Epicteto vs Consumismo

El asunto que persigue este pensador es la libertad

Perder la libertad es, muchas a veces, cuestión del propio individuo. Por eso Epicteto es enfático cuando dice: “Conviene que cuides solamente de ser libre, en esto se han de encaminar todas tus pretensiones”. El tema se maneja en el terreno de los deseos o las aversiones: “Deberás, ante todo, vigilar tus deseos, porque de nuestros deseos o de nuestras aversiones dependen la dificultades”. ¿Cuantos millones de humanos, que en este día llenan las cárceles, estarían dispuestos  a suscribir tales palabras de Epicteto?

A Epicteto siempre lo pondrá de moda, o mejor dicho, nunca lo dejará pasar de moda, la báscula donde nos pesamos. México es, en el primer tercio del siglo veintiuno, a nivel mundial, no sólo continental, el país que ocupa el primer lugar de gordos y obesos. Se preguntará  ¿esto qué tiene que ver con Epicteto? Epicteto es del estoicismo. Y, se recordará, el estoicismo es el reverso del sedentarismo, en la actualidad muy cercana al consumismo.

Para los que sienten mucho apego por las cosas materiales, y aun por las afectivas, dice que ciertamente es necesario gozarlas pero que más vale tenerlas por extrañas: “No haciendo más caso de ellas que el caminante hace de las posadas en que se aloja”. Este pensador “vivía sin mujer, sin familia, desprovisto de toda suerte de comodidades, en una casita tan pobre y tan desnuda, que no había necesidad de cerrar la puerta. No habrían encontrado en ella los ladrones más que un camastro y la lámpara”.

Creía en los dioses y por tanto en cierto determinismo: “ Acuérdate que conviene, que representes la parte que te ha querido dar el autor de la comedia..A ti te toca el representarlo y al autor el de escogértele”.
Este pensador, que se cuenta entre los grandes maestros del Pórtico o de la Stoa, sostiene que el despojarse de las cosas no es un fin sino un medio de liberación. Podrán comprender en todo su sentido  este pensamiento los que han logrado dejar de fumar, por ejemplo. O de beber consuetudinariamente licor o ganarle kilos a la báscula. El fin terapéutico inmediato era alcanzar ese logro en beneficio de la salud corporal. Pero la verdadera batalla se libró en el terreno subjetivo, el de la propensión o deseo. Vencido éste, se alcanzó la libertad.En una de sus novelas, un personaje de Enrique Jardiel Poncela exclama: "¡Victoria, cantemos victoria, me dejó mi mujer!". Y seguramente la mujer, que por lo visto era la que había tomado la iniciativa, estaría más jubilosa.

Y en lo afectivo es implacable por realista: “si amas a tu hijo o a tu mujer, acuérdate que es mortal lo que amas, y por este medio te librarás  del impensado sobresalto cuando la muerte te los arrebate”.

Epicteto nació en el año 55 en Hierápolis de Frigia (actualmente Pamukkale, en el sudoeste de Turquía), a unos 6 km. al norte de Laodicea. Aún en su infancia llegó a Roma como esclavo del liberto Epafrodito, que a su vez había servido como esclavo del emperador Nerón; a instancias de Epafrodito, estudió con el filósofo estoico Musonio Rufo.. La fama de Epicteto fue grande, mereciendo —según Orígenes— más respeto en vida del que había gozado Platón.
Epicteto fundó su escuela en Nicópolis, a la que se dedicó plenamente, pues él, a imitación de Sócrates, uno de sus modelos, no escribió nada. Fue su discípulo Flavio Arriano el que redactó las notas  que tomara mientras escuchaba a su maestro. La obra se llamó el Equiridión o Manual de Epicteto. Las enseñanzas de Epicteto tenían su base en las obras de los antiguos estoicos; se sabe que se aplicó a las tres ramas de la filosofía en la tradición de la Stoa, lógica, física y ética. Sin embargo, los textos que se conservan tratan casi exclusivamente de ética.

Serreau y Hegel

Editado   enero de 1965 en Buenos Aires
Título: Hegel y el Hegelianismo
Autor: Rene Serreau
Editorial: EUDEBA, Universitaria de Buenos Aires
Enero 1965

 El hombre es una serie de actos, dice Hegel. Y esto  explica en gran medida su  modo de hacer   filosofía. Ya sea que el humano crea nada más  en la razón o ya que también crea en lo subjetivo.

En cada acto el hombre se define cómo es. Lo que dice, lo que cree, lo que hace, lo que deja de hacer. Así es él. Cuando comete un error y es consciente y se lamenta de haberlo cometido, está diciendo que él no es así. Cuando transgrede y está consciente de que  eso hace su modus vivendi, está diciendo que él es un pillo. El individuo que no trabaja y se desespera por tal cosa está diciendo que él no es flojo y lo que le falta es la oportunidad. El que trabaja y hace mal las cosas, llega reiteradamente tarde o maltrata a los clientes, a los pasajeros  o a los derechohabientes, esta diciendo que es un holgazán. Por eso Hegel dice que el individuo es una serie de actos.

 La obra de Hegel parece distante, poco accesible, de los que no  están familiarizados con las lecturas filosóficas. Sin embargo su contenido está muy cercano. Por ejemplo, ahora llamamos “doble moral” para el que hace una cosa y dice otra. Schopenhauer dice que el hombre es como es, y Hegel es más puntual y dice que el hombre es como actúa. Si lo que dice concuerda con sus actos, es sincero con él mismo y con el mundo. Si actúa de una  manera  y dice otra distinta, se está engañando y engañando a los demás.

Debe desconfiarse, dice, de las buenas intenciones. De las orales y de las escritas. Hay genios que te hacen programa de vida para los siguientes mil años, pero sólo son palabras: “Debe desconfiarse, en consecuencia, de la falsa profundidad de las intenciones “geniales” que no explican con nitidez, como de la hipocresía de las buenas intenciones que no se traducen en actos


El desenvolvimiento del pensamiento humano es uno solo, que fue apareciendo por etapas. Señala así su inconformidad frente a la tendencia de considerar las doctrinas filosóficas como sistemas aparte y con frecuencia encontradas unos y otros. Que Platón haya sido discípulo de Sócrates y Aristóteles discípulo de Platón, sucedió en la antigüedad. Ahora nace, tal modo de pensar, él solo, sin antecedentes, como de generación espontánea. Hegel se refería a esta situación como aquellos que se lanzan al agua sin saber nadar. Primero, al menos, hay que aprender a flotar. No cae en ese juego de “fundadores” y declara que su pensamiento se desarrolló a partir de la tradición, en particular de Kant.

Los filósofos no son los únicos que adolecen de esa tendencia. Muchos historiadores también acusan esa inclinación de hacer cortes del devenir de la humanidad. Una tarde acabó la antigüedad de los imperios y al otro día alguien en el amanecer se asomó a la ventana y dijo: este día empieza la Edad Media. Y, entonces, dice, modos de pensar que son producto de un largo devenir filosófico, se nos presentan como “salido de un pistoletazo”.

“El pensamiento humano progresa en forma dialéctica en el curso de las épocas”. La misma filosofía, cree, es el resultado de ese desenvolvimiento. No es el punto y aparte sino el punto seguido. Estaba convencido que la razón une los diversos pareceres en una totalidad concreta: “Resuelve los contrarios en una síntesis superior, y reduce las diferencias a la identidad”.

En la historia de la filosofía es muy conocida la pugna de Schopenhauer con Hegel. Aquel subestima a éste. Serreau es de otra opinión: “Se ha dicho que Hegel es el Aristóteles de los tiempos modernos. En efecto, su doctrina es el sistema más completo y, sin duda, el más profundo que un filósofo jamás haya concebido. Abraza todos los dominios del saber y reconstruye, con su dialéctica, los más diversos aspectos de la experiencia humana, sin dejar subsistir  ningún residuo misterioso, ninguna interioridad oculta, ninguna trascendencia ininteligible…De ahí resultaron corrientes de pensamiento muy divergentes que ven en el hegelianismo ya la interpretación más profunda del cristianismo, ya el fundamento más sólido del humanismo ateo, ya la fuente del pangermanismo, ya la raíz del marxismo”.

Es del parecer que a través de la razón se llega más allá de la causalidad, hasta alcanzar la región de lo trascendente: “La razón, facultad de síntesis suprema que, al apoyarse sobre los principios del entendimiento, construye ideas trascendentes, es decir, sobrepasa el cuadro de la experiencia para alcanzar lo absoluto (por ejemplo: Dios, la causa primera)”. Proclama la razón por medio de la materia, el empirismo, el racionalismo, la forma y del fenómeno. Sólo que el individuo al satisfacerse plenamente en el cumplimiento del deber, trasciende y s e opone al mundo más allá, hasta lo subjetivo o sobrenatural…Esta es la dualidad que no se acepta por los que gustan de dar “pistoletazos”. 



La historia del humano no se espera ser escrita cuando haya cumplido cien años de edad el individuo. Esa historia se escribe hora tras hora, en el mismo día. Se mueva o se quede quieto está escribiendo su historia existencial: “Así como es el hombre exteriormente, o sea, en sus actos, así es interiormente”.


René Serreau fue profesor de filosofía en el Liceé Jonson Sailly, Francia. Publicó Hegel y el Hegelianismo en 1962.



"El sistema filosófico de Hegel ejerció una influencia considerable durante el siglo XIX y, tras un largo eclipse, reapareció en nuestros días, con frecuencia asociado a corrientes totalmente opuestas del pensamiento contemporáneo. Hegel y el hegelianismo explica concisa y claramente los temas esenciales que caracterizan la doctrina de Hegel: analiza el sistema tal como se halla expuesto en la Lógica, la Enciclopedia y la Fenomenología, y estudia, también, la filosofía de la religión y la doctrina política hegelianas, problemas éstos que provocaron la escisión de la escuela hegeliana en corrientes divergentes que ven en el hegelianismo ya la interpretación más profunda del cristianismo o el fundamento más sólido del humanismo ateo, ya la fuente del pangermanismo o la raíz del marxismo. Para los estudiosos de los problemas políticos y sociales, esta introducción a Hegel constituirá una valiosa guía de lecturas posteriores; para el lector interesado en filosofía, equivaldrá a una completa presentación del pensamiento sobre el cual se basaron las más significativas realizaciones de los últimos cien años en esa disciplina." WIKIPEDIA

Platón, por Platón

Platón  desarrolló su obra La República o El Estado  en diez capítulos. Respectivamente tratan: 1- de la justicia,2-de la mentira,3-de la Templanza,4-de la rectitud-virtud,5 de la igualdad de los sexos y de toda la comunidad,6-sobre la producción del bien,7- sobre la ciencia e ignorancia(la cueva),8-sobre el origen de las revoluciones,9- sobre la disciplina o el placer,10 sobre la ciencia y apariencia del arte.

Platón habla en primera persona y él es el que relata. Empieza así su milenaria obra: “Fui ayer al Pireo con Glaucón, hijo de Aristón para elevar mis oraciones a la diosa” (Bendis). Él y un grupo de filósofos consideran las condiciones que se necesitan para que los  individuos vivan bien en una república. Es un largo discurrir y al final Sócrates dice: “- Y bien amigos míos, ¿me concederán ahora que nuestro proyecto de Estado y de gobierno no es un simple deseo? La ejecución es difícil, sin duda, pero es posible: y sólo lo es , como se ha dicho, cuando estén a la cabeza de los gobiernos  uno o muchos filósofos  verdaderos que, mirando con desprecio los honores que hoy se solicitan con tanta vehemencia, convencidos de que carecen de valor, desestimando todo lo que no sean el deber y los honores que constituyen su recompensa, poniendo la justicia por encima de todo debido a su importancia y su necesidad, sometidos enteramente a sus leyes y esforzándose en hacerla prevalecer, emprenderán la reforma del Estado”.

La mesura, el estado intermedio, es lo que Platón recomienda al final de su obra La República, como condición para ser feliz. Se refiere concretamente a la situación económica y al acto de ejercer el poder.

Y ya muchos sabemos en pleno siglo veintiuno que es una recomendación también sabia frente a otras cuestiones como la báscula. Ahora diríamos ni anorexia ni bulimia. Ni sedentarismo ni hiperactividad. Un presidencialismo exacerbado no quiere saber nada de democracia y una democracia degenerada no quiere saber nada de poder ejecutivo. Se requiere la mesura.

Pero para lograr la mesura se necesita voluntad que resista a la tentación del exceso: “Es preciso conservar hasta la muerte el alma firme e inalterable  en ese sentimiento, para no dejarse ofuscar en este mundo ni por las riquezas ni por otros males de semejante índole; que no se exponga, arrojándose con avidez  sobre la condición del tirano u otra similar, a cometer un gran número de males irremediables, y sufrirlos aun mayores… En esto consiste  la felicidad del hombre”.

Lo que Platón recomienda es concreto, real, nada que no sea causal, y parece sencillo pero no lo es. Y esa imposibilidad es lo que empieza a dar a las cosas que él recomienda la categoría de subjetivo o mera intención a lograr, a idea, a ideal. Por eso  su pensamiento suele llamársele idealista, cuando lo que busca es el lugar intermedio dentro de los extremos, o los excesos. Una realidad cuando no es alcanzada es más cómodo ponerle la etiqueta de “ideal”. Un ejemplo: ganarle a la báscula. Estar en el peso de masa corporal recomendado por la ciencia médica. Es imposible (este año México ocupa ya el primer lugar en gente gorda y obesa). Es cuando empiezo a llamarle ideal, idealista. Entonces mejor me hago discípulo de Epicuro  (Hay que apresurarse a decir  que el hedonismo no es la nota fuerte del epicureismo).

Y como lo más tentador y fácil es caer en el exceso, hablando de la conducta del ciudadano, entonces se hace necesario legislar. Hacer leyes. Si nadie transgrediera no se necesitarían las leyes. Donde existe una universidad desde la antigüedad, hay una Facultad de Leyes. Tiene que ver con la conducta, como la facultad de Medicina tiene que ver con los virus patógenos, para proteger la salud del cuerpo. Las leyes, empero, no son suficientes y se necesita la voluntad de cumplirlas sin llenarlas de sofismas... 

Platón convivió con los tiranos de Siracusa y esto le dio la idea de que los jefes de Estado tendrían que ser  filósofos. Pero al final se convenció que el político es de acción y el filósofo de meditación…

No es suficiente hacer leyes sino respetarlas. Los transgresores no lo van  hacer sino que hay que prevenir con toda anticipación. Platón cree que está en la edad temprana cuando eso se puede llevar a cabo. El niño necesita observar disciplina en la practica de sus juegos: “si se aparta de ella resultará  imposible que en la edad madura sean virtuosos y obedientes de las leyes”. Platón vería confirmada su sentencia veinticinco siglos más tarde en un país llamado México. Los niños y jóvenes se entretienen en los videojuegos que se encuentran en  las calles y que están programados  a base de violencia. Además ven seis horas televisión violenta. El resultado es de todo conocido: en este país hay más violencia, en tiempos de paz, que en  Irak, en situación de guerra.

Platón no se queda en la cómoda elucubración. Se apresura a decir que para que un Estado esté bien gobernado necesita que en él prevalezcan tres cosas que son el bien, lo bello y lo justo. Como el bien es un concepto  muy manipulable se apresura decir que una de las características del bien es que nunca hace mal a nadie...

Sócrates vs Protágoras

Sócrates¿Por qué hay hijos buenos de padres malos y viceversa?
Es el tema de la educación.

En esta obra se trata de entender cómo un problema moral, que sólo pertenece a los dioses de la cultura griega, se puede “bajar” a tal punto que los humanos logren enseñarla en las aulas. Es de nuevo el afán de Prometeo tratando de robarles el secreto a los dioses para entregarlo a los humanos.

Los protagonistas son Protágoras (sofista maestro profesional) y Sócrates que convierte este asunto de la enseñanza de la virtud en un aparente enredo. Platón es el autor de tan portentosa pieza.

Protágoras dice que la virtud  se enseña y está tan convencido de ello que va por las ciudades lleno de optimismo pedagógico cobrando por sus lecciones sobre la virtud. Sócrates lo felicita por  semejante labor pero difiere en un punto y este es el tema del Protágoras.

 Hay cuestiones que se enseñan como construir barcos, hacer zapatos, muebles, etc. Y para esto son necesarias las instituciones educativa, tecnológicos, universidades, los maestros, los cursos, los presupuestos suficientes para las mismas. Pero en otras cuestiones hay que caminar despacio porque pueden ser  de tal manera subjetiva que cualquiera puede dar su opinión difiriendo de los otros.

Sócrates está convencido de lo mismo, que la virtud se enseña, pero quiere despejar la pregunta de cómo una cuestión tan huidiza, o de criterios valorativos, puede enseñarse. Con la mayor facilidad se puede recomendar que se sea virtuoso pero ¿cómo ser virtuoso? Como si alguien dijera es bueno o necesario ser corredor de maratones. Pero es diferente a saber la técnica de corredor de maratones y llevarla a la práctica.

Esto de la virtud que amenaza  volverse un aburrido tema académico está más cerca de la gente de lo que parece. En otras palabras, el mundo está lleno de críticos del gobierno equis  pero cuando esos críticos  llegan a ser gobierno no saben qué hacer. Con mucha frecuencia la preclara oposición   ya en el gobierno es  tan torpe como los torpes anteriores. ¡Y hay marcas que se superan!

 No es lo mismo ser un crítico, un  “recomendador profesional”, que ser el ejecutivo soñado. 

Sólo hay una manera de esclarecer el huidizo asunto de la virtud y es introduciendo una contra tesis. Pregunta Sócrates: ¿Por qué Pericles no pudo enseñar a sus hijos a ser tan grandes como él? O ¿Por qué hay hijos buenos de padres malos y viceversa?

El resultado va a ser desconcertante. Protágoras acaba dudando de lo que enseña.Y Sócrates, que defiende  que la virtud no se enseña, declara ante los presentes de la asamblea  que la virtud puede ser enseñada en las aulas.

Al final Sócrates parece haber ganado la partida. Se sirve de una jugada que tenía escondida bajo la manga. Trata de demostrar que la virtud es lo mismo que el saber.  Se auxilia del concepto del valor.

¿El valor se enseña, no? (¿valor de valiente?¿qué valor? ¿el de los juicios analíticos o el de los juicios sintéticos?).  Pues así con la virtud! Todo depende de que se emplee la educación adecuada.

En realidad  el Protágoras se trata de un encuentro de calentamiento, como en el box, para ser desarrollado más tarde en varios “raunds” o asaltos. El desenlace de este asunto de la educación  Sócrates lo dará por terminado en otra obra conocida como Gorgias. 

En Paideia Werner Jaeger escribe: “Sospechamos que Sócrates, dado el desenfado con que se manifiesta en el Protágoras, se está burlando de todos los sofistas y de nosotros mismos. Y exigimos que por fin nos hable  seriamente acerca  de un problema de tanta  seriedad. Esto es lo que hace en el Gorgias, que es, desde todos los puntos de vista, el perfecto hermano gemelo del Protágoras y el complemento indispensable del temperamento irónico vertido en éste”.

Hipócrates, amigo de Sócrates,es el que quiere aprender del sofista Protágoras. Como apuntamos,al final del largo diálogo entre Protágoras y Sócrates los pareceres se van a invertir. 

Se ha llegado a una aporía(camino sin salida). Sócrates ahora acepta que la virtud es una ciencia y, como tal, se puede enseñar.En cambio Protágoras, que sostenía que la virtud s e podía enseñar,a tal punto que eso era lo que iba enseñando por las ciudades griegas, y por eso cobraba, ahora admite que  la virtud no es una ciencia y que por lo tanto no se puede enseñar... 

Por lo pronto ambos contendientes nos han dejado la idea que hay cosas que se pueden enseñar y otras que son por sí...

Ibsen, Un enemigo del pueblo

Una comunidad fuerte por medio del conocimiento:Ibsen
 .
La obra de Enrique Ibsen toca los grandes temas de la humanidad. Los presenta bajo el esquema de una sencilla escena domestica. Un enemigo del pueblo nos invita a meditar de qué manera se deja de creer en la democracia y en la comunidad. Cómo se puede caer en el escepticismo hasta actitudes individualistas contrarias al grupo. Estudiando los mecanismos de la dictadura, más que los de la democracia, quizá encontraríamos que aquella aparece cuando ésta entra en descomposición. Y después de la tiranía vuelve la democracia. Es hasta el siglo veintiuno que algunas voces se atrevieron a levantarse en contra de los partidos políticos en México y esas voces llegaron de los sindicatos independientes. Pero ya en el siglo diecinueve Ibsen, por boca de uno de sus personajes, dice “lo peor es que de una punta a otra del país todos los hombres son esclavos de los partidos”

El pueblo en su afán de sobre vivencia y anhelo de superación no quiere vivir en “la serpiente que se muerde la cola”. Pero hay otros intereses, principales, que no son propiamente del pueblo…Y después de los principales entran en juego intereses secundarios que acaban por enmarañar la escena.

Aquí los principales son los socios dueños de un balneario que es necesario cerrar por razones de higiene. Y los intereses secundarios la prensa que trata de sacar noticia y dinero del conflicto sin importar la gente que pueda infectarse. Apoya a los socios propietarios pero también podría ofrecer su imprenta de La Voz del Pueblo, a las voces de protesta genuina que empiezan a levantarse contra el balneario.

El asunto principia de la manera más aldeana imaginable. En un pueblo costero del sur de Noruega, hay una alberca que se ha hecho famosa y  atrae buenos ingresos a los propietarios del lugar. La gente acude de muchos lados y la clientela crece.

El doctor Tomás Stockman es el encargado  de vigilar las condiciones de sanidad de la alberca. Sólo que la cloaca de aguas negras de la ciudad pasa cerca y empieza a contaminar las aguas donde la gente se baña. El doctor se da cuenta, manda analizar una muestra y confirma que, en efecto, aquello se ha convertido en un foco de infección. Decide comunicarlo a la gente. Se siente respaldado para dar ese paso. ¿Respaldado por quien? Le pregunta su esposa. “nada menos que por la mayoría aplastante de los ciudadanos”, le responde.

Expone el asunto a las autoridades del lugar y a algunos accionistas. Estos le dicen que guarde silencio. Cerrar sería desastroso para la economía de los habitantes de la aldea. El alcalde, hermano del doctor Stockman, le dice: “¿quién crees que se atrevería a venir aquí, sabiendo que el agua está infectada?”.

Pero el doctor insiste y trata de hacer comprender que estarían viviendo en la mentira, que sería en el perjuicio del pueblo: “¿es que no comprendes? Traficamos con inmundicias y podredumbre. ¡Toda nuestra vida social tan floreciente, se funda en un fraude”! El doctor Stockman conoce el peligro de la infección y convoca a una asamblea general para informar de la situación. Lo que les dice nos resulta familiar: “el balneario es un sepulcro blanqueado, ni más ni menos. Créanme, las aguas son peligrosas para la salud. Todas las inmundicias del valle de los Molinos van a parar a las cañerías, envenenan el agua y toda esa porquería va a desembocar al mar, a la playa…”

Las autoridades civiles y los propietarios exhiben al doctor Stockman como lunático y la gente acaba rechazando sus argumentos. La Voz del Pueblo juega un papel importante y, según sus intereses económicos, apoya al bando empresarial.
En el principio ponía en alto las ideas liberales del doctor Stockman pero acabó dando la razón a los inversionistas.

Influida la gente por la versión de la prensa, y también por su  necesidad que el balneario siga funcionando, pues de eso depende el comercio, hoteles, restaurantes y trasporte, termina por rechazar los argumentos del doctor Stockman. En la asamblea general informativa la gente acaba insultándolo y apedrea su casa.

Lo despiden de su empleo, a sus hijos los expulsan de la escuela y el propietario le pide que entregue la casa que habita con su familia. Decide irse a vivir a América. Pero al capitán Horster, que va a conducir el barco, también lo despide de su empleo por ser amigo del doctor Stockman. Catalina, la esposa del doctor, comparte con él sus ideas pero intenta ser práctica y piensa en las necesidades inmediatas: “Tomás, acuérdate de los niños ¡míralos! ¿Qué será de ellos?” Y él contesta: “Quiero conservar el derecho de mirar a mis hijos cara acara cuando lleguen a ser hombres”

Acorralado por lo intereses económicos de los dueños del balneario, y rechazado por el pueblo, al que la prensa sigue azuzando, el doctor Stockman toma la decisión. No irá a América ni abandonará su aldea. Ha concebido la idea de que un hombre solo puede ser en realidad muy fuerte. No es que se haya puesto contra el pueblo, al que él quería salvar, sino que entiende que al pueblo le falta preparación para poder distinguir lo que lo perjudica y quiénes lo perjudican. Le dice a uno de los periodistas de La Voz del Pueblo: “ya no se trata solamente del asunto de las aguas, ¿comprende usted? Es preciso purificar la sociedad por completo”

Vivirá en una parte de la casa que el capitán Horster le ha ofrecido. El doctor Stockman educará a sus propios hijos. Vivirá de la consulta que le soliciten los pobres. Pero comprende que necesita desarrollar el descubrimiento que un hombre solo es el más fuerte con respecto a una comunidad débil. Al contrario, una comunidad, por medio de la educación, será también fuerte. Pero eso por ahora no es posible.

Para tal efecto encarga a sus hijos que, entre sus amigos de juego, le traigan a cuanto “pillete” puedan convencer.. Él les va a enseñar: “¡Siempre,  quedan los pobres, los que no pagan! Son los pobres, principalmente, los que me necesitan y como no tendrán más remedio que escucharme, les predicaré día y noche”.

No se trata de luchar solo contra el mundo ni estar contra la humanidad. La enfermedad del balneario es la metáfora que en la sociedad de la aldea hay una infección, una patología social, que amenaza destruirla….Pero sólo mediante el conocimiento se podrá  salvar…

Esta obra de teatro, en cinco actos, fue escrita en 1882, En el principio Un Enemigo del Pueblo fue  una obra rechazada. Con el tiempo sería presentada en los mejores teatros del mundo, hasta nuestros días, traducida y publicada en todos los idiomas y con millones de ejemplares editados. Esto por la sencilla razón que en el planeta siempre hay guerras, los pobres son los que mueren y los dueños del balneario quedan a salvo. La agente quiere saber qué fenómenos sociales, o económicos, las causan…




Henrik Johan Ibsen (1828 - 1906) fue un dramaturgo y poeta noruego.
Nació el 20 de marzo de 1828 en el puerto de Skien, pequeña ciudad al sur de Noruega, y murió el 23 de mayo de 1906 en Cristianía (actual Oslo). Ibsen es considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su época, sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo de familia y de sociedad dominantes. Sus obras no han perdido vigencia y es uno de los autores no contemporáneos más representado en la actualidad.

La Farge y estampas de los indios norteamericanos

La pareja que descubrió, caminó  y conquistó un continente

Llegaron al Nuevo Mundo a través de Siberia. Avanzaron poco a poco, en pequeños grupos, en un periodo de  cincuenta mil años. Desde Canadá hasta México los arqueólogos han  hallado huellas de estos primitivos pobladores.

Hablar de los pobladores originales de América es referirse a  un universo abstracto, real y mágico.
Oliver La Farge publicó un libro con pinturas de la vida de numerosas etnias de norteamérica, propiamente Estados Unidos: Indios Americanos,1960 (versión en español), editado en España. Un  trabajo de contenido artístico inmensurable. Ofrecemos algunas de estas magnificas estampas.
O.La Farge.Nueva York 19 diciembre 1901- Santa Fe 2 de agosto 1963. Escritor y antropólogo americano, ganador del Premio Pulitzer,1930. La mayor parte de su trabajo como antropólogo estuvo dedicado al estudio de la cultura nativa americana.



Un cuadro de convivencia grupal que ya no veremos en el neoliberalismo.

Pintura en una kiva hopi.  muestra el pensamiento abstracto porcedente de tiempos prehistóricos

Otra escena de vida comunitaria etnica



Para bien y para mal, el histórico encuentro de dos mundos

Una madre de la etnia de los mescaleros.Igual la madre puede ser negra, blanca, amarilla, morena, rubia...La madre - hijo no saben de colores, países ni continentes. Son madre e hijo y eso quiere decir todo el universo.

"Ser madre es algo tan fundamental que no cuenta como una influencia.Es una forma de existir." Louise Erdrich, novelista norteamericana.


Morente y los tucumanos en la filosofía

Manuel García Morente: Lanzarse por su propia cuenta y riesgo a filosofar



Manuel García Morente desarrolló un curso de filosofía en la Universidad Nacional de Tucumán, República Argentina, en 1937. A raíz de este suceso se editó un libro con el título Nociones preliminares de filosofía. El que conoce la obra sabe de la modestia del autor. Se trata de una investigación y preparación académica de primera línea. Una ojeada a la impresionante bibliografía del autor  lo confirma.

La intención de este curso no era  llenar de información a los estudiantes tucumanos sino enseñarlos a pensar por su propia cuenta: “iniciarse en filosofía no es asimilar un saber logrado, sino lanzarse, por propia cuenta  y riesgo, a filosofar”.

Más o menos por esa época (después de la primera guerra mundial) los mexicanos en la escala del pueblo teníamos el noventa por ciento de analfabetismo. El pensador mexicano José Vasconcelos repartía desesperado, por tanto atraso, libros de los clásicos griegos y los trabajos  de las más grandes obras del pensamiento europeo y occidental, mismo que fueron distribuidas por todos los rincones  de México, en las comunidades rurales  en lo que se conoce como las “misiones culturales”. Magros resultados arrojó tan portentoso esfuerzo educador si tomamos en cuenta que, en pleno siglo veintiuno, y según recientes  cifras oficiales, los mexicanos leemos dos libros promedio- cabeza al año. Pocos mexicanos  leen muchísimo, muchos leen poco y el resto ve televisión. De ahí que encontremos un esfuerzo civilizador loable en las autoridades educativas de la Universidad Nacional de Tucumán. Y sobre todo recordemos la frase del sabio español Morente: “lanzarse por propia cuenta y riesgo a filosofar”.

El eje del curso lo constituyeron los problemas metafísico y gnoseológico (teoría del saber, del conocer), las cuestiones solidarias del ser y del conocer, en sus vicisitudes históricas. Aparece Tales de Mileto, el primer filósofo griego en sentido cronológico y el primero en buscar el origen de las cosas y, “la cosa en sí” como imposible del conocimiento científico. Morente:“ Todo razonamiento que tenga la pretensión de ser a un mismo tiempo conocimiento científico y llegar a captar cosas “en sí”, es necesariamente inválido, imposible, y la metafísica, que desde Parménides viene teniendo la pretensión de ser, en efecto, un conocimiento científico, racional, teorético, es completamente imposible”.

Heráclito, seiscientos años antes de Cristo incursionando en los antecedentes del método científico. Parménides con su ser único, eterno e ilimitado pero también el que pensó en la realidad de las cosas. Luego Platón y Aristóteles como las dos cumbres del pensamiento griego. El “ex nihilo nihili” de Kant en el “de nada no sale nada”.

Decía Morente que los científicos hagan ciencia y los filósofos cultura.

Las cosas reales tiene temporalidad: “Las cosas que son reales, que tiene primero ser, y segundo ser real, necesariamente son reales en el tiempo. Es decir, tiene un ser que comienza a ser, que está siendo y que deja de ser”.

Pero después de este devenir nos encontramos cara a cara con la esencia: “La esencia ya no es una cosa en el mundo de las cosas reales; ya la esencia no es una realidad; ya la esencia no está en el tiempo, ni es causada, ni causante, ni es real…hemos tropezado sin solución de continuidad, con uno de los elementos de que está constituido el otro mundo, el de las cosas ideales. Porque las esencias son cosas ideales.
Morente llama a no perder de vista la realidad: “Tenemos cuatro categorías ónticas fundamentales en las cuales se expresa la estructura de esa primera región de la objetividad, que son: el ser, la realidad, la temporalidad y la causalidad”.





Bibliografía de Manuel García Morente:
1912 La Estética de Kant. Memoria, Librería general de Victoriano Suárez, Madrid 1912, 75 págs.
1913? Introducción a la traducción de Angel Sánchez Rivero de Pablo Natorp, Pedagogía social, teoría de la educación sobre la base de la comunidad, Ediciones de la Lectura, Madrid 1913?, 374 págs.
1913 Traducción directa del alemán, junto con Emilio Miñana y Villagrasa, de Manuel Kant, Crítica de la Razón Práctica, Librería general de Victoriano Suárez (Colección de filósofos españoles y extranjeros, publicada bajo la dirección de Adolfo Bonilla San Martín, nº 3), Madrid 1913, 330 páginas. Espasa-Calpe (Austral nº 1589), 2ª ed., Madrid 1981.
1914 Traducción directa del alemán de Manuel Kant, Crítica del Juicio, Victoriano Suárez (Colección de filósofos españoles y extranjeros, nº 5 y 6), Madrid 1914, 2 tomos, 556 págs. (primera parte: Crítica del juicio estético; segunda parte: Crítica del juicio teleológico, páginas 323 a 556); 2ª ed., Victoriano Suárez, Madrid 1958, 2 tomos, 452 págs. + 459-702 págs. Espasa-Calpe (Austral nº 1620), Madrid 1977, 406 págs.; 2ª ed., 1981; 3ª ed., 1984. Espasa-Calpe (Austral nº 167), 5ª ed., Madrid 1991, 487 págs.
191? Traducción del francés, prólogo y notas de Renato Descartes, Discurso del método y Meditaciones metafísicas, Jiménez-Fraud (Colección Granada), Madrid 191?, XXX + 247 págs. Espasa-Calpe Argentina (Austral nº 166), Buenos Aires 1937; 26ª ed. 1991. Selecciones Austral (Filosofía nº 21), Madrid 1976, &c. Numerosas ediciones en distintas colecciones y editoriales.
1917 La filosofía de Henri Bergson; con el discurso pronunciado por M. Bergson en la Residencia de Estudiantes... en 1916, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, Madrid 1917, 150 págs. Selección e introducción de Pedro Muro Romero, Espasa-Calpe (Austral nº 1495), Madrid 1972, 147 págs.
1917 La filosofía de Kant, una introducción a la filosofía, Imprenta Hijos de Tello, Madrid 1917, 361 págs. Con una introducción y revisión por Antonio Fernández-Galiano, Librería general Victoriano Suárez (Colección de Filósofos Españoles y Extranjeros), Madrid 1961, 342 págs. Espasa-Calpe (Austral nº 1591), Madrid 1975, 210 págs.; 3ª ed., 1986. Con una presentación de Juan Miguel Palacios, Cristiandad (Col. Pensamiento y teología), Madrid 2004, 254 págs.

1921 Traducción del alemán de Manuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Filosofía moral, Calpe (Colección Universal, nº 511 y 512), Madrid 1921, 143 págs. Espasa-Calpe (Austral nº 648), 2ª ed., Madrid 1963, 146 págs.; 3ª ed., Madrid 1967, 146 págs.; 8ª ed., Madrid 1983, 146 págs. Real Sociedad Matritense de Amigos del País (Col. Torre de los Lujanes, nº 7), Madrid 1992, 119 págs. Encuentro (Opuscula philosophica nº 18), Madrid 2003, 124 págs.
1922 Traducción del alemán de Heinrich Rickert, Ciencia cultural y ciencia natural, Calpe (Biblioteca de ideas del siglo XX, dirigida por José Ortega y Gasset, nº 1), Madrid 1922, 152 págs. Espasa Calpe (Austral nº 347), 4ª ed., Madrid 1965.
1923 Traducción del alemán de Oswaldo Spengler, La decadencia de Occidente, bosquejo de una morfología de la historia universal, Calpe (Biblioteca de ideas del siglo XX, nº 4, 6, 8 y 9), Madrid 1923-1926, 4 tomos. [desde 1926 Espasa-Calpe.] 10ª ed., 1958; 11ª ed., 1966; 12ª ed., 1976; 14ª ed. 1989.
1925 Traducción del alemán de Jakob von Uesküll, Cartas biológicas a una dama, Revista de Occidente (Nuevos hechos, nuevas ideas, nº 5), Madrid 1925, 169 págs.
1925 Traducción del alemán de Guillermo Worringer, La esencia del estilo gótico, Revista de Occidente, Madrid 1925, 157 págs.
1927 Traducción del alemán de Franz Brentano, El origen del conocimiento moral, Revista de Occidente (Nuevos hechos, nuevas ideas nº 16), Madrid 1927, 140 págs.
1927 Traducción del alemán de Hermann Leininger, La herencia biológica, Revista de Occidente (Nuevos hechos, nuevas ideas nº 22), Madrid 1927, 198 págs.
1928 Traducción directa del alemán de Manuel Kant, Crítica de la Razón Pura, Victoriano Suárez (Colección de filósofos españoles y extranjeros), Madrid 1928, 2 tomos. Segunda edición: Librería general de Victoriano Suárez, Madrid 1960, 2 tomos, 614 págs.
1930 Traducción del alemán de David Katz, El mundo de las sensaciones tactiles, Revista de Occidente (Nuevos hechos, nuevas ideas nº 32), Madrid 1930, 271 págs.
1931 Traducción del alemán de Alejandro Pfänder, Fenomenología de la voluntad, Revista de Occidente (Nuevos hechos, nuevas ideas nº 35), Madrid 1931, 242 págs.
1931 Traducción de Walter Goetz, Historia universal, desarrollo de la humanidad en la sociedad y el estado, en la economía y la vida espiritual, 10 vols., Espasa-Calpe, Madrid 1931-1936; 5ª ed., 1958; 6ª ed., 1962; 7ª ed., 1965, 8ª ed., 1969.
1932 Ensayos sobre el progreso, Discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Morales y Políticas, Contestación de don Adolfo G. Posada, Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid 1932, 154 págs. Con una presentación de Juan Miguel Palacios, Dorcas, Madrid 1980, 107 págs. Con un prólogo de Juan Miguel Palacios, Encuentro (Ensayos nº 209), Madrid 2002, 125 págs.
1934 De la metafísica de la vida a una teoría general de la cultura (curso en Buenos Aires de 1934), edición de Juan Miguel Palacios y Rogelio Rovira, Facultad de Filosofía (Philosophica Complutensia, nº 6), Universidad Complutense, Madrid 1995, 192 págs.
1935 «Ensayo sobre la vida privada», en Revista de Occidente (nº 47, enero-marzo). Reeditado como opúsculo: Universidad Complutense, Madrid 1972, 55 págs. Facultad de Filosofía (Excerpta philosophica nº 4), Universidad Complutense, Madrid 1992, 60 págs. Encuentro (Opuscula philosophica nº 2), Madrid 2001, 60 págs.
1938 El cultivo de las humanidades [conferencia], Instituto Social, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fé 1938, 28 págs.
1938 Orígenes del nacionalismo español: conferencia pronunciada en... Montevideo el día 24 de mayo de 1938, Buenos Aires 1938, 51 págs.
1938 Idea de la Hispanidad (conferencias pronunciadas los días 1 y 2 de junio de 1938 en la Asociación de Amigos del Arte, Buenos Aires), Espasa-Calpe Argentina, Buenos Aires 1938 (acabado de imprimir el día 30 de octubre de 1938), 123 páginas; 2ª ed., Espasa-Calpe Argentina, Buenos Aires 1939, 123 págs; 3ª edición «aumentada», Espasa-Calpe, Madrid 1947, 266 páginas (se mantiene prácticamente sin cambios el texto de las dos conferencias pronunciadas y publicadas en 1938, pero ofrece además «El Pontificado y la Hispanidad», conferencia pronunciada el 12 de mayo de 1942 en la Real Academia de Jurisprudencia de Madrid, e «Ideas para una filosofía de la historia de España», discurso de apertura del curso académico de 1942-1943 en la Universidad Central, Madrid. Esta edición ampliada de 1947 pasó en 1961 a convertirse en el volumen número 1302 de la Colección Austral, Espasa-Calpe, Madrid 1961, 229 páginas.
1942 Ideas para una filosofía de la historia de España, Discurso correspondiente a la apertura del curso 1942-1943, por el Doctor..., Universidad de Madrid, Madrid 1942, 97 págs. Reeditado con un prólogo de Juan Zaragüeta, Servicio de Publicaciones, Universidad de Madrid, Madrid 1943, XLI + 118 págs. Incorporado desde 1947 a las ediciones de Idea de la Hispanidad. Reeditado con un estudio preliminar de Rafael Gambra, Rialp (Biblioteca del pensamiento actual nº 70), Madrid 1957, 308 págs.
1943 Cuatro sermones que... D. Manuel García Morente... pronunció con motivo del primer triduo celebrado por la Hermandad de Caballeros de San Fernando en... 1942, Madrid 1943, 46 págs.
1943 Lecciones preliminares de filosofía, Editorial Losada (Biblioteca Filosófica, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Tucumán), Buenos Aires 1943, X + 409 págs.; 13ª ed., Losada (Biblioteca Filosófica), Buenos Aires 1969, X + 409 págs.; 14ª ed., Época, México 1979, X + 410 págs.
1943 & Juan Zaragüeta Bengoechea, Introducción a la filosofía, Espasa-Calpe, Madrid 1943, 617 págs. A partir de la segunda edición modifica su título: Fundamentos de filosofía e historia de los sistemas filosóficos, Espasa-Calpe, 2ª ed., Madrid 1947, 632 págs.; 5ª ed., Madrid 1960, 632 págs.; 6ª ed., Madrid 1967, 518 págs.; 7ª ed., Madrid 1973, 518 págs.; 8ª ed., Madrid 1979, 518 págs.
1945 Ensayos, Revista de Occidente, Madrid 1945, 225 págs.
1961 Ejercicios espirituales, presentación por Mauricio Iriarte S. I., Espasa-Calpe, Madrid 1961, 169 págs.
1975 Escritos pedagógicos, selección y presentación de Pedro Muro Romero, Espasa-Calpe (Austral nº 1571), Madrid 1975, 239 págs.
1986 El «Hecho extraordinario» y otros escritos, prólogo de Antonio Millán-Puelles, Rialp (Naturaleza e historia nº 51), Madrid 1986, 220 págs. Rialp, Madrid 1996, 127 págs.
1987 Escritos desconocidos e inéditos, edición preparada por Rogelio Rovira y Juan José García Norro; prólogo de Antonio Millán-Puelles, Editorial Católica (Biblioteca de Autores Cristianos, nº 489), Madrid 1987, XVI + 487 págs.
1996 Obras completas, edición de Juan Miguel Palacios y Rogelio Rovira, 4 vols. Fundación Caja Madrid & Anthropos, Barcelona 1996. (Vols 1-2: 1906-1936; vols 3-4: 1937-1942.)



 Una noticia del autor
Manuel García Morente (Arjonilla, Jaén, 22 de abril de 1886Madrid, 7 de diciembre de 1942) fue un filósofo español. Gran divulgador, traductor de destacadas obras del pensamiento europeo, filósofo de cuño original, extraordinario profesor, gracias a su magisterio oral y escrito se iniciaron en la filosofía, y aún hoy día lo siguen haciendo, multitud de promociones universitarias españolas.
La primera formación de Morente es francesa. Cursó el bachillerato en el Liceo de Bayona y obtuvo el diploma de licenciado en Letras en la Universidad de Burdeos (1905). Ya en España comienza su docencia en la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza (1906) y viaja a Alemania, becado por la junta de Ampliación de Estudios para aprender filosofía de los neokantianos de Marburgo: Cassirer, Cohen y Natorp.
Tras el inicio de la Guerra Civil, en 1936, fue destituido de sus cargos en la Universidad de Madrid. Se refugió en París, donde le sucedió lo que luego denominó «hecho extraordinario» y que motivó su conversión profunda al catolicismo, durante la noche del 29 al 30 de abril de 1937, mientras escuchaba La infancia de Jesús de Berlioz.
En julio de 1937 marchó a Argentina, donde fue profesor en la Universidad Nacional de Tucumán, hasta que en junio de 1938 volvió a España, iniciando su formación como seminarista en Pontevedra.
Los últimos años de su vida, ya asimilada la filosofía tomista (entre sus escritos inéditos se encuentra la traducción de las cinco primeras cuestiones de la Suma Teológica), se caracterizan por un marcado interés en realizar una Filosofía de la Historia de España —1942, Ideas para una Filosofía de la Historia de España— y por un intento de desarrollo de las metafísicas especiales larvadas en su diferenciación de los distintos ámbitos de la realidad: físico, psíquico, ideal, axiológico, histórico y sobrenatural. Fue ordenado sacerdote en 1940, y murió en Madrid el 7 de diciembre de 1942. Juan Zaragüeta

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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