Morente y los tucumanos en la filosofía

Manuel García Morente: Lanzarse por su propia cuenta y riesgo a filosofar



Manuel García Morente desarrolló un curso de filosofía en la Universidad Nacional de Tucumán, República Argentina, en 1937. A raíz de este suceso se editó un libro con el título Nociones preliminares de filosofía. El que conoce la obra sabe de la modestia del autor. Se trata de una investigación y preparación académica de primera línea. Una ojeada a la impresionante bibliografía del autor  lo confirma.

La intención de este curso no era  llenar de información a los estudiantes tucumanos sino enseñarlos a pensar por su propia cuenta: “iniciarse en filosofía no es asimilar un saber logrado, sino lanzarse, por propia cuenta  y riesgo, a filosofar”.

Más o menos por esa época (después de la primera guerra mundial) los mexicanos en la escala del pueblo teníamos el noventa por ciento de analfabetismo. El pensador mexicano José Vasconcelos repartía desesperado, por tanto atraso, libros de los clásicos griegos y los trabajos  de las más grandes obras del pensamiento europeo y occidental, mismo que fueron distribuidas por todos los rincones  de México, en las comunidades rurales  en lo que se conoce como las “misiones culturales”. Magros resultados arrojó tan portentoso esfuerzo educador si tomamos en cuenta que, en pleno siglo veintiuno, y según recientes  cifras oficiales, los mexicanos leemos dos libros promedio- cabeza al año. Pocos mexicanos  leen muchísimo, muchos leen poco y el resto ve televisión. De ahí que encontremos un esfuerzo civilizador loable en las autoridades educativas de la Universidad Nacional de Tucumán. Y sobre todo recordemos la frase del sabio español Morente: “lanzarse por propia cuenta y riesgo a filosofar”.

El eje del curso lo constituyeron los problemas metafísico y gnoseológico (teoría del saber, del conocer), las cuestiones solidarias del ser y del conocer, en sus vicisitudes históricas. Aparece Tales de Mileto, el primer filósofo griego en sentido cronológico y el primero en buscar el origen de las cosas y, “la cosa en sí” como imposible del conocimiento científico. Morente:“ Todo razonamiento que tenga la pretensión de ser a un mismo tiempo conocimiento científico y llegar a captar cosas “en sí”, es necesariamente inválido, imposible, y la metafísica, que desde Parménides viene teniendo la pretensión de ser, en efecto, un conocimiento científico, racional, teorético, es completamente imposible”.

Heráclito, seiscientos años antes de Cristo incursionando en los antecedentes del método científico. Parménides con su ser único, eterno e ilimitado pero también el que pensó en la realidad de las cosas. Luego Platón y Aristóteles como las dos cumbres del pensamiento griego. El “ex nihilo nihili” de Kant en el “de nada no sale nada”.

Decía Morente que los científicos hagan ciencia y los filósofos cultura.

Las cosas reales tiene temporalidad: “Las cosas que son reales, que tiene primero ser, y segundo ser real, necesariamente son reales en el tiempo. Es decir, tiene un ser que comienza a ser, que está siendo y que deja de ser”.

Pero después de este devenir nos encontramos cara a cara con la esencia: “La esencia ya no es una cosa en el mundo de las cosas reales; ya la esencia no es una realidad; ya la esencia no está en el tiempo, ni es causada, ni causante, ni es real…hemos tropezado sin solución de continuidad, con uno de los elementos de que está constituido el otro mundo, el de las cosas ideales. Porque las esencias son cosas ideales.
Morente llama a no perder de vista la realidad: “Tenemos cuatro categorías ónticas fundamentales en las cuales se expresa la estructura de esa primera región de la objetividad, que son: el ser, la realidad, la temporalidad y la causalidad”.





Bibliografía de Manuel García Morente:
1912 La Estética de Kant. Memoria, Librería general de Victoriano Suárez, Madrid 1912, 75 págs.
1913? Introducción a la traducción de Angel Sánchez Rivero de Pablo Natorp, Pedagogía social, teoría de la educación sobre la base de la comunidad, Ediciones de la Lectura, Madrid 1913?, 374 págs.
1913 Traducción directa del alemán, junto con Emilio Miñana y Villagrasa, de Manuel Kant, Crítica de la Razón Práctica, Librería general de Victoriano Suárez (Colección de filósofos españoles y extranjeros, publicada bajo la dirección de Adolfo Bonilla San Martín, nº 3), Madrid 1913, 330 páginas. Espasa-Calpe (Austral nº 1589), 2ª ed., Madrid 1981.
1914 Traducción directa del alemán de Manuel Kant, Crítica del Juicio, Victoriano Suárez (Colección de filósofos españoles y extranjeros, nº 5 y 6), Madrid 1914, 2 tomos, 556 págs. (primera parte: Crítica del juicio estético; segunda parte: Crítica del juicio teleológico, páginas 323 a 556); 2ª ed., Victoriano Suárez, Madrid 1958, 2 tomos, 452 págs. + 459-702 págs. Espasa-Calpe (Austral nº 1620), Madrid 1977, 406 págs.; 2ª ed., 1981; 3ª ed., 1984. Espasa-Calpe (Austral nº 167), 5ª ed., Madrid 1991, 487 págs.
191? Traducción del francés, prólogo y notas de Renato Descartes, Discurso del método y Meditaciones metafísicas, Jiménez-Fraud (Colección Granada), Madrid 191?, XXX + 247 págs. Espasa-Calpe Argentina (Austral nº 166), Buenos Aires 1937; 26ª ed. 1991. Selecciones Austral (Filosofía nº 21), Madrid 1976, &c. Numerosas ediciones en distintas colecciones y editoriales.
1917 La filosofía de Henri Bergson; con el discurso pronunciado por M. Bergson en la Residencia de Estudiantes... en 1916, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, Madrid 1917, 150 págs. Selección e introducción de Pedro Muro Romero, Espasa-Calpe (Austral nº 1495), Madrid 1972, 147 págs.
1917 La filosofía de Kant, una introducción a la filosofía, Imprenta Hijos de Tello, Madrid 1917, 361 págs. Con una introducción y revisión por Antonio Fernández-Galiano, Librería general Victoriano Suárez (Colección de Filósofos Españoles y Extranjeros), Madrid 1961, 342 págs. Espasa-Calpe (Austral nº 1591), Madrid 1975, 210 págs.; 3ª ed., 1986. Con una presentación de Juan Miguel Palacios, Cristiandad (Col. Pensamiento y teología), Madrid 2004, 254 págs.

1921 Traducción del alemán de Manuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Filosofía moral, Calpe (Colección Universal, nº 511 y 512), Madrid 1921, 143 págs. Espasa-Calpe (Austral nº 648), 2ª ed., Madrid 1963, 146 págs.; 3ª ed., Madrid 1967, 146 págs.; 8ª ed., Madrid 1983, 146 págs. Real Sociedad Matritense de Amigos del País (Col. Torre de los Lujanes, nº 7), Madrid 1992, 119 págs. Encuentro (Opuscula philosophica nº 18), Madrid 2003, 124 págs.
1922 Traducción del alemán de Heinrich Rickert, Ciencia cultural y ciencia natural, Calpe (Biblioteca de ideas del siglo XX, dirigida por José Ortega y Gasset, nº 1), Madrid 1922, 152 págs. Espasa Calpe (Austral nº 347), 4ª ed., Madrid 1965.
1923 Traducción del alemán de Oswaldo Spengler, La decadencia de Occidente, bosquejo de una morfología de la historia universal, Calpe (Biblioteca de ideas del siglo XX, nº 4, 6, 8 y 9), Madrid 1923-1926, 4 tomos. [desde 1926 Espasa-Calpe.] 10ª ed., 1958; 11ª ed., 1966; 12ª ed., 1976; 14ª ed. 1989.
1925 Traducción del alemán de Jakob von Uesküll, Cartas biológicas a una dama, Revista de Occidente (Nuevos hechos, nuevas ideas, nº 5), Madrid 1925, 169 págs.
1925 Traducción del alemán de Guillermo Worringer, La esencia del estilo gótico, Revista de Occidente, Madrid 1925, 157 págs.
1927 Traducción del alemán de Franz Brentano, El origen del conocimiento moral, Revista de Occidente (Nuevos hechos, nuevas ideas nº 16), Madrid 1927, 140 págs.
1927 Traducción del alemán de Hermann Leininger, La herencia biológica, Revista de Occidente (Nuevos hechos, nuevas ideas nº 22), Madrid 1927, 198 págs.
1928 Traducción directa del alemán de Manuel Kant, Crítica de la Razón Pura, Victoriano Suárez (Colección de filósofos españoles y extranjeros), Madrid 1928, 2 tomos. Segunda edición: Librería general de Victoriano Suárez, Madrid 1960, 2 tomos, 614 págs.
1930 Traducción del alemán de David Katz, El mundo de las sensaciones tactiles, Revista de Occidente (Nuevos hechos, nuevas ideas nº 32), Madrid 1930, 271 págs.
1931 Traducción del alemán de Alejandro Pfänder, Fenomenología de la voluntad, Revista de Occidente (Nuevos hechos, nuevas ideas nº 35), Madrid 1931, 242 págs.
1931 Traducción de Walter Goetz, Historia universal, desarrollo de la humanidad en la sociedad y el estado, en la economía y la vida espiritual, 10 vols., Espasa-Calpe, Madrid 1931-1936; 5ª ed., 1958; 6ª ed., 1962; 7ª ed., 1965, 8ª ed., 1969.
1932 Ensayos sobre el progreso, Discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Morales y Políticas, Contestación de don Adolfo G. Posada, Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid 1932, 154 págs. Con una presentación de Juan Miguel Palacios, Dorcas, Madrid 1980, 107 págs. Con un prólogo de Juan Miguel Palacios, Encuentro (Ensayos nº 209), Madrid 2002, 125 págs.
1934 De la metafísica de la vida a una teoría general de la cultura (curso en Buenos Aires de 1934), edición de Juan Miguel Palacios y Rogelio Rovira, Facultad de Filosofía (Philosophica Complutensia, nº 6), Universidad Complutense, Madrid 1995, 192 págs.
1935 «Ensayo sobre la vida privada», en Revista de Occidente (nº 47, enero-marzo). Reeditado como opúsculo: Universidad Complutense, Madrid 1972, 55 págs. Facultad de Filosofía (Excerpta philosophica nº 4), Universidad Complutense, Madrid 1992, 60 págs. Encuentro (Opuscula philosophica nº 2), Madrid 2001, 60 págs.
1938 El cultivo de las humanidades [conferencia], Instituto Social, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fé 1938, 28 págs.
1938 Orígenes del nacionalismo español: conferencia pronunciada en... Montevideo el día 24 de mayo de 1938, Buenos Aires 1938, 51 págs.
1938 Idea de la Hispanidad (conferencias pronunciadas los días 1 y 2 de junio de 1938 en la Asociación de Amigos del Arte, Buenos Aires), Espasa-Calpe Argentina, Buenos Aires 1938 (acabado de imprimir el día 30 de octubre de 1938), 123 páginas; 2ª ed., Espasa-Calpe Argentina, Buenos Aires 1939, 123 págs; 3ª edición «aumentada», Espasa-Calpe, Madrid 1947, 266 páginas (se mantiene prácticamente sin cambios el texto de las dos conferencias pronunciadas y publicadas en 1938, pero ofrece además «El Pontificado y la Hispanidad», conferencia pronunciada el 12 de mayo de 1942 en la Real Academia de Jurisprudencia de Madrid, e «Ideas para una filosofía de la historia de España», discurso de apertura del curso académico de 1942-1943 en la Universidad Central, Madrid. Esta edición ampliada de 1947 pasó en 1961 a convertirse en el volumen número 1302 de la Colección Austral, Espasa-Calpe, Madrid 1961, 229 páginas.
1942 Ideas para una filosofía de la historia de España, Discurso correspondiente a la apertura del curso 1942-1943, por el Doctor..., Universidad de Madrid, Madrid 1942, 97 págs. Reeditado con un prólogo de Juan Zaragüeta, Servicio de Publicaciones, Universidad de Madrid, Madrid 1943, XLI + 118 págs. Incorporado desde 1947 a las ediciones de Idea de la Hispanidad. Reeditado con un estudio preliminar de Rafael Gambra, Rialp (Biblioteca del pensamiento actual nº 70), Madrid 1957, 308 págs.
1943 Cuatro sermones que... D. Manuel García Morente... pronunció con motivo del primer triduo celebrado por la Hermandad de Caballeros de San Fernando en... 1942, Madrid 1943, 46 págs.
1943 Lecciones preliminares de filosofía, Editorial Losada (Biblioteca Filosófica, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán), Buenos Aires 1943, X + 409 págs.; 13ª ed., Losada (Biblioteca Filosófica), Buenos Aires 1969, X + 409 págs.; 14ª ed., Época, México 1979, X + 410 págs.
1943 & Juan Zaragüeta Bengoechea, Introducción a la filosofía, Espasa-Calpe, Madrid 1943, 617 págs. A partir de la segunda edición modifica su título: Fundamentos de filosofía e historia de los sistemas filosóficos, Espasa-Calpe, 2ª ed., Madrid 1947, 632 págs.; 5ª ed., Madrid 1960, 632 págs.; 6ª ed., Madrid 1967, 518 págs.; 7ª ed., Madrid 1973, 518 págs.; 8ª ed., Madrid 1979, 518 págs.
1945 Ensayos, Revista de Occidente, Madrid 1945, 225 págs.
1961 Ejercicios espirituales, presentación por Mauricio Iriarte S. I., Espasa-Calpe, Madrid 1961, 169 págs.
1975 Escritos pedagógicos, selección y presentación de Pedro Muro Romero, Espasa-Calpe (Austral nº 1571), Madrid 1975, 239 págs.
1986 El «Hecho extraordinario» y otros escritos, prólogo de Antonio Millán-Puelles, Rialp (Naturaleza e historia nº 51), Madrid 1986, 220 págs. Rialp, Madrid 1996, 127 págs.
1987 Escritos desconocidos e inéditos, edición preparada por Rogelio Rovira y Juan José García Norro; prólogo de Antonio Millán-Puelles, Editorial Católica (Biblioteca de Autores Cristianos, nº 489), Madrid 1987, XVI + 487 págs.
1996 Obras completas, edición de Juan Miguel Palacios y Rogelio Rovira, 4 vols. Fundación Caja Madrid & Anthropos, Barcelona 1996. (Vols 1-2: 1906-1936; vols 3-4: 1937-1942.)



 Una noticia del autor
Manuel García Morente (Arjonilla, Jaén, 22 de abril de 1886Madrid, 7 de diciembre de 1942) fue un filósofo español. Gran divulgador, traductor de destacadas obras del pensamiento europeo, filósofo de cuño original, extraordinario profesor, gracias a su magisterio oral y escrito se iniciaron en la filosofía, y aún hoy día lo siguen haciendo, multitud de promociones universitarias españolas.
La primera formación de Morente es francesa. Cursó el bachillerato en el Liceo de Bayona y obtuvo el diploma de licenciado en Letras en la Universidad de Burdeos (1905). Ya en España comienza su docencia en la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza (1906) y viaja a Alemania, becado por la junta de Ampliación de Estudios para aprender filosofía de los neokantianos de Marburgo: Cassirer, Cohen y Natorp.
Tras el inicio de la Guerra Civil, en 1936, fue destituido de sus cargos en la Universidad de Madrid. Se refugió en París, donde le sucedió lo que luego denominó «hecho extraordinario» y que motivó su conversión profunda al catolicismo, durante la noche del 29 al 30 de abril de 1937, mientras escuchaba La infancia de Jesús de Berlioz.
En julio de 1937 marchó a Argentina, donde fue profesor en la Universidad Nacional de Tucumán, hasta que en junio de 1938 volvió a España, iniciando su formación como seminarista en Pontevedra.
Los últimos años de su vida, ya asimilada la filosofía tomista (entre sus escritos inéditos se encuentra la traducción de las cinco primeras cuestiones de la Suma Teológica), se caracterizan por un marcado interés en realizar una Filosofía de la Historia de España —1942, Ideas para una Filosofía de la Historia de España— y por un intento de desarrollo de las metafísicas especiales larvadas en su diferenciación de los distintos ámbitos de la realidad: físico, psíquico, ideal, axiológico, histórico y sobrenatural. Fue ordenado sacerdote en 1940, y murió en Madrid el 7 de diciembre de 1942. Juan Zaragüeta

Jean Wahl y la filosofía

 Este pensador considera que la filosofía es una revolución inacabada porque el pensamiento siempre está desarrollándose. En veinte capítulos ofrece una reflexión integral, seria  y profunda, de la filosofía desde la época remota. La obra a la que nos referimos  se titula Introducción a la filosofía.(Fondo de Cultura Económica,México, 1988). Su contenido, exposición del material y el estilo de escribir, están al alcance de los no iniciados. Y los académicos especialistas de la filosofía seguramente que lo consultan con asiduidad.

Por seria queremos decir que no hace abstracciones con pretensiones de universales.Más adelante veremos que se aleja del espíritu de secta intelectual  que produce  otra secta y ésta otra secta....

Su enfoque es universal y manifiesta reticencia ante los criterios que parcializan todo devenir cultural de la humanidad: "No hay términos más peligrosos para el pensar filosófico que "realismo","idealismo","racionalismo", "empirismo",etc"    En los modos de pensar hay secuencias, consecuencias. La muerte súbita y la generación espontánea tal vez se den en el fútbol pero en el mundo de las ideas…

Es muy revelador este filósofo cuando dice: “Elegir nuestros valores es elegirnos a nosotros mismos y viceversa”. Esto es, no somos lo que comemos sino que comemos lo que somos. No somos lo que leemos (ojalá fuera así) sino que leemos lo que somos.

"Platón,Descartes,y Kant-y quizá pudieramos agregar Hegel- se alzan como los hitos probablemente más  importantes de la historia entera de la filosofía" J.W.
Como en una tienda de autoservicio,se nos ocurre, cada quien escoge los artículos con lo que se identifica. Esto implica la preexistencia de la mercancía. Esta sola mención promete un mundo para reflexionar. A través de lo que escoge el ser está definiendo lo que es. Alguien comprará una camisa color amarillo con motas verdes y azules y se sentirá a gusto con su adquisición. El otro no comprará para nada una camisa amarilla. El primero está realizando el método positivo para decir cómo es: “Un Ser cualquiera solo se define porque es lo que es”. En el segundo caso tenemos al método negativo: al decir no a la camisa amarilla está diciendo que él no es así: “la negación está implícita en la afirmación misma de cualquier Ser particular”.

De ahí que vamos por el planeta escogiendo nuestro mundo, con el que nos sentimos identificados. Los problemas  vienen  al enterarnos que el mundo está organizado de tal forma que, al menos eventualmente, tenemos que actuar diferente a como somos. La inconformidad, la neurosis y un sentimiento de fracaso no están lejos. Por eso Schopenhauer dice que pasamos la vida fingiendo cuando nos conviene pero en cuanto podemos (nos sacamos la lotería, se murió un tío en el extranjero que nos heredó o mataron al diputado titular y el suplente pasó a ocupar su lugar…) volvemos a ser como somos.

El pensamiento, afirma el autor, está en continuo movimiento porque deviene y nunca se le puede considerar terminado. Enredamos la madeja cuando revolvemos filosofía con teología. En esta todo está terminado desde el principio y sólo hay que ponerlo en practica, como cuando estudiamos un libro de matemáticas. Está todo terminado como la estatua al correr la cortina para su inauguración. En la filosofía apenas tenemos el bloque de mármol y vamos a comprar el cincel y el martillo.

La filosofía es una revolución continua y para entender esta revolución hay que entender a la tradición. Wahl dice que “Es esencial revelar la continuidad del pensamiento desde los antiguos griegos hasta nuestros tiempos…somos herederos de una cultura muy vieja que comienza en filosofía con Tales y Anaximandro... Necesitamos conocerlos y darles la bienvenida antes de decirles un respetuoso adiós”.
Lo que antecede es solo abrir la puerta para entrar al maravilloso mundo de la filosofía que nos ofrece Wahl.


Una nota sobre Jean Wahl:
Nació en Marsella, en  1888. Falleció en París en 1974. Filósofo francés. Tras ejercer como profesor en EE UU, regresó a Francia (1945) para enseñar en la Sorbona y fundó el Colegio Filosófico de París. Es recordado, sobre todo, por su estudio sobre La desdicha de la conciencia en la filosofía de Hegel (1929). Otras obras a destacar son, entre otros títulos, Filosofías   pluralistas de Inglaterra y América (1920), Hacia lo concreto (1932) e Introducción a la filosofía (1948).

Cervantes y el coloquio de los perros

Miguel de Cervantes Saavedra escribiendo El coloquio de los perros
El mundo se ha quedado con  El Quijote y se pierde la lectura de  esta joya que Miguel de Cervantes Saavedra llamó   Novelas Ejemplares. Al decir de su autor, son las primeras que se escriben en castellano,  además “algún misterio tienen escondido que las levanta”. El 14 de julio de 1613  hizo su dedicatoria de la misma a don Pedro Fernández de Castro, conde de Lemos, de Andrade y de Villalba, etc. Son propiamente novelas cortas o cuentos largos. De los 12 relatos de que se compone la obra  hay uno que se convierte en dos. Se llama El casamiento engañoso y de aquí deriva El coloquio de los perros.

En El Quijote se persigue  la utopía y en Novelas se señalan llagas de la sociedad. Esto no gusta a nadie, menos a los autores de las llagas. Por eso se siente uno a gusto cabalgando en la utopía. Tal vez sea por eso…Es probable que a este velo de la fantasía,que nos esconde o aleja de la realidad,se refiera Schopenhauer cuando recomienda leer el Gil Blas y las obras de Le Sage y no el Quijote: "Don Quijote es una demostración definitiva del vicio a que aludimos"

Cervantes no se aparta del modo de la literatura árabe que frecuentó cuando estuvo preso en Argel y de lo que leyó en Las Mil y Una Noche. Por ejemplo, alguien cuenta la historia de su vida a siete árabes bajo la palmera del oasis y en seguida cada uno de ellos también relata la suya.
En El Casamiento fingido el Alférez Campuzano cuenta a Peralta los sinsabores de su casamiento con Estefanía de Caicedo. En un momento Campuzano da a su amigo algo para leer y es el Coloquio que tuvo lugar  entre dos perros llamados uno Berganza y el otro Cipión. A su vez cada  perro contará las andanzas  que cada uno ha vivido. Y de esa manera también, como en Las Mil y Una Noche, se van encadenando deliciosamente las historias.

Berganza cuenta a su compañero  Cipión, las andanzas que  ha vivido. En una ocasión fue perro de un carnicero que trabajaba en el matadero de la Puerta de la Carne, en Sevilla. Los carniceros llegaban temprano para apartar lo mejor de la carne. Sus amigas esperaban afuera y de manera subrepticia se la entregaban. El carácter de los carniceros era tal que “estos jiferos con la misma facilidad matan a un hombre que a una vaca”.

Tan entusiasmado está Berganza en su relato que olvida que es perro sin razón. Como le sucedió a Sancho Panza en la segunda parte del Quijote, sin darse cuenta ya está hablando como humano ilustrado. A tal punto que Cipión le recuerda: “Mírate a los pies y desharás la rueda, Berganza. Quiero decir que mires que eres un animal que carece de razón”. Pero Berganza insiste: “Eso fuera así si yo estuviera en mi primera ignorancia…no sólo no me maravillo de lo que hablo, pero espántome de lo que dejo de hablar...Yo veo en mí que, con ser un animal como soy, a cuatro razones que digo me acuden palabras a la lengua como mosquitos al vino”.

Después fue perro ovejero. Era muy diligente cuando los pastores daban la voz de alarma contra la presencia del lobo. Berganza salía antes que todos los perros y buscaba al lobo. Nunca lo encontraba pero al regreso siempre había una o dos ovejas destrozadas por el lobo. Llegaba el dueño del rebaño y los pastores le echaban la culpa a la indolencia de los perros. En otra situación de alarma no se lanzó en busca del lobo sino que se quedó escondido cerca del rebaño. Sólo para presenciar que eran los pastores los que mataban a los borregos para robar al dueño, llevarse la carne y culpara los perros.

El perro Berganza siempre regresaba a Sevilla: “Volvíme a Sevilla, como dije, que es amparo de pobres y refugio de desechados; que en su grandeza no sólo caben los pequeños, pero no se echan de ver los grandes”.

Shakespeare en El cuento de invierno

Es el viejo problema de la humanidad del marido que repudia a su mujer y, una vez lejos o fallecida, se pasa el resto de su vida llorando o suspirando por ella. En esta tragicomedia Leontes, rey de Sicilia, rechaza  a Hermiona, su mujer, por celos y además pierde de vista a su hija Perdita. Tendrán que pasar dieciséis años para poder recuperarlas. Este tiempo vive en la creencia que Hermiona ha muerto debido a una fuerte escena de celos por parte de él. A Perdita la recoge un pastor que la cuida y al final la reintegrará al seno familiar regio. Hermiona vuelve a aparecer en escena después de dieciséis años de ausencia. Pero el que un día no se tentó el corazón para ofender a su reina, después, cuando supuestamente ésta ha muerta, dice llorando ante la tumba donde cree que yacen los restos de la reina Hermiona: “Una vez al día visitaré la capilla
Donde reposen, y será mi solaz el llanto
Que ahí vierta”

Aquí la actitud del rey se parece a la de aquellos hijos que se desatendieron de sus padres y cuando éstos mueren les llevan flores todos los días a sus tumbas..

Se llama El cuento de invierno porque Mamilio, uno de los personajes, dice que “Un cuento triste es mejor en invierno”.En efecto es triste durante los cuatro primeros actos y se alegra en el último cuando todo se aclara, hay la reconciliación de la pareja real y la dicha sonríe y parece eterna.

En El Cuento de invierno la vida se desarrolla en la perspectiva del bien y de la felicidad. El mal, por medio de los celos, hace su juego pero prevalecerá la justicia.
Puesta en escena el 15 de mayo de 1611, El cuento de invierno es una pieza que ha gozado siempre de simpatía del público. Se la ha señalado como una tragicomedia romántica que se desarrolla en cinco actos. En ella interviene reyes, príncipes, nobles, pastores, guardias, sátiros, sirvientes, etc. El Tiempo la hace de Coro. Shakespeare la  tomó de una obra de Robert Greene llamada “Pandusto el triunfo del tiempo”. Esta fue publicada en 1588.
Para ser cuento es un relato largo el de Shakespeare que se desarrolla en varios lugares, en las más diversas situaciones y, como acabamos de señalar,  entran en juego múltiples personajes.
Prólogo de Má. Enriqueta González Padilla

El asunto central es el supuesto adulterio que va a implicar situaciones de celos. Leontes cree que su esposa Hermiona lo engaña con Polixenes, rey de Bohemia. No son celos inducidos que van creciendo, como en Otelo, sino celos espontáneos que explotan de pronto y son pasajeros pero de consecuencias duraderas.Tan duraderas como dieciséis años para que todo se aclare. En un momento Leontes exclama: “ Que angustia mortal se apodera de mí”

Se pone en práctica el papel redentor de la virtud y el arrepentimiento.La acción trascurre en el tiempo un tanto metafísico pues los personajes van, a través de sus invocaciones y expresiones, entre épocas paganas y tiempos cristianos. Se consulta al oráculo de Apolo y hay una fiesta pastoril de Pentecostés... El poeta lleva sus personajes en una dimensión situada entre la apariencia y la realidad. Y los disfraces o máscaras utilizadas en el teatro sirven a este propósito. Pero nada diferente a la vida real donde con frecuencia profesamos una tesis de vida y actuamos de manera distinta o usamos seudónimos, etc.
W. Shakespeare

En el prólogo que María Enriqueta González Padilla hace a esta obra (editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, 1985) señala que  El cuento de invierno consta de cuatro escenas principales: la de los celos de Leontes, la del juicio de Hermiona, la de la fiesta campestre de Pentecostés y la de la reconciliación

El asunto de este relato, como en toda la obra Shakespeareana, es sencillo. La grandeza está en cómo ese asunto es convertido en el leitmotiv de un gran enredo para ir vertiendo ideas y frases que trascienden. Por ejemplo, se hacen consideraciones como que el arte en cuanto obra es también producto de la naturaleza.
La obra termina en la reconciliación cuando el celoso rey Leontes exclama ante Hermiona y el rey Polixenes:  “Perdonadme los dos
Por haber interpuesto vil sospecha
Entre vuestras miradas inocentes”.

Clavijero y Tezcatlipoca

Tezcatlipoca


 Clavijero S.J. 9 sep.1731-2 abril 1787





 .
Historia Antigua de México
Autor: Francisco Javier Clavijero
Edición y prólogo del R. P. Mariano Cuevas
Editorial Porrúa, S. A. México1968.


Es el  mayor dios  que se adoraba en aquella tierra, escribió desde la biblioteca del Vaticano el padre Francisco Javier Clavijero en el siglo dieciocho. Su nombre significa espejo resplandeciente: “Era el Dios de la providencia, el alma del mundo, el creador del cielo y de la tierra, y el señor de todas las cosas”.

Era el dios vivo  que resucitaba, o renacía, en el mismo día y momento en que moría. Simbolizaba el acto de nacer y morir de la humanidad y de los fenómenos celestes como el día y la noche o de la agricultura como el invierno y la primavera. En la humanidad entre el ser niño o ser viejo y en la guerra el vencer y el perder. Por eso entre los aztecas, que era el contexto cultural en el que se le adoraba, la guerra era una especie de deporte. Había guerras de conquista para exigir tributo, como es común. Pero también guerras fingidas ( guerras floridas, atlachinolli o aguaquemada) para tener prisioneros y sacrificar a sus dioses.

 El modo en que Tezcatlipoca renacía  es uno de los más impresionantes sucesos   que se tenga memoria del mundo prehispánico. Un joven era investido, y vestido, hasta por el propio rey, con la más grande reverencia. Durante un año se le adoraba como el dios vivo. Se le asignaban cuatro muchachas para que vivieran con él como sus mujeres. Era el rito de la fertilidad. Exactamente un día señalado se le llevaba en una canoa a un cierto lugar  en el sureste del gran lago de México y, sin más, cuatro o seis sacerdotes de su orden “Tlamacazqui” (Tlamatzincatl era otro de sus nombres) lo ponían boca arriba y en vivo le sacaban el  corazón de un solo tajo de cuchillo de vidrio volcánico u obsidiana. Su cuerpo era llevado a la población donde se le preparaba y se le comía como un alimento sagrado. En ese mismo día y  momento en México- Tenochtitlán otro joven estaba siendo investido por el rey para ser  dios Tezcatlipoca durante el año en curso.   

Tezcatlipoca tiene al menos 35 nombres diferentes (imágenes o avatares en otros dioses) y esto guarda relación con tantos aspectos de la vida práctica, la mitología y el ritual, que abarca su sacerdocio. Clavijero habla en pasado pero de alguna manera a Tezcatlipoca sigue adorándosele en las más de cincuenta etnias que existen en México en el siglo veintiuno. El mismo mestizaje de la ciudad lo tiene vivo de manera inconsciente en una serie de prácticas diarias.  Es común escuchar algún remedio de carácter herbolario. Por ejemplo: “Mezcle usted ruda con alcohol y déjela serenar por cinco noches”. Pocos saben que  ese es el  tiempo que el remedio debe pasar bajo la luz de las estrellas.  Tezcatlipoca  Yayauhqui (Tazcatlipoca Negro) es el señor de la noche y bendice tal remedio. En el “metro” y en todas partes de la ciudad de México se venden golosinas en barras de  amaranto mezclados los granos de esta planta con miel. Y era precisamente con amaranto y miel con lo que se hacían las figuras antropomorfas de Tezcatlipoca para servir de alimento sagrado, ritualizado,a los pueblos, al menos del Valle de Mexico, que es donde se da desde la antigüedad el amaranto.

Sus elementos de identificación de Tezcatlipoca son una pierna cercenada y un espejo de obsidiana. El mes en el que de manera particular se le adoraba era en mayo, que en el calendario mexicano se llama Toxcatl. Clavijero dice que el 17 de mayo era el día que se iniciaban las festividades. Otros autores dan fechas diferentes aunque cercanas. Fray Diego Durán dice que era el 9 de mayo. Fray Bernardino de Sahagún cree que el 27 de abril.

Tezcatlipoca era el numen tutelar de los hechiceros “hijos de la oscuridad” quienes tenían la capacidad de trasformarse y agarrar la figura de ciertos animales ya fuera jaguar, coyote o zorro. Todo en la perspectiva terapéutica y no debe confundirse con la tradición nocturna patológica  procedente de Europa llena de vampiros, brujas y demonios de toda clase.

Un rito de iniciación para el joven azteca era pasar una o varias noches solo en el bosque montañoso.Era vivir envuelto  entre las sombras sagradas, benéficas, agradables,del dios Tezcatlipoca. Desde  la conquista española las sombras de la noche en el bosque están pobladas de demonios. Esa es la razón que al mexicano, sobretodo al de la ciudad,le es casi imposible pernoctar solo en la montaña.

A Tezcatlipoca se le adoraba de manera especial en pueblos a la redonda del volcán Popocatépetl. Por eso se considera, en el alpinismo mexicano, que esta alta montaña es el avatar de Tezcatlipoca. Tales son los pueblos como  Cholula (este), San Juan Tianquizmanalco (sureste), Tetela del Volcán (sur), Chalco-Amecameca (noroeste), Tlamacazcalco (norte).

En tiempos recientes se han realizado investigaciones académicas de mucha profundidad de este dios como la de Guilhem Olivier: Tezcatlipoca, Editorial Fondo de Cultura Económica, México, 2004.

Paideia de W.Jaeger

Paideia
Autor: W.Jaeger
Editorial Fondo de Cultura Económica, México.
2002


En los tiempos heroicos de Homero se hablaba de dioses y de héroes pero aquí, en Paideia, se habla de educación y cultura. Perdón por la redundancia, pues Paideia es Cultura.

Grecia, y Atenas, en particular, deben su grandeza a su paideia, a su cultura. Isócrates dice que “sólo su superioridad intelectual es la que ha hecho grande a la ciudad”  Isócrates había establecido una escuela de retórica en Atenas hacia el año 400 a.C., con un ciclo de estudios que se extendía a lo largo de tres o cuatro años.  El desafío particular que Isócrates puso ante sus alumnos era el de recuperar el esplendor de la cultura griega, impulsando por medio de la educación una nueva cultura  con la intención de reformar la ciudad-estado por medio de sus futuros líderes políticos. Ese era el punto: sus políticos se habían deteriorado y ya no servían para la causa del pueblo. Se necesitaban políticos de nuevo cuño pero eso sólo se lograría no sólo con  retórica sino  con la Paideia.

Jaeger, en una parte de su monumental obra, da algunas características de la generación que ganó en Maratón: “El justo logos promete a los muchachos que se confían  a él y a su educación, enseñarles a odiar el mercado y los baños, a avergonzarse de toda conducta deshonrosa, a indignarse cuando hacen burla de ellos, a levantarse ante los mayores y a cederles el lugar, a honrar a los dioses y a venerar la imagen de la Vergüenza”. Estas aparentes simplezas son las que se requieren para ser, o hacer, un estado grande. En las actuales circunstancias es obvio que esas simplezas son más difíciles de lograr que vencer el hábito de fumar, por ejemplo. O ganarle a la báscula cuando se trata del peso corporal propio. No son apresuradas hipótesis pedagógicas o cuestiones subjetivas. Habla del factor que hizo a los griegos triunfar en Maratón. No fue Maratón el que hizo a los griegos sino que fue su cultura, su paideia, quien hizo a Maratón.

A lo largo de su obra Jaeger va hablando de cosas como enkratia y de autarquía. Es decir “dominio de sí mismo” y de carencia de necesidades (algo como sobriedad). ¿Para qué sirve eso, diríamos en este siglo veintiuno? “El saber socrático o fronesis, no tiene más objeto que uno: el bien”. Este concepto del bien estaba hasta hace poco arrumbado en la buhardilla de los cachivaches. Cuando en  nuestras ciudades y los campos aparecen, con inusitada frecuencia,  bolsas llenas de  cabezas humanas los hospitales se pueblan de jóvenes cuyas neuronas han sido destrozadas por substancias químicas no autorizadas por la ciencia médica bancos que defraudan a miles de cuentahabientes recibos de pago de la luz que eran el mes pasado de 400 pesos(cuatrocientos pesos) y ahora de 39 mil pesos(treintainueve mil pesos)bandas que roban niños licenciados que alargan los procesos miles de inocentes en las cárceles y los culpables libres el que desaprecibidamente tira un papelito en la calle y será parte de las cien mil toneladas de basura que contamina a la ciudad... Es cuando nos acordamos que hace veinticinco siglos los pensadores de la Hélade ya alertaban de eso bajo el curioso concepto de “el bien”.


Pero cómo sabré identificar al bien. Hay todo un mecanismo de causalidad pero es más un sentimiento: lo agradable se identifica con el bien: “Lo agradable pura y simplemente por el bien, no a la inversa. El hombre, como cualquier otro ser, es bueno porque en él reside, o de él nace, un areté, una excelencia o una virtud. Pero este areté no surge por casualidad, sino a fuerza de guardar un orden acertado y de seguir un arte ajustado a un fin”. Pero esto no se improvisa: “es necesario un régimen de larga convivencia y no en unos cuantos semestres de convivencia escolar.” Si el areté se enseña o es innato es materia de este trabajo.

Paideia, de W, Jaeger, es una obra monumental que va describiendo la labor civilizadora de los griegos clásicos, fuerte presencia de lo que entendemos por cultura occidental. Y conviene recordar que “cultura occidental” es nuestra, de los mexicanos, desde el siglo dieciséis. Es  sin duda la más grande aportación,terapeutica, que hizo la conquista española al pueblo mexicano. No conocer Paideia de W. Jaeger es una grave deficiencia cultural. Tan grave como no conocer Filosofía Nahuatl, de Miguel León Portilla.





Una nota acerca  de W. Jaeger:

Se licenció en  Filosofía y Filología Clásica en la Universidad de Hamburgo, doctorándose en la de Berlín. Fue catedrático en la Universidad de Basilea, en la de Kiel y la de Berlín, en la que fue rector, fundando por aquella época las revistas Die Antike y Gnomon. En 1936, emigró a Estados Unidos, y allí fue profesor de la Universidad de California en Berkeley, en la de Chicago y en la de Harvard en Cambridge, Massachussets, en la que también fue director del Instituto de Estudios Clásicos. Recibió numerosos honores en vida, y fue Doctor Honoris Causa por varias universidades.

Schiller y Guillermo Tell

Guillermo Tell y su hijo Walther

memorial en Altdorf, capital del
condado suizo de Uri

 
 
Guillermo Tell 
Federico Schiller
 Editorial Porrua, México.
Serie "Sepan


Al cumplirse 251 años del nacimiento de Schiller escribimos la presente nota como una especie de agradecimiento a su aportación al mundo de la cultura y del pensamiento libre.

Es un himno a la libertad, como toda la obra poética y filosófica de Schiller. A los 23 años de edad del filósofo se estrenó su pieza Los bandidos y con tal éxito que en adelante se le conocería como “el más genial de los dramaturgos alemanes”.

 Schiller estudió medicina pero se dedicó a la literatura para mejor luchar desde esta trinchera por la libertad. Pero no por la libertad acotada del panfleto sino por la libertad universal.

 El pensamiento de este dramaturgo es producto de los maestros de la filosofía clásica y creación propia. Los salvadores de la humanidad no lo harán desde la improvisación lírica y calenturienta. Schiller cree que:

 “Ningún talento, por grande que sea, puede prestar a  la obra de arte aislada aquello de que su autor carece; y las fallas de este origen ni siquiera la lima puede eliminarlas”.

 Schiller esta por la evolución del ser humano, no por la revuelta: “Nada que no sea natural lleva a buen fin”. Se pronunciaba por “la educación estética del hombre”.

Johann Christoph Friedrich von Schiller, nació en Marbach,Würtemberg, el 10 de noviembre de 1759 y falleció el 9 de agosto de 1805.

Guillermo Tell y su hijo Walther. Memorial en Altdorf, capital del condado suizo de Uri.

Guillermo Tell es la vocación del pueblo suizo por lograr su libertad frente al imperio austriaco. Es de la aldea de Burglen, en el cantón de Uri, en el camino del valle de Schaechent. Pero los suizos van más allá. No quieren dejar de ser esclavos para convertirse en esclavistas, como es la reiterada película de la humanidad. 

Tampoco quieren hacerse del poder de su país para después emprenderla contra algún estamamento de su propia nación, como sucede todos los días en alguna parte del planeta. 

Ellos aspiran a la más “libre libertad”. Stauffacher, un aldeano,  lo dice de esta manera:

 "no se trata aquí de vengar el mal cometido, sino de precaver el que nos amenaza”. 

Para que eso suceda tienen que poner en orden su casa. Pero para ser libre primero hay que conquistar la libertad y después aprender a no perderla. Al fin y al cabo todos los pueblos sojuzgados alguna vez conquistan su libertad, pero pocos la pueden conservar.

Aquí se trata  de dos clases de libertad. La de la sociedad de los villanos (habitantes de las villas) y la de la conciencia del duque de Suabia, llamado Juan el Parricida. Este ha asesinado a su tío el emperador. 

No es un manual de revolución armada la que nos ofrece Schiller. Es el drama de la frágil humanidad frente al valor perenne de las libertades materiales y de conciencia.

Geszler es el gobernador que se ha extralimitado en sus funciones de administrar la justicia y se ha convertido en un tirano. Su despotismo ha llegado a tal intensidad que ha provocado que los aldeanos se organicen en medio del bosque, al amparo de sus montañas nevadas y de la noche. Es gente pacifica y temerosa pero ya están decididos. 

“Obligados estamos  a defender por la fuerza  nuestros más preciosos bienes; combatimos por nuestro país, por nuestras mujeres, por nuestros hijos”.

 Forman una liga de los tres cantones. Se reconocerán levantando los tres dedos de una mano. Cada dedo un cantón. “los tres cantones permanecerán  unidos  en vida y en muerte.”

 El gobernador tiene noticias del descontento y pone en práctica un ingenioso recurso. Ordena que  en lo alto de una pica pongan su sombrero. Todo el que pase delante tendrá que hacer una reverencia. El que no lo haga  se le considerará como a un rebelde y será encerrado en una de las grandes cárceles que para el efecto empiezan  a construirse.

 A eso los aldeanos responden por la voz de uno de ellos llamado Rudenz:  “Ay de quienes cierran los ojos del pueblo y le fuerzan a que rechace su verdadera prosperidad”.

Guillermo Tell, el personaje llamado a ser recordado por siempre y al que la posteridad le erigirá una estatua en el pueblo de Altdorf, capital del cantón suizo de Uri.

 En la cotidianidad de su momento no es más que un aldeano que vive de la caza. Su vida trascurre entre montañas nevadas, lagos y desfiladeros, persiguiendo a sus presas con que alimentar a su familia, formada por su esposa Hedwigia y sus dos hijos Walther y Guillermo. 

Le gusta estar lejos de las asambleas “donde se habla mucho y se acciona poco”.

 Es, como el doctor Stockman de Ibsen, alguien que cree que el hombre  es más fuerte cuando está solo. Dice que “siempre vale más ponerse en manos de Dios, que en manos de los hombres” “en el naufragio se auxilia más fácilmente  así mismo el que va solo”.

 Está con los anhelos de libertad del pueblo pero su accionar es algo particular. Si bien, los acontecimientos lo llevarán a tomar acciones cercanos de la gente. Y al final, sin que él lo haya buscado, será tenido como el libertador. 

Stauffacher, otro aldeano, le dice: “Pero de la unión de los débiles nace la fuerza” y Tell insiste: “Sólo consigo mismo puede contar cada cual”. 

Tell está acostumbrado a ver la vida muy cercana a la muerte y dice sin rodeos a sus vecinos los pacíficos aldeanos: “Bueno es que lo sepan todo…quien se aventure a vivir en el mundo, debe aprestarse al ataque y a la defensa”. 

Y como es hombre de acción, sostiene que “Quien mucho piensa poco hace”

Un día él y su hijo Walter pasan frente al sombrero y no hacen la reverencia. El castigo que  el gobernador dictamina consiste en que Tell dispare a una manzana puesta en la cabeza de su hijo. 

El pueblo se horroriza ante semejante disposición y ruega le sea levantado el castigo pero el gobernador es inflexible. Tell mismo dentro de su rudeza siente miedo. 

Pero al fin se decide y pasa la prueba dando en el blanco sin herir a su hijo. De todas maneras, y contra lo prometido, Tell es llevado a la prisión. 

En el camino se escapa y en adelante se dedica a cazar al gobernador. Espera la ocasión que éste tendrá que pasar por un estrecho del camino y de otro certero flechazo lo mata.

 Con esto, y con la lucha que han desarrollado los aldeanos, la libertad es conseguida por y para la sociedad.

 Pero la libertad de conciencia encuentra que la cuesta es más difícil de remontar que la que se conquista por medio de las armas. 

Juan de Suabia ha dado muerte el emperador, que es su tío, por creer que estaba estorbando sus derechos de heredad y económicos.

 Sólo hay uno al que puedes acudir, le dice Tell, y éste se encuentra en Roma. Entretanto serás un apestado entre los habitantes de los pueblos. Como el Parricida ha ido a buscar orientación en la casa de Tell, éste le recomienda:

 “Oíd lo que Dios me inspira. Es fuerza que vayáis a Italia, a la ciudad de San Pedro. Postraos a los pies del papa, confesad vuestro crimen, y salvad vuestra alma”.

Schiller es reconocido como grande en el mundo de las letras. Y, siendo protestante, el consejo que por boca de Tell da a Juan el Parricida, lo dimensiona de manera enigmática en el mundo espiritual.




Se considera que los suizos viven en el siglo veintiuno de la siguiente manera:

“Son los suizos: honrados, sencillos respetuosos con las órdenes de su gobierno, aman con ternura a su país, y tienen favorables disposiciones para las ciencias y las artes. La instrucción pública se halla extraordinariamente adelantada; es raro el suizo que no posee la enseñanza primaria. Sus colegios y universidades gozan de muy buena fama. En las escuelas se instruye militarmente los alumnos, porque todo suizo, como los búlgaros, es soldado, llamando la atención que los habitantes de Suiza que se caracterizan por lo tranquilo que son, sean tan patriotas que depongan la antipatía que tienen por el militarismo en honor a su patria. Los suizos pertenecen por partes iguales a las iglesias católica y reformada y hay libertad de culto. En Suiza se habla: el alemán en 18 cantones, francés en 5, e italiano en 2. El gobierno es republicano federal, siendo curioso que hay 4 cantones en donde existe la democracia pura, es decir que las deliberaciones tienen lugar en grandes asambleas populares, a estilo de las antiguas repúblicas griega y romana; siendo en los demás, la democracia representativa. Componen la Confederación Helvética o Suiza, 25 repúblicas en 22 cantones o estadas independientes, unidos por el pacto federal".

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

Seguidores