SÓCRATES Y LA FABULA DE ESOPO


 

Conocimos de niños la fábula de Esopo, aquella de la rana y el alacrán.

Admirable en verdad la manera en la que Esopo sintetiza el contenido del dialogo que Sócrates y Protágoras sostuvieron casi veinticinco siglos atrás, respecto del tema de la virtud, que en el pensamiento griego es conocimiento, no tanto con las connotaciones  de nuestros tiempos con la moral.

Schopenhauer, en el siglo diecinueve, dijo que para entender su filosofía era necesario leer antes a Platón y a Kant, de otra manera que ni se molestaran en comprar su libro.

Así, para entender, más, esta fábula de Esopo, se necesita conocer el dialogo de  Sócrates y Protágoras,

Es un asunto de no poca importancia porque, al igual que lo hizo Esopo, también Aristóteles y San Pablo retomaron el Protágoras, de Platón, y lo recrearon para su  contexto particular.

Es de creer que Aristóteles conoció, de primera mano, este dialogo ya que fue contemporáneo de Platón.  Y el libro Protágoras, ya circulaba de antiguo cuando Pablo llegó a Grecia.

Para poner en contexto el tema  encontramos que el alma requiere ser alimentada, como también hay que alimentar al cuerpo. Este con nutrientes minerales y vitaminas, y aquel con libros.

Dibujo tomado de Internet
Los libros para la filosofía que se mueve en el ámbito del laicismo cultural (no el laicismo agresivo).Y con la dimensión espiritual para el campo de la religión.

De lograr conciliar estas tres abstracciones, cuerpo, mente y espíritu, se habrá logrado, en la realidad, el equilibrio ideal.

Eso de conciliar es el justo medio, o el término medio, dicho por Sócrates, en su dialogo con el gran sofista Protágoras. La idea del justo medio  se le atribuye a Aristóteles. Éste lo que hace es retomarlo donde lo dejó su maestro Platón para abundar más en dicho tema.

Luego Sócrates trata otro asunto el que, siglos después, en el cristianismo, se conocería, por medio de Pablo, cuando ya no era Saulo.

¿Se puede ser un hombre de bien? No. Sócrates asienta que lo difícil es llegar a ser, en verdad, un hombre de bien.

Los dioses hicieron humanos, con la disyuntiva del bien y el mal por delante,no hombres perfectos. No hicieron robots programados con tuercas y tornillos.

Se puede ser un hombre de bien, dice, pero sólo por un tiempo: “pero mantenerse en ese estado, y ser siempre hombre de bien, es imposible. Está por encima de las  fuerzas del hombre; ya que sólo un dios puede poseer ese privilegio.”

 Ese caer y levantarse va a estar muy presente en el cristianismo:   “¡somos pecadores, levantémonos!”

Lo anterior lleva a asentar a Sócrates algo que Pablo tomaría para decir aquellas enigmáticas palabras de “conozco el bien pero hago el mal”.

 Pablo  encontró, en su viaje a través de la Helade, las palabras de Sócrates: “la mayor parte de los hombres conocen qué es lo mejor, pero que no lo practican a pesar de depender de su voluntad el hacerlo, y muchas veces practican todo lo contrario.”

Es por este incurrir, ora en el bien, ora en el mal, que Sócrates piensa en la solución de compromiso: estar en medio. Conocer, no ser.

En otras palabras, si se tiene conciencia  de la inclinación al mal, ya por naturaleza (porque así lo exige la sobrevivencia animal de atropellar a otros), tener las vitaminas  intelectuales y espirituales suficientes para paliar, sino eliminar lo más posible, la mala acción.

Como hacen los humanos probos, laicos, que se guían por los principios de la  ética y la moral, o los santos por valores espirituales.

Y aquí es donde Sócrates nos enfrenta a una aporía, es decir, a un callejón que parece no tener salida, y que Esopo tomaría para su fabula:

un hombre malo no puede hacerse malo, ya es malo.

Para hacerse malo tuvo que ser bueno. Pero si es bueno, como pudo hacerse malo…

¿El alacrán tuvo alguna vez vuelos espirituales(o conciencia del bien y del mal) y después los perdió?  ¿O le nacieron puros instintos y sólo sigue su naturaleza criminal para sobrevivir?

Hasta ahí se queda Esopo. Con un imperativo categórico de la Naturaleza del que no se puede escapar.

Pero el callejón sólo parece no tener salida. El tema de la virtud Sócrates lo va seguir en otras obras escritas por Platón. Estas son el Menon y La Republica.

Si nuestra generación tiene la disciplina suficiente para seguir, día a día, las noveles de las abuelitas, durante dos o tres años en la televisión, de seguro que también tendrá la disciplina para seguir  leyendo a Sócrates-Platón.

PROTAGORAS, ELEGANTE PENSADOR DE LA ANTIGÜEDAD


 

En aquel tiempo los hombres se afanaban por tener sabiduría, pero sobre todo estar en el camino de lograrla.

Les gustaba  más el caminar que el haber llegado a la meta.

Y cuando creían haber logrado la sabiduría, tenían la certeza que, como el sol que nos da en la espalda, a nuestra sombra nunca la dejaremos atrás.

Más aun, que alcanzarla hasta  suele resultar nefasto, porque pronto se cae en el escorbuto existencial. Falta la vitamina C. Falta ir en el intento, alcanzarla sólo es un trámite.

Menelao, el conquistador de Troya, cuando dejó de moverse, regresando a su patria, sólo encontró la muerte  en   viles manos.

Los alpinistas saben bien de esto. Batallan durante semanas, meses o años, por conquistar la cumbre pero una vez en ella, ya piensan en otra cumbre que tiene prestigio de inescalable.

En otras palabras:

 El intrépido montañista, que cuelga la mochila, perderá la batalla contra los triglicéridos, o cualquiera de los otros jinetes del Apocalipsis…

Si tienen suerte hasta se perderán  por media
hora entre la niebla
Foto de Armando Altamira
En esa época los pensadores antiguos griegos se afanaban por saber, no por tener.

Hipócrates (no el Hipócrates médico), amigo de Sócrates quiere que Protágoras le enseñe a ser sabio.

Protágoras es un sofista famoso que va por las ciudades cobrando altas cuotas en dinero por sus enseñanzas.

Pero Hipócrates teme que Protágoras se niegue a enseñarlo. Pide a Sócrates que interceda por él  y lo presente al gran sofista.

Más adelante vendrá el dialogo de altos vuelos entre Sócrates y Protágoras. Por lo pronto Sócrates le dice, a Hipócrates, con cierta ironía: “¡Por Zeus, si das dinero y lo convences, de que te admita como alumno, también te hará sabio!”

A lo que Hipócrates exclama, con cierta inocencia pues no tiene idea de lo que en realidad enseña un sofista: “¡Quiera Zeus y los demás dioses que así sea. Me gastaría todo mi dinero y el de mis amigos, si eso sucede!”

Protágoras va por el mundo enseñando la virtud, y cobrando por ello. Más adelante Sócrates preguntará a Protágoras si la virtud se puede enseñar.

Hombres sabios, como Pericles y el mismo Sócrates, no pudieron enseñar a sus hijos a ser sabios y en cambio hombres ignorantes tuvieron hijos que fueron sabios. ¿Cómo está esto?

Veinticinco siglos hace ya que Platón escribió este diálogo. Al margen del resultado, lo que nos enseña, entre otras cosas, que los hombres entonces se preocupaban por saber, y reducían al máximo, sus necesidades del tener.

Lo sofistas cobraban  en monedas sus enseñanzas y con frecuencia eran invitados a los banquetes de los palacios. ¡Eran a los que se les confiaba la enseñanza de los hijos, herederos del trono o de las haciendas!

Luego estos propagarán  las enseñanzas recibidas de los sofistas, como Protágoras mismo hace notar:" La muchedumbre, por lo general, no se da cuenta de nada, porque se conforma siempre con repetir el parecer que los poderosos van proclamando.

Platón, Protágoras

"Con el tiempo cambian muchas cosas pero es obvio que esto no. Roger Scruton, en su reciente (2018)obra Conseravadurismo, anota refiriéndose a la Revolución Francesa: "La Asamblea, al dictar, la Declaración, distinguió entre ciudadanos "activos" y "pasivos", y protegió a los primeros expresamente, y a los segundos-una gran mayoría de mujeres, campesinos, siervos y clases desposeídas)-,sólo de forma indirecta, gracias a la acción de los anteriores, que los tendrían a su cargo"


 Los filósofos, como Sócrates, no sólo no cobraban sino que estaba en contra de esa práctica.

El resultado es que los filósofos andaban siempre bajos de fondos y sin otra muda para reponer el vestido que traían puesto. Algunos ni siquiera poseían casa y vivían en un tonel. Otros tenían casa pero nunca cerraban la puerta porque los ladrones no encontrarían qué robar.

¿Cuál era la cuestión de fondo? ¡La verdad!

 Sócrates lo dice, en otras palabras: Si cobras tienes que decir la verdad del que te paga.

En el sindicato, en el partido político, en la secta cultural, el que paga tiene su verdad, ¡y no hay otra!

¿Y los que no cobran?

¡Seguimos investigando ese asunto de la verdad! ¡Como sea, ya estamos en el camino de la verdad!

Como el que compra un coche a plazos. Todavía no lo paga pero ya está en el coche.

Antecima NW del monte Tláloc
Héctor García recompone el campamento que la tormenta
de nieve desbarató durante la noche
Foto de Armando Altamira
Como el que emprende la ascensión al monte  Tláloc, arriba de Río Frío. Todavía no está’ en la cumbre pero ya está en la ruta del gran santuario.

Y, como dice Thoreau, hasta puede que tengan suerte y se pierdan por media hora.

O en tanto acampan en sus laderas, durante la noche sean bendecidos por una tormenta de nieve…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CICERON TAMBIEN VIAJA A PTIA


 

Cicerón ha leído autores, pero ahora  quiere conocerlos. Homero, Tales, Epicuro, Platón, Virgilio…  Sólo que algunos ya han muerto.

Está pensando en que la vida es inmortal, que sólo cambia de estado. Cuando termine ésta, llegará a donde aquellos siguen existiendo. Donde aquellos siguen  tratando de destrabar las aporías filosóficas que sin resolver dejaron en esta vida.

Una de las aporías es que  la materia es eterna y por lo tanto no tiene principio ni fin…

De ahí que la “muerte mortal” no es para este ilustre romano, tan amante de la democracia, algo que deba temerse sino esperarse.

 Esperar con la alegría como quien espera, el periodo de vacaciones, para ir al encuentro de familiares queridos que viven en otro  país.

Cicerón:

“Pero no sé de qué modo, levantándose el ánimo miraba siempre  a la posteridad, como si hubiese de vivir  cuando saliese de esta vida.”

M. T. Cicerón, De la vejez, Cap. XXIII


Cicerón
Es una fe que no duda absolutamente nada. La heredó de los presocráticos, repetida por Marco Aurelio y Epicteto, sus contemporáneos, que decían obedecer las disposiciones de los dioses, aun si fueran posiciones adversas, las cumplirían absolutamente.

Nada del tremendo volumen de  Leibniz en el que se pregunta por qué a los buenos no siempre les va bien. Nada de las prolongadas dudas de Agustín. Esos presocráticos sólo decían: a donde me envíen los dioses, ahí iré.

Epicteto no se anda con rodeos y descubre el juego de los que se preguntan si el mal tiene su origen en el cielo:

“Los dioses han creado a los hombres para que sean felices; luego, si son desgraciados, es por su propia culpa”
Epicteto, Máximas

En Soliloquios, libro VI, Marco Aurelio dice: “Si es, pues, cierto que los dioses hubieren acordado ya sobre mí y lo que me debe acontecer, bien resuelto estará; porque no es fácil formarse la idea de un Dios inconsiderado y sin reflexión.”

Sócrates pensaba de la misma manera varios siglos atrás respecto del viaje a Ptia. Se los dijo a sus amigos que lo acompañaban en su celda el último día antes de beber la cicuta ordenada por el Estado: Voy a Ptia, donde están los pensadores que me antecedieron. Dialogaremos largo y tendido sin tener que atender ya los molestos requerimientos del cuerpo, ni la dictadura de los sentidos.

A la entrada de la ciudad de Pachuca, Estado de Hidalgo, México, se levanta en el primer tercio del 2020, la estatua del general Felipe Ángeles, el vencedor, con Francisco Villa, del poderío de Victoriano Huerta,  con la toma de Zacatecas, en 1914. Murió fusilado en Chihuahua en 1919.Para los hidalguenses con información histórica,   y para los mexicanos en general, Ángeles no ha muerto. Ya murió pero sigue vivo, en el consciente colectivo.

Cada etnia tiene la representación de su mitología. 

Tepantitla (fragmento) en el noreste dentro de Teotihuacán.
Es el Tlalocan, paraíso náhuatl

En los países de ideología materialista algunos de sus héroes  hace décadas que también murieron pero, por sus estatuas, siguen vivos en el ánimo de la gente.

En cada manifestación los estudiantes gritan: ¡El Che vive!

Y este es el punto al que Cicerón se refiere. Ya murieron pero siguen vivos.
 

Todos mueren pero no mueren.

Al citar a un autor, así sea remoto, no escribimos: “Homero decía”, sino: “Homero dice”. Homero está vivo, por eso el tiempo presente.
Walhalla, templo a la mitología nórdica

Cicerón menciona, a Escipión su compañero de ese momento, hazañas cometidos por otros en tiempos pasados, tales como la de Escipión el africano, etc. ¿Por qué hicieron tales hazañas sino creían que seguirían viviendo en la memoria de la  posteridad?

¿Para qué conquistar la montaña inescalable si no creo que   vivirá  en  la memoria histórica, en la idealidad trascendente, y sólo en la realidad empírica, compañera del secularismo  de 24 horas?

Es cuando Cicerón  expresa su idea, a Escipión,  de ir a Ptia, porque es el lugar donde  el tiempo no existe y los seres ya no ocupan espacio:

“Muchísimo deseo tengo de ver a sus padres, a quienes traté  y estimé mucho; y no solamente tengo ardentísimos deseos de ver a los que he conocido, sino a aquellos también de quienes he oído hablar, o yo mismo he leído y escrito.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡CUANDO HABIA FILOSOFÍA!


 

¿Dónde quedó  la filosofía?

Se fue del valle. En su lugar quedó la tecnología.

En realidad en muchas partes del planeta no se fue, porque nunca se vio de manera sistemática, no se estudió y no se enseñó.

Sólo se vive en el empirismo de cada día para ser borrado al caer la noche y empezar de cero al otro día.

En donde sí brilló se fue extinguiendo hasta casi desaparecer. Los programas de educación pública fueron eliminando materias del área de Humanidades.
                                             Los presocráticos
“La filosofía presocrática es el período de la historia de la filosofía griega que se extiende desde su comienzo, con Tales de Mileto, hasta las últimas manifestaciones del pensamiento griego no influidas por el pensamiento de Sócrates, aun cuando sean cronológicamente posteriores a él.”

Francesc De Carreras se preguntaba, en una artículo suyo,  publicado el 24 de octubre del 2015 en El País, si somos más cultos ahora, y pasaba a considerar que con “La progresiva disminución de asignaturas-Literatura, Filosofía, Historia, Geografía-en educación primaria y secundaria, pérdida que hoy ya contagia a la Universidad, es un ataque  frontal  a la cultura.”

Quedó la filosofía del mercado para ser aptos en las fábricas y oficinas al tiempo que la economía redujo tantas percepciones   salariales, y las prestaciones contractuales, que no quedó tiempo para leer libros de literatura.
 
Poco tiempo también para hacer ejercicios por la salud corporal en la ciudad. Practicar el  alpinismo, con alguna profundidad, es necesario esperar los "puentes" del calendario.

En las áreas del planeta donde se defienden intereses, no valores esenciales, y predomina la “especulación sin altura”, como dice Emerson, la vida intelectual se volvió de una precariedad increíble, en las ciudades del salvaje mercantilismo.

Francesc De Carreras:

“Goethe, Voltaire, Dostoievski, Tolstoi, Stendhal, Baudelaire, Mann, Kafka, Proust, Faulkner, Camus,   y tantos otros son por lo visto prescindibles. Hoy los menores de 50 años no saben ni siquiera en qué época situarlos.”

La pirámide de Nanahuatzin

“Nanahuatzin o Nanáhuatl considerado el dios que personificaba la humildad. Se autosacrificó en la hoguera Teotezcalli realizada por los dioses en la asamblea en Teotihuacán para convertirse en el Quinto Sol.”
                                                foto de Armando Altamira.

En Tlamatzinco, un pueblo en el norte de México, de la etnia irritila, los niños no ven televisión hasta cumplida cierta edad.

Luego de  haber leído, en versiones para su edad,  La leyenda de los Soles Teotihuacanos, el Popol Vuh, y  conocer los fundamentos de la cultura occidental.

Y de estos, Francesc De Carreras escribe que no “pueden entenderse los fundamentos de la cultura occidental sin estudiar  el decisivo paso que dieron los filósofos  presocráticos.”

 

 


 

 

 

TRES FILOSOFOS Y UN TRAGICO CONTRA EL CONSUMISMO EMOCIONAL Y MATERIAL


 

Educado por la televisión  ahora veo una enorme caja de cartón que contiene cosas que eran urgente y necesario que adquiriera. ¡Pero tiene dos años que no la abro! Ahora comprendo: no las necesitaba para nada.

 ¡Puras cosas prescindibles! ¿Cómo pude dejarme engatusar?

¡El mundo está lleno de cosas que no necesito!, exclamaba Sócrates.

Era lo que en su momento ofrecía el mundo como tesoro a alcanzar y yo me apresuré a adquirir. O la sociedad me miraría como un ser obsoleto.

Dibujo tomado del libro
La psiquiatría en la vida diaria
de Fritz Redlich
1968
 
Para el otro mes el mundo ya había cambiado y para el otro mes seguía deslizándose en su alegre relativismo hacia la nada firme.

Todo cambia, decía Heráclito, pero lo que Heráclito no decía es que él observaba desde su firme atalaya, como quien mira desde la orilla del rio el agua correr.

Marco Aurelio, Séneca y Epicteto reflexionan en que lo único valedero para conquistar, y por cierto, lo advierten, es lo más difícil, es con uno mismo, mi yo mismo. Nerón conquistó provincias para el Imperio Romano, pero  jamás pudo controlarse a sí mismo.

Rigurosamente pegado a la antropología humana, Séneca aconseja atender a la vida, no al espejo del mundo que parece vida:

“Acostumbrémonos a desechar el fausto midiendo las alhajas con la necesidad que de ellas tenemos; la comida sirva para dar satisfacción al hambre; la bebida para extinguir la sed y camine el deseo por donde conviene.”

Séneca no pide que vayamos contra la naturaleza. Lo que dice es que el mundo no vaya contra nosotros, que nos imponga necesidades locas que duran, como dice Sabinas, lo que un trozo de hielo en un vaso de whisky.

¿Pero qué es  lo que con tanta insistencia es necesario adquirir? Algo que no se logra ni con un kilo de plasiforina (“El uso medicinal de la Passiflora está muy extendido para tratar los casos de nerviosismo, el insomnio o el alivio de la ansiedad “Wikipedia)  o el mejor somnífero de la farmacia.

La tranquilidad fue la que se desterró en la persecución de la riqueza material. Se fue de la sociedad, de los fraccionamientos y de las calles del barrio popular. La tranquilidad se fue del hogar cuando el hogar se convirtió en una jaula y dejó de ser escuela doméstica.
La civilización azteca cuidó con mucho celo
la escuela doméstica
Códice Florentino
 

La riqueza perseguida, aun de las más nobles conductas, honradas e industriosas. Esas que dan fuentes de empleo a decenas, cientos o hasta miles de individuos. Requieren, porque así lo exige el ritmo, de muchas preocupaciones.

 “Carga con los negocios necesarios y con cuantas ocupaciones la razón dicta a un viviente por su naturaleza político y sociable”…dice Marco Aurelio. Pero más allá, como sucede en el deporte que recurre al  doping:¡kaput!

Sobra decir de las conductas  que obligan a vivir a salto de mata para escabullirse de la ficha roja de la Interpol.

Epicteto, siendo esclavo, tuvo que vivir en los palacios romanos de mármol y en cuyas mesas abundaban las copas de oro, escribió:

“Has adquirido muchas cosas soberbias; muchos vasos de oro y plata, muchas cosas ricas, y rico te crees. Pero te falta lo mejor: careces de constancia, de sumisión a los divinos mandatos y de la tranquilidad de espíritu necesaria para apartar de ti los temores y sobre saltos.”

Marco Aurelio, que aun contra su naturaleza pacífica y dada al retiro, a la moderación y a meditar, heredó la más grande de las cosas terrenas a las que se podía aspirar en su tiempo: la investidura a emperador romano. Se vio obligado a tomar parte en guerras por demás crueles y sangrientas en defensa del imperio.

Envuelto en las cien maquinaciones políticas con los del Senado, con una muchedumbre de peligrosos aduladores, con declarados enemigos y otros enemigos emboscados que se decían sus amigos, sabía lo que decía al exclamar:

 “si uno supiese cercenar las acciones no necesarias, pero aun los pensamientos ociosos, porque de esa suerte no serán superfluas las acciones que sobrevinieren.”

Al final Séneca apela  a las forma de vivir. Lo  que sigue parecería que lo dijo una persona siempre metida en la Iglesia de Cristo. Pero no, lo dijo un filósofo estoico que vivió (y murió) en la vorágine que supone siempre estar cerca del máximo poder, en este caso, el del imperio romano. Tanto que su discípulo, el célebre Nerón, lo obligo a suicidarse:

Y es que mediante la sencillez, y apego a las normas de conducta de los ancestros, nos dejaron una escuela domestica digna de vivirse, al margen de la loca carrera del mundo prescindible calcopiritico que nos presente el liberalismo moderno.

"La Calcopirita es uno de los sulfuros mas comunes e importantes, se encuentra en todo el mundo y constituye la principal mena de cobre (Fuente principal). Por su aspectos y color, a menudo los inexpertos lo confunden con el oro, por lo que recibe el sobre nombre, como la pirita de "oro de los tontos"

Dice Séneca:

“Aprendamos a estribar en nuestros cuerpos, compongamos nuestro comer y vestir, no dando nuevas formas sino ajustándolo a las costumbres que nuestros antepasados nos enseñaron. Aprendamos a aumentar la continencia, a enfrenar la demasía, a templar la gula, a  mitigar la ira, a mirar con buenos ojos la pobreza y a reverenciar la templanza, y aunque nos cueste vergüenza en dar a nuestros deseos remedios poco costosos, aprendamos a encarcelar las desenfrenadas esperanzas, y el ánimo que se levanta a lo futuro; procuremos alcanzar las riquezas de nosotros mismos y no de la fortuna.”

Sófocles (596-494 a C.), el gran trágico de la comedia antigua griega, previene contra el canto de las sirenas  de todos los tiempos:

“Hay quienes piensan otra cosa contrapuesta: yo sigo mi convicción; quédense con la suya."

de la tragedia Ayax

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

JUAN RULFO Y EL ARTE DE CAMINAR POR CAMINAR


 

Liga el tema de caminar con la intención de escribir.

“Haga ejercicio, el alpinismo es muy bueno, pero de cualquier modo salga de la ciudad, las ciudades matan a los escritores, están llenas de intelectuales y escritores…Escriba de eso, escriba de cosas fuertes y que usted haya vivido, no le crea a Arreola (José entonces no tenía idea de Arreola), orita todos quieren escribir como Arreola y Borges, quieren hacer literatura de encajitos, pura mariconería.”

Consejos de Juan Rulfo a un aprendiz de escritor, por José de la Colina, Laberinto, diario Milenio, 5 de febrero de 2020.

Pueblo de Cerezo Hgo, México,
camino de la región de los Frailes, Actopan.
Foto de Armando Altamira
En ese sentido Rulfo es del mismo pensar que Emerson y Thoreau. Caminar por caminar. Por salud psicofísica del individuo que se reflejará en la sociedad.

Y el médico apremia: camine siquiera una media hora.

 De alguna manera  el sobrecupo de los hospitales ( y las cárceles) son  el reflejo de una sociedad que se apoltrona en las delicias de una ciudad llena de necesidades inventadas.

Todos llegamos a los hospitales, pero la idea es no llegar antes de tiempo.

No hay excusa: se puede caminar en las calles de la ciudad, en los parques o en las montañas cercanas. Subir las escaleras del metro por los escalones...

Dado que nuestro deporte (o estilo de vida) es ir a las montañas (parece que también Rulfo practicó el alpinismo), encontramos que la práctica del vivaquismo es algo completo.

Dibujo tomado del libro
Tecnica alpina
de Manuel Sánchez y Armando Altamira
Publicado por la UNAM, 1978
Dormir no en el valle alpino sino en alguna parte de la pared.  Colgados del arnés oscilando sobre el vacío, lo mismo que en una tienda especial para el caso, o sentados sobre la roca, con lo pies colgando sobre el valle, hay tiempo para pensar…

Esto del vivac en el alpinismo europeo es algo ya muy antiguo. Aunque ellos lo hacen por la necesidad que impone una larga ascensión que no se puede realizar en un día.

La idea nuestra es el vivaquismo como un fin. Este es  un neologismo inventado por nosotros.

Decimos que es algo completo porque para llegar al lugar del vivac es necesario caminar por las montañas, escalar, pernoctar, al final descender por cuerdas (rappel) y volver a caminar de regreso. Todo eso cargando el equipo necesario.

En escalada hemos hecho(desde los años sesentas del siglo pasado) del vivac un fin en sí mismo, a 100 metros, o más, arriban de la base (norte de la pared  Rosendo de la Peña, Las Monjas ,Chico, Hidalgo, la Oeste del Centinela, en la cañada de Milpulco, suroeste de la Iztaccihuatl, norte de Abanico, Popocatépetl, Corredor Superior Oeste de la Iztaccihuatl), ya no tanto por necesidad de seguir avanzando hacia arriba.
Al fondo la pared sur de La Colorada

La cumbre de La Colorada, frente a la norte de Las Goteras, es un lugar al que siempre volvemos para el vivac de varios días.

¿Tiempo para pensar? Un vivac en las montañas es ante todo un encuentro con la vida, conmigo, con mi mismo, con todo lo que forma parte de mi vida, la familia, los amigos, el pasado, el presente, el a priori, las tragedias y las alegrías que componen mi dosier, los valores espirituales, la lógica de lo ilógico y hasta salen a relucir las monedas que faltan en mi bolsillo.

Todo eso y mucho más se piensa en el transcurso de un vivac colgado de la pared o dormitando sobre la arista.

Y, sin embargo, un vivac no tiene la intención de ser una experiencia filosófica sino solamente de resolver un problema de montaña para el cual no alcanzó el día. Pero ahora, como decimos, practicado como un fin.

Pero como en un vivac no hay otra más que pensar (así era antes del celular), comentamos, los del vivac, que hace apenas diez mil años que salimos de la selva, ¿cómo en tan corto tiempo se nos olvidó caminar? ¿Y con ello el  principio de la razón suficiente? La evolución para más.

Inventamos lo necesario para ya no sentir frío, sed, hambre, cansancio. ¿Masoquistas? ¡Nuestros sistemas de adaptación al medio atmosférico se anquilosaron!

Es como si nuestra admirable tecnología (el uso que hacemos de ella) contradijera  a Darwin al emprender el camino de la desevolución, otro neologismo nuestro. En otras palabras, en lugar del devenir para el alza, corremos en dirección contraria.

“Con la cruda realidad (dice alguien desde el fondo de su sleeping, pues son las cuatro de la mañana y un fuerte viento nos llega en ese momento desde Atotonilco el Grande)),que cuando volvamos a la selva ya nuestros mecanismos de adaptación al medio estarán atrofiados.”

En las regiones desérticas del norte de México hay variaciones de hasta cincuenta grados cada doce horas.40 grados en el cenit (en ocasiones sube hasta 50-52) y cero en la madrugada.
 

Nota de internet del 6 de enero de 2020:

“Los científicos que estudian las causas de mortalidad más comunes están preocupados por la vida sedentaria de los adultos, especialmente los de más edad. Un estudio con una muestra masiva publicado en la Revista de Oncología Clínica en Estados Unidos ha observado que con sólo 20 minutos al día andando se reducen las posibilidades de sufrir 7 tipos muy habituales de esta enfermedad.”

Hay un valor de calidad insospechado detrás de esos 20 minutos que recomiendan. Parecerían una bagatela. Pueden ser 30 o 60 o un día o tres días (en el caso del alpinismo).Lo que vale es la disposición  de ánimo para echarse a caminar. En otras palabras: al ponerse los tenis para caminar,  se refrenda la intención de seguir moviéndose, de querer seguir viviendo.

¡Pura mariconería!, refriéndose a  algunos intelectuales, dijo Rulfo.

Los numerosos premios Nobel a la paz  no han disminuido ninguna guerra y ni siquiera la violencia de la calle del barrio, el hambre del pueblo no se ha solucionado y los sistemas de educación de las escuelas públicas…Muchas de las obras literarias, tan festejadas,  no son otra cosa que versiones intelectualizadas de la Declaración de Principios de algún partido político.

Dibujo tomado del diario
El Pais
Se nos ocurre (pura ocurrencia nuestra ) que Rulfo se refería a eso cuando decía:

 “Le voy a dar un consejo, si deveras quiere ser escritor mejor no se junte con escritores, es lo peor si quiere escribir, no se junte con escritores, no ande en las capillitas de los intelectuales, los intelectuales de orita son putos, y cuando no son putos son pendejos, pero quesque muy cultos, y no lea a los de aquí, lea a William Faulkner…”

“Camine siquiera media hora al día”, dice el médico.

Pero aunque lo dice como un imperativo categórico kantiano, los hospitales siguen en sobre cupo. Ni el ISSSTE ni el Seguro Social se dan abasto. ¡ y las cárceles, ni hablar!

Rulfo le insiste a José de la Colina en eso de caminar: “haga ejercicio, salga a caminar, haga hambre, cómase un buen bistec, vuelva a caminar, y sólo entonces, si tiene ganas de escribir, pero sólo si de veras tiene ganas, ora sí, póngase a escribir.”

 

 

LAS MUJERES VS EURIPIDES


 

Las mujeres griegas estaban ya cansadas de tantas  ofensas que el poeta  Eurípides le hiciera en sus tragedias. Deciden ponerle un hasta aquí. Lo hacen por medio de un grupo organizado de mujeres sacerdotisas llamadas Las Tesmoforias.

La comedia la representaron 411 años antes de Cristo.

Las Tesmoforias era una fiesta de mujeres que se celebraba en los pueblos de Grecia entre los meses de octubre y noviembre. Estaba dedicado a la fertilidad humana y presidian las divinidades Deméter y Perséfone.

Semejante a lo que en la civilización azteca se llevaba a cabo por medio de las esposas del dios Tezcatlipoca. Cada año era investido un joven con todo lo relativo a Tezcatlipoca (en México-Tenochtitlán) y  se le asignaban cuatro esposas. Al año era sacrificado (allá por Iztapalapa) y otro joven era a su vez investido como Tezcatlipoca y se le asignaban otras cuatro esposas. Así cada año. Pero esas esposas, viudas, de Tezcatlipoca, tenían una consideración especial más allá de lo meramente humano. Las Tesmoforias tampoco eran del todo humanas pues la fiesta se hacia  bajo ritual presidido por los dioses.

Eurípides piensa en una estratagema para conjurar el peligro que una decisión de la asamblea de las mujeres caiga sobre él y puede, incluso, llevarlo a la muerte. Acude al poeta Agatón para que se infiltre en la asamblea.

Agatón es gay, tiene los ademanes y vestidos y cosas del atuendo femenino y puede muy bien pasar como mujer, pedir la palabra y entrar en defensa de Eurípides. Pero rehusa, es mucho arriesgar. Aparte de suplantarlo pueden pensar que va con la intención de aprovecharse de alguna mujer. "¡Lo que sería imposible!", le dice alguien.

Mnesilico, el  suegro de Eurípides, se ofrece para el caso. Eurípides procede a rasurarlo de la cara y le quema los pelos del trasero. "¡Cuida los de adelante!", le dice su inmortal  yerno.

Aristófanes es el dramaturgo  irreverente de frases naturales, que nos parecen desvergonzadas. Es el autor cómico que hacia reír  a su auditorio. El opuesto a los tres grandes trágicos hieráticos Sófocles, Eurípides y Esquilo.
En el mundo ha habido muchos cómicos críticos, juglares, etc. que también hacen gala de frases no sólo hueras pero sobre todo hirientes contra los valores establecidos.

 Este chocarrero escritor ha llegado hasta nosotros a lo largo de muchos siglos porque conoce las filosofías de sus ilustres contemporáneos. Para pitorrearse de Sócrates  sabía bien  de las Ideas de Platón. "El tiempo y el espacio se mide por el tiempo que tarda una mosca en pararse en la calva de Sócrates" decía.

Ya abierta la asamblea las mujeres van enumerando las ofensas de que han sido objeto por parte de Eurípides:

“El Consejo de mujeres, con Timoclea como presidenta, Lisila de secretaria y Sostrata como oradora, decreta: Mañana, día mundial de las Tesmoforias, en que tenemos mayor tiempo, por la mañana, ha de reunirse una asamblea en que se delibere qué pena debe imponerse a Eurípides por sus ultrajes contra nosotras.”

Aristófanes, Las once comedias, Editorial Porrúa, México, 1983

Habla la primera oradora refiriéndose a Eurípides: “Nos llama las buscadoras de adulterios, deseosas de hombres, bebedoras de vinos, traidoras, charlatanas, buenas para nada, azote de los maridos. Y dice que apenas llega él del teatro se pone a vernos de arriba abajo y se pone a registrar la casa, no vaya a ser que esté  un amante  escondido.”

Siguen otras oradoras que se quejan en el mismo tono del maldito Eurípides que tanto lodo les echa en sus diecinueve tragedias.

Dibujo tomado de
El País
24 marzo 2018
Llegado el turno de Mnesiloco (ya disfrazado de mujer), se le oye argumentar  que en realidad Eurípides es benévolo con las mujeres. ¿En qué sentido? Pregunta una de ellas. En callar cosas que él sabe.

Al final  todo se descubre y el suegro de Eurípides es apresado por el Pritaneo y su arquero. Es cuando Eurípides promete a las Tesmoforias que ya no levantará su pluma contra el pueblo femenino.

 “Señoras, quieren hacer las paces conmigo ¿o no? Me comprometo a no decir jamás  mala palabra contra ustedes. Esto es lo que yo propongo.”

Ellas ganan.

El  suegro es con lo que las Tesmoforias  pueden negociar y obligar a Eurípides a que cumpla su palabra y no están muy dispuestas a soltarlo.

Entonces Eurípides, gran imaginador de situaciones, les hacer ver que él también tiene con qué negociar:

“Este hombre esposado y atado a esta columna es mi suegro. Si se me entrega, nunca más diré palabra ofensiva contra ustedes. Pero si no me lo entregan, cuando regresen  de la guerra los maridos yo les iré a contar punto por punto en que han estado entretenidas."

Se lo entregan.

Las Tesmoforias no luchan por la igualdad de género. No están en el siglo veintiuno.En el estatus social de su época  están un peldaño arriba.

Son generadoras de vida (de ahí la fiesta que lleva su nombre, buscan la fertilidad humana ) no son objeto sexuales. No son llevadas, traídas, explotadas y deshechadas por la filosofía de mercado.

 Son respaldadas por la muy revolucionaria cultural (Paideia) griega. Es otro mundo, otro pensamiento.

 Son los hombres los que tiene que subir. Así lo dicen explícitamente: “Las mujeres tenemos la gloria de ser mejores que los hombres.”

Sin embargo una palabra, dicha de manera reiterada por Eurípides, ha calado el ánimo del pueblo femenino griego y es calamidad. Las mujeres son una calamidad.

Y ellas se preguntan, le preguntan a los hombres: “Que digan, por favor: Si somos una calamidad, ¿por qué se casan con nosotras? Si deveras somos una calamidad, ¿por qué nos prohíben salir de casa, o asomarnos siquiera por las ventanas? ¿Por qué quieren guardar con tanto cuidado a esa calamidad?”

 

 

 

 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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