Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN): Tormanta en la selva

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Tormenta en la selva



Autor: Armando Altamira Gallardo
Serie: Cuadernos de Comunicación Sindical número 47
Septiembre 1994
68 páginas
Prestación de Agustín Castillo López

Secretario General: Agustín Rodríguez Fuentes
Secretario de Prensa y Propaganda: Esteban Guerrero Santos
Elaboración de los Cuadernos: Alberto Pulido A., Agustín Castillo L. Armando Altamira G., Esperanza Paredes, Ángel Granados, Antonio Muñoz.
Ángel Alvarado (Tipografía)
Gustavo Godinez (Diseño)
Mecanografía: Amparo Flores Almazán.
Arnulfo Jiménez (Impresión)
Trabajo de Apoyo: Gabriel Caballero y Fidel Reza

Distribución Gratuita
Editados por la Secretaría de Prensa y Propaganda del STUNAM
Septiembre de 1994.

    


Presentación

Otro marcos

—En Lacandonia siempre todo será grande, y ¡Ay del que intente
vulgarizarla con pequeñeces intrascendentes!
Pablo Montañez.

Se presenta, los domingos, temprano, acompañado de sus dos hijos, a limpiar el jardín y a replantar las nuevas flores, arrancar las plagas, las amapolas son bonitas pero necias, como las mujeres, decía. A medio día comíamos en el patio grande, se platicaba hasta la noche, de las flores, de animales, de súcumos, de espantos, de las mariposas, de la vida y también de Dios.

Era viejo, sin edad, sacado de una fotografía de Casasola, sonrisa suave, pelo blanco, grandes bigotes también blancos, las manos siempre cruzadas a la altura de su barriga, pantalones limpios con mil remiendos costurados con tiempo, camisa de manga larga y abotonada hasta el cuello, nunca sudaba compartía su sonrisa con las flores.

Entre semana trabajaba de peón con Don Hernán, con el más rico del pueblo, dueño de la fábrica de trago, de la fruta, de las legumbres, de las casas, de la lechería y de las vacas, de las fincas ganaderas, maiceras, de fríjol, de café, de cacao y de la línea de camiones foráneos.

Le pregunté, usted dónde nació, se rió intentando abrir sus pequeños ojos, aquí en San Cristóbal, en el Barrio de San Ramón, por la salida a San Juan Chamula. Trabajaba en una Quinta, desde niño todo el día y toda mi familia, nos pagaban lo que querían, nunca supimos cuánto. Cuando alguien se embolaba lo colgaban de una red que levantaban con una garrucha, con un lazo de crin de caballo, nos arreaban en el campo. Cuando se enojaba Don Enhoc el administrador, pues no pagaba, ni entregaba maíz ni fríjol. Tiempos difíciles, para nosotros los pobres, los más jodidos eran los indios, ni la Castilla entendían.

Yo participé en la revolución, sin querer ni saberlo. Un día de fiesta, en el parque Central, después de misa, los federales nos tornaron presos, yo era un indizuelo, nos amarraron, primero nos dijeron que estábamos acusados de robo y además éramos haraganes, a las mujeres las mandaron al niñado, a los hombres a Tuxtla, después de una semana llegamos, nos formaron desnudos, bañándonos como al ganado y nos cortaron el pelo corno curique y con ropa de guacho, caminamos a la costa, después en tren, muchos días y gran dilación, llegamos a México.

Preocupado, pues no pude avisarles a mi papá ni a mi mamá, nadie nos dijo a dónde íbamos o a donde nos dirigíamos, nos encerraron en una cárcel grande.

Por la noche, el sargento dijo que sería asignado a Chihuahua para pelear contra los revolucionarios, lo que más me dolía eran los pies, las botas no las aguantaba, siempre fui descalzo, cuando llegamos a Chihuahua nos dijeron que estábamos en libertad, que el Supremo Gobierno no nos necesitaba, quedé en el parque, pero ahora en Chihuahua, no pudieron decirme qué camino coger para San Cristóbal, tampoco conocían el Barrio de San Ramón, no tenía a dónde ir, un día llegaron los revolucionarios, nos preguntaron a los que nos quedamos, si queríamos pelear con Villa, y que no tenía que usar las botas, les dije que si y hasta me pagaron.

Caminé mucho con ellos, participé en la guerra, nunca me pasó nada, le pedía a Dios, a San Ramón y la virgen de la Merced que me cuidaran. Pasaron muchos meses, al fin llegamos a la Capital, lo mismo, nadie sabía que pasaría. Igual como llegué a México la primera vez. Me llamó un oficial, me dijo que podía irme a mi tierra, que la revolución, la patria y el general Villa, agradecían los servicios prestados.

Que gracias a que la revolución estaba triunfando, todos los pobres del país tendríamos tierra, agua, justicia y escuela, que nuestros hijos serían felices.

Tardé mucho tiempo en regresar a San Cristóbal. En Jovel me encontré todo igual, es más, los ricos estaban enojados y no querían darme trabajo, porque era de los alzados.

De eso hace muchos años, tampoco ahora tengo tierra, ni casa, mis hijos no fueron a la escuela; de México llegó la orden de que toda la gente que trabaja con Don Hernán, la metan al Seguro Social, que nos quitaran dinero, pero tendremos derecho a doctor y medicinas. Ahora nos pagan cada sábado, solo cuando Don César está enojado o bolo, nos pagan el lunes, ya no es administrador, ahora le llaman contador, algo ha cambiado, jodidos los indios, que todavía no entienden la Castilla.

Dicen que en México, se está preparando otra revolución, por eso regaño a mis hijos, que no se paren en el parque. Les puede suceder lo mismo, ¡Y ya ven, en balde tantos muertos!

Ya es de noche, el próximo domingo regresamos. El río Amarillo está crecido y todo el barrio de San Ramón está inundado, como antes. En la semana también los geranios, los rosales están bonitos, los claveles se están dando bien, ya mero llegan las mariposas, tenga cuidado con las chinitas y los zanates. Esperamos que la primavera nos traiga sol, esperanza y vida, para contarles a mis nietos cómo era antes, pero las cosas están cambiando. Ya ve, dicen que el gobierno pondrá un radio para que hablen los indios en su lengua, pues siguen sin entender la Castilla, están jodidos.

Adiós Don Marcos, hasta la próxima revolución.

Agustín Castillo López
9 de Septiembre, 1994.




PRIMERA PARTE

4 de agosto de 1994.


Escasez de víveres, el fantasma de la hambruna recorriendo las calles de San Cristóbal de las Casas, los coletos ricos ametrallando a la población, espías de gobernación llegando hasta ti de manera ladina para sacarte de dónde vienes y cuál es tu idea en este evento de la Convención, ¿vas a votar por la guerra?, la insalubridad a punto de desatar una epidemia, los retenes militares en las carreteras entre Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal bajándote a culatazos para averiguar si llevas armas a los zapatistas, no hay agua, zopilotes internacionales vendedores de armas compitiendo entre sí para conseguir el mejor contrato, virtual estado de sitio pero sobre todo no olvidar que San Cristóbal y todas esas poblaciones del área de la guerra sufren un dramático desabasto y sus obligadas compras de pánico “no responder a provocaciones” dice el reglamento para los convencionistas.

El día que llegamos a San Cristóbal nos encontramos con que éramos unos del montón entre torrentes de turistas que recorren de norte a sur la calle Insurgentes que es la que va de la terminal de autobuses hasta la famosa catedral donde por las tardes oficia misa e obispo Samuel Ruiz. Ni más ni menos como si hubiéramos llegado a Acapulco o a cualesquiera de esos sitios cosmopolitas de México. Llueve fuerte. Sale el sol. Vuelve a llover. Extranjeros europeos, norteamericanos y asiáticos van desapercibidamente por todos lados, tomando fotos, gastando pero menos que los mexicanos, seguidos de sus mujeres rubias de cabello, bellas, y blancas de piel.

San Cristóbal de las Casas probablemente nunca antes ha estado mejor en lo general que ahora. La razón es compleja pero simple de explicar. La presencia hegemónica de un solo partido ha sido tocada y otras fuerzas políticas y sociales han entrado en juego. Además los zapatistas que se encuentran del otro lado de las montañas, hacia el sureste, han despertado un interés genuino, pero también de morbosidad de la gente de otras latitudes del país y del planeta. Los diarios de circulación nacional tenidos por serios y críticos no han podido o no han querido evitar un tono amarillo, y de alguna manera hacen que la gente relacione a la efervescencia tradicional de la sierra de Guerrero con lo de Chiapas. Además con frecuencia se descubren en estos días cuantiosos cargamentos de armas en diferentes países de Centroamérica poniendo de relieve que el responsable es de nacionalidad mexicana. La prensa internacional está encantada de poder conseguirse un viaje hasta este rincón de México y de alguna manera debe justificar sus viáticos. La reacción entonces es que el ejército federal adquiera más y mejor armamento.

Entonces llegan más y más corresponsales extranjeros a San Cristóbal. El turismo que siempre recorre esta ciudad se ha incrementado derramando dinero por todos lados a través de la industria hotelera, casas de huéspedes y el comercio de establecimientos. También en el comercio callejero que es el que corresponde, directamente y en gran medida a la población original que es la mesoamericana llamada indígena de las diversas etnias de esta parte del Estado.

En la mesa 5 se le daría atención al problema de la población indígena. El mismo Marcos gustaba de llamar de otro modo al EZLN y era “Comité Clandestino Revolucionario Indígena”. Habían sido los indígenas de las poblaciones de la selva los que lo habían auxiliado con comida y medicinas en los primeros meses.

Desde luego que hay una situación de beligerancia en alguna parte detrás de esas montañas y un reacomodo ya no tan subterráneo de fuerzas políticas, pero la vida hoy en San Cristóbal es completamente normal. La policía se encuentra en las calles con la mayor discreción y el ejército federal no se ve por ningún lado, salvo en los retenes de las carreteras. Esas condiciones de guerra en la población tan relatada por toda la prensa pertenecen al primer mes de este año pero ahora es otra cosa. Desde luego la gente de la ciudad lo sigue comentando los pobres se expresan con la mejor opinión del EZLN.

En la plaza, frente a la catedral, bajo el quiosco, unas quince niñas tzotziles tienen un letrero escrito en buen castellano y con impecable ortografía que habla de los derechos de las mujeres. Doscientas cámaras de video captan sus caritas despeinadas y sus pies descalzos. Los ojos rasgados de las mujercitas hablan de una lejana procedencia asiática. Su vestimenta, su idioma (son bilingües) y su color cobrizo oscuro informan que pertenecen a la cultura mesoamericana. Pero ahora por algo es evidente que no comprenden que tienen un letrero en las manos con una idea que procede de la cultura occidental, de las mujeres inglesas del siglo pasado.

La muchacha tzotzil o la chamula no se deja retratar así como así. No obstante el fotógrafo descubre el secreto. Hace que alguien la llame y le compre, o parezca que le compra, algo de sus hermosas artesanías, baratas, por cierto, para que no ponga más resistencia ante la cámara. Así le hacen los periodistas de los diarios. Ponen en sus manos el periódico y la retratan desde todos los ángulos. Después les compran algo. Envían esas fotos a sus redacciones y dicen que es el informativo más buscado por aquellas latitudes, aunque no sea del todo cierto. Y así la fantasía se va retroalimentando. Al grado que los poseedores de alguna suspicacia llegan a preguntarse en el caso de las noticias de pánico a quién tratan de asustar o a quién tratan de beneficiar.

La población de San Cristóbal tiene aproximadamente la misma altitud sobre el nivel del mar que la ciudad de México, por lo que hace semejante temperatura que en la capital de la república. Pero aquí las estrellas “salen” y no es raro que al rato se encuentre todo de nuevo bajo un aguacero.

En las calles de las oficinas del periódico El Tiempo hay varios miles de periodistas tratando de obtener su credencial que les dejará el paso libre hacia la selva. Han salido las primeras listas pero no es nada en comparación con los que faltan de ser acreditados. Son miles y sólo 700 lograrán pasar. Los de a prensa internacional de los poderosos diarios europeos y los Estados Unidos no dan crédito a lo que ven. Son los amos de la noticia con ilimitados recursos económicos y donde se paran son recibidos con los brazos abiertos. Aquí tienen que hacer cola junto con periodistas nacionales de periódicos casi desconocidos. No les queda más que esperar. No pueden hacer otra cosa, no pueden mover ninguna in fluencia “vuelvan más tarde” dice una voz desde la pequeña ventana y no se puede hacer nada. Los periodistas nacionales tampoco podemos hacer nada. Nadie puede hacer nada. Todo depende del comité organizador y nadie sabe qué los mueve a extender la credencial a unos y negársela a otros. Salieron publicados unas condiciones para los de la prensa pero aún llenando esas condiciones las credenciales no acaban de salir. Hay indicaciones que se vuelva por la tarde o mañana pero la verdad es que nadie se mueve de ese lugar. El trabajo es absolutamente abrumador para los que tienen que hacer las credenciales. Todos lo comprendemos pero nadie se resigna a que su credencial no haya salido ya.

No podemos dejar de pensar en los miles de participantes a la Convención que mañana llegarán a este lugar, con su linterna al cinto, sus botas black star y su botella de dos litros de agua bajo el brazo “pues no hay agua en San Cristóbal”. El reglamento de seguridad que fue repartido por miles de asambleas efectuadas por todo el país hablaban del caos en San Cristóbal y se le iba el sueño al más indiferente. Es seguro que en todos hay la intención que esto funcione de la mejor manera, pero lo cierto es que las distintas comisiones serán abrumadas por los miles de convencionistas.

5 de agosto


Temprano hemos ido a la plaza de toros La Coleta (enfrente de ella) donde está el lugar en el que deben acreditarse los delegados. Habrá unas cien personas. “Vuelvan más tarde” dice una muchacha del equipo de acreditación. “¿A qué hora?”. “Mas tarde”. Regresamos al centro de la población. Una hora ha bastado para ver la diferencia. De pronto las calles se han llenado de mexicanos de otros lados. Casi se puede decir de qué parte vienen por su tipo y por la indumentaria. Además todos cargan enormes mochilas. Los del Distrito Federal son inconfundibles. Son una mezcla de soñadores, filósofos, gente de partido, intelectual—orador mal llamado grillo y muchas mujeres tienen el aire de libertad de las feministas. No falta en algunos cierto folclor. Hay quien trae el ya clásico sombrero “chile” de copa cómica altísima y ala ancha de petate, que se ve en los estadios de fútbol, boina vasca a lo Che Guevara usadas esas mismas ya en el 68, sombreros nuevos de popelina con una parte aplastada contra la copa al estilo neozelandés.

Regresamos a medio día a La Coleta. “Todavía no nos llega la acreditación. Vuelvan después”. Ya son varios cientos de convencionistas que no saben qué hacer ante tal situación. Pero no queda más que seguir esperando.

La población flotante ha caído en la locura por querer encontrar alojamiento, en donde sea. Hoteles y casas de huéspedes agotan pronto sus capacidades. Se le agrega a los cuartos otra cama y otro colchón en el suelo. Otros se meten de contrabando y duermen sobre la alfombra y en las bolsas que para el caso han llevado.

Durante dos horas llueve como ni siquiera en la selva del Amazonas ha llovido. Después sale el sol y después vuelve a llover. El estilo empieza a gustarnos. En el Valle de México en ocasiones llueve hasta tres días seguidos o en Orizaba hasta diez días seguidos y por fin todos empiezan a estar fastidiados. Aquí parece ser diferente. A las 8 vamos a la Plaza La Coleta y ya hay varios miles de gente esperando ser acreditados. Se hacen filas por estados. Los del Distrito Federal cubren dos cuadras de tres en fondo.

Pasa una hora y nadie se mueve de un mismo lugar. Todos empiezan a perder la paciencia. En las dos horas siguientes por fin hemos avanzado tres metros. No es que ya estén haciendo la acreditación sino que algunos se han ido echando juramentos de carretonero sin saber lo que ocurre y vuelven a su hotel con la idea de regresar más tarde. Otros consideran que para muestra basta un botón y que así va a ser el resto del evento. Pasan al hotel por sus cosas y regresan a México. Se filtra la noticia que varios cientos de acreditaciones de los delegados se perdieron en el camino. Tendrán que volver a retratarse y llenar más formas de acreditación de su grupo que lo respalda.

Hacia las once de la noche por fin empiezan a avanzar las hileras de convencionistas. Llueve un poco. La gente que vive en las proximidades se da cuenta que les da tiempo de preparar algo de comer y venderlo. Al rato ya muchos andan ofreciendo empanadas, atole o café.

A esas alturas de la situación recordamos la pericia y experiencia que tienen las trabajadoras y trabajadores de las Oficinas Sindicales del STUNAM para organizar y sacar adelante los congresos con una mínima cantidad de gente, en comparación con la que aquí hay en la organización de la Convención, ellos atienden a un número grande de delegados y trabajadores universitarios.

A la una de la mañana todos los delegados han logrado transponer la puerta de hierro bajo la manta “Acreditación”. Pero solamente para darse cuenta que otras colas de miles, los mismos miles de la calle, están adentro en el patio haciendo otras colas. Hacia las tres de la mañana salen los últimos. Las calles y callejas oscuras están llenas de agua que corre hacia todas partes, pero ya la ciudad por fin duerme y por un rato se ha olvidado de este extraño frenesí de los convencionistas.

6 de agosto


Empiezan los trabajos en las cinco mesas distribuidas por diferentes rumbos de la ciudad. Muchos siguen batallando en La Coleta porque se les acredite. El tiempo de los oradores es de dos minutos. Un tiempo que jamás se respeta. En unas mesas intervienen 180 oradores, en otras más de 200. Las ponencias por escrito se entregan por miles. Algunas interrumpen sus trabajos hasta la media noche. Se hacían exposiciones del tema y muchos se quedaron ese día sin haber tenido la oportunidad de explicar su trabajo. En uno o tal vez dos días probablemente habrá oportunidad de defender el tema, No obstante, al finalizar la jornada se anuncia a los delegados que al día siguiente habrá que reunirse a las 5 de la mañana en La Coleta para partir hacia la selva.

La mesa 4 está en el área del centro de la población. Cerca se encuentra una plaza y un mercado de merenderos. En medio de los árboles está la estatua de Fray Bartolomé de las Casas, el primer obispo de esta población en el siglo dieciséis. Fue el primer obispo también que se decidió a luchar por los indios, aunque no por la cultura de los indios, a partir del 12 de marzo de 1545. En 500 años la sociedad no entendió su idea y ahora otro obispo en estos días ha reiniciado la lucha por los indios y, sin incurrir en la falta de respeto de Fray Bartolomé de las Casas, este sí se cuida de no atropellar lo que de la cultura mesoamericana queda a las etnias.

Cada uno de estos obispos, en su tiempo, han sido cubiertos con los peores adjetivos no sólo de los explotadores de los indios sino de alguna jerarquía dentro de la misma iglesia católica. Hay sin embargo una diferencia entre los dos obispos, otra diferencia. Bartolomé luchó solo entre la animadversión de los de su pueblo, que eran los conquistadores. Este obispo, Samuel Ruiz, sabe que en la selva está el EZLN luchando por la misma causa, los indios, entre otros objetivos. A 500 años de distancia ya se sabe que la cultura occidental mete a los indios en las reservaciones, de plano los desaparece o, mejor aún, los mete a las minas hasta que revientan para ser substituidos sus cadáveres por indios nuevos. Es hermosa en muchos aspectos y nos sentimos orgullosos de tenerla entre nosotros, pero es excluyente y es necesario aprender a tratarla con mucha precaución. Primero se impone, después se hace indispensable y al último te elimina como cultura aparte y original. En México no lo ha logrado por completo. No ha logrado que los mexicanos veamos en el Cuauhtémoc del siglo dieciséis el villano de la historia, como sí lo ha logrado con sus héroes culturales y mortales de otras latitudes cuando desdeñamos a los indios es que en nosotros mismos los mexicanos está hablando lo que de cultura occidental tenemos.

En El Tiempo sigue la aglomeración de los periodistas hasta en la noche. Ya no han puesto nuevas listas. Son las mismas del principio. La información y acreditación se hace sobre la mar cha. En las mesas había este medio día alterones de credenciales y cuando alguien logra llegar a la pequeña ventanilla, pasando entre las paredes y una prensa enorme e inservible, los del otro lado se dan a la tarea de buscarla. Si no está por ahí, a las primeras, se le dice al interesado que vuelva más tarde. Si no se quita de inmediato los que pugnan por llegar hasta ese Sitio lo hacen a un lado. Si aparece su credencial se le informa que son 120 nuevos pesos. Cien para el transporte y 20 para la credencial. A los delegados les cobrarán 50 pesos y nadie sabe por qué esa diferencia. Si no tiene a la mano tal cantidad absolutamente a nadie le importa y debe hacerse a un lado, de inmediato, porque los otros se aglomeran y empujan para alcanzar la ventanilla.

Ya para este día muchos periodistas y fotógrafos, tal vez centenares, han perdido la esperanza de obtener su credencial roja de prensa y descorazonados regresan a su hotel. Los que alcanzan boletos en los autobuses vuelven a México y de ahí a su lugar de origen en el país o en el extranjero. Otros lo harán al día siguiente. No observaron el reglamento qué decía que se les daría su acreditación sólo si era avalado por algún grupo. Esta medida se tomó seguramente para evitar en lo posible la presencia de los observadores del gobierno, lo que resultó candoroso pues seguramente estos venían respaldados por algún grupo con sigla de las más diversas. No falta quien consiga ser incluido a última hora en la lista de algunas de las organizaciones, pero la mayoría debe volver. Lo hacen llevando en el alma el sabor amargo del escepticismo tratándose de una convención democrática.

Los de la prensa internacional que todavía esperan y hacen cola se jalan de los pelos preguntándose cómo es posible que esto les suceda a ellos. A los mismos grandes diarios nacionales los tienen como una simple prensa marginal y ahora ellos, algunos, muchos, no han podido recibir su credencial en tanto otros, aún de los periódicos semanales o revistas ya les ha sido solucionado su problema. En la noche por fin obtienen su anhelado permiso. También se les dice que hay que estar a las 5 de la mañana en la plaza cerca de la iglesia de San Dieguito de Padua, a una cuadra del local de El Tiempo.

Todavía en esta última noche en San Cristóbal muchos delegados no han sido acreditados y por las calles que conducen a La Coleta van y vienen en grandes grupos. Los que han participado en las mesas no tienen ni la menor información de cómo va a ser lo del transporte. Sólo se les ha dicho que se presenten a las 5 de la mañana en La Coleta. Hay muchos camiones, pero otros tiene que contratarlos a nivel particular. Muchos viajarán en camiones de redilas, 20 o más horas.

7 de agosto


Hacia las 5 de la mañana todavía es de noche en San Cristóbal en este tiempo. No obstante en la plaza de San Dieguito bajo el quiosco ya hay por lo menos 200 periodistas esperando. Es la prensa extranjera que debe tener un encantador sentido de la puntualidad. Los mexicanos van llegando después. Pasan dos horas y a las 7 nadie sabe qué es lo que sucede. Ya hay 700 periodistas y a pesar de la desvelada por acostarse tan tarde y por llegar tan temprano se nota cierto nerviosismo. La gente se pone irritada. Otros han sacado sus “slipings” y duermen tirados en el suelo entre tanto equipo de fotografía.

Los organizadores empiezan a llamar por número de transporte. Este número aparece en el comprobante de pago. “Los del carro número 27 se juntan aquí por favor’. “Los del carro 170 de este lado’. Llegan los autobuses. Algunos son microbuses y otros, autobuses grandes de línea foránea. Estos son los más cómodos pero los más inseguros en los tipos de terreno que deberemos transitar. Los primeros avanza unas cuadras y deben esperar a las otras unidades para avanzar juntos todos los que llevan a los periodistas. A las 10 de la mañana, 5 horas después de haberse reunido, dejamos San Cristóbal. Más de 100 unidades de transporte de delegados han salido desde varias horas antes. Aún faltan otras muchas. En total serán más de 200 unidades.

Como se carece de información geográfica y topográfica en las noticias acerca de este conflicto que publican mapas carentes de escalas, en el Altiplano y ciudades del norte, se tiene la impresión que el EZLN se encuentra apenas pasando las montañas que hacen el valle donde está la ciudad de San Cristóbal. Es una idea errónea y pronto lo íbamos a constatar. El EZLN se halla lejísimos de San Cristóbal después de pasar muchos campos, cañadas y montañas. ¿Cómo pudieron en enero tomar palacio de gobierno de San Cristóbal y retirarse después a la selva, tan lejana, sin ser interceptados por el ejército federal en otras poblaciones como Comitan o bien por la aviación militar que pudo ser movilizada desde la ciudad de México y alcanzarlos en el camino?. Para transportar a 6 mil convencionistas se ha necesitado una gigantesca organización de autobuses. ¿Cómo consiguieron miles de zapatistas alcanzar la selva?. Algunos habitantes de San Cristóbal nos explican: simplemente se quitaron el pasamontañas y ya pasaron como cualquier ciudadano, después se reagruparon como pudieron en la selva. Otros se fueron por las colinas.

El primer retén del ejército federal detiene los vehículos pero apenas se asoman y dicen que podemos continuar. Cada retén está observado de cerca por personal de la Comisión de Derechos Humanos.

Seguimos nuestro camino y en las poblaciones que vamos pasando se ven los templos de las diferentes nominaciones religiosas cristianas protestantes. Algunas de ellas son las llamadas históricas que nacieron cientos de años atrás en Europa y que a partir del siglo pasado fueron revitalizadas en Estados Unidos. Otras pertenecen al antiguo testamento y son de origen netamente estadounidense, aunque igualmente se dicen cristianas, como los mormones y los testigos de Jehová también tienen sus templos. Estos últimos no pero se les ve por las calles con su corbata y su portafolio. Es interesante ver a los indígenas con zapatos, corbata, camisa blanca bien plancha da y portafolios, además de caminar en completa vertical, no encorvados como el resto.

Las gentes nos observan desde los restaurantes al pasar Comitan. Muchos de los convencionistas aprovechan algún alto del autobús para abastecerse de latas. Las tiendas se encuentran bien surtidas. En Las Margaritas hay aglomeraciones de gentes del lugar que se han reunido con la idea de darnos la bienvenida al paso de los autobuses. Algunas mujeres levantan carteles con palabras alusivas al movimiento de la selva. Se nota desde luego que simpatizan con el EZLN, el PRD y con Cuauhtémoc Cárdenas, candidato en esos días a la presidencia de la república.

Empieza el camino de terracería, y algunos grandes autobuses de pasajeros se quedan en Las Margaritas. Son demasiado bajos como para poder ir por caminos de terracería. Sus ocupantes se distribuyen en las otras unidades. El viaje, de 160 kilómetros, desde San Cristóbal hasta Guadalupe Tepeyac y que algunas unidades recorren en 1 5 ó 1 8 horas, el convoy de 30 unidades de los de prensa hace 32 horas.

Si alguien adelante se paraba, el resto de la columna de transporte también debía de hacer lo mismo. Como la gente iba fastidiada de inmediato se bajaban a estirar las piernas o a hacer del baño o a comer lo que encontraran. Cuando ya podía seguir el vehículo, casi todos andaban por allí. Para cuando volvían a reunirse ya había pasado el tiempo. Así todo el trayecto.

Además, cuando esto de detenerse sucedía, que era cada 10 minutos, los de la prensa, sobre todo la extranjera, saltaban con la cámara de video al hombro y ya conectada corrían hacia el frente de la columna de vehículos filmando todo lo que encontraban a su paso. Esperaban hallar la noticia. Otros iban ya con el micrófono cerca de la boca listos para empezar el relato inesperado. Pero no encontraban nada especial, a nuestro juicio, y ellos seguían filmando las colinas y los bordes desnudos y sin chiste del camino. ¿Qué mundo tan ordenado y sintético es del que provienen que el borde terrozo y pedregoso del camino les llama la atención con fuerza?. Es un México para ellos que sigue siendo bárbaro. Es un México natural pero lo ven desde sus arregladas y artificiales ciudades como algo del inicio del cuaternario. Los fotógrafos no se quedan atrás y disparan indiscriminadamente sus cámaras y flashes hacia todos lados, La verdad que no entendemos qué les sucede.

Un periodista mexicano de la unidad 126, con un sentido especial del humor, gritaba cuando esto sucedía: “orale”. Y este “orale” como que se generalizó por la Convención de carro en carro y al rato ya muchos decían “orale”, y los camarógrafos seguían corriendo y filmando por todos lados.

Hacia el atardecer hay mujeres que se han cambiado de ropa. En la mañana vestían de una manera y ahora ya lucen otras modas. También han variado de peinado. Los hombres, algunos, indolentes, llevan el mismo pantalón (lo llevarán en todo el viaje y hasta de regreso a México) y el mismo suéter o chamarra. Las gorras y cachuchas son un pretexto para no peinarse.

8 de agosto


El convoy de autobuses de prensa llega a Guadalupe Tepeyac a medio día, 32 horas después de haberse reunido a las 5 de la mañana del día anterior en la plaza de San Dieguito. Desde hace muchas horas estamos ya en territorio controlado por los del Ejército Zapatista. Guadalupe Tepeyac es una población chica entre la selva. No obstante hay una formidable construcción que fue hecha para servir como clínica. Su interior es, se puede decir, a todo lujo. Se había inaugurado el año anterior. Pero; dice la gente del lugar, que no funciona. Que el día siguiente de la inauguración por el presidente de la República Carlos Salinas, los empleados se apresuraron a quitar cortinas y todo lo que pudieron. Del servicio para lo que fue hecha nunca se dio.

Hay pocos sitios para comer dada la cantidad de gente que ha llegado. Se llenan por todos lados las fondas. Para conseguir unas tortillas y un huevo frito hay que hacer grandes colas. Los refrescos chicos cuestan 3 nuevos pesos. Lo que abunda es la pepsicola. Hay una llave de agua y sobre ella se ha ido la gente. Sus hábitos de higiene de la ciudad la hace sentir incómoda si no se lavan la cara y se cepillan los dientes.

Una gran incógnita era la distancia que sería necesario caminar del poblado de Guadalupe Tepeyac hacia el lugar acondicionado por los zapatistas y bautizado por ellos con el nombre de “Aguascalientes”. ¿Su distancia era de 15 kilómetros, de 8, de 30?. Los coordinadores nunca supieron orientar adecuadamente en este sentido. Con el mejor espíritu de comprensión creímos que se trataba de una cuestión de estrategia protectora para el EZLN. Como si el ejército federal no supiera exactamente qué área ocupan los rebeldes.

Resultó estar, como se dice, a la vuelta de la esquina. 15 minutos caminando despacio y de bajada hubieran sido suficientes para llegar. Sin embargo hicimos casi dos horas. Aquí los zapatistas habían puesto un control de paso a base de alambres de púas. Y hacia adentro, ya propiamente para desembocar en el valle de Aguascalientes, eran una especie de corredores o delimitados por esos alambres a la altura de la cintura. Ni más ni menos como en los campos de concentración que se ven en las películas.

Para entrar a estos corredores hubo que hacer grandes colas que avanzaban con lentitud. Pero para salir de ellas había que revestirse de una infinita paciencia. Resulta que en el otro extremo los zapatistas estaban ahora sí revisando a fondo las mochilas. En todo el trayecto hasta aquí nos habían revisado media docena de veces, pero de manera superficial sobre la ropa. Aquí, sin embargo, tuvimos que vaciar las mochilas y un soldado examinaba minuciosamente las cosas, aparatos de filmación, los víveres y la ropa. Era correcto pues en ello se jugaba mucho de la seguridad. Si no tanto la de ellos, sí la de los convencionistas. Si el gobierno hubiera querido empezar, o reiniciar las hostilidades (en muchos cabía esa zozobra), esta era la ocasión precisa para ello. Tlaltelolco del 68 es un antecedente que dice que pudo haberse dado aunque en Aguascalientes se encontrara mucha gente de partido, intelectuales y periodistas de todo el mundo. Esto en acciones de guerra importa menos de un comino con todo y Derechos Humanos y Cruz Roja Internacional.

En tanto hacemos grandes y lentísimas colas bajo un sol de 40 grados centígrados vemos que por un camino de terracería adyacente, y desde luego también estrechamente vigilado por los zapatistas, pasan confortables camionetas último modelo llenas de gente que debe ser especial de alguna manera. Los de la prensa que han venido desde Italia, Alemania o Moscú están haciendo cola como cualquier hijo de vecino y en cambio aquellos pasan con la mayor comodidad y al parecer sin hacer trámite alguno ni pasar por ninguna revisión.

Aguascalientes está situado en medio de un pequeño valle. El que tuviera experiencia en campamentos se dio cuenta de inmediato que no es un lugar apropiado para acampar. Se puede construir en él casas y todo debidamente planeado podría llegar a ser uno de los lugares más seguros y bellos para vivir, pero no así para acampar con tiendas, al menos no en esta cantidad de tiendas.

Los que llegaron primero, instalaron sus tiendas en el centro, o sea en la parte plana. Los que arribamos después fuimos ocupando las colinas para instalar las tiendas. Efectivamente, como lo declararon con anticipación los del EZLN, acondicionar el lugar les ha de ver llevado mucho tiempo y muchas horas de trabajo cada día, a mucha gente. Marcos diría que 28 días de trabajo con 14 horas diarias y 600 mujeres y hombres en las faenas de desmonte y acondicionamiento. Y ya nada más esto es conmovedor.

El auditorio más rústico del mundo está aquí. Sobre la ladera pusieron las bancas para que los delegados se sentaran a sesionar. Las bancas son árboles tallados por un lado, con la superficie plana hacia arriba. Donde se sentarán los del presidium es una especie de tapanco o balcón amplio y elevado y entre las bancas y el presidium se encuentra una tribuna también hecha de manera rústica, donde Marcos pronunciará su discurso de bienvenida e inauguración del evento.

Hay tres barracas bien construidas con techo y paredes de láminas de cartón enchapopotado. Además letrinas en diferentes partes de las colinas. De alguna parte de la montaña sale una manguera de la que se puede obtener agua.

Nos imaginamos que tal vez algunos no sean ajenos a soñar con un Avándaro en este campamento en la selva chiapaneca. Para desterrar toda tentación en ese sentido unos minutos más tarde, el mayor Tacho diría desde la tribuna de inauguración que no se podía meter trago ni drogas: “Porque eso sí no se puede”.

Colinas arriba unas mujeres indígenas venden comida y tortillas, 3 por mil pesos y no se pueden obtener más de 5 mil. Un carro de la pepsicola ha llegado hasta el lugar. Hay otro carro con la fuente de energía para poder iluminar el sitio. En un extremo del presidium, pero completamente aparte y muy lejos, se construyó un templete para los de la prensa. Está tan lejos que sólo los fotógrafos que dispongan de objetivos zoom poderosos pueden obtener resultados aceptables. Unos alambres que conducen energía eléctrica pasan frente al templete y es necesario hacer malabarismos para que las fotos no parezcan que están cortadas de manera horizontal. El templete sólo admite a 200 periodistas. Los otros 500 de plano pierden la esperanza de poder subirse. Ahí, encaramada sobre una silla, para poder ver sobre el grupo de camarógrafos y todavía no descubierta por nadie, fue donde encontré a Ofelia Medina que acababa de cubrirse la cabeza con un chal a la manera de las mujeres árabes.

A las 7 de la tarde los del sonido empiezan a llamar a los 100 que formaran la presidencia. Uno de ellos es Pablo González Casanova. Dice el sonido que estos fueron seleccionados o escogidos “por consenso”. Se les pide que suban a ocupar su lugar.

Ya con el auditorio completamente lleno hasta casi los árboles de la selva, una enorme gritería en forma de porra se deja oír: “iNi PRI, ni PAN, sólo PRD”, “iNi PRI, ni PAN, sólo PRD Así 50 veces. Al final se hace el silencio. 5 minutos después otro inmenso griterío también se deja escuchar: “ PRI, ni PAN, ni PRD!, “iNi PRI, ni PAN, ni PRD!”. Así 100 veces.

Así pues, ya antes de la inauguración del evento, estaban bosquejadas las condiciones en las que la Convención se iba a desarrollar. Desde luego que los del PRD hacían la muy evidente mayoría y podrían llevar las cosas por donde ellos quisieran a través del voto. Incluso que los del PRD se pronunciaran ahí, abiertamente, por un apoyo emanado de la Convención por el Partido de la Revolución Democrática. Sin embargo se decidió “no pronunciarse por ningún candidato a la presidencia en lo particular y sí “llamar a votar por el candidato que se comprometa con su programa” (del EZLN). Los perredistas podrían haber marchado después de regreso a sus casas con el triunfó de las votaciones en la bolsa. Pero todos sin embargo se habrían llevado también en sus mochilas y en sus corazones el fracaso histórico que siempre ha dividido a los mexicanos y del que el extranjero se ha despachado con la cuchara grande. Eso nos había costado 300 años de esclavitud frente a España y 184 de empobrecimiento por estar pagando tributo en forma de deuda a Estados Unidos. Nuestro amor por la diversidad de ideas nos llevó a saltarnos las trancas de la más elemental unidad y habíamos caído en el vacío. El absurdo pleito entre conservadores y liberales había arrojado a la deslumbran te cultura mesoamericana hasta el muladar de la historia. ¿Sería la continuación de ese absurdo lo que habíamos venido a presenciar unos y a protagonizar otros a este Aguascalientes de la selva?. Las niñas tzoltziles tendrían que seguir arrastrando su miseria vendiendo en desventaja en las calles de San Cristóbal. ¿El espíritu de Joel R. Poinsett, ese gran intrigante norteamericano del siglo pasado que ganó para su nación el 51 por ciento de nuestro territorio, mediante el ingenioso recurso de dividir a los intelectuales mexicanos, seguiría campeando hasta en estos rincones de la selva ya para terminar el siglo veinte? Después de 1847 no hemos podido ver la nuestra en cuanto a unidad. Primero el gran episodio de la Reforma y la Iglesia. Luego un rancio pleito que nos llegó de Europa entre catolicismo y protestantismo y que sin tener vela en el entierro nos vimos empantanados hasta las rodillas por esa causa. Actualmente, cuando se pone en acción un espíritu ecuménico entre Roma y Lutero, entran las diferentes iglesias protestantes en una fuerte virulencia mutua y todo en nombre de la libertad de cultos garantizado por la Constitución. Primero las del antiguo testamento de origen estadounidense como son la mormona y los testigos de Jehová contra las del nuevo testamento entre sí. Y esto en Chiapas se da con una mayor presencia arrojando entre la misma población indígena una enemistad de lo más peligroso para ellas mismas y para el resto del país.

No siempre la virulencia de estas iglesias se manifiesta por la agresividad directa como se estilaba en el primer tercio de este siglo en México, sino que también la agresividad se manifiesta mediante un aislamiento que es propio de los grupos que se creen especiales o superiores. No hay acción comunitaria en general y el resultado son las islas que no quieren saber nada de unidad nacional. En lo que esto pueda significar de lo religioso trasplantado a un terreno social.

Hacia las 8 de la noche hay un gran movimiento de gente detrás del presidium. La tropa se abre paso. Es Marcos que llega al auditorio. Es el momento por el que muchos recorrieron grandes caminos de los lugares más apartados del mundo. Con paso ligero avanza hacia la tribuna llevando la pipa en la boca y por lo menos 500 periodistas tras él. Grandes reflectores instalados enfrente iluminan la escena. La locura se ha desatado entre los de la prensa. Cámaras de video de todos tamaños y de fotos fijas se disparan sin el menor recato. Todos quieren llegar hasta él. Pero los zapatistas lo impiden. La muerte de Colosio, el candidato del PRI para la presidencia de la república, está demasiado cerca como para olvidar la lección. Fue en un tumulto de estos que alguien se acercó tanto a el que a quemarropa le pudo volar la cabeza.

Anuncia que habrá una parada militar. Los del EZLN desfilan frente a los delegados y los de la prensa. Es de lo más emotivo. Detrás del ejército, anuncia Marcos, pasa un desfile de milicianos. Es la gente de apoyo. La mayoría son gente joven, muchachas y muchachos. Bajitos, morenos. Pelo lacio. Mirada tranquila y penetran te. “Sin ellos no hubiera sido posible el EZLN. Ellos nos ayudaban en los primeros tiempos. Ellos nos traían comida. Ellos nos auxiliaban en las enfermedades”.

Alguien grita que salga la comandante Ramona. Marcos dice escuetamente desde la tribuna: “La comandante Ramona está enferma, por eso no está aquí”.

Los de la prensa extranjera están que no entienden nada. No entiende que México es un país sui generis. La guerrilla centroamericana tiene décadas luchando contra sus respectivos gobiernos y no puede asomar la cabeza porque se la cortan. Es hasta los últimos tiempos que ha habido pláticas que buscan la solución. Y aquí, en Aguascalientes, hay hasta un desfile militar, un campamento acondicionado ex profeso para 6 mi convencionistas, que les llevó muchas semanas de trabajo, el paso franco de los retenes del ejército federal y hasta el carro de la pepsicola ha llegado hasta aquí para vender su producto.

Luego habla Marcos, en el discurso de inauguración del evento de la Convención Nacional Democrática. Son las 8:20 de la noche, tiempo suroriental.

Marcos está por encima de los grupos y no pierde de vista ni la unidad ni la cultura mesoamericana. La unidad de los mexicanos fue una idea de Marcos, que adoptó la Convención, no al revés, como después se manejó. Creemos que nada más por esto valió la pena venir hasta Aguascalientes. Es una mezcla de filósofo, político, guerrero, poeta y chistoretero grueso de teatro de revista. Con sus chistes arranca con facilidad la risa del auditorio. La gente por todas partes salta de risa y dice “orale”. En una conferencia de prensa general ante el auditorio, que Marcos daría al día siguiente alguien preguntó cuántas armas habían decomisado los zapatistas cuando revisaban a lo convencionistas. ¿Armas?, ninguna, lo único que decomisamos fueron 6 mil condones nuevos”. Un “orale” general volvería a levantarse.

También es pasional y con facilidad hace brotar las lágrimas por la emoción que imprime a sus palabras. Al día siguiente también Marcos entregaría, en medio de un ambiente emotivo, a Rosario Ibarra de Piedra, la bandera nacional como símbolo de las madres que han perdido a sus hijos. Se hace un silencio general. La misma Rosario no acierta a pronunciar una sola palabra. Algo en la garganta se le ha atorado y permanece muda. Todos permanecen mudos. Para romper tanta carga de emoción, se le ocurre a alguien empezar a cantar el himno nacional y luego todo el auditorio lo sigue.

Después que Marcos habló dejaron de mencionarse por completo las siglas de todos los partidos políticos. Había dicho: “No convertir este espacio en un ajuste de cuentas estéril y castrante”. Pablo González Casanova explicando a Marcos se refirió a “Las antiguas polémicas doctrina les”. El elemento femenino está con el alma en un hilo, pendiente hasta el menor de sus gestos. Mañana alguien le preguntará cuándo se quita el pasamontañas y al contestar que en ese momento, algunas estarían a punto de desmayarse y le pedirán casi llorando en silencio, la mayoría gritando, que no lo haga. Prefieren la leyenda.

Sentimos que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional acaba de hacer un pase de juego a las manos de una parte de la sociedad mexicana por medio de la presidencia de la Convención Nacional Democrática, al declarar que de este día para adelante la CND será la que decida los destinos del EZLN. Aunque Marcos diría ahí mismo: “No nos vamos, sólo nos hacemos a un lado”. El mayor Tacho, que habló un poco antes que Marcos, también había dicho que el EZLN haría en adelante lo que mandará el pueblo: “A nombre del Ejército Zapatista de Liberación Nacional queremos hacer entrega formal de Aguascalientes a la Convención Nacional Democrática’.

Regresamos a las tiendas con la idea que en los días que sigan se entrará de lleno a las exposiciones, a los debates y a las votaciones. La cena se prepara y hay una gran animación en el campamento. Se comentan las palabras del discurso de Marcos. A muchos ha convencido.

Se ve a través de su pasamontaña que le dedica tiempo a leer libros de temas variados, aunque a una pregunta dirá que sólo lee cartas que recibe desde la ciudad. Sus manos, sus ademanes, lo que se ha podido ver de sus gestos, sus palabras, sus escritos, su voz y una necesidad en la gente de hacer mitos, han hecho correr la leyenda que se trata de un hombre de iglesia, de un jesuita. Quien sabe. El mismo ha de reírse a pierna suelta de todas estas ocurrencias. Pero si sirve el asunto para recordar que fue un jesuita llamado Francisco Javier Clavijero quien reveló al mundo la maravilla del horizonte mesoamericano. Marcos no es, por cierto, ajeno a este tema.

Hacia las 10 de la noche una ráfaga de viento azota las tiendas. La niebla brota de pronto y del otro lado de las montañas se ven los relámpagos. Enseguida se oyen truenos por todos lados. El que conoce el estilo de Tlaloc sabe de qué se trata y puede decir que en dos minutos caerá el agua. En efecto, la tormenta llegó y con tanta fuerza como sólo en la montaña, el mar y en la selva puede hacerlo. La semana pasada nos habíamos encontrado en medio de otra tormenta en la vertiente sur de monte Tlaloc, arriba de Río Frío, estado de México, y tenía la misma intensidad. El viento de los 4 mil metros de altitud empujaba con la misma violencia. Solo que allá lo que caía era nieve.

Aquí, en la selva el agua caía con una abundancia desconocida para los habitantes de las ciudades del Altiplano. Tal vez el ejemplo siguiente sirva para dar una idea aproximada de la situación y era que poniendo un recipiente a cielo abierto de una capacidad de 20 litros se llenaba en menos de 5 minutos.

En la primera hora el campamento quedó deshecho. De las colinas bajaban sin cesar las aguas en abundancia. Las casas de campaña, propias para acampar en Acapulco, pronto se verían derribadas unas y otras inundadas. Muchos grupos dormían bajo un enorme plástico (como en Avándaro) y el agua barrió sus cosas. Las enormes mantas del auditorio fueron desgajadas y se vinieron por tierra. Los que primero habían llegado e instalado sus tiendas en el terreno plano de Aguascalientes deben pagar caro su prisa pues ahí las aguas de todas las colinas de aquel pequeño valle convergen inundándolo todo, si bien nunca en concentraciones como para amenazar la vida de alguien, pero si su muelle comodidad. Para muchos debe ser una cosa jamás imaginada y menos que ellos alguna vez tendrían que vivirla. Sin embargo no se trata de una cuenca y el agua se va por algún lado. De otra manera, de haber sido un lugar cerrado, de seguro Aguascalientes se habría recordado como el lugar de una tragedia mayúscula por la cantidad de ahogados. No fue así. Si los zapatistas tuvieron en cuenta esta posibilidad, de manera consciente, entonces hay que reconocerles mucha visión para escoger el lugar.

Centenares de convencionistas no llevaban tiendas de acampar ni plásticos. Se habían instalado con comodidad en el auditorio. Cuando las grandes telas del techo se vinieron abajo salieron corriendo hacia las barracas cayéndose entre el lodo, abundante ya para esos momentos. Las barracas ya estaban ocupadas con gente que de manera ordenada se disponía a dormir. Pero ante la avalancha de los que llegaban tuvieron que resignarse a pasar la noche sentados en cuclillas. De todos modos las tres barracas no pueden abrigar a más de mil personas. El resto debe sortear la tormenta bajo los plásticos viendo pasar el agua entre sus pies. La tienda donde dormimos los del STUNAM es de las pocas que la tormenta no ha podido afectar. El plástico de Antonio Muñoz de 4 por 4 metros nos da seguridad. Abarca duerme con la espalda entre el agua pero a los otros no nos ha molestado para nada.

Por fortuna la temperatura no ha descendido hasta niveles peligrosos y ni siquiera molestos. Hay 20 grados. Como en la Convención hay gente de letras deben estar recordando sus tempranas lecturas de Emilio Salgari. Otra hora duro el agua con aquella intensidad y para la tercera hora fue perdiendo su fuerza hasta quedar en una lluvia persistente. Si estas condiciones atmosféricas se, entablarán por uno o dos días más, los caminos de terracería se pondrían del todo intransitables y nadie podría salir de estos rumbos. Ni siquiera se podría permanecer en la selva. Todos tendríamos que refugiarnos en Guadalupe Tepeyac.

Los zapatistas recorren el campamento buscando cosas que arreglar o a quien ayudar. Con sus pasamontañas y su ropa verde en algunas piezas de su atuendo dan la sensación de ser como unas sombras verdes moviéndose dentro del basto y a la vez cerrado impenetrable marco verde de la selva. Además son silenciosos. Con muy escasas acciones de combate, hasta se podría hablar de horas, la prensa sin embargo los convirtió en una leyenda apenas en unos cuantos meses. Sin embargo se acepta que siempre hay algo o mucho de verdad en las leyendas.

9 de agosto

Waterloo después del desastre era todo orden en comparación del campamento de Aguascalientes después de la noche de tormenta. Y hay que reconocer el coraje de los convencionistas. Muchos, tal vez todos, son gente de asambleas, de aula, de café cultural, de escritorio, pero pocos debe haber que estén acostumbrados a vérselas con los elementos naturales fuera de los seguros muros de la ciudad. Pablo González Casanova haría una alusión esta mañana respecto del descubrimiento de no tener un espejo para verse la cara como todas las mañanas, ni disponer de un excusado formal ni del baño de regadera ni del cepillo para los dientes. No obstante, estaban ahí, ya listos otra vez para seguir con los trabajos de la CND.

Como sea se buscó restablecer cierto orden. La lluvia se había suspendido en algún momento de la madrugada y ahora salía el sol. Ese sol de 40 grados en el exterior que era capaz de secarlo todo en dos horas, incluidos los caminos de terracería. Desde el sonido se anunció que se daría comienzo a los trabajos de la Convención a las 10 de la mañana. Que se sesionaría durante 4 horas y después se iniciaría el regreso, con tiempo, para prevenir o adelantarse a otro aguacero. Y que si este se presentaba de nuevo, ya nos encontrara en Guadalupe Tepeyac.

Antes un aviso: hay dos desaparecidas, fulana y fulana. Después de un “orale” mayúsculo una risotada de 6 mil gargantas llena el valle. Los extranjeros otra vez deben estar que no entienden nada. Cómo es posible que se rían porque dos mujeres no aparecen. Ven hacia todos lados pero ya la gente se ha olvidado del asunto.
Dieron comienzo los trabajos de la Convención, con el anuncio que se iban a leer los resolutivos. Previo a esto Pablo González Casanova habló y en sus palabras se refirió al contenido del discurso de Marcos y a algunos rasgos de la personalidad de éste.

Rosario Ibarra de Piedra, que era una de las 100 personas que llevaban la presidencia, pidió que los resolutivos se aprobarán “por consenso en lo general y no en lo particular”. Y así se fueron aprobando los resolutivos de cada una de las 5 mesas. Se le daba lectura y luego se preguntaba si se aprobaban por consenso. Luego de esto hablaron algunos oradores de diferentes partes de la república y al final le siguieron eventos artísticos.

La presidencia de la Convención invitaba reiteradamente a que colaboráramos con el EZLN dejando todo aquello que podíamos como son víveres, ropa, tiendas de campaña, botas, medicina, dinero. Un zapatista pasa cerca del campamento del STUNAM y como ya para entonces hemos juntado lo que vamos a dejar, le indicamos que puede llevárselo a alguno de los lugares de concentración que para el efecto ellos tienen. No puede solo y llama a otro. Alfredo que ha notado algo extraño, los sigue y se ha dado cuenta que son unos impostores. Andan vestidos exactamente como los zapatistas, con su cachucha verde de confección casera, camisa café, pantalón verde y paliacate rojo cubriéndoles el rostro, pero resultaron ser los choferes del carro de la pepsicola. Los impostores recogen lo que les dan Otros y luego lo van concentrando en otro lugar apresurándose a tapar las cosas hurtadas de esa manera con un enorme plástico. Entre el enorme movimiento por desmantelar el campamento nadie se da cuenta de estos pillos. Vamos Alfredo, Salvador y yo a quitarles las cosas y de manera directa las llevamos a unas de las tres barracas que son los lugares de almacenamiento del EZLN.

Dejamos Aguascalientes. Va el entusiasta, que hace la mayoría, que ha hecho del evento una apología y está convencido que de esto va a salir un nuevo país, una nueva constitución política. El escéptico que no se explica cómo tan extensos y cuidadosos resolutivos pudieron haberse elabora do en sólo 5 horas, que son las que van entre la media noche de las discusiones de las mesas en San Cristóbal y a las 5 de la mañana que fue la hora de la cita para partir de La Coleta. Los observadores que han encontrado puntos de vista diferentes en algunos aspectos del discurso de Marcos y los resolutivos. Los incrédulos que aseguran que los diferentes grupos protagónicos de la Convención actuaron en lugares y en tiempos diferentes: la elaboración de los resolutivos, la redacción del discurso de bienvenida de Mar cos, la discusión de los delegados de las mesas en San Cristóbal y que estas diferentes piezas habrían tenido, eso sí, un solo punto de convergencia y este había sido la Convención Nacional Democrática en Aguascalientes de la selva chiapaneca.

Emprendemos el regreso a San Cristóbal. Algunos empiezan a llegar a esta ciudad hacia las 10 de la noche de ese 9 de agosto. Otros lo harían hasta el mediodía de la siguiente jornada.

10 de agosto


La ciudad de San Cristóbal vuelve a llenarse de la población flotante de los convencionistas. Sin embargo no es para nada lo que al principio. Muchos venían desde México en autobuses y toda clase de vehículos y de Comitan han enfilado para las ciudades del Altiplano sin volver a San Cristóbal. Los de la prensa extranjera procurarán alcanzar las poblaciones que les brinde el servicio de los vuelos internacionales.

En el transcurso de la mañana muchos salieron de la población en líneas foráneas de autobuses. Otros se van más al sur, hasta Tapa chula, casi en la frontera con Guatemala, para viajar en avión a la capital del país. En las prime ras horas de la tarde ya sólo quedan los turistas habituales, pues San Cristóbal es una ciudad hermosa visitada en todo tiempo por el turismo extranjero, en especial en fin de año y en semana santa.

El día es nublado, pero no llueve. Por el cielo-de San Cristóbal pasan los aviones nacionales e internacionales llevando a los congresistas y a los de la prensa. En la plaza frente a la catedral famosa se ven los eternos grupos de niñas tzoltziles, tzeltzales, zoques y aún las chol y lacandonas. Sus imágenes recorrerán todo el mundo a través de las cámaras de video de los convencionistas, pero ellas en ese día ya no son objeto de los camarógrafos ni nadie ha puesto en sus manos un letrero para ser retratadas. “No es lo mismo ser pobre que sólo solidario con los pobres” había dicho en Aguascalientes, Pablo González Casanova.

Las niñas indígenas corren a la vista de un posible cliente en tanto enseñan sus muñequitos de trapo con un palito como fusil y el pequeño rostro cubierto con un pasamontañas: “Cómprame a Ramona y a Marcos”. El otro se defiende diciendo: “Ya compré”. Y entonces las niñas insisten casi a coro: “Pero no a mí. Andale, cómprame a Marcos y a Ramona”.

SEGUNDA PARTE

Entrevistas


La parte que sigue está compuesta de una serie de entrevistas que hice a los componentes del grupo con el que viajé a la selva. Fueron hechas el 9 de agosto, el día que estuvimos de regreso en San Cristóbal, casi a media noche, en el lugar en el que nos hospedamos, cuando literalmente apenas acabábamos de descolgarnos de los hombros las pesadas mochilas y aun teníamos puestas las botas llenas de barro de la región zapatista.

Nos parece que tales documentos recogidos de esa manera tienen el valor del testimonio fresco, no repensado ni retocado ni idealizado ni deformado. Son sus primeras impresiones personales. En cuanto al discurso de bienvenida y apertura de la CND pronunciado por Marcos el 8 de agosto, el de Pablo González Casanova al día siguiente, el documento oficial del STUNAM que definía la posición del Sindicato ante la Convención y fue presentado en la misma, y los resolutivos de la Convención Nacional Democrática, fueron publicados íntegros en el semanario UNION, que es el órgano oficial de comunicación del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, en su número 390 de fecha 9 de septiembre de 1 994.

Mario Ubaldo Caruso,
Secretario de Relaciones

Hay que destacar que la asistencia a la Convención Democrática fue por acuerdo del Consejo General d e Representantes y el Comité Ejecutivo del cual se desprendió la idea de elaborar un documento que sería la posición de nuestra organización sindical en este evento.

Es evidente que uno de los puntos funda mentales que se planteó, en esta Convención Democrática, es en relación con la problemática que se vive en los altos de Chiapas, en la cual el primero de enero de 1994 estalló un movimiento insurgente porque es obvio que a partir de la política neoliberal del gobierno no cumple con los compromisos que debe asumir ante los campesinos y los trabajadores de este país, y concreta mente en esta área de Chiapas, es claro que el sector más reprimido son las etnias de los chiapanecos.

De tal suerte que a partir de esto, estalla el movimiento que da como consecuencia una lucha frontal la cual arroja una guerra en Chiapas y surge el planteamiento de los campesinos y los indígenas chiapanecos, y del subcomandante Marcos, y el arzobispo Samuel Ruiz, que se destaca el hacer negociaciones con relación con la paz y el bienestar del pueblo de México.

Es claro que por parte del gobierno, lejos de asumir una posición responsable para lograr que se pueda desarrollar la justicia en este Estado de Chiapas, hay un bloqueo total y no asume una responsabilidad consecuente para poder consumar la idea en relación con la paz. Es obvio que al no llegar a un acuerdo entre el movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y el gobierno de México, se empantanan las pláticas sobre esta problemática. A partir de esto el propio Subcomandante Marcos convoca a todas las fuerzas y organizaciones sociales de este país a una Convención Democrática.

Nuestra organización atiende el llamado con una asistencia de 20 compañeros encabezada por un servidor, como Secretario de Relaciones y 19 compañeros más, Adrián Pedrozo, Secretario de Cultura, Carolina Ledezma, Secretaria de Actas y Acuerdos. El resto son delegados sindicales y trabajadores de la organización Sindical.

Al llegar a la ciudad de Chiapas, tenemos que destacar, en primer lugar, la falta de organización que dio como consecuencia que a partir del día 5 de agosto de 1994, para poder acreditarnos a este magno evento, tuvimos que esperar hasta las dos de la mañana del día 6, en la que se plantea también cuál va a ser la dinámica de las mesas de trabajo, que son cinco, para el mismo día 6, de estos destacan por su importancia la transición democrática, un gobierno de transición y un nuevo constituyente. Son temas de suma importancia para la vida y democracia del país, de los mexicanos.

Estos temas se discutieron todo el sábado y el domingo a partir de las 5 de la mañana empezamos a abordar los autobuses para salir hacia Guadalupe Tepeyac y trasladarnos al auditorio que construyeron los zapatistas en la selva lacandona. Cabe destacar que en los inicios de este trabajo, que fueron alrededor de las 1 7:30 de la tarde con la asistencia de aproximadamente 5 mil delegados (nunca hubo un número oficial) y 700 periodistas, es verdaderamente relevante la presencia del subcomandante Marcos y el Ejército Zapatista.

Presentó a su ejército de apoyo y a 200 efectivos de los cuales queremos destacar que es realmente un ejemplo. Porque independientemente de los efectivos que desfilaron hay que decir que tanto hombres, como mujeres y niños, de edades desde los 5 años desfilaron y esto nos da y nos deja una verdadera impresión de la evolución ya desarrollada en esta nueva generación de lucha que se desarrolla en el pueblo chiapaneco. Queremos destacar que a la toma de la palabra del subcomandante Marcos y después de escuchar sus palabras, convence que es no solamente político sino una gran persona ya que desde el momento de escuchar sus palabras se nota que hay ahí un gran luchador contra la injusticia del gobierno de este país.

Es necesario destacar que a esta Convención asistieron organizaciones tanto sociales como sindicales, de toda la República Mexicana, las cuales dieron sus puntos de vista en cada una de sus intervenciones. Queda claro que a partir del discurso del subcomandante Marcos se plantea, con toda precisión, que quien va a decidir el futuro de este país son los resolutivos de esta Convención Democrática.

Debo decir con toda precisión que uno de los planteamientos más claros del subcomandante es el que, independientemente de que ellos no dejarán de luchar en este movimiento armado, se hace un planteamiento de la lucha por buscar los caminos para la paz, siempre y cuando el gobierno de este país resuelva los planteamientos que se han hecho, a partir de que se instaló una mesa de trabajo sobre la paz, en la ciudad de San Cristóbal de las Casas. Como todos sabemos, no fue debidamente avalada por el gobierno, y hubo un rompimiento por no dar una solución honorable a las peticiones, que creemos que son justas para el pueblo chiapaneco.

Creo que a partir de la toma de decisión de los resolutivos de esta Convención Democrática, el deber de todos los delegados que asistieron a este evento es informar tanto a sus organizaciones sindicales como a todo el pueblo, lo que sería realmente la lucha a desarrollar, una lucha de resistencia en defensa del voto en primer lugar, gane quien gane, obviamente. Tenemos que luchar porque el gobierno, en estas elecciones del 21 de agosto, cumpla y que la elección presidencial sea realmente respetada por el gobierno y que a partir de esto se tendrán que aplicar los resolutivos que serán obviamente difundidos entre todos los trabajadores universitarios, toda vez que el compromiso que se asumió en esta Convención es de que el periódico “La Jornada” publicará los resolutivos. Y desde luego que el Sindicato y la Secretaría de Relaciones a mi cargo tendrá la obligación de informar puntualmente de los resolutivos de este gran acontecimiento democrático.

Más adelante haremos un análisis con toda precisión después de haber estado hasta el día 9, a las 12 del día que se clausuraron los trabajos de la Convención. Cabe señalar que la actuación de nuestros compañeros como delegados fue notoria. Obviamente que nosotros tratamos, desde el primer momento, de que se nos diera la posibilidad para poder presentar el documento que todos ustedes deben de conocer ya que se publicó en el periódico Uno más Uno el lunes 2 de agosto, en el que la posición de nuestra organización sindical destaca algunos puntos que son fundamentales. Uno es luchar porque las elecciones del 21 de agosto sean transparentes en todos los aspectos.

Estamos totalmente en contra de que el gobierno siga realizando fraudes tanto de la desaparición en el padrón de electores como de las prácticas del folclor electoral como son el carrousel, el ratón loco, robos de urnas, etc. Esto debe de terminar para que a partir de unas elecciones claras y limpias, en todos los aspectos del gobierno, tenga que cumplir cabalmente con la Constitución y respetar la voluntad del pueblo mexicano de haber elegido a un representante que realice los objetivos fundamentales como son respeto a los derechos humanos, respecto también con los bajos salarios del pueblo de México, esperamos que el gobierno asuma esta responsabilidad a partir del 21 de agosto tendrá que cumplir con todos esos compromisos y habrá de demostrar en la práctica los planteamientos que se han hecho a partir de las campañas de los 9 candidatos.

Nosotros creemos que, a través que sepamos quién es el próximo presidente de la república, los resolutivos de esta Convención Democrática tendrán que ser aplicados por el gobierno que asuma la responsabilidad. Es necesario que no solo los universitarios sino todo el pueblo de México luchemos por la más amplia unidad, pero no una unidad en abstracto sino en la práctica que nos lleve efectivamente a consolidar un gran movimiento a partir de los menciona dos resolutivos de la Convención.

Salvador Espinosa,
Dirección General de la Escuela Preparatoria

Los temas desarrollados en cada una de las cinco mesas contaron !con una gran participación, con la emotividad de los compañeros trabajadores y la presentación de sus propuestas. Destacó pues también el del STUNAM que se tituló “Por un México Justo” El punto uno, que se refiere al tránsito a la democracia y la inviabilidad del partido de Estado, destaca como destruir el binomio de partido y Estado. Por otro lado hacer efectiva la división de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, ya que nuestro gobierno actual se rige exclusivamente por un presidencialismo que llega incluso a invadir la participación de la división de poderes.

Es rica la experiencia ya que se presentaron 120 resolutivos y en total fueron 709 documentos lo que significa que hubo participación de muchas organizaciones, gentes de sindicatos, etnias y desde luego los acuerdos de las convenciones estatales. Fue una Convención nutrida por sus participaciones en la mesa 2 que buscaron vías pacíficas de tránsito a la democracia.

Se destacó la situación referente a las elecciones y la necesidad de que el 21 de agosto la voluntad popular se defienda contra el fraude que el PRI prepara y darle atención al trabajo preelectoral, el posterior trabajo a las mismas elecciones para defender la voluntad popular. Se exigió también que el IFE debe ser un órgano independiente y que debe estar en manos de la ciudadanía para poder garantizar una democracia plena.

En la mesa 3, fue Política neoliberal y el Proyecto Nacional. Ahí la Convención aceptó en las distintas mesas los 11 puntos del Ejército Zapatista relacionados a vivienda, salud, trabajo alimentación, justicia, libertad, democracia. Otro aspecto fue el relativo al TLC y el que se expropien los bienes malhabidos de los funcionarios, principalmente de las 24 familias multimillonarias contra los millones de pobres que habitamos nuestro México.

En la mesa 4 se discutieron las características del gobierno y la transición a la democracia. Aquí se destaca que es necesario romper con el corporativismo, pugnar por la independencia plena de las organizaciones. En la mesa 5 fue lo relativo al Congreso Constituyente, la necesidad de impulsar el rescate de los principios y el espíritu que inspiró la Convención de 1917, que con todas las reformas que el Estado le ha implementado desde entonces, hoy es una Constitución que ya no se apega a las necesidades de nuestro México.

De esto se desprende que el Ejército Zapatista está dejando en manos de la Convención Nacional Democrática, o sea la sociedad civil, la responsabilidad de organizarse para pugnar por lograr esa democracia libertad y justicia, que es la bandera del movimiento independiente. De la misma importancia fue la participación de las mujeres a través de 54 organizaciones de distintas partes de la república, incluso de algunas internacionales.

Esta Convención, pues, que es el embrión de las organización se declara en sesión permanente en virtud del momento político que vive el país y con la necesidad de que el pueblo dé una respuesta . Se esperaba, de parte del Estado, que las organizaciones no acudieran a la convocatoria que hizo el Ejército Zapatista, pero a pesar de las condiciones y de lo negro que se pintó el panorama, tuvimos la Oportunidad de estar aquí en Aguascalientes más de 5 mil delegados. No fue fácil pero hubo la voluntad, creo que de la mayor parte de los delegados convencionistas, y no sólo por conocer la selva sino por participar y ser el portavoz de un compromiso de lucha que todos los delegados presentes tenemos para ser parte del engranaje de esta gran lucha, si es que deseamos en verdad un México independiente que rompa con la burguesía y poder conseguir un gobierno proletario donde la clase más amolada pueda defenderse de la ignominia de más de 500 años de dominación.

Vidal Flores
de la Secretaría de Relaciones.

Ha sido para mí una gran sorpresa esta Convención. Muchos como yo teníamos duda con respecto que podría tratarse en esta Convención. Sin embargo, y a pesar de las múltiples dificultades de organización, ha mostrado el Ejército Zapatista su capacidad de convocatoria y aunque muchos nos dimos cuenta de la gran división que existe toda vía entre las organizaciones, tanto sociales como políticas, sindicales etc. Sin embargo al llamado del Ejército Zapatista ha asistido un gran número de delegados con la esperanza, me parece, de que la situación del país cambie. Por lo menos que empiece a cambiar. Se ha notado la discusión que se dio en las diferentes mesas. Todo el interés que hay de parte de la sociedad civil de que nuestro México cambie, de que las leyes cambien, de que la organización en todos los sectores cambien, que se dejen las diferencias a un lado y pongan por encima las coincidencias.

Se ha tratado aquí no solamente de las cuestiones indígenas y no sólo en el caso particular de Chiapas, sino también los asuntos importantes de las diferentes etnias de los otros estados de la República. Han sido importantes los resolutivos que se han tomado y creo que esto es sólo el principio para que haya futuras reuniones de la Convención.

Esta ha sido una primera Convención, y se espera que se vaya a todos los sectores, escuelas universidades, talleres, fábricas, sindicatos, para que toda esta información y demás inquietudes, que se tiene de parte del pueblo de México, se manifiesten y que en el futuro en organizaciones regionales, estatales y luego nacionales, se vaya definiendo con más claridad y precisión los objetivos de esta primera Convención y que va a ser fundamental para ir cambiando poco a poco nuestro México.

Creo que ha sido una experiencia muy rica y pienso que ni asistimos todos los que somos ni somos todos los que asistimos, por lo tanto hay que profundizar el trabajo a nivel nacional y en todos los sectores. Yo personalmente tenía mis dudas con respecto a la capacidad de esa convocatoria del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Sin embargo nos quedan muchísimas tareas por hacer y quienes venimos estamos comprometidos a informar y vamos a esperar las elecciones del 21 para ver qué posibilidades hay en la seguridad que va a ser un parámetro importante. Los delegados tendrán que ir tomando las medidas necesarias para seguir difundiendo el trabajo y los resolutivos que han acordado en esta Convención.

Carlos Galindo trabajador de la Facultad de Ingeniería
y adjunto de la Secretaría de Relaciones.

Cabe destacar que la Convención Nacional Democrática tiene tres puntos fundamentales. El primero de ellos es que le da a la sociedad civil la posibilidad de que retome el papel protagónico en el cambio democrático, de libertad y de bienestar social que requiere el país. Hay que señalar que este es el inicio y que será responsabilidad de los que asistimos a esta CND el de involucrar, en el caso del STUNAM. al conjunto de los trabajadores a ese cambio. El EZLN nos deja esta responsabilidad. El otro planteamiento se sujeta a las decisiones y a las estrategias que diseñe la propia Convención Nacional Democrática.

Hay otro punto que hay que destacar y es el discurso de los dirigentes de los zapatistas en el sentido de señalar que es la oportunidad, de los ahí reunidos, de hacer a un lado los protagonismos y los intereses para lograr los acuerdos unitarios que permitan a la gran parte de la población mexicana vivir mejor y que ahora vive en condiciones difíciles. Mejorar sus condiciones de vida y de acabar con un esquema político que es lesivo a los trabajadores y a la sociedad en su conjunto.

La tarea no es fácil, creemos que, como siempre, en la izquierda existe una alta dosis de protagonismo y demagogia pero habrá que hacer los esfuerzos necesarios para que este esfuerzo que hicimos los que asistimos aquí, conjuntamente con los que se levantaron en armas el primero de enero de este año, efectivamente retomen los resultados que todos esperamos. Este es el primer paso de muchos que tendrán que dar las organizaciones políticas y las sociales.

Creemos que por la situación que atraviesa la organización sindical habrá que ser muy claros y muy puntuales en la información que se les de a los trabajadores, porque independiente mente de que en esta Convención estuvimos 6 mil gentes, cabe señalar que algunos no tienen la representación que decían tener. Por lo tanto hay que ser muy cuidadosos en cómo nosotros nos conducimos ante los trabajadores para decirles que hay que involucramos en los procesos y en las luchas que están por venir, pero fundamental mente hay que buscar el fortalecimiento del sindicato para que, de manera unitaria, se involucre en la gran lucha que después del proceso electoral tendremos que dar todos los mexicanos.

Alfredo Hidalgo Carmona, del Palacio
de Minería de la Facultad de Ingeniería

Hemos llegado a San Cristóbal con la idea de ir a esta reunión de la cual creo que todos vamos a salir con un mensaje, con una idea más firme. Hemos pasado algunos sinsabores pero esto no merma nuestra idea que ya traemos de este Congreso. Después nos hemos transportado a Aguascalientes a donde, después de 24 horas, llegamos a este lugar y fue algo maravilloso, una experiencia muy dura y pesada.

Pero todos llegamos con el deseo de escuchar al subcomandante Marcos. Nos dejó varios mensajes. Hubo intervenciones de otro tipo de asociaciones, de personas de los más diversos grupos sociales, intelectuales. Se hicieron proposiciones a favor de los indígenas, comentarios en pro de cambios en nuestra Constitución Mexicana. También se sugirieron cambios en lo que respecta a los derechos de la mujer o más bien los reforzaron. En síntesis la experiencia fue nutrida y vamos a tratar de ponerla en práctica en nuestras comunidades, centro de trabajo y lugares donde residimos.

Guadalupe Ortíz Hernández de la
Facultad de Derecho

No fue lo que pensábamos de la organización, que fue la que nos convocó. Se nos llamó porque iba a ser una Convención plural pero no fue así. Fueron dos partidos los que estuvieron ahí interviniendo y fue un malestar de bastante gente que estuvieron interviniendo estas personas de manera mucho muy desorganizada, con muchos egoísmos.

Nos dimos cuenta de lo maravilloso que es estar en este lugar. Ver la pobreza en la que viven nuestros compañeros, con la humildad en que ellos están para el fin que persigue un beneficio de todo nuestro país. Pero quiero decir que fuimos 54 organizaciones de mujeres que luchan por la libertad social y el beneficio del país.

Las mujeres pugnamos no por el libertinaje sino por nuestra libertad social. Esto nos interesa, tener puestos de representación, más libertad para poder ser nosotras mismas. Ya no solamente como madres de familia y esposas sino realmente de manifestarnos para lograr nuestros ideales para que este país sea un lugar más progresista, en el cual nosotras podamos pronunciarnos como mujeres y lograr lo que nosotras deseamos, para el beneficio de nuestros hijos, de los ciudadanos de este gran país que nosotros no hemos sabido valorar ni defender.

Tenemos un interés grande, como se nos manifestó en esa Convención que reitero fue un evento formidable. Hay que insistir en las condiciones tan pobres en las que vive la gente allá. Nosotros la vivimos dos o tres días pero ellos están ahí desde siempre en las mismas condiciones verdaderamente infrahumanas. En las ciudades nosotros estamos tan ciegos que no nos damos cuenta del enorme egoísmo que se traduce en no hacer nada por ellos.

Por eso tenemos que organizarnos para que todos esos hermanos nuestros tengan una mejor vida, ¿cómo?, que siga habiendo estas organizaciones para así nosotros poder ver de qué manera podemos llegar ayuda a todos esos hermanos que están tan necesitados. Principalmente nosotros como mujeres tenemos que luchar y salir adelante.

De San Cristóbal de las Casas a Guadalupe Tepeyac hay 160 kilómetros de distancia. Hasta Las Margaritas la carretera está asfaltada, en adelante es camino de terracería

José Abarca Reyes, Académico del CCH Oriente

Sin pretender dar una visión completa de este importante e histórico evento, es necesario resaltar algunos acuerdos que desde mi punto de vista son sobresalientes.

Cuando salió la convocatoria del EZLN, para realizar una Convención Nacional Democrática (CND); dudé que esta pudiera realizarse en el poco tiempo que se había fijado; ya que implicaba un sinnúmero de discusiones de grupos, organizaciones políticas, sindicales, partidos, etc. con puntos de vista un tanto diferentes en cuanto a sus métodos y tácticas de lucha. Transcurrido cierto tiempo, pude asistir a la Convención del Distrito Federal fue así como poco a poco se fue desvaneciendo la incertidumbre de que tal evento pudiera realizarse. Aquí se discutieron temas diversos y de interés en gran parte de los asistentes y del pueblo en general.

De diversas partes del país, los delegados confluimos en San Cristóbal Las Casas, Chiapas. Después de múltiples dificultades pudimos por fin acreditarnos. El 6 de agosto, quedaron formalmente instaladas las diferentes mesas de trabajo en las cuales se discutieron entre otros temas como:
Inviabilidad del Partido de Estado, Transición a la Democracia, Características y Lineamientos de un gobierno de Transición hacia la Democracia, etc.

Instalada la plenaria de la CND en Aguas calientes, Chis., el día 8 de agosto, se sometieron a la consideración de esta, lo discutido en las mesas de trabajo.

Se tuvo por parte de los convencionistas, la suficiente sensibilidad política para aprobar por consenso todos los temas expuestos. Esto desde luego puede facilitar que se establezcan vías para una deseada unidad de acción de las diferentes fuerzas participantes que luchan por el cambio que está exigiendo la nación. Asimismo se impidió la sectarización de los trabajos y que saliera a la palestra de la discusión por parte de algunos grupos radicalizados la vía armada como único camino para la solución de los problemas nacionales.

Y en cuanto a las elecciones, se dijo que son solo una de las vías para el tránsito a la democracia. Otros acuerdos son: 1 Aquel que establece que los convencionistas pueden apelar a la resistencia civil en caso de las elecciones de este 21 de agosto resulten probadamente fraudulentas; 2. La CND se declara en sesión permanente para enfrentar los problemas presentes y futuros; 3. El EZLN acertadamente deposita en la sociedad mexicana a través de la CND, los mecanismos y caminos a adoptar para defender sus derechos cívicos; 4. Liquidar de una vez y para siempre el sistema de partido de Estado y para ello llamar a votar en contra del PRI y del PAN como una de las múltiples medidas; 5. Llamar a un Congreso Constituyente del cual surja una nueva “Carta Magna” acorde con los requerimientos del pueblo mexicano, etc.

En fin, todos los acuerdos consensados en la Plenaria de la CND en Aguascalientes, Chis., tienden a disipar la guerra, la acción violenta, traduciendo esto, a la resistencia civil organizada de la sociedad, dar prioridad a las instancias civilizadas y pacifistas para hacer realidad a lo que el pueblo mexicano aspirá, Democracia!!

Así quedó en términos generales el nuevo pacto político de la sociedad materializado en la CND.

Víctor Onésimo Caballero Martínez delegado del STUNAM a la CND

Hemos llevado unos debates hermosos en cuanto a la situación que aquí viven los indígenas y que a nivel nacional se ha dado a conocer esta problemática y que hoy se aprueba en esta Convención Nacional Democrática a la que asistimos un buen número, a ese auditorio tan bello que fue hecho por estos zapa tistas con todo el gusto ya que nos esperaron, nos abrieron las puertas de su territorio, dándonos a conocer las inclemencias del tiempo entre las que ellos viven y que no es tan fácil para nosotros que tenemos costumbres de la ciudad y que muy fácil podemos obtener y conseguir cosas para alimentarnos.

Es necesario resaltar que los resolutivos los cuales aprobamos y de los que bien estamos satisfechos en cuanto a formar un constituyente para elaborar una nueva constitución de los principios de la que ahora tenemos, que no en todo es mala sino un tanto inadecuada para la forma de vida que estamos llevando. Sobre todo para estos indígenas ha sido hasta ahora una situación demasiado marginada, en contra de su dignidad.

Todos estos resolutivos coinciden en que se debe de mejorar y poner mucha atención para todas las etnias que existen en nuestra república mexicana. Sobre todo es importante destacar a nuestro comandante Tacho, que nos habló de la unidad que es preciso buscar y de todos aquellos trabajos que sean necesarios y útiles para las comunidades indígenas.

El Ejército Zapatista con mucha disciplina y seriedad está por la paz. Su lucha ha sido por la libertad y que haya democracia en el país.

Los resolutivos deberíamos darlos a conocer a todos los rincones del país. Sobre todo nosotros, que somos una organización sindical debemos centrifugar estos documentos. Necesitamos difundir y apoyar este movimiento así como a la Convención Nacional Democrática, que ha sido todo un éxito, debido a que nos movilizamos de todos los Estados de nuestra república mexicana.

También es necesario hacer todos los esfuerzos para poder lograr la solidaridad económica hacia nuestros hermanos zapatistas. Ellos dejan en nosotros la responsabilidad. No se retiran de la guerra sino que nos ceden el espacio para que nosotros podamos llevar a un término feliz la paz que es por lo que hemos venido los congresistas y que como civiles hemos logrado darle esto al pueblo chiapaneco que nos esperó y nos dejó toda su confianza para poder llegar a un buen acuerdo y que ellos puedan vivir felices. El pueblo chiapaneco espera mucho que el ejército federal se retire del Estado de Chiapas. Esto es uno de los resolutivos que la Convención Nacional Democrática en su plenaria lo acordó y será de lo primero que tendremos que llevar a cabo para que inmediatamente este ejército se vaya.

Carlos Castañeda
La Historia del EZLN
Antonio Muñoz M.


El EZLN: El ejército que salió de la selva, según sus autores es un libro que no surge por instrucciones de los zapaistas, asimismo lo califican como algo que no contiene la verdad absoluta, más bien este libro pretende despertar o continuar despertando la polémica en torno a los sucesos de Chiapas. La gracia plasmada en el libro radica en el contenido de la información que ha sido poco difundida.

Durante la presentación los autores comentaron que para realizar esta investigación llegaron a la zona de conflictos, lo primero que observaron es que se encontraba un ejército de periodistas, ellos sólo tres los dos periodistas y un fotógrafo. Relatan que en los inicios para acceder a la información les costó mucho trabajo pues tenían menos contactos, pero quizá la testadurez les permitió continuar con la difícil labor.

Guido Camú Urzúa y Dauno Tótoro Taulís autores de la obra que editó Editorial Planeta pretende contar la historia del EZLN, contada por ellos mismos, pero continuando los autores expresan que ya un tanto ambientados significó ir almacenando material, en este proceso notaron que lo recabado rebasaba el objetivo por lo que surgió la idea de realizar lo que lleva por título EZLN: El ejército que salió de la selva.

Como parte de la presentación de la obra, se menciona que “Una visión apasionante del desarrollo de uno de los movimientos armados más originales de este siglo y de la historia del continente americano. ¿Cómo y de donde surgió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional? ¿Cuándo se fundó? ¿De dónde obtuvieron sus armas? ¿Cuál es su plan de lucha, y cuál, su propuesta de democracia en México?

En este reportaje que revela la intimidad del EZLN, los autores construyen una crónica inolvidable que aborda la insurrección en Chiapas desde múltiples puntos de vista: la iglesia, la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales y la jerarquía política mexicana. Los autores también se arriesgan para trazar una línea que apunta hacia el futuro de Chiapas.

Los autores de la hoy comentada obra, desde el mes de enero de 1994 convivieron con los efectivos y altos mandos del EZLN, lo que les brindó la oportunidad para conocer —desde adentro— el origen, la filosofía y las perspectivas del zapatismo del fin de siglo.

La aportación contenida en el interior de la obra relatan una serie de datos que por su importancia trascribo íntegramente.

Condiciones de muerte: Caldo de cultivo.
“Chiapas, 74 mil kilómetros de territorio, 3,200,000 habitantes. Chiapas es el escenario de las contradicciones más brutales del sistema. Un estado donde el 80 por ciento de los habitantes tiene piso de tierra, donde el 45 por ciento de los niños sufren graves problemas de desnutrición, donde —a pesar de ser éste el estado que produce el 60 por ciento de la energía eléctrica nacional total— el 34 por ciento de sus habitantes no cuenta con luz, donde el 76 por ciento de las tierras están en manos privadas, donde más de 15 mil indígenas mueren cada año de enfermedades que en otros Sitios se curan con una simple inyección.

De los pocos más de 3 millones de chiapanecos, el 44 por ciento no ha cumplido todavía 14 años de edad, siendo así la población más joven del país. De los pocos más de 3 millones de habitantes, más de un millón no habla castellano; 900 mil de los otros son analfabetos; 850 mil jamás han asistido a una escuela. El 60 por ciento de los chiapanecos vive en zonas rurales, con poco o nulo acceso a los servicios mínimos de salud, la luz eléctrica o agua potable.

El 57 por ciento de sus habitantes está desocupado.
Las chiapanecas tienen la mayor tasa de fecundidad de todo México, con 4.7 hijos por mujer, pero tienen también la marca nacional de proporción de hijos muertos por madre, con el 7.3 por ciento.

Sin duda los datos revelados por los autores de la obra muestran un estado donde es necesario darle mayor atención y apoyo.

En una minientrevista realizada por UNIÓN a uno de los comentaristas de esta obra el doctor Jorge Castañeda en relación a ¿Cuál es la influencia del alzamiento zapatista en este proceso electoral? expresó que la primera influencia es que las reformas que se han logrado a última hora en particular a lo que se refiere a la integración del Consejo General del IFE, se deben básicamente al alzamiento zapatista, consideró que sin el alzamiento del 1 de enero no son imaginables esas reformas. Añadió que la prueba es que durante cinco años no se hicieron y se hicieron al cuarto para la hora, esto debido al alzamiento que puso en jaque al gobierno.

La guerra española de 1936 y P. Broue

La guerra española de 1936 es la historia de dos dictaduras, una con nombre democrático.
 
Los primeros que llegaron a México, buscando salvar la vida, fueron los nacionalistas.
 Después, con el mismo fin, llegaron los internacionalistas.
 
En ambos casos el amargo exilio de irse de donde ya no los quieren y llegar a donde los miran con escepticismo. Y después, cuando las grandes apologías  han callado...
 
"Dejarás todo lo que amas más entrañablemente, que es el primer infortunio que se sufre en el destierro. Probarás cuan amargo es el ajeno pan, y qué enojoso el camino cuando hay que subir  y bajar escalera extraña; y lo que te  parecerá carga más insoportable es la perversa y estúpida compañía que has de llevar por tan triste valle..." 
De Dante, uno que sabía de destierros.





Título: El invierno español de 1936
Autor: Armando Altamira Gallardo
Presentación de Agustín Castillo López
Editado por la Secretaría de Prensa del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM).
Serie: Cuadernos de Comunicación Sindical número 43
México, D. F, enero, 1994
44 páginas



Un conflicto casero que se internacionalizó sin salir de sus propias fronteras poniéndose en juego intereses de muchos partes ajenas al lugar. Todos intentaban rescatar a España. Lo secular quería salvarla. La religiosidad también quería salvarla. Los que no quería salvar a la democracia española eran los que se decían países democráticos. Cuando les convino simplemente dieron el reconocimiento al dictador Franco y arrojaron a la basura el proyecto de libertad y democracia que tanto habían cantado en el mundo a nombre de la España republicana.

Simpre habrá voces,como la de Enrique Moradiellos, que se preguntarán "¿por qué del clima de auforia y de esperanza de 1931 se pasó a la guerra cruel y de exterminio de 1936,ese proceso de descenso hacia el abismo no fue sólo resultado de los problemas estructurales legados por la historia." ( El País,España,18 de mayo de 2013,Pág.14, del suplemento cultural Babelia).

Era el tiempo que en Europa   la democracia sólo era un solgan, por más que algunos grupos se empeñaran en autonombrarse "democraticos".En una entrevista que le hicieron al escritor  Andrés Trapiello,con motivo de la publicación de su novela  sobre la Guerra Civil, Ayer no más dice: "Es mentira que todos los antifranquistas lucharan por la democracia.Nosotros luchábamos por la dictadura del proletariado" (diario El País, sección cultural Babelia, 06/10/2012,Págs.10 y 11 Ni tampoco,como fue el estilo  durante mucho tiempo,en Europa y en el mundo, de poner etiquetas al del modo distinto de pensar, era fascista: "En España,cuando la gente no podía discutir una idea te llamaba fascista"(Op.Cit).Otros, como en la filosofía de Nietzsche, andaban en la "dictadura del individuo".


Un día cuarenta y cinco mil  españoles se encontraron desarmados, abandonados, frente al ejército franquista y de espaldas al mar…


El presente trabajo lo desarrollé luego de leer varios libros de autores de izquierda, algunos de los cuales aparecen en la  bibliografía de este cuaderno. Cuando quise apoyarme en un historiador franquista, para contrastar el escrito, no encontré nada en México de lo que me fue posible buscar. Lo más que logré fue el trabajo de Broue, de extracción anarquista.

Desaparecer libros es lo mismo que quemar libros de las ideas que no nos gustan.

A manera de introducción

Una guerra santa, o una guerra laica,como se le quiera llamar,beneficia al extranjero y empobrece a la región.Y sólo basta un fósforo para incendiar la pradera.Al final, lo que se tiene de la guerra, por la libertad del pensamiento,se traduce en pobreza económica. Al menos esa es la experiencia de México en el siglo veinte.Lo mismo si es una guerra interrreligiosa.Por ejemplo cristianismo,protestantismo, mahometismo,etc.

Para ganar al bando contrario hay que pedir prestado mucho dinero al extranjero, y comprar muchas armas, también  al extranjero.

México vivió, en los años treintas del siglo veinte, una guerra de este tipo. Miles de muertos, fortunas arruinadas y una división profunda en el pueblo.Medio siglo mas  tarde, cuando las aguas volvieron a su nivel, algunos países del planeta habían avanzado hacia lo que se llama primer mundo y México retrocedido hacia el tercer mundo.

Todos volvieron a pensar y vivir como se les pegara la gana. Pero ahora todos tenían una deuda nacional impagable por los siglos de los siglos y una moneda quince veces devaluada. Aquí recordamos las palabras de esa gran novelista estadounidense, Margaret Mitchell, que dijo, por boca de Scarlett O´Hara: "La gente parece no comprender  que se puede ganar tanto dinero con el naufragio de una civilización como con la construcción de otra."


 Esa es la experiencia de México. Quizá nada tenga que ver con la guerra española de 1936.



El movimiento social en España hacia 1936 fue una conmoción general que venía madurando desde algún tiempo. Desembocó en el triunfo de la República mediante un proceso completamente democrático de elecciones en todo el país. Es decir una rica gama de partidos que, como denominador común, podrían llamarse de izquierda, ganó legítimamente su acceso al poder. “Las izquierdas obtuvieron una victoria clara, aunque no fuese aplastantemente numérica” (Payne). Por diversas causas este historiador considera que España es un país dentro de la Europa occidental, que llegó tarde al nacionalsocialismo, al fascismo y también al socialismo: “Durante varias generaciones su desenvolvimiento social y político se apartó tanto de los módulos europeos que el socialismo y el nacionalismo a la europea maduraban en España muy lentamente”. Y aun hubo grandes novelistas españoles, como Pío Baroja, que externaban una opinión parecida: “La democracia, de Repúblicas el socialismo, en el fondo, carecía de raíces en nuestro pueblo “(citado por Payne). Y sin embargo el socialismo democrático había triunfado en toda la línea.
Primero llegaron los nacionales
Dibujo tomado de El País 28 de julio de 2018
 

Nosotros creemos que más que ausencia de todo fue una nueva presencia de todo, que para entonces España era el crisol donde bullían las ideas, pero con tanta fuerza, que era difícil para cualesquiera de ellas imponerse a las otras. Dos ejemplos. Las izquierdas marxistas (no las anarquistas) pese a todo el empuje que desplegaron y el apoyo que recibieron de Stalin, no lo consiguieron. La iglesia católica misma, con toda su tradición en España y la ayuda internacional que proporcionó tampoco pudo imponerse como grupo aislado.

Eran nueve partidos políticos de la izquierda y dos grandes asociaciones sindicales, la Unión General de Trabajadores (UGT) socialista, y la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) de acción anarquista. El presidente en el principio fue Manuel Azaña, al último Negrín. De hecho tres sectores componían este frente antifranquista: el socialista, el marxista y el libertario. Los comunistas llamaban a este frente : “Frente Popular”. Los anarquistas preferían no llamarlo de ninguna manera.

Al principio de 1936 la relación de fuerzas de estos grupos, de miembros afiliados, estaba como sigue: anarcosindicalistas 1,577 mil; socialistas 1,447 mil; comunistas 133 mil (Peirats). Este mismo autor refiere que en los frentes se encontraban luchando muchos voluntarios procedentes de prácticamente todo el mundo que no pertenecía a ningún partido, o al menos nadie sabía este dato porque las circunstancias apremiantes de la guerra no les daba tiempo de abrir un expediente en forma. Así pues cada uno de estos grupos (comunista, anarquista y socialista) decían que eran de los suyos. Más tarde, con la ayuda prestada por la Unión Soviética a la República, en armamento y combatientes, el número de afiliados al Partido Comunista Español aumentó su membresía.

El resultado de las urnas dio origen a una sublevación armada en otra parte del pueblo español. Habían perdido por poco margen en las urnas pero sus puntos de vista no eran tomados en cuenta porque sencillamente no había tribuna parlamentaria en donde hablar. La radicalización fue absoluta y ni quien pensara en los derechos de las minorías. Y es que para entonces las condiciones sociales en España estaban tan aceleradas que “José Peirats, cronista de la CNT, declara que en cinco meses, del 17 de febrero al 17 de julio de 1936, se produjeron 213 atentados, 113 huelgas generales, y 228 huelgas parciales. Estos disturbios costaron la vida a 269 personas, elevándose el número de los heridos a 1,287” (Payne). El panfleto y la propaganda partidista sólo contenían palabras calientes y la mesura fue pronto desterrada de la Península. Y si en algún momento hubo sectores españoles que pensaron en la cordura y en la unidad, del exterior llegó más combustible y la hoguera se encendió aun más.

Casi todo el Ejército se puso del lado de los rebeldes. Unión Militar Española fue el instrumento de oposición dirigido en un principio por los generales Sanjurjo, Mola y Franco. El nombre completo de este último era Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde. “Un hombre pequeño y cauto que ha logrado sobrevivir a las constantes mutaciones de calidoscopio político “(Payne).

Pero no eran dos bandos antagónicos sino nueve, bien definidos. El tercero lo hacían los países empeñados en dominar la escena española para sus propios intereses. El cuarto grupo estaba dentro de las mismas izquierdas. Los escritores comunistas dicen que era el anarquista. Estos aseguran que fueron aquellos.

Del lado de las derechas había por lo menos cuatro grupos, todos con posiciones muy encontradas. El famoso partido la Falange era contrario en un principio a las fuerzas conservadoras, a la iglesia y a los monárquicos. Los requetés, fuerza armada, eran católicos. Luego el Vaticano, con todo su poderío político mundial y económico. El otro grupo era el poco conocido, y también poco mencionado, pero que en el fondo daría coherencia hacia mediados de los años cincuentas (pero ya desde 1929 había empezado a adquirir posiciones considerables) al bando franquista y era el Opus Dei: “El principal sostén del nuevo gobierno lo constituía la participación en el mismo de los miembros de la asociación católica seglar y secreta del Opus Dei, orden religiosa misteriosa y hermética fundada por un sacerdote aragonés en 1929 “(Payne). El noveno que, como veremos, no se ajustaba a ningún matiz político callejero ni se ligaba ni se acercaba a ninguno de ellos, en la masonería.


Cada grupo tratando de ser más fuerte en la guerra, en la política y frente al pueblo para poner en práctica su ideología. Románticamente podríamos decir que los franquistas querían conservar la sociedad de explotación de las masas, pero también aquella grandeza que hasta entonces España había logrado en un trabajo centenario y que saliendo de los orígenes ibéricos había evolucionado hasta conquistar medio mundo. O el mundo completo conocido hasta entonces. Los comunistas querían una sociedad diferente. Los anarquistas un hombre nuevo, iconoclasta, al estilo de Nietzsche, pero de izquierda.


Contingentes del Frente Popular asaltan el convento madrileño de Isabel la Católica.

No es la novela de la guerra. La guerra española fue en realidad una guerra tan cruenta como todas las guerras. Y más. Es revelador de ello el siguiente ejemplo. Cuando España Republicana se hizo jacobina (la ancestral liga iglesia-Estado opresor fue su motivación) y empezó a matar sacerdotes, violar religiosas, asesinar creyentes y a derribar templos (Broue dice que solamente en los primeros seis meses 411 templos quedaron deshechos): “Las iglesias fueron destruidas o cerradas y el culto prohibido”, la España nacionalista vio cómo los contingentes católicos, formados por los requetés, se armaron lo mejor que pudieron y se fueron a los frentes de batalla a librar la nueva “guerra santa”.

El Vaticano envió cerca de Franco a un nuncio. El primero de julio de 1 937, 43 obispos firmaron y publicaron lo que se llamó la “Carta colectiva de los obispos españoles” y los recursos hacia Franco se puede decir que fueron ilimitados.

Tampoco fue la novela romántica que cantaba cada partido en sus panfletos. Aparte de toda esa carnicería que se hizo, unas veces en nombre del progreso y otras en nombre de la tradición, los que ganaron fueron otros, pero no los españoles. A la URSS fue a dar su oro y, a tal grado, que “El envío a Rusia de la mayor parte del oro español provocó más tarde violentas controversias entre los dirigentes republicanos” (Broue). Alemania se llevó sus metales. A México llegó su dinero: “La llegada México en marzo del barco español Vita, que traía parte de las reservas del erario de la República, de un valor de unos 50 millones de dólares” (Avni). Francia también obtuvo su oro español. Cuando Franco exigió de Francia reconocimiento DE JURE a comienzos de 1939, dice Broue que “pidió a los franceses que le entregaran los bienes españoles en Francia, el material de guerra, el oro del banco de España, etc”. Respecto de los logros inmediatos, Alemania pudo extraer mucho de lo que necesitaba para su industria de guerra a cambio de la ayuda material que prestó a Franco. Como contrapartida, y ya que se perdió la contienda para el comunismo en España, se podría pensar que la Unión Soviética invirtió de manera estéril, no obstante el oro español le había sido remitido tempranamente. Wiskemann escribe: “Stalin sacó ventaja a Hitler y a Mussolini pues el gobierno español (republicano) le pagó en oro antes de fines de octubre “de 1936.

Nadie dio nada a España de manera gratuita. Mucho después Estados Unidos ayudaría a la economía de España pero a cambio de una base. Para otros la tajada fue política o religiosa. Quizá el que más puso y menos pudo sacar fue Mussolini. Ciudades en ruinas, huérfanos centrifugados por todo el mundo, “colocados” entre familias extrañas, y un dolor inmensurable fue lo que al final España tuvo entre sus ensangrentadas manos. Y en la actualidad adultos españoles viven en el planeta desarraigados de su caro suelo español que los vio nacer. Aunque ya deben de quedar pocos.

La respuesta a como el Frente Popular estaba llevando las cosas se dio cuando tuvo lugar la reunión de Franco con sus oficiales en Canarias.


A la postre, ya sabemos, ganó Franco. Lo que se pudo ver entonces es la política de No Intervención manejada por las naciones europeas, principalmente por Inglaterra seguida por Francia y apoyada fuertemente desde lejos por Estados Unidos, desde el seno de la Sociedad de las Naciones, o League of Nations, antecedente de la ONU. En apariencia esto le impedía a la República comprar armas, modernas y suficientes en número, para enfrentarse con éxito a los rebeldes que además de haberse quedado con el Ejército regular poseían las armas, y también eran apoyados convenientemente en tales renglones por Mussolini y Hitler. En el principio así fue. Longo, escritor comunista, escribe: “El 25 de julio (1936) apenas ocho días después del comienzo de la insurrección, el gobierno francés prohibió la exportación de armas a España, e invitaba a otros países a obrar de la misma manera”.

En realidad no se suministraban armas de manera abierta oficial, sino que buscaban formas subrepticias de hacérselas llegar. Broue, anarquista, dice que el consejo de ministros francés en su reunión del 25 de julio (1936) decidió recurrir a un ardid: “se utilizó el expediente de una venta ficticia al gobierno mexicano que quedaba en libertad de utilizar armamento así puesto a su disposición en favor de Francia.” De esta manera se explicaría la remisión famosa que México hizo de armas para ayudar a los republicanos. Si bien es cierto que en esta etapa el armamento estaba tan anticuado que se decía que era “del tiempo de la guerra de Crimea”.

De todas maneras las fuerzas que sostienen políticamente a la República encontraron la manera de conseguir armamento, y ahora del más adelantado, aparte del que abiertamente le proporcionaban Rusia. Los emboscados vendedores de armas hacen también su gran negocio. Ibarruri, La Pasionaria, comunista, escribía: “Es falso afirmar que la escasez de armas nos impida seguir combatiendo. Tenemos armas suficientes para resistir y deshacer cualquier ataque enemigo”. Y Nenní, comunista, se refiere a este punto con las siguientes palabras: “El frente madrileño parece un trágico laboratorio donde se desarrolla una dramática experiencia”.

Francia fue la ruta por la que, de manera callada, entró la mayor parte del material bélico para los republicanos, más que por el Mediterráneo, que por lo general controlaban naves italianas y alemanas. Oficialmente Francia era fuerte apoyadora de la política de No Intervención y podía exhibirse así en todos los grandes foros internacionales que hablaban el lenguaje de la paz de los pueblos, pero los pirineos conocieron el paso de los traficantes de armas de todas partes.

Inmensas fortunas se hicieron entonces a costa de la sangre de los españoles e internacionales que fueron a pelear a España. Conscientes de este tráfico incesante de armas a través de los Pirineos, los nacionalistas se dieron prisa en tomar las provincias del norte, como realmente lo hicieron, para de esta manera parar la afluencia de armamento con lo que se beneficiaban los republicanos: “Era el ensayo general, el primer choque, la prueba de ensayo de sus armas (de alemanes e italianos) contra las procedentes de Checoslovaquia o de Rusia, la primera utilización de un material destinado a ser empleado en más amplios campos de batalla” (Broue).

Enrique Sotomayor, destacado dirigente de las Juventudes Estudiantiles del lado de Franco al terminar la guerra, exclamaba en uno de sus discursos: “Los mismos que durante siglos nos han venido acorralando y venciendo, los que fueron contando moneda a moneda mientras que nosotros perdíamos hombre a hombre” (Payne).

Del lado de Franco llegaron italianos y alemanes para ayudarlo a combatir a los republicanos. Broue asegura que “En este campo, al menos, la moderación alemana contrasta con la imprudencia del gobierno fascista. Cierto es que Alemania tenía menos intereses inmediatos en el Mediterráneo que Italia, y para su gobierno no era absolutamente necesaria la victoria total de Franco. Sin duda es exacto que Berlín no buscó en España ninguna ventaja política, pues los alemanes no se hacían ilusiones al respecto: no se imaginaban que el nacionalsocialismo pudiera ser introducido jamás en España”. Más adelante dice que “Los alemanes nunca fueron mucho más de diez mil hombres” en tanto los italianos alcanzaron la cifra de 60 mil en total al término de la guerra”.

También Payne escribe que en octubre de 1936: “el principal consejero político de la Wilhelmstrasse, Ernest von Wezsá había manifestado a los representantes alemanes en España que no estaban autorizados a ejercer la menor presión para tratar de favorecer una revolución del tipo nacionalsocialista en aquel país.
Los alemanes jamás se apartaron de esta línea.
Contra todas las hipótesis lanzadas por los que han escrito de esta guerra, en el sentido que Alemania e Italia tramaron toda una conjura para apoderarse del control de España, Payne dice que fue el general español Mola el que el 1 7 de julio, había lanzado la flecha de la insurrección sin estar seguro dónde exactamente iba a parar esa flecha. Parece ser que aquellos ni enterados estaban del levantamiento: “No hay ninguna prueba de que lo mismo el gobierno alemán que el italiano estuviesen al corriente del golpe que se preparaba, ni mucho menos de que lo hubiera provocado”. Y más adelante este autor agrega: “La rebelión militar (de Mola) cogió a los italianos por sorpresa”.

Por lo general eran soldados regulares, con preparación militar apropiada y otros, como la Legión Cóndor, de los alemanes, tenían entrenamiento especial. De los “voluntarios” enviados por Mussolini Broue hace la observación: “La mayoría de los soldados, destinados a España fueron, al parecer, designados de oficio entre las tropas ya entrenadas. Al principio se trató en su mayor parte de los que habían hecho campaña en Etiopía.

La República recibió apoyo de la Unión Soviética. También llegaron hombres de Italia, Alemania, México, Estados Unidos y cincuenta países más en tal medida que pronto se organizaron lo que se conoció como “Brigadas Internacionales”. Verdaderas legiones de hombres soñadores que luchaban por la libertad y la democracia. Longo dice que, de hecho, la República recibió ayuda de todo el mundo: “Todos los continentes, razas y pueblos, están representados por sus mejores hijos en las filas de los defensores de la República Española. Hay voluntarios de 53 países”.

Hombres, y también algunas mujeres, que tenían como norma cambiarse de nombre. De la tierra de donde procedían se llamaban de una manera, en España de otra y más tarde se les encontraría actuando en la Segunda Guerra Mundial bajo otro nombre, muy al estilo de Bruno Tráven, ese gran novelista que fuera conquistado por México y del que también la leyenda dice que actuó en la guerra española al lado de los republicanos, bajo quién sabe qué nombre.

La Falange, partido nacionalista, “poético y literario” del principio, como había sido caracterizado por José Antonio Primo de Rivera, a partir del 2 de noviembre de 1933 en que en Daimiel fuera muerto a puñaladas uno de sus miembros, colocó en segundo lugar su carácter cultural para dedicarse más a acciones con la pistola en la mano en un medio político que, a semejanza de los otros países europeos de esos años, las piezas de oratoria eran acompañadas con balazos y cuchilladas.

En los meses que siguieron las calles de las ciudades españolas fueron sembradas por cadáveres tanto de socialistas como de nacionalistas. Fue el momento en que los políticos de todos los colores dejaron de comprar lápices y cuadernos y empezaron a preocuparse por obtener las mejores armas del mercado internacional “Contra la voluntad de José Antonio Y hasta contra sus esperanzas, la dialéctica natural de su movimiento impulsaba a la Falange hacia una carrera de violencias” (Payne).

Así fue como la revolución civil desembocó en una auténtica guerra. Un conflicto casero que se internacionalizara sin salir de sus propias fronteras poniéndose en juego intereses de muchas partes ajenas al lugar. Todos intentando rescatarla. Lo secular quería salvarla. La religiosidad también quería salvarla. Luego veremos que, en ese estado de cosas, precisamente los que no querían salvar- a la democracia española eran los que se decían países democráticos. Cuando les convino simplemente dieron el reconocimiento al dictador Franco Y arrojaron a la basura el proyecto de libertad y democracia que tanto habían cantado en el mundo a nombre de la España Republicana. La primera potencia que reconoció a Franco fue Inglaterra:

“El 16 de noviembre, el gobierno inglés, para la protección de sus intereses, se decidió a reconocer de FACTO al gobierno de Burgos” (Broue).
Para dar una idea de lo que fueron las Brigadas Internacionales, del bando republicano (pues en cierto modo también hubo Brigadas Internacionales del lado nacionalista, aunque nunca se llamaron así), Longo dice que, nada más en el batallón “Dimitrov” se hablaban doce idiomas distintos y que esto representaba siempre un problema de entendimiento. Broue agrega que “El 9 batallón de la 14 brigada se conoció con el nombre de “Batallón de las nueva nacionalidades”.

También deja constancia que, por conveniencia de inflar los números, ha habido exageraciones entre escritores de todas las tendencias políticas, quienes hablan de “cientos de miles”, pero que las cifras máximas de las Brigadas fluctuaron entre 30 mil y 50 mi combatientes en su mejor momento. Propone un contingente de 50 mil, pero: “Si estimamos el efectivo de una brigada en 3,500 hombres, lo que es un máximo, pues las brigadas rara vez tuvieron completos sus efectivos”. André Malraux dice que no pasaron de 25 mil (dato citado por Broue).

La mitad del mundo socialista se fue a España a luchar contra Franco, desbordando valor y entusiasmo, pero pocos sabían el arte de la guerra. Es cierto que fueron reforzados por esos internacionales que eran veteranos de la primera guerra mundial, pero “buena parte de estos jóvenes llegan al frente sin haber empuñado jamás un arma. Algunos caen antes de haber disparado la primera bala” (Longo).

Este mismo autor relata que los combatientes a favor de la República “Van al frente en mangas de camisa o en ropa de trabajo, vestidos con el MONO, que durante semanas de lucha distingue a los republicanos. Pero al llegar la noche, sin mejor defensa, sufren por el frío y la humedad.

Durante la batalla, una vez agotados los cartuchos que se llevan en los bolsillos como el mejor tesoro, los combatientes se encuentran de pronto inermes y deben abandonar las posiciones. Con frecuencia regresan tranquilamente a sus casas, a la ciudad”.

Los voluntarios por el lado de Mussolini se agruparon en la organización CORPO TRUPPE VOLONTARIE (CTV). Esto de voluntarios, ya lo anotamos debe leerse entre líneas, al menos en lo que se refiere a soviéticos (para el lado republicano) y a los italianos (de Franco). Los enviados de Stalin eran hombres bien preparados en lo militar y en la política. Los de Mussolini no se quedaban atrás. Eran en parte voluntarios captados en los locales del partido fascista y otros habían salido directamente de los cuarteles. Como fuera, todos ellos, de un bando o de otro, percibían su paga mensual.

Las Brigadas Internacionales eran financiadas por los partidos antifascistas de sus respectivos países. El ejemplo más patente de ello lo constituyó el batallón “Garibaldi” de los italianos. Pero organizaciones de otros países podían patrocinar también a Brigadas de otras nacionalidades con este mismo fin. Longo apunta: “En Francia se encuentran ya Nenni y Nicoletti. Su intención es la de asistir al congreso de las TRADE UNIONS inglesas y pedir ayuda a favor de los garibaldinos en España”.

De todas maneras la República debió asumir muchos de los gastos de esos voluntarios de otros países en alojamiento, víveres y ropa. Sobre todo si se piensa que cientos de combatientes debían ser retirados heridos de los frentes y llevarlos a las ciudades donde permanecían inactivos convalecientes. Broue apunta que en enero de 1939, cuando la defensa de Barcelona: “En Barcelona, sobrevivir se había convertido en el primero de los problemas. Todo faltaba: ya no había carbón, ni electricidad. Las tiendas estaban vacías; inclusive en el mercado negro, la penuria se había generalizado”.

En ocasiones esto producía rivalidades con los mismos españoles republicanos a los que habían ido a ayudar. Como las Brigadas Internacionales estaban más pertrechadas podían dar mejores batallas y con frecuencia hubo descontento. Cuando a los voluntarios españoles socialistas se les terminaba el parque, abandonaban la lucha y regresaban a la ciudad, como hemos visto. Los internacionales en cambio seguían luchando.

En parte a esto se debe que la historia de la guerra registre un ligero mayor empuje en estos que en los españoles. No es que les faltara valor, lo que les faltaban eran balas. La batalla de Teruel, y más tarde la del Ebro y las defensas de Madrid, fueron los escenarios donde los combatientes españoles, de los dos bandos, reafirmaron que pelear corno cualquier otro guerrero en “Teurel fue quizá, como dijo Rojo, la resurrección de la grandeza moral” del combatiente.

Muchos de los voluntarios nacionales, y también de los internacionales, creyeron en un principio que apaciguar las cosas era cuestión de pocas semanas. Pero la guerra empezó a alargarse y los combatientes se fueron cansando. Muchos soldados de Mussolini se pasaban a las fuerzas de la República y después ya con más libertad dejaban el frente de batalla, llegaban a la ciudad española más próxima y buscaban su regreso a Italia.

Los españoles, enfrentados entre sí y dejados a sus propios recursos, hubieran protagonizado una acción golpista más o menos como tantas que ha habido en este siglo por todo el mundo. Lo que le dio grandiosidad al conflicto fue que ahí chocaron intereses demasiado fuertes. Su panorama de guerra fue distinto a lo que conocemos como movimiento armado de la Revolución Mexicana (aunque aquí fueron más años e igual cantidad de muertos que allá) debido a que aquí solo había una potencia extranjera dirigiendo a las facciones contrarias, Estados Unidos. En cambio en España eran varios países dirigiendo, todos ellos muy fuertes, incluido Estados Unidos.

Hacia mediados de 1938 el comité de No Intervención decidió retirar a las brigadas Internacionales de los dos lados. En el fondo fue un teatro la tal medida: “La evacuación de los extranjeros que combatían en España constituyó una comedia diplomática, por ambas partes. Se hizo sin control, pero en medio de ceremonias ruidosas, de desfiles de patéticos adioses” (Broue).

De las dos partes se retiraron, efectivamente, heridos o combatientes cansados, pero eran reemplazados por gente descansada. Cuando al fin, en 1939, los frentes de guerra de la República se hundieron y hubo que cruzar los Pirineos para salvar la vida, muchos de estos combatientes eran todavía de las Brigadas Internacionales. Entre los que huían hacia Francia “figuraban 700 de los últimos internacionales que se habían quedado en Cataluña hasta el último momento y qué cruzaban la frontera el 7 de febrero tan sólo” (Broue).

México también contempló este aspecto de las Brigadas. Avni escribe que “cuando el gobierno republicano español decidió disolver las Brigadas Internacionales y México tuvo que admitir algunos de los voluntarios, que no podían regresar a sus países de origen, Cárdenas ordenó a su embajador de España, Adalberto Tejeda, enviar a México a todos los alemanes, austriacos e italianos: más tarde ofreció asilo a todos los ex miembros de las Brigadas oriundos de países del este de Europa que, de haber regresado a sus países, habrían sido perseguidos por los gobiernos fascistas. Ello incluía 313 polacos, 98 checos, 56 rumanos y otros de diversas nacionalidades”.

La república tuvo una existencia de lo más inestable desde el principio. Con un enemigo respaldado por poderosos aliados de Italia Alemania, contaba además con ministros de partidos políticos y organismos sindicales jalando más o menos en una misma dirección ideológica, pero en la práctica enfrentándose entre sí, estorbándose sus respectivos planes de trabajo día tras día.

Juan Peiró, encargado del Ministerio de Industria, escribió a este respecto: “Podría decirse que, a cada iniciativa presentada por el ministro de industria, hemos tropezado con un sabotaje muy cordial, muy amistoso, pero sabotaje al fin. Muchas cosas han quedado por realizar, después de ser aprobados, porque no hemos tenido los medios necesarios para realizarlos. Y así se va escribiendo la historia” (Peirats).

También Federica Montseny, senadora anarquista de la CNT encargada del Ministerio de Sanidad y Asistencia, hace alusión a ese ambiente de intrigas (se refiere a los comunistas) que prevalecía en el seno de la República Democrática: “Nosotros trabajábamos desde la mañana hasta la noche realizando todos los trabajos. No teníamos tiempo para perder ni viajando ni celebrando conciliábulos, ni intrigando ni haciendo camarillas políticas ni preparando crisis” (Peirats).

La Pasionaria opinaba lo mismo: “El aglutinamiento común —la voluntad y la decisión de ganar la guerra—, se diluía frecuentemente, desaparecía, ahogada por las rivalidades y antagonismos (se refería a los anarquistas) de las diferentes fuerzas políticas y por las ambiciones personales de los dirigentes de estas... Las direcciones de los diferentes partidos políticos se negaron a toda acción común eficaz”.

La división interna que caracterizó a las fuerzas antifranquistas fue tan profunda que ni antes ni después se pudo disfrazar este hecho: Los socialistas estaban en contra de los comunistas, estos en contra de los anarquistas y los libertarios en contra de los comunistas. Ocasionalmente se unían para repeler otros ataques de Franco o para tomar la iniciativa en el combate, pero después del triunfo, o de la derrota, se volvían a separar y atacar entre sí. Y entonces lo ganado se perdía, o se perdía más de lo perdido.

En el lado nacionalista había también fuertes divisiones manipuladas por Franco con miras a enfrentar a sus seguidores para que no se unieran y pudieran disputarle el liderato. Esta táctica la practicó de manera constante hasta el final de sus días. Un ejemplo. Sancho Dávila, Agustín Aznar y José Moreno intrigaban fuertemente por hacerse cada uno de ellos del mando del partido de la Falange, después de la muerte de José Antonio Primo de Rivera. Esta incapacidad de los partidos políticos, o de los funcionarios, para ponerse de acuerdo y lograr la unidad, desembocaba siempre en el fortalecimiento de Franco como figura central, Payne es acertado cuando dice, refiriéndose al campo franquista ‘Entre los revoltosos no existía el menor vínculo político común”.

Aquí debemos decir algo sobre la falange, por haber sido, del lado franquista, el partido político que más importancia desarrolló. En el lado de las izquierdas había numerosas figuras principales pues eran partidos poderosos y varias organizaciones sindicales muy fuertes. Cada uno de estos grupos con sus pugnas internas propias queriendo imponer sus programas particulares. El resultado eran frecuentes y prolongadas asambleas, en donde se consumía demasiado tiempo. Del lado de los nacionalistas igualmente existían numerosas figuras principales, pero solamente había una jefatura: Franco. Tal situación permitía mayor efectividad en la coordinación de planes y en la acción para llevarlos a cabo.

La figura de la jefatura única, con su teoría de la minoría, había empezado a hacerse familiar desde algunos años atrás, cuando la Falange empezó a estructurarse. Entonces había tres figuras principales que eran Ruíz de Alda, Ramiro Ledesma Ramos y José Antonio Primo de Rivera.

Este triunvirato batallaba mucho también para sacar adelante el movimiento. Por eso, con el tiempo, apareció un grupo en el seno de la Falange que fue e! promotor de la figura única, la cual recaería en el último de los triunviros menciona dos: “Alegaban que no podían superarse las contradicciones internas, ni mantenerse un frente unido, ni imponer una ideología bien definida, al menos que dotase al movimiento de una autoridad jerárquica indiscutible” (Payne).

Pero no se crea que soñaban con un Duce o un Führer. Hablando de uno de los líderes de la Falange, Payne escribe: “Ruíz de Alda se sumó a los líderes jonistas, repudiando las ideologías extranjeras por considerarlas demasiado autoritarias”. Lo mismo dice que pensaban José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Ledesma. Querían. Querían algo auténticamente español, pero no sabían a ciencia cierta qué. No les gustaba la democracia de las izquierdas bolcheviques, pero tampoco la teoría de la minoría de los nazis, ni tampoco el fascismo el cual “tiene una serie de accidente externos, intercambiables, que no queremos para nada asumir” dijo en una ocasión José Antonio Primo de Rivera (citado por Payne). En realidad José Antonio buscaba una revolución social bajo el sello de nacional sindicalismo.

La desesperación de ser barrido de la escena política por las izquierdas, bajo el recurso de encarcelar a sus dirigentes, (como finalmente lo hizo con José Antonio Primo de Rivera) hizo que la Falange aceptara ligarse con grupos que hasta entonces había evitado, como eran los monárquicos y los militares, y decidirse por el camino de apoyan la violencia: “Cuando la conspiración militar se hizo concreta, la Falange sólo podía sumarse a ella sino quería exponerse a ser aplastada por una derecha militante o por una izquierda victoriosa” (Payne).

La cara sanguinaria con que el mundo conoce a la Falange corresponde a la Falange de Franco. Pero la Falange fundada por José Antonio Primo de Rivera aspiraba en su nacimiento a ser una cosa distinta.

Años treintas en España las muchachas que querían militar en un partido político tenían que vencer primero la oposición de la familia, y con esto nos podemos imaginar la revolución que significó “La organización (se llamaba Sección Femenina de la Falange) creció de manera asombrosa durante la guerra y en 1939 contaba con 8O mil afiliadas” (Payne). Esta sección Femenina había sido fundada por Pilar, la hermana de José Antonio Primo de Rivera.

A partir de la muerte de José Antonio Primo de Rivera, en 1936, en la cárcel de Alicante, donde fue fusilado, para la Falange se perdieron las esperanzas de ser un partido nacionalsindicalista, político y culto. En adelante, y ya metidos todos en el mecanismo de la guerra, fue un instrumento paramilitar y, con frecuencia, el ejército regular sacaba a sus mejores combatientes y los absorbía con la perspectiva de mejores sueldos y oportunidades potenciales concretas. Payne da un dato del lugar importante que ocupaba la Falange en la composición de las milicias, que eran los grandes cuadros de apoyo en los frentes de guerra y en la retaguardia con los que contaban los ejércitos de Franco. En abril de 1937 eran “1 26 mil falangistas, 22 mil requetés y 5 mil hombres pertenecientes a otros grupos”.

Mas adelante acabarían siendo asimilados por completo en un partido único de los nacionalistas. “La línea ideológica de la Falange se había trunca do definitivamente con los trágicos acontecimientos de 1936” (Payne). Y más adelante: “En 1937 la mayoría de los miembros del partido carecían de toda formación ideológica.

Este autor relata que la fama de organización sangrienta, que tuvo la Falange después de la muerte de su fundador José Antonio, se debe a una hábil estratagema del ejército regular ya que, en lugar de ser esta institución la que ejecutara a grandes grupos, se servía de la Falange para que lo hiciera: “El ejército, principal responsable de la iniciativa y de la ejecución de esta política de asesinatos en masa, prefirió, en lo posible, utilizar a falangistas para esos menesteres”.

Pero también Payne deja asentado que a pesar de habérsele asignado el papel de verdugo, la Falange se preocupaba porque el derramamiento de sangre fuera el menor posible: “Sin embargo, la Falange fue el único movimiento dentro del grupo de las derechas, que trató de impedir que sus miembros se entregasen a crímenes arbitrarios, incluso en casos excepcionales”.

El 1 4 de marzo de 1936 la República democrática prohibió la Falange. Sus principales dirigentes fueron encarcelados y otros pudieron escapar. Así, este partido político, de segunda importancia hasta entonces, se vio en la disyuntiva de desaparecer para siempre o rebelarse de manera frontal contra la República, ya fuera sola o en colaboración con otros. Pronto se encontrarían con el “prudente y muy influyente general Franco”. Así fue como la Falange pasó a ser, dentro de la sangrienta acción de la guerra, el principal partido político del Estado Español de los años posteriores.
Para desaparecer a la Falange, o más bien, para quitarle este nombre, Franco primero asumió el mando del partido, después lo fundió con otra organización (la Comunión Tradicionalista) y con los contingentes de las dos agrupaciones nació lo que iba a ser el partido único oficial del nuevo Estado Español. Este partido se llamó en adelante: “Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista”. Después, ya bajo la sombra de las potencias occidentales aliadas, la historia de este partido le estorbaba a Franco. La Falange se extinguiría como partido político hacia 1960.

Los dirigentes socialistas estaban de acuerdo que, de ganarse la guerra en España, por las izquierdas, era muy probable que la segunda guerra mundial, que para entonces era ya muy evidente, jamás hubiera empezado. Querían ganar la guerra en España para evitar la guerra en Europa y en el mundo. Pero, como tremenda contradicción, también querían empezar esta guerra general para salvar a la República, que ya para 1938 se consideraba insostenible por los republicanos españoles y por los que desde afuera los apoyaban.

Las potencias se dedicarían a cuidar para sí sus reservas de guerra y dejarían de pensar tanto en España y en apoyar a Franco. Hasta pensaron provocarla. En cierta ocasión Prieto, ministro de Defensa del lado republicano, tuvo la ocurrencia de atacar a la flota alemana del Mediterráneo con aviones de bombardeos: Tal réplica significaba la guerra con Alemania, Prieto lo sabía, pero esperaba que eso produjera la guerra europea, único medio, según el, de salvar a España” (Broue).

Pronto se dieron cuenta los españoles que el destino de esta guerra no estaba en sus manos. Que desde el exterior podía decidirse en una dirección o en otra. Veían los resultados, pero ya no podían penetrar las intenciones de las potencias. Algunos como Federica Montseny o La Pasionaria, deducían unas primeras razones, pero hubieran necesitado tener a la vista los resultados de los siguientes cincuenta años de historia para encontrar otros móviles relacionados con la dirección que entonces seguía su guerra.

En este punto no seguimos a Payne cuando dice que “después de 1898 no existía ninguna amenaza extranjera contra España”. En realidad todos estos países jugaron con el atraso social que España venía experimentando, desde décadas atrás, y que era lo que había puesto en ebullición a los españoles de todas las tendencias, desde el golpe de Estado en 1923 del general Enrique Primo de Rivera, padre de José Antonio.

Volvieron a actuar los antagonismos históricos, que siempre han tenido las potencias dentro del mismo continente europeo, con miras a fortalecer las posiciones incluso allende sus fronteras. En este punto los republicanos fueron algo ingenuos (tan ingenuos como Hitler cuando quería hacer alianza con Inglaterra). Los libertarios hablaban de la libertad del individuo y los comunistas de la dictadura del proletariado, pero los gobiernos cuidaban mucho sus áreas de influencia política y económica.

Estamos hablando aquí sobre todo de los países que en esos días se decían “democráticos” y que debieron haber echado toda la carne al asador para darle la victoria a la España de la Montseny. Con su anuencia y apoyo político, humano y técnico, esta España se metió en el callejón de la guerra y explícita y tácitamente estaban obligados a ello. Pero decidieron que perdiera. No fue Italia y Alemania las que tuvieron más empuje en el apoyo a Franco, sino que los aliados de la República se hicieron para atrás. Las izquierdas españolas se quedaron inermes y entonces Franco solamente necesitó de unos meses para convertirlas en polvo.

Creyeron de buena fe los socialistas españoles que los ingleses, sus eternos adversarios en Europa, en el mar y en América, los ayudarían para defender la República. Ya una vez Inglaterra había contribuido en favor de los Estados Unidos a que España perdiera sus inmensos dominios de América y ahora no iba a dejar que volviera a levantar cabeza, por más que, junto con Francia, hablara el hermoso lenguaje de la libertad y la democracia.

En el lado nacionalista también se incurrió en este descuido de la historia: “la alta burguesía española en general y particularmente los núcleos monárquicos eran anglófilos” (Payne). En realidad muchos carlistas (monárquicos) eran católicos antifascistas no porque repudiaran las ideas de Mussolini por sí, sino porque eran anglófilos.
Este antecedente histórico lo consignó la Pasionaria en su destierro en la Unión Soviética: “Ni la burguesía francesa ni el capitalismo inglés deseaban el triunfo de la España popular por múltiples razones, entre otras, por su constante enemistad hacia España, a la que necesitaban pobre, atrasada, para imponerle tratados ominosos y pactos leoninos. Para ello actuaron como lo hicieron”.

Además era difícil que Inglaterra aceptara quedar situada entre dos potencias comunistas. Rusia y el resto de la Unión Soviética como puerta de la profunda Asia, y España, en el suroeste europeo, con un puente ya establecido en Marruecos y el norte de África al final del cual estaba Palestina...

Palestina, esta es nuestra idea, era la carta que a la sazón jugaba Inglaterra en favor del proyecto sionista. Ya una vez España había expulsado a los judíos de su suelo y su influencia, andando el tiempo, podría hacerse presente de nuevo políticamente entorpeciendo tal programa por el que tanto había trabajado Inglaterra, en la primera guerra mundial, y los sionistas desde el siglo pasado.

Esta influencia no solo podía llegar a través de las dunas del desierto africano, sino en barcos sobre las olas del Mediterráneo, que por entonces dominaban Italia y Alemania y que conectaba directamente a España con Palestina.

La previsora Inglaterra no podía permitirse esa incertidumbre a despejar en el futuro. Había demasiadas cosas en juego. Para conjurar ese peligro potencial era mejor reconocer a Franco. Este también podría influenciar en el cercano oriente, pero ello dependía de si el Eje ganaba la guerra. Con una Alemania derrotada Franco se quedaría quieto, preocupado únicamente de no ser derrocado, y los palestinos podrían ser desplazados sin que nadie metiera las manos para impedirlo.

Y algo menos perceptible entonces todavía que el éxodo judío a Palestina, estaba lo que al parecer, aun hoy, sigue dándose sin apenas notarse y era abatir el eurocentrjsmo conocido en todo el mundo con el concepto genérico de lo “occidental” y transferirlo al norte del continente americano. De esa manera, los que apuestan que a Esta dos Unidos le quedan tan sólo tres años de primera potencia, abonan con ese confiado pensamiento el real desplazamiento de la capital de la cultura occidental hacia Norteamérica.

El temor enorme en esa época era que el asiacentrismo desplazara el eurocentrismo. Pocos se cuidaban de Norteamérica. Parece una broma que la capital del mundo tecnológico, y se espera que también el cultural, estaría después en Estados Unidos y ya no en Europa: “Auge que había empezado ya con el desplazamiento del poder político hacia los Estados Unidos, pues a éste habrá de seguir el desplazamiento cultural en la misma dirección” (Frost). Creemos que esto también influyó para quebrar el empuje vigoroso de la República española, pues no hay que olvidar el enorme bagaje cultural que a través de los siglos ha dado España al mundo occidental.

Al finalizar la segunda guerra mundial, muchos esperaban que los aliados derrocaran a Franco, pero fue “salvado finalmente al terminar la guerra gracias a la protección del vencedor norteamericano” (Broue). Franco no iba a externar la menor opinión en contra de los judíos en Palestina frente a Estados Unidos, gran impulsor y protector de este proyecto.

Longo dice al referirse al Pacto de Munich en septiembre de 1938, concluido por Alemania, Italia y los jerarcas de Inglaterra, y Francia, apoyados por los Estados Unidos: “En esta situación, los círculos dirigentes anglo—franco—americanos multiplicaron sus esfuerzos para asfixiar a la República Española”. Prieto, del gobierno republicano, exclamó: “Europa nos ha traicionado” (Broue).

Muchos relatos que pretenden explicar este conflicto son meras abstracciones históricas de sectas literarias  que en nada ayudan a tener una visión integral del mismo.En una entrevista que le hicieron a Josep Fontana, maestro catalán de la historiografía,dice que: "La historia es un pozo sin fondo donde hay de todo. Y cada uno va a pescar aquello que cree que es útil para entender las cosas, para comprender lo que pasa.Ahora bien,se puede ir a pescar con las finalidades más diversas.Basta con ver los disparates que se dicen estos  días." ( Diario El Páis, España, 20/10/13, Pág.7)

Irse de donde ya no los quieren

Otra presencia que el pueblo en su casi totalidad no veía era la acción de la masonería española. La Pasionaria hace en su libro un examen de esta organización y le dedica un capítulo en el que la califica como “Actuando al dictado de fuerzas no nacionales”. En España, dice, la masonería siempre fue liberal, antifeudal, antimonarquísta, anticlerical, antiabsolutista: “Impulsando al proletariado a la lucha contra ellos, pero bajo la dirección de los partidos burgueses”. Agrega que a la postre también fue factor que contribuyó a la derrota de la República”.

En el lado nacionalista la cosa estuvo más grave para la masonería, pues no se quedó en la mera acusación intelectual. Cuando Payne relata la caída política de Salvador Merino, uno de los grandes dirigentes de la Falange, después de la guerra civil, escribe lo siguiente: “Durante su ausencia (Merino acababa de casarse y se encontraba de viaje de bodas) fue acusado de haber pertenecido a la masonería, acusación gravísima en una época en que centenares de masones, a los que se consideraba como los peores enemigos de la “nueva España”, habían sido ejecutados”.

Unos años antes Onésimo Redondo, organizador del sindicato de remolacheros en los años 1930, 1931, se expresaba en sentido análogo: “Todas las fuerzas agnósticas relativistas, germen de división, que habían adquirido cierto predominio en 1931 y aún desde 1875, debían ser barridas” (anotado por Payne).

En esa situación de inestabilidad los españoles recurrieron a un mecanismo de compensación. La Pasionaria cuenta que, de niña, iba a la playa cercana de su aldea minera y soñaba con México y Hernán Cortés. Los franquistas no se quedaban atrás: “Los jóvenes falangistas manifiestan ruidosamente su deseo de reconstituir una gran potencia ibérica” (Broue). Y más adelante: “España, pobre antes de la guerra, y arruinada después, no podía más que soñar con la grandeza sin esperar alcanzarla”. Los españoles de todos los bandos pensaron en un resurgimiento como primera potencia. José Antonio Primo de Rivera, que no se ubicaba en ningún extremo político, pero que a la vez todos le ponían la etiqueta de pertenecer al partido contrario, también decía: “Las luchas sociales, la miseria económica y las discordias políticas sólo se terminarán cuando los españoles volvieran a ser capaces de forjar su propio destino común en el mundo” (Payne). Este mismo autor apunta lo siguiente: “Los sueños imperiales resultaban francamente absurdos teniendo en cuenta los flacos recursos españoles... Se trata de un tradicionalismo patriótico, vuelto hacia el pasado, que predomina especial mente en la clase media castellana y entre los campesinos del norte”.
Después llegaron los internacionales


Apenas al año siguiente del inicio del conflicto, pero cuando ya muchas esperanzas de triunfo se estaban perdiendo para la República, se ofreció por Negrín un programa mínimo bastante modera do. En él se garantizaba poder volver casi al antiguo modo de vida: respeto de la propiedad privada. Ya no se hablaba tan insistentemente de internacionalismo y en cambio la misma Pasionaria buscaba la expresión: “Unión Nacional”; libertad de creencias religiosas: “Las misas privadas fueron autorizadas y, el 1 5 de agosto de 1 937, en Valencia, se celebró la primera misa oficial en el inmueble que ocupaba la delegación vasca... Todas esas decisiones tenían como miras tranquilizar al extranjero” (Broue).
Era tarde. Franco no quería escuchar una sola palabra procedente de los comunistas. Ni siquiera la palabra “capitulación”. Los quería muertos. El, como también los otros grandes grupos del Frente Popular que luchaban por la República, tenían la idea que seguían órdenes directas de Stalin para apoderarse del control total de España. Eran, al decir de Broue, un “Estado dentro del Estado”.
llegar a donde los ven con escepticismo

Podría tal vez entrar en pláticas con los socia listas, republicanos y hasta con los anarquistas, pero no con ellos. Buscando terminar el conflicto de manera que se facilitaran las cosa, que hubiera siquiera un mínimo de entendimiento con los nacionalistas, para rescatar lo que se pudiera de puestos claves en el nuevo gobierno que se avecinaba, y evitar un final sangriento como era de suponerse, el 5 de marzo tuvo lugar lo que se llamó la Junta Casado, y no fue más que un cuartelazo al presiente Negrín queriendo dejar asentado con esa maniobra las condiciones aceptables por Franco, pues “Todos los sindicatos o partidos del Frente Popular figuraban en ella, con excepción del PC” (&oue).

Los comunistas aún tenían fuerzas suficientes para enfrentar a la Junta Casado, pero el gobierno de Negrín al aparecer consideró estéril que siguiera derramándose sangre a esas alturas, y al día siguiente, el 6, el sector comunista del gobierno abandonó España en un avión y sus componentes volaron para Francia. En él iban Negrín y del Vayo: “Con ellos salieron los dirigentes comunistas, políticos como La Pasionaria, Uribe, militares como Lister, Modesto, Hidalgo de Cisneros, Nuñez Maza”.Dentro de su pragmatismo no estaba protagonizar el  capitán que se hunde junto con su tripulación y su barco.

Mientras tanto los oficiales comunistas tomaban de todas maneras las armas en Madrid para enfrentar a Casado. Dos de ellos, dice Broue, “Castro y Hernández parecen haber combatido, en aquella época, la actitud de capitulación de su dirección, y sobre todo, la huida de La Pasionaria.

Empezó así el absurdo cuadro de una guerra entre iguales, teniendo a las puertas a las poderosas fuerzas nacionalistas que podían acabar con todos ellos juntos en cualquier momento.

En una sola semana hubo todavía dos mil muertos del Frente Popular que se hacían la guerra entre sí en los alrededores de Madrid. Madrid, la de la leyenda para todos los bandos. La inconquistable hasta entonces para Franco debido a las valientísimas cuatro batallas que habían hecho los republicanos a costa de miles de vidas, estaba derrumbándose ahora sola en virtud misma de la guerra mutua entre las anteriormente heroicas izquierdas defensoras, ahora enemigas irreconciliables.

Franco no tenía que hacer sino esperar sin disparar un solo tiro para entrar a barrer lo que quedara de escombros del inmenso simbolismo que era la ciudad de Madrid. En ese lugar habían muerto demasiados miles de españoles republica nos, así como de internacionales, y ahora ya era nada.

El 12 de ese mismo mes “un folleto del PC hizo un llamamiento para que terminaran los combates fratricidas” y el 25 salió, de un pequeño aeródromo cerca de Cartagena, un avión llevando a 50 militantes comunistas”.

Pero de todas maneras Franco no quería negociar. Exigía capitulación. Ante esto, “La junta pidió barcos al extranjero, especialmente a Londres y a Paris” (Broue), para que el mayor número de comprometidos pudieran abandonar España. En Alicante se amontonaban por lo menos 45 mil personas. Pero Londres y Paris no respondieron. Solamente salió un barco francés con 40 pasajeros.

El final nos lo relata Broue: “En algunas partes unos cuantos centenares de combatientes se hicieron matar o se suicidaron. Centenares de miles abandonaron el frente, pero en su mayor número fueron finalmente capturados”. Terminó la guerra civil española el 31 de marzo de 1939.

“En 1 944 un funcionario del Ministerio de Justicia le entregó, a un corresponsal de la Associated Press, una hoja de papel en la que figuraba el número de presos políticos que se suponía habían sido ejecutados desde el final de la guerra: 192, 684” (Payne) y en seguida el autor explica que esta cifra “se refiere únicamente a las ejecuciones dictadas por la administración de la justicia desde abril de 1939 a junio de 1944 y no incluye las ejecuciones llevadas a cabo por el ejército”.

Wiskemann relata que “El 19 de mayo de 1939 tuvo lugar en Madrid el desfile de la victoria de los nacionales, en el que tomaron parte los italianos. El 22 de mayo se celebró en León el desfile de despedida de la Legión Condor” de los alemanes.

En 2018  un grupo de arqueólogos identificó el lugar exacto donde se escenificó la rendición de Madrid en 1939. "Esta fue la última trinchera de la Guerra Civil, la trinchera de la derrota por la que caminaron los oficiales franquistas y republicanos para escenificar la rendición de Madrid, el final de la Guerra Civil española, explica  Alfredo González-Ruibal,  arqueólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)".El País
,21 de julio de 2018.


Franco había ganado. Sin embargo las potencias que lo habían llevado al triunfo en breves años perderían la guerra y entonces conocería dificultades políticas muy serias y tuvo que aprender a sortearlas:

Tanto en España como en América muchos esperaban la caída de Franco para cuando terminara la segunda guerra mundial, por haber estado su ascenso fuertemente respaldado por Italia y Alemania. Sin embargo sería Estados Unidos los que lo salvarían de su inminente caída: “El nombramiento de un embajador norteamericano (1950) en Madrid fue la señal para que, una tras otra, las potencias occidentales reconocieran nuevamente al régimen franquista” (Payne).

En lo económico debió enfrentar un panorama desolador pues la destrucción de las ciudades, industrias y el campo, estaba por todas partes y el hambre del pueblo había que sumar la atención de innumerables heridos de guerra. La España nacionalista había gozado de cierta abundancia dentro de la guerra porque ocupaba zonas poco pobladas, pero en cuanto dominó todo el país “la prosperidad aparente de la España nacionalista se desvaneció a medida que el gobierno de Franco tuvo que tomar a su cargo a las regiones superpobladas y mal abastecidas de Barcelona, Madrid y de Levante (Broue).

La situación económica, en la España de Franco de Posguerra, es contradictoria aún entre los historiadores que no son sospechosos de posiciones partidistas. Payne asegura que “En 1950 España estaba en pleno florecimiento capitalista. El margen de beneficios de los grupos económicos era elevadísimo y las empresas aumentaban constantemente su capital social”.

Del erario publico, como ya vimos,se repartió generosamente allende las fronteras de España y en sus arcas no quedó una sola moneda.Franco tuvo que empezar de cero.

Así termina el aspecto epopéyico, diríamos glorioso de la contienda. Poético, como hubieran escrito Novalis y Nietzsche. Pero es en este punto en que da comienzo la parte más cruel de la guerra española: el exilio.

Francia tuvo que aceptar a centenares de personas que, huyendo de Franco, cruzaron su frontera o llegaron por mar. Fueron encerrados en campos de concentración llamados los “campos de la muerte”: Avni describe: “Terribles condiciones reinantes en los campos de concentración de Saint Cyprien, Gurs, Rivasaltes y otros”. Y mientras esto sucedía, unos meses después estalló la segunda guerra mundial y muchos de ellos, combatientes ya cansados por todo lo que habían pasado en España y lo que querían era recuperarse, organizarse y volver a vivir, fueron lanzados de nuevo a participar en la resistencia de los MAQUISARDS franceses. Entonces conocieron de cerca no a paisanos franquistas sino a esa maquinaria de guerra que Hitler había preparado con todo cuidado.

No sabemos que Inglaterra haya admitido refugiados, y si lo hizo debió haber sido en número muy reducido. En cuanto a los que fueron aceptados por Rusia “a menudo fueron dispersados, aislados, colocados en condiciones de trabajo que el clima, difícil de soportar para mediterráneos, hacía más penosas todavía” (Broue).

En estas condiciones tan afrentosas, donde los refugiados españoles parecían lo peor de la humanidad en cuantas puertas tocaban, cuando apenas unos meses atrás eran el ejemplo más grande a seguir por todos los países democráticos, Broue menciona la actitud del gobierno mexicano que “abrió sus fronteras, libremente, a todos los que deseasen encontrar refugio en el país”. En 1939, “La corriente de refugiados que entraban en Francia se convirtió en Febrero en alud. El 27 de febrero Inglaterra y Francia reconocieron oficialmente al gobierno de Franco y el 1° de abril se rindió lo que quedaba del ejército republicano. Había en esa época unos 400 mil a 500 mil refugiados, entre civiles y militares en el sur de Francia” (Avni).

El presidente Lázaro Cárdenas dio un apoyo casi sin medida a la emigración española, y tanto que de colaborador, en un principio, se convirtió en protector de la misma. Gestionó ante la Francia de Vichy que los españoles refugiados entonces en su suelo no fueran entregados a los alemanes que habían invadido a la sazón Francia. Para prevenir una sorpresa de Hitler, alquiló dos castillos cerca de Marsella y alojó en ellos a los españoles bajo bandera mexicana.

Después hizo gestiones ante Francia y también ante Estados Unidos de conseguir barcos para transportar a los refugiados. Luego entró en pláticas directas con Alemania a fin de que esos barcos no fueran hundidos en alta mar cuando se encontraran surcando las aguas rumbo a México. Finalmente, “México se declaró dispuesto a acoger a todos los españoles refugiados en Francia, sus colonias y protectorado” (Avni).

Ya en México tuvieron que descubrir en carne propia que en el inconsciente colectivo del pueblo mexicano siempre están presentes las atrocidades de la conquista española y las de la colonia (“El mexicano no vive su pasado como tal, en él la vieja pugna está siempre presente”, Frost). Sin embargo pronto aprendieron a conocer la connotación que el mexicano daba cuando decía “gachupín” que cuando decía “refugiado”.

No obstante la disposición de Cárdenas para con los refugiados, no se crea que fue la vida en rosas cuando estos estuvieron en México. Aquí se encontraron con una corriente nacionalista bien organizada haciendo presión al presidente para que parara el flujo de inmigrantes; con el sinarquismo, semejante a los requetés de España, a los españoles franquistas ya establecidos en el país; la situación por demás incómoda que significa el que Estados Unidos le estuviera recordando al pueblo mexicano que a los españoles los admitía en tanto a los cientos de judíos que, perseguidos de cerca por los nazis, también quería entrar en México pero que sin embargo a estos no tan fácil se les abrían las puertas. Finalmente el asesinato de Trosky en México, por un agente de Stalin, pues los refugiados españoles, sino los anarquistas, si los comunistas, habían actuado en la España Republicana bajo la sombra de Stalin, y eso también los señalaba en algunos sectores de México.

Sin embargo, junto a los que otros españoles refugiados habían vivido en países del mundo, todo esto eran un mero aspecto histórico, intelectual, existencial pero contingente, con el que se podía llegar a convivir, o encontrar la solución, o la dolorosa y lenta adaptación. En suma, se podía seguir viviendo.

Trasladados así abruptamente, de una semana para otra, de su tierra natal a otra casi extraña, México, tuvieron que empezar a aprender a vivir en un medio diferente en el cual habían nacido y se enfrentaron al proceso “por el cual los inmigrantes sufren determinadas modificaciones en su cultura originaria por la influencia del nuevo medio geográfico y social” (Frost).
El rostro  cruel de la guerra. Muy pocas valientes mujeres españolas ahora tratando de cuidar, rumbo al exilio, a centenares  de niños huerfanos.

Algunos de estos refugiados políticos debieron experimentar, en carne propia, lo que Eurípides dice en La locura de Hércules: "Para el desterrado que se hospeda en una casa un sólo día conserva el rostro halagueño". Cuando pasan los reflectores y los discursos de la supersolidaridad, queda la desolación. Esto se debe sobre todo a que la decisión de abrir las fronteras a los perseguidos no sale de un consenso nacional sino de un grupo en el poder.
El mismo gobierno español, en el exilio, sostuvo en México cinco años las casa de asistencia para niños españoles huerfanos de la guerra. Después cerró sus puertas dejando a los niños practicamente en la calle. La mayoría sobrevivió en condiciones pauperrimas, algunos fueron adoptados por familias y muchas niñas encontraron refugio en conventos para religiosas católicas.

Niños huérfanos españoles fueron adoptados por familias mexicanas, o españolas ya en México, o fueron organizados de alguna manera como aquellos famosos “Niños Cantores de Morelia”. Angelina Muñiz escritora mexicana nacida en Hyéres, Provenza... Parte de una rama española que se desgajó durante la guerra civil de 1936 nos revela “algunas profundidades del alma española en el exilio de aquel tiempo, sin raíces, sin fe: en busca de identidad: en el exilio y en la separación... La búsqueda de nacionalidad: exilio español y México”.

Se desligaron así de su España a la que habían querido transformar y provocaron un impacto a donde llegaron, pero “La mayoría de los países de lengua española de la América Latina se han beneficiado de manera considerable con la aportación intelectual y cultural de los republicanos españoles, que han pasado a ocupar un lugar en las empresas, los periódicos, las universidades” (Broue).

Todavía organizaron en México algunos grupos culturales que les recuerda a su querida tierra: bailes, música, vestidos, fechas. Paralelamente de eso pasaron a ser parte del pueblo mexicano y a vivir juntos un destino común.

Pero siempre pensando en España.El drama de todo exilio es que se pasa a ser parte de una nueva sociedad pero no así de esa comunidad,que posee valores culturales diferentes de los recién llegados.

Pensemos, por ejemplo, en africanos y árabes refugiados,legales e ilegales, que este  otoño de 20014 están llegando a Alemania... O los mexicanos, también refugiados,que entran a Estados Unidos...

Imagine alguien,para acabar de contrastar el sentimiento patológico del exilio,lo que sucede cuando un conglomerado de personas declaradamente laicas, como fue caso de los refugiados españoles,llegan a una sociedad mayoritariamente creyente, en este ejemplo, de México, católico...

 P.D.

Aquí debemos agregar que, antes que los académicos republicanos a los que acabamos de referirinos, el mundo, y particularmente México, también se beneficio de otros españoles de ciencias y letras que salieron de España al triunfo de la república democrática. No estaban de acuerdo de  cómo el Frente Popular estaba llevando las cosas y ellos fueron los primeros refugiados en el extranjero buscando salvar la vida. Ponemos como ejemplo al sabio filósofo Manuel Morente y al novelista Enrique Jardiel Poncela.



En ambos casos pasaron a pertenecer y a la vez ser dueños de dos formidables paises que son España y México. Los envidiables ciudadanos de dos continentes. Pero sin lograr librarse de la sensación de vaciedad de ser mexicanos en España y españoles en México...


El 23 de mayo de 2011 se inauguró una placa,  en el lado este de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México,frente a la gran expalanada  verde, el corazón mismo de la universidad.Reproduce un discurso pronunciado por D. Felipe de Borbón, Principe de Asturias, en el Teatro Campoamor de Oviedo, España, el 23 de octubre de 2009. Se refiere al recibimiento que la UNAM hizo en aquella época, del franquismo triunfante, a los cientificos e intelectuales españoles que se decidieron por el exilio.



Las palabras de D. Felipe de Borbón, Principe de Asturias.




Habían trascurrido ya dos décadas de haberse asentado los humos de la pólvora de la revolución mexicana,cuando tuvo lugar la llegada de los académicos españoles, y aun no se emprendía en el país  un programa institucional de enviar, o facilitar mediante becas,que los jóvenes mexicanos fueran a estudiar a Norteamérica y a Europa posgrados universitarios.

Esa deficiencia se repetiría más acá,avanzado el siglo veinte,con la llegada  a México de los exiliados políticos chilenos y argentinos.Llegaba a ocupar lugares de docencia e investigación que debían haber ejercido titulares mexicanos.

El Consejo Nacional de Ciencias y Tecnología fue creado, por disposición del H. Congreso de la Unión, hasta el 29 de diciembre de 1970. Una de sus metas es la de incrementar la capacidad científica y tecnológica del país.

En la exaltación que se hace de los académicos españoles del exilio en México,muy justa por cierto,subyace la idea de ocultar la carencia de los posgrados mexicanos en esa época.


Bibliografía

AVNI, Haim LAZARO CARDENAS Y LOS REFUGIADOS JUDIOS, Ed. La Jornada Semanal No.
191, 7 de febrero de 1993.
BROUE, Pierre y Témime Emile, LA REVOLUCION Y LA GUERRA DE ESPANA. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1971.
CECILIA, Frost Elsa, LAS CATEGORIA5 DE LA CULTURA MEXICANA. Ed. Universidad Nacional
Autónoma de México, 1990.
IBAURRI, Do/ores, EL UNICO CAMINO, Ed. Era, S.A. México, 1963.
LONGO, Luigi, LAS BRIGADAS INTERNACIONALES EN ESPAÑA, Ed. Era, S.A. México, 1 977.
MUÑIZ—Huberman, Angelina, EL JUEGO DE ESCRIBIR, Ed. La Jornada Semanal, No. 74, 11 de noviembre de 1990,
NENI, Pietro, LA GUERRA DE ESPANA, Ed. Era, SA. México, 1967.
PAYNE, G. Stanley, FALANGE, HISTORIA DEL FASCISMO ESPAÑOL, Ed. Sarpe, Madrid, 1985.
PEIRATS, José, LA CNT EN LA REVOLUCION ESPAÑOLA, Ed. CNT, Toulouse, Francia, 1952
WISKEMANN, Elizabeth, LA EUROPA DE LOS DICTADORES Siglo Veintiuno Editores, S.A.
México, 1978.

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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