NOVIEMBRE: EN MEXICO FESTEJAMOS A LA MUERTE (ES NUESTRA COMADRE)

 


La muerte es lo único seguro en esta vida.

Lo demás lo seguimos investigando.


  

Un Tzompantli precristiano

Foto de internet

Teología y filosofía (por orden de antigüedad) se asoman del otro lado de la muralla, armados con la razón pura, para ver que sigue… ¡En esas estamos! ¡Investigando con herramientas de la fenomenología lo que está fuera del fenómeno!

Epicteto hace una observación. Me preocupa dejar mi silla mecedora, mi tarjeta de débito, a mi amiga que tanto quiero, mis pizzas de chorizo, el disco de la Tuba Skinny qué compré el invierno pasado en Nueva Orleans, a mis apologistas, etc.



                                   ¡Que empiece el baile!

foto de Internet


Esa es la gran preocupación. A semejanza que tuviera mil pesos en papel y mil pesos en oro. Y me afligiera tener que dejar los mil pesos en papel sin importarme para nada el oro…

Epicteto:

Todos tememos la muerte del cuerpo. Pero del alma, ¿quién la teme?

El Tzompantli en México se festeja, se le da vida, no sólo se recuerda intelectualmente. 1 y 2 de noviembre: Comida, bebida, baile y mariachis. ¡Y sobre todo, flores y canto!


Cráneos de guerreros

foto de Internet


El zompantli en México-Tenochtitlán era un hacinamiento de cráneos y huesos de guerreros muertos en la guerra y también civiles. Prácticamente en cada esquina de la calle de la bella ciudad, en medio del lago, se erigía un zompantli, un amontonamiento ordenado de huesos. Era la presencia de Mictlantecuhtli y su esposa, Mictlancihuatl, dioses del más allá o del inframundo.



                             ¡Que empiece el baile!


foto de internet


La idea central del Tzompantli, y su prefiguración que de él se hace en nuestros días en México es: dale calidad a tu vida como si éste fuera el último día.

Es tanto una idea propedéutica que recuerda que hay que morir, igual urge que se tenga sensibilidad que este día estamos con vida.


Tzompantli precristiano. Cráneos labrados en roca

Foto de Internet


¡No cabe asustarse!

Los países del área occidental, y sus zonas de influencia occidentalizadas, pueden encontrar esta misma idea en la novela del gran Honorato de Balzac: La piel de zapa.

A cada deseo, útil o inútil, bueno o malo (ya era un deseo) que le era concedido a Rafael, el personaje central de esta obra, por esa misteriosa piel de zapa, Rafael lo tenía que pagar con un día menos de vida.

Nada fantasiosa esta obra de Balzac. Su mensaje nos habla todos los días, sólo que no sabemos leerlo: Grasas saturadas en nuestras comidas: barbacoa, mantequilla, helados: igual a un día de vida menos, aguas dulces caseras o de fabrica: un día menos en nuestra vida, exceso de sal en los alimentos: igual a un día menos en nuestra vida, las mil maneras deliciosa en que ingerimos lo dulce; pan, pasteles: igual a un día menos en nuestra vida. La piel de zapa nos está gritando pero,  ¡tenemos exceso de cerumen en nuestras orejas!

La muerte es la comadre de los mexicanos porque no es la figura terrible, maloliente e histérica y altamente punitiva, que nos llegó con los cristianismos, primero católico y después protestante. 

La muerte como castigo de una falta cometida es una idea colonizadora que llegó a México en el siglo dieciséis. 

Aquí la muerte es un paso ineludible para poder ascender al Tlalocan, Paraíso de los mexicanos. Prefigurado primero en la Sierra del Tlalocan, suroeste del Valle de México, en el gran adoratorio de  la cumbre de la montaña Tlaloc (4,150 m.s.n.m), para seguir hacia las regiones espirituales, esas a las que aspiran todas las religiones del mundo desde la antigüedad.

Epicteto:

Tarde o temprano, es fatal y preciso que la muerte venga a nosotros. ¿En qué nos encontrará ocupados?

Tengo que terminar mi novela que llevo 87 años escribiendo, mi proyecto científico para salvar del hambre a la humanidad, seguir abriéndome camino político para llegar a la “grande”  del país, trazar  otra nueva ruta de escalada en la pared sur del monte Ameghino, Andes argentinos…

Epicteto:

No te demores más, que no has de tener tiempo para acabar de leer tus recuerdos, ni las proezas de los antiguos romanos y griegos, ni los extractos de los libros que reservas para tiempos de tu vejez.

 



                                      ¡Que empiece el baile!

foto de internet


foto de Internet


Macuilxochitl (cinco flor  es), mujer azteca del siglo quince, da la señal que empiece la fiesta de los muertos:

 “Macuilxochitzin, una de las pocas poetisas nahuas, nació en 1435 y fue hija del famoso guerrero Tlacaélel Su poesía se enfoca en las hazañas guerreras de su padre, quien contribuyó tanto al esplendor y poderío azteca”.

 

Empiezo a cantar yo Macuilxochitzin,

yo doy placer al autor de la vida.

¡Que empiece el baile!

En la región de los muertos

está también su morada:                       

no se lleven allá los cantos,

son solamente de aquí…

¡Que empiece el baile!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EMERSON: COMO HABLAS, ERES

 


Referencia:

 

Ralph Waldo Emerson: Ensayos

Ralph Waldo Emerson fue un escritor, filósofo y poeta estadounidense. Líder del movimiento del trascendentalismo a principios del siglo XIX, sus enseñanzas contribuyeron al desarrollo del movimiento del «Nuevo Pensamiento», a mediados del siglo XIX. Wikipedia

 

 

Hablar con conceptos o con opiniones se vale. Es en el nivel de expresar las ideas.

Lo primero es un modo ortodoxo, cuidado.

 Lo segundo:

La opinión es una creencia que tiene conciencia de ser insuficiente tanto subjetivamente como objetivamente.

Es la definición que  Kant da a esta palabra en Critica de la razón pura, tercer capítulo.

Muchos países tienen su caló (aquel de los gitanos en España) o lunfardo ( el del Río de la Plata, Buenos Aires, Argentina), pero éste, o estos, como los granos grandes de arena del desierto, no levantan mucho y se quedan, en su inocencia, pegados al suelo.

O la influencia mutua de dos países vecinos como México y Estados Unidos con el hispaninglis español- inglés o viceversa.

No. Emerson se refiere a la agonía de una lengua que viene siendo como el espejo que delata o mide la corrupción de la gente a nivel nacional, en todas clases o niveles. En las masas, dice el gran Ortega y Gasset, que no se refiere a los obreros sino a cualquier nivel ayuno de cultura, viaje en trasporte colectivo o en limousina.

No faltan los iconoclastas del idioma como protesta contra esto o contra aquello, empezando por la Enciclopedia Británica, el Estado, etc.

En general los medios de comunicación masiva, escrita, cuidan lo legitimo en el idioma.

¿Y los que escriben libros?




Dibujo tomado de El País








Amante de la naturaleza, Emerson considera que el contacto con los bosques, los ríos y las montañas influyen en el espíritu de los escritores. En un tiempo en el que el mundo, el “gran Mundo”, tenía todavía mucho de rural:

Se pueden encontrar en cualquier nación civilizada cientos de escritores que por algún tiempo ellos ven y manifiestan verdades y que no visten por sí mismos un pensamiento con su natural vestido, pero es que se alimentan inconscientemente de la lengua creada por los primeros escritores del país, de aquellos que se fundaron en la naturaleza.

La descomposición que Emerson ve flota en las calles.

A semejanza del olor a cadáver que lo llena todo, como en la Ciudad de México o Santiago, Chile,ha sucedido varias veces, debido a los sismos que colapsan edificios con cientos de gentes entre sus muros.

Lo dice de esta manera:

A la corrupción del hombre se sigue la corrupción del idioma. Cuando se destruye la sencillez del carácter y la soberanía de las ideas en virtud del predominio de los deseos secundarios, como el deseo de las riquezas o del placer o del poder o del orgullo, y cuando la doblez y la falsedad sustituyen  a la sencillez y a la verdad, se pierde por grados la fuerza que existe sobre la naturaleza como intérprete de la voluntad; cesan de crearse nuevas imágenes y se pervierten las antiguas palabras aplicándolas a cosas que no existen: cuando no hay oro se emplea papel. El fraude se manifiesta a su debido tiempo, y las palabras pierden su fuerza para estimular el entendimiento y la voluntad.

Así fue, así es y así será por siempre. Es aquel mal viento que infesta nuestras calles. Es una realidad que llegó para quedarse.


 

                                    Ralph Waldo Emerson



Emerson llama a ser positivos:

Pero los sabios arrancan está podrida dicción y vuelven a sujetar las palabras a las cosas visibles, de tal suerte que su pintoresco idioma es a la vez un certificado de que quien las emplea vive en continua alianza con la verdad y con Dios.

 

 

                                                                      

ROBINSON CRUSOE Y SUS AÑOS DE SOLEDAD

 

 

 

 


 

Sinopsis nuestra en el aniversario de su nacimiento, publicada en el cuaderno 86 del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM) octubre 2006

 

Daniel Foe, más conocido por su seudónimo Daniel Defoe (Londres, entre 1659 y 1661, posiblemente el 10 de octubre de 1660-Moorfields,

 

 

Una educación sólo puede recomendarse por el tipo acabado que produce, jamás por consideraciones puramente teóricas.

(Paideia, Werner Jaeger)

 

 

 

28 años con 2 meses y 19 días estuvo Robinson Crusoe viviendo en la Isla de la Desesperación. Hasta ahí fue arrojado por una tormenta en alta mar que estrelló el barco en el que viajaba y acabó desbaratándose en los arrecifes. Murieron todos sus compañeros de viaje y quedó solo. A la isla  había llegado de manera involuntaria el 30 de septiembre de 1659.Al menos 20 años se la pasó sin poder hablar con algún humano. En la desesperación, al cabo de ese tiempo, domesticó a un loro y le enseñó a decir su nombre.

Varias veces tuvo que jugarse la vida luchando contra los salvajes que solían llegar de otra isla, a practicar el canibalismo. En una de esas, un día viernes, logró rescatar a un caníbal que iba a ser devorado por otros caníbales enemigos. Le puso por nombre “Viernes”. Por fin tuvo con quien platicar. Le enseño a hablar el ingles, le leía la Biblia y lo instruyó en el manejo de las armas de fuego que había rescatado del naufragio. Lo hizo porque tenía la necesidad de compañía. ¡Pero sobre todo para contar con un criado a quien poder ordenar!



La gran lección que aprende es lo vital que resulta poder comunicarse con otros. También que, si la humanidad volviera a empezar, recorrería el mismo camino que nos relata la antropología: descubrir y hacer el fuego, buscaría la cueva para protegerse de los peligros naturales, mataría animales para comer y vestiría con sus pieles e inventaría herramientas.

Descubriría la agricultura y el pastoreo, incursionaría en los terrenos de la filosofía. En los momentos de enfermedad dirigiría los ojos al cielo y pediría a alguien que le ayudara. Puesto en la disyuntiva, mataría a otros para sobrevivir. Volvería al canibalismo ritual De la misma manera volvería a surcar los mares para ir a África y, sin siquiera manifestar el menor escrúpulo, comprar negros como esclavos para que trabajaran sus tierra en Brasil. Escribiría otra vez la Biblia y la leería a diario, al caer la tarde, todo lleno de recogimiento y espiritualidad.



 

Daniel Defoe



Con veinte años de soledad y deseoso de poder reintegrarse al mundo de la gente, escogería otra vez a Inglaterra para vivir, pese a que apenas la conocía, y rechazaría Brasil, país con el que estaba familiarizado y tenía ahí sus tierras y su fortuna, ¡porque este país es católico y el otro protestante! Remontaría con esfuerzos físicos y gran voluntad, la enorme cuesta de cubrir e inventar la tecnología.

Sobre este personaje se han imaginado incontables metáforas. Una de ellas es la inmensa soledad que vive el hombre moderno en medio de la multitud. Y su proverbial incapacidad para comunicarse cara a cara.

Con los años esta incapacidad lo llevaría a inventar el  teléfono de pulsera. Con vehemencia busca a sus semejantes a través de los medios, la televisión, la computadora o la telefonía celular, pero cara a cara no tarda  en entrar en conflicto con ellos. ¡Mucha comunicación de soliloquio  pero entre más lejos mejor!

Robinson Crusoe es un personaje inventado por el escritor Daniel Defoe. Se le ocurrió la idea al conocer el relato sobre un hecho real. Un marinero llamado Alejandro Selkrik, piloto del galeón “Cinque Ports”, zarpó de Inglaterra en mayo de 1703. Durante la travesía tuvo dificultades con el capitán del barco, a tal grado que pidió que lo dejara en una isla. Esta isla se llamaba “Más a Tierra” (ahora “Robinson Crusoe”). Se encuentra en el archipiélago de Juan Fernández, situado a unos 670 kilómetros de la costa chilena.

Permaneció en ella 4 años y medio, hasta que fue rescatado por el Duke, navío comandado por el capitán Wooden Rogers. Estos tripulantes fueron los primeros que escucharon la historia del solitario.

 Al regreso a Inglaterra el capitán escribió y publicó un relato sobre las aventuras de Selkrik. Lo mismo harían el oficial del Duke y un periodista de Inglaterra.



  Así llegó el asunto a oídos de David Defoe que consideró que el relato daba para más y 4 años después publicaba la novela Robinson Crusoe. Tal cosa se le facilitó porque él mismo era un tipo aventurero que estaba familiarizado con la vida del mar.

MEMORABILIS ENCUENTRO EPICURO – PLATÓN

 

Epicteto pregunta...

De pronto los peces gordos de las finanzas convierten la pregunta en “El encuentro del siglo”, No, dicen, mejor:  “El encuentro de los siglos”

 Epicteto  es del siglo uno d. C. La propaganda del Encuentro  dice así:   Platón (el del Bien como origen de las Ideas) y  Epicuro (el que no le tiene miedo a los dioses). Vivieron cinco siglos a C.

La pregunta que Epicteto hace al juez, al jurado hipotético y a la sala, indica que su pregunta está en su libro recién salido de la imprenta con título de Máximas.  Esta explicita la respuesta, pero de todas maneras hace la pregunta. Lee:

“¿Qué ocurriría en una ciudad regida de acuerdo con las máximas de Epicuro? Pues que todo en ella andaría al revés: no habría sociedad propiamente dicha, ni casamientos, ni magistrados, ni colegios, ni policía, ni urbanización. En ella todos sustentarían opiniones que ahora ni las mujerzuelas más descocadas se atreverían a sostener. Por el contrario (lo de Platón).en una ciudad donde imperen  las máximas que dicta la razón, reinará la decencia y el orden. Todo el mundo obrará guiado por opiniones sanas; veránse honradas todas las virtudes; La justicia florecerá por sí sola, la policía estará bien reglamentada; los ciudadanos se casarán, tendrán hijos, los educarán y todos se esforzarán en servir a los dioses. El marido se contentará con su mujer, sin codiciar la del prójimo; con sus bienes, sin ambicionar los ajenos. En una palabra: todos los deberes serán cumplidos y todas las relaciones sociales debidamente cumplidas” Fin del texto, dice Epicteto.

Para Nietzsche no habrá duda de quién es el ganador pero también tiene claro que se trata de una pelea inconclusa: 

"Los valores contrapuestos "bueno y malo", "bueno y malvado", han sostenido en la Tierra una lucha terrible que ha durado milenios, y aunque es muy cierto que el segundo valor hace mucho tiempo que ha prevalecido, sin embargo, tampoco faltan ahora lugares donde se continúa librando esa lucha, no decidida aun".



                                                       Teatro griego

El teatro está lleno. La plebe (así se le decía en Roma al populacho) se ha organizado y ha reunido una respetable cantidad de dinero para apostar por su gallo, es decir, Epicuro.

Inicialmente el Encuentro estaba programado para una sala normal de debates, pero fue tal cantidad de boletos vendidos que se cambió de sede para un teatro.  

 


                                 Plebe y filósofos pronto llenaron el teatro

Los filósofos platónicos son pocos y como su  leit motiv en la vida es el  ser, no el tener, no tienen dinero y la apuesta no se lleva a cabo.

Epicuro está en la primera grada del teatro, pues es  el que ha hecho la pregunta.

El jurado no necesitó más de cinco minutos para ponerse de acuerdo, por unanimidad. Un esclavo lleva el resultado al juez.

“De pie” ordena alguien, el juez va a leer la decisión del jurado. Todos se levantan de sus asientos.

El juez se dispone a leer el veredicto en voz alta, muy alta pues el teatro es enorme. Se sorprende al no encontrar el nombre del ganador, sólo una palabra aparece en el rollo: “¡Obvio!”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MOISÉS LOZADA DÍAZ Y (EL LIBRO) AQUÍ NO CANTAN LOS GALLOS

 


Estaba parado entre la cerrada y helada niebla del bosque de la Sierra de Pachuca, de tres mil metros sobre el nivel del mar, esperando la combi que lo bajaría a la airosa ciudad en el norte del Valle de México.

La noche anterior,15 de septiembre del 2022, fue de lluvia menuda pero cerrada  de la tormenta Lester que  se precipitó sobre Llano Grande. Un lugar abierto muy amplio rodeado de altos bosques ahora invisibles por las nubes que se desgarraban entre sus árboles.

En unas horas, ya del 16, cumpliré 87 años. Mi familia vive en la Ciudad de México. Otra parte de ella viaja en estos momentos hacia San Nicolás Xhate, al norte de Atotonilco el Grande. Tonantzin, una de mis nietas, la imagino en Italia tomando fotos de  lo que quedó de los palacios de Roma y el Foro.

De seguro los del Xhate preparan ya el pozole para cuando mañana baje a reunirme con ellos. La Independencia del país y yo somos los pretextos  pozaleros en esta ocasión.

Por ahora estoy solo en la inmensidad de la noche. Oigo el tamborilear de la lluvia que pega en el techo de mi pequeña tienda. En las largas horas del vivac pienso que es un error  eso de festejar a los cumpleañeros. La mujer, la madre, es la que tenía presente al genio de la especie y todas sus consecuencias. La criatura sólo viene a este mundo, procedente quién sabe de dónde y sin que se le haya preguntado su parecer, y luego del chillido  se pasará la  vida preguntándose: ¿por qué?, ¿para qué?,¿Por qué yo?,¡qué bueno que fui yo!...

 


¿Por qué?, ¿para qué?,¿Por qué yo?,¡qué bueno que fui yo!...

Llegada al refugio El Queretano (4,700m.s,n.m) en la ladera norte del volcán Popocatépetl

 

Busco la linterna para salir a mear (siempre he sentido flojera para investigar si se dice mear o miar).Me topo con un cuadernillo del tema alpino que escribí y salió publicado hace ya varios años.

Dice cómo portarse bien en la vida a base de   ejercicio en la montaña y no comer chetos ni beber aguas dulces, pero tiene el provocativo título de Método para suicidarse en siete lecciones

Es la manera poco aburrida, pienso, para gente que lo lea siendo ajena al alpinismo. Ilustra siete de las más difíciles rutas para escalar en México. Dos de ellas aquí, mismo, en la Sierra de Pachuca, en el grupo de Las Monjas, al oeste cercano del hermoso pueblo de Chico. Me refiero a las paredes norte Rosendo de la Peña y Benito Ramírez.

Lo traigo en mi mochila como recurso de defensa, para identificarme, en caso necesario. Desde el día que en el pueblo de Salazar, estado de México, estuve a punto de ser linchado.

En mis primeros años de alpinista escalé mucho Los Perros, una pared rocosa de unos treinta metros de alto, muy firme con salientes pequeños en los que se puede colgar con toda confianza de no romperse. Se localiza un kilómetro al este de Salazar.

Luego cambié de pastos con mis compañeros de cordada a otras montañas.

Ese día, luego de muchos años, volví a Los Perros a tomar fotografías de la roca. De regreso al pueblo me sorprendió ver edificada una iglesia que antaño no existía.

Instintivamente, como fotógrafo profesional que he sido toda mi vida, saqué la cámara, todavía analógica, e hice algunas tomas. Unos niños andaba jugando y se atravesaron a lo lejos, una calle abajo.

Fue cuando una mujer salió de su casa dando gritos convocando a los vecinos. Pronto me rodearon unas diez mujeres acusándome de robachicos. “primero vienen a retratarlos y después regresan por ellos”. Otra dijo: “Vamos amarrarlo al poste y tú, ve por la gasolina”

Buscaba que se acercara algún hombre para poder explicar entre el griterío mujeril. ¡Nada! Ya me llevaba hacia el poste cuando, en la desesperación, pude gritar más fuerte y decir que venía de Los Perros. Escucharon algo familiar a su lugar y   sentí que se aflojo un poco la tensión. Aproveché para decirles algo que ellas vivieron siendo aún niñas: Veníamos escalar a Los Perros y aquí estaba una tienda que atendía  un señor que se llamaba Raúl (tu abuelo, dijo alguien señalado a una de las que   me llevaban), los autobuses todavía no entraban a Salazar y viajábamos en el tren(señalé la cercana estación ferroviaria ya ruinosa), o  por la carretera México-Toluca, la  iglesia no existía en esos años y por eso me dio por retratarla.

Me soltaron y hasta se disculparon. Ya en tono amable me dijeron: No lo tomé a mal señor, pero ya ve cómo están las cosas tan feas.

Desde entonces llevó en mi mochila algunos de los cuadernillos de tema alpino que he escrito que  me sirva de identificación.

Instalé mi tienda por la mañana en Llano Grande. Bajé hacia el sur hasta el pueblo de Cerezo (2,700 m.s.n.m.). En la tienda con bancas de cemento, enfrente del kiosco y el templo de San Miguel Arcángel, un grupo toma refrescos(hay ley seca por lo del 15).De todos modos se ven  medio achispados. Me siento a descansar antes de emprender  el ascenso de regreso a Llano Grande.

Septiembre es mes de tormentas y de temblores en México, dice alguien. ¿Verdad señor que va a temblar? ¡En México siempre tiembla en septiembre! Le digo que los vientos alisios traerán puntualmente, cada año,  las tormentas a México, pero que allá abajo las cinco placas tectónicas no saben del calendario gregoriano y no hay, por lo tanto, ninguna base científica para que eso suceda.

Ya ves guey, dice alguien al profeta, para que se te quite lo chachalaca. Luego luego se ve que el señor sí sabe.

¡Por Dios que va a temblar! Alcancé a  oír que insistía el borracho cuando emprendí la subida del tramo entre Cerezo y la presa de Jaramillo, conocido en el alpinismo como “Tumbaburros”.

Descartes, Kant, Schopenhauer y Bergson explican en 500 paginas el tema de la intuición, ese saber antes del saber, como corresponde a la intuición especulativa de los filósofos. El borracho se limitó a una intuición empírica callejera y en dos palabras dijo Yo creo que va pasar esto…

Cuatro días después un sismo cerca del 8  en la escala de Richter, procedente de Michoacán, sacudió a la Ciudad de México al que siguieron 692 réplicas y, dos días más tarde,  el 22, una réplica de 6,9  en la que 38.7 millones de personas lo sentirían en 12 estados del país: Jalisco, Zacatecas, Guerrero, Colima, Michoacán, Guanajuato, Estado de México, CDMX, Morelos, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala.

No sólo en Delfos tenían oráculo, me digo.

Otros dos cuadernillos llevó en mi mochila. Uno es para obsequiar a cuanto alpinista me encuentre en la montaña. Uno se refiere a La conquista del Pico de Orizaba, ese es el título. Relato la vez que, en el invierno de 2003, le dimos la vuelta a este volcán en la cota 4,200 y nos llevó la travesía cinco días. 












El otro cuadernillo  tiene el titulo que recuerda a Emilio  Salgari: Tormenta en la selva. Primera Convención Zapatista. Un ejercito rebelde que  expresamente le declaró la guerra al ejercito federal mexicano. 

Más allá de Las Margaritas, Guadalupe Tepeyac (737m.s.n.m), en pleno corazón de la selva chiapaneca. La flor y nata de la intelectualidad nacional y extranjera se vio llegar con tiendas de campaña al hombro, botas black star y linterna al cinto. Diletantes en la instalación de campamentos. Se apresuraron a levantar sus tiendas  en la explanada baja de la somera depresión del terreno.

 Tregua concertada entre los ejércitos. Lo que no nos daba seguridad pues sabido es que en la guerra se vale de todo. En cualquier momento una tempestad de acero podía llegar de las nubes. 

Los que llegaron  fue Tláloc y sus dioses auxiliares los tlaloques. Cayó una tempestad, en la primera noche de la Convención, con tal intensidad que poco faltó para barrer por completo el campamento que durante semanas los zapatistas fueron construyendo con  troncos de grandes árboles. Casi todas las tiendas fueron barridas y los congresistas tuvieron que refugiarse en el auditorio zapatista, también levantado con tablones de arboles aserrados a la mitad. Pocas tiendas de los que instalamos en las laderas resistieron.



La segunda Convención Zapatista fue en Oventic (2,500 m.s.n.m), también Chiapas. Otra vez el mal tiempo (ahora del ciclón Douglas). Como de cuentos de fantasía la espesa niebla entraba  por una de las grandes puertas, recorría el enorme auditorio, también construido por zapatistas, y salía por la otra puerta. En ocasiones el orador en turno no se veía. Hacia mucho frío. Pero, estoicos, nadie se movió de sus lugares. Más de treinta oradores.

 Yo hacia la talacha grabando el discurso del Subcomandante  en su conferencia, el discurso de bienvenida de la comandante  Hortensia y el discurso oficial de la inauguración del Encuentro a cargo de la mayor Ana María. En  tanto mi compañero Agustín retrataba, cuando cambio el estado del tiempo, hermosas italianas, liberales que se cambiaban de ropa a la vista de todos. Decía Agustín  que un corresponsal  de guerra  no sólo debe retratar balazos y cadáveres sino todo el contexto.

Para esta vez  escribí un libro con título: Encuentro de internacionales en las montañas de Oventic (editado por el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, marzo 1997).  Muy criticado porque, por más que buscaban los lectores,  nadie encontró en el texto el "tono progresista".

 Confirmé lo que siempre supe: los otros quieren que yo escriba como ellos piensan.

"Hervimos a diferentes grados", apunta Emerson.

Mi hijo Omar llegó puntual a Llano Grande  en la mañana del 16 como habíamos quedado para  bajar  a almorzar al mercado de  Omitlán y después ir al Xhate al pozole.

A la salida fue cuando lo vimos. Medio aterido entre la niebla, esperando la combi. ¿Le damos un aventón? dijo mi hijo. Hay que tener cuidado en estos días y no subir a cualquiera, pero éste no tiene tipo de facineroso. Pese a la barba y la capucha cubriéndole la cabeza, se ve que es de otra onda. Mis largos años para escribir para un periódico de la UNAM me agudizaron cierta intuición para detectar el  tono intelectual.

Pregúntale si quiere que le demos un aventón porque, también los del carro, que ofrecen llevar, pueden ser facinerosos. En estos tiempos hay que andar con cuidado, decían las mujeres de Salazar.

Sí, dijo y se subió. Voy a Pachuca pero si ustedes van para acá me bajó en Real del Monte y ahí también salen combis para Pachuca.

El pueblo mágico de Real del Monte está en los 2,700 metros sobre el nivel del mar.

La mención de Real del Monte me recordó a Santos Castro, habitante del lugar, uno de los grandes escaladores  de media y alta montaña que ha dado México. Escalé con él algunas veces en las cañadas del suroeste de  la Iztaccíhuatl.

Murió algunos años atrás subiendo la pared  de El Abanico, en la ladera norte del Popocatépetl. Pared de roca  muy erosionada con nieve y hielo, cerca de los 5 mil de altitud.

Se desprendió al principio del segundo tercio de la pared. El golpe lo dejó inconsciente por un rato. Quedó colgando de la cuerda. Luego se le vio luchar por volver a acercarse a la roca. El viento helado y fuerte de la pared  (por eso a esa roca la  llama Abanico y también Ventorrillo) acabó congelándolo. Finalmente se dobló. Por varias horas el viento llevaba para allá y para acá el cuerpo ya sin vida, en tanto llegaban los del Socorro Alpino.

Aquí me bajo dijo Moisés cuando llegamos a la primera calle del Real. Quiero agradecerles el aventón. Sacó de su mochila un libro y nos lo obsequió. Aquí no cantan los gallos, es el título.  A la pasada le di un vistazo. En el párrafo que relata que los choferes no comían en las mesas de los jefes y, agrupándose, para matar el hambre, iban al oxxo a comprar galletas que bajan con unos tragos de coca.

Escribir de la cotidianeidad es un arte que no se le da a cualquiera. Pensé en Charles Bukowski, el escritor norteamericano al que más que nada en la vida le gustaba rascarse los sobacos.

Hemos conocido a un escritor, me dijo mi hijo cuando enfiló  el descenso  hacia Omitían.

Sí, pensé. En mis años asistí a muchas presentaciones de libros allá en la Ciudad de México. En medio de un ambiente de intelectuales que se daban cita para, de manera colateral, comer gratis bocadillos y beber cuantas  copas de vino duraba la presentación,  asistidos por elegante personal contratado para servir las mesas.

¡Cosas de la vida! “Hemos conocido a un escritor”. Nada de bocadillos ni vinillos tintos. Igual que Juan en Comala, a Moises, luego de decirnos adiós, lo vimos solo perderse entre la niebla cerrada de la tormenta tropical Lester que todavía llenaba las calles de Real del Monte..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MARTÍNEZ, OBRA DE FILOSOFÍA PARA SER LEIDA HASTA POR LA GENTE DEL COMUN

 


Se difiere en la manera de pensar la vida, por la libertad propia y buscando la verdad, pero más  con intención de desvirtuar  o exterminar al otro.

Esto viene sucediendo durante ya muchos siglos. Tiene su origen este deseo en los altos niveles de la intelectualidad.

Pero el que muere  en las barricas es el hombre que camina por la banqueta que, por lo general, sabe muy poco, o nada, de ese contraste de ideas.

Los eruditos  escriben en libros y revistas, para los eruditos, los filósofos para ser leídos por los filósofos. Todos ellos hablan, apunta Platón: “desde un saber sentencioso”.

Las estadísticas dicen que en el mundo hay un alto, muy alto, porcentaje de gente que apenas  se interesa por los modos de pensar la vida, incluidos aquí los títulos universitarios de las ciencias.

Empezó la peligrosa diatriba desde los presocráticos, en la cultura griega, y tomó forma con las figuras del idealista Platón y Epicuro el atomista. Llega a nuestros días de distintas   maneras: fenomenólogos, especulativos, romanticismo, ilustración, humanismo, empirismo… que dejan atrás  las viejas etiquetas de creyentes y ateos.




Dibujo tomado del libro La psiquiatría en la vida diaria,

de Fritz Redlich, 1968


Hay una tercera manera de pensar la vida pero que apenas se oye por el ruido que hacen las arriba mencionadas. Es la dialéctica o ecuménica. Que  el   individuo, que va por la vida guiado por la razón y cultive la fe, que desde pequeño abrevó en la tradición. O bien, que el creyente no despegue sus pies de la tierra que pisa.

“Se deben leer los libros más antiguos, porque es un inmenso beneficio poder utilizar el trabajo de tantos hombres, ya para conocer lo bueno que en otro tiempo ha sido descubierto, ya también para saber lo que queda ulteriormente por descubrir en todas las ciencias”, palabras de René Descartes en Dos opúsculos.

La obra de Martínez es del mencionado tercer modo de ver la vida. Con un estilo de escribir en la exposición de las ideas, sin ser reduccionista, perfectamente accesible para el individuo del común desde la niñez hasta la ancianidad. Desde  el ajeno hombre de la calle a las lecturas filosóficas en el que se incluye al que sólo conoce textos académicos de las ciencias exactas.

La obra tiene el título de Apuntes de  filosofía, una introducción al pensamiento filosófico, y su autor es el costarricense Bernal Martínez-Gutiérrez, publicado el libro por Editorial Digital, Imprenta Nacional, Costa Rica, en el año 2016.

Un libro que es necesario tener a la mano por su Índice de Contenidos, que comprenden:1-Primera parte: Nociones de la filosofia,2-Proposito de la filosofía,3- La filosofía en el devenir histórico de la humanidad. Segunda Parte. Biografía de filósofos y pensadores. Tercera parte: Vocabulario filosófico elemental.

El siguiente párrafo da idea del tono que sigue la obra de Martínez.

“La teología y la filosofía son distintas, pero no son excluyentes entre sí. No debe considerarse que porque alguien es creyente no puede al mismo tiempo cuestionarse alguna verdad, echando mano así, de alguna argumentación filosófica; y, al mismo tiempo  es incorrecto pensar que porque alguien es filosofo, o realiza alguna actividad ligada con la filosofía, deba ser necesariamente ateo. En todo caso, la filosofía no es atea en sí misma, ateos son algunos filósofos.”

 

 

 

 

 

 

 

 

DANTE, EN LA DIVINA COMEDIA

 


 

En el aniversario de la primera publicación de la Divina Comedia: 14 de septiembre de 1472

 

“Dante Alighieri, bautizado Durante di Alighiero degli Alighieri, fue un poeta y escritor italiano, conocido por escribir la Divina comedia, una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval al renacentista y una de las cumbres de la literatura universal.​​​  Nacimiento: 1265, Florencia, Italia Fallecimiento: 14 de septiembre de 1321, Rávena, Italia” Wikipedia

 

El subsuelo, la cueva, convertido en submundo, en un espacio para la metafísica, viene desde la antigüedad griega con Platón. Le siguió Virgilio que hace actuar en otra cueva a Eneas, el personaje escapado del incendio de Troya. Siglos más tarde, Dante con su Divina Comedia.

Las cuevas fueron el espacio que habitaron los primeros hombres. Donde se carecían de grutas subterráneas se buscaba el abrigo de los desplomes rocosos en el exterior. Nada más común que estuviera en contacto, en armonía, con las grutas y que ahí fuera el escenario  natural de sus creaciones intelectuales.

En la llanura inmensa, al estilo de los navajos y demás etnias indias del desierto norteamericano, se construía  (se sigue construyendo) la kiva, un desnivel artificial en el subsuelo para tener ahí sus espacios de oración.

En el resto del Nuevo Mundo hay una situación semejante. Los personajes míticos del Popol Vuh tienen una intensa actividad en el subsuelo maya. Y en el Altiplano mexicano se desarrolla una práctica religiosa relacionada con el Mictlán, también en las cuevas. Huitzilopochtli, el dios tutelar de los mexicanos, se hizo presente al pueblo azteca, en los orígenes de su

historia, en una cueva de Chicomostoc,  anunciando sus destino manifiesto.

Después, en un supremo esfuerzo por apartar al hombre del rito del subsuelo, el cristianismo convirtió a las cuevas en puertas de entrada del averno y espacio habitado por toda clase de criaturas diabólicas. Esta es la dirección que Dante dará a su “bello” y largo poema La Divina Comedia “producto” de la plena Edad Media.

 Si bien, como sabemos, el final será el arribo al Paraíso con su cielo (la teología) despejado lleno de estrellas.





                         Dante





La divina comedia ha quedado circunscrita a los salones de estudio. La expresión “dantesco” es muy familiar. Sin embargo, a diferencia de la enorme influencia que este gran poema tuvo en las literaturas europeas, en nuestro medio cultural no se deja sentir la misma opinión. En el país (México) se leen pocos libros por persona al año por lo que, es de suponer, se prefieren trabajos menos complicados. Pocos leen muchísimo, muchos leen poco y el noventa por ciento ve televisión y celular.

También se debe a que, con relación a nuestro mundo industrial darwinizado, la obra tiene un enorme contenido metafísico.

Al menos ese es el ambiente en que se desarrollan los acontecimientos de este trabajo. Es una visión épica que Dante tiene del más allá. Así, el contenido de La Divina Comedia se vuelve menos comprensible en la medida que la sociedad se aleja de los temas teológicos.

En la Edad Media lo religioso casi  llenaba todo el panorama y el tema era de lo más accesible. Pero en nuestros tiempos, en los cuales todo tiende a ser laico y secular, Dante es realmente una cuestión extraordinaria. El mismo Dante se refiere a este asunto ya muy avanzada la obra cuando, en el canto II del Paraíso, advierte:

“…no os internéis en el piélago, porque quizá perdiéndome yo, quedaréis también perdidos”. Y la nota explicativa correspondiente, que es la número mil cuatrocientos setenta y dos, dice que el apóstrofe lo dirige Dante a los lectores de su poema que le siguen sin más preparación que de las ciencias humanas.

También dificulta su lectura porque es una de las obras que contiene una cantidad enorme de notas explicativas, lo cual rompe la ilación del relato en el lector con una frecuencia casi absurda. Por lo demás esta cantidad de notas marca el carácter de la obra. Es un poema que ha trascendido a través de los años desde el día en que fue publica por vez primeras en el siglo catorce

 No obstante lo anterior, a La divina Comedia le sucedió lo que al Apocalipsis de San Juan en el Nuevo Testamento. Ambos trabajos fueron escritos para su tiempo con una intención cultural, política y utilitaria, de entonces. Transcurridos los siglos las personas a las que Dante se refiere pasaron y las circunstancias políticas también cambiaron.

 Si no fuera por las abundantes notas explicativas tanto del Apocalipsis como de La Divina Comedia, de seguro que muy poca cosa entenderíamos de esas dos obras literarias Esos trabajos nos parecerían como dos grandes galimatías A las que, por cierto, cada quien les daría la interpretación que más le pareciera pero que desde luego no correspondería a la idea original de los autores y de su tiempo.

Se trata de un viaje imaginario de los poetas Virgilio y Dante a través del Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Se supone que Dante, guiado por Virgilio al principio, y por Beatriz más tarde, hizo su viaje al Infierno en el año mil trescientos. Después pasaría al Purgatorio y finalmente al Paraíso.

                                                   

                                               Virgilio y Dante en el infierno
                                                           grabado de Doré

 En este lugar es en el que Dante conoce a la bella Beatriz: “Aquel sol que fue el primero que abrazó de amor mi corazón”. Y queda cautiva de ella. No hay que olvidar que (algunos creen) Beatriz es una metáfora de la teología. Una nota explicativa del canto II dice: “Beatriz, que fue en el mundo mi primer amor. No olvidemos que es símbolo de la teología”.

En este primer viaje los poetas conocen y se encuentran con diferentes personas: por ejemplo, Platón y Aristóteles están en el limbo, lugar que pertenece al Purgatorio; Virgilio, el guía de Dante, ya es muerto, va en espíritu; el único mortal en todo el recorrido es Dante.

 Desde luego es una obra llena de enseñanzas en contra del egoísmo, como los siguientes ejemplos: “En el cielo no se dice mío, sino nuestro”, o esta otra de estilo platónico: “El rumor del mundo no es más que un soplo que tan pronto viene de un lado como de otro, y cambia de nombres por lo mismo que cambia de sitios”.

Pero hay más de fondo en esto de Dante y La Divina comedia. Debido a acontecimientos políticos de su tiempo, hubo en la ciudad del poeta conflictos armados. Dante se encontraba identificado con el bando contrario a la Iglesia. Perdida la partida, el poeta tuvo que huir por un tiempo al extranjero.

 A eso se debe que entre los personajes que colocaría en su extenso poema como habitantes del Infierno, se encuentran varios papas. De esta manera cuestiona la vida del cristianismo. O algunos aspectos del mismo.

 Es uno de los primeros grandes episodios documentados en que aparece en la literatura el laicismo como arma punitiva contra la iglesia.

Seria, no obstante, un error tomar a Dante como un jacobino. Fue de la tercera orden de San Francisco y conocedor amplio de la cultura de la Helade (Se le considera aristotélico),del Antiguo y Nuevo Testamento.

Marcó los errores de la Iglesia, con un siglo y medio antes que Lutero,  en  el proceder  de algunos papas. En otras palabras, Dante fue, al igual que Lutero, como una gran catarsis de la propia Iglesia.  No olvidar que Lutero fue un doctor en teología de la orden de los agustinos de la Iglesia romana.

Se recordará que el laicismo es el gran vehículo del que se servirá el Renacimiento más adelante como expresión del Humanismo. Empezará como un laicismo meramente no religioso, pero no antirreligioso que después sería la tónica de las expresiones políticas Por eso es que en La Divina Comedia, dicha, o escrita en plena Edad Media, Dante va a ser el modelo temprano de Lutero que, como se apuntó,  tardará casi dos siglos en llegar.

Por lo demás Dante nos parece como el eslabón perdido entre el Eneas de Virgilio y el Dante (como viajero del submundo) de Dante. Nacido en el último siglo antes de Cristo, Virgilio escribirá dentro del paganismo su Eneida.

 En esta gran obra Eneas, el personaje principal de la caída de Troya, se introduce en una enorme cueva que, poco a poco va configurando al submundo habitado por muertos que Eneas conoció en vida. De tal manera hay una línea directa, literaria e histórica, entre Platón,  Virgilio, Dante y Lutero.

Si la "sociedad general" se hace muy religiosa La Divina Comedia parecerá apenas un pálido reflejo del alma cristiana para el lector medio (suponiendo que algunos países tengan la fortuna de llegar a contar con un "lector medio").

Las grandes obras de la literatura no pasan por el microscopio de los pueblos. La cultura de los pueblos es la que es medida por estas obras.

 En la medida que los gobiernos de los países del planeta inviertan (es la palabra, no que gasten) en su PIB dedicado a la cultura, se conocerá, o no,  a Dante.

 “Si un hombre deja de lado la educación, camina cojo hasta el final de su vida”, palabras de Platón

“De acuerdo con el informe del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos conocido como PISA, organizado por la OCDE, los 10 países con una mejor y mayor educación son: Singapur, Japón, China, Corea del Sur, Canadá, Estonia, Finlandia, Macao, Nueva Zelandia y Australia.”

Si la sociedad se “celulariza” hasta cierto grado, el libro de Dante simplemente se cubrirá de polvo en un olvidado  anaquel o acabará en la hoguera. Sólo se apartarán  algunos ejemplares para su estudio en los institutos de cultura.

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

Seguidores