KIERKEGAARD Y SU ALTER EGO


 

Era "escritor estético" y también "escritor religioso".

Publicaba con su nombre y también con seudónimo.

Más o menos como quien juega futbolito él solo. Cambiándose alternativamente del lado de la mesa. Era la manera de decir que el humano es uno, con todas sus potencialidades, pero que no se le puede partir en dos mitades irreconciliables.

Hablar de la obra de Kierkegaard es hablar, inevitablemente, de religión, propiamente de cristianismo.  “Yo soy un escritor religioso”, dice en Mi punto de vista.

Pero también se declara un escritor estético, si bien, un paso atrás de aquel. Quiere decir que la meta es el cristianismo, que hay que prepararse para el cielo, y ser en la tierra como un trampolín.

Era protestante  y tuvo grandes conflictos con su  Iglesia luterana de Dinamarca. Le señalaba que se había olvidado de los pobres y estaba cerca del poder.

Kierkegaard, al igual que Schopenhauer, heredó una fortuna de su padre que le permitió dedicar su vida a pensar, escribir y publicar, sin compromiso con nada ni con nadie. Por lo mismo no supo ponerse en los zapatos de los que están en el mundo, llámese políticos o iglesias.

Pero no  se crea que Kierkegaard estaba mal del hígado y eso lo hacía tirar piedras contra todos. Era un pensador, y de altos vuelos, que buscaba la elevación, no la destrucción.

Dibujo tomado de
El País
24 marzo 2018
Eso no impidió que los “francotiradores” (ángeles de la pureza) que nunca faltan, lo llenaron de calificativos nada reproducibles.

Su obra es un dialogar consigo mismo. Cosas del siglo y cosas de Dios Al estilo de Leibniz, alguien que con afán busca la unidad, la integridad, del humano, bajo el cristianismo, no la destaza.

 Busca la manera que eso sea posible de la manera más razonable, para sí mismo. No emplea los imperativos categóricos: “¡No hagas esto!”, “¡Pórtate de esta manera!”

Declara: “Toda mi obra, desde principio a fin, es dialéctica”. En cierto modo práctica, con él, la filosofía positiva y al mismo tiempo la filosofía negativa para definir su personalidad: “Me gusta esto”. Y también define su personalidad diciendo: “no me gusta aquello”.

Kierkegaard es un escritor de principios del siglo diecinueve pero tiene el mérito, muy escaso, aun en el siglo veintiuno, de ser abierto a los dos temas que ocupa a la humanidad desde el principio, que no son otros que la tierra y el cielo.

Hay la  situación cotidiana de que, en cuanto a ideas, un escritor piensa material y otro espiritual, o viceversa, Kierkegaard dice que eso no existe, que sólo es cuestión de tiempo.

Que no confiese por pudor o por compromiso comercial, de trabajo o de pertenencia a secta literaria, es otra cosa.

Dice que de joven se es “escritor estético” y de viejo “escritor religioso”.

 Como cuando se es joven y se quiere incendiar la pradera y ya viejo se opta por la profesión de bombero. Allá el tiempo de  los seudónimos, y el alter ego, después el nombre real.

Un sindicato, autentico de lucha, levantará hasta las piedras, para conseguir su contrato colectivo, y la posteridad lo verá conservándolo.

No siempre el termino "conservador" tiene una connotación afrentosa o peyorativa: Se conservan las pinturas de Miguel Ángel. El modo de ser de los huicholes (Nayarit y Jalisco, México) es una filosofía perenne contra la sociedad del entretenimiento del liberalismo moderno, etc.

Algunos escritores no tiene tiempo y quedan estereotipados de un modo. Kierkegaard murió a los 42 años de edad, pero él sí tuvo tiempo para llegar a considerar la segunda atapa, es decir, escritor religioso. Le llama “ilusión” a eso de estar en una etapa.

En algunos escritores, por no decir, en muchos, se puede seguir esta metamorfosis. A tal transición se le llama, cómodamente, “escritos de juventud” o “publicación temprana”.

Se dice de Platón que ya de viejo empezó a pensar diferente (pero él de las ideas hacia la cosa) de cómo había estado toda su vida. San Agustín, Leibniz, y  Schopenhauer, busca poner distancia de por medio de sus “escritos de juventud” rectificando, endureciendo o suavizando, anteriores modos de entender las cosas.

Para Kierkegaard todo desemboca al final en lo religioso:

 “Qué remedio hay para eso? -se pregunta y continúa-.El único remedio es aquello que ayudará a disparar esa ilusión. De forma que si  un autor religioso desea enfrentarse con esta ilusión, tiene que ser, al mismo tiempo, un escritor estético y religioso; pero, sobre todo, no debe olvidar una cosa, la intención de toda su empresa,  que debe decisivamente salir adelante, es lo religioso.”

kierkegaard
 

“Søren Aabye Kierkegaard; fue un prolífico filósofo y teólogo danés del siglo XIX. Se le considera el padre del existencialismo, por hacer filosofía de la condición de la existencia humana, por centrar su filosofía en el individuo y la subjetividad, en la libertad y la responsabilidad, en la desesperación y la angustia, temas que retomarían Ma rtin Heidegger…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIRTUD


 

No cuido la cantidad de sodio que ingiero en los alimentos y el resultado es la cifra sistólica más allá de lo normal, y lo mismo con la diastólica. En otras palabras: hipertensión.

Si los mexicanos estamos en el segundo lugar de hipertensos, en el planeta, sabemos de lo que estamos hablando.

No cuido porque ignoro cuales son las cifras normales de la presión arterial. Ignoro también qué cantidad de sal le estoy metiendo a mi cuerpo en las comidas habituales, en las papitas, en los churrumais y en una serie de comida chatarra  que devoro entre comidas.

En resumen, pura ignorancia de mi parte.

Y es lo que Sócrates decía: la ignorancia es error y el conocimiento virtud,  según la materia de que se trate.

Si conociera cabalmente dónde estriba el error y viviera sin perder de vista la salud corporal y mental, obraría en consecuencia: menos sal común.

"Ignorancia culpable cuando el hombre no se preocupa de buscar la verdad y el bien", escribió alguien, del que no conservamos  el nombre.

Tal vez sea esta la manera de acercarnos, sin reticencias, al tema de la virtud, que en los tiempos del liberalismo moderno, el twitters y el tener, parece que a muy pocos les importa.

Más parece ahora un trasto viejo del tiempo de los abuelitos, del telégrafo, las cartas por correo y las fotografías con cámaras de rollos de película.

Nada más que en el tiempo de los abuelitos los niños podían jugar en la calle, la gente caminaba confiada por ciudad, o en despoblado, ya fuera entrada la noche y los alpinistas iban libremente por sus montañas.

Tomado de
 El País
11/oct/2014
Esto de que la virtud es conocimiento puede llevar a confusión. En Paideia, Werner Jaeger habla de virtudes éticas y virtudes intelectuales.

En la actualidad a la palabra “saber” se le asocia con la ciencia, el episteme, de los griegos.

En cambio virtud, areté, ya en los tiempos de Platón tenía una connotación moral, espiritual.

Aclaraciones necesarias para no enredar la madeja: ahora en los tiempos que la ciencia anda  por un lado y la teología por el otro.

En Introducción a la filosofía, Ramón Xirau apunta que la virtud “Indicó primero la fuerza y, generalmente, el valor. En moral el hábito de los actos dirigidos al bien.”

Porque en el fondo, ciencia y religión tiran hacia el mismo fin, que es el bien de la humanidad.

En síntesis, si conociéramos el bien, evitaríamos el vicio, por esa fuerza intrínseca que tiene el bien.

Enseñanza familiar y enseñanza escolarizada quiere decir que tenemos una papa caliente en las manos, en la figura de los niños, para su educación.

La Iglesia apunta: “Un educación  prudente enseña la práctica de las virtudes”.

Y para los laicos la filosofía tiene un imperativo, no categórico (una orden) pero sí imperativo hipotético (una advertencia o sugerencia) que en el fondo vienen a ser lo mismo:

Para ellos Jean Wahl, en Introducción a la Filosofía, dice:

“Según Sócrates, es la virtud conocimiento. Esto quiere decir  que el vicio es ignorancia; que si se pudiera ver claramente lo que se debe hacer, se haría necesariamente, pues tal es la fuerza de la idea del bien, que no podemos conocer éste sin obrar de acuerdo con él.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA LIBERTAD, SEGÚN BERGSON


 

“La libertad se intuye, más no se define” H.B.

 

Decidimos hacer una cosa, o emprender una acción, porque tenemos la libertad de decidir. Porque somos libres.

En ocasiones acertamos y en otras nos equivocamos. Se nota más (somos  conscientes) nuestra libertad de decidir cuándo erramos, que al acertar.

No nos gusta, pero la imperfección es la prueba de que somos libres, cuando estuvo de por medio el decidir.

Vamos por esta ruta de ascensión, en la montaña, en lugar de aquella, es decir, estamos decidiendo.

 
                                            ¡Estoy decidido!
 
Lo que más se acerca a la perfección es un robot, digamos, el mecanismo fino de un reloj. El reloj no tiene poder de decisión. Fue hecho para no equivocarse, en tanto le demos cuerda, o la pila dure.

Con el humano, dice Wahl,” prefirió Dios darnos la libertad con sus malas consecuencias posibles antes de hacernos perfectos pero sin libertad.”

Jean Wahl, Introducción a la filosofía.

O, si se prefiere, en la carrera decidir brincar para el otro lado del río,  en lugar de  trepar a un árbol, antes que nos alcance el león, esto para los que prefieren la Evolución, en lugar de la Creación. Los que dicen Célula Primordial, en lugar de Dios.

Quien haya sido, el caso es que estamos dotados de la facultad de decidir.

Decir: Me inclino por la Evolución o, prefiero la Creación.

Bergson se inclina por contemplar el tema de la libertad en  la acción y no en el anquilosado:

“En el momento que precede al acto hay una deliberación. Mi conciencia oscila entre dos alternativas. Luego pude haberme decidido por la otra. Si no lo hice es, pues, que soy libre.

Henry Bergson, Introducción a la metafísica.

Si bien, me decido por la poltronería y me echo en el sillón a comer palomitas, mientras veo la televisión, también estoy haciendo uso de mi libertad
 

Sigue la pregunta si la decisión tomada ya estaba determinada y sólo fue una ilusión mi cantada decisión.

¿En base en qué tome la decisión de ir por esta ruta y no por la otra?

¿Apliqué conceptos lógicos, de conocimiento, o lo hice por intuición, que se define por conocimiento antes del conocimiento? (instinto + inteligencia)

Bergson dice que aquí se comete una grave confusión entre conocer por conceptos e intuir directamente:

“En realidad los actos humanos no son imprevisibles, porque su determinación es interna, totalmente distinta de la determinación física en el espacio; en una palabra, porque son libres.”

Con la noticia que esta parte libre, nuestra, es la que menos nos pertenece ya que vivimos en sociedad y esta nos empuja.

 A semejanza de las varias circunstancias que encontramos en nuestra ascensión y no siempre nos salemos con la nuestra: el alud, la tormenta de nieve, el desprendimiento de esta parte de la montaña. O lo invisible como es la altitud y pesa más que la pesada mochila que cuelga de nuestros hombros, la falta de agua...

Todo eso es previsible pero para medirla, en toda su exigencia, hay que conocerla. Por eso en alpinismo son las salidas, o expediciones, de reconocimiento.

Por lo pronto hay algo que atajó mi libertad. Pero ese mismo impedimento me da la medida de mi capacidad para prepararme y hacer valer mi libertad.

La frase que decimos, aunque no tengamos plena conciencia de ello, es: “Estoy decidido”.

 Bergson escribe: “En lo más hondo de la personalidad somos nosotros lo que realmente somos, y de ese fondo es de donde surgen de vez en cuando, rara vez, porque la vida no los tolera fácilmente, los actos plenamente libres. Algunos, empero, consiguen salir, y entonces puede en verdad decirse que algo totalmente nuevo ha sucedido en el universo.”

Bergson
Henri-Louis Bergson o Henri Bergson (París, 18 de octubre de 1859 – Auteuil, 4 de enero de 1941) fue un filósofo francés, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1927. Hijo de un músico judío y de una mujer irlandesa, se educó en el Liceo Condorcet y la École Normale Supérieure, donde estudió filosofía. Después de una carrera docente como maestro en varias escuelas secundarias, Bergson fue designado para la École Normale Supérieure en 1898 y, desde 1900 hasta 1921, ostentó la cátedra de filosofía en el Collège de France. En 1914 fue elegido para la Academia Francesa; de 1921 a 1926 fue presidente de la Comisión de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones. régimen de Vichy El bagaje británico de Bergson explica la profunda influencia que Spencer, Mill y Darwin ejercieron en él durante su juventud, pero su propia filosofía es en gran medida una reacción en contra de sus sistemas racionalistas.1 También recibió una notable influencia de Ralph Waldo Emerson.

LA LIBERTAD, SEGÚN HEIDEGGER


 

“La Verdad se conquista a partir de la no-verdad” M.H.

Para Heidegger la libertad sólo es la antesala para llegar a la Verdad.

Exteriormente  se me puede ver libre, pero esclavo en lo interno de la no-verdad.

Sabemos por la historia  que la libertad se tiene como lo más valioso, más aun que la vida misma. Esto porque para ser libre los pueblos han comprometido todo,  hasta la existencia propia:

“La libertad es el fundamento de todo fundamento, la razón de toda razón.”

La filosofía de Heidegger, de M.Corvez

A la larga, o a la corta, casi siempre ha sido una lucha por el poder, no por la libertad. Pueblos que escribieron gestas heroicas para derribar al antidemocrático (el antidemocrático tiene cien nombres) pero estos pueblos , después, ya tampoco dejan el poder, hasta que llegan otros “libertadores” y también los echan del poder…

Por eso se pone ahora la mira en una meta de valores trascendentes, que se van a identificar en el Ser, que a la vez va a llevar a la Verdad. No a mi verdad personal, o de secta, sino a la Verdad.

Esto no es tan extraño como parece. Cuando la gente ve que las fuerzas del Estado ya no les brindan la seguridad necesaria para su diario vivir, se encomiendan al cielo.

Libertad, Ser y Verdad, tiene mucha correlación en Heidegger  con el tema de la libertad.

En rasgos generales pues con Heidegger no hay que darse prisa en las definiciones. Se puede defender una tesis citándolo, sacándolo de contexto, pero al parecer, sólo al parecer, también la contra tesis, de lo mismo.
Dibujo tomado de
El País
28/04/18

En su definición del Ser podemos recordar al Tloque Nahuaque Iplanemoani de la filosofía náhuatl: “Por quien todo existe”.

El Ser heideggeriano dice: “Es el Ser por el que todo existe”.

Pero también dice Heidegger: “El Ser es necesariamente finito”. Como decir, no va más allá de lo material.

Los “ónticos” pueden estar tranquilos porque toda alusión al Ser, a su trascendencia en el tiempo, en su dualidad de no-Ser relacionado con la libertad para poder acceder por fin a la Verdad, Heidegger anota:

“Todo eso, en efecto, tan  amplio como pueda ser, o tan profundo, no rebasa la esfera del existente.”

No se trata del Ser  infinito de la teología sino de un Ser inventado por Heidegger. Es su Ser finito:   "Este Ser que se nos presenta como la realidad suprema para nuestro conocimiento filosófico no es, en verdad, sino una abstracción", dice Corvez.

Hay frecuentes anotaciones que parecen referirse al noúmeno, a la "cosa en sí", al "más allá" del fenómeno de los filosofos. No obstante, en alguna parte de su obra dice:  "de esta existencia infinita, no sé absolutamente nada".

Dibujo tomado de
El País
23/12/2017
En Otras palabras, a Quetzalcóatl no le han salido las alas.

Empero, como el  mundo de las ideas se compone de tesis y contra tesis, el Ser óntico, el Ser-cosa de Heidegger, existe en relación al sí-Ser que no es cosa:

“La luz se funde en las tinieblas”, dice.

En seguida nos dice algo que nos recuerda a  los tezcatlipocas teotihuacanos:

“El Ser y el Existente no cesan  de enfrentarse en el misterio de su combate en el que cada uno llega, gracias al otro, a ser eso que es, a llegar a ser su “ser”.

Schopenhauer declara conocer mucho de la filosofía budista, de la que está impregnada su obra. Tenemos la impresión que Heidegger conoció mucho de la Leyenda de los Soles Teotihuacanos.

Como sea, Heidegger en su filosofía de la finitud da la impresión que en su afán de pisar siempre el terreno fenomenológico, con frecuencia debe llegar, no obstante, a la “frontera” y de ahí apresurar el regreso a la finitud. Pero a llegar vuelve la vista y dice:

“Sin la negatividad de esta finitud, el Ser no podría comunicarse a la libertad del hombre.”

 “Martin Heidegger (Messkirch, Baden-Wurtemberg, Alemania; 26 de septiembre de 1889 – Friburgo de Brisgovia, Baden-Wurtemberg, Alemania; 26 de mayo de 1976) fue uno de los más importantes filósofos alemanes del siglo XX, generalmente considerado pensador seminal en la tradición continental, aunque fue muy criticado por su asociación con el régimen nazi. Tras sus inicios en la teología católica, desarrolló una filosofía innovadora que influyó en campos tan diversos como la teoría literaria, social y política, el arte y la estética, la arquitectura, la antropología cultural, el diseño, el ecologismo, el psicoanálisis y la psicoterapia.” wikipedia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA LIBERTAD, SEGÚN HEGEL-NOHL


 

“La libertad presupone siempre una ley.” H.N.

Difícil pensar en la libertad siendo parte de la regularidad natural de un mundo exterior en el que, escribe Nohl,”somos empujados por impulsos y representaciones como las bolas de billar por el taco y la banda.”

Un mundo mecánico en el que los animales no tienen  culpa moral por carecer de libertad de decisión. Sólo son parte ciega de la causa y el efecto.

La ciencia, con su fenomenología, no deja nada al hombre para dónde hacerse. El cielo tampoco con su determinismo del legislador divino.

Hay leyes por todos lados, aun para las criaturas nouménicas. Los dioses no pueden hacer el mal porque dejarían de ser dioses. El diablo no puede hacer el bien porque ya no sería diablo.

Vamos como el tren sobre los rieles, con un punto de partida y otro de llegada pero, sin apartarse de la ruta trazada.

Como Huck Finn los días que vivió en la protección de la viuda de Douglas, todo lujo,  criados con guantes blancos y modo propio de hablar, acostumbrado a dormir en la calle y léxico  adornado con las palabrotas del barrio, ahora " hacia cualquier lado que mirara, las rejas y grilletes de la civilización le cerraban el paso y lo ataban de pies y manos." 

Es aquí donde hace su aparición “algo” que es capaz de ignorar  todos los determinismos nouménicos  y a toda ética atomística.

A través del tiempo ha recibido varios nombres. Lo griegos le llamaron Prometeo, los teotihuacanos, Quetzalcóatl, la ciencia, Célula Primordial y los filósofos, Voluntad.

¿De dónde salió esa Voluntad? Se siguen dando palos de ciego para despejar esa pregunta.

Para unos no es otra cosa que combinaciones, de sustancias químicas, que bullen en el cerebro. Para otros es una cosa en sí, algo que existe con independencia del espacio y del tiempo.

Como sea, lo cierto es que Hegel dice que cuando una voluntad no acepta las circunstancias como motivos, “la relación causal no se verifica. Las circunstancias no se comportan como causas ni mi voluntad como efecto de aquellas.”

Nohl coincide y agrega: “las circunstancias o motivos sólo tiene dominio sobre el hombre hasta donde él mismo se lo concede.”

Herman Nohl, Introducción a la ética.

Es cuando la voluntad tiene relación con la libertad y demás cuestiones de ética, moral, culpa, castigo, expiación y reconciliación.
 

La libertad nos parece una entelequia a los hombres del común. Como un tema que sirve de juego mental para entretenerse  los intelectuales. Parecido al llenar el crucigrama. O como nosotros matamos el tedio jugando en la mesa de billar o en la cancha del futbol.


Un amigo mío lleva varias sesiones de quimioterapia por cáncer en  el paladar, pero no puede dejar de fumar. Otro tiene cáncer en el páncreas y le es imposible abstenerse de beber alcohol. El diabético no puede imaginar su vida sin bebidas dulces, incluidos jugos, café (con azúcar) y “refrescos”. A mí me es imposible ingerir alimentos sin sal. El  de sobrepeso considera una tragedia  dejar de comer pan...Además otras cuarenta y cinco imperativos categóricos que Jesús dijo en el Sermón de la Montaña, que corresponden  a otras tantas patologías.
 
Algunos somos como el prisionero que, desde su celda en la cárcel, exige libertad para el mundo de allá afuera...Queremos reformar al mundo  pero somos impotentes ante el tabaco, el alcohol, el azúcar, el pan...
Y, con todo, nos creemos hombres libres por más que  estamos conscientes que “somos empujados por impulsos y representaciones como las bolas de billar por el taco y la banda.”
Es cuando nos detenemos y preguntamos “de qué se trata eso de la libertad?
 
En tiempos de Heidegger todavía se pensaba que "yo mismo decido mi manera de ser y el carácter del hombre es la libertad, según mis estructuras naturales. "En la actualidad se le impone desde los medios, cómo vestir, cómo hablar, qué comer, cómo bailar...
 
Hegel: "el hombre no puede existir sino en referencia  esencial con una exterioridad que es el mundo."
Lo que Nohl dice (las circunstancias o motivos sólo tiene dominio sobre el hombre hasta donde él mismo se lo concede) se refiere a los humanos, pero los demasiado humanos estamos indefensos ante nuestros propios hábitos patógenos: para empezar:  fumar, alcohol, azúcar, sal, pan.

Y todavía faltan los imperativos categóricos, que Jesús dijo , y que, de no hacerle caso, cortan el camino hacia nuestra libertad.
Ser dueño de mi voluntad me hace libre pero ahora  tengo responsabilidad moral ante las leyes de los hombres y  del cielo.


Encantadora   esta libertad, al parecer tan halagüeña para mi yo, pero lo que sucedió fue que ahora me encuentro parado ante una pregunta: ¿qué hago con mi libertad?

Me comporto como la bola de billar “empujado por los instintos y representaciones” en un mundo in moral como las bestias de la selva. O como apunta Nohl, las circunstancias tienen dominio sobre mí  con la exigencia moral saliéndome al encuentro a cada vuelta de la esquina.

Algunos deciden escapar por la trastienda. Nohl la llama cinismo: “En todos los casos en que el cuerpo absorbe demasiado interés y se hace roma la conciencia de la elevación espiritual, el hombre se vuelve cínico.”

Dibujo tomado de
El País Dic. 2017 
Interesante las consideraciones que Nohl hace del hombre que, delinquiendo, pierde su libertad. Y con ello su lugar en la sociedad.

Es mediante el aislamiento y el castigo como puede recuperar todo. El aislamiento lo hará reflexionar  respecto del lugar que ha perdido en la sociedad. El castigo (no la venganza) es saldar la cuenta con la sociedad a la que hirió.

Nadie es feliz castigando, lo saben bien los padres conscientes de la educación de sus hijos. Porque entienden que dejarlos a la libre, por un mal entendido de protección, la sociedad tiene  sus recursos, en derecho, para corregirlos. Esto lo dice bien Mark Twain, por boca de la tía Polly,cuando su sobrino Tom Sawyer no quiere colaborar con las cosas de la casa:

 "La verdad es que no cumplo con mi deber con este chico...Cada vez que lo dejo sin castigo me remuerde la conciencia y cada vez que le pego se me parte el corazón." 

Schopenhauer dice que el peor castigo para el que ha cometido una falta, y nunca es castigado por ello, por ser muy listo y se evada, o porque lo protegen, cargará por siempre con el peso de la culpa.

El confesionario del sacerdote, para la reconciliación con su conciencia, así como  el castigo mencionado por las leyes civiles, para la reintegración del individuo a la sociedad, son prácticas que tiene miles de años. Y más acá, el psicoanálisis, Por algo será que no pierden validez.

Religión, “castigo” de las leyes civiles, como se ha mencionado, y el recurso de la ciencia psiquiátrica, son, recursos,  salvavidas, con las que contamos, al presente, para volver a recuperar la libertad, física y de conciencia. Y volver a ocupar un lugar en la sociedad.

Recurriremos a cualquiera de estos recursos si somos amantes de la libertad, salvo que, como dice Nohl, nuestra conciencia se haya vuelto roma…

Nohl: “reconducir  al delincuente a la reflexión sobre sí mismo y al justo empleo de su libertad, para que pueda volver  a estimarse  y a sentirse responsable, este es el carácter de expiación de castigo; y reconducirlo a la comunidad, de la que sentirá nostalgia al estar separado de ella.”

 
                                              Nohl

Hermann Nohl. “(Berlín, 1879-Gotinga, 1960) Pedagogo y filósofo alemán. Fue discípulo de Dilthey y profesor en Gotinga. Editó los Escritos teológicos de juventud, de Hegel (1907), y es autor, entre otras obras, de Sócrates y la ética (1904), Introducción a la filosofía (1934), Antropología pedagógica (1938) e Introducción a la ética (1939)”.WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

MONTAIGNE, DOS REALIDADES EN LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS


 

“Vemos las cosas porque suceden, no suceden a causa de que nosotros las vemos.”

 Escribió Montaigne en su obra Ensayos, en el siglo dieciséis. No se imaginó que acertaba en las dos maneras.

Exacto  en la observación de la “realidad verdadera”, realidad empírica, pero también acertó en lo que en su tiempo no pudo imaginar, y es en la “realidad virtual”, esa en la que vivimos todos, sobre todo los niños.

Donde suceden las cosas a causa de que nosotros las vemos. Lo virtual que forma y deforma, según el uso que se le quiera dar. Y el uso que se le va a dar es en relación a la reserva de vitaminas culturales de que disponga la comunidad.

Por eso la gente de Coal Valley se apresuraba para que sus niños estudiaran.

En el mundo no hay muchos Coal Valley.

La realidad virtual está en  todas las pantallas chicas y grandes en el siglo veintiuno, llámese cine, televisión o celular, para bien y para mal, según el uso que se les.

Porque  el uso que se le dé a esas dos realidades no está enteramente en nuestras manos,  sino en las influencias de fuera que llegan a  casa.

Mezcladas a tal punto  que aun a los adultos nos cuesta separar una de otra. Se dan casos (ha sucedido en México), aunque usted no lo crea, en que alguna actriz ha sido agredida en la calle porque en la telenovela es la que actuaba de “mala”. Lo virtual se creyó como una realidad.

Ahora imaginemos lo que todo este revoltijo, de realidad y virtualidad, tiene lugar en la mente de un niño de cinco años.

 En pedagogía  se da por hecho que lo que se vive a esta edad va a marcar al individuo a lo largo de toda su vida. Y lo confirman las excepciones. 

Y está investigado que los niños pasan cientos de horas al año frente a las pantallas de todos tamaños, con su gran dosis de realidad virtual, empezando por las caricaturas.

La formación de los niños es prioritario en los programas de educación de  los países, aunque en la realidad en no pocos casos es para llenar el expediente de nación civilizada, al mostrarse deficiente  con el presupuesto para educación.

O programas oficiales  de educación nacional que se inclinan por una abstracción ideológica y se desatiende  de la media nacional.

En el pueblo de Coal Valley (When calls the Heart, serie cinematográfica basada en la novela  de Janette Oke ) acaba de hacer explosión una mina que dejó a 57 mineros muertos. Muchos niños han quedado huérfanos.

Las madres del lugar se organizan y, aunque ya sin el sustento económico que significaba el salario del marido, pagan el sueldo de una maestra. Le dicen el primer día de clases: “Ahora la educación  de nuestros niños es la única esperanza de poder salir adelante”.

Sólo que se trata de una educación integral. La maestra les enseña idioma y ciencia y la comunidad paga también  al pastor que se encarga de lo  religioso.

La noticia  es que esto de lo real y lo virtual, y su impacto en la vida de la sociedad, viene de muy lejos. Desde Homero y los poetas de su época en la Helade.

Nos llega porque lo que llamamos “cultura occidental”, muy valiosa en su conjunto, tiene un alto porcentaje de cultura griega, digamos, así, a bote pronto, el noventa por ciento de griego y el resto por las vía del cristianismo.

Por lo mismo hay  que recordar que Sócrates, Adimato y otros filosofos, están discurriendo qué circunstancias deberían tomarse en cuenta para la formación del corpus  de una constitución política que rija la vida de los habitantes de una República que apenas se piensa fundar.

El punto es que Platón en su tiempo (hace veinticinco siglos) ya daba la voz de alerta contra este modo, virtual, de enseñar  a los niños. Encontraba pernicioso que poetas y dramaturgos escribieran tantas fabulas de diosas y dioses. Defectos  de los humanos achacados a los dioses. 

San Agustín, siguiendo a Platón, dice que detestaba la literatura griega por las fábulas que en ella encontraba: “Supongo que también a los niños griegos les pasará lo mismo con Virgilio, cuando lo tienen que aprender a la fuerza, como yo a Homero…

 Lo niños oían eso y su formación acusaba una deformación o, mala formación.

 Los dioses no pueden ser malos, como escriben los poetas, dice Sócrates.

“Porque en mi opinión, diríamos que los poetas y los escritores de fabulas dan una idea errónea de los hombres cuando  dicen que los malos son felices y los de bien son desgraciados; que la injusticia es benéfica mientras se lleva acabo de manera oculta, y que la justicia daña a quien  la práctica y favorece a los demás. Tales discursos serían prohibidos y ordenaríamos a los escritores que en lo sucesivo dijeran lo contrario, lo mismo en verso que en prosa"
 
                                                               Montaigne
“Michel Eyquem de Montaigne (Castillo de Montaigne, Saint-Michel-de-Montaigne, cerca de Burdeos, 28 de febrero de 1533 - ibíd., 13 de septiembre de 1592) fue un filósofo, escritor, humanista, moralista y políticofrancés del Renacimiento, autor de los Ensayos, y creador del género literario conocido en la Edad Moderna como ensayo.”Wikipedia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

H.NOHL, PARA ESCRIBIR NOVELAS


 

Hedonismo de barriada llenan las cuartillas para que, por ahí, en unos renglones, resalten los valores esenciales. Así se escribía antes.

Es una  técnica literaria que se utilizó mucho en la novela. El idiota, de Dostoievski, Un  tranvía llamado deseo, de Tennessee William.

 Conductas vulgares y groseras que envían al manicomio al que se atreve hablar diferente a ellos.

"No todos encajamos en este mundo-le dijo el detective River, de la serie policiaca, a su psiquiatra-En este mundo nadie puede ser diferente o extraño o problemático. O te encierran".

Blance DuBois, de Un tranvía,  quería que la gente leyera de los clásicos y, los del barrio, acabaron llamando para que le pusieran la camisa de fuerza y la llevaran al manicomio.

 “Podríamos creer que se trata del contraste   entre optimismo y pesimismo, tal como se discute en la mayoría  de los libros de ética, es decir, de la teoría según la cual  predominan en el mundo las alegrías, o las penas.” 

Herman Nohl, Introducción a la ética.

No sabemos si se puede decir que esa reacción es  connatural al hombre. Claudio( escribió numerosos libros sobre la vida de los etruscos) sabía que la única manera de que no lo mataran, porque lo consideraban el sucesor de Calígula, para el trono de Roma, era hacerse pasar por tonto. ¡Y lo logró! En cambio a Germánico, el gran guerrero y merecedor con méritos sobrados para ser nombrado emperador, nunca llegó a tal, lo fueron envenenando lentamente en los alimentos.

Apartarse de la “técnica bipolar” y llevar los personajes felices, en un ambiente normal (la media social) y lleno de sol, es condenar la nota periodística, o la novela, a no ser publicada.
 Bukowski

“Mejor escriba qué tipo de zapatos usa Melania Trump” eso es lo que venden los escaparates de las librerías. O los libros del sexenio que sacan los trapitos al sol de los posibles presidenciables. ¡Esa es literatura caliente!

Está muy arraigada la vieja técnica de los personajes bipolares. En un  párrafo felices y en el siguiente desgraciados. Canguro, de D.H.Lawrence, Hambre, de Hamsun Kunt…

Enrique Jardiel Poncela  dosifica el pesimismo con el utilitarismo y el humorismo. El secreto de Bowkouski es que  alterna lo vulgar con lo poético y lo filosófico.

El suspenso de la  técnica de la novela policiaca es a base de dar al lector una serie de pistas falsas y al final resolver felizmente el embrollo.

Seguramente estos novelistas aprendieron la técnica de Dios. Llegaremos al final feliz pero antes vamos para acá y para allá entre el laberinto de pistas    que en su momento nos parecen definitorias.

Es una propedéutica inhumana para llegar a ser humanos. De manera  despiadada Jesús llega a decirle “Satanás” al  discípulo que él ha escogido como primer vicario de su Iglesia.

Así como el espíritu de la calle tiene sus altas y sus bajas, más bajas que  altas, a la intelectualidad no le va de distinta manera.

Se habla y se escribe como se es. No de otra manera. Ni siquiera Dios puede ser distinto de como es, dejaría de ser Dios. Con mayor razón los primates que aspiramos a ser  humanos. 

Nohl: “El contenido no puede estar sin la forma. Un algo interior que se exterioriza: he aquí nuestra vida,”

Mucho de lo que se escribe en las novelas es tratar, en nombre de la libertad personal, de eludir este determinismo de la ciencia, que en nada se diferencia del determinismo teológico.

Las novelas que gustan a los trabajadores (las que más venden las librerías no son sólo calientes sino incendiarias) son las que contrastan, fuertemente, la miseria del proletariado con la opulencia de la burguesía. La madre, de Gorki. O el referente moderno, en la literatura de este género, La noche quedó atrás  (Fuera de la noche), de Jean Valtin.

Los filósofos también tienen lo suyo, si bien con una técnica, o modo de decir, muy especializado. Nietzsche se sirve de los imperativos categóricos para sacudir la inercia de la sociedad.

"Un papel que hay que estar descifrando casi una semana, porque casi todo son signos y jeroglíficos", le dijo Tom Sawyer a Huck Finn. 

Las abstracciones en filosofía (el equivalente a las  sectas religiosas o a las sectas literarias), son festejadas por sus seguidores pero, aunque consideradas clásicas, no alcanzan al público de cultura universal.

Todos, sea la nota periodística, la novela o la obra de filosofía, van diciendo su verdad, publicando  que es la verdad.

Alguno, como Faulkner, se desatiende de esos altibajos. Sus personajes  neuróticos son neuróticos, por sí, pero no llevados a ese estado por técnica literaria.

Nohl nos recuerda a  Epicteto, a Séneca, a Marco Aurelio y a  tantos otros que nos dicen que no hay por qué dar tantos brincos estando el suelo tan parejo. Una manera antigua  de decir lo que ahora se conoce como estrés, ansiedad y demás fantasmas que inventamos (sobre todo en las noches de insomnio) con tintes de absoluta realidad.

Tenemos un poco de todo y, de ese poco del  todo,  los novelistas hacen una abstracción y lo ponen como un todo.
 

“Todas esas cosas que nos alegran  o atormentan no son lo último, sino solo momentos pasajeros; de que el instante al que atribuimos tanto valor, no pasa de ser una nada frente al infinito de donde llega y a donde va.
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Consideraciones más pragmáticas para escribir novelas pueden leerse en un artículo publicado en El País, del 30 de marzo del 2018,pagina 8 de su suplemento cultural Babelia. El autor es James Salter. De él hacemos  sólo tres citas:

" El primer párrafo  da la pauta de lo que será el resto del libro."

Al novelista le dice: "Eres el héroe de tu propia vida: te pareces sólo a ti, y a menudo es la base de una primera novela."

" La mayoría de las novelas son narrativas, o sea, lineales en la forma y fieles  a la cronología."
 

 
H.Nohl


“Hermann Nohl. (Berlín, 1879-Gotinga, 1960) Pedagogo y filósofo alemán. Fue discípulo de Dilthey y profesor en Gotinga. Editó los Escritos teológicos de juventud, de Hegel (1907), y es autor, entre otras obras, de Sócrates y la ética (1904), Introducción a la filosofía (1934), Antropología pedagógica (1938) e Introducción a la ética (1939).” WIKIPEDIA

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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