PARA ENTENDER EL 16  DE SEPTIEMBRE   EN MÉXICO

 

 

Mediados del siglo diecinueve el Teniente Coronel Bernardo Tello recibe, de parte del gobierno mexicano, su pasaporte de expulsado y en ese momento cae muerto.

Le seguirán en el proceso de expulsión unos mil 700 españoles. Se quedarán en el país, por lo pronto, otros 4 mil.

El episodio de Tello nos da una idea del estrés, como ahora se dice al extremo sentimiento de angustia, que vivían los que  estaban en situación de ser  expulsados.

Quince años vivieron estos españoles de México    un ambiente que se les había vuelto muy violento. De lo que  se conoce como el abrazo de Acatempan, cuando cesó la guerra entre españoles e insurgentes, en 1821, y el reconocimiento de España en 1836.

Fue el tiempo en el que España aceptara por fin reconoce la independencia de México. Violencia que en momentos cobraba más intensidad por las noticias que llegaban de que España intentaría la reconquista. O bien por los movimientos pro españoles  internos que buscaban con las armas volver a retomar la hegemonía, entre ellos, el alto clero de la Iglesia católica, en oposición del bajo clero que, en numerosos casos, encabezaba en el campo de batalla  esa independencia, como se apuntó: Hidalgo, Morelos, Matamoros…

Este éxodo comenzó a principios de 1828 por disposición de   la ley  del 20 de diciembre de 1827:

“Es mucho el número de coches salidos (de la ciudad de México) hoy con gachupines, no se tiende la vista por ninguna calle que no se vea uno o dos carrages cargadas.”

¿Qué había sucedido en una ciudad, y en un inmenso territorio, en la que por trescientos años ellos fueron los amos, en la que habían destrozado toda una cultura milenaria náhuatl, haciendo añicos los edificios del hermoso coatepantli azteca y en su lugar erigido sus edificios de arquitectura europea  e impuesto con

violencia, sus modos de conducta a su antojo y su religión. Extrayendo de las minas de Hidalgo, Zacatecas y Guanajuato, el oro que tanto los enloquecían desde el primer paso que dieron en este continente en el siglo dieciséis.

Se considera un auténtico genocidio que  de quince millones de habitantes se redujo a medio millón (un estimado al vuelo por no  contarse en esa época con un censo, pero que da idea de la inmensa carnicería lleva da a cabo contra los pueblos originarios).

¿Dueños de un inmenso territorio?

Los españoles eran dueños de algo más que “un inmenso territorio”, por lo que concierne a lo que ahora se considera México,

Eran amos de dos millones de kilómetros cuadrados de terreno, en lo que va de Yucatán, en el sur o seis millones si consideramos Guatemala, Honduras, hasta los actuales estados de Arizona, Nuevo México, Utah, Colorado, Texas, Florida.

Para dar una idea, la Unión Europea es en la actualidad de 4 millones de kilómetros cuadrados.

Un solo hacendado español se consideraba dueño de tal cantidad de terrenos, poseía tales riquezas, y gente esclava, que dos   o tres reyes juntos de Europa en esa época.

¿Qué había sucedido? Era tarde para considerarlo y más para remediarlo. Ahora había que agarrar el camino del éxodo.

La historia en el planeta para entonces ya era otra. España había perdido la fuerte presencia que tenía en países de Europa y los Estados Unidos hacían lo suyo para acabar con los últimos bastiones del poderío español en América.

El conde de Aranda, preclaro español con elevado cargo en el gobierno de España, ya había advertido con respecto a Estados Unidos con toda antelación en el memorial de 1783:”! Vendrá un día que será gigante, un coloso temible en esas comarcas”, pero ni españoles (en su tiempo) ni mexicanos (estos llegado su tiempo) le hicieron caso.

España, no obstante, se cerraba al reconocimiento de esta nueva realidad. Se considera que  de haber enviado el reconocimiento de la independencia de México (como lo haría quince años más tarde, ver Madam Calderón de la Barca, Editorial Porrúa, México), el asunto de los españoles, no obstante el resentimiento que con su   vesánica actitud provocaron durante tres siglos, las aguas no se levantarían más allá de un oleaje.

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Avivar las brasas de los antagonismos históricos con España en nada ayuda a la fraternidad de ambos pueblos en esta época de aranceles punitivos.

Claudia Sheinbaum, presidenta de México, fue a España a invitación del presidente Pedro Sánchez, ha recibido con honores, en Palacio Nacional de México, al rey Felipe VI y los tres se encontraron fraternalmente en la clausura de la Copa Mundial del futbol 2026 en el Estadio MetLife de Nueva Jersey, Estados Unidos.

Y la euforia, espontanea, de miles de mexicanos apoyando a la Selección Española en Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México y Estados Unidos, habla más de lo que pudiera escribirse al respecto.

Cientos de familias españolas viven en el país con pleno respeto de “lo español” por parte de los mexicanos, como es hacia “lo alemán” hacia “lo francés” hacia “lo ruso”…

Las voces discordantes, anacrónicas,  no interrumpen la marcha hacia la paz, el progreso material e intelectual, del conjunto de esta nación.

Pero el desfile cívico-militar del 16 de septiembre está presente todos los años y es necesario explicarlo.

 Lo que en esta nota se relata abarca cinco siglos.  Su síntesis (muy apretada síntesis), con ser una nota extensa, va dirigida al público del común. Tal vez pueda servir para comprender mejor el conjunto histórico.

 Hay un nivel de fraternidad del pueblo mexicano hacia el pueblo español, que se ha materializado, desde 1828, como veremos, hasta mediados de abril de 2026, con el viaje mencionado de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a Barcelona, invitada por Pedro Sánchez, presidente de España, en ocasión de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia,

Pero hay otro nivel con España con el que sólo el modo violento ha sido la salida, desde 1521, como veremos, hasta los primeros días de mayo de 2026 en que Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, llegó a México, lanzando exabruptos en contra su presidenta, con repudio del pueblo pero a la vez  con amable recepción, por parte de la alta jerarquía católica, en la Catedral Metropolitana y misa privada en la Basílica de Guadalupe. Ambivalencia que vamos a encontrar a lo largo de toda esta historia.

 

Referencias:

 

La expulsión de los españoles de México (1821-1828).

Harold D.Sims, Fondo de Cultura Económica, Secretaria de Educación Pública,

1985, Lecturas Mexicanas número 79.

Pontificaciones, Conversaciones con Norman Mailer. Editorial Gedisa, S.A. Buenos Aires Argentina.1983

Apuntes de filosofía, Bernal Martínez Gutiérrez, Editorial Digital, Imprenta Nacional, Costa Rica.

 

 

 

Con sus particularidades regionales la historia de México es la misma de todo el continente americano, a partir del siglo dieciséis, con la conquista europea y sus guerras de independencia en el siglo diecinueve.

En la realidad la lucha de los españoles por no dejar el poder, y recuperarlo una vez ya perdido, duró más de dos siglos, 214 años exactamente. Lucha que comenzó Hidalgo, la continuó Francisco I Madero  y la cristalizó Andrés Manuel López Obrador  en 2024 (este con el episodio de la compañía  española Iberdrola y el conocido desacuerdo con su rey). 

Es la historia de 5 siglos que los mexicanos conocemos como episodios, al parecer, sin relación uno con otro.

Historia de  5 siglos que comprende 5 momentos:1-conquista del coatepantli azteca por  indígenas y sus aliados españoles en1521,2-Grito de libertad en Dolores, por el padre Hidalgo en 1810,3-la expulsión de los españoles en 1828,4-levantamiento general el 20 de noviembre de 1910 y, 5, el humanismo mexicano (también llamado la revolución pacifica de las conciencias) en 2018-2024

El desfile cívico-militar del 16 de setiembre ( conmemoración de 1810), así como el del 20 de noviembre (1910), en México se les presenta como episodios desvinculados unos de otros.

Le revolución mexicana fue, hasta entonces, 1910, el fin de  una opresión  que ya duraba cinco siglos. Tres de la Colonia y dos con el corrupto gobierno de México  ya independiente, ( salvo dos excepciones: Benito Juárez y Lázaro Cárdenas).

Un “independiente” entre comillas, como veremos, en el que los españoles supieron conservar, por medio de la corrupción de mexicanos en el poder, la hegemonía sin tener ya el poder absoluto, como antaño.

Una historia que el pueblo común mexicano (mal) conoce como cinco historias casi ajenas una de otra. La realidad es que cada evento dejó secuelas que dieron lugar a la segunda, a la tercera a la cuarta, conocida como revolución mexicana y está a la quinta, a partir de 2018: la mencionada Revolución de las Conciencias.

¡La más grande de las revoluciones en México sin disparar un solo tiro ni reprimir manifestaciones en contra ni matar estudiantes!)

Miguel Hidalgo

Se le conoce como el padre de la patria mexicana. Luchaba por ideales, como la libertad. Y junto con Morelos y matamoros,  otros sacerdotes católicos,  por la igualdad en derechos civiles y económicos  y la reivindicación de los pueblos originarios. Tres sacerdotes pueblerinos, sucesores de Cuahtemoc, el venerable abuelo azteca  de los mexicanos, primera figura que desde el siglo dieciséis inauguró el movimiento de lo que ahora se llama La resistencia indígena.

Once años duró la lucha que desembocó con la firma de los  “Tratados de Córdoba, celebrados en la Villa de Córdova el 24 de agosto de 1821, entre don Juan O´Donojú, teniente general de los ejércitos de España, y don Agustín de Iturbide, primer jefe del ejército imperial mexicano de las tres garantías. Villa de Córdova, 24 de agosto de 1821”.

Ese tiempo, exactamente diez años, la cabeza del padre Hidalgo permaneció colgada, en  la plaza publica, de la ciudad de Guanajuato, para escarmiento, luego que los españoles lo fusilaran el 30 de julio de 1811,en Chihuahua. Once meses después de haber dado el “Grito de Dolores”.

Agustín  Iturbide

En la realidad fue el que consumó la independencia. Pero su lucha era por el poder personal, no por la libertad, y el pueblo no se identifica con él

Pero sería hasta  El 28 de diciembre de 1836, a través del tratado Santa María Calatrava, que España finalmente reconocería  a México como nación libre, soberana e independiente.

Lo que aquí se relata es la culpa que España tuvo de tanta sangre española que se derramó en México durante esos 26 años en el país  en la que  buscó  la reconquista de México.

Y Más adelante, con el país ya independiente, la corrupta connivencia del resto del poderío español con gobiernos mexicanos y el alto clero, que provocaría la primera gran revolución popular del siglo veinte.

Esta nota se centra en la tercera etapa que es la expulsión de los españoles.

 

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En esta sangrienta lucha veremos que, por lo general, la nobleza del mexicano supera a su bestialidad. Es lo que se llama humanismo mexicano, que nada tiene que ver con el depredador humanismo del moderno liberalismo de occidente.

En el camino del destierro hacia el puerto de Veracruz  sufrieron  de sobresaltos no ya por los contarios políticos sino por los ladrones comunes que los despojaban de sus pocas pertenecías que habían logrado llevar:

“Las desgracias de los españoles que partían eran muchas. No era raro que alguno de ellos fuera robado o hasta asesinado en el camino de Veracruz…Algunos españoles que lograron abordar su barco, no llegaron a su destino. Por ejemplo, los 82 pasajeros y tripulantes que se encontraban a bordo de la corbeta francesa Paquet N° 3,que zarpó de Veracruz el 3 de abril, fueron sanguinariamente asesinados por el pirata  Pájaro Verde mientras navegaban rumbo a Burdeos.”

Para recorrer los  caminos de la ciudad de México, hacia el este, a lo largo de 500  kilómetros, hasta el puerto de Veracruz, debían cruzar,  la elevada cadena montañosa nevada por el poblado de Río Frío (2,980 metros, 9,777pies o por Ituhalco,3,710m.

La ancestral ruta que los pueblos nahuatlacas del valle de México caminaban rumbo al sureste, partiendo de Amecameca, en el noroeste, en los 2,500 m, ascendían (a pie por no contar  con animales de carga y monta) a los 3,710, en Ithualco, el gran puerto (de unos 5 kilómetros de amplitud en su eje norte sur) entre la montaña Iztaccíhuatl y el Popocatépetl (que los tlaxcaltecas llaman paso de Cortés) para descender hacia  Cholula, en los 2,170 m. Un total de 60 kilómetros, aproximadamente. Y seguir descendiendo hasta el todavía lejano puerto de Veracruz.

 

 


Iztaccihuatl (5,230m) y Popocatépetl (5,426m), vistos desde la Ciudad de México.

El puerto entre las dos montañas se llama Ituhalco (3, 710 m.s.n.m.).

 

 Era uno de los caminos hacia el Puerto de Veracruz (Amecameca-Ithualco-Cholula). El otro va  por Río Frío, a la izquierda, norte,  de la Iztaccíhuatl.

Foto de Notimex, tomada de  Internet

 Pillaje, resentimientos y sed de venganza por mil atropellos sufridos contra las poblaciones indígenas, violencia racial y política, se desataron a lo grande contra los expulsados. Ya desde los días de Hidalgo en Jalisco jóvenes españoles eran llevados a una barranca y acuchillados como animales en el silencio de la noche.

Se confirmó una vez más la antigua lección de historia que  los excesos de la primera generación de conquistadores la paga, y con  creces, la última generación de sus connacionales cuando esa conquista llega a su fin.

Todo lo que oliera a conquista quedó grabado en el inconsciente del pueblo mexicano, incluidos Cristóbal Colón e Isabel la Católica.

Carente de toda disposición de dialogo, y a la sombra de la vesania, la conquista religiosa, como veremos, adolece también de graves faltas.

En octubre de 2021 América latina (también parte de la población anglo en Estados Unidos) se decidió a derribar estatuas de Cristóbal Colón. Incluido México. Una nota de Diego Flores, aparecida en Internet el 13 de octubre del 2021, resume lo que a la sazón apareció publicado en los medios

“El 12 de octubre se conmemora la llegada de Colón al continente Americano, ese día su estatua se verá en cenizas por haber masacrado y esclavizado brutalmente a los Indígenas.

Ira desatada contra las estatuas de Cristóbal Colón en América latina han sido derribadas, decapitadas y pintadas de rojo que simboliza la sangre derramada de Indígenas en diferentes ciudades que fueron brutalmente asesinados y apropiados sus recursos naturales”

 El mar de los Sargazos, del Océano Atlántico, se le conocerá como la Ruta del Éxodo Español. Un siglo más tarde (111 años) cientos de españoles cruzarán de nuevo estos paralelos oceánicos en otro éxodo tan penoso como este, pero ahora en dirección contraria, del este hacia México, expulsados de España por sus mismos connacionales. Salvados de la muerte a manos de los nazis por el entonces presidente Lázaro Cárdenas.

Sin embargo, de todas las barbaridades que se cometieron contra los expulsados, es una perversa distorsión de algunos historiadores comparar este suceso del siglo diecinueve, en México, con la revolución francesa. Es querer meter con calzador el águila azteca dentro del gorro frigio. ¡Esos historiadores!

Ya Norman Mailer había advertido cuando dice que si quieres saber de historia leas novelas y si te interesa la novela leas historia. De tres mil notas sobre su escritorio, dice, escogen treinta y así arman su historia pintada de un solo color. Las grandes crónicas de los frailes (Sahagún, Duran…) tiene ese fondo de fake news.

Lo hemos dicho con mesura.

Mailer no se anda por las ramas: “Cuando uno conoce los vacíos y arreglos con los cuales  los historiadores escriben su historia, trabajan sobre diez mil  hechos  y seleccionan trescientos que les parece  bastantes  para ilustrar las cosas, por mucho que a eso  se le llame historia todos sabemos  que es ficción. La señal del gran historiador  es su capacidad como gran escritor de ficción…La historia no es historia, sino una serie de novelas  inmensamente sobrias  que han escrito  unos hombres  que no suelen disponer  de gran talento literario y tiene mucho menos  que decir del mundo  real  que los novelistas. Se trata de un descubrimiento perturbador: los historiadores no tratan  con los hechos  sino con las hipótesis que desarrollan  en relación a una serie de datos  aislados”.

Schopenhauer coincide en todo con Mailer en esto de la historia y los historiadores, escribió dos siglos antes: “Los modernos, con pocas excepciones convierten casi siempre la historia en un montón de basura o en una guardilla trastera, donde se amontonan objetos inútiles.”   Libro  Tercero, Cap.LI, El mundo como voluntad y representación)

George Santayana, el filósofo español-estadounidense, luego de hacer una serie de consideraciones sobre la dudosa labor de los historiadores, anota: “ Todo esto es descarada ficción; y su valor, si alguno tiene, está exclusivamente en la elocuencia, la sabiduría o la información incidental que encontramos en el historiador. Tal historia puede escribirse con ventaja en verso, o llevarse a escena, su virtud no es  de ningún modo ser verídica, sino estar bien inventada”. (Diálogos en el Limbo).

Sigmund Freud: "La verdad historica no existe" ( carta suya dirigida a Arnold Zweig, en mayo de 1936).


Eso hicieron,insistimos, los frailes cronistas e historiadores de la conquista. Ajustaron todo a manera de justificar los excesos de los soldados españoles, con excepciones como Fray Bartolomé de las Casas.

¿Guillotina francesa en México? Aquí el “corte de cabezas” lo sufrieron no los de hasta arriba sino los españoles pobres que no tenían recursos para moverse hacia otros estados donde el sentimiento antiespañol era menos fuerte.

Un “corte de cabezas” entre comillas porque las familias de los desplazados no fueron abandonadas por completo por los mexicanos. Sims relata el caso del gobierno de Oaxaca:

“El gobierno de Oaxaca, y su legislatura dominada por los escoces (logia pro española) sentían compasión por las esposas e hijos  de los españoles forzados a salir por las leyes  locales y federales de expulsión dispuso que se  elaborara una lista  de las familias que vivían  en la pobreza  como resultado de las expulsiones, y que pagara una pensión diaria de dos reales(a las esposa sin hijos o con uno solo) El 31 de enero  de 1828 la legislatura ordenó al gobernador que  cuatro reales (a las que tuvieran  tres o más descendientes).

¡Imaginemos la fraternidad de  los jacobinos de la revolución francesa pensionando a las familias, en Francia,   de los aristócratas en el exilio! ¡O a los dirigentes del Frente Popular español, de 1937, ayudando con despensas y pensiones a las familias de los fascistas caídos en combate!

Eso de Oaxaca ni Edipo, gran descifrador de enigmas, podría explicarlo.

Los españoles ricos (sucede con los ricos en todos los tiempos y en todos los paralelos y lo vimos en las dos guerras mundiales del siglo veinte) con toda anticipación agarraron sus fortunas y “volaron” para Europa o para Nueva Orleans (todavía no de Estados Unidos). Dejaron tras de sí un caos que se le vino encima a sus connacionales pobres. Luego esos mismos ricos, ya a salvo en el exterior, hablarán y escribirán de las barbaridades que los mexicanos cometieron con los españoles pobres.

Sims pone como ejemplo de lo anterior de los ricos  que se ponen a salvo:

“el conspirador Aviraneta y el comerciante Rivas pagaron cada uno cien pesos por pasaje de primera clase  de Veracruz a Nueva Orleans en el barco ingles Hibernia, a  principios de 1828.”

“Muchos barcos estadounidenses, británicos y franceses se dirigían a Veracruz para llenar sus cabinas con españoles que partían al exilio en Nueva Orleans, La Habana o Europa. Los barcos extranjeros preferían llevar pasajeros que carga: podían tener mayores utilidades llevando españoles a los Estados Unidos o a La Habana que trasportando mercancía a Europa.”

Nueva Orleans, todavía de México, por quedar tan lejos de la ciudad de México, se había convertido en el punto de reunión de los conspiradores que preparaban con las armas en la mano la reconquista:

“Los funcionarios españoles emprendieron entonces una campaña efectiva cuyo centro fue Nueva Orleans para reclutar y trasportar a La Habana (todavía de España) a los emigrados españoles, como preparación para un futuro  intento de reconquista de México.”

Y más adelante:

“Los españoles refugiados  en Nueva Orleans se convirtieron en una  nueva fuente de conjuras y por ello, en un nuevo problema para el gobierno de México. En 1828 existan proyectos  entre los exiliados  en el extranjero para realizar expediciones filibusteras contra la costa texana (todavía de México), y se hicieron intentos de establecer una cabeza  de puente española sobre la costa  del Golfo de México y de apoderase de la fortaleza  de San Juan de Ulúa una vez más.

 

 Santa Anna, “el innombrable” de la historia mexicana, había logrado desalojar a los españoles de su hasta entonces conquistada “banderita de Flandes”. Ahora querían recuperarla.

Este intento de reconquista, en efecto,  se llevaría a cabo. Pero, el contexto ya era otro. En comparación con el encuentro de los conquistadores del siglo dieciséis, con armas modernas para ese tiempo, cañones, pólvora, arcabuces, caballos, virus letales, miles de indígenas incondicionales, peleando contra lanza y macanas de los  aztecas.

Ya para la guerra de reconquista los mexicanos tenían las mismas armas que los españoles, el soldado español montado sobre un caballo había dejado de ser un dios centauro,  poseían resistencias virales contra lo traído por los españoles, ya no contaban con tribus  incondicionales.

Ya el romance con los españoles se había acabado cuando los  indígenas, aliados incondicionales de Cortés, destructores de su misma cultura ancestral, de su religión y de sus pirámides, fueron convertidos en esclavos de las tiendas de raya de los hacendados. Ellos, sus hijos,  sus nietos y sus bisnietos...

El intento fracaso muy desafortunadamente a manos de Antonio López de Santa Anna. Tan vergonzosamente que el general español, que dirigía el ataque, se fue a vivir a Estados Unidos y jamás regresó a España.

Varios días duraron los encuentros de los españoles y los mexicanos, en las cercanías del río Pánuco y en la ciudad de  Tampico, a partir  del 21 de agosto de 1829 (Santa Anna, por Rafael E. Muñoz, editado por el Fondo de Cultura Económica México, 1993).

El gobierno de México, del que a la sazón era presidente de la republica Vicente Guerrero, pasaba por una gran penuria económica y cansancio de casi dos décadas de lucha contra España, a partir del Grito de Dolores por Miguel Hidalgo. Esa pobreza y ese agotamiento pudo haber sido aprovechado más inteligentemente por España. La reconquista, como hemos visto, fue largamente pensada por el gobierno español, pero pesimamente preparada.

De todas maneras nunca hubieran logrado llegar triunfantes a la capital del país, en la ciudad de México, pero sí contar con logros señalados más al interior del territorio, en consonancia con el reconocido valor del español en la guerra.

Tanto el gobierno, español como el propio brigadier Isidoro Barradas, el encargado de la expedición de reconquista, pensaron que bastaba la imaginada superioridad racial  que se esgrimiera durante tres siglos de la  colonia, respecto de los mexicanos. Y volvió a resonar el síndrome del “madrismo” de España con respecto a los países de América.

Este modo de pensar costó la vida a 1,300 soldados españoles y, a resultas de la capitulación, el 11 de septiembre del mismo año, 656 españoles salvaron la vida, y pudieron regresar a la Habana, luego de estar prisioneros en México casi cuatro meses.

El triunfo se lo llevó el innombrable Santa Anna, con distinguidas condecoraciones y festejos, y poco mérito se concede al general Mier y  Terán  que, más estratega, hizo mucho para obtener  la victoria.

La expedición de Barradas, al salir de la Habana venía acompañada de varios sacerdotes para bendecir las armas españolas.

Cuando llegó a la capital la noticia del triunfo de los mexicanos, empezaron los festejos: “Las fiestas continuarían varios días ( a partir del 27 de agosto)… Guerrero asiste a una gran misa solemne en la Basílica de Guadalupe, escoltado hasta las puertas por un largo tren de carros triunfales, cubiertos de flores, tripulados por bellas muchachas vestidas de alegoría. Más repiques y más salvas”.

En la santa misa solemne de la Basílica los sacerdotes bendijeron las armas mexicanas…

No obstante, este descalabro, españoles del estatus medio encontraron muchos de ellos el medio de defenderse no sólo de permanecer en México sino buscando la manera de recuperar la hegemonía militar, política y económica.

En tanto el congreso de la capital  se ponía de acuerdo con los términos de expulsión en una ley general, cada estado elaboraba su propia ley, unas muy virulentas contra los españoles y otras casi protectoras.

Los que pudieron se desplazaron hacia otras provincias del país. Recurriendo a políticos corruptos contrarios a la idea de expulsión. Y teniendo a algunos periódicos de  la logia escocesa que protestaban contra los yorkinos, que era la logia que buscaba a toda costa sacarlos de México:

“El gobierno estaba seguro que los españoles  apoyaban a los revolucionarios con su dinero y consecuentemente, en la ciudad de México se hicieron entonces esfuerzos extraordinarios para expulsar a los peninsulares.”

Durante tres lustros, a partir de 1821, España no hizo algo, deliberadamente no hizo nada,  por buscar paliar el golpe de los españoles en México sino, como anotamos, todo lo contrario. Que reinara el caos  para encontrar tierra fértil de apoyo a la reconquista. Entretanto, quedaron   estos españoles, como se dice, siendo la carne del sándwich: triturados entre el gobierno español y los yorkinos. Por lo mismo, gran parte  de la sangre  española que corrió entonces en México  se le debe imputar a España.

“los expulsados españoles que llegaban a Filadelfia tenían grave urgencia de obtener ayuda de alguna fuente. El cónsul general de Francia informó en marzo que numerosos exiliados españoles, después de haber sido abandonados por su propio cónsul se dirigían al consulado francés en busca de ayuda”.

Los yorkinos sin duda que cometieron excesos por ese deseo (aquí si a semejanza de la revolución francesa: quitarles el mando político, el militar y quedarse con los mejores contratos y puestos burocráticos  manejados hasta entonces por el gobierno español) de desquite que bullía en el inconsciente colectivo del pueblo en revancha por todas las carnicerías y persecuciones de que fueron objeto los grupos étnicos a partir de la conquista en el siglo dieciséis.

Sin embargo los españoles del  estatus medio que ocupaban los mejores puestos en la política y en el ejército ( y que no había tomado parte en algunas de las conspiraciones contra el gobierno), fueron removidos pero en tanto España no reconociera la independencia de México sus sueldos se les seguirían pagando. Si era expulsado pero dejaban familia en el país con mexicanas, podían cobrar en el extranjero medio sueldo.

Además los españoles casados con mexicanas en general no fueron objeto de persecución ni de expulsión.

¿No está por demás insistir: ¿podemos imaginar a los jacobinos de la revolución francesa enviando sus sueldos a los aristócratas en el exilio? ¿O a los bolcheviques procurando paliar la pobreza de los familiares de los zares ya depuestos?

Son universales normas de convivencia del espíritu del  mexicano, ajenas al entendimiento del historiador que  se va por los lugares comunes como cualquier diletante.

El movimiento de independencia consignado en Los Tratados de Córdova, de tono católico, pronto se volvió secular y en momentos jacobino. Y los sacerdotes españoles peninsulares fueron reemplazados, a señalamiento del obispo, por sacerdotes americanos:

“Entre las ordenes que eran menos “españolas” se encontraban los agustinos, que eran mexicanos en un 92.5 por ciento, y los mercedarios, en cuyas filas sólo había un español.”

En realidad fue el momento, con el argumento de expulsar a los sacerdotes peninsulares, en que el proceso de secularización empezaría en la vida de México. Medida sana como recurso dialectico con lo religioso. Pero que en ocasiones perdería la tolerancia. Benito Juárez realizó, mediante lo que se llama las Leyes de reforma, lo civil por un lado y lo religioso por otro lado.

El movimiento de expulsión levantaba una polvareda que envolvía a los activistas escoceses y yorkinos, a los representantes de  los gobiernos extranjeros en México y al alto clero.

Sims hace notar “la hostilidad que existía entre los diplomáticos europeos y el plenipotenciario (Poinsett) de los Estados Unidos.”

Empero, todo esto fue casi inútil.

Con el tiempo, los que lograron escapar al éxodo y se quedaron a vivir en México, no aprendieron la lección de historia. Mejor dicho, hicieron una mala lectura de esa lección.

A la nobleza de espíritu, al humanismo mexicano, la consideraron miopía o cobardía. Y es lugar para considerar el esfuerzo que el mexicano tuvo que desarrollar entonces para no liberar sus instintos bestiales que, insistimos, también forman parte de su ser.

Pero en México nunca se perdió de vista que los pueblos del mundo son hermanos, o al menos fraternos, y que son las cúpulas gubernamentales los que corrompen todo por defender los intereses de sus estatus.

Así es como termina el libro de Sims: Se reagruparon de la mejor manera para no volver a ser sorprendidos y en cambio defender la tradición.

¿Pero cuál tradición? ¡La de su estatus! La tradición del darwinismo social. La que había empezado con los conquistadores del siglo dieciséis: la tradición de la destrucción y la esclavitud por medio de las tiendas de raya de las haciendas. En las que se practicaba, como un credo, todo lo contrario de lo que se conoce desde la antigüedad griega con Sólon, su autor, como la ley sisactia (sisactia significa condonación de las deudas). La tradición del alto clero en connivencia con los hacendados.

“Los que quedaban pronto, muy pronto aceptaron el desafío y buscaron el modo de defenderse. Los que en el decenio de 1830-40 surgieron como defensores de los fueros tradicionales y de las propiedades de la Iglesia, eran gente decidida a impedir en el futuro cualquier ataque sobre los derechos y privilegios heredados de la tradición.”

No la tradición del pueblo mexicano con su cultura milenaria y sus apremiantes necesidades enormes de comida, vestido, educación y cultura.

Rescatar una tradición que legitimaba la conquista haciendo aparecer las practicas, reales o inventadas, del pueblo conquistado como asesinos y caníbales. Adjetivos que aparecen en las Cartas de Relación que Cortés escribía y enviaba a su rey refriéndose al modo de vivir de los aztecas.

La mencionada presidenta de la Comunidad de Madrid que vino a México, en 2026, repitiendo lo de Cortés y los frailes, en el sentido de la total falta de cultura de los pueblos originarios, no ha leído a  Oswald Spengler que  se refiere a México- Tenochtitlán como parte del grupo de las  grandes culturas antiguas: “china, egipcia, babilónica, mejicana”.(La Decadencia de Occidente Vol.II,Cap.I-B ,Pág. 58).

Los frailes, es cierto, buscando desterrar la “idolatría” para imponer el cristianismo, respaldaban lo que Cortés decía y agregaban que las tales imágenes de los dioses mexicas eran representaciones del demonio. Sahagún y Durán lo repiten. Así pues, los mexicanos eran incultos, asesinos, caníbales y satánicos.

La moral cristiana se introdujo en México mediante un recurso inmoral y criminal.

Distintivo de nuestros tiempos modernos es crear una necesidad y, enseguida, vender el remedio de esa necesidad. Gran cultura original, dice Spengler, de México indio, espiritual, arquitectura, astronomía, sociedad, tradición, etc. No necesitaba más que seguir desarrollándose. Pero asesinos, caníbales y satánicos, el cuadro perfecto, según los frailes, para ser salvados de tal barbarie. Se necesitaba un Salvador…

Otros, por lo mismo, hicieron famoso el “aperreamiento”, muerte en las fauces de los perros. O los marcaban con hierro candente en la cara. Séneca y Cervantes son hitos de pueblo hispano, de inmensurable sabiduría, pero que en América del siglo dieciséis conocio el reverso del molde.

No obstante, algunos frailes tenían conciencia que todo era un asunto sucio. Fray Bartolomé Olmedo, mercedario y capellán de Hernán Cortés dice: “No es justo que por la fuerza les hagamos ser cristianos”. (nota tomada del libro La Malinche de Margo Glantz). Fray Bartolomé sabía lo que decía, fue el que bautizó a Malinali que, ya “barragana” o amante de Cortés, pasó a llamarse Marina.

Así empezó lo que se conoce como: La Evangelización de América.

Tiempo después, en el siglo dieciocho, nacería en el seno del mismo pueblo europeo, el que sería uno de los más grandes pensadores de la cultura occidental. Él diría lo siguiente, hablando de los valores morales y de la virtud, tan caros al cristianismo:

“El mismo grado de perversidad puede demostrarse en una nación groseramente entregada al asesinato y al canibalismo que en otra que cultive la fina intriga cortesana, las persecuciones e infamias de todas clases disfrazadas elegantemente; el fondo es el mismo en ambos casos.” Schopenhauer, Libro Cuarto, Cap. LXVI El mundo como voluntad y representación

El sacerdote azteca levantaba el cuchillo de obsidiana para abrir el pecho y sacar el corazón  del prisionero de guerra. Los españoles y frailes quemaban en la hoguera a  gente pacífica bajo el cargo de idolatría. ”Por esta cruz te salvaras” le decían al moribundo ya entre las llamas.

Kant al principio del prólogo de la Crítica de la razón pura, la de 1781, refiriéndose a la metafísica:

“Su dominio empezó siendo despótico bajo la administración de los dogmáticos”.

Y tanto que al tiempo que el poder civil hacia morir en las fauces de los perros al que se resistía a creer en la cruz, los frailes los hacían perecer en la hoguera. Lo ejecutaba la autoridad civil pero ellos eran los que decían quién.

Para los escépticos: En el lado sur de la Alameda Central, de la Ciudad de México, hay una placa que indica el lugar exacto donde tenían lugar estas cremaciones. Se le conoce como El Quemadero. Y las más ejecuciones mediante la hoguera se llevan a cabo en lo que ahora se conoce como Zócalo o plaza principal frente a Palacio Nacional y la Catedral metropolita. A sólo tres calles de la plaza de Santo Domingo, lugar en el que se encontraban las cárceles de la Inquisición.

Primeramente quemaban mexicanos que persistían  en adorar, según el nombre y el avatar icnográfico, de Tezcatlipoca, como venían haciendo desde tiempos antiguos.

Posteriormente también se quemarían ahí a judíos que se aferraban a su creencia en la Torá.

No aceptar el cristianismo el precio era que tlaxcaltecas y españoles  marcaban al azteca en la cara con hierro candente, lo quemaban o moría en las fauces de los perros.

La perversidad, de la fina intriga cortesana, como escribe Schopenhauer,  que a la sazón llenaba los corredores de la Corte de España, y parte de ello los príncipes de Roma, la pone de patente la misma persona de Cortés que vivió un calvario para que se le reconociera sus méritos de la conquista de México-Tenochtitlan (a esa altura de los tiempos, de los tlaxcaltecas ni mención),aunque se seguían sirviendo de ellos, como “carne de cañón”, para someter a los pueblos originales que se oponían a la conquista.

Al final Cortés obtendría el título de consolación de Márquez del Valle de Oaxaca, valle que nunca conocería siquiera. Y un escudo de armas. Lo que no salvó  de morir de hambre a la misma madre de Cortés aherrojada en el pueblo de Texcoco como prisión.

Esta conducta  de la corte española contra Cortés, para reconocer lo que  pedía,   estaban fundados precisamente teniendo en cuenta los abusos cometidos por los soldados de Cortés y el mismo Cortés.

Un estatus social, una clase social, solipsista, es solo una pequeña parte del todo. Es jugar su  peligroso juego al margen de los demás estatus o, como ahora se dice, clases. Viene al caso  porque muy pronto se vería en México cuan peligroso es ese juego.

Ahora recién tenían los mexicanos dos grandes y bellas  culturas, la suya de los soles teotihuacanos y la de la Paideia griega. ¿Pero de qué servía si ni siquiera sabían leer por carecer de escuelas públicas para el pueblo?

Sería hasta el  25 de julio de 1921, que el presidente Álvaro Obregón decretó la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), “medida que fue aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados. Posteriormente, el 3 de octubre del mismo año, fue publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF).”

Exactamente a 400 años de la conquista y a 100 años de la independencia. ¡Tiempo  en que, por extraños  y por propios, a la educación del pueblo no se le dio ninguna atención o se le combatió con la indiferencia! ¡Un pecado de omisión muy grave de los políticos de entonces, y de  la Iglesia, que pronto pagarían caro!

Eurípides, Cicerón, Epicteto, Shakespeare, Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Domingo de Guzmán, San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, San Francisco de Asís, Cervantes  y otros, eran absolutamente desconocidos para esta gente.

Ni qué decir de las corrientes de filosofía que seguían  en su apogeo en ese siglo diecinueve en Europa: Kant, Kierkegaard, Montaigne, Schopenhauer, Goethe, Séneca, Averroes, Suarez, Gracián…¿Cómo se puede alimentar al espíritu así? ¿Cómo se nutre el espíritu alejado por la fuerza de sus representaciones propias de la Divinidad Nanahuatzin-Tezcatlipoca y Chicomecoatl? ¡La espada y la cruz lo habían mutilado todo en el siglo dieciséis!

Ahora los mexicanos tenían una gran religión, pero por haber sido impuesta a la fuerza por los conquistadores y por los frailes, siempre fue mal comprendida y peor practicada. Para los católicos mexicanos, que creen que estamos exagerando, tenemos la siguiente nota que se refiere a conceptos   expresados en estos días por el papa:

Una nota del otoño de 2021:

“El papa admite errores en evangelización por imponer solo un modelo cultural

Agencia EFE

miércoles, 13 de octubre de 2021 3:54 a. m.

Ciudad del Vaticano, 13 oct (EFE).- El papa Francisco admitió que se cometieron “errores en la historia de la evangelización queriendo imponer un solo modelo cultural” que llevaron incluso a guerras, durante su catequesis de la audiencia general celebrada hoy en el aula Pablo VI del Vaticano.

Reconoció que “son muchas las tentaciones de querer imponer el propio modelo de vida como si fuera el más evolucionado y el más atractivo” y admitió: “¡Cuántos errores se han realizado en la historia de la evangelización queriendo imponer un solo modelo cultural!”.

“A veces, no se ha renunciado ni siquiera a la violencia para que prevalezca el propio punto de vista, incluso guerras. De esta manera, se ha privado a la Iglesia de la riqueza de muchas expresiones locales que llevan consigo la tradición cultural de enteras poblaciones”, reconoció Francisco asegurando que esto es “lo contrario de la libertad cristiana”.

En breve, solo noventa años más adelante, la Iglesia pagaría el precio de no haber enseñado, en esos tres siglos de la colonia, filosofía y teología al pueblo (a ese pueblo, 90 por ciento de la población, compuesto, como dice Fray Bernardino de Sahagún, de “maceguales y gente baja”).

Las masas de esclavos de las tiendas de raya de las haciendas, sólo   conocían, mal conocían, el catecismo de Ripalda. Eso es lo que la Iglesia, y los centros de investigación académica, incluso universitarios, llaman “la evangelización de América”. Se refieren al diez por ciento de la población, no al noventa por ciento.

Ya a pocos años de caído México –Tenochtitlán los frailes festejaban el triunfo de la cruz por haber convertido al cristianismo a millones de indígenas. Una reflexión: Esos millones de indígenas ni entendían el idioma español ni los españoles, salvo excepciones, habían aprendido a hablar como los naturales (más de cincuenta etnias con sus diferentes dialectos).Se publicaron algunos  catecismos en lenguas nativas para los hijos de los caciques indígenas burócratas al servicio de los hacendados.

Bernal Martínez Gutiérrez en su obra Apuntes de filosofía, menciona esta doble labor de destrucción y reconstrucción de la Iglesia. Se refiere  al papel dominante de la Iglesia en el periodo europeo de la Edad Media, en el contexto social del feudalismo:

“La Iglesia católica, en franca alianza con el Imperio, dominarán las vidas de los pueblos, sometiéndolos algunas veces al avasallamiento y a la tortura.” Anota en seguida.

“Pese a todo, aquella centralización divina favorecerá instituciones como el monacato, la vida contemplativa, las ordenes mendicantes y el nacimiento de no pocas órdenes religiosas que intentan una reforma espiritual de la institución desde dentro.”

En otras palabras el pueblo del 90 por ciento carecía de vitaminas culturales para saber convivir, con el sano  laicismo, y prevenir el jacobinismo  que después se  vino encima.

Ya desde entonces el cierre de las iglesias, en el país, y la prohibición de la religión, tocaban a sus puertas.

Como resultado de ese analfabetismo muchos serían lanzados a la guerra a favor del jacobinismo sin saber de qué se trataba éste y otros muchos a defender lo

religioso sin tener conciencia de lo que estaba defendiendo sino movidos, ambos bandos, por el ciego fanatismo.

Para filosofar se necesita la duda a través de la cual se busca la certeza. Para creer en la Divinidad se requiere una fe que es dotada desde el cielo mismo, no porque se tiene enfrente una presencia punitiva. Pero nada de esto, Filosofía y Teología, caben donde se hace todo para que no haya libertad para pensar.

En rigor, laicismo no es una meta en si. Más bien se trata de un camino para llegar a un fin. Este fin es el Humanismo. Humanismo es donde el individuo puede vivir con toda libertad de pensamiento en el universo de las ideas y las artes tales como la filosofía, el teatro, la literatura... Cómo se anotó, aquí solo se mal conocía el catecismo de Ripalda.

Ya en pleno siglo veinte, cuando las naciones habían agarrado el pulso de  los nuevos tiempos, el noventa por ciento de la población los  mexicanos seguían de esclavos de la tienda de raya de las haciendas, analfabetas y descalzos.

Era la evidencia que el discurso prerrevolucionario, que insiste en la igualdad de los hombres, ya en  la praxis posrevolucionaria,  ésta “igualdad” queda en cero  como antes de la revolución...

La gran cultura sirio grecoromanespañolaaafricanaárabefrancesajudía que trajeron los españoles y los grandes centros de enseñanza que fundaron recién la conquista (Tlatelolco, San Ildefonso en la ciudad de México, Colegio San Nicolás Obispo de Valladolid, Michoacán y cuya literatura llena las bibliotecas universitarias)  fueron pensando en los hijos de los conquistadores y en las familias de los grandes caciques indígenas al servicio de los españoles. Pagando así los servicios que habían prestado en la guerra de conquista y destrucción de  México-Tenochtitlán.

Si todas las etnias (excepto las etnias chichimecas  del norte y del oeste,que combatieron durante un siglo todo intento de conquista dirigida por españoles y ejecutada por sus incondicionales aliados del principio) se unieron al español contra México-Tenochtitlan, en el siglo dieciséis, la lectura del slogan “resistencia indígena” es un reconocimiento  a que los mexicas fueron los únicos en el centro-sur que resistieron contra la invasión europea.

La esclavitud sufrida durante trescientos años hicieron que se reconociera el error y ahora los otrora enemigos del azteca  se arropan  bajo el gentilicio de los mexicas, mexicanos. Arropamiento que viene siendo un reconocimiento al heroísmo  azteca que cayó en defensa de la original  y milenaria cultura náhuatl.

Todas estas etnias adversas a los aztecas fueron utilizadas de inmediato por el español para que destruyeran las pirámides del  centro ceremonial azteca que estaba rodeado por el gran  coatepantli o muro de las serpientes, muro de Quetzalcóatl.

¡Y también las propias pirámides de los aliados de Cortés con cuyas piedras y losas  construyeron las iglesias católicas conservando la fachada la orientación solar hacia el poniente! Acto seguido vendría  la explotación de las minas para cargar los barcos de oro y plata rumbo a España, fenómeno que, sabido es,  dio pie a la aparición de piratas, bucaneros y corsarios.

 

 


 

 Coatepantli de los aztecas

Aquí empezó la resistencia indígena, hace quinientos años.


El 12 de octubre, de 2024, Claudia Sheinbaum Pardo, ya como presidenta constitucional, dejó claro en su conferencia mañanera, desde el palacio, que en adelante esta fecha se llamaría “Día de la resistencia indígena”.

 

 

 


 

Réplica de la pirámide a Huitzilopochtli (conocida ahora como el Templo Mayor y a sólo cien metros de los restos de la opriginal).Se erige cada año por orden de Andrés Manuel López Obrador, Presidente de la Republica Mexicana.

 

La traumática situación vivida ochenta años atrás no fue suficiente como para enmendar la actitud hacia el pueblo de los maceguales. Al contrario, se dio un acercamiento entre los altos mandos mexicanos, ya independientes de España, y el alto clero,  con los hacendados que había logrado evadir la expulsión.

A decir verdad, la corona española no fue del todo indiferente. El rey Carlos Primero de España ordena, mediante un decreto de 1548, firmado en Valladolid, la liberación inmediata de indígenas que Cortés había esclavizado. Decretos que, primero los encomenderos, después hacendados, hacían caso omiso. Buscaron modos no tan obvios de esclavitud. Quitaron las cadenas e instituyeron las famosas tiendas de raya.

La existencia de las tiendas de raya en México, para los primeros años del siglo veinte, es una realidad patente que tanto esa influencia de Rousseau que influyó en el desarrollo de la ideas de los héroes mexicanos de la Independencia, como por otra parte las bondades del cristianismo que ya llevaba siglos, todo eso yacía a buen resguardo en los anaqueles de los intelectuales. ¡Brillantes proclamas desde la ilustración y sublimes promesas espirituales del romanticismo! El campesino seguía de esclavo de las haciendas.

Es posible que las revoluciones de emancipación de España, en otros países de América, tengan su maternidad en la revolución francesa. En México se trata de una labor de pastillaje (técnica muy estudiada en arqueología que consiste en ir adhiriendo elementos a una pieza de cerámica ya hecha) que los historiadores han ido agregando a la autenticidad de lo mexicano.

De aquí parte el mito, muy socorrido por algunos historiadores, que tanto la guerra de Independencia, como la revolución mexicana, alimenta sus raíces de la ilustración europea. ¡Un colonialismo cultural más sobre el mexicano!

Un acuerdo, una actitud dialéctica, entre los antagónicos de poder, siempre es bienvenido en nombre del bienestar del pueblo. ¡Lo que en la actualidad se dice “negociar”! Esa fue, al menos la intención, del famoso abrazo de Acatempan, en el que realistas e insurgentes se dieron  la mano  para  dar por terminada una lucha que ya llevaba dos décadas. Ese sería la actitud de España cuando tres lustros más tarde al fin  decidió reconocer la independencia de México.

Cincuenta etnias   en México siguen viviendo, para 2021, sus costumbres y sus ritos ancestrales a lo largo de todo el país. Lo que se conquistó en el siglo dieciséis  fueron los grandes centros de poder, cultura y población y el más importante de todos  México-Tenochtitlán.

En otras palabras, el México nativoamericano no fue borrado. Sigue vivo. Pero también fue  abandonado por extraños y propios.

Fue hasta la presidencia de AMLO, y seguida por la de Claudia Sheinbaum, que se elevó a rasgo constitucional el derecho, respeto y programas sociales para los pueblos originarios.

Lo anterior se destaca porque  hubo periodos, en el siglo diecinueve,  de los gobernantes mexicanos, que persiguieron con saña a etnias del norte con la misma vesania que tres siglos atrás lo hicieron los españoles. Despojar  las tierras y agua a  las tribus y “blanquear” la piel de los étnicos era la idea. Su ejército sirvió para emprenderla contra los campesinos de Jalisco, Michoacán y Colima  o contra los indios mayos, tarahumaras, huicholes, otomís, mayas, etc. (ver La Frontera Nómada, de Héctor Aguilar Camín, editado por Siglo XX 1, México, 1977).

¡Dos genocidios! El primero ejecutado por los conquistadores y el segundo por algunos gobiernos de mexicanos ya independientes de España.

A ochenta años de gobiernos ya mexicanos, y de aquel sangriento 1828, el noventa por ciento de los mexicanos eran analfabetas, andaban descalzos y vivían en chozas. Los hijos heredaban la deuda que el español hacendado había anotado en las tristemente tiendas de raya que cada hacienda tenia, esto, como se ha anotado, con la venia de gobernantes mexicanos y con el silencio de la Iglesia.

El niño mexicano recién nacido en esos tiempos ya tenía que pagar dos deudas: una deuda en la tienda de raya del hacendado  y otra deuda en la iglesia  con el nombre de “pecado original”. Dos deudas que, obvio, él no había contraído, pero se las habían endosado. ¡Y a su vez, las heredarían sus hijos y sus nietos!


Una tienda de raya.


¡Brillantes proclamas desde la ilustración y sublimes promesas espirituales del romanticismo! El campesino seguía de esclavo de las haciendas. En otras palabras, ni teísmo ni ateísmo hicieron algo por superar esas maneras de esclavitud trascendente.

 De la primera no había modo de librarse o iría a dar a la prisión del San Juan de Ulúa, de donde ya no se regresaba y al morir, o si ya estaba muy enfermo, se arrojaba  a los tiburones.

El que conoce esas celdas sabe que los presos no tardaban mucho tiempo en enfermar. Las celdas fuero diseñadas para ser inundadas a medias cuando sube la marea. Las terribles mazmorras, de las prisiones europeas durante la Edad Media,  serían un hotel de lujo en comparación con estas celdas de “la muerte rápida” de San Juan de Ulúa.

 Aquí los presos de San Juan de Ulúa tenían que morir pronto pero no tan pronto. Era necesario que conocieran el poder vesánico  español y el poder corrupto de los gobernantes mexicanos del porfirismo. Horas entre el oleaje de la marea alta y otras horas en la humedad de la cueva sin sol. Con el sólo decir, o mostrar, que se encontraban enfermos, eran arrojados a los tiburones (testimonio de un ancestro del autor de este blog liberado al triunfo de la revolución de 1910.).

De la segunda, si el individuo   se alejaba de la Iglesia, al morir iría a dar al infierno. De modo que era ineludible cumplir con la hacienda y con la Iglesia.

Palabras de Rousseau:

“Aun admitiendo que el hombre  pudiera enajenar su libertad, no pude enajenar la de sus hijos, nacidos hombres y libres. Su libertad les pertenece, sin que nadie  tenga derecho a disponer de ella.”

A siglo y medio de haberse publicado el Contrato Social (1762) toda esa influencia de Rousseau, que dicen los historiadores, aquí no se veía por ningún lado. Citar a Rousseau como historiador da tono pero en la realidad fue en México una pura fantasía.

Las luminosas palabras de: “todos los ciudadanos somos iguales ante la ley”, para nada tomaban en cuenta a los mexicanos del noventa por ciento. Las ardientes proclamas, de ecos rousseaunas habían sido inclementes para atacar al despotismo de la monarquía española, pero ahora, ya independientes de España, políticos mexicanos y prelados de la Iglesia, tomaban chocolate y comían tamales en la mesa de los hacendados.

Mañana la ilustración levantará la espada contra el romanticismo (Cristiada) y éste responderá de igual manera a la ilustración. Se volverá a leer a Juan Jacobo Rousseau por un lado y, por otro  lado, el ideario de San Ignacio de Loyola. Por lo pronto, María,  sirve más chocolate a los señores y trae otra fuente de tamales. Mañana, después de la hecatombe, que los historiadores escriban sus aburridas y descoloridas  novelas, con pretensión de historias.

Hacendados poderosos, por lo general faltos de sentido social, humano, dueños de tierras y vidas hasta mucho más allá de donde alcanzara la vista. Pero nadie como la Iglesia. La Iglesia católica era el terrateniente mayor en México. No aprovechó su milenaria experiencia en el mundo en este sentido y esperó a que tal riqueza se la arrancara de las manos por la fuerza.

Esta época da la impresión que el atraso es responsabilidad del 90 por ciento de los mexicanos (en especial de los étnicos y de los mestizos) y no de las condiciones impuestas por los hacendados. Menudean los adjetivos. La solución es el saber científico, precisamente cuando no se tenían escuelas.

Así, con ese bagaje histórico, llegamos al siglo veinte.

Uno del pueblo se encontraba en la calle a un español, o a un catrín (mexicano cerca del poder), debía bajarse de la banqueta y no levantar la vista bajo riesgo de ser escupido  o golpeado en la cara por insolente. O enviado al presidio  de San Juan de Ulúa, islote en el mar de, donde dijimos,  jamás regresaba.

Y se daba por hecho, bajo el silencio de la Iglesia, lo que se llamó el derecho de pernada: en situación de casamiento el primero que se acostaba con la novia era el hacendado. Costumbre que empezó  en siglo dieciséis cuando las tribus enemigas de los aztecas ofrecían a sus mujeres a los soldados españoles. ”Para mejorar la raza”, Bernal Díaz del Castillo lo dice de esta manera: “para hacer generación”.

Antes de ser arrojadas las mujeres indias a la chusma o al concubinato de algunos de los capitanes españoles, la Iglesia requería que fueran bautizadas, les ponían María o Juana O Mariana…Después de esto el cuerpo de las indias ya nada importaba, su Alma (ánima) dice Bernal Díaz, ya tenía el paso libre allá en el cielo de la nueva religión.  “Cosas veredes Sancho”, dijo Don Quijote.




Francisco Villa y la  División del Norte, cruzando el desierto de Samalayuca, en el camino de librar la batalla final en Zacatecas, a 1500 kilómetros de distancia.

 

Elsa Cecilia Frost señala que: “La hipocresía española que hace bautizar a las mujeres (indias) antes de pecar con ellas…Es absurdo pensar que la toda poderosa Iglesia permitiera tal estado de cosas. Y, sin embargo, así era”, (del libro La Malinche, de Margo Glantz, editorial Taurus,2001).

El 20 de noviembre de 1910, con la toma de Ciudad Juárez, por Francisco Villa y Pascual Orozco, a las órdenes de Francisco I Madero, empezó el movimiento revolucionario que se ha considerado como la primera gran revolución popular del siglo veinte en el mundo.

La  prudencia, y el miedo al caos, habían llegado a su fin. Se desataron las fuerzas bestiales reprimidas durante cuatro  siglos en el alma noble del mexicano. En adelante, parafraseando a Goethe: ¡Ningún crimen me es ajeno!




Niña guerrillera. La praxis  un siglo antes que en México empezarán las luchas por la igualdad de género. Miles de mujeres se fueron a los frentes de batalla y en los servicios de apoyo. Se les conoció como “Las Adelitas”

 






Adelita, la mujer que inspiró el más guerrero de los corridos de esta revolución.

En rigor las Adelitas sólo fueron las continuadoras de la Matria tan presente en el pueblo mexicano o influencia femenina central. Sostenedoras de la lucha por la libertad del pueblo y soberanía de la nación, de aquellas mujeres que lucharon, y murieron, en los primeros años de empezada la lucha de independencia iniciada por Hidalgo: Jose

 fa Ortiz, Leona Vicario, Gertudis Bocanegra… Y ellas, a su vez,  las  continuadoras de la lejana y primordial Matria  de  las mujeres que lucharon y también murieron en la defensa del sagrado coatepantli del pueblo azteca. Línea que no se ha interrumpido con la actual presencia, en lo que va del siglo veintiuno, de miles de mujeres tanto en el Colegio Militar, el Ejército y la Marina de México.

 

Francisco Villa, Pascual Orozco y Maclovio Herrera no eran militares. Eran gente del campo de la infinita llanura norteña que conocía las montañas, sabían montar  caballos y disparar en plena carrera,  y tenían muy desarrollada la intuición del guerrillero.

Eran nada. La sociedad de entonces los había puesto al margen de la ley:  pura escoria social, bandidos, salteadores de caminos, roba vacas.

Fueron la nada que acabó con siglos de perversa practica de poder de extraños y de propios.

En honor de esa “nada” Andrés Manuel López Obrador, presidente de la republica mexicana, hizo lo que nadie antes pudo, quiso  o se atrevió a  hacer: Nombró 2023 el “Año de Francisco Villa”

 

Foto tomada de Internet

 El pueblo del 90 por ciento, vejado durante tres siglos, ahora iba  contra los corruptos  mexicanos en el poder  y sus compadres los hacendados. Los de la segunda línea carecen de armas. Esperan...

 En  tanto los once generales de división  del viejo orden huertista, que comandaban la impresionante columna de trenes del ferrocarril con soldados del gobierno, trazaban un plan de batalla para controlar el norte del país, la División del Norte de  Villa, compuesta de campesinos, ya había tomado la ciudad de Torreón, hasta entonces en manos de los huertista,   penetraba las  defensas  de Paredón y   preparaba el ataque decisivo que tendría lugar  en Zacatecas.

 Entretanto, Rodolfo Fierro, de las huestes villistas, para “matar el tiempo”, mataba prisioneros, personalmente, uno por uno, hasta quedar imposibilitado de la mano de tanto disparar la pistola. ”Si logras brincar esa barda, quedas a salvo” les decía, de cientos, dice la leyenda, solo uno lo logró.

Zacatecas era el  último bastión del gobierno federal, y la  batalla decidía el resultado  de la revolución. 

 23 de junio de 1914. La batalla final de la revolución. Asalto al cerro de La Bufa, Zacatecas, por los revolucionarios, en posesión del ejercito federal.

 


 tomada de Internet

 Revolucionarios y soldados federales (todos campesinos pobres) después de la batalla, camino de la hoguera

 

Propiamente la revolución duró cuatro años, del 20 de noviembre de 1910 al 23 de junio de 1914.

 La revolución mexicana barrió casi con todo esa perniciosa connivencia que ya duraba cinco siglos, empezando con los cacique indígenas burócratas al servicio de los españoles, del siglo dieciséis, hasta los mexicanos del régimen porfirista y los del neoporfirismo que le siguió. Casi

 

Un millón de  vida sacrificadas en la revolución y de  todas maneras al pueblo se le siguió relegando en los tiempos posrevolucionarios.

Con la excepción del presidente Lázaro  Cárdenas, aquí es donde empieza el gran problema con el que tendría que enfrentarse el auténtico luchador social, si es que alguna vez llegaba: siguieron décadas de desengaño del pueblo hacia sus gobernantes que no ocultaban ya su avanzado grado de corrupción y, como distracción, para que la gente volteara para otro lado, se daban frecuentes  actos de represión. Cada seis años la gente iba a votar con una inmensurable desconfianza de que, como siempre prometían las campañas presidenciales, esta vez sí fuera cierto.

Las dos décadas que siguieron a la acción armada debido a la lucha de facciones de haber quien llegaba primero  a punta de balazos a la silla presidencial. Y el que llegaba pronto era quitado también a balazos por otro grupo.

El pueblo siguió con hambre, poca cultura y agarrado como carne de cañón para los intereses del 10 por ciento de la población.

Siguió el eterno, efectivo, recurso para la desestabilización de cualquier nación: gobierno contra la iglesia y viceversa: la Cristiada (más balazos y el pueblo seguía sin escuela, comida y cultura) la lucha armada contra el gobierno federal que había cerrado templos, prohibida la religión, asesinado sacerdotes y monjas (al menos el 90 por ciento de los mexicanos eran católicos).El caos estaba garantizado, era inevitable. Para que Estados Unidos le diera el visto bueno, como candidato a la presidencia, Álvaro Obregón acepto que el pueblo mexicano se quedara como estaba Respectoa la industria, sobre todo), sin ir más allá, durante los siguientes cincuenta años. Esto se conoce como Los Tratados de Bucareli. ¡Otros tratados, menos visibles, se aceptarian en los años que estaban por llegar!

 Paralelo a eso no sólo el olvido del pueblo sino continuar con  el exterminio de las comunidades indígenas originarias, para seguirles quitando sus tierras y sus aguas de ríos y lagunas.

(En octubre del 2024  el presidente AMLO y la presidenta, todavía electa, Claudia Sheinbaum, pidieron, personalmente al pueblo yaquí, perdón por todas las atrocidades, verdaderas masacres, exterminios, de los gobiernos anteriores.  Paralelamente buscar dotarlos de aguas y restitución de sus tierras).

Gobiernos mexicanos, posrevolucionarios, del 10 por ciento blandengues hacia la presión de hegemonías extranjeras y mucha represión, y mucha corrupción, hacia el interior, hay que insistir en ello.

Grandes evasores de impuestos y  grandes delincuente de cuello negro como los delincuentes de cuello blanco. Salían libres por orden de algún juez a los dos o tres días de estar en la cárcel ( en   el supuesto que en realidad estuvieran o se les daba por cárcel ir a vivir a su casa).

Quedó en evidencia que era también un Poder Judicial corrupto (con sus excepciones) hasta la médula. Estaba absolutamente seguro que su fuerza y su autoridad eran por encima  de la Constitución, del  Legislativo (Cámara de Diputados y Cámara de Senadores) y del Ejecutivo.

Cuando los historiadores escriban sobre este episodio del  viejo Poder  Judicial, y su caída por la fuerza del Humanismo Mexicano, de llevar a sus jueces, ministros y magistrados, a ser elegidos en las urnas por el pueblo, encontrarán un abundantísimo material.

Juventud con escasa oportunidades de estudiar y menos de trabajar que, con desprecio se les señalaba como parásitos con  la palabra  “ninis”(ni estudian ni trabajan). Vicente Fox, uno de los últimos ex presidente del neoporfirismo, dijo en una ocasión por televisión refiriéndose a los programas sociales puestos en marcha por el gobierno de la 4T, “¡mejor trabajen huevones”.

 Era la mentalidad de los hasta entonces altos funcionarios de los que gobernaban para sólo el 10 por ciento de la población.

Y una síntesis que englobaba a la corrupción de los gobiernos pasados, y a la vez una advertencia   para la avaricia que nunca está lejos de los políticos presentes, de todos los partidos  y de  los tiempos que están por venir:

Uno de los postulados de la Declaración de Principios del partido Morena dice así en una de sus partes:

“Morena se esfuerza en establecer una democracia austera, defiende la autodeterminación de los partidos políticos, rechaza toda intromisión en su vida interna y se niega a recibir toda aportación económica, política o propagandística proveniente de corporaciones nacionales, ciudadanía o entidades extranjeras, grupos de interés, ministros de culto y asociaciones de cualquier religión, cabilderos y cualquier persona física o moral a la que las leyes electorales prohíba financiar a los partidos políticos”.

Otro principio básico, para no perder de vista  nunca más, quien es el que manda: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. Y: “No puede haber  gobierno rico  con pueblo pobre”.

Los ideales de los padres Hidalgo, Morelos, Matamoros y otros insurgentes, en la guerra  de 1810,  de libertad con justicia social, al fin, se van haciendo realidad. Llevados a cabo por  lo que se conoce como “la revolución de las conciencias” y “humanismo mexicano” de la,actual, coalición de partidos Morena, Verde y PT.

Tanto el 16 de septiembre, como el 20 de noviembre, honran a los miles de combatientes, conocidos y anónimos, que dieron la vida por la libertad y el progreso para el cien por cien de los mexicanos, incluido ese 10 por ciento neocolonizado,  del primer tercio del siglo veintiuno.

 

C.S. LEWIS: ¿POR QUÉ LEER?

 


 

 

Lewis hace esta reflexión provocadora:

“¿Qué valor tiene, e incluso, qué justificación puede tener, interesarse con tanto entusiasmo por unas historias que narran cosas que nunca han sucedido, y participar indirectamente de unos sentimientos que no nos interesaría en absoluto experimentar en nuestras vidas? ¿Qué valor tiene concentrarse para imaginar cosas que nunca podrían existir, como el paraíso terrenal de Dante…”

El Positivismo se atrinchera en su abstracción del todo en el medir, pesar y comprobar. El Romanticismo busca la aprehensión de lo absoluto.

Veinticinco siglos de grandes pensadores y dos mil guerras que todo lo precariza. Y todo empieza de nuevo desde las ruinas:

Programas hueros de la televisión, la propaganda con técnica de conflicto que se hacen algunos artistas, los pleitos de las familias de la realeza que, fuera de su establishment, nadie conoce ni conocerá y, por si algo faltara, las cínicas y mercenarias fake news llenando los canales de la televisión, radio y redes sociales.

Esto lo decide todo. ¿Que valor tiene, se pregunta Lewis, leer a novelistas, poetas y  filósofos.

Diez minutos viendo canales de televisión para decidirse por la fantástica realidad de los novelistas. Estos, en lo general buscan lo positivo de la vida:

“Es incuestionable que la utopía, en tanto creación de un estado “ideal” busca un mundo con las mismas características que tenía en estado mítico del hombre, a saber, bondad y felicidad” (Platón y Huxley, Dos utopías, de Ute Schmidt Osmanczik. Editado por la Universidad Nacional Autónoma de México,1976)

¿Y la gente pobre (noventa por ciento de la población mundial) que no tiene para comprar tarjetas de programas televisivas seleccionadas?

Virgilio y Dante están listos para guiarlos en un tour por los mismísimos infiernos del estrés.

Nos apresuramos a buscar el viejo libro de poesías, a Eurípides, a Salgari, a Esopo…

Aquel otro  viejo libro, el de   Homero, con su Ilíada, que nos parecía tan fatigoso, por decirlo de alguna manera, ante la opacidad de los mass media, ahora brilla en todo su esplendor, como poema y como lección eterna de historia de los grandes y poderosos imperios que acaban por caer por esto o por aquello.

¿Volver a la Ilíada?

“Como cuando volvemos a algún sitio hermoso que conocimos de niños-escribe C. S. Lewis en La experiencia de leer-.Apreciamos el paisaje con nuestros ojos de adultos, pero también revivimos el placer, a menudo muy diferente que nos produjo cuando éramos pequeños”.

En cada etapa de mi vida he pensado de manera diferente respecto de lo que Cervantes quiso decir. Los cien, o tal vez más, ensayos que se han escrito analizando esta obra, me dan la razón:

Cada quien ve  la misma calle de diferente manera. ¡Y por la tarde, esa misma calle le parecerá diferente a él mismo! Hay cien Aristóteles, cien Kierkegaard, cien Omar Khayyam…

Como la calle,así la vida se ve desde las diversas disciplinas de la ciencia: biologia, psicologia, antropologia...Cada una desarrollando su modo de  decirlo.

La reminiscencia de los griegos antiguos: saber es recordar. La intuición de Henri Bergson: saber antes de saber, saber antes de razonar…



 Lewis: “Por naturaleza, cada uno de nosotros ve el mundo desde un punto de vista”.


Clive Staples Lewis (1898–1963) fue un destacado escritor, académico y teólogo británico. Famoso mundialmente por ser el autor de Las Crónicas de Narnia, también fue un brillante profesor de literatura en la Universidad de Oxford y un influyente apologista cristiano Wikipedia


Para Platón todo cambia tan rápido e incesantemente que casi no se le puede poner nombre a las cosas. Como contraste de las imperturbables esencias.

¿Todo pasa rápido? El mismo autor de una obra, según pasa el tiempo, va considerando otro modo de ver de cómo lo escribió por primera vez. Estaba dispuesto a liarse a golpes por defender su dicho. ¡Pero ahora en necesario cambiarlo!

 Los trabajos de filosofía son donde más se ve este fenómeno cuando encontramos la expresión: “En mi obra de juventud…”

Kant, en la segunda edición de su Critica le agregó capítulos y le quitó otros. Schopenhauer escribió  mil páginas, en Parerga y Paralipómena, para completar lo que no dijo en su obra principal de doscientas páginas.

La historia del psicoanalisis,en sus comienzos,abunda en disensiones siguiendo cada uno su manera de ver esta ciencia:Freud,Rank,Jung,Adler,Ferenczi...

Luego están los fastidiosos dogmatistas que, a mi manera de ver una calle, me dicen cómo debo de ver esa calle (¡quieren que escriba como ellos piensan la vida!)

El Romanticismo, tanto como la Ilustración, no escasean de esos dogmatistas. Alternativamente han sido dueños de la guillotina, del potro y de la hoguera.

 Los filósofos de ahora escriben sendos trabajos enmendándole la plana a lo que escribió Aristóteles y Aristóteles, a su vez, no pierde renglón, al menos en su Metafísica, marcando lo que, a su modo de ver, cometió Platón, Aristófanes se pitorrea de lo que dijo Sócrates, etc.

De ahí que Oswald Spengler escribió en La decadencia de occidente: “ Los posteriores se han originado en transformación de los anteriores”.

Santayana, el gran filósofo estadounidense-español, no se la cree eso de los dogmatistas. Se refiere a las teorías filosóficas de todos los tiempos, incluida su obra, como meras literaturas.

En otras palabras, dice, son trabajos liricos u ocurrencias que cada quien tuvo (Santayana se auto consideraba como ”un filósofo vejestorio”).

Recuerdese que las "ocurrencias" tienen un valor especial en el psicoanalisis. Platique. ¿De qué  le platico doctor? De lo que se le ocurra.Y el psicoanalista empiezaa tomar notas de esas ocurrencias.

 Frente al dicho de Santayana Juan Villoro (escritor mexicano) lo dice de otra manera; "Escriba aunque no sea escritor"

Con todo, eso es  lo que le da calidad a la vida. Este ramonear de los pensadores de todos los tiempos, es lo que tiene pendiente de un clavo cierta cordura frente al mundo fake news. “Pequeña es la masa de la buena escritura comparada con la masa de material venenoso que consigue abrirse paso en los libros de historia.Lo dijo William Carlos Williams en Las raices de America. "los libros tambien pueden ser vehiculo de ideas dañinas", escribe Irene Vallejo en El infinito  en un junco". 

 Lewis: “Para una clase de personas la primera lectura de una obra literaria suele ser una experiencia tan trascendental que sólo admite comparación con las experiencias del amor, la religión o el duelo. Su conciencia sufre un cambio muy profundo. Ya no son los mismos. En cambio, los otros lectores no parecen experimentar nada semejante”.

Como ir por primera vez a escalar una montaña. Unos no sentirán nada interesante en esa acción y no volverán. Se apoltronarán en la deliciosa ciudad industrial para ya nunca salir de ella.

 Para otros puede ser una experiencia tan trascendental y harán del alpinismo no su deporte ocasional sino su modo de vida.







¡Que locura esto de leer! 


Tomado de El Pais




Estamos en la disyuntiva.

Navegamos en el mar encrespado de las ideas de calidad de todos los tiempos o,

nos arrellenamos en el sofá, comiendo papitas muy saladas, viendo los programas hueros, en espera que  Virgilio y Dante nos lleven en su próximo tour a la nada fresca mansión de Dite.

                                                           

CICERON EXHORTA A LOS JOVENES APRENDER PARA LA VEJEZ

 


La calidad de un lugar se mide según el respeto se tenga de la vejez en sus necesidades.

En la etnia, en las zonas rurales, las canas se saludan con deferencia.

En la ciudad inhumanamente técnica, con su lema de consumo y deshecho, donde la brecha generacional anda muy ocupada (síndrome de Bournot) , las canas se tienen como enfermedad, como un estorbo, no como algo natural.

Los ancianos, en cierta etapa, requieren ser tratados como niños. y para eso no hay tiempo ni dinero. El que no entienda esto es que no  ha visto de cerca a la vejez. O no ha pensado en su vejez.

En América, al sur del paralelo 32, hay países en los que el discurso político pondera a la vejez, pero en la realidad ésta no pasa de ser tratada como una entelequia, algo que no existe en la realidad material.

En la actualidad en México, todo adulto mayor, como se le dice con delicadeza a los viejos, reciben una pensión universal, es decir, de todas las clases sociales, necesítenla o no la necesiten, del color que sea el individuo, creencia religiosa  o preferencia política, ¡Todos!

Con tal comprensión en el detalle que han legislado en el sentido de dejar  paso libre, sin costo alguno, a los sitios donde se puede orinar como los wc del metro, en los mercados públicos, etc. Un organismo en situación de vejez requiere el mingitorio con frecuencia.

Cicerón pasa a considerar a la vejez  desde una situación personal, setenta año antes de llegar al gerontólogo: “Los fundamentos de una vejez suave y feliz se han de echar muy de antemano en la mocedad

Virtud (buenas maneras), plato inteligente,  y ejercicios físicos son la clave para llegar a esa vejez “suave y feliz”.

La batalla contra la muerte prematura se libra en la cocina, no en el hospital.Aquí sólo se escribe el último acto. Pero eso ya no está en nuestras manos sino en sabias y valientes  mujeres y hombres  de  blanco que reciben un cuerpo  ya muy deteriorado. Las grasas, la sal el azucar, el reposo y el ejercicio depórtivo  no matan, como no mata una pistola.Es el uso que hacemos de estas cosas.

Correr, trotar o caminar, dan salud corporal pero no comprensión de la vida, como lo intenta la filosofía.

Pero leer libros de cultura, sólo leer, no da la posibilidad de un organismo sano y fuerte.

Nuestra vida moderna ( con su síndrome de Bournot o surmenage, como se decía antes a la fatiga por exceso de actividad) pone al descubierto una realidad insoslayable: menos filosofía, más estrés.

Porque la filosofía busca  hacerse claridad entre las necesidades primarias  y las enfermedades inventadas por la ciencia del  mercado.



Huehueteotl (dios viejo o dios del tiempo) divinidad tutelar de Cuicuilco








“Ubicada en el suroeste de la Ciudad de México, la zona arqueológica de Cuicuilco permanece como vestigio de uno los asentamientos más antiguos tanto de la cuenca de México como de Mesoamérica, pues se fundó aproximadamente hacia el año 2100 a. C.”


De cuatro mil años data la deferencia que se tiene en esta tierra  por los viejos-

¡Más de mil años antes de la fundación de Roma!






Y con tal  bagaje de información que, por eso es ciencia, que nos hace ir tras de cosas que no necesitamos y llegar a  padecer enfermedades que no tenemos.  

Se pregona por la mercadotecnia que la vejez es una enfermedad. La ciencia medica dice que es el resultado psicofisico de cómo llevamos nuestra juventud-adultez. 

Cicerón no pierde el piso y se acerca a lo que preocupa al humano ya viejo:

 “ A mi modo de entender son cuatro los motivos por que la vejez parece a algunos llena de trabajos: el primero, porque aparta del manejo de los negocios; el segundo porque debilita y enferma el cuerpo; el tercero porque priva de casi todos los deleites, y el cuarto porque no está muy lejos de la muerte”



Cicerón

Busto de Cicerón en los Museos Capitolinos de Roma.

Cónsul de la República romana

en ejercicio del poder supremo

Marco Tulio Cicerón[a] (Arpino, 3 de enero de 106 a. C.-Formia, 7 de diciembre de 43 a. C.) fue un político, filósofo, escritor, jurista y orador romano.[1] Se le considera uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana. Wikipedia

 

Marco Tulio Cicerón tenía  ochenta y cuatro años cuando se hallaba en plena redacción de esta su obra De la Vejez


Una muy vieja leyenda griega dice que un hombre (Lameodonte, de rey de Troya), llegado a cierta edad pidió a los dioses lo dejaran vivir veinte años más, cumplido el plazo pidió otros veinte, cuando tuvo cien años , otros veinte, al  cumplir  ochocientos rogó a los dioses que el permitieran morir…

 

 

 

 

 

 

 

 

El Renacimiento y el Humanismo

 


Dio principio este periodo teniendo como punto central los valores humanos tales como arquitectura, escultura, literatura y pintura. Esto fue posible gracias al establecimiento de las primeras universidades europeas y la invención de la imprenta. Duró del siglo catorce al dieciséis.


El teocentrismo dandole la bienvenida al antropocentrismo con  sus modos de expresión de laicismo y Humanismo
También fue posible gracias a la apertura original  que se conoció como laicismo cultural. El teocentrismo tuvo la suficiente elasticidad  para dar la bienvenida al antropocentrismo. Varios papas fueron parte de este movimiento, pues de otra manera no estaría el cuadro de la Creación de Miguel Ángel en el Vaticano, para dar la bienvenida al antropocentrismo. Un laicismo de calidad que buscaba la cultura. Fue un Humanismo en el sentido más amplio.


De nada no sale nada ni nada regresa a la nada,dice el viejo axioma

Pero no fue, como suele creerse, un logro de la noche a la mañana ni mucho menos de generación espontánea. No fue, como diría  Hegel, ¡un pistoletazo salido de la nada! Como todos los fenómenos de la causalidad, fue el resultado de algo precedente. La invención del papel había tenido lugar siglos atrás. Recordar que el emperador romano Claudio escribía sus cosas sobre los etruscos en rollos. Pero fueron los molinos de agua que dieron un impulso tremendo a la fabricación del papel en 1285 o sea en plena Edad Media.

Algunos autores dicen que en realidad la Edad Media no existió,que sólo fue un segmento más de una línea sin fin. Así como el centro del universo está en todas partes. Por conveniencia de ordenar el trabajo de caracter histórico, por intereses de secta o por ignorancia, se sigue sosteniendo la idea de la Edad Media.

La imprenta de Gutenberg, que iba a poner  el libro al alcance de prácticamente todos, tuvo lugar su invento y construcción al filo de la Edad Media. Y el primer libro que salió de sus prensas, sabido es, fue la Biblia en 1455.  Para los que gustan hacer cortes tajantes de las fecha históricas la Edad Medias terminó para algunos al cerrar el siglo quince y, para otros, dados sus acontecimientos referenciales, en el primer tercio del dieciséis. En España en 1492 con la expulsión de los musulmanes. Inglaterra en 1485  en que llegó al poder la dinastía Tudor. Alemania en 1519 con Carlos V y su imperio “donde nunca  no se ocultaba el sol” con la unificación del Sacro Imperio Romano Germánico con el de España y las Indias.

La palabra “Renacimiento” habla de una recuperación cultural de la Antigüedad o de la época de los grandes imperios. Es, en cierta manera, una vigorización de lo que nunca se había ido. Platón en el terreno de las ideas y Aristóteles en el horizonte del pensamiento lógico. Para Whitehead "toda la filosofía  europea no es otra cosa  que una serie de notas  al pie de las páginas de Platón" ( La filosofía actual, de I. M. Bochensky,Fondo de Cultura Económica ,México,2002,Pág. 245)

Sólo que los  diez siglos precedentes estuvieron llenos de teología cristiana: “Además, en la música, lo mismo que en las demás artes, Italia fue la pionera  en el proceso de recuperación de la Antigüedad publicando las obras de san Isidro de Sevilla (1470) y los escritos sobre música de Platón y Aristóteles” (El Renacimiento, Paul Johnson Editorial Mondadori 2001).

En su formidable Introducción a la historia de la filosofía (UNAM,México, 2010),Ramón Xirau apunta:" El humanismo del siglo XII gira en torno a la escuela de Chartes...la intención más honda, y en ello se aproximan los humanistas del siglo XII a lo que habrán de intentar los grandes hombres del Renacimiento, es la de desenterrar el pasado grecorromano...El nuevo espiritu científico, latente ya en las filosofías de santo Tomás,de Grosseteste y Roger Bacon,alza vuelos definitivos...El nuevo espiritu cientifico,el que habrá de conducira la fisica matemática moderna, nace con el espíritu humanista del Renacimiento...Pero los nuevos humanistas saben también que la ciencia por sí sola carece de valor si no se añade a ella un conocimiento del alma humana, esta maravilla superior según Da Vinci,a todas las maravillas naturales. A la dignificación del espíritu  se dedican, por vías diversas los estudios de los académicos de Italia, los erasmistas, los reformadores, los utopistas, los metafisicos y los misioneros del Viejo y Nuevo Mundo."

De hecho la Edad Media cristiana europea incubó en su seno el advenimiento de la nueva época. Por ejemplo, la existencia de la facultad de Artes  de Oxford tuvo lugar en la llamada Alta Edad Media: “Esos recursos  serían los que sentaran las bases del verdadero Renacimiento más de doscientos años después”.

Xirau (op cit): "Durante el siglo XIII, las ciencias y las filosofías encuentran su verdadero hogar en las universidades...la mayoría de los filosofos del siglo XIII enseñaban en las universidades inclinandose a veces a la teología como en Paris o en Salamanca,a veces a la ciencia,como en Oxford."

En México se siguió un camino análogo al fundarse, después de la conquista española, primero los centros de estudio monásticos, le siguió la universidad Real y Pontificia y más adelante la Universidad Nacional o laica. Antes, en Europa, con la fundación de las universidades europeas, que llevaron acabo el rey y el papa (el presupuesto universitario era solventado por ambas instituciones) llegaron las bibliotecas “seglares” o de acceso para el pueblo ya no nada más para el claustro. “los nuevos eruditos  se congregaron en grupos de críticos para formar las que pasarían a llamarse universidades, una prolongación y amalgama de escuelas catedralicias y de centros monásticos de aprendizaje…La creación de las universidades trajo consigo el momento y el lugar oportunos para la recuperación de Aristóteles, el mayor filósofo enciclopédico y sistemático de la Antigüedad”.


Se considera que entre 1560 y 1580 había declinado ese periodo cultural llamado Renacimiento. Sin embargo, las formas de vida renacentistas no murieron: “En muchos sentidos, los ideales de aquellos tiempos formaron parte de nuestra herencia cultural permanente, al igual que las incomparables  obras de arte  y los monumentos imperecederos  fruto de aquella  época  tan rica y fecunda”.

FENTANILO, LAS ABUELAS Y LA CLAVE DEL MISTERIO

 


“Nosotras cuidamos a nuestros jóvenes”, dice la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y la reitera en sus conferencias mañaneras del pueblo desde palacio todos los días.

No es una pieza de oratoria de la utopía. En la actualidad tienen becas ( ya a nivel consitucional) todos los estudiantes, de las escuelas públicas, desde guardería, de la media superior y   la educación superior de universitarios y politécnicos. Estamos hablando de al menos 35 millones  que se benefician.

¿Quiénes son esas “nosotras?”

¡Las abuelas!


Toci=abuela (en nahuatl)

Dirige la ceremonia del baño de vapor en el temascal


De los pueblos originarios, indígenas, y las comunidades rurales,  ( México tiene en la actualiadd 68 etnias o pueblos originarios en 20 mil comunidades).


Chicomecoatl

Su representación son las siete mazorcas, la boca abierta(la tierra necesita agua) y siete cuentas en el cuello dicen de una decapitación (la tierra de sembaradió es plana y de ella van a brotar las plantas de maiz).

 Esos elementos son los que van a distinguir las distintas representaciones (con diferentes nombres en los distintos tiempos) de Chicomecoatl que incluimos aquí. 











































Virgen de Guadalupe como avatar actual de Chiocmecoatl












Retocamos con rojo las cuentas en el cuello de la virgen para su resalte.

El amor que el mexicano tiene por la virgen, en su inconsciente colectivo, data de milenios antes del siglo dieciséis

Se le conoce tambien como Tonantzin (nuestra madre: tonan-tzin: madre-cita

















Las nietas y los nietos besan las manos de las abuelas, así esos nietos tengan cinco, veinte o sesenta años de edad. No es raro que a la abuela en México también se les diga “Mamá grande”.

Son las venerables manos que cuidaron, alimentaron y educaron a su hija, la madre del nieto y nieta.

Su raíz profunda viene de la ancestral,milenaria,  veneración que el mexicano tiene de la tierra nutricia. Su representación es en la diosa Chicomecoatl: siete serpientes= siete mazorcas de maíz.

Esa “cultura de las abuelas”, tan denostada en otras partes, incluida la psiquiatria, aquí es sentimiento que cuenta la unión familiar. Lejos, muy lejos, del eclecticismo disolvente del liberalismo moderno.

¿Tienes abuelitis?, dice la muchacha de la ciudad moderna a su novio, ¡pues entonces aquí termina nuestra relación!

¿En qué se traduce todo esto para la vida practica de todos los días? El pueblo mexicano está enfermo de fentanilo, cocaína, mariguana y alchol, en un uno por ciento.

En otras partes del mundo las manos de las abuelas están deshidratadas, rugosas, callosas, y con manchas negras en la piel. Para nada los nietos se atreven a besarlas.

Resultado: consumo del fentanilo, y demás drogas heterodoxas, hasta un cincuenta por ciento de la población…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SER,VIVIR Y LEER:EL ESTILO LITERARIO DE J,M,MURRY

 


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Título: El estilo literario

Autor: J. Middleton Murry

Editorial: Fondo de Cultura Económica, México

Fecha 1975

148 páginas.

 

Hay expresiones crueles para los que escriben. Sepan escribir o no.   “Escritores que aprendieron a escribir leyendo periódicos”, dice Nietzsche. Flaubert, más moderado, se lamenta de que “se escriben libros sin preocuparse de las frases”. Murry, el autor de este libro, se refiere con elegancia y, sin misericordia, a muchos de  los que escriben en los periódicos.

 Un absoluto empirismo que puede recordar a la mula de noria: escribir la nota “sobre las rodillas” (necesario enviar a  la Redacción dos o tres notas el mismo día y no hay tiempo para pensarla mucho)

Para escribir libros se necesita vivir la vida y no ser ajeno a la cultura. 

Sin dejar de anotar que muchos escritores, novelistas y filósofos, para "aflojar la mano", empezaron por ser periodista. El mismo Murry fue  periodista en un tiempo.

 

Luego están los que sí saben, pero son los “rebeldes del sistema” que hacen gala de que la ortografía les importa un pepinillo. La sintaxis nadie sabe por dónde quedó. ¡No hay punto y coma o coma, ni punto y aparte ni punto seguido, tampoco mayúsculas! etc.

Con frecuencia la filosofía que está detrás de la pluma, o de la computadora, no aparece por ningún lado. El abuso de los neologismos (caso la filosofía) que, a la vuelta de medio siglo, ya se alejó de las raíces griegas y latinas ya más parece un argot que un idioma.

Periodismo, panorama, de primera mano, muy efectivo para informar (y desinformar) al público en general.  Lleno de sombra por las fake news y los que gustan de hacer mescolanza ecléctica. Los vemos proliferar, como los hongos, sospechosamente, en tiempos revueltos de los aranceles, el petróleo y los misiles.

En la calle de los libros usados encontramos el libro de  Murry. Su primera edición fue en ingles en 1922. La primera en español en 1951.Siguieron  incontables ediciones y reimpresiones. La nuestra, por el Fondo de Cultura Económica, es de 1976.

Ya para el último lustro del siglo veinte salieron excelentes y modernos libros de la materia que se parecen   al que estamos comentando.

Murry dice que el estilo en la escritura es la manera de expresarse de cada individuo. A Jesús lo han seguido mucho con aquello de que al individuo se le conoce por sus obras. Schopenhauer anota que se le conoce por la manera en que habla. Murry dice que es como escribe:

“Estilo significa esa individualidad de expresión gracias a la cual reconocemos a un escritor. Muchos elementos intervienen para formar esa individualidad…Todo lo que contribuye a hacer reconocible lo que un hombre escribe se incluye en su estilo”

El estilo en la escritura es una fusión de lo genético con lo social. Cómo es el individuo y la información que ha podido retener, procesar y plasmar. Si lee cotidianamente su manera de escribir va a ser diferente a la de la persona que escribe pero que no lee.

Murry anota tres cuestiones que intervienen en el estilo. Una es la peculiaridad personal, la técnica de exposición y la tercera la conquista de la literatura.

¿Conquista de la literatura? ¿Cómo lograr que el individuo de banqueta dedique más tiempo a la lectura del libro que a ver las pantallas grandes, medianas y chicas? ¡Un enigma que los países del mundo no han podido resolver!

Todos utilizamos el mismo lenguaje, pero el estilo es único porque empleamos ese lenguaje de una manera individual: “Un estilo tiene que ser individual porque es la expresión de una manera individual de sentir”.

En alguna parte Nietzsche dice que a la hora de sentarse a escribir  no es suficiente poner el papel sobre la mesa, agarrar el lápiz y  ¿qué se me ocurre? Para realizar ese acto de sentarse debe tener ya el pensamiento de lo que va a escribir. Desde su individualidad lo que ha vivido y lo que ha leído.

 A su vez, Murry escribe: “Pensamiento es un término general que abarca intuiciones, convicciones, percepciones, y las emociones que las acompañan, antes de pasar por el proceso de expresión o exteriorización artística”.

 Como quien dice hay que vivir la vida y también hay que leer la vida y finalmente hay que escribir la vida…

 


John Middleton Murry en Villa Isola Bella, Menton, Francia, 1920.

 

La otra la recomendación de Schopenhauer, siguiendo a pensadores de la antigüedad griega: dejar de leer. En el entendido que se ha leído mucho, para empezar a ser original…Evitar hacer eclecticismo mescolanza, eclecticismo desintegrador…





















Tomado de El Pais 14 dciiembre 2019

Como sea, tal vez no sobre citar las palabras de Santa Teresa de Jesús: " Lee y conducirás, no leas y serás conducido".

 

 

LA MAGIA DE SHAKIRA

 


Estamos en un vivac, a 4,900 metros sobre el nivel del mar, en un lugar de la vertiente centro oeste de la montaña Iztaccíhuatl, México, entre roca, nieve y hielo.





 Son las nueve de la noche del 1 de marzo de 2026. Una inmensa “mancha” de luz brota en la oscuridad, cincuenta kilómetros más al oeste y tres mil metros bajo nuestras botas.





Es la noche, y la hora, que en el coatepantli sagrado de los aztecas, que la gente conoce ahora como el “Zócalo”, de la Ciudad de México, Shakira, colombiana, canta y baila feliz y triunfal bajo los grandes reflectores.


El mundo sufre: Cuba, Irán, Gaza, Estados Unidos (pueblo), Israel (pueblo), Argentina (pueblo), Ecuador (pueblo), Venezuela. Europa blandengue, España siempre valiente (Sánchez y Zapatero y varios legisladores, le dicen al mundo que en España manda España)... 

Aranceles, drones, misiles, petróleo.


México, invariablemente( constitucionalmente, fanáticamente), solidario con los pueblos del planeta, en situación de crisis, ve a Shakira. 

Con ella México esta noche dice al mundo: desterremos el estrés, volvamos a reír, a ser felices.

"En toda tragedia subyace la alegria de vivir", ya lo habia adelantado Yeats,el poeta irlandes (1865-1939).


Le comento a mi compañero de escalada, en tanto fundo nieve para preparar el café negro, en la precaria saliente rocosa de nieve y hielo, en que estamos sentados, entre las dos agujas cimeras del glaciar de Ayoloco, que en mi blog habló de alpinismo:









Los dibujos de esta nota  corresponden al libro Tecnica Alpina de Manuel Sánchez y Armando Altamira  noviembre 1978





VIVAC

 

Ernesto Mallafré, Leonel Terray, Edward Whymper, Anderl Heckmair. De filosofía, teatro, poesía, cuento y novela. En diez y ocho años (2009-2026) ha llegado al millón de visitas: Homero, Eurípides, Oscar Wilde, Goethe, Emerson, Cervantes, Fabián C.  Barrio, Víctor Hugo, Yeats, Schopenhauer, Voltaire, Marco Aurelio, Montaigne,Juan Carlos Dávalos...  ¡En diez y ocho años!







Shakira, en sólo dos horas de esta noche, ha llenado, con medio millón de asistentes, la plaza pública más grande del continente americano.

 







Mi compañero de vivac, en tanto sacude la nieve que ha caído sobre su boina.pregunta: ¿"dieciocho años?"

Añade, lo más filosófico que puede:

 “¡Así es la vida!”

 

 

 

 

 

 

 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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