VIRGILIO,UN VIEJO LIBRO SIEMPRE ACTUAL


Atípico y obsoleto el que en tiempos de los videodeportes, la tele y el teléfono de mano, y las chismosas fake news, se pone a leer a Virgilio. La Eneida es un viejo libro que no más de cinco leen en todo el continente.

La Eneida es una de esas obras de la literatura que todos saben de su existencia pero que pocos conocen. Las escuelas les dejan hacer un resumen para mañana, se consulta la cuarta de forros y en el resto de sus vidas la gente no quiere saber nada de estas obras.

 René Acuña, autor de una culta introducción a la edición que hace de esta obra la Universidad Nacional Autónoma de México (1981) anota: “la Eneida ha celado su identidad del ojo de los curiosos”.



La Eneida no es un antiquísimo relato de los orígenes del pueblo romano perdido entre el polvo eterno  de los anaqueles de las bibliotecas publica y particular. Es la historia recurrente, al infinito, de los pueblos del mundo, llámense como se llamen, tengan el color que tengan y vivan en el continente que vivan.

 Es la vieja película de los trasterrados, vagando en busca de asilo y, una vez establecidos, expulsor de pueblos.


TIRA DE LA PEREGRINACIÓN AZTECA

 

Por ejemplo, guardan mucha semejanza el pueblo troyano y el pueblo azteca. Un remoto esplendor, la hecatombe, el peregrinar hacia tierras desconocidas (en México se le conoce como “la Tira de la Peregrinación”), el éxodo a través de desiertos,   persiguiendo la utopía a través de llanuras y montañas, comiendo alimañas, haciendo guerreras contra los dueños de esas tierras, sometidos como  esclavos, otra vez el esplendor, otra vez depredadores  y otra vez la caída. No es otra la historia de la humanidad. Eso es lo que nos dice La Eneida. Troya incendiada, el éxodo, el gran imperio romano y…



VIRGILIO



Su autor, Publio Virgilio Marón, nació el año 70 a C, no lejos de Mantua, en un lugar llamado Andes.

 Eneas, el héroe de este relato, es hijo del humano Anquises y de la diosa Venus.

 Virgilio dice que Eneas es hermano de Héctor, el que murió en la defensa de Troya.

Los troyanos luego de la destrucción de su ciudad, según cuenta Homero, emprenden la marcha hacia occidente guiados por Eneas, Anquises y Turno. Por fin un día exclaman: “En la lejanía columbramos la masa oscura de los montes y planicies de Italia”. Hacen la guerra y llegarán a un acuerdo con los etruscos y demás etnias de esas tierras.

 Junto con los etruscos, asentados desde hace siglos en la península itálica, serán  los fundadores de lo que  conocemos como el imperio romano. Llegan a un lugar donde observan: “ En él figuraba, tendida en la cueva de Marte, llena de verde  sombra, la loba parida, y en derredor de sus tetas, jugando y suspendidos, los mellizos mamando sin temor, y ella, vuelta a ellos la achatada cabeza, lamía ahora al uno, ahora al otro, preformando sus cuerpos con la lengua”.

Algunos reyes romanos fueron de origen etrusco. Y la manera de vivir de los etruscos es semejante a lo que sabemos de los romanos, en la guerra, en la familia, en el arte y en la vida sexual y báquica. A tal punto que los troyanos de Eneas van a absorber a Etruria y a la vez los etruscos marcarán en mucho el estilo de lo que sería el imperio romano.

Pero no es sólo  la fundición de los dos pueblos. Es inmenso el aporte que La Eneida hace a la cultura. San Agustín, casi cuatro siglos más tarde,  considera una fortuna leer a Virgilio. Cartago y Roma tienen el poder de inspirar a la Ciudad Terrena y la Ciudad de Dios. 

Por esto y otros aspectos, Virgilio, “poeta procedente del paganismo”, será respetado y frecuentado durante toda la edad media por la Iglesia. Hasta se le elevó a los altares por la Iglesia y se dice que hacia milagros.

 ¡Un pagano hijo cultural de la Hélade haciendo milagros en el cristanismo!

 Por otra parte, La Eneida va a impactar de tal manera a Dante, muchos siglos después, debido a que Virgilio prefigura lo que conocemos como La Divina Comedia, en la que, se recordará,  Virgilio es el guía de Dante en su incursión a la gruta por donde ambos se introducen al Infierno…

En el libro VI el poeta relata que,  al llegar a tierras itálicas, en la costa de Cumas, los enéadas exploran el territorio  y Eneas se encamina a la gruta de la Sibila. Ahí empieza toda una fantástica narración que es el encuentro con individuos que ya no están en este planeta…Caronte el barquero, el alma del insepulto Palinuro, los condenados a muerte injusta, etc.



GRUTA DE LA SIBILA, CUMAS ITALIA

foto tomada de internet

Su asunto y la prosa de Virgilio son de tal calidad literaria, histórica y filosófica, que no leer La Eneida, disfrutando su lectura, es tan grave como desconocer el Popol Vugh, El Tesoro de lso Nibelungos,el Nuevo Testamento, el Quijote o Una excursión a los indios ranqueles...

La Eneida   fue escrita por encargo del emperador Augusto, con el fin de glorificar, atribuyendo un origen mítico, al Imperio que con él se iniciaba. Con este fin, Virgilio elabora una reescritura, más que una continuación, de los poemas homéricos, tomando como punto de partida la guerra de Troya y su destrucción, y colocando la fundación de Roma como un acontecimiento ocurrido a la manera de los legendarios mitos griegos. Estamos aquí con un panorama fascinante histórico-mítico-literario.

Eneas escapa de la destrucción de Troya y se dirige hacia la Península italiana con la idea de hacerse fuerte y regresar por la   revancha  contra los griegos. Lo jura ante  sus dioses troyanos. Pero no puede dirigirse a ningún puerto de Sicilia ni de la "bota" debido a que desde tiempo los griegos han establecido colonias en esa parte sur de la Península.

Va a dar a Cartago, enemiga de Roma, por la costa  africana con la idea de lograr alguna alianza con los cartaginenses. Permanece algún tiempo en Cartago. Surge un idilio entre Eneas y la reina de Cartago, Dido. Pero Eneas debe cumplir su promesa  hecha a los dioses troyanos y parte hacia la Península. De decepción la reina Dido se suicida. Hasta aquí el dato histórico. Algo de esto se puede encontrar en la interesante,   obra de R.H. Barrow, Los romanos, Fondo de Cultura Económica, México,2014.

 El que conoce la no menos fascinante novela de Flaubert, Salambó, encontrará mucha semejanza con el dato histórico. Amílcar Barca, los mercenarios al servicio de Cartago y después, cuando ya no hay paga, esto se vuelven contra Cartago, el final de la gran sacerdotisa Salambó, etc. El mismo Flaubert escribió que para escribir su novela fue a Cartago, ahora Túnez,

y se documentó leyendo trabajos de arqueología y de historia.

Pero, como decimos, ¿a quién le importa leer a Virgilio? La cultura industrial de nuestros tiempos es de los videodeportes y las chismosas fake news. En México, como ejemplo, pocos leen muchísimo, muchos leen poco y el setenta por ciento abreva su cultura en los mass media

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RECORDANDO A TENNESSEE WILLIAMS

 

 

 

Alcohólico y, quizá homosexual, el personaje Brick Pollit es probablemente el alter ego de Tennessee Williams, autor de la obra. Esta novela, más bien un libreto para la escena de teatro, mereció dos premios: el Pulitzer y el de la Crítica. Trata un asunto familiar que  (se publicó en 1955) causó mucho alboroto en la sociedad norteamericana pero que, salvo el innegable mérito del escritor, ahora pasaría como uno de tantos vulgares guiones de la televisión comercial mexicana.

Una familia entra en una inusitada actividad de intriga, envidias y patadas en las espinillas porque el padre, dueño de una considerable fortuna y nada menos que de una plantación cuya extensión mide 28 acres del mejor terreno en el delta del Misisipi, está a punto de morir de cáncer, ¡Y no ha hecho el testamento!

Son dos hermanos Gooper y Brick y sus respectivas esposas, Mae y Margaret. Es gente que no se anda por las ramas sacándose la lengua. El jaque mate por delante: Gooper y Mae tienen cinco hijos y otro que está por nacer. Además Gooper es abogado.

Brick, en cambio, es alcohólico. Otrora un gran deportista pero que ahora es por completo indiferente a todo, incluida su esposa Margaret con la que ni siquiera se acuesta. Margaret, además, no tiene hijos.

El alcoholismo de Brick hace que duerman separados y una cierta incapacidad en la biología de ella no le permiten concebir. En un momento ella le dice a Brick: “No estoy viviendo contigo. Ocupamos la misma jaula”.

 No hay duda de quiénes son los que van a aparecer en el testamento. El padre se inclina por Brick pero no ve claro, Alcohólico, tal vez homosexual, y sin hijos…

Es cuando se revela el carácter y la voluntad de Margaret. La vida la ha colocado en la posición más difícil. Exactamente como se encontraría una gata a la que hubieran arrojado sobre un techo de láminas metálica que estuviera muy caliente: “Me siento todo el rato como una gata sobre el tejado de zinc caliente”, dice.

Y cuando el otro matrimonio echa las campanas al vuelo, poniendo por delante su fertilidad, y por otro lado la esterilidad de Margaret, ésta anuncia que está embarazada.

 

 


  Tennessee Williams


Thomas Lanier Williams III (ColumbusMisisipi, 26 de marzo de 1911-Nueva YorkNueva York, 25 de febrero de 1983), más conocido por el nombre artístico Tennessee Williams, fue un destacado dramaturgo estadounidense. El nombre «Tennessee» se lo dieron sus compañeros de escuela a causa de su acento sureño y al origen de su familia. En 1948 ganó el Premio Pulitzer de teatro por Un tranvía llamado Deseo, y en 1955 por La gata sobre el tejado de zinc. Wikipedia

No le creen pero ella sigue sosteniendo su verdad. Finalmente hace que el otro matrimonio entre en duda y vea que ha sido derrotado. La herencia se irá para con Brick, el hijo favorito y que ahora, finalmente, va a tener descendencia.

No es cierto que Margaret vaya a tener un hijo pero se propone concebirlo para esa noche. Ha ido a ver al ginecólogo y le dice que es su día fértil. Le esconde las botellas de licor a Brick al tiempo que le dice: te las devolveré hasta que haya pasado esta noche. Cuando esté embarazada los dos nos emborracharemos celebrando mi embarazo.

Y como Margaret es hermosa, está buena y tiene un temperamento de esos que, proponiéndoselo no deja escapar ningún espermatozoide, el otro acepta.

Un alcohólico es capaz hasta de acostarse con su mujer con tal de recuperar su botella de licor. Por lo demás, una de sus frases de Margaret es que “El fuego no se apaga si no nos enfrentamos a él”.

En realidad la herencia para Margaret está en segundos planos. Lo que la hace tomar esa decisión es el gran amor que siente por su marido, aunque sea un alcohólico y tal vez homosexual.

Pero hay algo más de fondo. Quizá su esterilidad se deba a cierto sentimiento de inferioridad de Margaret frente a Brick.

Pero cuando se da cuenta que, el otrora fuerte atleta ahora es un ser no tan fuerte, le dice: “Solía pensar que eras más fuerte que yo y no quería que me dominaras. Pero ahora, desde que das a la bebida… soy más fuerte que tu y puedo amarte auténticamente”.

Para ella todo está en función de amarlo, no de dominarlo. Y en toda la obra no se encuentra una sola mención que ese amor sea una inclinación masoquista por parte de Margaret.

La obra termina con estas palabras de Margaret hacia su querido marido: “Ah, vosotros los débiles, vosotros débiles y hermosos… Los que abandonáis… Los que queréis es alguien… que se encargue de vosotros… dulcemente, dulcemente, ¡con amor! y … yo te quiero de verdad, Brick, ¡te quiero!”

No hay final feliz en esta obra. Se trata de un mundo familiar que se pudre día con día. Sólo Margaret, con su gran voluntad, su enorme amor por el marido y su anhelo de tener un hijo puede revertir todo. Pero en tanto no lo logre, esta gran mujer se encontrará como una gata sobre el tejado de zinc caliente…

 

Recordamos a  Tennessee Williams, hombre de letras estadounidense (26 marzo 1911-1983). Un apreciación nuestra de Una gata sobre el tejado caliente, fue publicada  por la Secretaría de Prensa del Sindicato de Trabajadores  de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM) en junio de 2003.

MONTAIGNE, MÁS FILOSOFIA EN LA VIDA DE LOS NIÑOS Y MENOS VIDEOS

 


 

Montaigne, dice André Gide, en su obra Al filo de la pluma es de esos pensadores que, sin proponérselo, escribió para generaciones muy posteriores a la suya.

“Los contemporáneos de Montaigne sin duda leyeron muy superficialmente algunos pasajes que hoy son los que más nos estremecen; ¡no tuvieron ojos para verlo, o al menos para evaluar su importancia!

 

Nace Montaigne el 28 de febrero de 1533

 

 ¿Más filosofía en la vida de los niños? Epicuro empezó con la filosofía a los doce años de edad, Mozart, ya sabemos…

La filosofía es un plan de vida de mujeres y hombres libres no relacionadas con programas de estudio de institución alguna. Son los que tienen presentes las palabras de Voltaire:

“Tenemos dos días de vida: no vale la pena pasarla arrastrándonos bajo bribones miserables.”

También está la filosofía como disciplina que se enseña y se estudia en las universidades.

Para los religiosos el cielo, para los laicos la filosofía, ambas cosas para los ecuménicos, para los indiferentes la inanidad.

Cuatro sopas con las que tiene que lidiar todo Estado de la tierra. Veremos que esto ya se consideraba en el México amerindio y en muchos grupos de Nativoamerica.

 La predominancia de alguna de estas sopas siempre le cuesta  caro a la sociedad. 5 mil años de historia, entre el Romanticismo y la Ilustración, han aportado toda clase de lastimosa experiencia a la humanidad.¡ Ya en nombre del cielo o en nombre de la razón!



               Montaigne


Hay la obsesión  de siempre empezar de cero. ”Los que se fueron no saben, nosotros sí”. Es cuando se empiezan a levantar las barricadas por parte de los que se fueron. Antes con costales arena obstruyendo las calles, ahora las barricadas son   de una inusitada actividad a través de  los mass media. Son los mismos antagonistas, que los callejeros, pero ahora  en el nivel  de la intelectualidad.

Para nuestro asunto es como una tonelada de cosas que parece venírsele encima a la niña  cuando empieza a deja de lado las muñecas y los hombres los juguetes. ¿Cómo caminar, ecuménicamente, entre todo este panorama que les hemos hecho tan incierto?

 


El camino de la filosofía


Tomado del libro La psiquiatría en la vida diaria

de Redlich, 1968


 Así se llama el excelente libro de filosofía de Jean Wahl marsellés de los tiempos modernos: El camino del filósofo, que en algunas ediciones aparece como Introducción a la filosofía. Más adelante el niño   lo encontrará en su vida.

Por lo pronto confiarse a  los consagrados por los siglos porque en filosofía,  como en religión y en política, los contenedores rebosan de basura.

Desde la tradición filosófica el niño aprenderá a distinguir a los auténticos, valiosos, pensadores modernos que, aunque usted  no lo crea, los hay.

La confianza en la tradición filosófica es lo que la fe  en el terreno religioso. Sin esa confianza la brújula se descompone y todo acaba en la letrina del relativismo.

Relativismo se le llama ahora. Kant le dice escepticismo (el método escéptico es otra cosa): “Escepticismo, principio de una ignorancia artificial y sabia, que socava los fundamentos de todo conocimiento, para no dejar en parte alguna, si es posible, confianza y seguridad en el saber”.

Sin esa confianza, apunta Jasper, “No cargaríamos con el trabajo de estudiar a Platón y a Kant”.

Descubrir que uno de los  virus que envenena nuestras vidas, ¿quién lo creyera? se llama aburrimiento, tedio. Aburrimiento cuando alcanza los niveles patológicos. Igual se aburre un niño que un viejito. Aburrirse puede  ser la puerta de los más reprobables acciones.

Una vieja película francesa muestra cómo un devoto padre de familia acaba convirtiéndose en asesino serial por ver  que su vida no tiene sentido y ha caído en el enfermizo  aburrimiento. Tenía todo, esposa, hijos, una casa, pero se aburría.

 En el 2021 la policía de México llevó preso a un anodino ciudadano  que confesó haber dado muerte a cerca de cien mujeres que invitaba su casa con la promesa de proporcionarles trabajo, las asesinaba y las descuartizaba. Su aburrimiento sentía la necesidad de emociones fuertes.

Violencia en el hogar, mal trato a los niños, relaciones heterodoxas en las parejas, promesas al pueblo casi nunca cumplidas en campañas electorales, misoginismo laboral, etc: escepticismo, relativismo,  tedio, aburrimiento.

Un día el niño descubre que no habitamos en el mejor de los mundos posibles. Y que la paz predeterminada desde el cielo no se ve por ningún lado. De pronto se refugia desgranando las cinco cuentas de Aves Marías Y Padrenuestros, pero al final se da cuenta que el mundo sigue igual de calcopiritico.

La canasta básica tiene cada vez menos productos de primera necesidad, con más frecuencia se ven a las gente que duerme al cielo raso carente de casa y que las ciudades  perdidas proliferan, no obstante tratarse de  un país rico en recursos naturales.

El antídoto a cargo de Montaigne:

“Valoricemos los sencillos discursos de la filosofía, sepamos escogerlos, y empelarlos con eficacia, puesto que son tan fáciles de comprender como un cuento de Boccaccio. Un niño es capaz de sentirlos a su alcance tan fácilmente como aprende a leer y a escribir. La filosofía es rica en conceptos, lo mismo para el nacimiento del hombre que para su decrepitud” ( Montaigne, Ensayos)

Schopenhauer se solidariza con este punto de vista de Montaigne:

 “La vida intelectual no sólo previene del aburrimiento sino también de sus funestas consecuencia. En efecto, ella se convierte en defensa frente a las malas compañías y los muchos peligros, desgracias, perdidas y derroches en que uno cae cuando busca la felicidad en el mundo real.” ( Parerga y Paralipómena)

 La filosofía es por lo general carente de utilidad material. Para ganancias, como se entiende en el liberalismo moderno, de prosperidad económica, la filosofía no cuenta.

 Busca la felicidad, no atesorar monedas.

 Se gana más vendiendo tamales que logrando un doctorado en filosofía. Es bueno saberlo desde un principio. Su inmensurable ganancia esta, por lo pronto, en la búsqueda de la  libertad y la verdad, las cuales van en contrario de los centros de poder, en el sentido que entre más poderoso menos libertad.

Ni Francisco ni Biden pueden ir solos a la tienda de la esquina. De igual manera, aunque en otro contexto, los prisioneros de la cárceles tampoco pueden ir  a la tienda de la equina.

 El mismo papa acaba de decirlo en una  nota reciente( 25 de enero del 2024) de la Agencia EFE  en la que  comenta, desde el Vaticano, que el dinero no es una enfermedad del corazón, sino de la cartera.. "Algunos hombres ricos no son libres, ni siquiera tienen tiempo para descansar. Podemos ser señores de los bienes que poseemos, pero a menudo ocurre lo contrario: son ellos al final los que acaban de  poseernos. Algunos hombres ricos no son libres, ni siquiera tienen tiempo para descansar, tienen que mirar por encima del hombro porque la acumulación de bienes también exige su custodia.  Estas personas están siempre angustiadas porque un patrimonio se construye con mucho sudor, pero puede desaparecer en un momento. Eso es lo que el avaro no comprende. Podría haber sido causa de bendición para muchos, pero en lugar de eso, se metió en el callejón sin salida de la infelicidad. Es una enfermedad del corazón, no de la cartera. Los monjes proponían un método drástico, pero sin embargo muy eficaz: la meditación de la muerte: "Por mucho que una persona acumule bienes en este mundo, de una cosa estamos absolutamente seguros: de que no cabrán en el ataúd".

Montaigne al parecer llegó también a ese estado de ánimo,  ya al final de su vida. “Gracias a Dios puedo mudarme cuando El  guste, sin que me pese cosa alguna. Me deshago de todo: ya me despedí de cada uno, menos de mí”

Por estas contra tesis  o antinomias de nuestro mundo del tener, no del ser, ya se puede ir  conociendo el valor de la filosofía.

Epicuro meditó mucho en torno a los átomos y los meteoros, pero la idea que tenía de la vida la dice en pocas palabras: “Nuestra vida no ha menester razones privadas o propias, ni menos gloria vana, sino pasarla tranquilamente”.



Capilla Sixtina, Miguel Ángel


¿Pero cómo se hace, vive o estudia la filosofía? Como hizo Epicuro, ¡desde niño! No nació filósofo, se aplicó oyendo a los filósofos de su lugar y tiempo. Después desarrolló su propia teoría de la vida.

 O Tomas de Aquino, desde los cinco años. Que luego  fue  “presbítero, fraile, teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores. Se le considera  el principal representante de la enseñanza escolástica​ ”.

Siempre es fácil decir: “desde niño”. Un niño piensa en jugar, no en filosofar.

¿Entonces?

Sólo hay un modo. Ya lo conocemos. ¿Cómo el individuo de familia religiosa aprende desde niño a rezar y cosas del cielo? Madre e hijo se inclinan al levantarse de la cama por las mañanas y empiezan a rezar. Es un hábito que dura toda la vida del individuo.

Los grandes filósofos de la antigüedad griega y  de los tiempos modernos, así empezaron en lo tocante  al conocimiento laico.

Era el modo en que los aztecas educaban a sus niños: desde niños en la casa antes de ir al Calmecac, escuela de altos estudios, que difería del Telpochcalli en donde se enseñaban manualidades para la vida práctica.

¿Madres enseñando filosofía al niño? Si le enseñaron a respirar antes de nacer, ¿por qué no a vivir?

Tener salud psicofísica es, por lo pronto, lo principal que persigue la filosofía. Para eso el individuo tiene que pensarse a sí mismo. No puede dar recetas con las que fracasa  él mismo. Sería un barato sofista, un charlatán, no filósofo.

 Para qué quiere la libertad, ni llevar una mochila llena de libros de filosofía sobre la verdad, si es esclavo de su propio sentir. Lo dijo Séneca: “El hombre que es esclavo, aunque sea de una pasión, ¿puede llamarse libre?”

¿Salud psicofísica? ¡Eso enseñanza la medicina!

La filosofía busca por qué no le hacemos caso a la medicina. Busca cómo ser feliz no siendo infeliz.

Entre otras cosas, la filosofía siempre se está asomando más allá de nuestra experiencia empírica y de la vida.

“Busca-dice Kant-, hacerse digno, por su conducta en este mundo, de ser ciudadano de otro mundo mejor”

Platón, hijo de Porcina, mujer humana, y del dios Apolo, apuró el razonar lógico para levantar al hombre hasta poder asomarse al universo inteligible de las Ideas.

La otra cosa que enseña la filosofía es que todo comienzo tiene su final. Tener el ánimo rectamente templado. Epicuro supo morir luego de 14 días de no poder orinar. Sócrates dialogaba con sus amigos filósofos todavía una hora antes de beber la cicuta.

Se ve lejos eso de tener que morir, pero basta mirar en el entorno inmediato para saber que está más cercano de lo que nos empeñamos en imaginar remoto.

El niño se topa con todo ese rico legado cultural tarde o temprano. Caerá en el escepticismo patológico al que se refiere Kant si sólo ve videos. Los videos, tabletas y demás, son parte de su niñez en los tiempos modernos, pero no saldrá si sólo ve videos.

Igual sucedió a los niños que antes sólo jugaban a las canicas y al trompo. Sin más información cultural aumentaron las filas de la inanidad.

Lugar para una perogrullada: La fortaleza de un Estado no está en la cantidad y adelanto de armas que tenga en sus cuarteles, ni siquiera en su economía así sea de punta, sino en la cantidad de  PIB que dedique a la cultura de su pueblo.

¿Quién puede decir lo que es bueno o malo? es el lugar común que nunca falta. Juan de la Bruyére, agudo pensador francés del siglo diecisiete ( nació en Paris en 1645) nos da la pauta para considerar lo que conviene o no en literatura:

"Cuando la lectura de una obra eleva nuestro espíritu y nos inspira sentimientos nobles y esforzados, no hemos menester otra norma para juzgar  tal obra: es buena y honra al autor"(Los caracteres)

¿Madres enseñando filosofía al niño? A la caída del impero romano empezó la depreciación de la mujer y eso  ha durado hasta los tiempos modernos, en  parte desde  las religiones y también  por los liberalismos que se han sucedido a través de los siglos.

No obstante, en filosofía nunca fueron menos que los hombres: Lastenia, Axiotea, Hiparcha, Teano, Mirto… Filosofas, unas en los presocráticos y otras ya en los tiempos de Platón.

Más adelante se encontrará el niño algo para detenerse a meditar en lo que Kant considera los fines supremos para los que vinimos a esta vida:

“..el conocimiento de esas ideas haría depender la teología, la moral y, por el enlace de ambas, la religión, supremos fines de  nuestra existencia”, (Lib. Segundo de Critica de la razón pura).

Saludos a Montaigne, en su onomástico, en donde quiera que se encuentre.

VOLTAIRE, CANDIDO Y LA NATURALEZA HUMANA

 

 

 


Recordando a Voltaire

En el aniversario de su nacimiento: 21 de noviembre de 1694

Libros malos y aburrimiento son las palancas que mueve a la mayor parte de la humanidad a cometer fechoría sin fin, dice Voltaire.

  Muy lejos quedaron los tiempos en que jugábamos a las canicas y al trompo.

El mejor de los mundos posibles se llama a esta vida porque  está hecho de los más grandes contrastes: amor sublime y gente moralmente miserable.

 


  Mefistófeles y Fausto.

Estoy aburrido de tanta ciencia, ¿dónde firmo?

 

 Es la mezcla que compone la vida. No hay pueblo en la tierra que vaya de otra manera. Según el nivel de cultura de ese pueblo su existencia será terapéutica o catártica. Humana o infrahumana, tranquila o calcopiritica.

 

 No el nivel académico sino el nivel cultural El primero busca el mejoramiento económico y el segundo el progreso cultural.

De teos y ateos está hecha la cultura occidental. Hay quien vive una sana espiritualidad en tanto procura llevar las cosas del mundo con el principio de razón. Y tienen una disposición de dialogo en la sociedad.

La mayoría milita o en el romanticismo o en la ilustración y desde su barricada atisba a los otros. Esto empezó  en la antigüedad con la Ideas de Platón y con el modo de pensar de Leucipo (Demócrito, Epicuro).

Ríos corren de literatura de un bando y del otro, lo cual, si dejamos de lado las invectivas, y pistoletazos en las barricadas, enriquecen el texto.

Leer con atención a ambos informa, leer a sólo uno fanatiza en contra del otro.

Sólo un escaso número de individuos pueden conciliar ambos valores y pasar por el ojo de la aguja. Los demás  son pura santidad, que ya tiene poco de humano. O pura corrupción, que de igual manera se aleja de lo humano.

 

De amor y egoísmo está hecha nuestra vida y lo practicamos diez veces al día. Soñando siempre con el mejor de los mundos posibles de Leibniz en tanto nuestro egoísmo acaba con el hielo de los glaciares de descarga en el mar, los glaciares de valle y los glaciares de las montañas.

 

 Voltaire no se siente llamado, al menos en su obra titulada Cándido, a dar los tonos cálidos de la existencia humana. Desde la Ilustración, en la que militaba, no hace concesiones al Romanticismo, la ideología de contraste.

Su obra se centra en la trapacería a la que tan inclinados son las mujeres y los hombres. Ni a cual ir, todos tienen lo suyo:

“Todo el tiempo se consume en impertinentes contiendas de jansenistas con molinistas, de parlamentarios con eclesiásticos, de literatos con literatos, de Palaciegos con Palaciegos, de financieros con el pueblo, de mujeres con maridos y de parientes con parientes; es una guerra interminable”

 


“François Marie Arouet, más conocido como Voltaire (1694-1778), filósofo, poeta, ensayista, dramaturgo e historiador francés, es una de las figuras principales de la Ilustración. Luchó, empleando su pluma, contra la ignorancia, la intolerancia y el fanatismo.”

 

Unas palabras de Schopenhauer sería la introducción perfecta para el libro mencionado de Voltaire:

 

“Como resultado de una larga experiencia se ha dejado de esperar mucho de los hombres; porque, tomados en su conjunto, no pertenecen a la clase de gente que sale ganando cuando se la conoce de cerca: antes bien, uno sabe que, exceptuando unos pocos casos felices, no encontrará más que ejemplares muy defectuosos de la naturaleza humana que es mejor no tocar”. (Parerga y Palípomena)

 

Pero guardémonos de pensar que Voltaire es un vinagrillo criticón, patológico, de esos que se encuentran a menudo en la calle con sus opiniones de pasillo y en algunos medios de información masiva.

Voltaire, a semejanza De la Bruyere, es un hombre muy culto y critico agudo. Es uno de esos escritores que no se pueden evitar, como tampoco se pueden evitar leer, conocer, sentir, Las Florecillas de San Francisco.

 Si se tiene valor para leer a ambos, lo que escasamente sucede. Nos atrincheramos en nuestra secta cultural y de ahí nadie nos mueve.

El mundo abunda de basura y los valores casi no se ven, pero están aquí.

No hay por qué asustarse. Jesús, en el llamado Sermón de la Montaña hace el inventario de cien toneladas de basura humana, a través de más de treinta imperativos categóricos: ¡No mataras, no fornicarás, no hurtarás…! Voltaire como Jesús, como Eurípides, como Emerson, no inventaron el mal, sólo lo describieron.

La novela Cándido es una serie de aventuras desafortunadas que viven sus personajes, empezando por su personaje Cándido, que, según se colige por su nombre, va por el mundo maldito y perverso con una candidez buscando a su amada Cunegunda de la que dice: “la perla de las doncellas, la obra maestra de la naturaleza”.

 Pero desde la Ilustración Voltaire, como muchos de ellos en sus novelas, no puede aterrizar en un final feliz y hace lo posible por quitarle los tonos cálidos a ese romance.

Algunas de las expresiones de la novela.

Dios no les dio (a los hombres) ni cañones de veinticuatro ni bayonetas, y ellos para destruirse, han fraguado bayonetas y cañones.

 

Candido,aterrado,sobrecogido,desesperado,ensangrentado, se decía: “Si éste es el mejor de los mundos posibles, ¿cómo serán los otros? 

 

No sé de nada más divino que esos padres, que aquí hacen la guerra a los reyes de España y Portugal y los confiesan en Europa

 

Estamos rodeados de peñascos inabordables y de precipicios, siempre hemos vivido exentos de la rapacidad de los europeos, que aman con furor inconcebible los pedruscos y el lodo (de oro) de nuestra tierra y que, para apoderarse de ellos hubieran acabado con todos nosotros sin dejar uno vivo

 

Los fetiches holandeses que me han convertido, dicen que los blancos y los negros somos hijos de Adán. Yo no soy genealogista: pero si los predicadores  dicen la verdad, todos somos primos hermanos; y no es posible portarse de un modo más horroroso con sus propios parientes.

 

Una mujer vieja, que, en el transcurso de los viajes por alta mar, fue violada por negros y piratas, vendida como esclava y pasado por las peores experiencias y vejaciones que una mujer puede pasar, se pregunta, reflexiona, sin embargo, que puede haber algo más terrible y peligroso que todo eso: el aburrimiento:

 

 Quisiera yo saber qué es peor. ¿ser violada cien veces al día por piratas negros, verse cortar una nalga, pasar por vaquetas entre los búlgaros, ser cortada y ahorcada en un auto de fe, ser disecada, remar en galeras y finalmente padecer cuantas desventuras hemos pasado, o estar aquí sin hacer nada?

 

Exceptuando siempre a El Dorado. Aún no he visto un pueblo que no desee la ruina del pueblo vecino, ni una familia que no quiera exterminar otra familia.

 

 A fuerza de sangrías, recetas y médicos, se agravó la enfermedad de Cándido. Un cura de barrio le ofreció, con mucha dulzura, una entrada para el otro mundo pagadera al portador.

 

Estoy tan hastiado de la inmensidad de libros  malos que nos inundan, que me he dedicado a jugar al faraón…de tres mil pasan y no hay treinta buenos

 

MAUGHAM, EN UN BELLO Y DEMOCRATICO PAIS DE AMERICA

 


 

Trato hecho, es el poco atractivo título de este cuento de W. Somerset Maugham, que se encuentra en su obra Cosmopolitas.

 

Era un Estado libre del continente americano, país civilizado, democrático y de gran tradición, con calles amplias y bien ventiladas, con uno que otro edificio viejo de origen español.

A este país llegó una bella joven, procedente de Michigan, de la que el presidente de ese país se enamoró. Para su buena fortuna ella estaba dispuesta a corresponderle, pero se detuvo ya que el presidente no era soltero.

Como  era un país  que observa rigurosamente  la tradición y el orden, el presidente llamó a los diputados de su partido y entre todos coincidieron que las leyes  estaban anticuadas.

Se aprobó por mayoría, en fasttrack, facilitar las cosas cuando se tratará de divorcio. Ahora sería muy rápido, en lugar de aquellos plazos dilatados y llenos de inconvenientes legales. Las   nuevas disposiciones de sólo treinta días era el plazo máximo y estuviera de acuerdo o no, y hasta en ausencia, de uno de ellos, el divorcio sería un hecho dentro de lo legal.

El presidente que promovió esta nueva modalidad de divorcio pronto cayó ante una revolución, pues era un país en el que, no obstante, ser tan libre y democrático, siempre había revoluciones. El presidente fue apresado y colgado de un poste y la bella dama de Michigan se fue del lugar.

Sin embargo, la iniciativa de la nueva ley se respetó y el divorcio flashtrack siguió su curso. Se acabaron los eternos matrimonios monogámicos rígidos de  los antiguos.

 Eran los tiempos modernos de los pantalones rotos y tatuajes en las orejas. Casi el paraíso de los  citas ciegas y las segundas y terceras oportunidades.

 Innovación del siglo veinte  que, a su vez, parece  estar destinado a quedar    obsoleto por la nueva corriente del siglo veinticuatro llamada sologamia (autogamia o automatrimonio, casarse él con él mismo o ella con ella misma).

Entretanto era, como se apuntó, un país con una democracia fuerte en verdad, con el resultado lógico de contar con una oposición también fuerte. Sus marchas muy frecuentes y gigantescas de protesta, que  llenaban las principales avenidas, no eran recibidas a balazos, como sucede en otros países del área, sino atendidas de manera conveniente por funcionarios del gobierno.

Aunque  nunca faltan los cabezas huecas que quieren arreglar todo a balazos. Tal fue el caso del presidente que colgaron del poste.

Pero, aun así,  a estos rebeldes, los poderes del Estado de ese país les facilitaban el camino a la legalidad y la democracia como excelente recurso para dirimir las diferencias.

 Con el feliz resultado que, con no poca frecuencia, los rijosos entienden cuál  es el camino correcto y algunos( obrando con sensatez en bien del pueblo)  ahora ocupan curules de las cámaras baja y alta de legisladores, que antes tanto criticaban.

Aun los más rebeldes entienden que eso de comprar votos o robarse las urnas a punta de balazos, ya pertenecen a tiempos remotos y definitivamente superados.

La normalidad y al orden son señales de los nuevos tiempos en este democrático país. Las urnas de votación son respetadas y, mediante una limpia y ordenada votación, los progresistas de la oposición se ven favorecidos con la voluntad del pueblo y llegan a la presidencia de la república. Al tiempo, y siempre mediante todo dentro de la ley, los conservadores recuperan la presidencia, pero ante sus gestiones blandengues, los progresistas conquistan otra vez el poder, cuando el pueblo entiende que al populismo se le pasó la mano, regresan los tradicionalistas, cuyos abusos, abren las puertas para el regreso de los progresistas. 

Ahora  no es como antes, ahora es el pueblo el que dice quién se queda y quién se va. En un continente tan convulsionado, este país es paradigma a seguir.

Todo esto Maugham no lo dice explícitamente pero  lo da a entender cuando escribe: “era un país civilizado, democrático y de gran tradición”.

El caso, para nuestro asunto, es que no tardaron en llegar a ese lugar mujeres de prácticamente todo el planeta a tramitar su divorcio. Viajar para visitar a su mamá que vive en el extranjero o algún argumento parecido, facilitaba a  las mujeres en cuestión el ausentarse sin que el marido sospechara los planes de divorcio de su pareja.

Llegaban a alojarse en el Gran Hotel, el mejor hotel de la localidad. Permanencia de treinta días y el propietario vio crecer su fortuna de manera considerable.

Para no aburrirse las mujeres se reunieron a tomar café y organizaron bailes. Pronto el lugar se llenó de generales, coroneles y caza fortunas con quienes bailar.


                                       Maugham


Entre tanto, un viejo y próspero oficio se vino abajo. Fue cuando tres distinguidas damas de  la localidad se reunieron con Manuel el nuevo presidente para exponerle los problemas económicos de sus trabajadoras y los propios.

Carmencita, una de las damas, tenia  dos hijas estudiando en un convento en Nueva Orleans y la otra dama, conocida como la “Gorda”, un hijo estudiando en Harvard. Sus casas, así en cursiva, ya no eran frecuentadas. ¿Qué iban a hacer? ¡Su situación realmente era desesperada!

Carmencita le recordó al presidente los días de su extrema pobreza, cuando trabajaba en su casa llevando recados, digamos subrepticios.

En efecto, en esos tiempos Manuel era muy pobre pero con habilidades para abrirse camino en la vida y tanto que llegó a ser presidente de ese bello país.

Les prometió que estudiaría la situación. Con felicidad las tres mujeres escucharon las palabras del presidente: “!Trato hecho!”

Prohibir el divorcio rápido imposible pues era señal de los civilizados nuevos tiempos que corrían por el mundo  y el país no iba a dar un salto para atrás o, como ahora se dice, flashback.

 Los concejeros del presidente no tardaron  en encontrar la solución: toda mujer que llegara al país a solicitar su divorcio, tendría que llegar acompañada con su esposo.

 De inmediato la nueva disposición se puso en práctica. Con el resultado que generales, coroneles y los pisaverdes regresaron a frecuentar las casas.

El relato termina de la siguiente manera:

“Se modificó ligeramente la ley, dentro de los términos que había sugerido don Manuel, y la prosperidad volvió a reinar en la capital de aquel simpático país.

“Las dos hijas  de Carmencita pudieron terminar sus estudios en el convento  de Nueva Orleans y el hijo de la “Gorda” se graduó en la Universidad de Harvard.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MAUGHAM Y LOS NOVELISTAS

 

 

W. Somerset Maugham :De la miscelánea de siempre 

Es un abuso utilizar la novela como púlpito o estradoW.S.M


Lo que contiene una novela sólo existe en esa novela.

Es una obra de ficción, no el Baldor de matemáticas.

A semejanza del poeta que le canta a su amada, que jamás existió en la realidad y sólo fue una creación de su alma.

Ni el novelista ni el poeta están obligado a escribir como yo pienso que deberán escribir.

¿Novela progresista con final patológico? ¿Novela desde el romanticismo con beso apasionado al final? Huele al viejo pleito entre Ilustración y Romanticismo.

Unos por convicción sincera y otros por mercenarios de la pluma.

Unos serán premiados por los poderes del Estado, según el color que en ese momento tenga éste, y otros por los príncipes de la Iglesia, según sean del área progresista-metafísica o de la espiritualidad-conservadora…

Como persona particular, según nuestro carácter, o personalidad nos inclinamos, honradamente, hacia un lado o al otro. O si somos blandengues culturales nos llevarán para allá o para acá, según sean sus intereses.

Muchos compramos la ropa ya hecha y pocos la diseñan a su gusto.

Una novela intentando conducir a la persona colectiva, o masa, hacia un final determinado sin despegar los pies de la tierra, como el programa de un partido político con título de novela, la otra llevarla hacia el reino de los cielos, como dice el catecismo.

La tercera corriente de la intelectualidad es la nihilista que ya agarró el camino del eclecticismo disolvente. Las obras de estos son las más solicitadas a las editoriales.

Una universidad de Estados Unidos llevó a cabo, durante ochenta años y con veinticinco millones de personas, una encuesta y el resultado fue que lo kaputt, kaput,  caput, nos llama más que nada.  Nos identificamos más con lo quebrado de la vida que con los angelitos de Rubens.

 


William Somerset Maugham / ˈwɪljəm ˈsʌməsət ˈmɔːm/, CH fue un escritor británico, autor de novelas, ensayos, cuentos y obras de teatro. Durante la década de 1930 fue considerado el escritor más popular y mejor pagado del mundo. Wikipedia

 

Aquí es donde Maugham escribe:

 Es un abuso utilizar la novela como púlpito o estrado

 En ese tono  está lo que Maugham dice de  la novela :

Sólo los muy ingenuos pueden suponer que una obra de ficción ha de dar informes fidedignos sobre temas importantes para sus vidas. Por la naturaleza misma de su capacidad creadora, el novelista es incompetente para tratar dichos asuntos; él no se debe a la razón sino al sentir, al imaginar y al inventar. Es parcial. Los temas elegidos por el escritor, los personajes que crea y su actitud ante ellos, están condicionados por su parcialidad. Lo que escribe es expresión de su personalidad, manifestación de sus instintos, emociones, intuiciones y de su experiencia. Arregla sus dados a veces sin saber cómo, pero otras sabiendo muy bien lo que se propone; después usa toda su destreza para evitar que el lector lo descubra.

Y de los novelistas:

Los escritores llevan vidas oscuras. Ni son invitados a la mesa del alcalde, ni se los nombra ciudadanos honorarios de las ciudades. No es para ellos el honor de romper una botella de champaña contra el casco  de un barco pronto a salir al océano en su viaje inaugural. No se agolpan multitudes, como ocurre con las estrellas de cine, para verlos salir de su hotel y saltar dentro de un Rolls-Royce. Tampoco son invitados a inaugurar bazares pro-ayuda de nobles damas venidas a menos, ni se les ve ante una aclamante multitud entregando una copa de plata al campeón de singles en Wimbledon.

 

 

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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