J. MILTON, EL PARAISO PERDIDO Y EL RECOBRADO

 

 

 Los católicos no leen a los protestantes y los protestantes no leen a los católicos, en literatura universal. No generalizamos pero sí sucede en la mayoría de lectores.

Milton, Kierkegaard, Kant, protestantes.

San Augustin, Shakespeare, Chesterton, católicos.

Y los creyentes en general no quieren saber nada de   los pensadores a-teos

Todo un mundo literario de calidad se nos ofrece si brincamos el prejuicio.

Montaigne, el gran Montaigne, ya en su  siglo dieciséis  exclamaba: “Persigo la comunicación de algún espíritu famoso, no con el fin de que me adoctrine, sino para conocerlo”.

Y sabido es que  conociendo a los otros es como mejor me  voy descubriendo yo.

 

 

 


 

“John Milton (Londres, 9 de diciembre de 1608 - ibídem, 8 de noviembre de 1674) fue un poeta y ensayista inglés, conocido especialmente por su poema épico El paraíso perdido (Paradise Lost). Políticamente fue una figura importante entre los que apoyaron la Mancomunidad de Inglaterra…Milton dedicó su prosa a la defensa de las libertades civiles y religiosas y es para muchos el más grande poeta inglés después de Shakespeare… Como protestante, creía que el lector individual debía interpretar la Biblia.”

 

Haber perdido el Paraíso celeste es una confirmación  de la vocación democrática de Dios. Esto sucedió en un tiempo “que ni cielo ni Tierra existían aun”. También confirma el anhelo de libertad de la mujer. Esto cuando ya estaba el Paraíso terrenal.

 Los ángeles creyeron poder rebelarse y lo hicieron. Pero, como en toda democracia, se hizo el recuento y, ¡los rebeldes quedaron en minoría numérica! Lo importante es que había condiciones para decidir. “Fueron los unos para sostenerse y los otros para caer”. A la postre no fue el número lo que decidió el resultado de la guerra en el cielo sino los valores que sostenían ambos frentes. Entonces llegaron el Pecado, la Muerte y el Caos para la cultura occidental. Dios no pudo haber hecho eso.Se buscó un culpable y señalaron a la mujer.

(Para Nativoamerica son otros mitos, totalmente ajenos, a lo que se conoce como la Caída misma que    necesitará un Salvador). En el Popol Vuh y en la Leyenda de los Soles Teotihuacanos no hay caída ni hay salvadores,cada humano es responsable de sus actos.

De esa manera empezó la historia con  sus valores paradigmáticos del Bien y el Mal (con estas categorías no hay que olvidar que estamos hablando de cuestiones que sucedieron en el cielo, pues tal es la naturaleza de la obra comentada). Paradigmáticos  porque, siguiendo su ejemplo, muchos escogen ser malos y otros buenos. En el proceso una gama amplia de tonalidades de gris del blanco al negro.

La historia de la libertad se repite con el hombre. Mejor dicho con la mujer, porque el hombre,  prefiere obedecer  no comiendo la fruta del árbol prohibido. Pero es la mujer la que no se conforma con que haya algo prohibido que ella no pueda alcanzar...

“Te advertí- le dice Dios a Adán-, te aconsejé, te predije el riesgo a que te exponías, y que un enemigo oculto estaba acechando para tender sus trampas. Llevar más allá mi celo hubiera sido violentarte, y emplear la violencia contra el que es libre, es proceder indigno”.

A partir  de la rebelión algo se salió de armonía. Para restablecerla se hace necesario que el mismo dueño de la casa se humille y convenza a los disidentes que deben volver. No es tan rara esta situación. Un padre que ve que el hijo rebelde se va de la casa y después debe abrir las puertas para facilitar que regrese. Un gobierno, o el mismo país con otro gobierno, que decreta la amnistía para que sus connacionales, otrora rebeldes, regresen del exilio.

Pero el rescate, al menos del humano, no del ángel, no es tan fácil. Dios pide voluntarios entre sus fieles ángeles para efectuar la salvación del hombre. Nadie da un paso adelante. Finalmente el Hijo de Dios “en quien reside la plenitud de su amor divino” se ofrece de voluntario.

Pero no todos regresan. Desde el primer momento el humano se muestra arrepentido y quiere rehacerse. En cambio Satanás y sus seguidores dejan bien establecido cuál es la fuerza que los mueve siendo la soberbia y el odio: “Ten por seguro que nuestro fin no consistirá nunca en hacer el bien. El mal será nuestra única delicia”.

Por cierto que en esta obra hay un dato que se refiere a México, en aquel conocido episodio de la pasión de Cristo, en el que Satanás lleva a Jesús a lo alto de una montaña para desde ahí tentarlo mostrándole los reinos del mundo: “ Y allá en su imaginación (de Satanás) quizá descubrió la opulenta México, imperio de Moctezuma”. Desde luego que esto no está es la Biblia pero sí es una parte del lirismo miltoniano.

México-Tenochtitlán es el país donde la divinidad se llama Tezcatlipoca, anotamos nosotros. El genio del mal, marrullero, tramposo y dilapidador, el diablo, andaba ofreciendo tierras que no eran suyas. Jesús, todo amor y ternura, se resistió, no le hizo caso.

 A la postre el diablo quedó como un pobre diablo, tonto e ingenuo. El que se quedó, durante trescientos años, con el país de Tezcatlipoca, fue Jesús, sus santos varones, sus ministros, y sus frailes, por delante, al amparo de la espada ensangrentada.


Capilla Sixtina, Vaticano, con la figura de el Salvador al centro de la pintura.

Pero, como se decía antes en una disgregación: volvamos a nuestro asunto.

Si bien, al final del libro el cristianismo liberal de Milton lo hace entrar en tesis y contra tesis frente  al cristianismo ortodoxo, ya  que no puede  resistir la tentación  polémica teológica tan fuerte de su tiempo.

Sus biógrafos coinciden en que escribió preferentemente en prosa y con propósitos polémicos. Algo parecido a lo que motivó a Dante para escribir su Divina Comedia varios siglos antes.

Como sea, se trata de una formidable recreación bíblica que ha conquistado un lugar en la cultura occidental.

 Para los pueblos americanos llenos de sol, al menos trescientos cincuenta días al año, esa obra parece un panorama cultural pesado y sombrío. Sin embargo aborda temas como lo establecido, la libertad, el caos, el egoísmo, el anhelo de reconstrucción.



Paráfrasis nuestra de esta obra fue publicada en el cuaderno número 86, por el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), en octubre de 2006, con el título Letras inglesas y noruegas.




Sombrío pero perfectamente leíble aun para lectores flojos. Su prosa es una delicia. Su lectura es imprescindible porque es lo mismo, en línea generales, lo que contiene esta obra, de fuerte sabor teológico, lo que vamos a encontrar en esa disciplina académica laica conocida como “filosofía”.

John Milton.  Al periodo final de su existencia, el de la ceguera, la pobreza y el aislamiento, pertenecen sus dos grandes poemas que son El Paraíso Perdido y El Paraíso Recobrado.

El Paraíso Perdido de Milton es uno de los más bellos libros que alguien haya escrito respecto de la Gracia y la Libertad del humano.

CICERON EXHORTA A LOS JOVENES APRENDER PARA LA VEJEZ

 


La calidad de un lugar se mide según el respeto se tenga de la vejez en sus necesidades.

En la etnia, en las zonas rurales, las canas se saludan con deferencia.

En la ciudad inhumanamente técnica, con su lema de consumo y deshecho, donde la brecha generacional anda muy ocupada, las canas se tienen como enfermedad, como un estorbo, no como algo natural.

Los ancianos, en cierta etapa, requieren ser tratados como niños. y para eso no hay tiempo ni dinero. El que no entienda esto es que no  ha visto de cerca a la vejez.

En América, al sur del paralelo 32, hay países en los que el discurso político pondera a la vejez, pero en la realidad ésta no pasa de ser tratada como una entelequia, algo que no existe en la realidad material.

En la actualidad en México, todo adulto mayor, como se le dice con delicadeza a los viejos, reciben una pensión universal, es decir, de todas las clases sociales, necesítenla o no la necesiten, del color que sea el individuo, creencia religiosa  o preferencia política, ¡Todos!

Con tal comprensión en el detalle que han legislado en el sentido de dejar  paso libre, sin costo alguno, a los sitios donde se puede orinar como los wc del metro, en los mercados públicos, etc. Un organismo en situación de vejez requiere el mingitorio con frecuencia.

Cicerón pasa a considerar a la vejez  desde una situación personal, setenta año antes de llegar al gerontólogo: “Los fundamentos de una vejez suave y feliz se han de echar muy de antemano en la mocedad

Virtud (buenas maneras), plato inteligente,  y ejercicios físicos son la clave para llegar a esa vejez “suave y feliz”.

Correr, trotar o caminar, dan salud corporal pero no comprensión de la vida, como lo intenta la filosofía.

Pero leer libros de cultura, sólo leer, no da la posibilidad de un organismo sano y fuerte.

Nuestra vida moderna ( con su síndrome de Bournot o surmenage, como se decía antes a la fatiga por exceso de actividad) pone al descubierto una realidad insoslayable: menos filosofía, más estrés.

Porque la filosofía busca  hacerse claridad entre las necesidades primarias y las necesidades y las enfermedades inventadas por la ciencia de la mercadotecnia.

Y con tal  bagaje de información que, por eso es ciencia, que nos hace ir tras de cosas que no necesitamos y llegar a  padecer enfermedades que no tenemos.

Cicerón no pierde el piso y se acerca a lo que preocupa al humano ya viejo: “ A mi modo de entender son cuatro los motivos por que la vejez parece a algunos llena de trabajos: el primero, porque aparta del manejo de los negocios; el segundo porque debilita y enferma el cuerpo; el tercero porque priva de casi todos los deleites, y el cuarto porque no está muy lejos de la muerte”.




Marco Tulio Cicerón tenía  ochenta y cuatro años cuando se hallaba en plena redacción de esta su obra De la Vejez


Una muy vieja leyenda griega dice que un hombre (Lameodonte, de rey de Troya), llegado a cierta edad pidió a los dioses lo dejaran vivir veinte años más, cumplido el plazo pidió otros veinte, cuando tuvo cien años , otros veinte, al  cumplir  ochocientos rogó a los dioses que el permitieran morir… 



Marco Tulio Cicerón​ fue un político, filósofo, escritor y orador romano.​ Se le considera uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana.​​ Wikipedia Nacimiento: 3 de enero de 106 a. C., Arpino, Italienciado por: AristótelesPlatónDemóstenesLucrecioPolibioUna muy vieja leyenda griega dice que un hombre (Lameodonte, de rey de Troya), llegado a cierta edad pidió a los dioses lo dejaran vivir veinte años más, cumplido el plazo pidió otros veinte, cuando tuvo cien años , otros veinte, al  cumplir  ochocientos rogó a los dioses que le permitieran morir…

 

 

 

 

 

 

 

 

Filosofía Náhuatl de León Portilla

 


 Cumplió 68 años  la primera edición de La Filosofía Náhuatl del doctor Miguel León-Portilla.

 Haber nacido en México, mexicano de origen, o mexicano de adopción, y no haber leído esta obra es como haber nacido, o estar viviendo, en cualquier otro lugar del mundo. Ser musulmán y no tener ni idea de qué trata el Corán o ser griego  y no haber leído a Sócrates (Platón) o haber nacido argentino y no saber de la obra literaria de   Lucio V. Mansilla o ser terrícola y no conocer ni siquiera el nombre de este planeta, ser español y no conocer a Cervantes. A los cristianos  de Roma, como a los de fuera de ella, no les interesa conocer a las ideas de Confucio.

 



                                        León- Portilla 



Miguel Luis León Portilla (Ciudad de México, 22 de febrero de 1926-Ciudad de México, 1 de octubre de 2019)1​ fue un historiadorfilósofoescritordiplomático y académico mexicano, experto reconocido en materia del pensamiento y la literatura de la cultura náhuatl.2

Desde 1988, se desempeñó como investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, recibió la Medalla Belisario Domínguez en 1995, y desde el 23 de marzo de 1971 fue miembro del Colegio Nacional, institución para cuyo ingreso presentó la ponencia La historia y los historiadores en el México antiguo, y fue recibido con discurso de Agustín Yáñez. Wikipedia



Filosofía Náhuatl es la revelación que nos permite conocer las alturas alcanzadas del pensamiento lógico del “mexicano” de Nativoamerica. “La obra del  investigador emérito significó una distinta y original visión del  pasado indígena de México y la apertura de una nueva luz que iluminó, desde el alma profunda de este pueblo, el conocimiento de los hombres que hablaron lengua náhuatl”,  dijo Mercedes de la Garza Camino, directora del Instituto de Investigaciones Filológicas,de la Universidad Nacional Autónoma de México, al celebrarse el medio siglo de la primera edición de esta magna obra.

 

 






 Nosotros hemos puesto este “mexicano” entrecomillado porque el mexica era una de tantas etnias. Pero ahora hasta los huicholes son mexicanos, tlaxcaltecas otomíes y cincuenta etnias más… ¡qué cosa tan extraña! Los vencedores del siglo dieciséis llevan el gentilicio de los que cayeron luchando¡

Y el colmo es que, si acaso,  hay mexicanos, es decir, aztecas. Ellos cumplieron con su destino manifiesto y ahora son parte de la cauda solar. A nosotros nada más nos dejaron su nombre! Pero esa es otra historia.

 Quizá no  haya aztecas  pero sí nahuas, pensamiento náhuatl. Filosofía Náhuatl. Por eso no se llama Filosofía Azteca.

Creemos que para escribir La Filosofía Náhuatl el doctor León- Portilla debió haberse preguntado: ¿los nahuas  se cuestionaban respecto del ser? ¿Podía  haber filosofía en los pueblos indios cuyo pensamiento es de orden mitológico o cronológico, y  se conducen con categorías del pensamiento mítico?

Y ahí fue donde tuvo que estudiar otra vez a Sahagún, Durán, Chimalphain, Cortés, Díaz del Castillo. Toda una empresa intelectual. Sería hasta entonces cuando empezó el  gran proyecto de  escribir La Filosofía Náhuatl.

Así como Virgilio nos va relatando la epopeya del pueblo troyano, guiado por Eneas hasta Italia, así el doctor León- Portilla  nos va describiendo la “Peregrinación” del pueblo náhuatl,  pero en un horizonte  de filosofía.


Tira de   la Peregrinación




Desde tiempos inmemoriales los mexicanos conocen, en carne propia,  lo que ahora se llama como "caravana de indocumentados". Durante trescientos años (antes de llegar a su isla, en medio del gran lago, que sería su asiento final de México- Tenochtitlán), fueron vejados, rechazados, esclavizados. Eso marcó su alma de abrir los brazos a todo aquel sin tierra y sin libertad.

El autor  es de nuestro tiempo, estudia  y viven en el mismo campus universitario  en el que nosotros trabajamos todos los días (  el doctor Portilla  falleció el 19 de octubre de 2019). Leer La Filosofía Náhuatl es el más grande reconocimiento que  podemos hacer al pensamiento nahuatl y al  doctor Miguel  León- Portilla.

“Su tesis doctoral "La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes" escrita en 1956 bajo la orientación de un notable nahuatlato (hablante de náhuatl), el padre Ángel María Garibay. También logró reconocimiento a través de la traducción, interpretación y publicación de varias recopilaciones de obras en náhuatl. León-Portilla ha encabezado un movimiento para entender y revaluar la literatura náhuatl, no sólo de la era Nativoamérica, sino también la actual, ya que el náhuatl sigue siendo la lengua materna de 1,5 millones de personas. Ha contribuido a establecer la educación bilingüe rural en México.

León-Portilla también ha contribuido a descubrir las obras de fray Bernardino de Sahagún, fuente primaria sobre la civilización azteca, a quien polémicamente declaró primer antropólogo de los nahuas.

Sahagún registró el conocimiento de los sabios nahuas (tlamatinimê) en lengua vernácula. A solicitud de las autoridades españolas, escribió en castellano una versión de dicho conocimiento en su Historia general de las cosas de la Nueva España, pero su obra original, el Códice Florentino, nunca se publicó.


¿Qué caso tiene el haber nacido?

 Lejos de esta pregunta decadente, los mexicanos de Nativoamerica tiene desde incontables siglos su feliz Tlalocan, donde no hay tiempo ni espacio. 

En Nativoamerica todo mortal  que nace entra al Tlalocan. En el pensamiento náhuatl no hay caída ni pecado primordial universal. Infierno, Purgatorio y Cielo es propio de un pensamiento clasista. En el Tlalocan no hay clases.  

Desde muy, muy,  lejos viene el Articulo Segundo de la Constitución Política de los Estados Unidos  Mexicanos de 1917: "Con el sólo  hecho de pisar suelo mexicano, todo esclavo será libre y protegido de las leyes".

Textualmente: " Art. 2o.—Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional, alcanzarán, por ese solo hecho, su libertad y la protección de las leyes". 

Y esto rige en el territorio mexicano, en todo el mundo, o planeta, donde haya una embajada mexicana.

Tlalocan, Mural de Tepantitla, noreste dentro de la Ciudad de los Dioses, Teotihuacán.


Antes de León-Portilla, el códice había sido traducido sólo una vez (al alemán), y aún esa versión era incompleta. En noviembre de 1998, la asociación Juchimanes de Plata, A.C. le otorgó el Premio Juchimán de Plata a través de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

Vendrían también traducciones al ruso, al ingles…

“Como historiador, León-Portilla nos brinda una comprensión de la figura de Tlacaélel. Originalmente nombre turbio en algunas crónicas, hoy se ve a Tlacaélel como arquitecto del Imperio azteca. Su discípulo más destacado es el mexicano-francés Patrick Johansson K., autor de La palabra de los Azteca” (Wikipedia)

1939-ESPAÑOLES Y JUDIOS SALVAN LA VIDA EN EMBAJADA MEXICANA MARITIMA

 


 Franco consolida su victoria sobre la República Española, también llamada Frente Popular.

40 mil españoles se apresuran a franquear los Pirineos y llegar a Francia, nación amiga.

Rumbo a los Pirineos


Las fotos que ilustran esta nota fueron tomadas de Internet.



Siguen llegando y se considera que el número aumentará, tanto de españoles como de otras nacionalidades, a medio millón. Tal cantidad sólo cabe en campos que se organizan para tal efecto.

¿Cómo ofrecer, siquiera, una comida al día para medio millón?¡Imposible! Muchos mueren a diario de hambre y de enfermedades. Por eso a esos campos, amigos, se les conocerá como campos del horror.

Ese mismo año empieza lo que se conocerá como la segunda guerra mundial. En una guerra relámpago los alemanes llegan a Paris.

Ahora los refugiados en Francia buscan la salvación tratando de llegar a otros países.

 Muchos tocan las puertas de la embajada de México y de inmediato estas se abren. Se precipitan sabiendo que, poniendo un pie dentro, estarán a salvo.

Pero es tal el número que Cárdenas decidió alquilar dos castillos e izar la bandera mexicana.

Francia ahora, en plena guerra, debe alimentar a su ejército, a su población y a los refugiados. En ese orden. Sigue muriendo  de hambre la gente  en los campos de concentración.

La guerra apenas comienza. No se sabe qué giros tomará. La comida escasea y los castillos de la embajada de México pueden convertirse en los castillos de Ugolino. Hay que moverse.

Necesario cruzar once mil kilómetros de mar y llegar a Veracruz, puerto mexicano. Imposible lograrlo. Los alemanes vigilan de cerca los mares. Los nazis no van a dejar que se les escapen republicanos y judíos. Sólo un milagro puede hacerlo posible.


La cara cruel del éxodo. En cualquier momento todo puede irse al fondo del mar.

 



¡Y el milagro se dio! Seguramente el presidente de México, Lázaro Cárdenas, tuvo que venderle el alma al diablo a cambio que los submarinos nazis no hundieran los barcos con bandera mexicana, que no atacaran a la embajada mexicana cuyo territorio era ahora la reducida cubierta de los barcos. ¡Una embajada itinerante!



Embajada itinerante


Pero en la guerra todo puede suceder. La angustia se contaba kilómetro a kilómetro. Veracruz tal vez nunca se vería y miles de cuerpos irían a dar al fondo del mar. Mefistófeles cumplió su parte del contrato. Un día por fin pudieron pisar suelo mexicano.



¡Veracruz! Una bandera les daba la bienvenida




Art. 2o.—Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional, alcanzarán, por ese solo hecho, su libertad y la protección de las leyes.

(Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos)


Hijos, nietos, y bisnietos mexicanos, descendiente de   aquellos viejos españoles republicanos, pueden dar testimonio de esto.

Y en el momento que escribimos esta nota, 18 de mayo de 2024, una mujer mexicana de origen judío, Claudia Sheinbaum Pardo, lleva amplia ventaja sobre sus oponentes políticos para llegar como titular a la presidencia de México.

De lograrlo ( el 2 de junio,  a sólo 16 días) será la primera mujer en la historia de México que llegue a  la presidencia. La ultima mujer que lo intentó, siete siglos atrás, se llamaba Coyolxauqui.

Los años cuarenta del siglo pasado era el espectáculo cruel en el que los hombres, de todos los meridianos y paralelos, se volvieron locos haciéndose la guerra.

Pero la enfermedad no había escalado hasta el nivel de la imbecilidad, para que se llegara al absurdo de, violentando todo derecho internacional, se invadieran embajadas diplomáticas y sacaran por la fuerza a los perseguidos políticos. Como sucederá casi un siglo más tarde de aquella histórica travesía de españoles y judíos.

Pero aun cuando el síndrome de violentar las embajadas se generalice en el planeta, una cosa es seguro y nadie dude de ello: las embajadas mexicanas siempre abrirán sus puertas a los perseguidos políticos del mundo.

SÉNECA, EL RESCATE DE LA FILOSOFIA

 


Luego de leer a los filósofos modernos es necesario volver a los clásicos de la antigüedad griega para reencontrar la coherencia.

Un pleito de compadres de alto nivel en la cancha de futbol con la portería del Romanticismo y la otra portería de la Ilustración.

A semejanza del “efecto cucaracha”, en   la política de partidos, los  filósofos de aquí se van con los de allá y los de allá ahora están con los de acá.

Los postulados que  se defendieron con tanto ahínco en un mismo pensador quedaron como “escritos de Juventud”. Los seguidores de sus escuelas, dejados de lado, se erigieron en los “neos” de esa teoría filosófica. Neoplatónicos, neokantianos…

La filosofía pasa a ser como un fondo en  el que se dirimen, en el modo intelectual, lo que en la tribuna hacen los políticos que velan por los intereses de su grupo, pero siempre con la bandera de la  “humanidad”  por delante.

Los arquetipos que arrancan de los tiempos prehistóricos que van a dar a lo que conocemos como presocráticos y luego la triada Sócrates, Platón y Aristóteles.

No es necesario (por lo pronto) retroceder hasta los grandes pensadores de la remota Hélade griega. En el camino encontramos a los prácticos pensadores romanos, tan prácticos como escasos.

Uno de ellos es Séneca, con la razón por delante, el ideario de Séneca es que el hombre se forme por sí mismo, que se revele a sí mismo, a través del trato con los otros. No esperar, como en el cristianismo, el auxilio ( en realidad el veredicto) del cielo para ser o no ser.  

Materia que ocupará a la filosofía de los siglos que estaba por venir: carácter innato individual o libre albedrio.


Séneca


No es el materialismo de Demócrito con los átomos de última frontera. Lo inmaterial en Séneca, como la belleza, el amor, no reside en el cerebro según la cantidad de oxígeno, neuronas, aminoácidos esenciales...

Sí en un cielo con deidades antropomorfas que, se reservan la últimas palabra que acá abajo se conoce como destino, azar, hado,  la muerte de todos lo que nace…

Séneca habla al hombre de banqueta de todos los días, Le relata lo que él ha observado de la ira,  de lo superfluo, de la amistad, de la vejez.

No se detiene a elucubrar si la nada es o no es, si el en sí está dentro de la fenomenología o fuera del tiempo, si el anhelo de libertad es motivado por la angustia de un pecado que él no cometió, no niega la tradición al negar la realidad del pretérito.

Hombre de inmensa fortuna material, soldado, parte del círculo íntimo del poder romano, por haber sido instructor del niño Calígula, figura muy conocedora de los pasillos de la corte y de los tribunales, Séneca llegó a penetrar mucho en el modo de pensar y vivir de los hombre de todos los niveles de la sociedad de su tiempo, desde los esclavos hasta el emperador y los miembros del Senado, del que también era parte.

Séneca no hace retratos humanos como Juan de la Bruyere. El esfuerzo intelectual de Séneca va encaminado siempre buscando la senda en el que el humano pueda encontrar la paz en su vida. No habla de superhombre ni de hombres mediocres, como lo hacen Nietzsche y José Ingenieros.

Séneca va en sentido contrario del espíritu que llena las calles darwinizadas de la ciudad: “Los hombres han nacido para la sociedad, la cual no subsistiría sin apoyo mutuo y benevolente de que la componen”. Coincide con Chesterton para quien la sociedad, no la violencia, propició el avance de la humanidad ( Chesterton, El Hombre eterno).

Pero sí, con  con frecuencia, tal como  el cirujano, debe explicar de qué tamaño es el tumor para tener modo de extirparlo.



Dibujo tomado de El Pais


El filósofo Séneca no habla para ser oído y leído sólo por filósofos en conferencias, seminarios y congresos. A modo de monólogo, en epístola a su amigo Lucilio, expone diversos temas de la manera más sencilla.

El olvido de algunas cosas,  situaciones o nombres, tanto la filosofía como la psicología lo dirían  en sendos párrafos.  Séneca sólo dice: “ Me sucede como los libros viejos, que se les pegan las hojas”.

Francisco Montes de Oca, uno de sus modernos biógrafos, dice en pocas palabras el espíritu que anima la filosofía de Séneca: “ Se puede reducir a lo siguiente: “Amar a Dios, amar a los hombres, conservar la propia libertad y respetar, extender y fortalecer la de los demás”.

Lector frecuente de Epicteto, estoico, Séneca, lo dijimos, pugna porque el hombre se haga a si mismo, a diferencia de lo religioso que espera ver si el cielo, selectivo, lo favoreció dándole fe de creer, o no.

El pensamiento de Séneca es prácticamente el mismo que el del cristianismo. Sólo que Séneca nació 4 años antes de Jesús. Su ideario ya estaba maduro, publicado y ampliamente conocido, en los círculos hasta arriba, al tiempo que los cristianos recién llegados a Roma, aun se escondían en la catacumbas, colonizando la mente de los romanos desde abajo.

Con la Iglesia victoriosa de la Edad Media, se esparció la leyenda que San Pablo había convertido a Séneca a la nueva religión.

En todo caso Séneca es de esos pensadores que, por su modo de pensar y exponer las ideas, tiene la virtud de hacer de la lectura de la filosofía tal vez  la más bella y edificante de las ocupaciones con las que el humano puede acompañar su vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SAN AGUSTIN, EN EL LABERINTO FRENTE AL MAL

 

 

 Agustín es un hombre de inmensurable fe que sigue al Dios del cristianismo, pero primero fue filósofo.  Ya siendo obispo cristiano, siguió siendo platónico.

 

Todo este proceso de civilización, cultural y espiritual, Agustín lo relata en su libro Confesiones.

 


San Agustín


Ve de cara, le habla de frente, a su amado Hacedor , le hace preguntas y hace reflexiones para sí. No es como los demás cristianos que creen sólo por fe.

 

Él encuentra que su fe es fuerte porque pregunta, cuestiona. Una de sus frases es: “No hay fe más fuerte que la fe que duda”. Igual dijo Dante en el infierno: " tanto como saber, me gusta dudar". 

Agustín considera que una fe ciega  es una posición cómoda, apoltronada y, por lo mismo, endeble cuando, por lo humano, o por Dios mismo, se le somete a prueba.

 

Un terreno muy peligroso pues un paso más y está el escepticismo que primero busca y luego desemboca en el materialismo y, finalmente, en el relativismo donde todo pierde su rostro.

 

 Sugiere que para subirse al ring con los pesos pesados hay que contar con vitaminas culturales. O será como un conejillo queriendo emboscar al león. Vitaminas que sólo se encuentran en la filosofía, si el ring está en el terreno de la fenomenología y su razón pura.

 

 

Agustín ya ha pasado por todo eso en sus largos años de andar buscando la Verdad entre filosofías de su tiempo que es el siglo cuarto d.C., especialmente la platónica. Cuando se convirtió al cristianismo se encontró que lo sustantivo que enseñaban los apóstoles ya lo tenía por conocido, y publicado, Platón cinco siglos antes, “menos la gracia”.

 

“Puseme a leer y descubrí que todo lo que había de verdadero allá en los platónicos se decía acá, más con la recomendación de tu  gracia;”

 

Agustín conoce el revés del molde y no se encapsula en una fe miedosa de conocer.

Conoce de la gran cultura pérsica, de los dos grandes ríos y de Ur. En un tiempo remoto en que los egipcios todavía andaban de nómadas y vivían en carpas. De entonces parten las nociones del bien y del mal. Pero sin el enredo de los siglos que después vendrán. Hay personajes divinos buenos y malos.

En la tradición zoroástrica el cielo es para los buenos y el infierno para los malos, son cosas que luego encontramos en casi todas las religiones. ¿Quién hizo al malo?

Agustín trata de rasgar el velo y llegar al fondo del asunto. Por eso hace esta temeraria pregunta: ¿Quién hizo al diablo? ¿Por qué se le escribe con minúsculas siendo una fuerza tan poderosa? El diablo, con ser bueno, se hizo solo, pero ¿quién sembró en él la semilla del mal?

 

Una y otra vez se pregunta: “Si el diablo es el autor del mal, ¿de dónde viene el diablo mismo.”

 

Planteamientos como este fueron los que hicieron de Agustín uno de los grandes pensadores de la Iglesia Católica o tal vez el más agudo. Marca la senda filosófica que seguirán otros grandes teólogos: San Benito, San Domingo de Guzmán, San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino…

 

Una y otra vez volverá a la pregunta:

 

“¿Quién me ha hecho? ¿No ha sido mi Dios que es no solamente bueno sino el bien mismo? ¿De dónde me viene, pues, el querer el mal y no querer el bien?”

 

 ¡Él me hizo libre! ¿Libre?

 

En el México de   la revolución de 1910 se aplicaba la “ley fuga”. Se le dejaba libre al prisionero y en tanto se alejaba, era baleado y cazado como animal. Así, el culpable era el cazado no el cazador. ¿Es así el libre albedrío?

 

Agustín da un paso más, teniendo de frente al mal:

 

“Y si él mismo, por su voluntad mal encaminada, en ángel bueno se convirtió en demonio. ¿de dónde le vino a él la voluntad mala, por lo que se hizo demonio si había sido hecho ángel todo entero por un creador buenísimo?”

 

Al parecer el laberinto cristiano no tiene salida. Dios hizo una criatura pura. Pero el hombre a su vez, pregunta: ¿quién sembró en mí el mal?

 

Siglos antes la filosofía griega se enfrentó con este dilema del mal en el humano.

 

Son otros valores los de la Hélade. Aquiles y Eneas ¡Son héroes por ser mitad humanos y mitad dioses y por ser destructores y saqueadores de ciudades!

 

En el Olimpo los dioses dan la cara: Zeus protege a Héctor y Hera su esposa, se inclina por proteger á Aquiles. “Zeus es famoso por sus conquistas de muchas mujeres mortales —entre las que destacan Sémele, Alcmena, Ío, Europa y Leda” ( y otras que no sabemos).

 

El Dios del cristianismo es todo amor y ¡andrógino!

 

¿De veras son otros valores? Nadie puede negar que, en los últimos veinte siglos de historia los cristianos  han hecho lo mismo que antaño Aquiles y Eneas. Destruido y saqueado ciudades y civilizaciones. Ejemplo: México-Tenochtitlán.

 

El paganismo, no el cristianismo, parece haber encontrado la salida de ese laberintico origen del mal.

 

 Marco Aurelio, el emperador romano sabio, no busca culpables entre las nubes, como ramonean católicos y protestantes.  El mal, por ignorancia, siempre se incubó en lo secular, es la tesis de los pensadores filósofos griegos desde la antigüedad, pero se buscó, por los cristianos, en lo sagrado.

 

 El origen del mal, dice Marco Aurelio  en sus Soliloquios, está (tesis socrática) en la ignorancia:

 

 “Deberás estar de ánimo bueno para con quien pecó por ignorancia”, dice el emperador.

 

Con lo que el origen del mal no se busca en el cielo sino 1) en el  PIB que el estado dedica a la instrucción del pueblo y 2) la dosis de moralidad que esta instrucción tenga.

 

 “!No queremos saber nada de moralina!” dicen los que no pagan sus impuestos  y escatiman el PIB.

 

 Emerson recordará a Marco Aurelio siglos más tarde cuando dice (En sus Ensayos) que la civilización se mide por:

 

“ la clase de personas que produce el país…No puede haber una alta civilización sin una moralidad profunda…El fin de toda lucha política es el de establecer la moralidad como base de toda legislación¸ no es el fundar instituciones libres, no es la republica ni la democracia el fin que se persigue; éstos no son más que los medios. La moralidad es el objeto del gobierno.”

Un gobierno corrupto se lleva, para pocos, lo que le corresponde al pueblo.

Triola, autor de un bello libro español de técnica alpina, valioso por lo técnico como por los pensamientos de calidad cultural, editado más de un siglo ya, va en la misma dirección:

 

 “Convencido  de que es tan perniciosa  la cultura física sin ir acompañada de una perfecta ética, como la cultura  intelectual sin una sólida base de educación social, he de procurar en el trascurso del escrito infiltrar ideas de alta moralidad, para desarrollar al tiempo que el cuerpo, la fibra del sentimiento, avivar el espíritu.”

 

La familia tiene su carga de responsabilidad por no haber cuidado la formación moral y, finalmente, el individuo mismo por no hacer lo necesario y romper esa ignorancia cultural.

 

(Nos apresuramos a decir que nada tienen que ver con todo esto los inocentes que están en la cárcel por habérseles fabricado culpabilidad).

 

Schopenhauer relata el caso de una abuela y una madre que van a implorarle al juez, con lágrimas e hincadas, que salve a su hijo del cadalso. “Si esa preocupación hubieran aplicado, dijo el juez, en la educación cuando su hijo era niño, no estarían ahora en esta situación”.

 




 Dibujo tomado del libro de

La psiquiatría en la vida diaria

de Fritz Redlich, 1968

 

 Este mismo criterio aplica Emerson para los gobiernos de un pueblo que carecen de cierta profundidad para evitarse males en los tiempos que están por venir. Habla en plena guerra civil de (E:U)  que con un criterio de calidad no se tendría el caos por eso de la esclavitud:

 

“Si los Estados libres hubieran cumplido con su deber, se hubiera bloqueado la esclavitud con una barrera infranqueable y evitado para siempre nuestras recientes calamidades.”

 

Según las palabras de Emerson no es necesario engolfarse en el estudio de sendos trabajos de sociología de cualquier punto del planeta: la civilización se mide por: “ la clase de personas que produce el país”.

 

La divinidad, en la Creación, o la célula primordial, en la Evolución, como se prefiera, ya hicieron los suyo. Lo que sigue corresponde a la sociedad y a sus respectivos gobiernos.

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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