NUEVOS DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS EN ALTAS MONTAÑAS



Arqueólogos localizaron momias de sacrificio en montañas del Perú y Argentina con antigüedad de 500 años. En 1997 en la cima del Nevado Ampato de 6,309 metros de altitud y en el cerro Llullaillaco, de 6,739.

Todo alpinista, por deporte, sabe que el sólo hecho de llegar caminando a esas alturas requiere un esfuerzo considerable de voluntad y físico.

El reportaje del Llullaillaco trae una escala comparativa de alturas con  montañas de diferentes meridianos del planeta. Es 2,963 metros más alto que el Monte Fuji, 1,932 que el Monte Blanco de los Alpes europeos, y 545 que el Monte McKinley de Alaska.

Hallazgos documentados en la revista National geographic Vol. 3. No 1 julio de 1998 y Vol.5, No 5 noviembre de 1999.
                                                  Tomado de National Geographic Vo. 5. No.5 Nov 1999

Subir a la montaña es una práctica en América que viene de muy antiguo. La arqueología ha encontrado adoratorios en las montañas de México, Perú, Bolivia, Chile y Argentina.

Un alpinismo religioso que tenía por meta adorar a la divinidad desde estas elevadas cumbres.

De manera equivocada se cree que era a la montaña a la que se adoraba.  Como si ahora dijéramos que es el templo al que  se adora, no a Jesucristo. El templo, ciertamente, es un inmueble diferente a otros edificios, no sólo en su diseño arquitectónico sino en el ambiente subjetivo que ahí mora. Es un lugar de oración.

De la misma manera que la Cámara de Diputados es el lugar donde se practica la democracia, no es la democracia el inmueble. 

Los    graniceros de México continúan elevando sus oraciones al volcán Popocatépetl porque ahí mora Tezcatlipoca, no porque adoren al volcán. Si bien, a semejanza del templo cristiano, tiene algo de la divinidad que ahí se adora.

Chimalphain, historiador del siglo dieciséis, hace referencia de  una ascensión al  Popocatépetl (5,452 m.)  Tuvo lugar esta  en el siglo trece, bajo el ritual de “pedir” agua a Tláloc. No dice que fue la primera ascensión, la cual pudo tener lugar en una fecha más remota.

El hombre americano subía a estas cumbres con la disposición de ánimo conque los domingos los cristianos acuden  a la celebración de la santa eucaristía.

Esto en unos siglos en los que, según Mazotti (Introducción a la montaña, Editorial Juventud) , el europeo veía con temor sus montañas, que imaginaba pobladas de brujas y demás criaturas demoniacas. Léase el  aquelarre donde Mefistófeles y el doctor Fausto se dan la gran divertida.

La historia del alpinismo como deporte, para el europeo, fue una verdadera proeza. Antes de aprender a superar técnicamente los obstáculos físicos de la ascensión, tuvo que vencer ese miedo a los demonios que habitaban en los bosques, cañadas, glaciares y las cumbres.

Se considera que, todavía para mediados del siglo diecinueve, el Materhorn de Whymper, era uno de los últimos lugares donde habitaban esas criaturas del averno.

En el México precristiano no eran ascensiones esporádicas. Estaban reglamentadas y figuran, esculpidas,  en el mismo monumento que se conoce como Calendario Azteca. Se le llama Tepeilhuitl,  que en náhuatl quiere decir la “fiesta de las montañas” y en ellas participaba el pueblo de manera masiva. Cuatro  veces al año, según Clavijero (en su Historia antigua de México), se realizaba  esta ceremonia.

Una fiesta que aún perdura en algunos lugares en torno a los altos volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. En realidad en infinidad de lugares del país se practica esta fiesta a las montañas, por las más de cincuenta etnias mexicanas, pero lo que nosotros conocemos, de primera mano, es  en los volcanes que hemos mencionado.

Y por ley, una vez al año, el gran tlatoani de México-Tenochtitlan (los historiadores le dice rey) debería emprender la ascensión, a pie hasta el gran adoratorio en la cumbre de la montaña Tláloc.

Una travesía que comprendía unos diez kilómetros cruzando en canoa el gran lago de Texcoco, hacia el este, y una ascensión(a pie pues no se conocían animales de montar) de veinte kilómetros a través de sierras quebradas con un desnivel de dos mil metros ( la ciudad de México está en los 2,200 metros sobre el nivel del mar), empezando en el pueblo de Coatlinchan, oeste con relación a la cumbre del monte Tláloc).

Para dar una idea de lo que esto requiere, en la actualidad, de cien montañistas fuertes para caminar, sólo uno o dos emprenden esa ascensión a partir de Coatlinchan.

La ruta frecuentada es a partir del pueblo de  Río Frío, en el sureste de la montaña.

Lo que es muy difícil de entender, aun para los alpinistas, es el enorme esfuerzo que significa trabajar localizando y escavando en semejantes altitudes (el drama de los glóbulos rojos y la consecuente disminución de oxigeno con el catastrófico, y en ocasiones mortal, presencia de  lo que se llama “mal de montaña” o puna, si no hay la debida aclimatación a la altura, y pocas veces se realiza), con vientos poderosos, temperatura por debajo de  los 30 grados y la siempre posibilidad de la llegada de tormentas de nieve, en el caso de las montañas suramericanas.

En la cumbre del monte Tláloc, adoratorio sede o adoratorio principal, de Tláloc, dios de la lluvia,  de 4,150 metros de altitud, se levantó toda una construcción, planeada y terminada hasta en sus mínimos detalles, con una calzada de acceso de unos 200 metros de extensión orientada en dirección este-oeste, con muros en ambos lados y un patio cuadrado con varios  aposentos para las representaciones de los diferentes dioses y diosas relacionados con el agua.

En este lugar, como es el caso de las cumbres andinas que referimos, también tenían lugar sacrificios humanos, particularmente de niños.

En esta altitud  ya se deja sentir el “mal de montaña” y se necesitaron  miles  toneladas de roca que se extrajeron de una cantera en una cumbre secundaria del monte Tláloc.    Es difícil imaginar el esfuerzo físico y mental que esto requirió.     
      
En los años sesentas del siglo pasado Héctor García y yo tomamos las medidas (aproximadas debido al gran deterioro) del gran adoratorio antes que todo se acabara de borrar para siempre. El abandono y la destrucción del lugar  eran completos. Sin dejar de mencionar los poderosos agentes erosivos que azotan la cumbre como aire y agua.

Los vándalos del siglo dieciséis, solados, sacerdotes católicos  y sus subordinados  indígenas, destruyeron el gran adoratorio. En los siglos que siguieron, otros vándalos acabaron llevándose las esculturas y horadando el suelo del gran patio en busca de tesoros.

Algunos años después, y para enorme sorpresa nuestra, nos percatamos que por fin se están llevando a cabo trabajos de reconstrucción arqueológica en este adoratorio cimero.

Una empresa, insistimos, de enormes vuelos  por lo que requiere de esfuerzos académicos, económicos y sobre todo, físicos por los requerimientos ya anotados que es necesario desarrollar a esa altitud. Estos avances se pueden conocer en Internet por las imágenes satelitales.

En la expedición arqueológica del Nevado Ampato se localizaron 4 momias y varias estatuas rituales, de los siglos XV y XVI.

Antes habían encontrado material diverso   en el Nevado Pichu Pïchu, de 5, 669 metros. Todo en la región de Arequipa.

En el Nevado Quehuar (6,130 metros), próximo al Llullaillaco, hallaron restos de sacrificio humano. En el Llullaillaco 3 momias de niños sacrificados y 20 estatuas vestidas y 16 desnudas.

El Nevado Llullaillaco se encuentra localizado en la frontera de Chile y argentina,  en el área de esta última.

EPICURO Y LOS OTROS EPICUROS



Vivir feliz y en paz es lo que Epicuro llama deleite.

Los lujuriosos (expresión de Epicuro) le han dado otro sentido a la palabra deleite.

Sacado de su texto y de su vida común, Epicuro es el héroe cultural de la dulce vida. Se le tiene como un filósofo carnal y corpóreo

                                                                                                                    De  FRANZ HALS

“El deleite es el principio y el fin de vivir feliz”, escribió. Además de señalárlo como materialista  enemigo de la divinidad.

 Schopenhauer recomienda, una y otra vez, que se lea a los filósofos en su fuente original o se corre el riesgo de que nos estén dando gato por liebre.

 No siempre por mala fe sino por falta de suficiente información o de interpretación deficiente. O por así convenir al momento político del momento.

 Conocemos la historia: Teotihuacán sucumbió por falta de grano, por la revolución del pueblo contra sus gobernantes, por la guerra, por los virus, por los extraterrestres…

 Otro ejemplo de desinformación es el  Nezahualcóyotl que conocemos. Es un Frankstein que armaron los frailes españoles del siglo dieciséis aproximándolo todo lo que quisieron al modo de pensar de la nueva religión que entonces llegó a México. Ahora Nezahualcóyotl fue  monoteísta, enemigo de la guerra, aborrecía  de los sacrificios humanos, monógamo…

Hombre destacado de la ciencia de su tiempo, y respetuoso en lo que se refiere a  lo divino, Epicuro no se queda en la isla, en lo abstracto, en los  “átomos lisos y redondos”, en la secta cultural, a la que tanta inclinación se tendrá por los pensadores en los siglos venideros.



Epicuro escribió tres cartas, una dirigida a Heródoto, otra a Pitocles y la última a Menoceo. De seguro escribió mucho más pero es poco lo que nos ha llegado de este gran pensador.
                                                Epicuro

Las dos primeras versan de temas académicos y la última  de cuestiones de la conducta humana. 1) A Heródoto: sobre la teoría física general de la Naturaleza,2) A Pitocles: de los meteoros y método que se deben seguir en el estudio de los fenómenos celestes,3) de la doctrina moral

Padrino de los suicidas es otro letrero que se ha colgado del cuello de Epicuro, al decir que es preferible morir a seguir viviendo.

Lo que dice es que todo bien y todo mal están en los sentidos. Pero pensamos en ellos como si fuéramos  a vivir setecientos años, al menos.

Imaginemos cuántos dolores y deformidades sufriría  alguien así. Dorian Grey, alter ego de  su autor, lo entendió perfectamente (lo experimentó en carne propia) y él mismo quiso salir de esta vida.

Ser feliz y no prolongar esa felicidad hasta el absurdo en cuanto tiempo, y todo irá bien. He aquí sus palabras:

“Nada hay, pues, de molesto en la vida para quien está persuadido de que no hay daño alguno de dejar de vivir.”

Absoluto y apariencia “tales son las dos ideas del ser entre las que se encuentra dividido el espíritu humano” escribió Jean Wahl, filósofo marsellés, en su Introducción a la filosofía.

  Epicuro era un hombre universal, es decir, de ciencia y también identificado con lo divino. Pero se le interpreta jugando a las abstracciones como un Epicuro de solo la apariencia.

 Y entre estos dos epicuros,  muchos epicuros según la  información que de ellos se tenga o la desinformación que de ello se proyecte. Y así con  los personajes de la historia: Cesar, Napoleón, Franco, Bolivar, Hidalgo…

Imaginando que sus palabras no serían comprendidas con la intención que él las decía, añade:

“Así, el perfecto conocimiento de que la muerte no es contra nosotros, hace que disfrutemos la vida mortal, no añadiendo tiempo ilimitado.”

El señalamiento que se le hace de materialista (haciendo abstracción de su señalada vocación para la ciencia), no es porque no crea en la divinidad. En lo que no cree es en los hombres que se manifiestan devotos pero su conducta no tiene relación con lo que dicen  profesar. Escribe algo que debió gustar mucho a Pablo:

“En algunos tiempos usamos el bien como si fuese mal, y, al contrario, del mal como si fuese el bien.”
    
Discurriendo en su lógica académica se refiere a los supersticiosos, no a los religiosos:

“Las enunciaciones del vulgo, en orden a los dioses, no son anticipaciones, sino juicios falsos…Hay dioses y su conocimiento es evidente; pero no son cuales los juzgan muchos, puesto que no los atienden como los juzgan.”

Pero aun cuando no hubiera tales dioses, dice, mejor creer en esa fabula que en el espíritu de las cosas materiales pues el mismo movimiento de estas no tiene ningún punto de apoyo para la trascendencia, para el pretérito que se proyecta hacia el futuro:

“Sería preferible seguir las fabulas acerca de los dioses, a deferir servilmente al hado de los naturalistas.”

La sobriedad que Epicuro anota en su carta a Meneceo,   sin duda  cautivó a Nietzsche y le  sirvió para desarrollar su tesis filosófica.

La sobriedad, en tiempos de consumismo y deshecho, es más difícil de vivir que atravesar caminando el desierto de Altar.

Epicuro escribe al final de la epístola mencionada:

“Vivirás como un dios entre los hombres; pues el hombre que vive entre bienes inmortales, nada tiene de común con el animal mortal.”

Del que se dice recomienda el suicidio, leyéndolo en su original resulta lo contrario, es decir, anota pautas para vivir de manera sana y feliz:

“El acostumbrarnos, pues a comidas simples y nada magnificas es conducente para la salud: hace al hombre solicito en la práctica de las cosas necesarias a la vida.”

Ya nada más por este pensamiento, Epicuro es vigente en el siglo veintiuno, si recordamos que tanto en Estados Unidos como en  México sus poblaciones ocupan el primer lugar mundial de sobre peso corporal.

Epicuro es de los tiempos del paganismo y todavía la plenitud de la vida consiste en ser feliz. Dentro de su finitud encuentra el camino para llegar al Ser, tanto en singular como en plural.

No llegan aun los días en que el humano, al estilo de Kierkegaard cristiano, existe esencialmente en la  angustia. Angustia de sentirse abandonado por Dios. Ya no es capaz el hombre de salvarse por sí mismo, ahora necesita ser salvado.

El hombre antiguo, entretanto, contemplando el sol cómo sale por las mañanas y cómo se oculta por las tardes, seguido siempre de la luna, como lo hace un niño, tiene la facultad fresca de no aburrirse. Todavía no necesita el celular. No siente el hastío.

 Su preocupación, como hemos visto, es comer con sobriedad y tener una actitud honrada para los dioses. En tanto eso haga, no sentirá la náusea del existir.

Epicuro sabe de las adulteraciones que sufre la historia según  los intereses de cada generación. Para Lucrecio, el romano (99 – 55 a C.), ni siquiera Homero se escapa de la sospecha de la veracidad del poema:

“...cuando nos dicen haber sido robada Helena y las troyanas gentes haber sido con guerra sujetadas, nadie nos fuerce a confesar que pueden existir por sí mismo estos hechos, después que el tiempo irrevocable hubo los siglos y sucesos engullido.”

De ahí que Epicuro   insiste en dejar en claro su doctrina, que espera salve las distorsiones de la historia. Y su doctrina  va en el bien vivir, y para eso  refuta lo que en vida del filósofo ya circulaba malévolamente  distorsionando sus ideas:

“Así, que  cuando decimos que el deleite es el fin, no queremos entender los deleites de los lujuriosos y derramados, y los que consisten en la fruición, como se figuraron algunos, ignorantes de nuestra doctrina o contrarios a ella, o bien que la entendieron siniestramente; sino que unimos el no padecer dolor en el cuerpo como el estar tranquilo en el ánimo.”


EL RELATO PICTORICO DE MARIA ZADOT
Su optimismo, plasmado en el lienzo, es una respuesta de esperanza en tiempos de la inseguridad social y negatividad de ánimo en los individuos.
El artista busca su realización personal al plasmar con el pincel las líneas, y los  vacuos, tan reales e importantes estos como los trazos.
LA CABAÑA DEL BOSQUE.
DE  MARÍA ZADOT 1995

Nos relata sus sueños.  Miles de años antes del abecedario, la escritura ideográfica fue el vehículo de expresión del humano.
El novelista dice, generalmente por medio de su alter ego, con palabras sus estados volitivos y psicológicos al  ponerlos en boca de sus personajes. El poeta lo hace regularmente con la primera personas del singular.
Los personajes del pintor son seres y cosas que llenan su lienzo. A través de pintar cosas en su corporeidad, María Zadot descubre su pensamiento. Elige el tema que va a plasmar sobre la tela, pero esta elección es con base a su personalidad.
Leo una novela y estoy conociendo estrictamente lo que el escritor quiso decir. Lo mismo pasa con La escultura de martillo y cincel.
Veo un cuadro y ni yo ni nadie podrá decir, y menos asegurar, qué fue lo que quiso decir el pintor. Veo la cosa pero no veo el espíritu de la cosa.
 Su realización es íntimamente personal. Como el poeta con su poema. Pero también del que observa el lienzo. Los volcanes de México, Popocatépetl e Iztaccíhuatl, que pintó Diego Rivera son distintos de los que pinto el Dr. Atl. 
Sin embargo, esa realización del artista es del tiempo presente. Mañana pensará su tema de otra manera. Es la permanencia del individuo (el mismo desde que nace hasta el ocaso) pero con una dialéctico devenir.
Sucede igual a los filósofos. Casi todos ellos hablan de “mis escritos de juventud”. Están diciendo que ya contemplan el tema de otra manera o, de la misma pero más acabada.
EL NIÑO CUIDANDO A SU PERRO
DE ANA DELIA,HIJA DE MARÍA ZADOT,2001

En el alpinismo es lo mismo. Después de la conquista a una montaña le trazamos varias rutas diferentes de la primera.
Cincuenta kilómetros al norte de Pachuca, capital del Estado de Hidalgo, México, está  el bello y apartado caserío entre montañas de San Nicolás Xate. La cuna de María Zadot.Es una comunidad campesina propia de cultivo de temporal. Exento  de “atmosfera del arte.”
Los temas de su obra están allí. Relata con imaginación de artista. Igual en el arte de la novela el escritor se apoya en una o dos realidades de su vida y el resto es fantasías, fracasos, sueños y anhelos.
Los  cuadros de María Zadot no hacen  la galería pictórica  del terror, o del drama existencial, con la que tanto se identifican  las multitudes.
Hay en el mundo una especie de negatividad en la devoción por el underground.  La posibilidad para contemplar lo bello de la empresa se nubla y la forma positiva escapa.
Lo bello y su negación son parte de la vida en su totalidad. Pero cuando lo abstracto se sale de la totalidad y destaca sólo una parte del conjunto, queda  la negación de la vida. Jean Wahl, filósofo marsellés moderno, anota: “nos proyectamos a nosotros mismos en las cosas.”
La personalidad fue definida desde antes de los tiempos pero también modelada por la tierra que la vio nacer y el trato con la gente de su contexto social.
El caserío de San Nicolás Xate es recorrido por fuertes vientos, limpios, del norte  y del oeste, los 365 días del año. Tlahuizcalpantecutli, en lucero de la tarde, la gran estrella que en occidente se conoce como Venus, se ve brillar   de manera impresionante en el mes de mayo sobre el cielo de San Nicolás.
Los sujetos que María Zadot pinta en sus lienzos están llenos de atributos que cantan a la vida.
 El sol rojo redondo se puede ver de frente por la mañana cuando asciende de la Sierra de las Navajas, por el rumbo de Tulancingo, y por la tarde ocultarse detrás de las montañas de Actopan.
GALERIA EN SAN NICOLÁS XATE

La producción de Zadot son flores y casas entre el bosque modelado por riachuelos.
Las cosas no cambian cuando las conocemos, según el pensamiento racionalista. Otro modo de ver es que se entra en una nueva relación al estar en contacto con ellas.
El noviazgo es una nueva relación de dos personas otrora solas. La montaña suiza Materhorn no es la misma después de Whymper, ni el monte Cervino italiano es el mismo después de Carrel.
San Nicolás Xate es otro por la acción del espíritu artístico de María Zadot. Pero habrá conciencia de ello hasta la próxima generación.




WAHL, ¿ LOS ESCALADORES MUEREN?
Yo tenía varios amigos con los que escalaba. Ya murieron, ya no son. Unos murieron en la montaña y otros en su cama. Cuando vivían eran. Ahora son nada.

Aquí,  donde parece el final, es donde todo comienza para los filósofos: ¿Son nada? Se fue el orden mecánico pero quedó el orden vital.

¿La Nada es? Sujeto y verbo

Parménides fue el primer filosofo que tuvo la idea que el Ser y el pensamiento del Ser son la misma cosa. Juan lo diría igual en 1,1, con la Palabra.

Se trata de un concierto entre las teorías racionalista e idealista. Heráclito, del mismo tiempo que Parménides, decía que sólo existe el Devenir, lo que pasa, lo relativo. Negaba la Idea del Ser, del siempre presente pretérito. Dos teorías opuestas, una del reposo y la otra del movimiento.

Como si la Divinidad misma decidiera salir de su eterno presente y, entrando en el mecanicismo de la Naturaleza, de la fenomenología, incluido lo humano, decidiera hacerse presente en el mundo mediante el Devenir.

El Ser y el Devenir son lo inmutable y el movimiento. El hombre moderno se preguntaría para qué quiere un automóvil sin gasolina, o la pura gasolina sin automóvil. Ser y movimiento. Son, así, una unidad o dos “opuestos” que se complementan.

Heráclito negaba el Ser a cambio de sólo el Devenir, el eterno movimiento, lo sólo perecedero, el siempre cambiante. ¿Podemos imaginar un coche en movimiento  sin reposo alguno? O su contra tesis ¿un automóvil sin movimiento?

Las pirámides permanecen y “ven” pasar generaciones de humanos y situaciones perecederas.

En México hay N cantidad de sitios arqueológicos. Unos ya con acceso del  público y otros apenas en  exploración. Son los adoratorios del realismo mágico del que Novalis habla. Esa magia que va más allá de la gran yuxtaposición occidental que hacen el realismo y el idealismo.

Wahl coincide con Hegel  al decir que “somos lo que conocemos, pensamos y sentimos, que estamos vinculados a nuestra cultura, la historia y finalmente al mundo.”
Otros, como el caso de los místicos, luchan por liberarse de su ego.

Otros, la mayoría, se disolvieron en el relativismo escuchando y leyendo todos los días a los medios. Una existencia sin contenido de la existencia ya no es existencia, sólo permanencia relativa.

Una escalada ya nunca se olvida pues finca nuestra permanencia más allá del espacio y el tiempo: en el realismo mágico.

La Nada, esa Nada en blanco que nos imaginamos carente de todo, los filósofos la señalan como No-No- Nada. Esto porque  la No-Nada negaba la Nada y, por el contrario, afirmaba el Ser.

Como lo nuestro es lo dialectico, no lo abstracto, citamos a Wahl cuando dice: “ Finalmente debemos tomar en cuenta a aquellos que han negado el Ser, sea en el sentido de Protágoras y Nietzsche, reemplazando el Ser por el universal Devenir, o en el sentido de la Republica  de Platón y de la teología negativa, sustituyendo el Ser con algo inefable, que tiene tal plenitud de Ser, que no puede  expresarse y se acerca al No-Ser.”

Jean Wahl Introducción a  la filosofía, Fondo de Cultura Económica, México, 1988.

En tanto  los filósofos se ponen de acuerdo (si esto llega a suceder alguna vez), levanto el tarro de cerveza para recordar a los escaladores  que murieron en su cama: Eduardo Manjarrez, Ubaldo Martínez, Heriberto Salazar, Manuel García, José Méndez. Manuel Ramírez (tuzo de Pachuca Hgo.) Escaladores de:

El Colmillo.  Explorador pionero de la norte de El  Abanico. La pared oeste de La  Torre Negra de Nexpayantla.  Las Inescalables (norte de la Cabeza de la Iztaccíhuatl). La norte de La Benito Ramírez (segunda escalada solitaria). El Obelisco de la región de los Frailes de Actopan), respectivamente.

¿Los filósofos se ponen de acuerdo? Los filósofos no están en una asamblea en la cual se vota y gana la mayoría. Sus modos de pensar, por fortuna, se suceden y son de tal modo que han enriquecido el pensamiento occidental. Como ejemplo escribe Wahl que:

“Así como la quiebra del pensamiento de la Edad Media había dado origen a la filosofía de Descartes, de igual modo podemos decir que la quiebra de la filosofía de Descartes, de sus secuaces e incluso de sus críticos, cuando se colocaron en el mismo plano del pensamiento, dio origen a la filosofía  de Kant. Pero de nuevo encontramos en la filosofía de Kant, ciertas presuposiciones no garantizadas.”…

Una ascensión a la montaña es la metáfora de la  vida por excelencia.Es la práctica,o el arte,de ir resolviendo obstáculos.Al menos  de intentarlo decididamente y  de buena fe según nuestras fuerzas y nuestra situación en el universo.

Es lo que hicieron todos ellos.Y eso bien merece un  trago de cerveza.

Estoy sentado a la mesa de una cervecería, del centro de la Ciudad de México, hablando solo, en voz alta, con los muertos. Nadie se da cuenta. Es  la época del celular en la que tres cuartas partes del mundo hablan solas por las calles, en el trasporte público y en la tienda de autoservicio.

Para los otros llevo una rosa de las nieves en cada aniversario. No al cementerio sino al lugar del accidente. Eulalio Rivera (norte de La Rosendo de la Peña. Benito Ramírez (El Colmillo, de Actopan, Hgo.).Juan Medina (Rampa de Oñate, oeste del Pecho de la Iztaccíhuatl. Juan José Oñate (Rampa de Oñate, oeste del Pecho de la Iztaccíhuatl).

Les platico en voz alta de las nuevas escaladas que se han abierto o de las que están en la perspectiva de ser abordadas, por nosotros o por  otros.

Cuando las luces se encienden en  el valle desciendo entre la noche.

Otras veces la niebla o la tormenta lo cubren todo y me apresuro a levantar mi tienda al final del día.


QUICHÉ, EN BUSCA DE LA MEMORIA PERDIDA

En aquel tiempo existía un libro que contaba cómo empezó  la vida en lo que ahora es América central.

Decía esa escritura que en principio fue una creación de los dioses y después una evolución de los propios hombres.
Etnias de América central
Del libro Etnología de América
de Walter Krickeberg
Fondo de Cultura Económica, 1974

 

El libro ahora se conoce como Popol Vuh. Pero es una reconstrucción. El libro original fue destruido por otros hombres ajenos al lugar, que llegaron por el mar del este, nombrado en la actualidad Golfo de México.

Trajeron otro libro, bello en verdad, pero que fue impuesto por la fuerza, no mediante algún ejercicio dialectico. Resultado: cómo usar unos zapatos, de mucha calidad, pero que no son de nuestro número.

Como caminar con  zapatos de calidad pero
de un número que no es el nuestro

Dibujo tomado del libro
La psiquiatría en la  vida diaria
de Fritz  Redlich, 1968
Al tiempo que los niños aprendieron los nombres de los dioses de allá, los dioses primordiales de Centroamérica se fueron borrando de la memoria de los pueblos.

Como el Alzheimer  empieza a borrar la historia personal y familiar del cerebro de los viejos, así pasó en esa área del continente.

Lea, le dicen los médicos a los viejos como parte del programa de evitar ir perdiendo la memoria. Las telenovelas nada más lo emborucan, lo relativizan, pero no es ningún ejercicio de memoria.

Recuerde su vida, cuente sus anécdotas, sus mitos, sus leyendas. Si puede escribir, mejor. Platique  pasajes vividos de cerca o de lejos, todo se vale. ¿Platicas tautológicas? ¡No importa! No se vaya. Conozca historias e ideas de todo el mundo. Es algo maravilloso la historia de cómo fueron evolucionando los pueblos del planeta.

Pero por aprender, al milímetro y al segundo, lo de otros pueblos, no olvide lo suyo. En este caso ya no será usted sino será aquel. ¿Y sabe qué? Créame, ¡jamás podrá ser aquel, como aquel jamás podrá ser usted!

Los pueblos originales de América se pasaban la vida, en el campo,  mirando al cielo y de esa manera arribaron a las  matemáticas, la astronomía, la arquitectura, la escultura…

Los pueblos que llegaron de oriente, para llenar el día, intuyeron, cada vez más lejos del campo, los maravillosos temas centrales de Idealismo y Realismo. Desde los Presocráticos y después  mil afluentes… Tradición, Reforma, Ilustración, Romanticismo…

Piensan en la tercera persona del plural en cuestiones religiosas pero siempre están hablando de lo Uno. Del sujeto que tiene diversidad de atribuciones. Y cada atribución un nombre diferente. Pero sin despegarse de lo Uno.

¿Pero cómo los niños va a conocer sus “orígenes originales” si los presupuesto  para la educación pública  son magros, por no decir miserables? Se les considera un gasto, no una inversión.

 Vea en Internet lo presupuestos que  los gobiernos del mundo  dedican a la educación. Descubrirá un detalle interesante: los que más dinero invierten en educación son los países que llamamos de punta. Ellos no gastan, invierten.

Los niños del Quiché de seguro pueden contestar correctamente cien preguntas del libro que llegó de oriente.

En una encuesta que se hizo recientemente, sobre el Popol Vuh, pocos niños mexicanos supieron la respuesta.

El cuestionario tenía sólo tres preguntas:1) ¿Cómo llegó la luz (intelectual y espiritual)) a estos pueblos,”2)¿Quién proporcionó alimento a los pueblos? 3), ¿Quiénes fueron los primeros padres?


El experimento fue entre cien estudiantes de la media superior. En noventa  participantes de la encuesta el Alzheimer había borrado la gran historia de los pueblos del Quiché.

En realidad nunca la aprendieron, que es otra manera de nombrar a la patología del Alzheimer.

Durante milenios los padres
enseñaban a sus hijos la tradición
del Popol Vuh

Fueron pocos los que dijeron 1:Jurakán,Chipi Caculjá, Raxa Caculjá, Tepew y K´ucumatz.2):La abuela Xmucané,3):Balam Quitzé,  Balam Ak´,Majucutaj y Iquí Balam. 

Hace algún tiempo se hizo un experimento semejante en Argentina. Pocos niños argentinos conocían la historia de los indios ranqueles.

El experimento se repitió en Chile, Perú... En todas partes el resultado fue el mismo: Alzheimer...
El Golfo de California y el sector suroeste de los Estados Unidos
El área Hohokam, también llamada Papago
del libro de W Kcrickeberg

De la etnia hohokam, en el suroeste de los Estados Unidos, se preguntó el nombre de Dios y pocos niños  acertaron: I´toi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DISPOSICIÓN, CLAVE EN EL ALPINISMO


 

¿Cómo se obtiene esta disposición o de dónde viene? Nadie lo sabe.

El alpinismo se enseña de manera sistemática en México desde que empezaron las escuelas de montañismo, en el país.

En México  la primera escuela oficial se dio por medio de la entonces  Federación Mexicana  de Excursionismo, en los años cincuenta del siglo veinte. Su primer director fue Raúl Sánchez.

En 1978 la Universidad Nacional Autónoma de México publicó el primer libro de técnica alpina (título: Técnica Alpina) que se escribía por mexicanos.   Profusión de excelentes dibujos de Manuel Sánchez y textos explicativos sucintos  de Armando Altamira.

Antes se conocieron  en el país libros de técnica alpina, todos ellos buenos, que venían del extranjero. Conocimos uno alemán y dos españoles:

LA TECNICA DEL CABLE EN LA MONTAÑA
 
Aleman:
Autores: Unión Alpina de Baviera

Época: Noviembre 1949 (no sabemos cuándo fue publicado el original por la U. A. de B.) Editores: Federación Mexicana de Excursionismo.  Traductores Prof. Máximo V. Wada Ingobert  Starke Félix N. Álvarez

EXCURSIONISMO
 
Español:
En el verano de 1916 este libro cumplió un siglo de haberse editado. Lo escribió José Ma. Có de Triola para la biblioteca “Los Sports”, a petición de su director Sr. D. José Elías Juncosa.

 ESCALADA

Español:

De Ernesto Mallalfré.

Textos  breves y excelentes dibujos.

Manuel García
(del Club Exploraciones de México)
ataca el paso clave de la vía Whymper, en el flanco
oriental del cerro el Chiquihuite, norte de
la Ciudad de México.
Ruta abierta, en los años cincuentas del siglo veinte,
 por Eduardo Manjarrez  El Whymper.

Manuel García regresaba,  cada verano, a la norte
de la Rosendo de la Peña, Circo del Crestón, arriba
 de Chico, Hidalgo.

En invierno subía el Filo Noroeste de la  Cabeza
(una de las  rutas más   alpinas de la alta montaña
del país, con roca, nieve y hielo) y participó en la escaladas de
Las Inescalables (5 mil metros s. n. m.),norte de la Iztaccihuatl, logradas principalmente
 por los escaladores del Exploraciones.
Foto de Armando Altamira
Todos estos libros dicen lo mismo, y no podría ser de otra manera. A semejanza de los  libros de matemáticas elementales que se editan en diferentes épocas.

Lo que cambia es el estilo artístico de las ilustraciones. O, en el caso del alpinismo,  el diseño de las herramientas para lograr el mismo resultado.

Sólo un ejemplo: subir por la cuerda, el segundo de la cordada, mediante los nudos Prusik y ahora está el ascender.

Llegados a este punto es donde empieza el terreno filosófico. ¿El alpinista nace o se hace? Es la pregunta que siempre brota y siempre también se queda en el aire.

Este tema lo abordó Sócrates hace casi veinticinco siglos, en Grecia, y todos su discursos se encuentra en la conversación que tuvo lugar entre Sócrates  con el gran sofista Protágoras.

Filo Noroeste
en el centro superior de la foto Las Inescalables
Para estas ascensiones se sale del refugio  El Teyotl
 

A través del tiempo se ha editado N número de veces este dialogo en prácticamente todos los idiomas del área de la cultura occidental.

¿La virtud es un don bajado del cielo o es un arte que se enseña en las escuelas? La enorme diversidad de estudios se debe a que no siempre se ponen en claro qué se entiende por virtud.

En tiempos del cristianismo tiene una connotación pero, ¿era lo mismo en al filosofía griega de aquellos tiempos?

El punto de choque  es cuando se pregunta ¿por qué los hijos no aprenden la, digamos, destreza que sus padres desarrollaron en ciertas áreas de la actividad humana?
El Filo Noroeste
El punto 2 es un tramo de unos 30 metros.
En primavera-verano suele estar descubierto
de nieve y hielo.
En invierno se recubre de hielo.
3-4 Las Inescalables

Y, sin embargo, eso hijos pueden desarrollar bien, o de manera admirable, otras profesiones.

La respuesta es tan sencilla como indescifrable: disposición.

Disposición para desarrollar esta o aquella actividad.

Grandes filósofos fueron inducidos por sus padres para estudiar lo que  los capacitaría para seguir con el negocio familiar y fueron unos fracasos. No pasaron del primer año de facultad.

Otros, como el caso de Schopenhauer, estudió contaduría pero el día que se graduó corrió a   inscribirse en el primer año de la facultad de filosofía. Y cuando su padre murió, arrojó al cesto su título de contador. Este caso es famoso porque, no obstante,  tanto su padre como su madre no eran nada ajenos a los estudios filosóficos, en especial la madre.

El cristianismo, que tiene el noventa por ciento de la Paideia griega, o tal vez más, se encontró con la misma aporía, con la misma dificultad. Padres que quieren  que sus hijos sean sacerdotes consagrados, estos abandonaron el seminario a la primera oportunidad, no era su disposición. Otros hijos siguen la vida de los altares aunque sus padres se opongan. San Francisco, por ejemplo.

La pregunta clave siempre queda en el aire: ¿Quién da, o quien condiciona esa disposición?

En el alpinismo como deporte, o mejor aún, como plan de vida, todas las actividades son de importancia. Y mienten los que digan que esta es mejor que aquella.

Hay excelentes escaladores que son pésimos caminantes. Otros  pueden caminar por montes, valles o llanuras, con la resistencia de mula, durante días,  y no escalan ni cinco metros.

Sobre el erg del Desierto de Samalayuca, Chihuahua. México

50 grados sobre cero. Al fondo la sierra de El Presidio,
más allá de Médanos Blancos.
Foto de Luis Burgos Peraita.
Otros son excelentes escalando en los 3 mil, pero en los 4 mil o más arriba no dan una… “Cada chango a su mecate” reza  un dicho mexicano”

¿De quién o de qué  proceden esas disposiciones, o esa fe?

El laico buscará la respuesta en la episteme, en la ciencia.

El que cree en los valores trascendentes buscará la respuesta más allá de las nubes.

En otras palabras: unos buscarán la respuesta en la cosa, y otros en el concepto de la cosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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