UNA FILOSOFÍA PARA NUESTRO TIEMPO DE PARANOIA

“Vive tranquilo y sosegado en la calentura que disfrutando de cabal salud.”

 Eso escribió  Epicteto en sus Máximas. Epicteto fue un esclavo en el impero romano que vivió del año 50 de nuestra era al 130, que más tarde se liberó y dio lecciones  de filosofía en diferentes foros, de manera que sabía de qué estaba hablando. Hablaba filosofía desde la vida (valga  la tautología), no hablaba filosofía desde los libros.

Epicteto, Séneca, Marco Aurelio, Cicerón, todos ellos más o menos contemporáneos, estaban viviendo, diciendo y escribiendo,  desde la filosofía y de la cima del poder del paganismo, lo que diría el cristianismo, en lo religioso, desde el sótano, que a la sazón andaba todavía ocultándose  en las catacumbas y madurando, o poniéndose de acuerdo, respecto de los preceptos bíblicos: sábado, circuncisión ir hacia los paganos o no…

Unos tenían como modelo, cinco siglos antes, a Platón y otros a Jesús. Pero como a la gente le acomoda más la religión que la filosofía, es por lo que Jesús sería abrumadoramente  más conocido, aunque poco seguido.

De eso hace ya veinte siglos, en lo romano, o veinticinco, en lo griego. Pero lo que dicen aquellos filósofos nos parece tan  cercano a nosotros, tan reciente, tan fresco, porque tratándose del ejercicio del poder, ya democracia, oligarquía o dictadura, sus preceptos, semejantes a imperativos categóricos, arrojan en la conducta de  sus habitantes, o gobernados, la misma carga de tensión.

Dibujo tomado de El País
24 de marzo 2018
La filosofía de Epicteto es que a las cosas, y a las situaciones, hay que nombrarlas por lo que son, así de sencillo.

Un hule que se llamara madera o una roca que se llamara papel, sería una loquera, por desacertado.

El nombre que le corresponde a cada cosa, situación o persona, según lo que hace o lo que es. Parece una perogrullada pero está lejos de serlo.

¿Por qué la gente se dice cristiano y no lo es, ni ha leído la Biblia ni actúa como cristiano, sino todo lo contrario? Sabemos que es injusto generalizar pero eso es lo que, al menos,  predomina, a juzgar por el mundo torcido en el que vivimos. No hagas filosofía, dice Epicteto, sólo asómate por la ventana.

 ¿O por qué se dice ateo sino es la ética la que rige sus acciones del día?

 La sociedad funciona porque estamos en la actitud de que la verdad existe. La verdad no es una entelequia que solo existe en las nubes o en los libros. O que ya no existe y ahora está la posverdad y cosas así.

Creemos que un encuentro de box va ser limpio, sino nadie iría a ver el encuentro, o no  apostaría por su gallo. Creemos  que las elecciones para diputados son limpias sino nadie acudirá a las urnas a votar.

dibujo tomado de El País
11 de octubre 2014
Es decir que la sociedad  funciona (aunque haciendo aguas por todos lados) porque todavía creemos en que la verdad existe. En que nos están hablando con la verdad. Y para que no haya chapuzas, la nación más fuerte en la actualidad todavía jura sobre la Biblia. Un hábil mentiroso puede engañar a los hombres, pero no a la divinidad.

Este afán de Epicteto por definir la personalidad según los hechos, es porque ya en su tiempo era fuerte el relativismo cultural, ya por ignorancia o por conveniencia.

La vaguedad cultural  no necesita de periódicos ni de redes sociales, las opiniones deformadoras existen desde el tiempo de las pinturas en las cuevas.

 Las mismas corrientes políticas eran un ejemplo de ese eclecticismo disolvente porque en un tiempo algunos militaban en el partido republicano y, el mismo individuo, tiempo después en el partido al que tanto había combatido. Pocos, como Cicerón, que fueron fieles a su partido hasta el sacrificio, cuando lo del asesinato de Julio Cesar se les revirtió a los del partido republicano.

Esta trashumancia política, de los de arriba, era el modelo de referencia para el pueblo (para la plebe, como le llaman algunos historiadores) y la creencia   en la verdad fue siendo cada vez más laxa.

Entonces los oráculos, los augures, que todavía inspiraban confianza, vieron aparecer una multitud tocando a sus puertas  buscando el elixir para  sus ya muy desquiciados “nervios”. Ya se sentían muy nerviosos por la inseguridad social.

Es cuando Epicteto dice que el remedio para esa inseguridad es hacer de tal manera de no tener que arrepentirse de lo que se hizo (apoyándose en esto de Epicteto,  Nietzsche escribiría muchas páginas respecto del arrepentimiento).

El mentiroso puede engañar a todos pero a él mismo no es posible. Por más anfetaminas que ingiera, un gusanillo lo estará carcomiendo.

 Pasteur  inyectaba virus al cuerpo humano. Para cuando llegaran esos mismos virus del exterior, los del interior los neutralizaran.

Esto, que parece estrambótico, es lo que ahora se llama “vacuna” o parte de la medicina preventiva. Lo contrario de la preventiva, sabemos todos,  es la medicina correctiva. Y es la más practicada. Hasta que enfermamos buscamos al médico y a su antídoto para nuestro mal.

Pero tratándose de deseos, estos  son más fuerte que los  virus( aunque a la postre ambos nos matarán). Es el terreno de lo subjetivo donde nos saltamos las barreras con ligereza. Es lo que está más allá de la necesidad señalada por el instinto. El instinto es de sobrevivencia y el deseo de apetencia.

Es lo que  Epicteto anota en una de sus Máximas, a manera de filosofía preventiva:

 “En no tener jamás deseos frustrados ni temores mal dirigidos, en prevenir todos los males; en arreglar convenientemente todos los movimientos del alma; en que todos los designios sean hijos de prudente y madura reflexión y en que las afirmaciones sean tan sólidas y certeras que jamás vayan  seguidas del arrepentimiento.”






 [U1]


MAÑANA CAMINARÉ


 

Mañana caminaré quiere decir que hoy seré sedentario.

Me propongo llevar cierta disciplina, o dieta, en la manera de comer, ya para corregir mí peso corporal, o ya para conservarlo en buenos términos, digo: mañana empezaré con la dieta.

Me estoy poniendo luz verde para darme un atracón este día. Pastelillos, tacos, burritos,  un pozolazo, medio litro de “refresco”…

Del libro
 
Técnica alpina
 
De Manuel Sánchez y Armando Altamira G.
Editado por la UNAM, 1978
 
El mes que viene iré a la montaña. ¿Entretanto? ¡La pura dulce vida! Llegado el “mes que viene” estaré en condiciones deplorables tanto anímicas como físicas.

Caminar, trotar o correr, en tanto llega “el mes que viene”.

Un griego, Epicteto, se me adelantó más de dos mil años y dijo algo parecido:

Desierto de Samalayuca
 
51 grados C.
 
En la foto Luis Burgos Peraita y
Armando Altamira Areyán
Foto de Armando Altamira G.
“Cuando dices que te corregirás mañana es como si dijeras que quieres hoy ser deshonesto, libertino, cobarde, colérico, envidioso, injusto interesado, etc. etc. ¡Oh, cuántos males te permites! ¿Por qué no corregirte hoy mismo? Ánimo y empieza a corregirte en este mismo instante. No lo dejes para mañana, que, si lo dejas, mañana volverás a aplazarlo”.

La idea es que ninguna intención cuenta en tanto permanezca latente: “En lo que hacemos es donde vemos si progresamos.”

Epicteto, Máximas

DOS ALPINISTAS EN EL METRO


 

Viajan con sendas mochilas, entre el apretado convoy de la línea 1 Pantitlán-Observatorio, obreros, oficinistas, carteristas, vendedores ambulantes, salidos  del closet y conservadores. Van camino a dar la vuelta al Pico de Orizaba en la cota 4,200.

 -Epicteto asegura que el humano es alguien que no puede vivir como perro, no puede volar por sí, ni despedazar animales como un león, no puede correr (sin doping) como caballo, no va sin oxígeno y submarino en las profundidades del mar.

-¿Eso dice?, ¡tiene razón!

-Lo que sí puede hacer es, y para eso lo equiparon bien los dioses,  sentir pudor, bondad, felicidad, ser justo y demás cosas en esa dirección.

-Pocos lo hacen.

-La gente vive con el temor de la muerte, las enfermedades y la pobreza, con tal intensidad que se muere veinte o cincuenta años con anticipación.

-¿No es así?

-De una u otra manera esas cosas no dependen de mí. Una bala pérdida, un virus estacional o la Bolsa de Nueva York…

Pared  sur de Los Panales, Sierra de Pachuca, Hgo. México.
 
-¿Qué sería lo que depende de ti?

-Bajar mis exigencias al punto de querer lo que está en mis posibilidades obtener. Vivir con tiento y serenidad.

-Que no te oigan los del liberalismo moderno. Consumir y acumular chácharas en el desván, es la bandera de la modernidad.

-¿Cómo se logra eso de bajar las exigencias…

-Cada quien buscará la medida de su zapato. En mi caso le dedico tiempo al ejercicio físico moderado y leer (por no parecer pedante y decir intelectual).Cinco días a la semana. Comer con palillos chinos el azúcar y la sal. Y todo eso cabe en mi mochila. La mochila es lo único que me pertenece. Y aun así algún día cambiará de mano.

- Tu vida te pertenece.

-Si me perteneciera no moriría nunca.

-¿Te parece que escalar montañas es un ejercicio moderado?

-Sí, si lo haces conforme a la edad. Hay tiempo de subir corriendo a la cumbre. Y de pitorrearse de la gravedad atmosférica. Siguen los años de la moderación. En los que un simple reborde parece un  noveno grado lo que  antes un grado noveno parecía un simple reborde…

 
Pared sur del monte Ameghino, Rep.Argentina
 
(foto de AAG)
Como  nuestro  cerro el Chiquihuite, norte de la Ciudad de México, pero con nieve y hielo y 3 mil metros más arriba.
Llegará una generación de escaladores mexicanos que sienten plaza  en el monte Ameghino y lo conviertan en su Chiquihuite argentino. ¡Llegará!
 
-¿Si no podemos hacer lo que los animales, ni para lo que fuimos dotados y ser humanos, qué hacemos en este planeta?

-¡Ve tú a saber! ¡Quizá puro cotorreo¡ 

-Según tu filosofía de hoja de almanaque, los humanos tampoco fuimos programados para escalar montañas.

-Tampoco, eso se los dejó el cielo a las lagartijas.

 

 

CUMPLIRÁ 200 AÑOS EL MUNDO, EN NOVIEMBRE DEL 2018


 

Algunas ediciones  dicen que en 2019.

Como sea, no hay prisa. Schopenhauer, autor de El mundo como voluntad y representación dice, en diferentes lugares de esta su obra principal, que no abrigaba esperanzas que la gente en este tiempo entendiera su manera de pensar. “Escribo para sus nietos, no para esta generación”.

Consideraba que, muy entregada en el afán de tener, la gente se olvidaba del ser, de ser. Está muy distraída en los hedónicos bienes de consumo.

¡Ya hasta chocan con el poste de la banqueta al ir caminando y viendo el celular!

                                                          Dibujo tomado de El País,16 Dic. 2017
Entretanto, dijo con toda ironía, no está por
 demás comprar este libro, sirve para ponerlo en el librero, aunque no se lea:

 “…un libro puede ser útil aunque no se lea. Bien encuadernado ocupa un lugar en la biblioteca y en compañía de otros hará buen papel. También puede regalárselo a alguna amiga que lo ponga en su tocador o en su mesa de té”.

Como se tiene, en casa, la Biblia envuelta en plástico, del  estante de la librería, quince años después de haberla comprado, así El mundo.

Ahí dormirá el sueño de las amonitas, pero, “tarde o temprano llegará a manos de aquellos para quienes se ha escrito”.

Schopenhauer escribe esto desde  una sociedad, la alemana, del siglo diecinueve, con estándares culturales y económicos de los mejores en el mundo de entonces. Está en pleno  la revolución cultural de Bismarck.

 
Schopenhauer
“tarde o temprano llegará a manos de aquellos para quienes se ha escrito”.
 
Y, sin embargo, dice, no leen. No leen así como él entendía que  debía leerse. Se pierden en la  cultura del entretenimiento, en el mundo de los sentidos.

Señalaba esta manera de comportarse la sociedad con la observación que el pueblo aprendía a leer y escribir alemán ¡leyendo periódicos! ¡Y acaban en el nomadismo ideológico! Si es que algo había.

Un siglo más y Schopenhauer habría asistido a la época que ya hasta los periódicos, ese modo excelente de empezar a culturizarse el erial, ya iba en vías de extinción.

 El nuevo y “revolucionario” modo era ver, en la pantalla casera. Sólo ver. Ni leer ni opinar ni  escribir. ¡Comer palomitas y ver!

Más lejos todavía los pueblos del planeta, precaristas, en lo económico y en lo cultural, de poder asomarse al Mundo. ¡Están tan preocupados en comer ese día que ni pensar  comprar un libro!

La Voluntad, el personaje central de esta obra, está acotada por los límites del razonar filosóficos, pero golpea las fronteras pugnando asomarse a los mundos ignotos de lo ininteligible.

El razonamiento es lógico porque en alguna parte debe existir lo ilógico.
Dibujo tomado de El País
11 agosto de 2018

Para leer y entender El Mundo, él mismo lo ha advertido, es necesario haber leído tres filosofías como preparación propedéutica. La cuádruple raíz del principio  de razón suficiente, de él mismo, que escribió para sus tesis de doctorado, y  agrega, tanto mejor si se conoce a Kant y, mejor aún, a Platón.

Caso contrario, mejor comprarse una bola de azúcar y pedalear en bicicleta,  en el atardecer, buscando de ese modo la felicidad.

 No tengo prisa, reitera:  “Mi obra se dirige a una minoría; esperaré sin impaciencia a que surja ese pequeño grupo de personas cuya disposición de espíritu, que no es la ordinaria, les capacita para comprenderle.”                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

SEMINARIO: LA METAFISICA EN EL ALPINISMO


 

Empezó la plática, correspondiente al tercer día del “Ciclo de conferencias de escalada 2018”, con el tema: La Metafísica en el alpinismo,  del   Club Red Winbreak, en el sur de la ciudad de México.

Un seminario de escalada no es foro de debate  para considerar otras cuestiones, pero cuando se tiene un pie metido en la eternidad, aunque sea por media hora, se queda situado, así de pronto, en la frontera del posible no retorno al valle.

El hombre, a diferencia de los animales, busca el ser de las cosas. Pero, con mucha frecuencia, se queda con las cosas, y se olvida del ser, se olvida de ser.

El ser para Platón son las Ideas, y las cosas son un ser inauténtico. Para Aristóteles el ser son muchas cosas.

Dibujo tomado de
El País
Dic.2017
Este batallar filosófico lleva siglos tratando de establecer la diferencia entre el mecanicismo de los animales y la libertad de decidir de los humanos: “La obra que viene después de la física”, dicen unos y otros: “Más allá de los dominios de la física”, otros.

Cuando  el saliente de un centímetro, y en ocasiones más chico, es todo lo que me sigue  manteniendo entre los habitantes del valle…No puedo más que pensar en esa diferencia, del sólo tener y del ser, del tema que ha preocupado desde tiempos remotos, desde “el tesoro intelectual de la Antigüedad, de la Edad Media y la pre kantiana”.

Los militares en el frente de guerra (todos los días hay cuarenta guerras en alguna parte del planeta), los toreros en el ruedo, los que viajan en pleno  vuelo del avión, los limpia ventanas en los altos edificios, los bomberos,de alguna manera, aunque se tenga mucha experiencia, es un pensamiento que no se puede, ni se debe, evitar. ¡No se puede bajar la guardia!

En escalada hemos hecho del vivac un fin en sí mismo, a 100 metros, o más, arriban de la base (norte de la pared  Rosendo de la Peña, Las Monjas ,Chico, Hidalgo, la Oeste del Centinela, en la cañada de Milpulco, suroeste de la Iztaccihuatl, norte de Abanico, Popocatépetl, Corredor Superior Oeste de la Iztaccihuatl), ya no tanto por necesidad de seguir avanzando hacia arriba. Le llamamos vivaquismo.

Del libro
Alpinismo Mexicano
de Manuel Sánchez
y Armando Altamira
 Colgados del arnés oscilando sobre el vacío, lo mismo que en una tienda especial para el caso, o sentados sobre la roca, con lo pies colgando sobre el valle, hay tiempo para pensar…El miedo es miedo de algo.

Evolucionando por la montaña es una actitud inhumana irracional, aquella que está fuera de la razón. ¿Qué de razonable tiene esto de introducirse por páramos ignotos de la montaña o subir por las rocas verticales, sin motivo práctico para ello?

Y también, así de pronto, se queda situado frente a la vieja pregunta; ¿hay vida después de la vida? Y la segunda pregunta cae por su peso, ¿hay un legislador divino? (como quieras llamarlo)

Sabemos que hay dos posiciones, también viejas como humanidad, pero siempre presentes).

 A) los que piensan que el alma humana es la unidad sintética de los fenómenos psíquicos, es decir, que hay átomos psíquicos, en otras palabras, física, material, en los que los átomos tienen un carácter intencional de los fenómenos físicos. El amor es una descarga eléctrica psicofísica, etc.

Alpinismo Mexicano
B) Los que creen que el alma humana es un noúmeno, que vive eternamente fuera del espacio y del tiempo, profunda, vital, irreductible: el amor, la belleza…

Aquí también cada quien tienen que rascarse sus pulgas como mejor pueda.

Lo  cierto es que, pensar firmemente en una de estas cuestiones, es como una “herramienta” de escalada, tan útil como una clavija o un mosquetón o un piolet…

De regreso al valle este momento de crisis, este haber estado en la frontera, se desvanecerá gradualmente. Volverá el anhelo del tener y parecerá obsoleto la idea del ser. La montaña, sus vientos, el silencio, la lluvia, el frío o el calor y la soledad del desierto, han quedado atrás.

En el valle impera el automatismo inconsciente, el liberalismo moderno que no admite distracciones.

 

 

SEMINARIO: VALORES DE DIFICULTAD EN LA ESCALADA ALPINA.


 

Hizo la invitación abierta el Club Red Winbreak, con sede en el sur de la ciudad de México, para asistir  a la conferencia  que desarrolló uno de sus afiliados.

La primera media hora hubo (entre tazas de café y más café) proyección de tablas de dificultad de montaña de los diferentes sistemas tanto de Europa como de Estados Unidos.

La conferencia se convirtió en seminario, no planeado como tal, cuando a media platica el ponente pregunto si había alguna duda de lo expuesto hasta ese momento.

 
Foto tomada del libro
 Alpinismo Mexicano
de Armando Altamira G.
 
“¿No sería mejor hacer una tabla de dificultades del miedo del escalador?”, pregunto alguien. Otro dijo:  “¡Noveno grado de miedo tuvo el escalador!”

Otros intervinieron y la conferencia se puso como el mundo al revés. Dos horas más tarde los ánimos se calmaron al irrumpir en la sala los bocadillos y los vinos tintos.  Gradualmente el espíritu de  fraternidad volvió a la “familia alpina”.

Algunas notas del “seminario” tomadas al vuelo:
1
Las escalas de dificultad de la montaña pertenecen a la escuela del romanticismo. Es la corriente de pensamiento que considera que todos los  hombres tenemos el mismo valor y por lo tanto todos pensamos igual.
2
Por lo mismo, el sexto grado, por ejemplo, va ser un sexto grado igual para todos.
3
El subjetivismo nos dice otra cosa, muy distinta.
4
Las montañas son de átomos y es un mundo que está fuera de mí. El subjetivismo es mi mundo interior con el que tengo que lidiar al emprender una escalada.

Foto tomada del libro
Los Pirineos
de Patrice de Bellefon
5
La montaña nada tiene que ver con lo que yo pienso.
6
El subjetivismo hizo creer a algunos en el valle que equis montaña no se podía subir. ¡Y no la subieron! Otros creyeron que si se podía, ¡y la subieron!
7
Y la montaña siguió con sus átomos igual antes que después.
8
Un subjetivismo (así sea  del mismo individuo) tampoco va a ser el mismo en los tres mil, donde las losas son firmes y tibias, que en los cinco mil, con las rocas erosionadas por la denudación, causada por el agua que se mete en las fisuras y al anochecer se congela, se expande y hace estallar a los bloques de piedra.
9
El cuerpo humano, y su mente, responde diferente a las diversas altitudes, menos oxigeno…
10
Un sexto grado, entonces, requiere que todos seamos iguales y que la escalada esté en un mismo nivel y con las condiciones de roca iguales.
11
 Esto no es posible ni en las novelas, donde el lirismo se permite cualquier fantasía.

La norte del
Abanico
México
 
Foto de A.A.G.
12
La cuestión entonces, dijo otro de los invitados, se reduce a dos escuelas: A) que todos somos iguales o, B) que todos somos diferentes, moviéndonos en derredor de cosas comunes, en este caso, la montaña,

13
El noveno grado sería real si el mundo fuera pura geología, pura roca. Pero el mundo alpino es más que pura materia, es subjetivismo, es dinamismo. En el escalador hay algo más, mucho más, que puros atomismo, hay emociones. Hay miedo positivo, hay determinación , hay alegría. Felizmente siente miedo, pues el miedo es una gran herramienta en la evolución de una escalada. Pero también tiene la capacidad de sobreponerse a ese miedo positivo, cuando aun no se llega al pánico.

14
El valor intrínseco de una escalada no debe verse como una rivalidad con la montaña, sino como un diálogo con la naturaleza.

15
En alpinismo, entonces, está la cosa(la roca) y la idea que tenemos de la roca(difícil, fácil).Así mi subjetivismo puede agregarle un número de dificultad a un tramo de la montaña. Pero es mi subjetivismo. De esta manera estoy estableciendo un imperativo categórico psicofísico hacia los otros que vendrán después de mí: "¡Este es un noveno grado y deberán aceptarlo tal como yo lo digo!"

16
El modo de ver analógico es más aceptable porque acepta las diferencias esenciales de un escalador a otro escalador. Dicho de otra manera: que cada quien se rasque las pulgas como quiera, o pueda, cuando esté frente a la "llave" de su escalada.
Nota:
Estos apuntes se perdieron a la salida del Red Windbreak. Lo que queda señalado arriba es lo que recuerdo de las notas. Mejor dicho, lo que  me dijo  el que tomó las notas…
P.D.
Las dificultades alpinas, ya de la montaña o ya del individuo, habían quedado en segundo plano. Lo que ahora interesaba a la “familia montañista” era si los vinos tintos chilenos eran mejores que los  argentinos o los alemanes o los franceses o los mexicanos…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TOMAS DE AQUINO, VISTO POR MORENTE


 

Razón y fe son las dos palabras con las que se puede definir el pensamiento de Santo Tomás de Aquino.

Es lo que se llama el realismo, la realidad integral. Quitar una es  mejor empezar a sospechar.

Estudiando la realidad de las cosas, el mundo de la fenomenología, se llega a las puertas de la fe.

Lo que caracteriza a las filosofías abiertas, como las llama Morente, son los valores absolutos, para todos.

Cerrarse a sólo la fe o sólo la cosa material, es lo que define a las filosofías cerradas, los valores relativos, para unos  individuos y para otros no.

En el ejercicio de mi voluntad, de mi libertad, puedo decidir quedar en sólo una de las dos, material o fe. Vivir en la abstracción. Pero siempre amenazará la distorsión.

La historia del pensamiento, tanto laico como religioso, el político y el  sindical, enseña que de una abstracción se despende otra abstracción y de esta otra. Es como, en nombre de la diversidad, se aterriza en   el eclecticismo disolvente. Así hasta llegar al liberalismo moderno, a la individualidad indiferente, o enemiga, de la solidaridad.

Que se necesiten quinientos, o más policías granaderos, para que a la salida del partido de futbol no se agarren a golpes los de un equipo contra los fans del otro, no es precisamente un ejemplo de solidaridad.

El liberalismo moderno tiene muchos rostros. Es la versión moderna del Atlachinolli, la guerra florida de los aztecas. La guerra como deporte. No busca la conquista,  quiere víctimas. Es lo mismo, sólo que ahora se le llama la guerra como deporte.

Santo Tomás fue estrictamente filósofo, sin “contaminar” su sistema con ideas religiosas, y también, punto aparte, fue, sobre todo, un teólogo.

Paganismo, con Aristóteles, y cristianismo con Jesús, no sólo no le fueron ajenos sino que ambos pensamientos los estudio como pocos. A decir de Morente, a Tomás  se le sitúa, junto a Platón, Aristóteles y San Agustín.

Manuel García Morente, Estudios y ensayos.

La vida de Tomás de Aquino fue sólo el estudio, desde niño. Se puede decir que no se dio cuenta de su niñez ni de su adultez ni de su  senectud, puros libros. Miembro de una familia de la mediana nobleza, fue llevado para su educación a un convento a la edad de cinco años.

Cumplido el tiempo de la educación convencional, se le pidió reintegrarse al seno de su familia y llevar una vida como los otros. Tomás no se desprendió nunca de su familia, pero regresó al convento, mejor dicho a la biblioteca del convento.

Pero no se piense que fue ajeno al mundo. Lector ( Lector era un cargo), conferencista y escritor, se vio en medio del torbellino del mundo y en varias ocasiones el poder real amenazó su vida.

Tomás no fue ajeno a esa vieja pugna del poder civil queriendo meter las manos (desde Constantino) en la Iglesia, y la Iglesia haciendo otro tanto con el poder civil. ¡Y detrás de estos dos poderes, millones de seguidores, de un lado y de otro, como en el futbol.

Esta es nuestra realidad y no podemos voltear la cara para otro lado.

Dibujo tomado de
El País
23 Dic.2017
Si no cerramos los ojos, la historia de la humanidad es de antagonismos, tan fuertes que han costado un sinfín de vidas humanas. De ahí que el pensamiento de Tomás siempre sea vigente en la búsqueda de los valores absolutos, para todos.

En Tomás, la Iglesia estaba incubando, desde muchos siglos atrás, el germen de la solidaridad de la humanidad, ahora llamada ecumenismo.

Así como hubo papas que, vestidos de armaduras, llevaban la guerra al otro lado del desierto, así la Iglesia tuvo a Francisco que llevó la cruz al otro lado del desierto, tratando de evitar que las espadas siguieran chocando.

 La inocencia de Francisco, queriendo convertir al monarca árabe, es otra muestra del anhelo de ecumenismo que bullía ya en aquellos siglos en el seno de la Iglesia.

Era una aberración pensar, siquiera, que el cristianismo se sentaran en la misma mesa fraterna junto con el judaísmo y con el Corán. Que eso sucediera había que esperar, siglos, hasta Juan Pablo II.

 Círculos de estudio en todo el mundo, institutos y universidades, buscan con afán el pensamiento perenne de Tomás. Porque no quieren más partidos de futbol, ¡metafóricamente hablando!

Pero como en el mundo impera la necedad, o al menos es susceptible de reincidir en ese eclecticismo disolvente, arma efectiva del liberalismo moderno, es por lo que Morente, siguiendo el pensamiento de Tomás, insiste en buscar los valores absolutos, para todos. Lo dice con estas palabras:

“Entre la fe del teólogo y la razón del filósofo no puede haber discrepancias.”

 
Santo Tomás de Aquino


“Tomás de Aquino, en italiano Tommaso D'Aquino (Roccasecca o Belcastro,1 Italia, 1224/1225 – Abadía de Fossanuova, 7 de marzo de 1274) fue un teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores, el principal representante de la enseñanza escolástica, una de las mayores figuras de la teología sistemática y, a su vez, una de las mayores autoridades en metafísica, hasta el punto de, después de muerto, ser el referente de varias escuelas del pensamiento: tomista y neotomista. Es conocido también como Doctor Angélico , Doctor Común y Doctor de la Humanidad, apodos dados por la Iglesia católica, la cual lo recomienda para los estudios de filosofía y teología.Sus obras más conocidas son la Summa theologiae, compendio de la doctrina católica en la cual trata 495 cuestiones divididas en artículos, y la Summa contra gentiles, compendio de apología filosófica de la fe católica, que consta de 410 capítulos agrupados en 4 libros, redactado a petición de Raimundo de Peñafort.” Wikipedia

 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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