes, de la hipertensión y de la cirrosis hepática alcohólica), “escribo para sus nietos”. Agrega: “las cosas han llegado demasiado tarde para nosotros.”

La humanidad no puede seguir suicidándose. Los nietos sabrán disfrutar de una soda, de un vaso de vino o de un buen tarro de cerveza.

Cuando hables de humanidad, dice Ortega y Gasset, no hables por todos, sólo de mí humanidad. Porque del dolor de mi muela los demás nada saben y acaso nada les importe.

Resistir a la dulce vida para evitarse problemas psicofísicos futuros no es una moda amargosa de ir contra el sibaritismo (el sabrosismo) de la vida moderna. Es ir al encuentro del sentimiento de la existencia.

Para la destrucción no se piense ya en las adicciones de las llamadas “drogas duras”. Hay algo infinitamente más mortal que las drogas duras. Piénsese en qué hábitos nos llevaron (a los mexicanos del siglo veintiuno) a ser el número uno en el planeta en diabetes, hipertensión y sobrepeso.

Jean Wahl dice que Maine de Brian insistió en que la resistencia lleva a la afirmación del propio ser: “Por su sola acción sobre algo que resiste, nos da la voluntad la idea de existencia. Y al mismo tiempo nos da el sentimiento de nuestra unión con el cuerpo. La existencia es, por una parte, lo que nos resiste, y, por otra, el esfuerzo que ejercitamos sobre lo que resiste.” (J. W. El camino del filósofo)

Plotino habla que el hombre, es decir, yo, (evita el vago pluralismo) se distingue por su inteligencia. Mediante la cual puede evitar el desastre de la patológica dulce vida, a la que Schopenhauer se refiere.

F. Copleston apunta que si a un caballo le fuera dado pintar, autorretratarse, pintaría un caballo, un mono pintaría un mono, etc.

Plotino dice que el hombre pintaría la inteligencia: “En nosotros es por la inteligencia como conocemos la inteligencia. Sin esto, ¿cómo hablaríamos de ella?” (Quinta Eneada, libro tercero)

En la antigüedad los dioses griegos eran los culpables de los males que aquejaban a los hombres. Los hombres, aparte de quedar libres de culpa, quedaban como víctimas.

En la modernidad la soda y la “comida chatarra” son los malos. Les estamos otorgando poderes metafísicos, al enviarlos a las categorías del bien y el mal. Otra vez los hombres quedamos libres de culpa y víctimas de las circunstancias (además con el estómago satisfecho)

De modo que usted puede dedicarle todos los adjetivos calificativos que quiera a Schopenhauer, pero tal vez sus nietos estén agradecidos con él, y sean felices, a través de saber  evitar el dolor.

Schopenhauer reitera, para nuestros nietos: “Lo mejor que tiene el mundo que ofrecer es una existencia indolora, tranquila y soportable, y limitamos nuestras pretensiones a esta, a fin de lograrlas con mayor seguridad. Pues el medio más seguro para no ser muy infeliz es no pretender  ser muy feliz.”

A.SCHOPENHAUER
 “Arthur Schopenhauer [  'ʔatʰu:ɐ 'ʃo:pnhaʊɐ (?•i)] (Danzig, 22 de febrero de 1788 — Fráncfort del Meno, Reino de Prusia, 21 de septiembre de 1860) fue un filósofo alemán. Su filosofía, concebida esencialmente como un «pensar hasta el final» la filosofía de Kant, es deudora de Platón y Spinoza, sirviendo además como puente con la filosofía oriental, en especial con el budismo, el taoísmo y el vedanta.”Wikipedia

ORTEGA Y GASSET, IGNORANCIA COMO PRIVILEGIO


 

 

La acción la traemos, el pensamiento lo adquirimos y el ensimismarse lo conquistamos.

Pero ambas cosas de manera tan torpe que necesitamos años, a partir del nacimiento, para valernos por sí mismo. Aun el niño de cinco años de edad perecería si se le deja solo.

Cualquier cervatillo aprende a levantarse, dar sus primero pasos y aun correr, en la primera media hora de nacido, pues de otra manera acabará en el plato del depredador.

¿Cómo fue, teniendo toda la torpeza imaginable, que en esa primera atapa de la humanidad no acabó el hombre en el almuerzo del depredador?


Elaborado con base en el dibujo original de El País,26 de Sep. 2015.
Se acabaron los dinosaurios y encontramos una rendija por dónde colarnos hacia la historia. Sí, pero estaba el tigre dientes de sable y otros depredadores por el estilo.

 Las pinturas de Velasco nos presentan a un grupo de homo sapiens vestidos de piel de animal, con un garrote en la mano, en torno de una hoguera y apertrechados en el interior de la cueva.

 ¿Pero antes de eso? ¿Antes del australopithecus, por ejemplo? Hablamos de unos 3-5millones de años o tal vez más. ¿Cómo pudo llegar a ser si era tan torpe? Parece que nunca lo sabremos, sin salirnos  de  la teoría evolucionista.

Se dice que pensando y corriendo. Y aquí es donde Ortega  difiriere de sus maestros alemanes. La acción la traemos y el pensar lo vamos adquiriendo, dice.

“La sensación es el punto de partida del conocimiento”, escribe F. Coplestón en su Historia de la Filosofía Tomo I Cap., VII.

Fue cuando se apresuró a fundar universidades con suficiente presupuesto.

El homo sapiens de Linneo es como alguien que se pasea por la plaza dominando con su inteligencia ya dada, ya “acabada”. Alguien así de fatuo no hubiera tenido oportunidad de sobrevivir frente al diente de sable.

“Pensando así se comprenderá  que me merezca un tanto ridícula definición que Linneo  y el siglo XVIII daba del hombre, como homo sapiens. Porque si entendemos esta expresión de buena fe  sólo puede significarnos que el hombre, en efecto, sabe, es decir, que sabe todo lo que necesita saber. Sabe algunas cosas pero ignora el resto. Y como ese resto es enorme, “parecería más oportuno definirlo como homo insciens, insipiens, hombre ignorante.” (José Ortega y Gasset, El hombre y la gente)


Boecio ignora y pregunta a la Filosofía
Con ser tan torpe, de todas maneras lo suyo es la acción. El pensamiento tuvo que irlo desarrollando. Y es en este punto donde Ortega sustenta su idea que la ignorancia es un privilegio del hombre y de la mujer. Armados ambos con la intuición (instinto +inteligencia) irán haciéndose preguntas y resolviéndolas.

Para tal cosa sitúa al hombre en un lugar privilegiado: la ignorancia. Entre la bestia y Dios. Aquella no sabe que no sabe y Dios lo sabe todo.

Pero el hombre sí sabe que no sabe.

Y se apresuró a fundar universidades, con suficientes presupuestos.

Sólo que la humanidad se siguió con la inercia de mirar hacia afuera, para cuidarse del depredador y, a su vez, algo a lo que pronto le agarró gusto, ser también depredador.

Y casi se olvidó de mirar hacia dentro de él mismo, casi se olvidó de  los presupuesto para las universidades.

 ¡Se olvidó de pensar! Fue perdiendo la facultad de ver hacia él, hacia dentro, como el homo sapiens que se pavoneaba en la plaza diciendo que lo sabía todo, que él es diferente de  los otros animales.

Antes, cuando vivía cerca de la naturaleza, pensaba hacia adentro. Esto lo constatan los alpinistas que se dan tiempo de vivir algunos días entre los bosques y acampanado en los valles. Al declinar el sol,  en las horas nocturnas, dentro de la tienda, o mirando el impresionante pedazo del firmamento que le tocó esa noche sobre su cabeza. Pero, cuando regresan a la ciudad, vuelven a pensar hacia afuera.

“Esa atención hacia adentro, que es el ensimismamiento, es el hecho más antinatural, más ultrabiológico. El hombre ha tardado miles y miles de años en educar un poco-nada más que un poco- su capacidad de concentración. Lo que le es natural es dispersarse, distraerse hacia afuera, como el mono en la selva, y en la jaula del Zoo.”

Lo que Kant encontró es que el hombre siempre se está haciendo preguntas sobre sí mismo y respecto del mundo material en el que se mueve: “Si renunciara a ese impulso dejaría de ser hombre y se hundiría en la barbarie y el caos”

¡Así fue como perdió la capacidad de ensimismarse! De vez en cuando aparece alguien que dice, “créanme, no sé nada”. Hace 25 siglos sonaron esas palabras pero no se comprendieron. Ortega aplica el concepto en la esperanza que haya más universidades y menos depredadores. Toda ciencia parte de la ignorancia.

La conquista del pensamiento, dice Ortega, no puede regresarnos a la animalidad. Sería un desperdicio de lo sustancial de lo que es. Pensar para afuera o para adentro, como sea, se es, y es lo que importa porque, escribe Coplestón,  “la nada no puede ser objeto del habla ni del pensamiento.”

 Si se habla  y se piensa es porque se es. Pero sólo si se está en la capacidad del ensimismamiento. Porque de otra manera sería el puro mecanicismo, casi el regreso a la selva. Ya Parménides decía hace 25 siglos que uno es el camino de la verdad y otro el camino de la opinión.

Es decir, ensimismarse. Del otro lado está  la cháchara de pasillo y de la mayoría de los medios.

Yo, con mi teléfono celular, vivo ensimismado todo el día.

¡Por favor, estamos hablando el serio!

"Pocos leen pero todos parlotean". Pensamiento de Arturo Schopenhauer (Parerga y Paralipómena). 

Pensar es lo que hace el homo insipiens, el hombre ignorante.

 
ORTEGA

“José Ortega y Gasset (Madrid, 9 de mayo de 1883 – ibídem, 18 de octubre de 1955) fue un filósofo y ensayista español, exponente principal de la teoría del perspectivismo y de la razón vital (raciovitalismo) e histórica, situado en el movimiento del Novecentismo.”WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ARISTÓTELES, LAS PLÉYADES MIRAN HACIA ABAJO


 

Las Pléyades, el número 7, han cautivado la atención de los pueblos desde la “antigüedad remota”, aun de grupos humanos que habitaban en continentes entonces desconocidos. Técnicamente aislados por el mar y, antes del vapor, por la idea tenebrosa del Finisterre, el fin del mundo.

Cada grupo tendrá su versión.

Para el México precristiano Chicome, el 7, procede de la mítica Chicomostoc, las Siete Cuevas, de donde partieron las tribus nahuatlacas siguiendo el destino manifiesto por su dios, en busca del gran lago central, al pie de las altas montañas Popocatépetl e Iztaccihuatl y alimentado por sus glaciares.


GLIFO DE CHICOMECOATL
7 cabezas de serpiente
Civilizaciones poderosas surgieron y cayeron: Ulman, Mayapán, Monte Albán, Cuicuilco, Teotihuacán, Tula, Tenayuca, México-Tenochtitlán.

Pero la mirada étnica nunca, hasta la presente, se apartó de Chicomecitlalin, Las Pléyades, Paraíso de los mexicanos, su Tlalocan espiritual.

Una idea esencial, atemporal, que se practica materialmente todos los días en su modo original, por los pueblos mexicanos étnicos actuales, o de manera sublimada por los mexicanos mestizos (naturalmente los mexicanos de origen extranjero tendrán otros mitos ajenos al Chicome).


CHICOMECOATL
7 cuentas en su diadema
 
Los étnicos queman copal a la diosa Chicomecoatl (7 serpiente=la tierra y el maíz) y los mestizos a  la Virgen de Guadalupe (no la Virgen de Guadalupe de Extremadura de los españoles).

Un culto vigoroso y actual que viene de los orígenes del México indígena. V.gr. una peregrinación anual, a mediados del mes de febrero, que organizan los pueblos de la meseta toluqueña a la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, los medios informan  que va de los 80 mil a los 100 mil peregrinos (nada más los de Toluca, al margen de las peregrinaciones que realizan los 32 estados de la república. Su fiesta del 12 de diciembre registra de 5 millones a 8 millones de peregrinos que llegan a la Basílica).

"México no se entiende sin la Virgen de Guadalupe"(palabras del Papa Francisco, en Ciudad Juárez, el 17  de febrero del 2016)

OTRO GLIFO DE CHICOMECOATL
Y SUS 7 CUENTAS
EN SU AVATAR DE CIHUACOATL (MUJER SERPIENTE)
Sólo una Iglesia, como la católica, con su experiencia milenaria, puede tener un poder de convocatoria y organización en la permanencia  de un culto así.

Este es el origen y trayecto de la gran diosa fundamental :Chicomecitlalin (ahora conocido como Las Pléyades o Las Cabrillas), Chicomecoatl: Las Pléyades, Chicomostoc, Coatlicue, Coyolxauqui, Guadalupe.

En la cronovisión mexica Chicome es la tierra y coatl el maíz.

Lo que distingue esta secuencia son las 7 cuentas del cuello cercenado de Chicomecoatl. El lector acucioso puede confirmar   los cuellos,  también cercenados, de Coatlicue, Coyolxauqui, Guadalupe.

Chicomecoatl tiene sus avatares con las diosas Cihuacoatl (mujer- serpiente), con Tonantzin (Nuestra Madre) y con Toci (Nuestra Abuela).Madre de los dioses y de los hombres.

COYOLXAUQUI
7 cuentas en su cuello cercenado y otras 7 cuentas en su listón entre los ojos y la nariz.
Su campus celeste se ve en el fondo lleno de estrellas.
 Fray Bernardino de Sahagún escribe de ella en su Historia General de las Cosas de Nueva España, Lib. I, Cap. VI: “Esta diosa llamada Chicomecoatl era la diosa de los mantenimientos, así de lo que se come como de lo que se bebe, Madre de los dioses, corazón de la Tierra y nuestra abuela.”

Que en América ancestral se desarrolle un modo de pensar idéntico, o parecido, al de Europa o la India, no quiere decir que aquella se derivó de ésta o viceversa. La invención del cero en México, en la región olmeca, hasta donde se ha investigado, data de varios siglos antes que en la India, que se tenía como la más antigua.

 Respecto de las semejanzas de las ideas filosóficas y religiosas, por ejemplo las de la filosofía griega, las del neoplatonismo, con el cristianismo, Frederick Copleston anota: "el entendimiento del hombre es perfectamente capaz de interpretar de modos semejantes, ya se trate del entendimiento de un hindú o del de un griego, y no hay por qué ver en la semejanza de reacciones una prueba irrefutable de dependencia ideológica."(Historia de la filosofía, Vol. I).

Lo demás, agrega, pueden ser "supuestos apriorísticos más o menos adornados de un matiz pseudohistórico."

Por lo demás,  creencias y  fantasías aparte que aparecen en el tiempo y en los pueblos del planeta, Aristóteles nos proporciona ciertas noticias del número 7, al final de su obra (literalmente en su última página) Metafísica:

COATLICUE
La de la falda de serpientes
con su cuello cercenado marcado con 7 cuentas
“Hay siete vocales, siete cuerdas tiene la lira, siete acorde, las pléyades son siete; en los siete primeros años pierden los animales, salvas las excepciones, los primeros dientes; los jefes que mandaban delante de Tebas eran siete. ¿Es porque el número siete  es siete el haber sido siete los jefes, y que la Pléyade se compone de siete estrellas, o bien sería, respecto a los jefes, a causa del número de la puertas de Tebas o por otra razón? Este es el número de estrellas  que atribuimos a la Pléyade.”

 
ARISTÓTELES

Aristóteles (en griego antiguo Ἀριστοτέλης, Aristóteles) (384 a. C. – 322 a. C.)1 2 fue un polímata: filósofo, lógico y científico de la Antigua Grecia cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios.Aristóteles escribió cerca de 200 tratados (de los cuales sólo nos han llegado 31) sobre una enorme variedad de temas, incluyendo lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica, física, astronomía y biología.1 Aristóteles transformó muchas, si no todas, las áreas del conocimiento que tocó. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología, pues si bien existen reflexiones y escritos previos sobre ambas materias, es en el trabajo de Aristóteles donde se encuentran las primeras investigaciones sistemáticas al respecto. “Wikipedia

ORTEGA Y GASSET, EL TIRANO SUJETO IMPERSONAL


 

 Millones de jóvenes, mujeres y  hombres, son señalados, fuertemente presionados, porque no pueden estudiar ni trabajar. ¿Quién los señala? ¡Yo no!  Todos. La sociedad. Es decir, nadie. Los señala el sujeto impersonal.

¿Quién es responsable de la situación de los jóvenes? La sociedad, ¡nadie!

La sociedad animal dice cómo tienen que vivir las abejas, y no hay vuelta de hoja.

La sociedad humana enseña también cómo tienen que ser las cosas, pero en la perspectiva que el individuo sí le dé la vuelta a la hoja y siga adelante. Es el extraño modo que tiene la sociedad de educar al individuo para que sea libre.

Tan extraño como el niño que va contra su voluntad al Jardín de Niños para que aprenda a ser libre mediante el aprendizaje de la escritura y la lectura. Por eso llama la atención que los jóvenes no puedan estudiar ni trabajar ¡y de lo cual nadie es responsable!

Sólo que la sociedad tiene sus reglas mecánicas, inhumanas, que nos dicen cómo son las cosas o las acciones. Lo dice directamente, mediante reglas. Pero la manera más contundente que tiene de imponerse es mediante lo que se conoce como “presión social”.

Lo que nos acontece no está en nuestras manos, pero sí está en nuestras manos lo que decidamos: “ni siquiera está en nuestra mano no morir dentro de un instante. Pero sí está en nuestra mano el sentido vital de cuanto nos pase, porque eso depende de lo que decidamos ser”(José Ortega y Gasset, El hombre y la gente).

La moda, ya costumbre,  es traer los hombres gorra o cachucha de beisbolistas. Los que no, están en otra frecuencia. Son coetáneos, pero fuera de moda.

Simultáneamente vemos que la moda en el vestir femenino llama la atención de su trasero mediante el recurso de, precisamente, taparse el trasero con una especie de faldón que sobresale, como si la dama estuviera mal fajada.

 Para la segunda semana pocas mujeres  habrán resistido a la presión social. Para la tercera semana las que no llevan la moda tendrán que cargar con la etiqueta (casi estigma) de vestir en la obsolencia o moda victoriana.


DIBUJO TOMADO DEL LIBRO
LA PSIQUIATRÍA EN LA VIDA DIARIA
DE FRITZ  REDLICH,1968
Así es como la sociedad posee un amplio repertorio de cosas tradicionales, propias, en las que el individuo se mueve desde que nace.

Además de  otras cosas recientes bajo la influencia exterior que le llega de otros países, por la industria de la moda comercial, o vía la emigración de los pueblos que se desplazan de país en país y de continente en continente, trayéndonos “su tradición”.

Saludamos, de mano, a conocidos al encontrarnos, como lo hacían los romanos lejanos del imperio, o saludamos ahora con un besito en la mejilla, hombres con hombres, como hacen en algunas regiones de Europa asiática.

Es algo que el mexicano étnico no hace. Y como no se somete a tal ritual  se le tiene todavía como “bárbaro”. Es de los nuestros, se dice, es más, el indio mexicano es nuestra raíz, nuestro origen. Sí, pero el sujeto impersonal lo tiene como algo ajeno a “nuestra sociedad”. Son coetáneos, pero también están  fuera de moda.

El sujeto impersonal es, para Ortega, como un diestro y celoso educador que no da la cara. Nos enseña valiosas lecciones no tanto con la teoría y la retórica sino con la más dura de las praxis. Al presionarnos para que actuemos de tal manera, pone aprueba nuestra voluntad de decisión.

Pero  el sujeto impersonal también es un astuto educador que permanece en el anonimato cuando las cosas no van bien. Guarda silencio, y no se le localiza por ningún lado,  cuando los jóvenes no pueden estudiar ni trabajar y cuando los egresados tampoco pueden encontrar trabajo. O cuando la calle se criminaliza.

“¿Quién es el sujeto y responsable de lo que se hace?-pregunta Ortega-. La gente, los demás, “todos”, la colectividad, la sociedad, es decir, nadie determinado.”

“Todos”, “nadie”, ”la gente”, ”la colectividad”,”la sociedad”,”el mundo”....

Toda esta suma de imposiciones, de los usos de la sociedad, se trata de una lección valiosa de lo que llamamos tradición o herencia.

El que se sale de la tradición  es, como diría Hegel, un pistoletazo fuera de tiempo. Y la sociedad sabia, si se mueve en la sana democracia, acaba buscándole un nichito ahí  donde lo pueda ver.

Le hace un lugarcito en su equipo de gobierno, lo envía de embajador a lejanas tierras o lo anima a que forme un nuevo partido político, etc., para que la protesta sea institucional.

Frente a la tradición el individuo tiene la oportunidad de trabajar por su propio sello a través no del anonimato de “todos” y sí de  hacerse responsable de sus acciones como individuo:

“Al imponer a presión un cierto repertorio de acciones, de ideas, de normas, de técnicas, obligan al individuo a vivir a la altura  de los tiempos  e inyectan en él, quiera o no, la herencia acumulada en el pasado. Gracias a la sociedad el hombre es progreso e historia. La sociedad atesora el pasado.”

La sociedad, “nuestra sociedad”, en la que nos movemos todos los días, es como el axioma de Tucídides: repetir para aprender para remediar. Es decir, para mejorar.

Sigue diciendo Ortega: “Al automatizar una gran parte de la conducta de las personas y darle resuelto el programa de casi todo lo que tiene que hacer permiten a aquella concentre  su vida personal, creadora y verdaderamente humana en ciertas direcciones, lo que de otro modo sería al individuo imposible. La sociedad sitúa al hombre en cierta franquía frente al porvenir  y le permite crear lo nuevo, racional y más perfecto.”

 
ORTEGA

“José Ortega y Gasset (Madrid, 9 de mayo de 1883 – ibídem, 18 de octubre de 1955) fue un filósofo y ensayista español, exponente principal de la teoría del perspectivismo y de la razón vital (raciovitalismo) e histórica, situado en el movimiento del Novecentismo.”WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GRAHAM GREENE, UN DÍA GANADO – cuento


 

Fotheringay pensaba viajar desde Dover y alguien le dijo que en avión se ahorraría 24 horas.

¿Para qué en su vida alguien querría ahorrarse un día?

Robinson se llama el alter ego del cuento y relata en primera persona. No se sabe con certeza quién o qué es éste Robinson. Puede ser el alma o el corazón (implantado) de Fotheringay. O el tiempo. Es decir, el apresuramiento que marca la vida de los que vivimos en la ciudad.

Siempre está muy cerca de él, como si fuera su sombra, aunque el mismo Robinson aclara que no es la sombra de Fotheringay.

Robinson nos da una pista de por qué su interés por Fotheringay: “Su importancia para mí estribaba en que llevaba algo que yo deseaba intensa y desesperadamente. Lo llevaba bajo la ropa, acaso en un saquito, en una bolsa, tal vez colgando bajo su piel. ¿Cómo saber cuán astuto puede mostrarse el más ordinario de los hombres? Los cirujanos pueden hacer incisiones agudas. Es posible que lo haya llevado más próximo al corazón que a la superficie de su piel.”

En nuestro siglo esto estaría lejos del  misterio y sí una pregunta de fácil respuesta. ¿Qué es algo que va a todas partes conmigo, esté donde esté, por la noche, dormido, corra entre el lejano bosque nevado, escalando, caminando  el desierto del Bolsón de Mapimí, sentado en la taza del WC o copulando?¡El teléfono celular! Es frecuente ver a la gente  llevar el móvil en una bolsita colgada del cuello, cerca del corazón. Pero en los tiempos de Graham Greene no había móvil, por lo que debemos seguir en la atmósfera del enigma.

Robinson se pregunta varias veces: “¿Un día que se salva de qué? ¿Para qué?”

“Si no se puede morir un día antes o un día después, ¿qué importa a él o a ustedes un día ahorrado?”

Conservar cuidadosamente 24 horas, de las que no se puede escapar, porque de todas maneras hay que vivirlas. Por lo demás ahorrar 24 horas no quiere decir que 24 horas se alargarán a nuestra vida. Sólo se ahorrarán. “No se puede escapar de las 24 horas que uno ha conservado tan cuidadosamente.”

Como un dólar que tenemos en el bolsillo, no se gasta pero tampoco se alarga. ¡No hay plus valía monetaria! O como el que tiene tiempo para jubilarse pero no se jubila y se imagina haber ahorrado 24 horas…

Diógenes Laercio preparando  su lámpara para investigar qué es  eso de ahorrar 24 horas.

Los perros de Schopenhauer observan...Tal vez Diógenes quiera hacer algún experimento y les
arroje un sabroso hueso...
El relato no menciona ninguna clase de determinismo metafísico. Y tal vez es a lo que Greene quiere llevarnos. Este  novelista era diestro en los temas policiacos donde la técnica es sembrar pistas de distracción.

Ahorrar 24 horas no tiene sentido si las gastamos en cuestiones que pronto serán presa de la destrucción y no en cuestiones esenciales. ¡En la plus valía espiritual!

¿Tiene caso ahorrar 24 horas si vivimos en la tremolina de todos los días? Como los perros de Schopenhauer, jugando amigables entre todos, hasta que alguien arroja un hueso en medio de grupo…

¿Puede haber un determinismo laico? ¿Filosófico o, si ustedes quieren, científico?

 Se intuye que nuestros tejidos y nuestro corazón, laten y viven con duración determinada según la vida que llevemos.

 Hasta podría decirse, predeterminada, por nuestra constitución psicofísica heredada.

 Sólo son pistas y más pistas, como en la novela negra.

De alguna manera hay que vivir esas horas: “Puede uno echarlas más y más allá pero deberán ser empeladas en un momento u otro.”

El relato parece tener el siguiente corolario: “…entonces tal vez uno quisiera haberlas empleado inocentemente.”

 
GRAHAM GREENE

“Escritor, crítico y dramaturgo inglés, Graham Greene fue uno de los más conocidos escritores anglosajones del siglo XX, recibiendo tanto alabanzas por parte de la crítica como del público en general. Comenzó a escribir todavía en la universidad -poesía, sin demasiado éxito- y pasó a trabajar para The Times. Su primera novela, Historia de una cobardía, salió a la luz en 1929 y su éxito le permitió dedicarse a la literatura a tiempo completo.”WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

 

 

                                                                    

ARISTÓTELES, JUGUEMOS BEISBOL


 

Va la pelota de beisbol desde el pitcher hasta el cátcher. Una escena familiar desde niños que jugamos este deporte.

Aristóteles gusta de las analogías. Luego consideraría otras dos cuestiones: 1) que la pelota podría ser lanzada y,2) ¿quién es el pitcher?

Pitcher, potencia, movimiento o devenir y, cátcher. El cuadro (casi) completo.

La pelota ha viajado desde un estado de reposo, el pitcher, hasta otro estado de reposo, el cátcher. “Todo movimiento supone un primer motor, una cosa movida en un cierto tiempo, a partir de un cierto punto y hacia cierto término.”

¿Dos estados de reposo o es uno?: “No hay más que una actualidad para ambos.”


Aristóteles dice que es un error creer que la potencia es ante todo acto.

Speussipo,uno de los filósofos de su tiempo, aseguraba que el semen es la potencia y de éste viene el hombre. Aristóteles replica que el semen viene del hombre, por lo tanto, el acto viene del acto, el hombre viene del hombre.

Otra analogía:

El niño juega en la playa formando un castillo con la arena.

En niño se convierte en constructor mediante este desarrollo que culmina con la obra.

Pero, ¿de dónde sacó el niño la idea de la construcción? A.N. Whitehead asegura que “de nada no puede venir  nada.” (La función de la razón).

De nada no sale algo: “Todo conocimiento debe apoyarse sobre un conocimiento.” Aristóteles: (Metafísica, libro noveno)

Carl Jung diría que del inconsciente colectivo. Otro que de las caricaturas que ve en la televisión o del Ricardo Corazón de León  de su  libro ilustrado para niños.

Aristóteles anota que la idea preexistía en la mente del niño, como otras cosas que expresan los niños en sus primeros cinco años de edad que dejan sorprendidos a los padres.

Así, de pronto, o de manera tan abrupta, nos vemos metidos en una cuestión sencilla pero, como esas enormes  hamburguesas, que no sabe uno por dónde dar la primera mordida.

En gran medida parece que Aristóteles está hablando de Física, donde examina con motivo de la teoría del movimiento. Pero tiene expresiones como “Es igualmente anterior bajo la relación de la sustancia”. Y recordar que para este pensador existen las sustancias sensibles, materiales, como las esencias inteligibles o eternas: “Por esencia inmaterial entiendo la forma pura.”

Aristóteles menciona lo menos que puede las Ideas de su maestro Platón y hasta las combate. Si bien el concepto parece identificarse con las Ideas platónicas  que Aristóteles llama de variadas maneras tales como, acto, forma, materia, figura, elemento…Todo ellos valores sustantivos, esenciales, ideales.

En el pitcher y en el  niño hay un ser en acto que tiene la potencia para llevar a cabo algo que culminará en acto. ¿Cómo es esto? Tenemos dos actos, el primero atemporal porque preexiste no sabemos desde cuándo.
"
Esencia inmóvil" le dice Aristóteles. Lo que no cambia pero que tiene la potencia de hacer cambios en la sustancia sensible." Esa sustancia sensible que es susceptible de mudanzas."

Algo que a Schopenhauer le gustaría mucho cuando Aristóteles llama Voluntad al ser que tiene potencia de realizarse: “La voluntad realizándose sin encontrar ningún obstáculo exterior.”
¿Aquí empieza todo?

Y el segundo acto sensible, o material, que se hace presente, u obvio, con la culminación de la obra, llega la bola al cátcher, o la culminación del castillo de la arena de la playa.

En el libro noveno de su obra citada, Aristóteles señala que “el acto es lógicamente anterior a la potencia, pero posterior en el tiempo.” Con esto nos dice que en realidad sólo hay un acto. El mismo que está antes del desarrollo.

No olvidar que la filosofía de este pensador es reiterativa en la unidad, no en la diversidad. En el individualismo, como base de la diversidad, no de donde parte la abstracción disgregadora.

Es el acto que está antes del desarrollo (sino quién iba a impulsar el desarrollo, movimiento o devenir) Y es el mismo que está al final del proceso. Para que exista la potencia  tiene que haber un ser que pueda desarrollarla, como el escritor trabajando en su novela: “Un ser tiene la potencia” dice Aristóteles.

"En el origen de todas las cosas está  la actividad, el acto puro.Esta acción es al propio tiempo sustancia, Dios."(libro duodécimo)

No se entendería sino vemos que es acto supratemporal, eterno, y a la vez sensible o material.  Aristóteles, reiteramos, dice que para ayudarnos nosotros mismos a entender estas cuestiones, “debemos a veces contentarnos con analogías”.

En su estudio introductor de la Metafísica, Francisco Larroyo anota de Aristóteles, la analogía del polluelo, al decir que una cosa susceptible de transformarse en otra se halla en potencia y una vez trasformada se encuentra en acto: “El huevo se convierte en polluelo y éste en ave. El polluelo respecto del huevo se encuentra en acto, por su parte, el polluelo es una ave en potencia, esto es, capaz de convertirse en plumífero.”

En el último acto, el que corresponde a la causalidad, a lo material, podemos seguir el desarrollo lógico ya anotado de un ser que tiene una idea en potencia para desarrollar y, su culminación.

 Como el rollo de la película de John Wayne que vemos en el cine: en una sucesión simultánea de primero un cuadrito del celuloide y después otro cuadrito.

En el acto metafísico, en cambio, sería como si tuviéramos todo el rollo extendido ante nuestros ojos y de un solo vistazo viéramos todo el proceso, en el que no habría principio ni fin sino todo de una sola vez. Esto es,  un mismo acto al principio del (la pelota en el aire) movimiento y cuando llega al cátcher.

Aristóteles parece renuente a las abstracciones del tiempo físico, ese que mencionamos de la película de un cuadrito  y luego otro cuadrito. En su lugar se pronuncia por fundir el proceso (de acto, potencia, devenir, efecto  y acto) en un solo acto, cuando declara que el acto supremo es movimiento: “el movimiento parece ser el acto por excelencia.”

Podemos complicarla un poco más, para insomnes que ya se cansaron de ver el televisor:

El Ser, el pitcher, que fue el que puso todo en movimiento, está referido al No-Ser, que a su vez está referido al  Ser:

"Todo proviene del Ser; pero, sin duda, del ser en potencia, es decir, del no-ser, en acto." 

Los que leen la Biblia lo entenderán mejor: “La tierra estaba desierta y sin nada, y las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas.”(Génesis 1,1)

Aristóteles lo dice así: “…el no-ser es el fondo de lo que deviene, o llega a ser en el sentido propio de esta expresión.”

Algunos pensadores en la antigüedad, como Heráclito, contemporáneos de Sócrates, admiten solamente el devenir, el movimiento, la pelota, que va por el aire, con lo que se niega toda noción del Acto, del Ser. Nadie sabe de dónde salió la pelota y nadie sabe a dónde irá a parar.

Para otros, entre ellos Aristóteles, todo debe tener un principio, un pitcher, y un final, el cátcher:

"Se caminaría hasta el infinito, si lo que viene a ser fuese...es preciso pues parar."

Teniendo presente que el pitcher no es una abstracción, ni el cátcher tampoco es otra abstracción. Toda la jugada es unidad, un todo. Y en esto está incluido el equipo completo del club. Y desde luego el equipo contrario, con lo que se tiene completo el temas de los contrarios.

De ahí que la excelencia de la cultura occidental sea el Devenir, así entendido, y Jean Wahl lo rescata de Hegel: “Según Hegel Devenir es la síntesis del Ser.”

Los contrarios, la belleza de la cultura occidental, son el Romanticismo y el Laicismo positivo. En otras palabras, fe y razón. Pero, como los equipos en el campo de beisbol, todos hacen el conjunto, por más que unos y otros se saquen la lengua.

Esto, que parece todo un lío de la episteme, del conocimiento filosófico de instituto, es, en cambio, naturalmente muy sencillo.

Puede comprobarlo usted mismo la próxima vez que vaya de vacaciones al mar y vea a su hijo  en la playa construyendo  un castillo.

O en el próximo partido de beisbol vea  al pitcher lanzando la pelota.

 
ARISTÓTELES

“Aristóteles (en griego antiguo Ἀριστοτέλης, Aristotélēs) (384 a. C.-322 a. C.)1 2 fue un polímata: filósofo, lógico y científico de laAntigua Grecia cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios.”WIKIPEDIA

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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