Técnica de expedición alpina

Son 4 tipos de expedición alpina: ligera, pesada,  reconocimiento y mediana.

La técnica de la expedición de montaña es pura logística que puede ser diseñada desde el escritorio de la ciudad. Ofrecemos aquí ese aspecto práctico ilustrado por los dibujos de Manuel Sánchez.
Pero lo importante de la expedición, para su triunfo o para su fracaso, estriba en los niveles de lo subjetivo.Estos se van a traducir en la conducta de los expedicionarios.


Ligera
En la expedición ligera tres ya son muchos. Con formación de escalador la solución se busca mediante el “raid” o incursión lineal llevando el lema “ni un paso atrás”.Son ligeras en sus movimientos para la retirada estrategica en caso de mal tiempo y de contraataque cuando vuelven las buenas condiciones.Son casi ecológicas pues la basura que generan cabe en una bolsa que pueden traer de regreso al valle.
No hay montaña difícil ni lejana que no pueda ser abordada por una cordada de dos. La fuerza de la cordada radica en su mentalidad, fuerza física y preparación técnica. Sobre todo en su disposición de animo frente a lo inesperado. Hay ligereza en los movimientos, se ahorra mucho dinero y la tramitología es fluida con respectoa un grupo grande.

En ocasiones, es cierto, los resultados aunque victoriosos, son dramáticos. Nosotros en los desiertos   dos veces el desenlace lógico era no haber regresado. En el primer intento que hicimos de la circunvalación al Pico de Orizaba, en la cota de los 4,200, nuestro avance se detuvo cuando se nos terminó el agua. Y tenemos otros veinte relatos de la imprudencia.No hay que perder de vista que el valor del escalador es una especie de imprudencia. Siempre será así.

Aquí el modo es ir haciendo simples “depósitos” de víveres, agua y algo de equipo si se piensa regresar por el mismo rumbo. Si el final del recorrido es por otro lado pues entonces no queda más que seguir…

Hay plena conciencia que se está jugando  a los dados con la dueña de la casa. Pero eso no importa. Si el alpinismo es ya la practica de lo ilógico, abordar problemas alpinos de profundidad con una sola cordada es lo ilógico de lo ilógico. Pero no se crea que en este modo haya algo extraordinario. En escalada se acostumbra hasta la escalada solitaria. De manera que una cordada de dos ya es un grupo.



Más que grupo actuando bajo el modo de la ciudad, es el individuo en interacción reciproca. Cada componente de la cordada debe ser autosuficiente. En contrasentido de los que se apoyan en el trabajo de la expedición grupal. La neurosis que suele aparecer en los grupos grandes aquí debe ser sublimada en aras de la efectividad. Esto tampoco es nada excepcional si se conoce que el comportamiento del individuo aislado es  diferente a cuando está en grupo. Es el mismo pero su conducta es diferente. Están en plena ebullición las tendencias individualistas del escalador con sus costumbres sociológicas del valle. Sale de la sociedad pero ahora está solo. En la ciudad se sentía individualista, como lobo estepario, pero ahora cae en la cuenta que también es colectivista. Todo su mundo dependía de la superestructura de la ciudad. Ahora todo su mundo cabe en una mochila. Ayer era parte de la sociedad y hoy solamente es su yo. Esto que parece elaborado lo conoce bien cualquier principiante de montañismo. Va en grupo y se confía del guía. Ahora que es guía de un grupo, o de su propio destino, abre los ojos, aguza el oído y en fin tiene las reacciones más vivas.

No hay por qué alarmarse por estas cuestiones. Los que actúan en cordadas de dos entienden que el alpinismo es el mundo de la subjetividad. En segundo lugar está la racionalidad. Si fueramos prácticos racionalistas estaríamos este día frente a una humeante  taza de café en un cómodo salón del Starbucks. En cambio atisbamos entre dos aludes de nieve el momento para superar ese diedro enmedio de un viento heladísimo. A estos no se les puede hablar de lógica...

Pesada
Es la práctica de lo absurdo. Son lentas y la basura que generan contaminan enormemente a las montañas y riós de cuyas aguas se surten las comunidades de los valles.Sus escrementos son arrastrados por las lluvias ladera abajo y van a llenar de amibas los  cultivos de los campesinos.Algunas expediciones europeas en los himalayas se componían de 30 miembros. Para llevar víveres, tiendas y equipo contrataban a 50 coolíes (cargadores) y serpas (cargadores y compañeros de altas cotas). Para estos 80 había que contratara otros 100 y tener  lo suficiente para los anteriores 80. Pero entonces era necesario cambiar la logística para 180. Y así el número iba creciendo de manera monstruosa. En ocasiones los cargadores bajaban la carga, se negaban a seguir, sacaban su bandera de huelga y pedían más dinero que el que originalmente había sido acordado. Tenían que intervenir las autoridades civiles de allá abajo y  las embajadas del país de procedencia del grupo expedicionario. Pronto se abandonó esta manera caótica.

Reconocimiento
Es el modo más apropiado para localizar y subir  montañas desconocidas o abrir  nuevas rutas en montañas ya conocidas.

Requiere una infraestructura, tal como un club organizado, o algo así, solvente en lo económico. Que sea heredero de las observaciones que se cosecharon en la expedición de reconocimiento y luego sean llevadas a la  práctica.

Para que sea de aprovechamiento general hay que escribir, editar y distribuir el trabajo trátese de  revista,  libro o bien en la página de Internet.
Se requiere más que eso. La mentalidad casi altruista para facilitarles el trabajo a otros. La egomanía alpina dificulta mucho esta labor. Los integrantes de la expedición de reconocimiento quieren ir de una vez a la cumbre antes que otro se le adelante. Y si esto no es posible se esconden los resultados.

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Mediana
Cumple la idea de una expedición que es  precisamente planear para resolver situaciones y necesidades que presente el terreno. Sin dejar de considerar los modos de la conducta humana que en ocasiones son más difíciles que el más difícil de los problemas de la montaña.
La dinámica de grupos, el sicodrama y demás recursos destinados a medir la cohesión del grupo,han dado magros resultados. Sobre todo el sociodrama que explica la conducta del grupo.En el momento que los individuos se suben al avión para ir al encuentro de su montaña,  actúan ya  diferente a como   se comportaban bajo el rubro de "preselección" y serán completamnte diferentes en su actuación al regreso de su montaña, hayan ido a la cumbre o no.

La idea es llegar hasta la base de la montaña, en el lugar más protegido posible de los vientos y de los aludes, a una altitud adecuada para efectos de aclimatación, con tiempo, víveres, equipo y dinero. Aquí empieza el “juego”.

Sin perder de vista que lo más difícil de una montaña con frecuencia no está en la montaña sino en los factores climatológicos que rodean a esa montaña. A este respecto un militar argentino, gran conocedor de la cordillera central de los Andes, nos explicaba el “secreto” en el que reside la peligrosidad del monte Aconcagua. Lo dijo con la óptica de un militar “El Aconcagua es como un guerrillero: ataca de sorpresa, se retira de inmediato y deja tras de si un campo desolado”.

 El hielo del glaciar desciende con más velocidad en el centro, que es donde hay más acumulación de nieve.Lo más seguro es avanzar por las orillas del mismo, donde las grietas son someras.



La fuerza de una expedición consiste en eso: estar preparada para resolver las posibles sorpresas climatológicas. En otras palabras, sorprender al factor  sorprendedor.
Si el mal tiempo llega no queda otro recurso  que esperar  que las buenas condiciones climatológicas  se restablezcan. En ocasiones hay que esperar dentro de las tiendas semanas enteras.

Y aquí es cuando se presenta el problema de la conducta humana. Después de tres semanas la gente se vuelve irascible, se pone triste o lo invade la nostalgia. El ímpetu del principio ha perdido su fuerza. Levanta la puerta de tela, se asoma hacia fuera y dice desganado: “Es interesante la montaña esta”. La comida puede ser rica pero ahora extraña la comida de casa o del restaurante.  Parece que son una abstracción social. ¿Qué hacen ellos en la ignota montaña cuando la vida se mueve en los valles?Habitantes fastidiados de las grandes ciudades, ahora están avidos de presencia humana...

En sintesis el alpinista necesita prestar igual atención, o más, a su formación del sentimiento que a la formación técnica alpina.Más que una abstracción social,requiere ser una especie de anfibio, por así decirlo. Estar a gusto en la sociedad y a gusto en la soledad de las montañas.

Esto sucede sobre todo en las expediciones tipo Club de Tobi, integradas sólo por hombres. Es cuando empiezan a pensar que lo más importante del universo está en otra parte. En las expediciones mixtas no sucede eso. La conducta es muy diferente. Las relaciones no llegan a tensarse hasta niveles incómodos.

En la actualidad las permanencias prolongadas son más llevaderas pues se tiene más recursos tecnológicos para soportar semanas bajo el techo de una tienda. Televisiones portátiles ligeras, películas, música, computadoras con programa Dragón al que sólo hay que dictarle sin necesidad de escribir. El de formación  geológica puede seguir su investigación desde la tienda, el otro continuar escribiendo su novela, el de la  tienda de más allá ver la película Shane, Los Imperdonable, Hombre de familia, ¿Quién conoce a John Black?,etc. En la otra tienda está el fanático de las obras de Shakespeare o de Ibsen… 


Por fin regresa el buen tiempo y hay que ponerse en marcha hacia las alturas. La inactividad los lleno de pantanosos pensamientos pero ahora brilla el Sol.

Los dibujos de Manuel Sánchez nos ilustran la manera. Fueron sacados del libro de Técnica Alpina, editado en noviembre de 1978 (páginas137-143), por la Dirección General de Actividades Deportivas y Recreativas, de la Universidad Nacional Autónoma de México,  bajo al dirección del Ingeniero Alejandro Cadaval Torres.






























Es aquí donde tenemos que detenernos para considerar que en la filosofía alpina hay más preguntas que respuestas.

Después de seguir las indicaciones de la medicina del deporte, y ser disciplinados con el riguroso programa de entrenamientos, hay que cerraron los ojos a todo razonamiento y lanzarse hacia la cumbre, la travesía de la montaña o el cruce del desierto. Igual cierra los ojos  el matador de toros o el militar en el frente de batalla. Si los abre, si razona, perece. Si los cierra tiene más posibilidad de regresar con vida.

La vida misma va en juego y en el valle han quedado los padres o tal vez la esposa y los hijos que esperan y necesitan nuestro regreso. Eso lo sabemos, porque mil veces lo hemos pensado, y, no obstante, cerramos los ojos y nos lanzamos. Algunos regresan al valle y otros ya no. .. ¿Cómo explicar esto? La psicología, ciencia académica reciente, no resiste la tentación de meter baza en el asunto. La filosofía, ciencia tan antigua como el hombre, ha batallado mucho para encontrar la congruencia…

A su  manera, cada generación persigue la inmortalidad (lo que esto significa para cada individuo). Y es a tal punto cierto lo anterior que es un hecho que  en las montañas se muere la gente en el intento de subirla. Si los alpinistas fueran seres racionales,  prácticos, estuvieran dedicados por entero a ganar dinero en el  valle, comodidades y prestigio social o escribiendo sendas obras de  literatura o charlando y tomando una taza de café con una chica.… Pero, en cambio, les da por perseguir sueños de conquistar lo inexplicable. Y es un hecho que en la montaña iguale mueren los reyes y demás de la nobleza, que hombres de ciencia que habitantes de las colonias precaristas.

Hace tres mil años Homero contó la leyenda de Odiseo. Este personaje  durante años, empezando por su participación en la guerra de Troya, persiguió la inmortalidad. Era invencible y famoso y, tan inmortal, que a treinta siglos seguimos recordándolo. Sin embargo, al final del viaje lo único que deseaba, por sobre todas las glorias inmortales, era llevar una vida mortal común. Regresar a Ítaca, a   su hogar, con su mujer y su hijo.

Lo mismo sucedió con Peer Gynt, personaje de Ibsen. Durante cincuenta años persiguió la fantasía y vivió mil aventuras. Por fin un día regresó a su aldea entre los fiordos. Ahí lo esperaba Solveig. ¡Solveg lo esperó medio siglo! Ambos se encuentran y se abrazan. El tiempo había pasado ya para ambos pero aun así se reencontraron y llevaron una vida común.


La pregunta que s e hace todo escalador, o que debería haccerse, es ¿qué es lo que quiere? En ocasiones hay que decidirse por la vida de los inmortales, como Odiseo,  o bien por la vida de los mortales, como Odiseo. Pero no siempre se pueden ambas cosas…

Parece que el ejercicio ideal, el más sabio, en la práctica del alpinismo, es el que reside en el justo medio, lejos por igual de la cortedad como de la temeridad. Tal vez sirva para algo si citamos las palabras  que Ramón Xirau, hablando de la temeridad y su contraparte aristotélica,  escribió en su  Introducción a la historia de la filosofía: “El justo medio no es el acto mediocre entre dos extremos más o menos atractivos. Por el contrario, puede ser y suele ser el acto más difícil. El valor es más difícil que la cobardía o la temeridad”…




















































Síndrome de la expedición alpina.

(Sólo para organizadores de expediciones alpinas)
La crítica tiene un enorme valor dialéctico. Permite ajustar proyectos y rectificar criterios. Es la base misma del sistema político democrático. Pero cuando la crítica pasa la raya se convierte en una patología individual que puede contaminar al grupo.  No es lo mismo criticar que hacer. Hay mil críticos de los “brochazos” de van Gog  pero ninguno de ellos puede dar esos brochazos.

El conflicto en el alpinismo expedicionario se da cuando la salida tiene carácter de oficial. Cualquiera puede jugar con el dinero que no le costó. Sucede poco cuando está financiada con el dinero de los propios  expedicionarios. Requiere un esfuerzo económico y nadie quiere jugar con su dinero. Esas son las líneas generales de conducta, aunque pueden darse casos aislados de todo tipo.

Hay problemas de colaboración en el transcurso de una expedición alpina. El alpinismo es por excelencia un terreno donde se desarrollan las individualidades.Pero una expedición requiere el trabajo de conjunto.Se necesita madurez para trasformar el ego en un yo semejante a los radios de una rueda. Ahí todos los radios son principales.

 Dibujo de Manuel Sánchez, tomado del libro Técnica Alpina, editado por Actividades Deportivas y Recreativas de la Universidad Nacional Autónoma de México,noviembre 1978, Pág.135.

Hay señales que se pueden detectar en la fase del entrenamiento o, si se es oficial, en la etapa que se conoce como “preselección”. ¿Cuánto se participa en resolver las necesidades del grupo? ¿Lava los platos, levanta las tiendas, mete el hombro para abastecer los campamentos superiores, de los veinte kilos que lleva en su mochila cuánto pesa su equipo y cuánto es de aprovechamiento comunitario, fija las cuerdas en aquel diedro para facilitar el paso a la cordada que viene más abajo, marca la huella en la nieve para evitar más cansancio a los que vendrán  para el asalto final?
En una expedición todos están capacitados técnica y anímicamente para el asalto a la cumbre. El ruido va a llegar de los que no colaboraron con las necesidades del grupo, o que evadieron estas todo cuanto les fue posible.



Hace muchos miles de años, cuando todavía no existía la psicología social en las  escuelas, se reunieron los dioses  teotihuacanos en San Juan, un pueblo del centro  del Valle de México.
Todo era oscuridad y la humanidad necesitaba luz. Necesitaba lo que ahora conocemos como “Sol”. Pero este Sol sólo podía surgir de alguien que tuviera un profunda vocación de servicio para con el grupo.
La prueba era arrojarse a la metafórica hoguera. Tecuciztecatl era el dios señalado para tal empresa. Pero él sólo veía por sus cosas. Era fatuo y se alimentaba de la adulación. Jamás pudo pasar la prueba. ¿Por qué sacrificarse para que otros vivan bien? Hizo varios intentos y siempre falló. Nanahuatzin era lo contrario. Tenía vocación de servicio hacia el grupo. Se arrojó hacia la hoguera sacrificante y desde entonces la humanidad tiene Sol.

El organizador de expediciones alpinas tiene en la leyenda del Quinto Sol, no una vieja leyenda de empolvados archivos de la antropología, sino  una metáfora  viva de nuestros días, y de todos los días, de la que  puede servirse.¡Suerte!

Modos de orientación geográfica

La brújula


En la actualidad ya no se justifica el empirismo que nos hacía vagar casi  perdidos o momentáneamente extraviados por las montañas.  En cualquier café Internet de la calle podemos entrar a Google Earth y tener al instante todos los detalles en línea y en imagen de la región que nos interesa. Y con un poder de acercamiento que hasta las piedras del camino se distinguen, valles, laderas, hondonadas, cordilleras, pueblos, ciudades.

El Altímetro

Brújula y las curvas de nivel
Altura y altitud
Sin pasar por alto que la tecnología actual al alcance del pueblo, como son  algunos tipos de teléfonos celulares, traen brújula, cámara fotográfica, acceso a planos topográficos, etc.

Lo mismo si se trata del cerro de Iztapalapa, dentro de la ciudad de México, que  de Shangrilá en el  perdido macizo montañoso del ignoto continente. Así fuimos nosotros al lado noreste del Aconcagua sin guía profesional, sin amigos de allá, sin haber estado en el sur del continente y sin tener el más remoto conocimiento directo dónde estaba esa montaña. Con un buen plano topográfico de la región, una brújula y un altímetro, llegamos con toda precisión como si se tratara del cerro de Iztapalapa.



Diccionario de la Montaña, Agustín Faus, Barcelona España, 1963






Termómetro


Meridianos y paralelos
Latitudes y longitudes
De todas maneras ofrecemos una serie de dibujos que muestran los principios rudimentarios de la práctica de la orientación geográfica. Casi todos pertenecen al libro Técnica Alpina, publicado en noviembre de 1978 por la Dirección de Actividades Deportivas y Recreativas de la UNAM, bajo la dirección del Ingeniero Alejandro Cadaval.

Estos dibujos son creación de  Manuel Sánchez.
Por mi parte creo ser el redescubridor de un método de orientación muy general que debió ser utilizado en tiempos prehistóricos. Es mediante la figura del conejo. Sistema de orientación usado por nosotros, de manera adyacente (o de confirmación), al cruzar el desierto de Altar, en Sonora, México, y el desierto de Samalayuca, en Chihuahua, del mismo país.


La brújula de los chamanes
La Luna que  observamos en el amanecer-mañana nos dice que  estamos en el este con respecto de la Luna  y en consecuencia el “filo” de la derecha   es el norte.
La que observamos en la tarde-noche nos dice que estamos en el oeste con relación a la Luna y el “filo” de la izquierda es el norte.


Lo real de la cartografía y lo subjetivo del humano no siempre se ponen de acuerdo...En todo caso el plano topográfico también sirve para encender la fogata...
Lo anterior es más fácil de averiguar con las “lunas llenas”.
Esta manera de orientación se puede comprobar desde la ciudad sin necesidad de esperar a estar en el desierto, en alta mar o en la montaña.


La figura del conejo nos dice que es en la tarde, estamos en el oeste y el “filo” de la izquierda es el norte.

Tomado de El magnetismo de Raymond Holden,Editorial Novaro S.A.



Con brújula y plano topográfico a través del bosque











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 Una palabra sobre la luna en el mito mexicano.
En la leyenda teotihuacana del Quinto Sol la luna es masculino. Es Meztli-Tecuciztecatl (conejo-dios, animal y divinidad) La vanidad y el temor del dios  Tecuciztecatl no le permitieron lanzarse en primer lugar a la hoguera mítica. Por eso ocupa el segundo lugar en el cielo visto desde la Tierra. Es el Sol Nocturno. El dios Nanahuatzin se arrojó primero y de ahí salió el Sol de Día. Merced a la trasformación dejó de ser invocado como Nanahuatzin y ahora se le invoca como Tezcatlipoca “el más grande de los dioses”. Entonces había ya  dos soles que iluminaban igual de día que de noche. Los dioses teotihuacanos arrojaron un conejo a la luna y esta perdió brillo. Por eso la luna tiene la forma de un conejo visto desde el hemisferio occidental.

Para efectos prácticos de orientación, según hemos mencionado, los viajeros del desierto que están familiarizados con la luna encuentran en ella un buen referente de orientación geográfica. En el mercado se pueden encontrar “calendarios lunares” que ilustran las diferentes fases por las que pasa este satélite natural de la Tierra  en el transcurso del año.

Ahora bien, todo viajero del desierto descubre que  la luna del desierto no es la misma que la luna de la ciudad.  En la ciudad la luna apenas significa una luz más en el cielo. Es pálida, insignificante y esporádica.

En el desierto es una presencia deslumbrante de orientación geográfica pero, sobretodo, de profundo significado mítico y cultural para los pueblos de origen mesoamericano. En el desierto la luna no es parte del cielo, es parte del desierto.
El Sol de Día visto de frente quema la retina de los ojos. El Sol Nocturno se mete en la mochila del viajero y se viene con él a la ciudad. Para siempre.

Salambó, la heroína cartaginesa de la novela de Flaubert,  invoca a la luna  como diosa Tanit. Una parte de su oración dice: “¿A dónde vas? ¿Por qué cambias de forma perpetuamente? Tan pronto delgada y curva te deslizas  en el espacio como una galera sin mástiles, o bien en medio de las estrellas te pareces aun pastor  que guarda su rebaño. Luciente y redonda, rozas las cimas de los montes como la rueda de un carro.”



Diccionario de la Montaña, Agustín Faus, Barcelona, España, 1963




Orientación mediante el  "GPS"

Escalada Vía Müller noroeste de la Iztaccihuatl





Iztaccihuatl W.
4- Cabeza-5-Sistema conocido, antes, como Las Peinetas y
en la actualidad como Las Inescalables. Aquí es donde se localiza la Vía Müller.
Foto tomada de Internet 21/2/2018
 
Si el país fuera plano en toda su extensión, y como única montaña la Cabeza, con esto sería suficiente y sobrado para que en México existiera el alpinismo de grandes vuelos. Con 5 mil metros ( 5, 146) su cumbre sobre el nivel del mar, ofrece en realidad muy pocas vías de acceso en las que sólo haya que caminar. Es el caso de la vía suroeste conocida como los “Aretes” o también las “Agujas”.Por cierto que se trata de una ascensión “de caminar” de las más alpinas que puedan encontrarse en nuestras montañas nevadas.

Estamos acostumbrados a considerar a la Cabeza como parte de una montaña o sierra conocida como Iztaccihuatl o Blanca Mujer, en nahuatl. El pueblo le dice "Mujer Dormida" por imaginara una mujer en  posición yacente y además dormida. En  realidad es una montaña aparte.

Con la excepción anotada de los Aretes, todo lo demás exige escalar. Sus tres ascensiones más accesibles, ya conocidas, son  en dirección al Cuello, por el Filo Noroccidental (arriba del refugio del Teyotl) y por la rampa(3) de Müller( a la derecha de la pared de Müller), en el oeste. Pero aun estas requieren alguna práctica de escalada. Y fuera de los lugares ya anotados, el resto de sus flancos es para escaladores que estén acostumbrados a evolucionar en roca erosionada, nieve y hielo. Además de familiarizados con las bajas temperaturas.








 
 
 
 
 
 
 
 

La Cabeza


(considerada aislada de las otras cumbres de la sierra) es la montaña mexicana alpina por excelencia. Su desnivel, a partir de Láminas ( 4, 080 m) es de mil metros hasta la cumbre. Los montañistas que llegan a ella son al uno por ciento con respecto a los que alcanzan el Pecho desde los Pies, en el sur.

Se trata de un lugar reservado para los escaladores. O bien para que los escaladores tresmileros y cuatromileros se conviertan en escaladores de alta montaña. Hay muchos sitios, todos ellos sin haber sido escalados,  con planteamientos sencillos para resolver. También otros muchos lugares para los escaladores experimentados que se lancen a estudiar problemas  de complicada solución. Unos escaladores que hagan de este lugar su habitual “terreno de juego”, pueden abordar, sin lugar a dudas, cualquier escalada de altas cotas  sin importar el macizo montañoso del planeta  de que se trate.

Se alcanza Láminas (un albergue que, pese a que ha tenido varias reparaciones, siempre es desmantelado) es saliendo del pueblo de San Rafael, en el oeste.  Hemos arribado al Teyotl, desde el norte, por ejemplo Llano Grande de Río Frío. Es poco usual por su enorme distancia y el desgaste que ello implican en el organismo y el tiempo que requiere. También de alguna población del lado noreste, pero estos pueblos  se encuentran todavía más lejos. La solución más sencilla, desde luego, es alcanzar  Llano Grande en vehículo (con este otro  Llano Grande nos  referimos al  que está debajo de la roca el Solitario), saliendo de San Rafael.


Müller fue un alpinista alemán que encabezó, en 1940,  un cordada por la pared marcada con el número 4.No sabemos mucho de este escalador. Parece que esta ascensión  no fue documentada en alguna parte. Se trató de una empresa inusitada para su tiempo en México. En Los Alpes Europeos acaban de caer las grandes escaladas   relatadas por Anderel Heickmar en “Los Tres Últimos Problemas de los Alpes (Editorial Juventud). Pero en el país ni había la mentalidad de escaladas en alta montaña en cordadas cortas ni mucho menos la idea de hacer un vivac  cerca de los 5 mil. Si hay antecedentes de permanenecias en esas cotas fue accidental y obligado pero no buscado.Además de que no se conocía el equipo necesario tal como bolsa de dormir, tienda –vivac, alimentos a propósito para esa clase de maniobras, la cuerda era de grueso henequén, etc.

 Llegado el pequeño grupo al extremo derecho de la pared número  (4), debieron vivaquear una noche en ese lugar. No disponían más que de cobijas y, a falta de chamarras de plumas, se protegían con varios suéteres y encima un saco de traje de vestir. No existía el plástico y no sabemos como hicieron en caso de caerles una nevada. 

El Solitario, la Cabeza y los Yautepemes. Foto tomada de la revista Roca y Nieve Pág 16, sin fecha.Probablemente 1935.

A la mañana siguiente siguieron hasta la cumbre. No sabemos más detalles de esta importante empresa, como decimos muy temprana para nuestro desarrollo como escaladores de alta montaña.Ni siquiera conocemos los nombres de los integrantes. Personalmente me fue relatada por Salvador Grammont (más conocido como “Chosky), del Club Alpino Brujos de la Montaña, de la ciudad de México. El fue uno de los que llevaron a cabo tal escalada. Y de Müller ignoramos su nombre y si fue un residente, nacido en México o refugiado. O bien, como era la época, alguien que marchó a la guerra y no volvió...

Grammont nos comentó que habían empezado a caminar desde el pueblo de San Rafael, lado oeste de la Iztaccihuatl. Todavía no asaltaban a los alpinistas en esta ascensión por esos bosque arriba de San Rafael  y pudieron llegar sin contratiempos a la base de "Las Peinetas Oeste", como se le conocía a ese flanco.

Ofrecemos estos dibujos para ambientar el lugar del lado norte de la cabeza, más conocido como Las Inescalables. Aunque estas propiamente están más a la derecha (norte-este). En esa época a este amplio lugar de las paredes de la Cabeza se le llamaba  “Las Peinetas”.

Foto tomada de la revista Sierra Club, México,enero 1935, Pág.15

El que conoce ese lugar sabe que en realidad la Cabeza comprende una pared en todo el derredor, con excepeción de la parte que da al Cuello, en el sur, lado derecho de la foto.

La Cabeza vista desde el oeste.Esa franja de paredes, casi en los 5 mil, rodea  toda la montaña. Un paraiso para los escaladores cincomileros.

Esta escalada en las paredes de la Cabeza tiene un lado interesante. Todavía una década más tarde los alpinistas mexicanos carecían de equipo especialmente diseñado para las cotas elevadas y, no obstante,  abrían nuevas rutas.
No usaban casco para protección de la cabeza, los mosquetones eran pesados,las clavijas todavía más, las cuerdas burdas (excelentes para la industria pero no confeccionadas para escalar),las botas, temibles, las chamarras especiales, cero, nada de bolsas para dormir. Absolutamente  nada que se pareciera a la maravilla de equipo que ahora poseemos. Y aquí la reflexión. Pero quiero hacerla citando una metáfora que F.L. Mueller hace  en el terreno de la psiquiatría. Se refiere a la época de oro de los tests de inteligencia, para los que se montaron impresionantes recursos técnicos: " Por lo que se refiere a los tests de inteligencia en particular, siempre he edvertido una desproporción entre el impresionante  aparato científico y la escasez de los resultados.Una impresión análoga a la que me daban  esos pescadores, provistos de un equipo formidable,que volvían el domingo por la noche con un puñado de esos peces que el habitante de la aldea atrapa lo mismo con una caña y un hilo" La psicología contemporánea, Editado por el Fondo de Cultura Económica, 1974,Pág.74.






Noticia por televisión mexicana del 23 de julio de 2015:en Tlalmanalco ( pueblo de tránsito obligado  antes de llegar a San Rafael).SW de la Iztaccihuatl, la policía agarró a tres que se dedicaban  a asaltar a montañistas.



El 5 de marzo del 2012 salió publicada esta nota en el diario El Universal. Se trata de un asalto a montañistas en la Iztaccihuatl. En esta caso, como en el del Nevado de Toluca, las autoridades castigan a los montañistas impidiéndoles  el acceso a esos lugares, en lugar de buscar y sancionar a los delincuentes.
TLALMANALCO, Méx., marzo 5 (EL UNIVERSAL).- La zona boscosa de San Rafael, en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, es muy peligrosa para montañistas que visitan el lugar ya que operan bandas de delincuentes que fuertemente armados los asaltan y violan a las mujeres, advirtieron los propios excursionistas.

Según las propias autoridades municipales, se presentan hasta ocho atracos al mes en contra de deportistas extremos que acuden a este lugar, sobre todo los fines de semana, porque no hay vigilancia de ninguna de las corporaciones municipales, estatales y federales, ni de los ejidatarios que controlan el parque.

Juan Carlos Durán Gutiérrez, director de Protección Civil de Tlalmanalco, reconoció que cada fin de semana se registra un robo en diferentes parajes del ejido, pero hay ocasiones que son hasta dos, principalmente en “Las Trancas”, el más alejado de la caseta de vigilancia del área que administran ejidatarios que cobran una cuota a los visitantes.

El domingo 26 de febrero, 60 personas que acampaban y comían en el paraje “Nexcoalanco”, fueron asaltadas por 25 hombres armados y encapuchados que golpearon y causaron heridas a más de 20, incluyendo a un niño de ocho años y abusaron de tres mujeres.

Los ladrones, vestidos con ropa camufleada, cubiertos de la cara con pasamontañas, salieron de entre los matorrales armados con rifles, escopetas, pistolas y machetes para rodear primero a un grupo de aproximadamente 40 personas que acampaban y comían.

Luego sometieron a otras más que venían bajando, amarrándolas a todas, hasta sumar más de 60, incluyendo niños y mujeres.

Los encapuchados hicieron disparos al aire y a casi todos los hombres les pegaron con machetes y pistolas, causándoles lesiones a por lo menos a 20 en cara, cuerpo y cabeza, entre ellos Fernando, de ocho años, a quien le pegaron en la espalda.

A Alejandro, de 27 años, le fracturaron la nariz con la cacha y a Salvador lo hirieron de una pierna con una pistola de diábolos.

Un perro bóxer que acompañaba a campistas de Cuautitlán fue baleado en el cuello con una escopeta.

“Entregamos celulares, carteras, dinero, relojes, cámaras, equipo de montaña y luego nos quitaron los zapatos que aventaron a una camioneta Chevrolet para luego amarrarnos de pies y manos con las agujetas”, recordaron.

La misma suerte corrió un profesor y 11 alumnos de la primaria Juan Jacobo Rousseau, del Distrito Federal, que acampaban en la zona.

El jueves pasado, el ayuntamiento clausuró el parque ecoturismo “Dos Aguas” por carecer de licencia de funcionamiento y por falta de medidas de seguridad para protección de los paseantes.

El lugar se mantendrá cerrado, hasta que la empresa no regularice su situación administrativa ante el gobierno local y tome medidas internas para garantizar la seguridad de quienes semanalmente visitan el sitio.



Otros asalto en el SW de la Iztaccihuatl.

Nota publicada en el diario Excélsior-Línea

23/07/2015 13:03 Dalila Ramírez/Corresponsal       


Nueve montañistas fueron amagados las faldas del volcán Iztaccíhuatl el pasado 4 de julio                           


ESTADO DE MÉXICO, 23 de julio.- La Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) anunció la captura de nueve sujetos, entre ellos dos mujeres, en el municipio de Tlalmanalco, quienes presuntamente conforman una banda delincuencial relacionada con al menos dos asaltos con violencia a montañistas.
El aseguramiento se realizó tras una denuncia mediante la cual las víctimas señalaron que cuando se encontraban en un paraje de ese  municipio en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, fueron amagados por varios sujetos, quienes los despojaron de sus pertenencias.
Derivado de ello, se hizo un operativo encubierto en el lugar “Piedra Lisa”, donde fueron detenidos los probables responsables al momento en que presuntamente cometían un robo en contra de tres montañistas.
Los detenidos tienen entre los 20 y 40 años y al indagar se pudo determinar que estos sujetos se relacionan con el robo del pasado 4 de julio en el paraje “El Refugio de los Cien”, en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, lugar en donde al parecer amagaron a nueve montañistas, a quienes presuntamente les hurtaron diversos objetos y dinero en efectivo.
Los nueve detenidos fueron ingresados al Centro Preventivo y de Readaptación Social de Chalco.













Caminata El Circuito de los Dioses

Se nos ocurrió el nombre de “El Circuito de los Dioses” porque Teotihuacan quiere decir: “Lugar donde los hombres se hacen dioses”. Nos preguntábamos cómo los humanos se pueden hacer dioses.

La práctica del alpinismo requiere no perder de vista la salud psicofísica del individuo, en primer lugar. Después vienen las consideraciones subjetivas como la belleza del paisaje, la fuerza de voluntad, etc.Lo primero es que el abuelito necesitaría cuidar su salud física veinticinco años de ser padre...


Sabemos que la vida es un diario balance de calorías ingeridas en la comida y gastadas por el movimiento. Cuando el movimiento es menor que lo ingerido, la báscula empieza a moverse fatalmente en contra nuestra. Esto sucede desde el primer día de nuestra vida hasta el último.

Es cierto que el balance entre calorías ingeridas y movimiento se puede llevar a cabo dentro de las cuatro paredes de un gimnasio de escalada o cualquier otro tipo de gimnasio. Pero precisamente lo que hace la diferencia con el alpinista es que éste necesita la belleza del paisaje y la necesidad de descubrir nuevos mundos y, mejor aun, tener la disposición de redescubrir su país.

Armando Altamira Areyán y Luis Arceo con la maqueta-circuito de Teotihuacán.

La belleza sólo se puede apreciar si hay salud psicofísica. Un enfermo sólo piensa en su enfermedad, ya no piensa en la belleza. Un conocido nuestro hizo el descubrimiento del siglo, sin lugar a dudas, para bajar de peso corporal. Le sobraban quince kilos. Todos los días dejó de viajar en vehículo para las distancias de diez kilómetros y en tan sólo cuatro meses recuperó su peso, sin ningún esfuerzo especial respecto de su manera de comer.

Millonarias fortunas se gasta la gente buscando bajar de peso pero a la postre se pierde la batalla. Tratamientos especiales, dietas, cirugías y dinero acaban en el bote de la basura. El espejito de Alicia era adulador pero la báscula es un sinodal insobornable. Pesa gramos, no pesa egos. Se puede conquistar el mundo pero no ser capaz de moverle una rayita a la báscula en nuestro favor.
¿Cómo se te ocurrió?

La solución está al alcance de ricos y pobres. Pensé y repensé lo que siempre nos dice la medicina del deporte pero que nunca le hacemos caso: el sobrepeso corporal es la patología de la inmovilidad. Al mismo tiempo recordé lo que dice Faulkner en una de sus novelas: “El automóvil fue creado para convertirse en músculos, carne y sangre de una nueva especie humana carente de piernas”.
Fue cuando empecé a caminar por las calles, llevando las llaves de mi automóvil en la bolsa del pantalón. Lo había descubierto desde tiempo atrás pero mi ego social me lo impedía.

           Piramidel Sol y sobre su escalinata oeste todas las razas del mundo.
Los alpinistas miden sus niveles de remontarse más allá de lo humano mediante una tabla de dificultades de escalada elaborada por Welzenbach en el siglo pasado en Europa. Los escaladores norteamericanos también tienen sus tablas de dificultad alpina. No es imposible conquistar una montaña, pues ya no existen las montañas inescalables. Lo difícil (estamos por escribir imposible) es ganarle a la báscula. Esto se encuentra en regiones más allá de la esfera humana. Se necesita disposición de ánimo y llevarla a cabo. No quedarse en la disposición.
Esta disposición y esta práctica empiezan con el Circuito de la zona arqueológica de Teotihuacan.

Siempre nos han dicho que la palabra “Teotihuacan” quiere decir “lugar donde los hombres se hacen dioses”. En la leyenda del Quinto Sol la prueba era arrojarse a la hoguera. Nanahuatzin, uno de los dioses, lo logró. Ahora la prueba consiste en vencer a la báscula. Esto empieza con el recorrido del Circuito de Teotihuacán. ¿Leyenda? Más bien es una metáfora.¿Cuál es le diferencia entre hoguera y báscula? Tan imposible es una como la otra. Pero Nanahuatzin demostró que sí es posible realizarlo.

En realidad se trata de dos circuitos. Se ubican en la zona arqueológica central de Teotihuacán.

Circuito Uno
Perfectamente accesible (y recomendable) para los habitantes de la ciudad que busquen “moverse” en la perspectiva de decirle no al sedentarismo. No se requiere ser montañista ni tener equipo especial de nada. Ni apartarse de la proximidad de la gente. Acción que cuesta mucho (diríamos, muchísimo) desprenderse, aunque sea por un día, del ambiente de la ciudad. Tampoco hay que internarse por senderos solitarios. Sólo seguir, a pie, la carretera empedrada, para vehículos, que da la vuelta a la zona central de las pirámides. Unos siete kilómetros y a la altitud de 2,200 metros, bajo una temperatura calida normalmente. Unos 20 grados en invierno y tal vez 25 en el estío.

Nosotros dimos, el 28 de febrero de 2010, esta vuelta en contrario a las manecillas del reloj. Puerta Uno-sur-este-norte-oeste-sur. En la puerta cercana a la pirámide de la Luna entramos, subimos esta pirámide, descendimos, recorrimos la Calzada de los Muertos, subimos la pirámide del Sol, ascendimos la pirámide de Tlaloc- Quetzalcoatl, en la Ciudadela, y regresamos a la Puerta Uno. Total, diez kilómetros más 400 escalones.

A partir del metro Indios Verdes el autobús hace una hora a la Puerta Uno. Y el costo del pasaje ida y vuelta al metro es de lo más barato. Este recorrido la gente puede realizarlo caminando, trotando o corriendo. Por su accesibilidad a partir del metro Indios Verdes la excursión se puede llevar a cabo con frecuencia y con la idea terapéutica que ayuda más a la salud que todas las farmacias de la ciudad. Y ya nada más por esto vale la pena ir con frecuencia. El contexto arquitectónico prehispánico, cultural y de belleza del paisaje, como decimos, es fantástico.

El circuito de los dioses; recorrido total de 8.7 kilómetros (imágen y circuito generados con Google Earth, las marcas indican lecturas de ubicación geográfica obtenidas por medio de un Sistema de Posicionamiento Global "GPS").



Circuito Dos
Ya requiere condición de alpinista para la media montaña. Es a partir de la Puerta Uno, de la zona central de Teotihuacán, a la cumbre de Cerro Gordo.
Para llegar a la base de la montaña es necesario recorrer unos cinco kilómetros de llanura, en dirección norte, en la que se cultiva el nopal. Por sus largas avenidas entre nopaleras se llega a la base.


La ascensión comprende unos mil quinientos metros de desnivel, con un recorrido aproximado de diez kilómetros en el ascenso y otros tantos de regreso. Finalmente, de regreso, internarse en la zona central, subir la pirámide de la Luna y enseguida la pirámide del Sol.

 Ultimo tramo de Cerro Gordo ladera sur.

En la cumbre de Cerro Gordo, muy amplia, se encuentran las instalaciones de antenas para algún propósito de aeronavegación.
La ascensión, y el recorrido entero descrito, se realiza en un día. Pero también la hemos “hecho” con un vivac en la cumbre de Cerro Gordo. Es un lugar amplio, fresco y arbolado.

En la cumbre de la piramide del Sol:Luis Arceo, Joel Palomares, Victoria Palomares González y Armando Altamira Areyán

La ascensión caminando es por la ladera sur de Cerro Gordo, directo hasta la cumbre. En el borde izquierdo, de una especie de hondonada somera, va un sendero.
Piramide del Sol y Cerro Gordo al fondo.

Esta montaña tiene tres modos de subirse. Por el de la derecha (este), a partir del pueblo de San Martín de las Pirámides, hay una carretera de terracería de unos veinte kilómetros para las tareas de mantenimiento de las antenas.
Por el oeste desciende otro camino de terracería que, después de muchas vueltas, regresa al pueblo de San Martín.

Pero aparte de estas cuestiones inmediatas, de la biología, la caminata tiene un transfondo de calidad. No se trata de que la báscula elimine a la subjetividad. Los "espacios vaciós" de la arquitectura teotihuacana están diseñados para que pasen a formar parte del alma.

Justificación de la página

La idea es escribir.

El individuo, el grupo y el alpinismo de un lugar no pueden trascender si no se escribe. El que escribe está rescatando las experiencias de la generación anterior a la suya y está rescatando a su propia generación. Si los aciertos y los errores se aprovechan con inteligencia se estará preparando el terreno para una generación mejor. Y sabido es que se aprende más de los errores que de los aciertos.

Personalmente conocí a excelentes escaladores que no escribieron una palabra, no trazaron un dibujo ni tampoco dejaron una fotografía de sus ascensiones. Con el resultado que los escaladores del presente no pudieron beneficiarse de su experiencia técnica ni filosófica. ¿Cómo hicieron para superar tal obstáculo de la montaña, o cómo fue qué cometieron tal error, o qué pensaban de la vida desde la perspectiva alpina? Nadie lo supo.

En los años sesentas apareció el libro Guía del escalador mexicano, de Tomás Velásquez. Nos pareció a los escaladores de entonces que se trataba del trabajo más limitado y lleno de faltas que pudiera imaginarse. Sucedió lo mismo con 28 Bajo Cero, de Luis Costa. Hasta que alguien de nosotros dijo: “Sólo hay una manera de demostrar su contenido erróneo y limitado: haciendo un libro mejor”.

Y cuando posteriormente fueron apareciendo nuestras publicaciones entendimos que Guía y 28 son libros valiosos que nos enseñaron cómo hacer una obra alpina diferente a la composición lírica. De alguna manera los de mi generación acabamos considerando a Velásquez y a Costa como alpinistas que nos trazaron el camino y nos alejaron de la interpretación patológica llena de subjetivismos.

Subí al Valle de Las Ventanas al finalizar el verano del 2008. Invitado, para hablar de escaladas, por Alfredo Revilla y Jaime Guerrero, integrantes del Comité Administrativo del albergue alpino Miguel Hidalgo. Se desarrollaba el “Ciclo de Conferencias de Escalada 2008”.

Para mi sorpresa se habían reunido escaladores de generaciones anteriores y posteriores a la mía. Tan feliz circunstancia me dio la pauta para alejarme de los relatos de montaña, con frecuencia llenos de egomanía. ¿Habían subido los escaladores, algunos procedentes de lejanas tierras, hasta aquel refugio en lo alto de la Sierra de Pachuca sólo para oír hablar de escalada a otro escalador?

Ocupé no más de quince minutos hablando de algunas escaladas. De inmediato pasé a hacer reflexiones, dirigidas a mí mismo, tales como: “¿Por qué los escaladores de más de cincuenta años de edad ya no van a las montañas?”,etc. Automáticamente, los ahí presentes, hicieron suya la conferencia y cinco horas después seguíamos intercambiando puntos de vista. Abandonar el monólogo y pasar a la discusión dialéctica siempre da resultados positivos para todos. Afuera la helada tormenta golpeaba los grandes ventanales del albergue pero en el interior debatíamos fraternal y apasionadamente.

Tuve la fortuna de encontrar a escaladores que varias décadas atrás habían sido mis maestros en la montaña, como el caso de Raúl Pérez, de Pachuca. Saludé a mi gran amigo Raúl Revilla. Encontré al veterano y gran montañista Eder Monroy. Durante cuarenta años escuché hablar de él como uno de los pioneros del montañismo hidalguense sin haber tenido la oportunidad de conocerlo. Tuve la fortuna de conocer también a Efrén Bonilla y a Alfredo Velázquez, a la sazón, éste último, presidente de la Federación Mexicana de Deportes de Montaña y Escalada, A. C. (FMDME). Ambos pertenecientes a generaciones de más acá, con proyectos para realizare en las lejanas montañas del extranjero como sólo los jóvenes lo pueden soñar y realizar. También conocí a Carlos Velázquez, hermano de Tomás Velázquez (fallecido unos 15 años atrás).

Después los perdí de vista a todos y no sé hasta donde han caminado con el propósito de escribir. Por mi parte ofrezco en esta página los trabajos que aun conservo. Mucho me hubiera gustado incluir aquí el libro Los mexicanos en la ruta de los polacos, que relata la expedición nuestra al filo noreste del Aconcagua en 1974. Se trata de la suma de tantas faltas, no técnicas, pero sí de conducta, que estoy seguro sería de mucha utilidad para los que en el futuro sean responsables de una expedición al extranjero. Pero mi último ejemplar lo presté a Mario Campos Borges y no me lo ha regresado.

Por fortuna al filo de la medianoche llegamos a dos conclusiones: (1) los montañistas dejan de ir a la montaña porque no hay retroalimentación mediante la práctica de leer y de escribir de alpinismo. De alpinismo de todo el mundo. (2) nos gusta escribir lo exitoso y callamos deliberadamente los errores. Con el tiempo todo mundo se aburre de leer relatos maquillados. Con el nefasto resultado que los libros no se venden y las editoriales deciden ya no publicar de alpinismo…

Al final me pareció que el resultado de la jornada había alcanzado el entusiasta compromiso de escribir, escribir y más escribir.

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